EN FRANCIA LA SOCIALDEMOCRACIA SE QUITA LA CARETA MIENTRAS EUROPA CAMINA HACIA EL ABISMO

 
El derrumbe de la Unión Europa tal y como la conocemos es imparable y no tiene marcha atrás. Los diferentes gobiernos conservadores y socialdemócratas están empeñados en destruirla insistiendo en profundizar en un modelo neoliberal que no tiene arreglo y está a punto de colapsar. La obsesión por parte de la burocracia europea de imponer a los países del sur unas “políticas de austeridad” que garanticen a “los mercados financieros” el cobro de una deuda impagable fruto de la especulación y la usura está contagiando a las economías de Alemania y Francia y los países del norte, tal y como muchos economistas venían alertando desde hace años sin que fueran escuchados.

La teoría ampliamente difundida de que el problema de Europa era el excesivo gasto público de los “derrochadores” del sur definitivamente se derrumba. Los últimos datos económicos conocidos así lo confirman [1] y han obligado al gobierno francés a presentar su dimisión en bloque, quien ya anunció que no podrán cumplir con los objetivos de déficit público previstos. Pero lejos de cambiar de rumbo, el nuevo ejecutivo francés tendrá un carácter neoliberal aún más radical. Toda disidencia interna crítica con los recortes ha sido fulminada del ejecutivo de Hollande. De hecho, para que no haya dudas de sus intenciones en materia económica y “tranquilizar a los mercados”, Hollande acaba de nombrar como ministro de Economía a Emmanuel Macron, un ex-directivo de la Banca de inversión Rothschild. Es decir, que para solucionar una crisis neoliberal se imponen medidas más neoliberales. Para revertir los efectos negativos de las “políticas de austeridad” se imponen más recortes del gasto público y social, más recortes en los salarios, más desregulaciones, más privatizaciones,… más “austeridad” para las clases trabajadoras y populares. Todo ello en busca de una “competitividad” que nunca llega, basándose en un modelo orientado hacia las exportaciones que está agotado y en claro retroceso a nivel mundial [2], y que además hunde la demanda interna en el sur debido a la caída de los salarios y los recortes sociales, de lo cual también se contagia el norte europeo. Todo un sinsentido que conduce a la catástrofe.

 
Cegados por una sesgada visión neoliberal y globalizada de la economía y siempre bajo las órdenes del capital financiero hegemónico que les financia, los gobiernos neoliberales (conservadores y socialdemócratas) están cavando su propia tumba al empobrecer a las mayorías sociales de sus países (las clases trabajadoras), dando paso inevitablemente a nuevos movimientos sociales y organizaciones políticas con propuestas alternativas al neoliberalismo dominante, como ya ocurrió anteriormente en América Latina [3]. Todo apunta a que Grecia será el primer eslabón en romperse en cuanto se celebren las próximas elecciones generales. En España, pese a los intentos por parte del gobierno de legislar para blindar su poder de forma antidemocrática [4], se espera que en las próximas elecciones municipales el bipartidismo neoliberal PP-PSOE se desplome y pierda poder local en beneficio de estas nuevas formas de organización política alternativa.

A fines del siglo XX el futuro de América Latina y el Caribe parecía clausurado. Deudas impagables contraídas ilegalmente agobiaban las haciendas públicas (…) la entrega de 600 millones de habitantes y 22 millones de kilómetros cuadrados a la voraz rapiña neoliberal.(…) Este proyecto se fracturó por la base social. Las políticas fondomonetaristas provocaron sublevaciones populares en países como Venezuela, Argentina y Bolivia. En Ecuador seis gobiernos fueron derrocados en rápida sucesión por los movimientos sociales. La conmoción de las masas aniquiló a los partidos populistas socialdemócratas o socialcristianos que habían ejercido hegemonías durante casi medio siglo. Perdieron rotundamente las elecciones y vieron disminuir abismalmente militancias y participación electoral. Los fines del siglo XX vieron el contundente auge de los movimientos sociales (…) La protesta social se traduce así en renovación política. Organizaciones casi nuevas toman el poder electoralmente con mensajes radicales: protección de la economía nacional; rescate o expropiación de empresas explotadoras de recursos naturales; aplicación de los ingresos al gasto social, con educación, salud y seguridad social para todos, revisión de la Deuda Pública. Las organizaciones que suceden a los neoliberalismos fracasados son socialistas, en vías hacia el socialismo o afines con él. (…) [3]

