EE.UU NECESITA CULPAR A RUSIA Y A PUTIN DEL ATAQUE AL AVIÓN MH17

Cuando ante un suceso o acontecimiento lo que se pretende no es conocer la verdad sino manipular o incluso planificar los hechos para utilizarlos en favor de intereses privados o particulares, lo que indiquen las pruebas, las evidencias, o los datos que arrojan las investigaciones no tienen ninguna importancia. La realidad pasa a ser irrelevante y queda supeditada a los intereses espurios de quienes dominan la agenda política y la propaganda mediática, difundida a través de los grandes medios de manipulación masiva.
 
En el caso del Boeing 777 de Malaysia Airlines derribado en Donetsk el pasado día 17 de julio y en el que fallecieron sus 298 pasajeros, Rusia y Vladimir Putin ya eran considerados por occidente culpables del ataque mucho antes de que éste se produjera. Sin esperar ni un sólo minuto tras el derribo del avión malasio la Junta golpista de Kiev culpó a Rusia del ataque, una versión que sus patrocinadores de la OTAN también defienden sin esperar a una “investigación internacional imparcial” que ellos mismos exigen cínicamente. ¿Para qué quieren una “investigación internacional” si ya han dictado sentencia antes de celebrarse el juicio?
 
Existen evidencias y datos que señalan en la dirección contraria a la que apuntan los golpistas del gobierno ucraniano y sus padrinos occidentales. Parece claro a día de hoy que el Boeing 777 fue derribado por un misil tierra-aire lanzado a través del llamado sistema de misiles Buk, tal y como afirmó instantes después de producirse el derribo del avión Anton Gerashchenko, asesor del ministro del Interior de Ucrania. En primer lugar habría que preguntarle al gobierno neonazi de Kiev cómo es posible que apenas unos minutos después del derribo del avión dispusieran de información tan detallada sobre el ataque. La Junta golpista de Kiev atribuyó de inmediato este ataque a las milicias populares antifascistas de Donetsk, pero lo cierto es que las autodefensas no disponen de la infraestructura militar y los conocimientos técnicos necesarios para utilizar este tipo de sistemas militares.

“Las milicias simplemente no tienen especialistas que puedan aplicar estos sistemas. Además, no se debe descuidar un asunto importante: el funcionamiento de los sistemas Buk debe ser apoyado por un sistema externo de detección y focalización de objetivos, es decir, radares de rastreo. Las milicias populares simplemente no disponen de ningún campo de radar, por lo tanto, decir que la milicia popular habría utilizado los Buk y derribó un avión es ridículo”, afirma el analista en temas militares y ex-coronel del Ejército soviético Konstantín Sivkov.

Pero este hecho lo reconocieron incluso el Fiscal General de Ucrania Vitaliy Yarema y el ejército ucraniano, nada sospechosos de ser “terroristas pro-rusos”, al confirmar en un informe remitido al gobierno ucraniano después de producirse el derribo del avión malasio que “los terroristas no disponen de nuestros sistemas de misiles de defensa antiaérea Buk y S-300”. Por el contrario, lo que si esta demostrado es que el ejército ucraniano sí dispone del sistema de misiles Buk y además desplegó este sistema en Donetsk apenas dos días antes de producirse el ataque contra el avión de Malaysia Airlines. ¿No es este un dato a tener en cuenta por los gobiernos y medios de comunicación occidentales que como mínimo debería hacerles “dudar” sobre la autoría del ataque criminal contra el avión civil?

Una división de sistemas de misiles Buk de las Fuerzas Armadas de Ucrania fue, según Pravda, desplegado en el Donetsk el 15 de julio, dos días antes del derribo de las líneas aéreas de Malasia vuelo MH17. El sistema de misiles Buk tiene la capacidad de derribar una aeronave que volaba a 35.000 pies”. (…) “El ejército ucraniano tiene varias baterías de sistemas de misiles tierra-aire Buk con al menos 27 lanzadores, capaces de derribar aviones de alto vuelo, en la región de Donetsk, donde se estrelló el avión de pasajeros de Malasia” [leer artículo de Michel Chossudovsky]

