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Trump buscará una alianza con Rusia para frenar a China y dominar Eurasia

China es la principal potencia económica mundial en torno a la cual giran todas las estrategias geopolíticas de los demás países y regiones del mundo, especialmente desde EE.UU. y Europa. Su alianza integral con Rusia – ambos miembros y líderes de los BRICS – está quebrando el viejo Orden Mundial unipolar implantado tras la Segunda Guerra Mundial y removiendo los cimientos donde se asientan desde hace décadas los centros del poder económico mundial [1]. El viejo eje político-financiero de influencia global EE.UU.-Unión Europea ha cedido su protagonismo al nuevo eje eurasiático Rusia-China. Lo visto en el último Foro Económico de Davos (2017) confirma esta realidad y ha evidenciado que China es ahora el máximo exponente de la Globalización y el Libre Comercio mundial, desplazando a EE.UU. de esa posición ahora que su nuevo presidente parece apuntar en otra dirección.

La llegada de Donald Trump a la presidencia, así como la salida de Reino Unido de la UE tras el Brexit (apoyado por la Corona británica y la City de Londres [2]) o la derrota de la OTAN-CCG y sus terroristas en Siria, son acontecimientos que aceleran y confirman el fin de esa hegemonía unipolar de EE.UU. y la llegada de ese nuevo Orden Mundial multipolar donde las potencias Occidentales ya no tienen la última palabra. Esto a su vez explicaría la peligrosa escalada militar de la OTAN en el este de Europa [3] y el despliegue militar estadounidense en el Mar de la China Meridional [4], o el incremento de las sanciones contra Rusia y los desesperados ataques mediáticos lanzados contra Putin y contra el propio Donald Trump que estamos viviendo en las últimas semanas.

El nuevo presidente de Estados Unidos pretende establecer nuevas relaciones con Rusia y alcanzar acuerdos que rebajen la tensión entre ambos países. Esto, supuestamente, significa que se eliminarían las sanciones económicas y la escalada militar contra Rusia. En varias ocasiones Trump ha dejado claro que su intención en política exterior pasa por abandonar los “cambios de régimen” impulsados por las gobiernos imperialistas anteriores, para centrarse en el desarrollo de la infraestructura interna de su país. Nada negativo que decir ante esta declaración de principios, sin duda. Pero ni Donald Trump es el nuevo Fidel Castro ni las grandes corporaciones que están detrás de él (Goldman Sachs, Exxon-Mobil, General Dynamics, etc.) han sufrido un repentino ataque de humanismo y de ética antibelicista. Más bien su llamada al diálogo y al acuerdo con Rusia  esconde una estrategia encaminada a debilitar y aislar a China.

EE.UU. sufre un insostenible déficit comercial con respecto a China. En los últimos 10 años ese déficit comercial se ha multiplicado hasta representar casi la mitad de todo el déficit comercial de EE.UU. China, además, posee un 15% de deuda pública de EE.UU. La consecuencia directa de esta llegada masiva de productos fabricados en China es la deslocalización de miles de empresas estadounidenses en los últimos años, cuyas desastrosas consecuencias para las clases trabajadoras propiciaron posteriormente la victoria electoral de un astuto Donald Trump que comprendió dónde estaba el problema y cuál era el mensaje que debía enviar a esos trabajadores y desempleados víctimas de la globalización capitalista. Este déficit comercial y el aumento de la deuda externa, unido a una previsible subida de los tipos de interés de los bonos públicos por parte de la Reserva Federal, pone en serio peligro la estabilidad del Dólar y de la economía de EE.UU. Estos y otros factores explican, en parte, porqué China está en el punto de mira del nuevo gobierno estadounidense [5].

Donald Trump necesita frenar el crecimiento y la expansión de China, que ha desplazado a EE.UU. como la primera potencia comercial y económica mundial y paradigma del Libre Comercio y la Globalización capitalista. Y para ello Trump pretende utilizar a Rusia, separándola de China y quebrando el bloque político-económico euroasiático que ambos lideran. Esta parece una tarea surrealista si observamos los fuertes lazos que unen a Rusia con China, pero la situación de debilidad de EE.UU. no le permite evaluar muchas más opciones, salvo que recurra a la fuerza militar que nos conduciría a una Tercera Guerra Mundial. Descartada esta opción tras la derrota de Hillary Clinton, el equipo de Trump intentará a través de las negociaciones con Moscú acercar a Rusia a su terreno, siguiendo una estrategia opuesta a la seguida por Obama que fue un fracaso.

¿Y qué puede ofrecer EE.UU. a Rusia para tratar de persuadirlo y que traicione sus compromisos con China?

En primer lugar, el nuevo gobierno de EE.UU. podría ofrecer a Rusia un acuerdo para luchar realmente contra el terrorismo yihadista (y no seguir apoyando al terrorismo como se ha hecho hasta ahora desde Washington), algo que Trump ya declaró en varias ocasiones. También un acuerdo de no injerencia en Siria respetando la soberanía del país, lo que se traduce en aceptar la legitimidad de Bashar de Al Assad como presidente del país. Además podría rebajar la tensión en el este de Ucrania, forzando al régimen de Kiev al cumplimiento de los acuerdos de Minsk, así como el reconocimiento de Crimea como parte legítima de Rusia. Se podría esperar también un retroceso de la escalada militar de la OTAN frente a sus fronteras. Y por supuesto eliminar las sanciones económicas, comerciales y financieras, que en lugar de aislar a Rusia incentivaron la implementación de acuerdos de Moscú con otras naciones y regiones euroasiáticas, fortaleciendo así su relación con China y su influencia en Eurasia. Como ejemplo de ello, el hecho de que la República Islámica de Irán se vaya a incorporar a la Organización de Cooperación de Shanghái (India y Pakistán también han decidido incorporarse próximamente a la OCS). China- Rusia-Irán forman actualmente un eje estratégico (bajo la nueva “Ruta de la Seda” [6]) que trae de cabeza a los poderes económicos y políticos occidentales. Incluso Rusia e Irán estarían pensando en abandonar el Dólar para realizar sus operaciones comerciales, algo a lo que sin duda se uniría China. La amenaza de sanciones por parte de Washington y sus lacayos ya no asusta a nadie; son un arma de doble filo que puede volverse contra ellos mismos.

Rusia es una potencia mundial de primer orden a todos los niveles. Es un Estado soberano que sigue una política independiente en función de sus intereses, y que es capaz de frenar el poderío militar, político, institucional y mediático de EE.UU., como acaba de demostrar en Siria. Resulta impensable que sus dirigentes puedan caer en esa trampa de Washington. Sin embargo el establishment estadounidense lleva meses trabajando en esta tarea. El 17 de abril de 2016 el influyente exconsejero de Seguridad Nacional y asesor político de las élites imperialistas, Zbigniew Brzezinski, publicó un esclarecedor artículo titulado “Hacia un realineamiento global” (Toward a Global Realignment,- The American Interest, 17/4/2016) donde reconocía y aceptaba resignadamente que EE.UU., a pesar de seguir siendo “la potencia mundial más poderosa”, ya no representaba “el poder imperial global” de antaño (al contrario de lo que él mismo había teorizado años atrás) y llamaba a reorientar la estrategia imperialista hacia un acercamiento a Rusia y China para no perder el tren de Eurasia.

El nuevo gabinete de Donald Trump y el resto de miembros de su equipo de asesores parecen elegidos especialmente para implementar esta agenda de conquista euroasiática. Y por encima de todos ellos, otro viejo criminal de guante blanco ejerce su poder de influencia en la sombra: Henry Kissinger, que en 2016 viajó a Moscú y Pekín y mantiene buenas relaciones personales con Putin y Xi Jinping. Algunos medios y analistas geopolíticos (como F. William Engdahl [7] o Pepe Escobar [8]) lo señalan como el principal asesor “no oficial” de Donald Trump en esta materia, y el responsable de la elección de algunos miembros destacados del gobierno de Trump, como el Secretario de Estado Rex Tillerson (vinculado a Exxon Mobil), o el Secretario de Defensa  James Mattis, entre otros.

Y tengamos en cuenta que decir Kissinger es decir Rockefeller, la poderosa familia de banqueros globalistas-neoliberales (fundadores de Exxon Mobil, precisamente) que han estado ligados a él desde sus inicios políticos. Su objetivo siempre ha sido imponer un “gobierno mundial” que estuviese dirigido por una élite financiera occidental que tomara las decisiones por encima de los gobiernos nacionales o los Estados-nación. Si analizamos en qué consisten las políticas neoliberales y vemos cómo en las últimas décadas los Estados y sus gobiernos, especialmente en Europa, han ido perdiendo soberanía frente a otras instituciones supranacionales (como la Troika, por ejemplo) nos daremos cuenta de que el objetivo de la Globalización y el libre mercado que ellos promueven – y tan defendido por la “izquierda progresista” también – era precisamente el de desarmar y vaciar a los Estados para sustituir su soberanía por la de un “gobierno mundial” que buscan imponer las élites financieras pensando en sus intereses privados.

Ahora parece que han cambiado la estrategia a seguir, pero sus objetivos de dominación global siguen siendo los mismos. Los hechos indican que el capitalismo occidental (EE.UU., Reino Unido, Alemania) mira desesperadamente a Eurasia como un gigantesco espacio imprescindible para poder expandirse y desarrollar sus negocios, sobretodo tras la “crisis económica” de 2008 que se ha convertido en crisis perpetua del sistema. En realidad esta visión estratégica no es nueva. Hace casi 20 años, el citado anteriormente Zbigniew Brzezinski, en su libro “El Gran Tablero Mundial”, ya escribió lo siguiente:

Para Estados Unidos, el premio geopolítico es Eurasia. (…). Eurasia es el continente más grande del mundo y es geopolíticamente axial. Un poder que domine Eurasia controlaría dos de las tres regiones más avanzadas y económicamente más productivas del mundo. El 75 por ciento de las personas en el mundo viven en Eurasia, y la mayor parte de la riqueza física del mundo está allí también, tanto en sus empresas y debajo de su suelo. Eurasia representa el 60 por ciento del PNB mundial y cerca de tres cuartas partes de los recursos energéticos conocidos del mundo”. [9]

Para dominar esa gigantesca parte del planeta es necesario romper las actuales estructuras políticas, financieras, comerciales, económicas y militares trazadas por China y Rusia y el resto de aliados, que son ahora quienes expanden su poder de influencia en Eurasia y cohesionan sus agendas e intereses al margen de EE.UU. El mundo que ellos diseñaron con la intención de dominarlo en exclusiva (bajo la fórmula de un único “gobierno mundial”) se ha derrumbado ante sus pies. Su modelo de globalización capitalista se ha vuelto contra ellos mismos. Ahora intentan recomponer el “gran tablero mundial”, pero parece que los globalizadores-neoliberales llegan demasiado tarde a la cita.

Ante este guerra inter-capitalista por el poder mundial que estamos viviendo, la Unión Europea se muestra una vez más fracturada, entre aquellos que se resisten a aceptar los cambios inevitables que anuncian el nuevo Orden Mundial, y aquellos otros poderes fácticos que se están realineando para salir ganando con el cambio. El Reino Unido parece que ha tomado ese camino eurasiático tras el Brexit. Alemania también está dando pasos para emanciparse de EE.UU. y buscar mercados y aliados estratégicos en Eurasia, sobretodo después de que el Tratado de Libre Comercio EE.UU-UE haya fracasado y de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Se habla incluso de un nuevo eje Pekín-Moscú-Berlín.

Entre tanto, los empresarios e industriales alemanes ya se han percatado de una nueva realidad: del mismo modo que el mercado final de los productos made-in-China que circularán por las futuras nuevas rutas de la seda será Europa, una circulación en sentido inverso es asimismo evidente. En un posible futuro comercial, China está destinada a convertirse en el principal socio comercial de Alemania para 2018, por delante tanto de EE.UU. como de Francia. [10]

¿Y cuál es el papel de España ante este cambio geopolítico histórico? Ninguno. ¿Y qué dice y hace la “izquierda parlamentaria” y los “medios progresistas” españoles? Pues manifestarse a favor de la Globalización, del Libre Mercado y de las guerras “humanitarias” de la mano de los globalistas-neoliberales encabezados por Hillary Clinton. El panorama institucional y mediático es desolador desde el punto de vista ideológico. La izquierda como tal ha dejado de existir.

Hoy está de plena actualidad aquella vieja estrategia descrita por el geógrafo y político británico Halford John Mackinder en 1904: “Quien domine Europa del Este controlará el Corazón Continental; quien domine el Corazón Continental controlará la Isla Mundial; quien domine la Isla Mundial controlará el mundo”.

