REPRESIÓN, RACISMO Y POBREZA: SI FERGUSON ESTUVIERA EN VENEZUELA…

 
El hombre es sólo rico en hipocresía. En sus diez mil disfraces para engañar confía; y con la doble llave que guarda su mansión para la ajena hace ganzúa de ladrón. (Antonio Machado)
Si analizamos los acontecimientos que se están desarrollando en los últimos días en la ciudad de Ferguson (Missouri) tras el asesinato a sangre fría del joven Michael Brown a manos de la Policía, podemos afirmar con rotundidad que las autoridades de EE.UU. están reprimiendo a una pacífica población civil que protesta contra la violación de sus derechos más elementales. Para ello no dudan en imponer el toque de queda, en militarizar las calles [1] y en silenciar su violencia contra el pueblo reprimiendo también a los periodistas y medios de comunicación que consideran más “incómodos”. Este martes otro joven afroamericano murió tiroteado por la Policía Metropolitana de San Luis, a siete kilómetros de Ferguson, lo que ha provocado que las protestan se multipliquen por todo el país, especialmente en aquellas ciudades donde la población negra sufre con más intensidad el racismo, la exclusión social y la pobreza sistémica. Mientras tanto Darren Wilson, el policía que al parecer asesinó al joven afroamericano en Ferguson, sigue en libertad y cobrando su sueldo público.  
 
El racismo y el clasismo inherentes al capitalismo neoliberal en EE.UU. son ingredientes que dan como resultado la desesperación de las clases excluidas y empobrecidas del país. Quienes protestan en Ferguson, San Luis, Nueva York… o en cualquiera de las más de 100 ciudades estadounidenses donde se están produciendo manifestaciones [2]  no sólo son pobres sino que además son negros [3]. Este es un doble delito imperdonable no sólo en EE.UU. sino en el resto de plutocracias occidentales. Así que las víctimas del neoliberalismo más excluyente y racista son reprimidas con dureza por un “Premio Nobel de la Paz” que también es negro pero que está al servicio del poder económico blanco. Y estamos en el siglo XXI.
 
Para justificar la enorme represión ejercida por la Guardia Nacional y la Policía contra los excluidos afroamericanos y demás manifestantes pacíficos que piden justicia y reclaman sus derechos, las autoridades locales, estatales y federales recurren a argumentos como estos:  “debemos restaurar la paz y el orden en la comunidad” / “Si queremos llegar a la justicia, primero tenemos que obtener y mantener la paz” / “No vamos a permitir que un puñado de saqueadores ponga en peligro el resto de esta comunidad” [4]. Resulta paradójico escuchar a Obama y a los gobernantes locales y estatales utilizar los mismos argumentos que utilizan aquellos otros gobiernos a los que Washington define como “dictaduras” o “regímenes” que “atentan contra su propio pueblo”. Por ejemplo, el gobierno de Venezuela y su presidente Nicolás Maduro.
 
Este miércoles la portavoz del Departamento de Estado Marie Harf dijo cínicamente que “lo que pasa en Ferguson no se debe comparar con la situación de derechos humanos en otros países”. Sin embargo sí es muy necesario hacer memoria y comparar para dejar en evidencia el doble rasero y la hipocresía con la que actúan:
 
La diferencia entre ambos casos – el comportamiento del gobierno de Venezuela y el régimen de Washington – es que los argumentos utilizados por el gobierno de Venezuela respecto a su actuación durante las manifestaciones y protestas de los llamados “pacíficos estudiantes venezolanos” iniciadas en febrero de este año por la derecha fascista, estaban respaldados por las pruebas y los hechos fácilmente demostrables. Los argumentos de Obama son pura propaganda.
El gobierno de Maduro se enfrentaba entonces a una insurrección armada y violenta encabezada por la extrema derecha política y financiada y apoyada por EE.UU y la derecha internacional, incluidos mercenarios y paramilitares llegados de Colombia y otros países para causar el caos y la muerte en algunas zonas concretas de Venezuela (las protestas se produjeron sólo en el 1% de los 355 municipios del país). Incluso existió un plan de magnicidio contra el presidente bolivariano [5]. Entre el 12 de febrero y el 27 de mayo de 2014 en Venezuela murieron 42 personas y 873 resultaron heridos, la mayoría de las muertes provocadas directamente por las “guarimbas” opositoras. Entre los fallecidos hubo 10 policías (varios de ellos asesinados por francotiradores) y 278 resultaron heridos. Los daños materiales alcanzaron la cifra de 15.000 millones de dólares, debido a que se quemaron y atacaron 15 universidades, varios centros de salud, edificios públicos (incluido la sede de la Fiscalía General del Estado), comisarías, transporte público, supermercados públicos, etc., etc. Aquellos funcionarios que se excedieron y cometieron delitos graves fueron juzgados y algunos de ellos están en la cárcel [6]. A pesar de enfrentar una situación extrema dentro de un golpe de Estado continuado, la gestión del gobierno y de la Guardia Nacional Bolivariana (y por supuesto la gran conciencia del pueblo trabajador) durante el golpe suave fue proporcionada y evitó una masacre todavía mayor. ¿Qué dijeron en aquel momento el régimen de Washington, sus títeres europeos, las “organizaciones humanitarias” y los grandes medios de manipulación masiva?
 