Son muchas las preguntas a las que debería responder la Junta golpista de Kiev y las “democracias” occidentales y medios de comunicación que difunden y dan por buena su versión (Russia Today: Las 10 preguntas que Rusia lanza a Ucrania sobre el vuelo siniestrado MH17). Por ejemplo, habría que preguntarle al criminal Poroshenko qué hacía un avión comercial con 298 personas a bordo sobrevolando una zona de guerra en la que los “terroristas”, según su propia versión, disponen de armamento militar sofisticado capaz de derribar aviones a gran distancia. Tampoco Obama ni ninguno de sus títeres europeos le preguntan a sus pupilos en Kiev porqué el avión MH17 fue desviado de su ruta (leer información de Christof Lehmann) para hacerlo pasar precisamente por la zona de Donetsk donde se están produciendo enfrentamientos entre los milicianos antifascistas y el régimen neonazi ucraniano, que no lo olvidemos continúa bombardeando a la población civil en todo el este de Ucrania. Desde el pasado viernes  han muerto asesinadas en Donetsk y Lugansk más de 50 personas, incluidos niños, y hay cerca de 300 heridos por los bombardeos de la Junta neonazi de Kiev, apoyados por los gobiernos y medios de la OTAN. [ver más vídeos e información]

(VIDEO Lugansk: después de los bombardeos del centro de la ciudad 18/07/2014)

También es mucha la propaganda y las informaciones falsas que se están difundiendo. Como por ejemplo un vídeo supuestamente del Servicio de Inteligencia Ucraniano que comenzó a circular por la red después del derribo del avión malasio y en el que se hace un montaje con unas presuntas conversaciones entre comandantes de las autodefensas y un “militar ruso” que demostraría que los “separatistas” o “terroristas pro-rusos” habrían derribado el avión. Más tarde se pudo comprobar que el vídeo había sido subido a la red el 16 de julio a las 19:10:24 horas, un día antes del derribo del avión MH17. Pura manipulación.

En los últimos días también conocíamos que el supuesto controlador aéreo español que decía trabajar en la torre de control de Kiev y por lo tanto ser testigo de excepción de lo ocurrido, podría formar parte también de la guerra mediática. Este supuesto controlador aéreo difundió multitud de mensajes a través de una cuenta de twitter ya eliminada, en los que afirmaba entre otras cosas que dos cazas ucranianos habían escoltado al avión malasio hasta apenas tres minutos antes de ser derribado, dejando entrever que fueron los cazas ucranianos quienes habrían derribado el avión por orden del Ministerio del Interior. Esta versión que en principio iría contra los intereses del gobierno fascista de Ucrania podría estar preparada por Kiev y los gobiernos occidentales. La explicación podría ser la siguiente: Si Rusia, la opinión pública internacional y los medios corporativos y los alternativos afines a Rusia hubieran difundido y dado credibilidad a esta versión frente a la versión de Kiev y occidente que apuntaban a que fue un misil aire-tierra “pro-ruso” quien derribó el avión, y con el paso del tiempo la “investigación” occidental hubiese demostrado fácilmente que la versión de los cazas ucranianos era falsa, el gobierno de Poroshenko se cargaría de credibilidad ante el mundo al comprobarse que su versión era cierta frente a las mentiras de Rusia y sus “megáfonos de propaganda” (John Kerry dixit). Hoy sabemos que los mensajes de correo electrónico del “controlador español” eran enviados desde Londres y su número de teléfono estaba registrado en Rumanía. [ver más información en la página El Espía Digital: Manipulación e intoxicación en torno al avión de Malasyia Airlines derribado en Ucrania]

A los gobiernos de EE.UU, la Unión Europea, y los medios corporativos internacionales no les preocupa conocer la verdad sino que tratan de manipular y planificar previamente los hechos para que encajen en su discurso político y justifiquen sus acciones posteriores. Tampoco les importa lo más mínimo las víctimas inocentes del avión MH17 malasio, como tampoco les importaron las víctimas asesinadas en ocasiones anteriores [Las víctimas que no preocupan a los hipócritas gobiernos y medios de comunicación occidentales]. Cuando los hechos contradicen su discurso los gobiernos occidentales con epicentro en Washington construyen una realidad paralela que dé sentido a su agenda política, que siempre está supeditada a los intereses privados del poder económico y financiero occidental. Las “democracias” occidentales necesitan que Putin y Rusia sean los culpables, y si no existen pruebas contundentes que lo demuestren… se las inventan y se ocultan las evidencias que contradicen su versión. Obama acusa sin pruebas y es Putin quien debe demostrar su inocencia. Lo importante para estos gobiernos neoliberales y neocolonialistas es poder ejecutar los proyectos que los altos ejecutivos de las grandes transnacionales occidentales tienen sobre la mesa de sus despachos. Así lo hicieron antes en Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia, Siria, Venezuela, Sudán, Nigeria… o ahora Ucrania.