Será apasionante observar cómo se desarrollan los acontecimientos geopolíticos en los próximos meses. No en vano, nuestro futuro como sociedad y como país depende en buen medida de cómo se resuelva toda esta guerra geoestratégica mundial.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] Los movimientos de China y Rusia acotan, aún más, a Occidente,- artículo del periodista y politólogo Alberto Cruz (CEPRID, 13/12/2016)

[2] El Brexit redistribuye las cartas de la geopolítica mundial, artículo de Thierry Meyssan (Red Voltaire, 27/6/2016)

[3] Video: Military Press Briefing by US and NATO Generals: We’re Ready for War with Russia…,- informe de Michel Chossudovsky (Global Research, 14/1/2017)

[4] Mar de China Meridional: ¿Qué busca EE.UU. allí? ¿Hay peligro de confrontación?,- Gabriel Fernández para La Señal Medios (Annur TV, 19/1/2017)

[5] ¿Porqué la política exterior de Trump anuncia una guerra económica con China ?,- análisis de John Weeks, profesor de la Escuela de Economía de Asia y África de la Universidad de Londres (publicado en la web Salir del Euro, 7/1/2017)

[6] The Iran-Russia-China Strategic Triangle,- artículo del historiador, economista y periodista independiente F. William Engdahl (New Eastern Outlook, 21/11/2016)

[7] Is Trump the Back Door Man for Henry A. Kissinger & Co?,- F. William Engdahl (New Eastern Outlook, 9/1/2017)

[8] Trump will try to smash the China-Russia-Iran triangle … here’s why he will fail,- artículo del analista geopolítico Pepe Escobar (South China Morning Post, 22/1/2017)

[9] El gran tablero mundial roto: Brzezinski renuncia al imperio,- artículo del analista internacional Mike Whitney (Sin Permiso, 31/8/2016)

[10] ¿Pueden China y Rusia echar a Washington a empujones de Eurasia?,- artículo del analista y corresponsal Pepe Escobar para Tom Dispatch (publicado en español por la web Rebelión.org., 9/10/2014)

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Daraa, el origen censurado de la guerra terrorista contra Siria

La lista de mentiras y manipulaciones que se han lanzado desde los medios corporativos contra el legítimo gobierno sirio desde 2011 sería inabarcable en un sólo artículo. Doy por hecho que la mayoría de los lectores conocen esta realidad. Pero todo este relato falsificado sobre Siria que ahora parece desplomarse tras la derrota de la OTAN sobre el terreno, hunde sus raíces en el carácter supuestamente “interno”, “popular”, “revolucionario”, “pacífico” y “democratizador” de la guerra en Siria. Es decir, que toda la estrategia propagandística de Occidente sobre Siria está basada en el falso hecho de que están apoyando una “revolución popular” y “pacífica” en Siria que se inició en 2011, que posteriormente fue “reprimida por el régimen de Al Assad” hasta el punto de llevar al país a una “guerra civil”. Esta situación de desventaja en la que se encuentra “el pueblo sirio oprimido por un tirano”, justifica ante los ciudadanos occidentales que EE.UU. y la OTAN junto con las dictaduras del Golfo estén armando, financiando y apoyando a los “rebeldes sirios”, que supuestamente representan al pueblo sirio (a pesar de que en realidad esos “rebeldes” son mercenarios llegados de otros muchos países extranjeros y de que el presidente Bashar Al Assad cuenta con el apoyo mayoritario de los sirios). Al seguir sosteniendo este relato heroico que nos habla del inicio de una “primavera árabe” en Siria, todo lo demás está justificado. No importa lo que hagan los “rebeldes” y la OTAN, porque “están defendiendo la democracia, la libertad y los Derechos Humanos”. Sus crímenes se ocultan, se perdonan, no se investigan ni se tienen en cuenta porque “están de nuestro lado” defendiendo “nuestros valores occidentales”.

Frente a esta interpretación idílica de los hechos poco importan los datos, las pruebas, el derecho internacional o la ética periodística. No importa lo que haga realmente Rusia y el resto de sus aliados en Siria, porque visto desde las élites políticas y mediáticas occidentales todos ellos “están apoyando a una dictadura que asesina a su propio pueblo”. El foco se coloca única y exclusivamente sobre ellos, sobre las bajas que ocasionan sus ataques, no importa si esos ataques y bombardeos son reales o tienen que inventarlos, no importa si los muertos son realmente civiles o si son terroristas yihadistas a sueldo. Ante los ojos de Occidente no existen “terroristas” en Siria luchando contra un legítimo gobierno, todos esos mercenarios forman parte del “pueblo sirio”, todos son “heroicos defensores de la democracia”, son la “oposición moderada”, “rebeldes”, “insurgentes”, o incluso “milicianos”. Se ocultan sus orígenes extremistas (cuya matriz es Al Qaeda), su ideología wahabí, quiénes les financian, cómo y porqué llegaron a Siria, cómo arrasan y saquean las ciudades y pueblos sirios, cómo degüellan y ejecutan públicamente a aquellos sirios que no se unen a ellos sea cual sea su religión y su raza, se oculta cómo bombardean con morteros a la población civil, cómo utilizan armas químicas, cómo fueron entrenados por la OTAN y sus aliados en Oriente Medio… Sus conclusiones siempre son las mismas: el gobierno de Siria, Rusia, Irán, Hezbolá, las milicias iraquís o palestinas “asesinan a la población civil siria de forma premeditada”, masiva, sin compasión, sin motivos racionales, sólo por puro fanatismo político-religioso. No luchan contra el terrorismo sino que lo promocionan con su violencia, y en el caso de Rusia, además, pretende extender esa violencia por Europa a través de la “invasión de Ucrania”. Son el eje del mal, los populistas, los dictadores, los enemigos de la libertad y la civilización occidental.

Esta es la dicotomía a la que se enfrentan los ciudadanos occidentales diariamente cuando ven, leen o escuchan los informativos. El mejor antídoto contra tanta manipulación de la realidad y tanta propaganda de guerra, sería volver la vista atrás y analizar el verdadero origen de la guerra contra Siria y recordar algunos de los hechos ocurridos antes y después de marzo de 2011, y así tratar de cortar de raíz ese cordón umbilical que mantiene con vida el relato falsificado de Occidente, aún cuando éste relato se está muriendo golpeado por la realidad.

Las manifestaciones que se iniciaron el 17 de marzo de 2011 en la ciudad sureña de Daraa, cerca de la frontera con Jordania, que todos señalan como la fecha en la que se inició la mal llamada “revolución popular” o “primavera” en Siria, no fueron unas “manifestaciones  pacíficas” duramente “reprimidas por el régimen de Al Assad”, que pretendía eliminar a sus “democráticos” opositores, sin más. Tampoco la supuesta detención y represión contra unos jóvenes y sus familiares por pintar unos grafitis pidiendo que “Al Assad se marchara” fue un hecho relevante que por si mismo desencadenara la “revolución” posterior. Más bien fue un hecho aislado pero que manipulado y magnificado adecuadamente sirvió como argumento inicial para construir todo el relato posterior difundido desde Occidente. No obstante en aquellos momentos el gobierno sirio destituyó al Gobernador de Daraa (también a los de Homs y Hama posteriormente) por este hecho y su gestión durante las primeras revueltas. No sirvió de nada, como tampoco sirvieron las reformas políticas emprendidas más tarde por el gobierno, porque la agenda de los “opositores” era otra bien distinta a la que se quería aparentar de cara al exterior, y que nada tenía que ver con la “democracia”.

Tampoco fue un movimiento genuinamente sirio, protagonizado por demócratas sirios que pedían “libertad” y “Derechos Humanos”, y que finalmente fue “secuestrado” por grupos terroristas que “aprovecharon la situación de inestabilidad para entrar en Siria”, tal y como nos relatan desde Occidente para tratar de explicar la presencia de grupos como el “Estado Islámico” en Siria o Irak. Hasta al menos el año 2013 la inmensa mayoría de los periodistas, activistas “humanitarios” y gobiernos occidentales ni siquiera reconocían que Al Qaeda y otros grupos afines estaban luchando en Siria contra el gobierno de Al Assad. Si no eran capaces de reconocer este hecho tan evidente, mucho menos iban a reconocer que a esos grupos los financia y dirige la OTAN y sus criminales aliados del Golfo. Todavía hoy en día siguen sin reconocerlo; y los que lo hacen culpan al “régimen de Al Assad” de su presencia en Siria. Su forma de tergiversar la realidad no conoce límites.

La realidad en Daraa y el resto de Siria fue otra bien distinta a la relatada desde Occidente y fue sistemáticamente ocultada por los grandes medios corporativos que seguían el guion preestablecido de los gobiernos de la OTAN y sus aliados. Estos grupos terroristas takfirís no surgieron como una consecuencia de la “inestabilidad” o de la “guerra civil” en Siria, sino que fueron la causa de esa “inestabilidad” en Siria. Fueron introducidos para crear la guerra, y no al revés.

Desde el inicio de estas manifestaciones en Daraa, estos grupos armados bien organizados   encabezaron estas violentas revueltas y dispararon contra la Policía que en muchos casos se encontraba desarmada. Algunos francotiradores dispararon también contra los propios manifestantes y las fuerzas de seguridad, tratando de crear caos, confusión, un incremento de la violencia y provocar el endurecimiento de la respuesta por parte del gobierno. Además se incendiaron las sedes del partido Baas, el Palacio de la Justicia y varios edificios públicos más en esa localidad. Días antes del inicio de estas manifestaciones y revueltas del 17 y 18 de marzo, el gobierno y las fuerzas sirias habían interceptado varios camiones procedentes de Irak cargados con armas, fusiles, granadas y explosivos con destino a Siria a través de Jordania. Hablamos de días y semanas antes de producirse estas manifestaciones que supuestamente fueron espontáneas. Por ejemplo, el 11 de marzo de 2011, uno de estos transportistas que fue interceptado en el cruce del sur de Tanaf, cerca de la frontera siria con Jordania, declaró que las armas que trasportaba procedían de Bagdad y que había recibido 5.000 dólares para trasladarlas a Siria [1]. En 2012 el ex militar saudí y presidente del Centro de Estudios Estratégicos de Jeddah, Anwar Al-Eshki, reconoció ante la BBC que Arabia Saudí había enviado armas a sus correligionarios de la mezquita de Al Omari en Daraa para que iniciasen una insurrección armada contra el gobierno [2]. Algo similar hizo el ex-primer ministro catarí, Sheikh Hamad Bin-Jaber al-Thani, durante una entrevista para el Financial Times [3] donde reconocía la intervención de países como Catar y Arabia Saudita en las “primaveras árabes” de Libia y Siria, financiando y armando a los grupos terroristas desde su inicio en 2011.

EE.UU. también envió armas con destino a Daraa (y el resto de Siria) desde los muelles que controlaban en Bengasi, en Libia, antes de iniciarse la falsa “revolución” ese triste 17 de marzo de 2011. Primero llegaron las armas, que se almacenaron en la mezquita de Al Omari (Daraa) que sirvió a su vez como centro de operaciones para la Hermandad Musulmana local y el Partido de la Liberación (Hizb ut-Tahrir) [4]. Y más tarde llegaron los terroristas, en un primer momento también procedentes de Libia donde un mes antes se había iniciado otra guerra de invasión – llamada en occidente “primavera árabe” – organizada por la OTAN para destruir el país y eliminar a Gadafi y su proyecto panafricano. Estos grupos terroristas procedentes de Libia, principalmente miembros del Grupo Combatiente Islámico Libio (LIFG) que más tarde formarían junto a otros yihadistas el Ejército Sirio Libre (los “rebeldes moderados”, según la OTAN), fueron introducidos por la CIA en el sur de Siria a través de su sede en Jordania (después de cruzar Egipto e Israel), y en el norte a través de Turquía. También a través de Jordania, el príncipe saudita Bandar ben Sultan [5], introdujo a decenas de grupos terroristas que reclutó previamente en diferentes países de Oriente Medio, norte de África, Asia Central, etc. Desde los Emiratos Árabes Unidos (EAU) también se exportaron terroristas. En el año 2010, meses antes de que se iniciaran las famosas “primaveras árabes”, el régimen de Abu Dhabi firmó un contrato con la empresa de seguridad privada estadounidense Xe Services, antes conocida como Blackwater, para la creación de un “ejército secreto” de mercenarios [6] que sería utilizado para, por un lado, reprimir las luchas populares que se iniciaran contra las propias dictaduras del Golfo, como ocurrió por ejemplo en Bahrein, y por otro lado, “para romper los movimientos populares y asegurar que el poder permanezca en manos de gobiernos que apoyan los intereses de EE.UU. y de las principales potencias Europas”, como por ejemplo en Egipto y Túnez. El encargado de la financiación era el jeque Mohamed bin Zayed al Nahyan, el entrenamiento por su parte corrió a cargo de militares de EE.UU., Reino Unido, Francia y Alemania. ¿Qué tiene que ver todo esto con unas “revoluciones populares” en favor de la “democracia” en Oriente Medio? Absolutamente nada. Es una operación militar y de inteligencia de la OTAN financiada con petrodólares del Golfo.

Volviendo a las “revueltas” iniciales, en cuestión de días la invasión terrorista que comenzó en Daraa se extendió al pueblo de Jisr al-Shughour, en la provincia de Idlib al noroeste de Siria, a escasos 10 kilómetros de la frontera con Turquía. Allí ni siquiera se reportaron manifestaciones en contra del “régimen”. Con el apoyo de Turquía los terroristas salafistas – patrocinados por la OTAN (incluido Israel, por supuesto) y el Consejo de Cooperación del Golfo – atacaron a las fuerzas sirias y a la población civil que quedó atrapada en medio del fuego cruzado [7]. Desde el inicio de las “revueltas” los medios corporativos y gobiernos occidentales culparon unilateralmente al “régimen sirio” por la muerte de civiles. Pero aquí, ante los hechos que ya conocemos, debemos preguntarnos: ¿Quién es el responsable de estas muertes de civiles, el gobierno y el ejército sirio que está defendiendo su soberanía nacional y territorial, o los terroristas y mercenarios extranjeros que invaden el país y asesinan a su población? Cuando unas semanas más tarde de iniciarse las “pacíficas revueltas” en Jisr al-Shughour (Idlib) el ejército sirio se hizo con el control de esta zona, fue descubierta una fosa común donde aparecieron los cuerpos de al menos 120 policías de esa localidad, muchos de ellos mutilados y degollados [8]. Parece ser que estos policías, como los de Daraa, fueron asesinados “pacíficamente” por los “demócratas”.