Lo que está ocurriendo en estos momentos en Ferguson y otras ciudades de EE.UU. no tiene absolutamente nada que ver con lo anteriormente relatado. No existe un golpe de Estado, nadie pretende derrocar a Obama, la inmensa mayoría de los manifestantes son pacíficos, no hay policías heridos y mucho menos muertos, los colectivos sociales que protestan no reciben el apoyo y la financiación internacional, no existen francotiradores ni paramilitares en Ferguson disparando contra policías y manifestantes, no hay injerencia extranjera, no se han incendiado edificios públicos, ni cuentan con el apoyo político y mediático interno ni internacional,… En Ferguson sí se ha originado una verdadera revuelta popular por parte de un importante sector de la sociedad que está harto de ser explotado, abandonado, excluido, olvidado, reprimido y hasta asesinado por parte del régimen de EE.UU. En Estados Unidos protestan los pobres. En Venezuela protestan los ricos y las clases medias acomodadas [7].
Viendo cómo está reaccionando el régimen de Obama contra unos manifestantes pacíficos y cargados de razón cabe preguntarse ¿cómo reaccionaría ante unos “pacíficos estudiantes” que ejecutaran un golpe suave como el que su propio gobierno apoyó y financió en Venezuela? Nos lo podemos imaginar. ¿Quizás con un “bombardeo humanitario” al estilo de Libia, o mejor con una operación militar terrestre de “legítima defensa” al estilo de Israel en Palestina? ¿por qué no? ¿alguien en occidente iba a pararle los pies al Imperio? 
 
Si los gobiernos de la Unión Europea, la gran prensa internacional, las organizaciones humanitarias más reconocibles y otras instituciones occidentales actuaran de forma coherente y utilizaran el mismo rasero en todos los países, ahora deberían exigirle al gobierno de EE.UU. que “respete los Derechos Humanos”; deberían emitir una condena pública contra la represión de las autoridades estadounidenses contra los “pacíficos manifestantes” y civiles desarmados; deberían exigir que se “liberen a los detenidos” – incluidos periodistas – y que se garantice la “libertad de expresión” y el “derecho a la información”; deberían también financiar y prestar apoyo logístico a los colectivos sociales y organizaciones que se están manifestando contra el gobierno de Obama y las autoridades locales en diversas ciudades de EE.UU.; deberían calificar al gobierno estadounidense como “régimen estadounidense”; deberían calificar a Obama como un gobernante “autoritario” y un “caudillo”; y deberían estar pidiendo la intervención de la “comunidad internacional” en Missouri para “frenar la represión” que están sufriendo las clases más vulnerables de la sociedad. Porque todo esto y mucho más es lo que hacen cuando los hechos afectan a gobiernos soberanos que no se someten a las órdenes de Washington, como por ejemplo el gobierno Bolivariano de Venezuela.
 
¿Por qué Obama no ocupa su preciado tiempo en resolver los gravísimos y variados problemas internos de su país y deja de interferir política, económica y militarmente en los asuntos internos del resto de países del mundo? Sencillamente porque son el poder económico y sus grandes corporaciones quienes dictan la agenda política del gobierno estadounidense y éstas necesitan asaltar y saquear los recursos ajenos para incrementar sus ganancias y mantener su dominio global. A este imperialismo criminal las clases capitalistas y sus títeres mediáticos tienen la poca vergüenza de llamarlo “democracia”.
 