Cuando Francois Hollande llegó al gobierno en mayo de 2012, la propaganda difundida por los grandes medios de comunicación “progresistas” lo presentaban como la esperanza de la izquierda europea que iba a ser capaz de enfrentarse a Ángela Merkel y revertir las políticas neoliberales en la Eurozona. Lo mismo ocurrió cuando en marzo de este año Manuel Valls era nombrado primer ministro de Francia después de que el partido “socialista” recibiera un batacazo electoral en beneficio de la extrema derecha, que hábil y cínicamente le ha robado el discurso antieuropeo e incluso anticapitalista a la izquierda. A día de hoy Hollande es el presidente más impopular de los últimos 50 años y Valls tiene unos niveles de aceptación popular de apenas el 36% [5].

Los intentos por parte del establishment político, económico y mediático de presentar a la socialdemocracia como una alternativa a la derecha han fracasado estrepitosamente en toda Europa. La socialdemocracia, que nada tiene ver con el Socialismo, es la cara “amable” de un capitalismo neoliberal especulativo que no tiene nada que ofrecer a las clases trabajadoras europeas salvo más explotación y precariedad laboral, más expolio público y más empobrecimiento dirigido todo ello a que las clases capitalistas (los mercados y las grandes corporaciones) incrementen su tasa de ganancia en plena crisis sistémica. Ya no hay maquillaje suficiente que enmascare el verdadero rostro neoliberal y títere del poder económico que representa la socialdemocracia en Francia, en España [6] y en toda Europa.

 
A toda esta situación económica europea hay que añadir el contexto geopolítico en el que nos encontramos. EE.UU. se niega a perder su poder hegemónico monetario y económico mundial y para ello está decidido a desencadenar una guerra contra Rusia a la que pretenden arrastrar a toda Europa [7]. La lógica respuesta de Rusia ante las sanciones de occidente, imponiendo a su vez sanciones contra varios países europeos, son sólo la punta del iceberg de un conflicto que puede conducir a Europa a la ruina económica y a un drama humano de consecuencias incalculables. Hay una nueva realidad global en el plano económico, financiero, comercial y político, y Europa, sumisa ante los intereses de EE.UU., forma parte del antiguo y decadente eje belicista y colonialista-imperialista occidental que se encuentra en crisis permanente y en una posición de debilidad frente a las nuevas economías emergentes encabezadas por los BRICS y los países del sur, tanto de Latinoamérica como de África y Asia [8].

Los pueblos y sociedades europeas, así como los partidos de izquierdas y organizaciones políticas alternativas (en España IU, Podemos, etc.), deben posicionarse ante este nuevo orden mundial y decir si su alternativa política futura pasa por adaptarse y unirse a esta nueva realidad multipolar más respetuosa con la soberanía de los Estados, o prefieren seguir de la mano de EE.UU-OTAN camino de la ruina social promoviendo guerras de invasión contra países soberanos a cambio de saquear sus recursos naturales como método para mantener a flote un sistema económico insostenible y al borde del colapso [9]. Debemos saberlo cuanto antes, no vaya a ser que al final paradójicamente tengamos que construir una alternativa a quienes dicen ser ahora la alternativa al neoliberalismo europeo. Hoy el futuro de Europa se resuelve en Ucrania [10], donde el fascismo y el nazismo actúan al servicio del poder económico occidental. Mañana puede ser demasiado tarde.

 

[1] La crisis pasa del sur al norte,- artículo de Matthew Lynn (elEconomista.es, 25/8/2014)
[2] El comercio mundial sigue en descenso: índice Baltic Dry en mínimos de 30 años,- Marco Antonio Moreno ( El Blog Salmón, 25/7/2014)
 
[3] América Latina: Deuda y respuesta social,- artículo de Luis Britto García (18/8/2014)
 
 
 
 
[7] El inicio del cambio de rumbo mundial,- artículo de Thierry Meyssan (Red Voltaire, 11/8/2014)
 
[9] La economía de EE.UU. pronto colapsará y generará un revolución en occidente,- (análisis de Harry Dent recogido por Russia Today, 22/8/2014)
 
[10] Putin, Ucrania y el futuro de Europa,- artículo de Jack Rasmus (Telesur, 14/7/2014)
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