Obviamente no es ninguna casualidad que la mal llamada “revolución siria” comience en estas dos pequeñas localidades limítrofes con Jordania y Turquía (y cercanas estratégicamente a Israel y Líbano), dos países que apoyaron de manera fundamental el proyecto de “cambio de régimen” en Siria planificado por Washington y apoyaron a los terroristas desde el primer momento, no sólo permitiendo el paso de armas y terroristas a través de sus fronteras sino albergando en su territorio campos de entrenamiento de terroristas wahabís (como el de la ciudad jordana de Safawi o el existente en las proximidades de la base militar de Incirlik, en Turquía [9]) que son dirigidos por los servicios secretos estadounidenses, principalmente, aunque también israelís, británicos, franceses y saudís. La frontera siria con Turquía, Jordania o Irak era un coladero de terroristas y fundamentalistas, no sólo desde el inicio de las “revueltas” sino desde al menos la invasión de Irak en el año 2003. Algunas zonas dentro de Siria, como la propia Daraa, estaban controladas o bajo la fuerte influencia de sectores extremistas sunís que dieron apoyo a “paramilitares y escuadrones de la muerte” que participaron en la invasión y destrucción de Irak dirigidos por EE.UU. y sus aliados. En aquel entonces en Siria “se estaba creando un nido de víboras que luego se extendería y aplicarían su veneno a la propia Siria”, tal y como lo define brillantemente en uno de sus artículos el escritor y analista Mikel Itulain: Las revueltas en Siria no son ni fueron una rebelión popular ni pacífica. Desde estas poblaciones o regiones sirias donde existía desde hace años una fuerte presencia y actividad fundamentalista-yihadista, y que son cercanas geográfica y geoestratégicamente a países como Turquía, Jordania, Irak, Israel, Líbano, o Egipto (como Daraa, Idlib, Homs o Deir Ezzor) surgieron “espontáneamente” las revueltas en Siria. ¿No es este un dato fundamental, otro más entre tantos, que debería tenerse en cuenta a la hora de analizar y relatar cómo y porqué se iniciaron las revueltas en Siria? Obviamente si, como todos los demás, por eso lo censuran desde los medios corporativos.

En informes académicos emitidos por el West Point Combating Terrorism Center del ejército de los Estados Unidos se realizaron estudios donde se mostraba de dónde procedía el flujo principal de miembros de Al Qaeda que llegaban a Irak. (…). Las rutas que usaban los terroristas para llegar a Irak eran las mismas que ahora se usan para invadir Siria. Todo ello con la complicidad y apoyo de occidente y sus socios en la región: Egipto, Israel, Jordania, Turquía, Arabia Saudí y Catar. En estos estudios e informes del West Point Combating Terrorism Center también se vio cuáles eran los principales centros de Siria donde se acumulaban terroristas de Al Qaeda durante la guerra contra Irak. En el gráfico siguiente se puede ver que eran lugares como Dayr Al-Zawr [Deir Ezzor], en el sureste cerca de la frontera iraquí, Idlib, cerca de Alepo, y en Daraa, donde se originaron las revueltas. Bien, esos sitios son precisamente los epicentros de estas revueltas en Siria, y no por casualidad. [10]

Al mismo tiempo que la “primavera” terrorista se extendía por varias localidades sirias, decenas de miles de sirios se manifestaban en apoyo del gobierno sirio en las grandes ciudades como Damasco o Alepo. Sin embargo, en un ejercicio de descarada manipulación informativa, estas masivas manifestaciones a favor del gobierno eran presentadas por los medios corporativos occidentales como “manifestaciones en contra del régimen de Al Assad”, cuando fácilmente podía comprobarse que ocurría todo lo contrario [11]. Por cada manifestación que supuestamente se organizaba en contra del gobierno sirio en pequeñas localidades, todas ellas muy minoritarias y violentas aunque masivamente cubiertas por los grandes medios occidentales, era convocaba otra mucho más multitudinaria a favor del gobierno en las grandes ciudades y localidades más importantes, y que esos mismos medios corporativos occidentales se encargaban de censurar. En esas minoritarias y violentas “manifestaciones en contra del régimen”, los “pacíficos” y “democráticos” participantes coreaban consignas pidiendo el exterminio de los alauitas y la expulsión de los cristianos: “Cristianos a Beirut, alauitas a la tumba”, gritaban. Al mismo tiempo estos grupos extremistas juraban lealtad al clérigo sirio Adnan al-Aroor, patrocinado por Arabia Saudí, y al miembro de la Hermandad Musulmana Jusuf al-Qaradawi, patrocinado por Catar. Estos eran y siguen siendo algunos de los referentes “políticos” de la “oposición moderada” que inició la “revolución popular” en Siria pidiendo “democracia”. Por cierto, el diario El País con sede en Madrid, publicó un artículo el 26 de marzo del año 2012 en el que definía al jeque Yusuf al-Qaradawi – líder de la criminal Hermandad Musulmana y que, entre otras cosas, presenta un programa religioso en la televisión catarí Al Yazzera  –  como un “predicador controvertido”, uno de los “teólogos más influyentes”, o un “intelectual” a la altura de “Noam Chomsky, Mario Vargas Llosa o Umberto Eco”, nada más y nada menos. El “intelectual” Yusuf al-Qaradawi exhorta desde sus tribunas publicas a todos los musulmanes sunís del mundo a iniciar una “yihad” contra Siria, Irán, Hezbolá y contra los chiís que no apoyan su causa fundamentalista [12]. En realidad tampoco debe extrañarnos este comportamiento de los grandes medios de comunicación occidentales. Este tipo de medios corporativos, que son propiedad de las grandes corporaciones y del capital financiero internacional, son los mismos que en su momento llamaban “guerrero antisoviético” que “lucha por la paz” a Osama Ben Laden, como hizo Robert Fisk en The Independent en 1993 [13].

En resumen, volviendo a las “pacíficas manifestaciones” de estos “guerreros por la libertad”, aún en el hipotético caso de que fueran reales todas esas pequeñas concentraciones que se organizaban “en contra del régimen”, el apoyo mayoritario de los sirios hacia su gobierno así como su oposición frente al terrorismo takfirí que invadía el país desde marzo de 2011 era más que evidente, como atestiguan tanto las imágenes como los testimonios de diferentes activistas que trabajaban en Siria en esos momentos. Incluso algunas encuestas publicadas desde lugares como Catar o el testimonio directo de los “rebeldes moderados” apoyados por Occidente, es decir, el testimonio de sus enemigos directos que luchaban contra el gobierno sirio sobre el terreno, evidenciaban el claro apoyo que Bashar Al Assad tenía por parte del pueblo sirio desde el inicio de la “revolución”, ese pueblo al que supuestamente estaba “asesinando”.

Islamistas armados fueron más lejos. En 2012 Reuters, el Guardian y el Times Magazine reportaron a tres líderes del ‘Ejército Libre Sirio’ (ELS) en Aleppo diciendo que el Presidente de Siria tenía un ’70 %’ de apoyo; o que la población local ‘son todos leales al criminal Bashar, y nos delatan’; o que son ‘todos informantes… nos odian. Nos culpan de la destrucción’. La impopularidad, claro, es fatal en una revolución; aunque para un fanático religioso es sólo un inconveniente. Estos tres grupos del ELS mantenían buenas relaciones con al Qaeda. [14]

Todo este apoyo popular al gobierno sirio se pudo confirmar el 3 junio de 2014 cuando Al Assad ganó las elecciones presidenciales con un 88,7% de los votos, tras una participación del 73,42%, muy alta a pesar de estar en plena guerra de invasión terrorista y de todos los impedimentos que pusieron los países occidentales y sus vasallos para que los sirios en el extranjero pudieran votar en esas elecciones [15]. De estos resultados electorales hay que destacar que los “refugiados sirios” que se encontraban en países como Líbano y Jordania y que pudieron participar en aquellas elecciones votaron mayoritariamente a favor del gobierno de Bashar Al Assad, lo cual, una vez más, desmonta toda la narrativa difundida desde Occidente por parte de los gobiernos, las grandes ONGs, la yihad mediática y la izquierda corporativa. No huyen del gobierno, huyen de los terroristas de la OTAN-CCG que iniciaron la guerra contra Siria sin importarles la vida de los sirios.

Nadie en Siria antes del 17 de marzo de 2011 se podía imaginar que esta falsa “revolución popular” se iba a producir, puesto que no había ese descontento y esa desesperación fruto de la “represión” de la que nos hablan desde Occidente. Siria, que como cualquier país del mundo tenía problemas y asuntos que mejorar o cambiar, era un país estable, seguro y con un buen nivel de vida dentro del contexto regional. De hecho los días 4 y 5 de febrero de 2011, así como los días 4 y 5 de marzo de ese año, la “oposición siria” (es decir, los yihadistas encabezados por la Hermandad Musulmana) apoyada desde el exterior convocó manifestaciones de protesta en contra del gobierno sirio que resultaron ser un fracaso absoluto, como reconocieron en aquel momento algunos medios occidentales como la revista estadounidense Time. Afirmar que apenas unos días después, de forma inexplicable “el pueblo sirio” harto de la “represión” despertó en todo el país y se  levantó “en contra de un tirano”, era y es sencillamente manipular la realidad de forma grotesca.

La corresponsal de Time, Rania Abouzeid, atribuyó el fracaso de que los organizadores de la protesta no obtuvieran un apoyo significativo al hecho de que la mayoría de los sirios no se oponían a su gobierno. Assad tenía una reputación favorable, especialmente entre las dos terceras partes de la población por debajo de los 30 años de edad; y las políticas de su gobierno eran apoyadas extensamente. “Incluso los críticos reconocen que Assad es popular y es considerado cercano a la enorme cohorte juvenil del país, tanto emocionalmente, como ideológicamente y, por supuesto, cronológicamente”, dijo Abouzeid, añadiendo que a diferencia de “los derrocados líderes proamericanos de Túnez y Egipto, la política exterior hacia Israel, el fuerte apoyo a los palestinos y a los grupos militantes de Hamas y Hezbollah están en línea con el sentimiento popular sirio”. Assad, en otras palabras, tenía legitimidad. El corresponsal de Time añadió que “conducir por su cuenta a la Mezquita Umayyad en febrero para participar en oraciones para celebrar el cumpleaños del Profeta Muhammad y pasear por el concurrido mercado del Souq Al-Hamidiyah con un bajo perfil de seguridad” lo ha “ayudado a hacerse querer, personalmente, por el pueblo”. (…) Un joven sirio dijo a Time: “Hay mucha ayuda del gobierno para los jóvenes, nos dan libros gratis, escuelas gratis, universidades gratis”. (…) “¿Por qué habría una revolución?, tal vez haya un uno por ciento de posibilidades”. [16]

Desde el inicio de esas primeras revueltas violentas de Daraa, los grandes medios de masas occidentales se encargaron de reportar puntualmente las muertes de manifestantes supuestamente “a manos del régimen”, pero ocultaban que  esos  “pacíficos manifestantes” estaban armados y disparaban  contra la policía matando a decenas de ellos durante esos primeros días de revueltas. La Policía, así como el ejército que tuvo que intervenir posteriormente ante la muerte de decenas de estos policías y de manifestantes a manos de francotiradores, no estaban reprimiendo a un movimiento democrático y pacífico de protesta sino respondiendo  a una  insurrección armada muy violenta organizada desde el exterior. Algunos de estos soldados sirios que fueron enviados a Daraa tras iniciarse las primeras revueltas, ofrecen una visión muy distinta a la difundida por los gobiernos, grandes medios corporativos y ONGs occidentales sobre aquellos hechos iniciales. Estos soldados que fueron enviados desde Damasco a Daraa se encontraron con una situación muy distinta a la que se esperaban. Según su propio relato [17], en esos primeros momentos estos soldados y policías no portaban armas de fuego, sólo material antidisturbios. Sin embargo nada más llegar a Daraa fueron recibidos por una multitud armada, muy bien organizada, que disparó contra ellos utilizando fusiles, pistolas y ametralladoras sin darles ninguna posibilidad de defenderse. Algunos pudieron huir y refugiarse en un cuartel general en el que permanecieron atrincherados durante varias semanas. Durante ese tiempo, según relata uno de estos soldados, no recibieron armas del gobierno sirio para poder defenderse, lo que choca frontalmente con la versión occidental. Quizás ése sea el reproche más grande que haya que hacerle a gobierno de Bashar al-Assad durante esos primeros momentos. Aquellos soldados y policías fueron enviados a una muerte segura en Daraa (también, posteriormente, en lugares como Latakia).

La propia ONU en marzo de 2012, a pesar de apoyarse en fuentes que manipulaban las cifras y los muertos (como el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos creado por el gobierno del Reino Unido, por ejemplo), reconoció en sus informes que en el primer año de “conflicto” en Siria se habían reportado unas 5.000 muertes, de las cuales 2.569 eran policías, militares y funcionarios del gobierno sirio [18]. Es decir, que las propias cifras que aportaban algunos organismos pro-occidentales, que como digo sus cifras estaban manipuladas en contra del gobierno de Al Assad, desmontan algunos de los pilares sobre los que se asienta la narrativa mediática occidental sobre Siria desde entonces. Al contrario de lo relatado desde hace más de 5 años, las manifestaciones no eran pacíficas y la oposición estaba encabezada por yihadistas fuertemente armados desde un principio [19]. El gobierno sirio no atacaba “a su propio pueblo” sino que defendía a su país y a su población de un ataque armado provocado por mercenarios extranjeros.