[1] La militarización de la Policía ha elaborado una máquina del asesinato,- (artículo de Paul Craig Roberts, 18/8/2014)
 
 
[3] Las protestas en Ferguson: entre el racismo y la desigualdad,- (Alberto Ortiz para eldiario.es, 19/8/2014)
 
 
 
 
[7] La verdad sobre Venezuela: una revuelta de la gente acomodada, nada de “campaña de terror”,- (artículo de Mark Weisbrot publicado en The Guardian el 20 de marzo, y en La Jornada el 30 de marzo de 2014)

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  1. javier Del Canto Mozas

    El dato frío, sin interpretar, es esclarecedor. La cifra de presos por cada cien habitantes es la mayor del mundo con diferencia, la mayoría de ellos pobres. Se ejecuta a niños y se les juzga como si fueran adultos. Es casi el país más desigual del mundo, donde mayores diferencias hay entre ricos y pobres.

    Podemos interpretar que el de EEUU es uno de los regímenes más sanguinarios del mundo.

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  2. ADOLFO FERRERA MARTÍNEZ

    Así es Javi. Tienen más de 2,5 millones de presos, la mayoría de ellos negros e hispanos. EE. UU. ha encarcelado a más personas que cualquier otro país en el mundo. Una de las explicaciones – dicen Daniel Estulin y la abogada Lisa Bloom en uno de sus programas – para entender esa cifra es que las cárceles privadas se han convertido en un gran negocio. Otra explicación, lógicamente, es la falta de inversión en educación, empleo, y en políticas de desarrollo e inclusión social.

    Voy a publicar el programa de RT que se titula “el gulag estadounidense” porque es muy interesante.

    Un saludo.

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  3. javier Del Canto Mozas

    Te vas a reír, pero yo lo vi en un capítulo del CSI las vegas. Matan a un juez y cuando se ponen a investigar encuentran a un sospechoso que fue juzgado por ese juez cuando era menor. Por robar unas chuches en una tienda, el juez le había condenado a un año en un correccional. Al final resulta que el juez estaba conchabado con el dueño del correccional, el juez ponía condenas durísimas y el dueño del correccional pagaba al juez.

    Cuando terminó el capítulo me pregunté. ¿Tendrá todo esto algo de cierto? Y me puse a buscar en Internet: http://paywake.blogspot.com.es/2014/07/eeuu-y-sus-carceles.html

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  4. ADOLFO FERRERA MARTÍNEZ

    Ya no me sorprende nada Javi. “La realidad supera la ficción” cada día. El neoliberalismo mercantiliza todos los ámbitos de la vida, incluidas las cárceles o la salud de las personas o incluso la justicia. Todo es susceptible de negocio. No hay escrúpulos.

    Leí en su momento tu artículo en el blog. A mi me parece corrupción que los congresistas reciban dinero por parte de las grandes corporaciones para que votan las políticas que a ellos convienen, como privatizar cárceles o utilizar a los presos como mano de obra barata o gratuita. De la misma forma que me parece corrupción que los partidos políticos reciban “donaciones” privadas, aunque estén reguladas, como los “lobbys”. Porque es una forma “legal” de soborno”, una compra-venta de voluntades. Los intereses de las clases trabajadoras quedan en un tercer plano. Democracia no es eso.

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  5. Mikel Itulain

    Brillante la exposición, reflejando la enorme hipocresía occidental.
    Las organizaciones “humanitarias” y los medios de comunicación sí que son congruentes, hacen el verdadero papel por el que las financian y promueven, defienden los intereses de las grandes fortunas.
    No perdamos ya más ilusión y tiempo en ver que dicen porque sabemos, si somos sinceros, lo que van a decir y hacer.
    Lo que hay que hacer con ellas es igual que con la CIA, despacharlas, expulsarlas de todos los países, como ha hecho ahora Egipto.
    Las organizaciones humanitarias reales de Egipto han denunciado la propaganda y mentiras de HRW (lo mismo vale para Amnistía Internacional).
    Saludos.

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  6. ADOLFO FERRERA MARTÍNEZ

    Es verdad, no podemos “ilusionarnos” con que estos instrumentos del poder vayan a cambiar su rumbo. Si lo hicieran dejarían de existir tal y como los conocemos. Estoy de acuerdo en que los países soberanos no deberían andarse con contemplaciones a la hora de expulsar o prohibir estas “ONGs”. No sirve de nada abrirse a ellas y colaborar pensando en que van a decir la verdad sobre esos países y ser objetivas. No lo harán por muy buena voluntad que pongan los gobiernos no alineados con Washington. Serán atacados y difamados cuando llegue el momento adecuado. Así que, por decirlo coloquialmente, si me van a insultar de todas formas al menos que sea por algo.

    Gracias Mikel, un saludo.

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