EE.UU pretende debilitar o eliminar a Rusia a través de Ucrania. Este es un plan que llevaba décadas sobre la mesa del Pentágono y el Departamento de Estado norteamericano, por eso apoyó y organizó el golpe suave del “Euromaidán” utilizando para ello a los grupos neonazis y demás mercenarios que ahora gobiernan en Ucrania. Las organizaciones neonazis Sbovoda y el Sector Derecho controlan principalmente las Fuerzas Armadas y los Cuerpos de Seguridad del Estado, es decir, el aparato represor con el que están llevando a cabo una limpieza étnica en el sureste del país contra la población civil ruso-parlante. Todo ello con el apoyo de las “democracias” occidentales y el silencio cómplice de los grandes medios de comunicación abanderados de la “libertad de prensa” y el “derecho a la información”.

(…) En 1997, en su libro El gran tablero mundial, Brzezinski advirtió que si Washington quería mantener la supremacía como única superpotencia mundial y evitar el ascenso de Moscú como rival, debía posicionarse en la nación europea “sin complejos” para evitar que emerja en Eurasia cualquier poder capaz de desafiar a Estados Unidos. Para el ex-asesor de seguridad nacional del presidente James Carter (1977-1981) y máximo asesor de política exterior del mandatario Barack Obama, Ucrania constituye un “pivote geopolítico” cuya ubicación sensible permite disponer de acceso a zonas importantes, a la vez que negar recursos a un contendiente, destacó la publicación canadiense. Según Brzezinski, Estados Unidos debe impedir que Rusia ejerza su influencia sobre Ucrania, con sus 52 millones de personas y grandes recursos, así como el acceso al mar Negro, lo cual le facilitaría los medios para convertirse en un poderoso estado que abarque Europa y Asia. [leer reporte Brzezinski preludió crisis en Ucrania]

Utilizando en esta última ocasión la muerte de los 298 pasajeros del Boeing 777 como excusa, EE.UU pretende forzar a la UE a imponer sanciones contra Rusia, tratando de romper las relaciones comerciales entre Rusia y la UE en beneficio de EE.UU y sus corporaciones. No sólo se trata de saquear los recursos naturales de Ucrania a través de las imposiciones del FMI y de las grandes corporaciones energéticas e industriales occidentales con la complicidad de las oligarquías locales, sino que EE.UU busca el enfrentamiento directo contra Rusia para frenar su creciente influencia internacional. Junto a China y al resto de potencias emergentes del BRICS (y otras regiones como Latinoamérica), Rusia está configurando un nuevo orden mundial multipolar en el que EE.UU ya no podrá imponer su dictadura económica, política, militar y cultural al resto del mundo. Esta ya no es sólo una amenaza futura sino una realidad, como quedó demostrado hace unos en la cumbre de los BRICS celebrada en Brasil donde – entre otros acuerdos – se puso en marcha la creación del Nuevo Banco de Desarrollo (NBS) y el Fondo de Reservas alternativos al FMI y al Banco Mundial, ambos bajo la influencia de Washington. EE.UU ve peligrar seriamente y de manera inminente su hegemonía financiera, monetaria, política y económica mundial y está dispuesto a recurrir a la guerra y la muerte de inocentes para impedirlo. Este es el contexto de fondo que explica lo que está ocurriendo en Ucrania más allá de la propaganda mediática occidental. Que por cierto cada día es más burda y escandalosa.

(…) Como recompensa por su política de genocidio, el régimen de Obama ha transferido inmediatamente $429,000,000 de dinero de los contribuyentes estadounidenses a Israel para pagar por la masacre. Contrasta este apoyo del gobierno de EE.UU hacia los crímenes de guerra de Israel con la avalancha de propaganda iniciada contra Rusia basándose en mentiras. Estamos viviendo de nuevo “las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein”, “el uso de armas químicas por parte de Al-Asad”, “las bombas nucleares iraníes”… Washington ha mentido durante tanto tiempo que ya no puede hacer nada más. [Paul Craig Roberts: ¿Qué pasó con el avión de pasajeros de Malasia?]

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