Desde el punto de vista ideológico y político, esa “primavera siria” tampoco estaba encabezada por moderados opositores políticos que luchaban por la democracia y la libertad, sino que estaba liderada por los Hermanos Musulmanes de Siria y el grupo Hizb ut-Tahrir (Partido de la Liberación) – ambos apoyados, entre otros países, por Reino Unido donde residen sus dirigentes exiliados – a los que se unieron otros grupos salafistas posteriormente, como Jabhat al-Nusra y Ahrar al-Sham. Tres meses antes del inicio de las revueltas en Daraa los líderes de la Hermandad Musulmana ya habían expresado “su esperanza de una revuelta civil en Siria”, apoyada y organizada desde Washington. El 28 de marzo de 2011 el jefe de esta Hermandad Musulmana siria, Muhammad Riyad Al-Shaqfa, emitió un comunicado señalando el carácter “sectario” e “islamista” de las revueltas y reivindicando su papel protagónico en ellas [20]. Estos son los mismos Hermanos Musulmanes que en febrero de 1982 ya ejecutaron otra “revolución popular” iniciada en Hama para intentar derrocar al gobierno de Hafez al Assad siguiendo un patrón muy similar al actual. Este papel protagónico de los Hermanos Musulmanes y del fundamentalismo islámico en el inicio de la “primavera árabe” de 2011 en Siria fue reconocido incluso por la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa de EE.UU. (DIA), quien en agosto de 2012 señalaba en un informe que “los salafistas, la Hermandad Musulmana y Al Qaeda en Irak eran las principales fuerzas que impulsaban la insurrección en Siria”, también ideológica y mediáticamente [21].

Es decir, que de nuevo, con los hechos en la mano, ese relato épico y romántico que nos han contado sobre una “primavera árabe” y una “revolución popular” en Siria se cae por su propio peso. Tanto los organizadores de esta “revolución”, como los ejecutores y todos sus patrocinadores eran fuerzas extranjeras (OTAN-CCG) que pretendían lograr no sólo un “cambio de régimen” en Siria, sino destruir ese Estado secular siguiendo el mismo patrón empleado en Libia, y así convertir un país soberano, miembro del Eje de la Resistencia, en un “califato” títere de Occidente. Gracias a la información de la que disponemos, como la aportada por los cables presentados por WikiLeaks, sabemos que desde al menos el año 2006 Washington tenía planes para derrocar a Al Assad y reconfigurar el mapa de Oriente Medio y norte de África [22]. Algunos de los motivos económicos y geopolíticos por los que Siria y su legítimo presidente estaban en el punto de mira de la OTAN y las dictaduras del Golfo los expuse en otro artículo anterior: No son los Derechos Humanos, ¡es el petróleo , estúpido!

Ya en el año 2007 el premiado periodista Seymour Hersh escribió un famoso artículo publicado en The New Yorker titulado La Redirección  donde adelantaba entonces cómo EE.UU. se disponía a financiar a grupos opositores o incluso a utilizar el terrorismo yihadista para desestabilizar a aquellos países y derrocar a aquellos gobiernos que suponían un obstáculo para ejecutar sus proyectos económicos y geopolíticos en la región. Unos años más tarde incluso el propio George W. Bush reconoció en su libro de memorias que entre los planes de su gobierno y del Pentágono estaba atacar a Siria como paso previo para un ataque mayor contra Irán [23]. Si no lo hicieron, reconoce él mismo, fue porque resultaba demasiado arriesgado para su ejército, como pudieron comprobar años atrás en Irak. Esto explica porqué EE.UU. decidió utilizar a grupos terroristas salafistas como los soldados de infantería de la OTAN en Libia y Siria, ya con Obama en la presidencia.

Las “revoluciones” y “primaveras árabes” que aparecieron después son el fruto de ese proyecto imperialista occidental largamente estudiado. No eran por lo tanto “revoluciones populares” y “espontáneas” sino un proyecto político-económico bien planificado. Unos años más tarde (2015) otro reconocido analista internacional, Thierry Meyssan, concretaba un poco más ese proyecto de EE.UU. para reconfigurar un nuevo Medio Oriente Ampliado, proyecto al que se unieron Reino Unido y Francia como actores principales de la tragedia. Su estrategia imperialista se plasmó en los llamados Acuerdos de Lancaster House.

En 2009 y 2010, después de haber invitado en 2008 a su homólogo sirio Bachar al-Assad a participar en las ceremonias conmemorativas del aniversario de la Revolución Francesa y de haber incluso elogiado los pasos de Assad a favor de la democracia, el entonces presidente de Francia Nicolás Sarkozy negocia con Estados Unidos y con el Reino Unido el rediseño del «Medio Oriente ampliado». La secretaria de Estado Hillary Clinton convence a Sarkozy para que reactive el proyecto colonial franco-británico, bajo tutela estadounidense. En eso consiste la teoría del «liderazgo desde atrás». El 2 de noviembre de 2010 –o sea, antes de la «primavera árabe»–, Francia y el Reino Unido firman una serie de documentos conocidos como los Acuerdos de Lancaster House. La parte pública de esos acuerdos anuncia que Francia y el Reino Unido pondrán en común sus fuerzas de proyección –o sea, sus tropas coloniales–, la parte secreta prevé atacar Libia y Siria el 21 de marzo de 2011. [24]

Casi 6 años después de que la OTAN-CCG iniciaran una guerra de invasión terrorista contra la República Árabe Siria, hemos podido escuchar gracias a un audio revelado por WikiLeaks y publicado en diversos medios de comunicación [25], cómo en septiembre del año pasado John Kerry reconocía durante una reunión mantenida a puerta cerrada con “opositores sirios”, que EE.UU. permitió el crecimiento y la actividad criminal de Daesh (o Estado Islámico) en Siria con el fin de “derrocar a Al Assad”. Es decir, que EE.UU. jamás tuvo la intención de “luchar contra el terrorismo” en Siria, sino colaborar con los terroristas para destruir el Estado secular sirio como antes hicieron con Libia. Al mismo tiempo el ex-secretario de Estado también reconocía en esa reunión que Rusia intervino en Siria a petición del gobierno para combatir al Estado Islámico e impedir que instalara allí un “Sunistán”.

Seguir sosteniendo hoy en día que la guerra en Siria (contra Siria) se inició a raíz de unas “pacíficas”, “populares”, “espontáneas” y “masivas” manifestaciones que fueron “brutalmente reprimidas por el régimen sirio” dando origen a una “guerra civil”, tal y como sostienen no sólo la derecha política y económica y su yihad mediática sino la “izquierda progresista” y el “activismo humanitario” en su conjunto, es persistir en el engaño y la mentira de una manera tan irracional como repugnante. ¿Qué más pruebas necesitan para reconocer la realidad?

El macabro guion aplicado en Libia se exportó inmediatamente a Siria a través de Daraa. Por suerte a día de hoy, al contrario de lo que ocurrió en Libia, podemos decir que Siria y sus aliados – principalmente Rusia y el Eje de la Resistencia – están derrotando a los terroristas y a las potencias occidentales y las dictaduras del Golfo Pérsico que los patrocinan, sobretodo a raíz del punto de inflexión que supuso la liberación de Alepo. Aunque, por desgracia, la guerra terrorista contra Siria continúa.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] Daraa 2011: Syria’s Islamist Insurrection in Disguise,- artículo de Tim Anderson, profesor titular de Economía Política en la Universidad de Sydney   (Global Research, 16/3/2016).

[2] Syria – Daraa Revolution was Armed to the Teeth from the Very Beginning,- vídeo de las declaraciones del saudí Anwar Al-Eshki a la BBC (YouTube, 7/11/2013).

[3] Lunch with the FT: Sheikh Hamad Bin-Jaber al-Thani,- entrevista con el ex primer ministro de Catar (Financial Times, 15/4/2016).

[4] The day before Deraa: How the war broke out in Syria,- artículo de Steven Sahiounie (American Herald Tribune, 10/8/2016). Este artículo puede leerse en español traducido por el equipo de SOTT: El día antes de Deraa: cómo Occidente llevó a Siria a la guerra civil

[5] Dimisión del príncipe saudita Bandar ben Sultan,- Red Voltaire (17/4/2014). Leer también: La contrarrevolución en Medio Oriente,- un artículo extenso y detallado de Thierry Meyssan sobre el papel desestabilizar de Arabia Saudí en la región, en complicidad con EE.UU. e Israel (Red Voltaire, 15/5/2011).

[6] A Secret Army of Mercenaries for the Middle East and North Africa,- artículo del geógrafo y analista geopolítico Manlio Dinucci (Global Research, 24/5/2011).

[7] The Destabilization of Syria and the Broader Middle East War,- artículo del profesor Michel Chossudovsky (Global Research, 17/6/2011).

[8] Encuentran fosa común en Siria,- información aportada por Hispan TV y recogida por Red Voltaire el 12 de junio de 2011.

[9] EE.UU. entrenó a grupo terrorista ISIS en base secreta de Jordania,- reporte publicado en el Correo del Orinoco (18/6/2014) que cita varias fuentes, entre ellas un informe publicado en febrero de 2012 por el medio estadounidense World Net Daily (WND).

[10]  Las revueltas en Siria no son ni fueron una rebelión popular ni pacífica,- artículo del analista y escritor Mikel Itulain (¿Es Posible la Paz? 1/5/2013)

[11] Los medios de comunicación corporativos y la guerra contra Siria,- artículo bien documentado de Mikel Itulain en su blog ¿Es Posible la Paz? (6/9/2012)

[12] Meet the “Friends of Yihad”,- artículo del analista geopolítico Pepe Escobar (Asia Times Online, 5/6/2013). Traducido al español por Germán Leyens  para Red Voltaire: Los “Amigos de la Yihad” (9/6/2013)

[13] La prensa británica tachaba en 1993 a Bin Laden de “guerrero antisoviético de paz”,- un reporte de Russia Today recordando los elogios a Bin Laden (7/12/2013)

[14] Por qué los sirios apoyan a Bashar al Assad,- artículo del profesor Tim Anderson (puede leerse en español en el Diario Sirio-Libanés (DSL) publicado el 28/10/2014)

[15] El Pueblo de Siria ha hablado,- un detallado artículo del periodista, analista e intelectual francés Thierry Meyssan (Red Voltaire, 6/6/2014)

[16] The Revolutionary Distemper in Syria That Wasn’t,- un amplio artículo lleno de referencias y de información publicado por el escritor y analista canadiense Stephen Gowans (What´s Left, 22/10/2016). Este artículo fue traducido por el equipo de SOTT: Descontento fabricado: el pueblo de Siria nunca deseó la revolución

[17] Syria’s ‘Peaceful’ Protests and “Freedom Bullets,” Testimony from the REAL Syria Civil Defence,- un completo informe publicado por la activista Vanessa Beeley (21st Century Wire, 6/11/2016)

[18]  How narratives killed the Syrian people,- artículo de la investigadora y experta en Oriente Medio Sharmine Narwani (RT, 23/3/2016). Este artículo fue traducido al español por Diego Sequera para la página Misión Verdad: De cómo las narrativas mataron al pueblo sirio (23/3/2016)

[19] Five Years Ago: The US-NATO-Israel Sponsored Al Qaeda Insurgency in Syria. Who Was Behind The 2011 “Protest Movement”?,- informe del profesor canadiense Michel Chossudovsky (Global Research, 16/3/2016)

[20] Muslim Brotherhood Statement about the so-called “Syrian Revolution”,- comunicado de la Hermandad Musulmana sobre la “revolución siria” (The truth about Syria, 12/2/2012)

[21] 2012 Defense Intelligence Agency document: West will facilitate rise of Islamic State “in order to isolate the Syrian regime”,- informe de la DIA publicado por Levant Report (19/5/2015)

[22] WikiLeaks Reveals How the US Aggressively Pursued Regime Change in Syria, Igniting a Bloodbath,- artículo publicada por Robert Naiman (Truthout, 9/10/2015)

[23] George Bush’s memoirs reveal how he considered attacks on Iran and Syria,- publicado por The Guardian, 8/11/2010

[24] ¿Por qué Francia quiere derrocar la República Árabe Siria?,- artículo del analista Thierry Meyssan (Red Voltaire, 12/10/2015)

[25] Kerry admite: EEUU intentó usar a Daesh para derrocar a Al-Asad,- Hispan TV (6/1/2017)

UNA COBARDE VENGANZA CONTRA RUSIA POR LA DERROTA TERRORISTA EN SIRIA

El asesino, el policía turco Mevlut Mert Altintas, se encontraba situado detrás del embajador ruso, Andrei Karlov, ejerciendo de facto como su guardaespaldas instantes antes de dispararle a quemarropa por la espalda en varias ocasiones.

Según puede verse en las imágenes que circulan por todos los medios de comunicación y redes sociales, el asesino del embajador ruso en Turquía, Andrei Karlov, no se encontraba “camuflado” entre los asistentes sino que estaba detrás del embajador ejerciendo de “guardaespaldas” o al menos como miembro de la seguridad del acto público que se celebraba. Actuó con total libertad, con tiempo suficiente para disparar al embajador, amenazar al resto del público asistente y emitir su discurso reivindicativo en referencia a Siria y Alepo.
 
Entonces cabe preguntarse: ¿Quién puso ahí, en ese puesto clave y en ese momento concreto, al terrorista que mató al embajador ruso? ¿Nadie más de los encargados de la seguridad sospecharon nada? ¿Con tan solo 22 años este policía-terrorista ya ocupaba un cargo de tanta responsabilidad? ¿Por qué no había ningún otro policía o miembro de seguridad en la sala? ¿Dónde estaban los escoltas encargados habitualmente de proteger al embajador Karlov? ¿Quién está detrás de turco Mevlut Mert Altintas?
 
A pesar de la “purga” llevada a cabo por Erdogan tras el golpe de Estado de julio pasado, parece que la sombra de Fethullah Güllen [1], y por tanto de EE.UU., es demasiado alargada todavía.
 
Según el portal Haberturk, el atacante, de 22 años, era integrante de la organización terrorista FETO (Organización de Terror Gulenista). El grupo está vinculado al clérigo turco residente en EE.UU. Fethullah Gulen, a quien el Gobierno turco acusa de orquestar el golpe de Estado en Turquía en julio pasado y cuya extradición ha sido solicitada por Ankara a Washington. [RT, 20/12/2016]

Tras dispararle por la espalda el terrorista tuvo tiempo de sobra para lanzar unas soflamas yihadistas que lo vinculan con el Frente al Nusra. Lo cual indica que ningún otro policía se encontraba junto a él en la sala. Actuó con total libertad, sin obstáculos y con el tiempo necesario. 

El régimen turco tendrá que dar muchas explicaciones. Turquía es miembro de la OTAN. Recordemos que en estos momentos al menos 14 oficiales militares de EE.UU., Israel, Arabia Saudí, Catar, Jordania y la propia Turquía permanecen todavía detenidos en Siria después de que fueran encontrados en un bunker en Alepo [2], desde donde dirigían y asesoraban a los grupos terroristas salafistas, principalmente al Frente al Nusra. Ya en septiembre de este año unos 30 oficiales militares y agentes de inteligencia de Israel, EE.UU., Reino Unido, Catar, Arabia Saudí y Turquía murieron como consecuencia de un bombardeo ruso contra los terroristas en el este de Alepo [3]. Algunos manipuladores todavía definen esta guerra de invasión contra Siria como una “guerra civil”.
 
El régimen de Erdogan maneja un doble discurso y un doble juego en Siria [4], donde por un lado apoya a los terroristas takfirís al mismo tiempo que estrecha sus lazos y llega a acuerdos importantes con la Federación de Rusia en materia comercial, económica o de “lucha contra el terrorismo”. Es más que probable que este asesinato en Ankara pretenda dañar ese acercamiento geoestratégico entre Rusia y Turquía. Aunque al igual que ocurre con la imposición de sanciones promovidas por EE.UU. y la UE, estos ataques no hagan más que fortalecer a Rusia y estrechar sus vínculos con sus aliados, como se pudo comprobar apenas 24 horas después del asesinato del embajador ruso, a raíz de una reunión mantenida entre Rusia, Irán y Turquía.
                                                                                                                                                                                                                                                                          
Los cancilleres de Rusia, Serguéi Lavrov, Irán, Mohamad Yavad Zarif y Turquía, Mevlut Cavusoglu, realizaron una reunión trilateral este martes para encontrar una solución política y diplomática al conflicto en Siria. El diplomático ruso afirmó que “Irán, Rusia y Turquía están preparados para asistir en la preparación del acuerdo que se está elaborando entre el Gobierno sirio y la oposición y convertirse en su garante”. (…) Tras la reunión de este martes en Moscú (Rusia), los representantes acordaron “el respeto a la soberanía, independencia, unidad e integridad territorial de la República Árabe de Siria”. [Telesur, 20/12/2016]
Lo que sí parece claro es que este asesinato es una venganza cobarde tras la derrota de la OTAN y sus grupos yihadistas en Alepo. También supone un nuevo intento de frenar la preponderancia de Rusia en el escenario geopolítico global, en unos momentos además en los que Donald Trump, si no traiciona su palabra y no se produce una rebelión interna en EE.UU. que lo impida, pretende abandonar la política imperialista de “cambio de régimen” y se dispone a asumir el carácter multipolar del nuevo orden mundial para las próximas décadas, terminando así con la supremacía unilateral estadounidense.
 
Quienes lloraron de pena y frustración tras la liberación del este de Alepo de la barbarie terrorista, hoy estarán celebrando este “moderado” asesinato cometido por uno de sus “rebeldes”. Algunos lo están justificando, como han hecho por ejemplo desde la cadena de propaganda imperialista CNN o la catarí Al-Jazeera. Es el consuelo inhumano de los perdedores que no quieren reconocer la nueva realidad.
 

LA CENSURA MEDIÁTICA Y LA GEOPOLÍTICA TRAS LA LIBERACIÓN DE ALEPO

La cara de satisfacción de quien se siente por fin a salvo. La opinión de este hombre sirio liberado en el este de Alepo es censurada en los medios corporativos. Quizás sea porque su opinión sobre los “rebeldes” a los que apoya la OTAN sea diametralmente opuesta a la que difunden desde Occidente. Muchos “activistas” y “progresistas” al servicio de las grandes corporaciones hubiesen preferido que este hombre siguiese en manos de la “oposición moderada” wahabí. (Foto tomada por Andrew Ashdown)
 
Nerviosismo, desconcierto, resignación, tristeza, impotencia, incertidumbre… Los gobiernos de la OTAN y los medios corporativos se han quedado sin discurso en Siria tras su derrota en Alepo. Entre sollozos intentan explicar al gran público qué ha ocurrido para llegar a esta situación. Todos sus sesudos análisis concluyen que Rusia tiene la culpa por apoyar a Al Assad. Periodistas y activistas “humanitarios” piden que las potencias occidentales intervengan contra Rusia para “frenar al régimen Al Assad”, negando que en realidad ya lo están haciendo desde hace años y están siendo derrotados. Obviamente Rusia está interviniendo en Siria y defendiendo sus intereses, pero lo hace a petición de un gobierno legítimo apoyado por la mayoría de la población para luchar contra unos grupos terroristas patrocinados por la OTAN que invadieron el país en marzo de 2011. EE.UU. patrocina y utiliza al terrorismo yihadista como arma. Rusia combate ese terrorismo acorde al derecho internacional. Algunos “equidistantes progresistas” todavía no quieren ver esta diferencia.
 
Pero que Rusia respete el derecho internacional, mientras que la OTAN y sus terroristas invaden ilegalmente un Estado soberano asesinando a su población civil para destruirlo, es totalmente irrelevante. EE.UU. dicta unilateralmente lo que es legal o ilegal, lo que es legítimo o no, lo que es “democracia” o “dictadura”, lo que es un golpe de Estado o una “revolución popular”, lo que son terroristas o “libertadores”, o cómo deben interpretarse los Derechos Humanos. El resto de Occidente se limita a obedecer. Incluidos los periodistas y activistas que difunden a diario ese relato artificial construido para justificar las “intervenciones humanitarias” imperialistas en Oriente Medio y otras partes del mundo. 
 
Tanto la prensa corporativa así como los organismos internacionales controlados por las potencias occidentales insisten en seguir utilizando y manipulando la “situación humanitaria” en Alepo como arma de propaganda contra Siria y Rusia. En realidad no pueden hacer otra cosa, salvo reconocer que han mentido todos estos años. Su debilidad tras el golpe de Alepo es más que notable. Cuando pasen unos días y toda la población de Alepo haya sido evacuada, se quedarán de nuevo sin discurso y tendrán que colocar el foco de atención en otro lugar (Palmira, por ejemplo) para posteriormente repetir la misma estrategia de desgaste “humanitario”  contra el gobierno sirio.
 
Sin embargo pese a su derrota en Alepo, el “cambio de régimen” en Siria sigue en la agenda del Pentágono, y Donald Trump todavía no ha hecho nada (o no ha podido hacerlo todavía) que nos haga ser optimistas, más allá de su retórica durante la campaña. Por ahora, como parte de esa reorganización tras la caída de Alepo, la OTAN ha movilizado a sus grupos terroristas desde Mosul (Irak) y Al Raqa (Siria) para invadir de nuevo la ciudad de Palmira. Los medios lo ven como una gran noticia, como un consuelo para alimentar su autoestima tras perder Alepo. Pero siguen sin querer explicarnos por qué ocurren los hechos, cuáles son las causas reales que los provocan. Como si los terroristas, sus armas y su estrategia militar se produjeran de forma espontánea e incomprensible para la mente humana.
 
Para que el Emirato Islámico lograra ocupar Palmira nuevamente, las fuerzas estadounidenses, que deberían haber cercado Mosul, le dejaron abierto el camino hacia el desierto sirio y detuvieron los bombardeos que la aviación de la coalición internacional había emprendido sobre la provincia siria de Raqqa. Al estar concentrado en la liberación de Alepo, el Ejército Árabe Sirio no tuvo tiempo de enviar refuerzos a Palmira, cuya guarnición se vio obligada a retirarse ante la embestida de una fuerza yihadista 5 veces superior en número de hombres. [1]
 
Estos son momentos de incertidumbre para quienes tanto dinero y esfuerzo invirtieron en derrotar a Al Assad. Hasta que reorganicen su estrategia de nuevo, a la yihad política y mediática occidental sólo les queda seguir recurriendo a la manipulación y la censura informativa para intentar ocultar las evidencias que dejan al descubierto su gran mentira sobre una inexistente “primavera árabe” en Siria. Sin esta censura, si los grandes medios publicaran lo que realmente está sucediendo, se verían en la obligación de explicar a su audiencia cómo es posible que los ciudadanos liberados del este de Alepo estén celebrando con lágrimas de alegría y emoción la llegada del Ejército Árabe Sirio, después de que nos dijeran desde hace 5 años que ese ejército los estaba “bombardeando” y “reprimiendo”. Si no aplicaran la censura, tendrían que explicar a su audiencia que esos “heroicos rebeldes” a los que defienden, almacenaban y utilizaban armas químicas contra la población civil en las zonas de Alepo controladas por el gobierno sirio, al mismo tiempo que nos decían que era “el régimen de Al Assad” el que las utilizaba contra civiles.
 
Unos “insurgentes” que, según las grandes agencias occidentales, están siendo objeto de “ejecuciones sumarias” en el este de Alepo por parte del “régimen” y sus aliados, sin que nadie en absoluto pueda verificar esas afirmaciones. Ni siquiera la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, que también difunde esta propaganda aunque reconoce que no ha podido comprobar su veracidad. Si no pueden comprobar su veracidad, entonces, ¿por qué la ONU contribuye a la desinformación y a la propaganda de guerra?
 
Obviamente ni la ONU, ni la gran prensa occidental, ni los gobiernos de la OTAN, ni tampoco las ONGs corporativas pueden verificar los hechos, en primer lugar, porque son falsos, y en segundo lugar, porque no tienen a nadie informando sobre el terreno que pueda hacerlo. Sus principales fuentes son el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, los Cascos Blancos, o el Alepo Media Center, organizaciones financiadas por los gobiernos y corporaciones occidentales y de los cuáles ya he hablado en otros artículos [2]. O bien sus fuentes son directamente los “grupos opositores”, es decir, los propios terroristas. En estas condiciones, la “información” de las grandes agencias occidentales y de los organismos internacionales se convierte en pura propaganda yihadista.
 
Claro que, después de que el enviado de la ONU en Siria, Stephan de Mistura, pidiera crear una “región autónoma” gobernada por los terroristas de Al Qaeda en Siria, y de que la Unión Europea tratara de sobornar económicamente a Bashar Al Assad para que permitiera esta propuesta y entregara una parte de Siria a los terroristas a cambio de seguir en el poder, se puede esperar cualquier cosa que provenga de este corrupto organismo internacional y de los países que lo someten a su voluntad. Sí, han leído bien, la misma Unión Europea que quiere juzgar a Al Assad (y a Vladimir Putin [3], por cierto) por cometer “crímenes de guerra” y ser un “dictador sanguinario” que “asesina a su propio pueblo”, ofreció financiación y apoyo al gobierno sirio a cambio de que Al Assad aceptara la “balcanización” de Siria, tal y como pretenden EE.UU. y las grandes corporaciones que planificaron la guerra contra Siria hace años. Este dato demuestra que el concepto de Derechos Humanos que tiene la UE y EE.UU. es el mismo que tiene cualquier mafia: los negocios son lo primero; los principios se amoldan a la realidad; nuestros amigos o enemigos se miden en función de la tasa de ganancia que nos aporten.
 
Según informes, la UE planea ofrecer ayuda financiera a Damasco a cambio de permitir que las fuerzas rebeldes permanezcan en el poder en algunas regiones de Siria. (…) A cambio, si todas las partes están de acuerdo, la UE ofrece una gran bolsa de dinero. (…) Bruselas admite ahora que Al Assad siga en el poder, pero exige la “devolución del poder en algunas provincias de Siria, lo que permitiría a los rebeldes moderados integrarse en las fuerzas de seguridad locales” (…). La UE está dispuesta a ofrecer ayuda financiera tanto al gobierno sirio como a los rebeldes para endulzar el acuerdo, según informó The Times. El informe sugiere que pagar a Damasco es mejor que tener que lidiar con el éxodo continuo de refugiados sirios hacia la UE, que están “contribuyendo al caos electoral en todo el continente” y “destruyendo el tejido político de Europa”. [4]
Los grandes medios occidentales convierten a los verdugos en víctimas y en protagonistas, mientras silencian la voz de las verdaderas víctimas del terrorismo, los sirios liberados en el este de Alepo. Resulta paradójico que aquellos que protagonizan campañas políticas, mediáticas y humanitarias en favor de los “civiles sirios”, los censuren cuando estos civiles por fin pueden hablar y constatar su relato abiertamente. Obviamente censuran su opinión porque la audiencia occidental descubriría que les han estado mintiendo todo este tiempo. Por suerte no todos los periodistas y activistas que trabajan en Siria actúan de la misma manera. Gracias a ellos podemos conocer la verdad y escuchar a quienes deberían ser los únicos protagonistas. 
 
Por ejemplo el sacerdote Andrew Ashdown, un miembro de la Iglesia de Inglaterra que estudia las relaciones cristiano-musulmanas en Siria y que se encuentra en el este de Alepo y ha recabado de primera mano la opinión de los sirios liberados. Su conclusión es rotunda: los informes sobre Siria publicados en los grandes medios son “fabricaciones retorcidas”. Este sacerdote se pregunta ¿por qué no hay ninguna agencia internacional occidental en Alepo prestando ayuda humanitaria? ¿por qué no están las agencias de noticias hablando personalmente con los refugiados sirios liberados, teniendo en cuenta que estas agencias dedicaron tanto tiempo a denunciar que estos civiles estaban siendo masacrados por el gobierno sirio? Parece evidente la respuesta a estas acertadas preguntas. Andrew Ashdown denuncia también que los medios occidentales no informan de forma objetiva ni siquiera se molestan en recabar información ni en preguntar a los propios sirios liberados cuál es su opinión, al mismo tiempo que estos medios “conceden toda credibilidad a los terroristas sin comprobar la veracidad de sus afirmaciones”.  
 
La sensación de alivio entre los miles de refugiados es palpable. Todos estaban dispuestos a hablar, y entrevistamos a varios de ellos que llegaron ayer y hoy. Todos dijeron lo mismo. Dijeron que habían estado viviendo con miedo. Informaron que los combatientes habían estado diciéndoles a todos que el ejército sirio mataría a cualquiera que huyera al oeste, pero fueron ellos quienes mataron a muchas personas que trataron de huir, hombres, mujeres y niños. También mataban a cualquiera que diera muestras de apoyar al gobierno (…). Nos dijeron que se les había dado muy poca comida, que cualquier ayuda que llegaba a la zona se les negaba en su mayoría o se vendía a precios exorbitantes. Del mismo modo, a la mayoría no se les había dado tratamiento médico. (…). La mayoría de los refugiados dijeron que los rebeldes habían matado a miembros de sus familias y hablaban constantemente de asesinatos, torturas, violaciones y secuestros generalizados por parte de los rebeldes. (…). Les preguntamos si el ejército sirio había maltratado a alguien. Dijeron que nunca. Una mujer dijo: “Nos ayudaron a escapar y nos proporcionaron comida y agua”. [5]
La realidad es que en el momento en que más aliviados se muestran los civiles en el este de Alepo, más tristes y preocupados se muestran los gobiernos, periodistas corporativos y activistas humanitarios en Occidente. Está quedando meridianamente claro que sus intereses nada tienen que ver con la situación humanitaria de los civiles sirios. De ser así, estarían celebrando esta liberación de Alepo, escuchando a los sirios, y condenando la ocupación de otras ciudades sirias por parte de la “moderada” Al Qaeda, es decir, sus “rebeldes sirios”.
 
Ampliando el prisma del análisis, lo que ocurre en Siria es el reflejo del cambio que se está produciendo en la correlación de fuerzas en el tablero geopolítico mundial. El viejo sistema unilateral bajo el cual EE.UU. y sus “aliados” eran capaces de imponer por la fuerza sus intereses ha fracasado en Siria. Aunque la guerra contra Siria continúa, puesto que la OTAN y las dictaduras del Golfo siguen utilizando el terrorismo salafista en Siria para lograr un “cambio de régimen”, la derrota en Alepo supone un punto de inflexión que evidencia que este cambio dentro del Orden Mundial es imparable. El eje Rusia-China junto a todos los países y regiones que orbitan en su entorno ya suponen de facto un freno a la hegemonía económica, comercial, militar, y política de Occidente encabezada por EE.UU.
 
En el trasfondo de la guerra contra Siria, como antes la invasión de Libia, el golpe de Estado neonazi en Ucrania, las sanciones y ataques contra Rusia y Venezuela, o incluso los recientes atentados en Egipto [6], entre otras muchas maniobras políticas, suponen el intento desesperado por parte de EE.UU. de frenar el fin de su supremacía global, y reflejan su negativa a aceptar la nueva realidad “multipolar” en la que estamos.
 
Estos dos países van a establecer acuerdos tanto con EEUU como con la UE, sin duda, pero ya no será desde una posición subordinada sino que se basarán, en gran medida, en sus propias premisas e intereses. Las últimas maniobras rusófobas de EEUU y de la UE no son otra cosa que el canto del cisne por intentar evitar lo inevitable. China y Rusia, Rusia y China están asumiendo de forma clara, constante y decidida su posición geopolítica y no la van a dejar en mucho tiempo. Para ellos Occidente ya no es más que una cuestión geográfica con cada vez menos relevancia internacional. El siglo XXI es, claramente, el siglo de Eurasia. [7]
Sin embargo, cuanto más se incrementan las sanciones de Occidente contra Rusia – fruto todas ellas de la impotencia  occidental ante su decadencia – más se incrementan los lazos de Rusia con China y su influencia en Eurasia, que es justo lo contrario de lo que planearon siempre sus enemigos. Y mientras tanto algunas figuras del “periodismo” y el “humanitarismo” en Europa todavía se preguntan “qué nos ha pasado en Alepo”.
 
 
[Una periodista realmente independiente y honesta, como la canadiense Eva Bartleet, dejó en evidencia recientemente las mentiras de la OTAN sobre Siria y desenmascaró a dos de las fuentes más utilizadas por los medios corporativos para informar sobre Siria: el Observatorio Sirio de Derechos Humanos y los llamados Cascos Blancos, ambos creados y financiados por EE.UU. y Reino Unido y otras “democracias” como Catar, así como las grandes corporaciones anglosajonas]  
 
REFERENCIAS – NOTAS
 
 
 
 
[3] ¿Habría que juzgar a Vladimir Putin?,- artículo de Thierry Meyssan (Red Voltaire, 12/10/2016)
 
[4] EU will give Assad money if he allows Al Qaeda jihadists to rule over parts of Syria,- información de Alex Christoforou (The Duran, 5/12/2016)
 
[5] Aleppo: The truth that the western media refuses to report,- crónica publicada en Tal Fanzine (15/12/2016). El texto puede leerse originalmente en el muro de Facebook del sacerdote Andrew Ashdown
 
[6] Por qué los atentados en Egipto,- artículo del escritor y analista Mikel Itulain (¿Es Posible la Paz? 14/12/2016)
 
[7] Los movimientos de China y Rusia acotan, aún más, a Occidente,- artículo del periodista y politólogo Alberto Cruz (CEPRID, 13/12/2016)


ALEPO LIBERADA, LA OTAN DESESPERADA

El régimen de EE.UU. anunció el pasado jueves 8 de diciembre a través de un comunicado que levanta las restricciones al suministro de armas, municiones y equipos militares dirigidas a sus “aliados en Siria”, es decir, a los grupos terroristas y demás mercenarios sin escrúpulos que llevan luchando desde 2011 por un “cambio de régimen” en Siria. En realidad nunca dejó de armarlos y apoyarlos, más allá de la retórica.
 
Unos días antes, el 5 de diciembre, Rusia, China y Venezuela frenaron en el Consejo de Seguridad de la ONU una propuesta de resolución presentada por España, Egipto y Nueva Zelanda que pretendía imponer “un alto el fuego” en Alepo, es decir, imponer una nueva tregua-trampa para evitar la derrota total de los terroristas en esa ciudad, derrota que, por otra parte, es ya un hecho sobre el terreno. En el caso de España, esta “iniciativa” del gobierno neoliberal de Rajoy ante la ONU no provocó ningún debate político ni mediático – ni previo ni posterior – sobre el papel de España respecto a Siria o su papel dentro de la OTAN, lo cual demuestra, por un lado, la enorme manipulación existente sobre este asunto  y que se refleja en la existencia de un aparente “consenso” general basado en la ignorancia de la población; y por otro, la complicidad y/o cobardía de unas fuerzas de izquierdas que asumen la versión oficial de los hechos y en algunos casos se muestran más pro-imperialistas que la propia derecha convencional (como se ha vuelto a comprobar, por ejemplo, con unas recientes declaraciones del “izquierdista” Santiago Alba Rico). El apoyo de esta “izquierda” a la guerra de invasión contra Libia o más tarde al golpe neonazi del “Euromaidán” en Ucrania así lo demuestra.
 
Este reciente y acertado veto de Rusia, China y Venezuela ante la propuesta presentada por la OTAN, ha llevado a Estados Unidos, Alemania, Canadá, Francia, Italia y Reino Unido a “preparar un paquete de sanciones contra los países que apoyen el gobierno del presidente sirio”. Mientras todo esto ocurría en el plano político e institucional, el régimen sionista de Israel bombardeaba esta semana el aeropuerto militar sirio de Mezzeh, situado en el suroeste de Damasco y a escasos kilómetros del palacio presidencial sirio. En las últimas semanas el régimen sionista atacó en varias ocasiones diversas instalaciones e infraestructuras sirias, ataques que un portavoz de los terroristas, Khaled Khalaf, agradeció públicamente en unas declaraciones a un canal israelí. Recordemos que el régimen de Israel sigue prestando atención médica a los terroristas salafistas en sus hospitales en los Altos del Golán ocupados.
 
A su vez, en los últimos días hemos visto cómo los grandes medios corporativos reorientaron el foco de su propaganda sobre Alepo denunciando la “situación humanitaria”, al mismo tiempo que en España se anuncian movilizaciones en varias ciudades para el próximo 12 de diciembre en contra del “régimen sirio” y los “bombardeos de Rusia y Siria contra los civiles”. O dicho de otra manera, se manifiestan en apoyo de los “rebeldes sirios”, es decir, de los terroristas y mercenarios extranjeros que combaten en Siria financiados por la OTAN y las petro-dictaduras del Golfo. Justo ahora que en Alepo la población comienza a ver la luz al final del túnel. ¿Por qué no lo hicieron antes, cuando los terroristas invadieron Alepo y secuestraron a la población civil para utilizarlos como escudos humanos? [1] ¿Dónde estuvieron y qué defendieron durante todo este tiempo?
 
La única posibilidad para EEUU de salir de la guerra en Siria sin perderlo todo es negociar los términos de rendición con el Gobierno de Asad y Rusia, indicó el exembajador de EEUU en Croacia, Peter Galbraith, en entrevista para CNN. [Sputnik Mundo, 8/12/2016]
 
Toda esta actividad en el plano institucional, diplomático, militar, mediático y social no es casual. Todos estos agentes, que sirven a los intereses de las grandes corporaciones anglosajonas que los patrocinan, siguen coordinadamente una agenda política con matriz en Washington. Pero sus actuales maniobras sobretodo evidencian la inminente derrota de la OTAN y sus aliados en Siria (aunque la guerra contra Siria no se ha terminado, ni mucho menos). Su desesperación por salvar la vida de sus “escuadrones de la muerte” en Alepo es muy descarada, además de inútil.
 
La vida de los civiles, desde marzo de 2011 hasta hoy, sólo les preocupa cuando éstas pueden ser utilizadas y manipuladas para atacar al “régimen de Al Assad” y a Rusia (los 55 civiles, incluidos 19 niños, asesinados el pasado 7 de diciembre en Irak por las bombas de EE.UU. y sus aliados tampoco parecen importar mucho en Occidente, ni ha provocado la condena internacional). Los crímenes de sus “rebeldes” se ocultan sistemáticamente, incluidos los asesinatos de miles de policías y militares que se produjeron durante las “pacíficas manifestaciones” que tuvieron lugar en las primeras semanas en las que se inició la mal llamada “primavera árabe” en Siria [2], que nunca fue una “revolución popular” ni “pacífica” [3]. Desde entonces, todas las propuestas occidentales sobre “diálogo”, “treguas” o “acuerdos de paz” en Siria siempre se producen “casualmente” cuando los grupos terroristas están más debilitados y acorralados, y se rompen unilateralmente en cuanto estos grupos terroristas se recomponen, rearman y reorganizan.
 
Cuando estos grupos terroristas salafistas invadían Alepo y otras muchas ciudades sirias, asesinando a quienes no se unían a su causa o trataban de huir de la barbarie, nadie en Occidente se manifestaba en su contra. Es precisamente ahora que la población civil está siendo liberada en Alepo, cuando los gobiernos occidentales, medios corporativos y “activistas humanitarios” se sienten más preocupados y desolados. Su derrota en Alepo supone un punto de inflexión [4] en la guerra contra Siria, de ahí su desesperación y sus prisas.
 
 
REFERENCIAS – NOTAS
 
[1] ¿Dónde estaba vuestro “No a la Guerra”?,- artículo de Andrei Kononov (La República.es, 9/12/2016)
 
[2] How narratives killed the Syrian people,- artículo de la investigadora y experta en Oriente Medio Sharmine Narwani (RT, 23/3/2016). Este artículo fue traducido al español por Diego Sequera para la página Misión Verdad: De cómo las narrativas mataron al pueblo sirio (23/3/2016)
 
[3]  Las revueltas en Siria no son ni fueron una rebelión popular ni pacífica,- artículo del escritor Mikel Itulain (¿Es Posible la Paz? 1/5/2013)
 
[4] Alepo: punto de inflexión,- artículo del analista internacional Eduardo Luque Guerrero (El Viejo Topo, 8/12/2016)


OCCIDENTE SIGUE OCULTANDO LOS CRÍMENES DE SUS TERRORISTAS EN SIRIA

Este lunes 5 de diciembre los terroristas takfirís patrocinados por la OTAN en Siria bombardearon “moderadamente” uno de los diversos hospitales de campaña que Rusia ha desplegado recientemente en Alepo para atender a los civiles que huyen de los barrios liberados en el este de la ciudad. Dos médicas rusas murieron en este ataque y varias personas resultaron gravemente heridas, incluidos civiles sirios que estaban siendo atendidos en el hospital. Tratándose de Alepo, tratándose de un hospital bombardeado, tratándose de la muerte de personal médico, tratándose de civiles sirios heridos, lo lógico, lo coherente, lo ético, sería que este atentado terrorista apareciera en todos los grandes medios corporativos y fuera condenado por los gobiernos y “organizaciones humanitarias” que tan preocupados se muestran por los “Derechos Humanos” en Alepo. ¿No? Pues no. Como era de esperar, siendo sinceros, esta noticia pasó desapercibida para el gran público occidental. Otra más, como ocurre con todos y cada uno de los atentados y crímenes que cometen en Siria los terroristas armados, entrenados y financiados por la OTAN, Israel y las dictaduras del Golfo desde 2011.
Parece evidente que los terroristas conocían exactamente las coordenadas donde estaba situado el hospital hacia donde dirigieron sus cohetes. ¿Cómo es posible que conocieran el lugar exacto donde realizar el ataque? ¿Quién les facilita a estos grupos tan “primarios” toda esa información de inteligencia y de estrategia militar? [1]
La reacción del gobierno de la Federación de Rusia ante estos ataques terroristas, emitida a través del portavoz del Ministerio de Defensa, fue de la más duras y directas que hemos visto. Ni EE.UU., ni la Unión Europea, ni las ONGs occidentales han condenado el atentado yihadista en Alepo. Las posibles consecuencias tanto militares como diplomáticas tras este atentado están todavía por ver. De momento Rusia, con el apoyo de China y Venezuela, vetaron en el Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución impulsado por España, Egipto y Nueva Zelanda para un alto el fuego en Alepo. Otra tregua trampa. De nuevo, una vez más, cuando los grupos terroristas se encuentran en una situación de extrema debilidad comprobamos cómo los países occidentales salen a su rescate.
“La sangre de nuestros militares está también en las manos de los que contrataron este asesinato. De los que crearon, formaron y armaron a estas bestias en cuerpos humanos, al llamarlos ‘oposición’ por justificación ante su consciencia y electores”. (…) El portavoz del Ministerio ruso ha especificado que se trata de “patrocinadores de terroristas desde EE.UU., el Reino Unido, Francia y otros países que son sus simpatizantes [de los terroristas] y de sus formaciones”. [2]
Estos sanguinarios terroristas de Al Qaeda en Siria son definidos todavía a día de hoy como “rebeldes sirios” (a pesar de que estos mercenarios proceden de 100 países diferentes [3]), como “oposición moderada”, como “insurgentes”, o como un “movimiento rebelde”, por ejemplo. En concreto esta definición, “movimiento rebelde”, la escuché recientemente en una emisora de radio para referirse a los grupos terroristas que se atrincheran en el este de Alepo utilizando a los civiles como escudos humanos. “Rusia pretende eliminar a todo el movimiento rebelde en Siria”, se lamentaba un interviniente. Fue el pasado viernes 2 de diciembre por la tarde en el programa de radio La Ventana, de la Cadena SER, la emisora más escuchada en España, perteneciente al grupo PRISA. Recordemos algo fundamental para entender el por qué de tanta censura, falsedad e hipocresía mediática:
El grupo PRISA es propiedad mayoritariamente de varios fondos de inversión estadounidenses y británicos (como Amber Capital o Liberty), de varios Bancos nacionales e internacionales (como HSBC o el Banco Santander), así como de la petrodictadura de Catar [4], entre otros muchos inversores. “Catar”. Recordemos que, además de otros factores geopolíticos a tener en cuenta, la guerra contra Siria se desencadena definitivamente a raíz de la negativa del gobierno de Al Assad en 2009 de aceptar la construcción de un gasoducto destinado a transportar el gas catarí a Europa, que pretendía arrebatar a Irán y a Rusia el “mercado energético más grande del mundo”, el europeo. La invasión terrorista de la OTAN en Siria no tiene nada que ver con defender los “Derechos Humanos” ni con una (inexistente) “revolución popular contra el régimen” [5].
Es decir, que los medios del grupo PRISA, como todos los demás medios de los grandes grupos mediáticos, no son imparciales puesto que son propiedad y, en consecuencia, están influenciados por los patrocinadores de la guerra contra Siria. Sólo este hecho puede explicar que este lunes 5 de diciembre mientras escribía estas líneas (entre las 21:00 y las 21:30 horas), en la sección de Oriente Medio del diario El País perteneciente al citado grupo PRISA, no había ni rastro del atentado terrorista de Alepo contra el hospital ruso. Lo mismo pude comprobar en las páginas digitales de diversos medios españoles como El Mundo, La Vanguardia, La Sexta, Telecinco, Antena 3, la Cadena SER o RTVE, por ejemplo. También comprobé lo publicado en las páginas de CNN, la BBC o el Washington Post. Ni una sola palabra sobre el ataque terrorista en Alepo. Únicamente The New York Times, casi al final de una noticia sobre unas declaraciones de Serguei Lavrov referidas a los acuerdos entre Rusia y EE.UU. sobre Siria, citaba someramente el asesinato de las dos médicas rusas, pero lo hacía sin señalar a los culpables, dejando la sombra de la duda a la libre interpretación de los lectores. [Russia Says Talks With U.S. Will Discuss Deal for Aleppo Rebels,- The New York Times, 5/12/2016]
¿Hubiese ocurrido lo mismo si el hospital bombardeado hubiese sido estadounidense o europeo y las bombas las hubiese lanzado el “régimen sirio” o “la Rusia de Putin”?
Los medios corporativos que dicen “informarnos” también pasaron por alto en los últimas días que en las zonas de Alepo liberadas por el ejército de Siria y Rusia se han encontrado refugios donde los terroristas almacenaban “armas químicas” que utilizaban para atentar contra la población civil en las zonas de Alepo controladas por el ejército sirio. Estas armas químicas y tóxicas encontradas son de fabricación alemana. La conocida periodista y corresponsal de guerra Lizzie Phelan grabó sobre el terreno estas armas y las etiquetas que evidencian su procedencia [6]. Las armas químicas y los “cilindros de gas” encontrados estaban escondidos en una escuela en el barrio de Hanano controlado hasta ahora por los “rebeldes”. Sin embargo los medios corporativos y los gobiernos de la OTAN acusan sin pruebas a Siria de utilizar este tipo de armas. En cinco años no han sido capaces de aportar ninguna prueba contundente que lo demuestre, salvo toneladas de propaganda mediática.
Repito la pregunta anterior: ¿Qué hubiese ocurrido si los países occidentales hubieran incautado estas armas químicas al ejército sirio y estuviesen fabricadas en Rusia o Irán? ¿Hubiesen guardado el mismo silencio?
Los periodistas, analistas y demás contertulios de estos grandes medios corporativos no disimulan su fervor por estos terroristas y sus métodos. Al igual que los yihadistas a los que defienden, a estos mercenarios de la comunicación de masas, les ciega su fanatismo y se niegan – por puro interés particular – a ver toda aquella realidad que contradice su discurso sobre Siria. Pase lo que pase, sean las que sean las pruebas y las evidencias que se presenten, nunca rectifican y jamás contradicen la versión oficial de los hechos redactada por los gobiernos de la OTAN. Es innegable que son fieles, leales y sumisos ante sus dueños. Nunca muerden la mano que les da de comer. Aunque para ello tengan que hacer un ejercicio gigantesco de hipocresía, cinismo, ceguera selectiva, falta de ética y falta de humanidad.
Son la Yihad mediática de las grandes corporaciones y los gobiernos occidentales. Están del lado de los terroristas, ocultan sus crímenes, sus verdaderos orígenes, quiénes les financian, arman y entrenan,… comparten su objetivo de “cambio de régimen” en Siria y no les importan las consecuencias directas e indirectas de esta nueva guerra imperialista. Comparten también su amor por el dinero, ya sean dólares o euros. ¿Por qué mienten si no? ¿Por qué censuran las pruebas y opiniones contrarias a sus intereses si no es para conservar su estatus económico, profesional y su prestigio social?
Lo peor de todo es que su poder de persuasión y enajenación social es inmenso. Los ciudadanos creen sus palabras, los apoyan, los escuchan, los ven, los defienden, y actúan en la dirección que les indican los grandes medios y las ONGs a sueldo de Occidente.
Escuchándoles uno llega a la conclusión de que el presidente electo Vladimir Putin ha sustituido a Osama Ben Laden como el “enemigo público” más odiado en Occidente. De hecho la criminal y corrupta Hillary Clinton ya lo comparó en su momento con Adolf Hitler. Por su parte Al Qaeda es ahora un “movimiento rebelde” defensor de la libertad, la democracia y los valores occidentales. Increíble.
REFERENCIAS – NOTAS
[3] Thousands Enter Syria to Join ISIS Despite Global Efforts,- información de Eric Schmitt y Somini Sengupta (The New York Times, 26/9/2015)
[6] Chemicals & gas cylinders in schools: Following bomb disposal units in eastern Aleppo (EXCLUSIVE),- reporte de Lizzie Phelan para el canal RT en inglés (5/12/2016)

LA YIHAD MEDIÁTICA OCCIDENTAL QUEDA AL DESCUBIERTO EN ALEPO

 
 
En los últimos días el gobierno sirio de Bashar Al Assad, con la ayuda de sus aliados, principalmente de Rusia, ha logrado liberar catorce barrios en el este de Alepo que se encontraban bajo el control de los grupos terroristas apoyados por Occidente, los llamados cínicamente “rebeldes moderados”. Según datos de la ONU entre 10.000 y 16.000 personas han logrado salir del este de Alepo hasta ahora. Estas personas están recibido la atención de urgencia por parte del ejército sirio y ruso, incluido agua, alimentación, medicamentos, etc. Posteriormente el Ministerio de Defensa de Rusia incrementó la cifra hasta cerca de 100.000 personas liberadas [1]. En estas zonas recuperadas por el gobierno sirio se está trabajando para recuperar cuanto antes el suministro de agua y electricidad así como el resto de servicios básicos para la población. Gracias a los periodistas, corresponsales y medios independientes que cubren la guerra imperialista contra Siria, hemos podido comprobar la emoción y la alegría de los ciudadanos indefensos de estos barrios tras ser liberados por el Ejército Árabe Sirio. Su situación era dramática y ahora han visto la luz de nuevo.
 
Esta, sin duda, es una gran noticia. Excepto para los grandes medios corporativos y los gobiernos occidentales que interpretan esta liberación de forma negativa, denunciando que la situación es “alarmante” y “aterradora”, precisamente ahora que se ha podido liberar y atender a decenas de miles de civiles que estaban secuestrados por los terroristas y que eran utilizados como escudos humanos. Obviamente esta liberación de los barrios del este de Alepo es un varapalo para quienes apoyan a los terroristas en Siria. De ahí que su interpretación de los hechos sea tan retorcida y manipulada.
 
La ONU calificó este martes de “aterradora” la situación de los civiles en el este de Alepo, donde las tropas gubernamentales acorralan a los rebeldes en sus bastiones, destrozados por los violentos bombardeos de los últimos días. (…) El rápido avance del ejército provocó que cerca de 16.000 civiles huyeran del este de Alepo “en los últimos días”, anunció este martes el responsable de operaciones humanitarias de la ONU, Stephen O’Brien. Según las Naciones Unidas, 10.000 civiles se dirigieron al oeste de la ciudad, controlado por el régimen, mientras que entre 4.000 y 6.000 personas encontraron refugio en el pequeño enclave de Sheij Maqsud, en manos de las fuerzas kurdas. Otros miles de civiles huyeron hacia el sureste de Alepo, después de que el régimen reconquistara el noreste de la ciudad. O’Brien dijo estar “muy preocupado por la situación de los civiles”, que calificó de “alarmante y aterradora” [La situación de los civiles en el este de Alepo es “aterradora” ,- AFP, 29/11/2016]
Y es precisamente en este punto donde nos encontramos con una gran paradoja que deja al descubierto la enorme farsa que se ha ido construyendo en torno al origen y al desarrollo de la guerra contra Siria. Veamos:
 
Si los medios corporativos, diversas ONGs y gobiernos occidentales nos dicen que los grupos que participan en la guerra son “rebeldes”, si nos dijeron que era una “revuelta popular”, si resulta que estos “rebeldes” estaban “liberando al pueblo de una tiranía”, si nos siguen diciendo que el ejército sirio (y el ruso) “bombardea a su propia población”, entonces ahora, ¿cómo explican a su millonaria audiencia occidental que los habitantes de Alepo reciban con lágrimas de alegría y de emoción la llegada del ejército sirio a los barrios que estaban en manos de los “moderados rebeldes” que apoya la OTAN?
 
No pueden explicarlo, salvo que reconozcan que llevan 5 años mintiendo sobre Siria, donde en realidad nunca hubo una “revolución popular” ni “pacífica”, sino una “primavera” imperialista ejecutada por grupos terroristas patrocinados por EE.UU. y sus aliados para derrocar a un gobierno soberano que no se somete a los intereses de Occidente y las dictaduras del Golfo.
 
¿No deberían estar alegres en estos momentos todos aquellos activistas, periodistas y políticos que tan preocupados estaban por la situación humanitaria en Alepo? ¿Podrían explicarnos por qué existe esa contradicción entre la alegría demostrada por los sirios liberados y la tristeza que demuestra el establishment mediático y político occidental? ¿Acaso no era eso lo que querían? ¿Acaso no está siendo atendida la población civil de Alepo que llevaba meses en situación de extrema gravedad? Putin ha ordenado el envío de hospitales móviles al este de Alepo para atender a la población civil. ¿Pero no era eso precisamente lo que querían y lo que reclamaban estos defensores de los Derechos Humanos? ¿O es que nos mintieron y en realidad sus intereses en Alepo y Siria no tienen nada que ver con el bienestar de los sirios sino con los intereses geopolíticos y económicos de la OTAN y sus aliados en la región? ¿Les preocupa la población civil o les preocupa la derrota de sus terroristas en Alepo?
 
Parece evidente la respuesta. Al enviado especial de la ONU en Siria, Stefan de Mistura, le preocupa el futuro de sus terroristas (la “oposición moderada” en Siria), para los que pide nada más y nada menos que una región autónoma en Alepo. Es decir, pide en nombre de Occidente, se entiende, que un país soberano como Siria entregue una parte de su territorio para que los “rebeldes”, es decir Al Qaeda en Siria en sus diversas variantes, establezca allí su pequeño Califato, su pequeño Estado wahabita. Estos “rebeldes” que protegen y arman son los mismos que en julio de este año le cortaron la cabeza a un niño palestino de 12 años en el campamento de refugiados de Handarat, en el norte de Alepo. ¿Le ha preguntado Stefan de Mistura a los sirios secuestrados en el este de Alepo qué piensan sobre su repugnante propuesta?
 
Esas lágrimas de los habitantes de Alepo liberados que estamos viendo estos días, son una puñalada en el corazón mediático occidental que desde 2011 nos vienen dando una versión de los hechos totalmente falsa sobre Siria. Por eso las censuran. Como censuran que sus “rebeldes moderados” disparan contra los ciudadanos de Alepo que intentan huir a las zonas controladas por el ejército sirio [2], al mismo tiempo que acusan al “régimen de Al-Assad” de mantener “sitiada” a la población en Alepo. Censuran sus crímenes, su crueldad, su fanatismo, sus verdaderos orígenes, sus nacionalidades, quiénes son sus patrocinadores, o su ideología wahabí cuyo epicentro se encuentra en Arabia Saudí.
 
Desde hace años estos mercenarios mediáticos al servicio de la guerra, llamados eufemísticamente “periodistas” de los medios corporativos, nos inundan con imágenes de víctimas civiles provocadas por los bombardeados llevados a cabo supuestamente por Rusia y Siria, en la mayoría de ocasiones utilizando imágenes falsas o manipuladas, pero ocultan las imágenes de los miles de civiles asesinados por los bombardeados de sus “rebeldes”, que utilizan incluso “armas químicas” contra la población. Al ocultar este hecho, nadie en Occidente se pregunta de dónde salen esas armas.
 
El 21 agosto de 2013, EE.UU. y los medios atlantistas acusaron falsamente al gobierno sirio de utilizar armas químicas contra civiles en la Guta Oriental, donde murieron cientos de personas. Esta acusación lanzada sin pruebas por parte de Occidente, que fue acompañada de una fuerte campaña de propaganda mediática que todavía hoy se mantiene, sirvió de excusa para que EE.UU. preparara una intervención militar en Siria. Sólo la intervención de Rusia pudo impedir que Siria fuera bombardeada de forma masiva por la OTAN como ocurrió en Libia en 2011. Sin embargo estos mismos gobiernos, ONGs y medios de comunicación occidentales que utilizaron y manipularon el uso de armas químicas en Siria para demonizar al “régimen” y justificar un “bombardeo humanitario”, ocultan deliberada y sistemáticamente el uso de armas químicas por parte de los terroristas “moderados” contra la población civil en Alepo. Rusia ha presentado pruebas que evidencian que los “rebeldes” utilizan armas químicas contra civiles en Siria, sin embargo la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) todavía no ha querido investigarlas [3]. ¿Acaso hay también armas químicas malas y armas químicas “moderadas”? Una vez más se demuestra que las pruebas, las muertes de inocentes, la evidencia, la información, se oculta o se magnifica en función de los intereses de la OTAN.
 
Por ejemplo, el pasado 20 de noviembre 8 niños fueron asesinados tras un “moderado” bombardeo “rebelde” contra una escuela de educación básica en al-Furkan, un barrio de Alepo en la zona controlada por el gobierno sirio, pero sus nombres y sus imágenes no fueron masivamente difundidas por las televisiones y por la prensa occidental, muy al contrario de lo que ocurre con otros niños (o debemos decir actores) que son manipulados y aparentemente rescatados por los Cascos Blancos [4], cuyos dirigentes son terroristas de Al Qaeda en Siria financiados y premiados por Occidente por su labor “humanitaria” [5]. Los vínculos de estos “activistas” con los terroristas takfirís así como las pruebas de cómo fabrican imágenes y vídeos falsos para manipular a la audiencia occidental son también censurados. 
 
Ningún “periodista” de los grandes medios occidentales se hace ninguna pregunta. Se mantienen ciegos, sordos y mudos ante toda la evidencia y toda la información que difunden multitud de medios, periodistas y analistas independientes desde Siria [6]. No se contrasta la información que difunden, no se investigan mínimamente las fuentes que utilizan para difundir esa “información”, no se cuestiona la parcialidad y el sesgo de estas fuentes [7], no se escuchan voces críticas con el papel de la OTAN en Siria, no se cuestiona la versión oficial de los hechos. Por lo tanto no estamos hablando de periodismo sino de propaganda de guerra moderna. No pueden considerarse periodistas sino yihadistas del frente mediático occidental.
 
Estos grandes medios masivos y sus “periodistas” forman parte de la maquinaria imperialista desplegada por las grandes corporaciones y los gobiernos occidentales. Son parte intrínseca del poder económico que diseña y financia la guerra, el brazo mediático de la OTAN. Ejercen de facto como los voceros de los terroristas wahabís en Siria. Estos periodistas también están haciendo la Yihad.
 
 
 
REFERENCIAS – NOTAS
 
[1] Liberan de los terroristas un área donde residen unos 100.000 civiles en el este de Alepo,- información y vídeos publicados por RT en español (29/11/2016)
 
[2] Los civiles de Alepo, entre la celebración y los disparos de los terroristas,- información de Inna García para Al Masdar News en español (AMN, 29/11/2016)
 
[3] Hay noticias falsas y luego no hay noticias,- artículo del escritor y analista Paul Mansfield (Signs of the Times, 27/11/2016)
 
[4] Syria: White Helmets Caught in Mannequin Challenge-Mess Up,- artículo del analista internacional Tony Cartalucci (Land Destroyer, 22/11/2016) 
 
[5] Analysis: Why Sweden is giving an award to the ‘White Helmets’?,- un informe del profesor Marcello Ferrada de Noli, presidente de Médicos Suecos para los Derechos Humanos (The Indicter, 25/11/2016)
 
[6] Aleppo: How US-Saudi Backed Rebels Target ‘Every Syrian’,- infome desde Alepo de la periodista y activista Eva Bartlett (Mint Press News, 29/11/2016)
 


¿QUIÉNES CELEBRAN LA MUERTE DE FIDEL? LOS MISMOS REACCIONARIOS QUE NO PUDIERON DERROTARLO

 
Cuando falleció el inolvidable Hugo Chávez Frías el 5 de marzo de 2013, Fidel Castro trató de describir la figura y la trayectoria del presidente venezolano sintetizándolo con la siguiente reflexión: “¿Quieren saber quién era Hugo Chávez? Solo observen quienes lloran su muerte y quienes la festejan”. Esta acertada observación podemos aplicarla hoy tras la muerte del coherente y valiente comandante cubano Fidel Castro Ruz.
 
¿Quiénes están celebrando su muerte? La extrema derecha, los imperialistas occidentales de derechas y “de izquierdas”, las oligarquías financieras y empresariales enemigas de la justicia social, de la igualdad y de la soberanía de los pueblos, los que apoyaron o no condenaron el criminal e ilegal bloqueo impuesto durante décadas contra la digna población cubana y que impide el pleno desarrollo de Cuba, los terroristas que se refugian en Miami donde se les garantiza su impunidad [1], los mercenarios mediáticos bien pagados para manipular a la audiencia, los defensores de la globalización capitalista, los que piden una “intervención humanitaria” en Siria, los que festejaron la muerte de Gadafi y la destrucción de Libia, los que apoyaron el golpe neonazi del “Euromaidán” en Ucrania,… entre otros muchos fascistas, progresistas neoliberales y activistas humanitarios patrocinados por la OTAN y las grandes corporaciones.
¿Quiénes lloran la muerte de Fidel? Sin duda no son los ricos ni las clases dominantes del mundo. Las palabras de la directora general de la Unesco, Irina Bokova, pronunciadas tras conocerse el fallecimiento del líder cubano, nos señalan una respuesta: “Fidel Castro es un símbolo de la solidaridad mundial. Gracias a los esfuerzos de Fidel Castro Ruz, Cuba constituye un ejemplo mundial en materia de solidaridad y cooperación”.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
Cuando veo las imágenes de los “demócratas” que han salido a las calles de Miami o de España a vociferar su alegría por la muerte de Fidel, me pregunto si alguien recuerda haber visto a los cubanos celebrar la muerte de Ronald Reagan, por citar un ejemplo concreto, por las calles de La Habana tras su fallecimiento, a pesar de los atentados contra Cuba y contra Fidel Castro que se llevaron a cabo bajo su mandato y el del resto de los diez presidentes de EE.UU. que intentaron derrocarle y acabar con la Revolución, sin ningún éxito por cierto. No, no lo pueden recordar porque la ética, la educación y los valores humanísticos que la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro extendió entre los cubanos les impide celebrar la muerte de cualquier otro ser humano, aunque éste sea su enemigo declarado.
 
De hecho – sirva este dato histórico como ejemplo de ello – cuando el 30 de marzo de 1981 Ronald Reagan sufrió un gravísimo atentado a su salida de una conferencia en el Hilton Hotel de Washington D.C., el presidente Fidel Castro expresó su condena de los hechos y mostró su deseo de que el presidente estadounidense salvase su vida y tuviera una pronta recuperación. Ningún cubano salió a las calles a celebrar el atentado; tampoco su muerte en 2004. Fidel nunca lo hubiese aprobado. Cuatro años más tarde de ese atentado, gracias a la colaboración y a la información aportada por los servicios secretos cubanos al gobierno estadounidense, pudo impedirse la ejecución de un nuevo atentado contra Reagan en el verano de 1984 [2]. Como respuesta a esa generosidad, a Fidel intentaron matarle en cientos de ocasiones.
 
Fidel fue tan odiado por sus enemigos porque siempre fue un paso por delante de ellos. Su grandeza humana, su inteligencia política y su carisma internacional eclipsó y desesperó a sus enemigos. Sólo ahora que la naturaleza ha hecho su trabajo, sus detractores pueden celebrar su muerte sin darse cuenta de que todos ellos han sido derrotados. Sus carcajadas esconden su frustración y evidencian su bajeza moral. Intentaron matar de hambre al pueblo cubano para ponerlo en contra Fidel. Perdieron. Hoy ese pueblo le despide con el dolor de quien pierde a un padre.
 
No deja de resultar paradójico comprobar cómo aquellos ciudadanos occidentales del “primer mundo” que se definen como civilizados católicos defensores de la democracia y los Derechos Humanos, festejan y extienden la muerte y el sufrimiento ajeno en cualquier parte del mundo, como ocurrió de forma paradigmática con Hillary Clinton y su carcajada televisada tras el asesinato extrajudicial de Gadafi en 2011 de manos de la OTAN. Mientras existan “demócratas” como éstos, mientras Occidente siga extendiendo su “democracia” a sangre y fuego, estaré siempre del lado de “dictadores” como Fidel defendiendo los mismos valores por los que él murió. ¡Que la tierra te sea leve Comandante!
 
 
 
REFERENCIAS – NOTAS
 
[1] Estados Unidos: Paraíso de Terroristas (I),- artículo de la periodista y activista argentina Graciela Ramírez (Aporrea, 3/5/2007)
 
 
 
[2] Los atentados contra Reagan-Wojtyla: duelo de mafias,- este es el primero de una serie de tres artículos del economista mexicano Jorge Retana Yarto, experto en ingeniería financiera con especialización en inteligencia para la seguridad nacional. Artículos publicados en la web Contralínea (6/10/2013)