VENEZUELA: PRIMERAS REFLEXIONES TRAS LA DERROTA OFICIALISTA DEL 6D




Un grupo de opositores festejan la jornada electoral con banderas de EE.UU por las calles de Caracas este 6 de diciembre de 2015. Foto: Carlos Becerra/ Bloomberg
 
[Un grupo de opositores festejan la jornada electoral con banderas de EE.UU por las calles de Caracas este 6 de diciembre de 2015. Foto: Carlos Becerra/ Bloomberg]

Va a resultar muy difícil para el presidente Maduro gobernar cuando la Asamblea Nacional queda ahora en manos de la oposición. Esperar a que, como pregonan personajes indeseables como Felipe González esta mañana en algunos medios, a través del “diálogo” y el “acuerdo” con la oposición el país pueda seguir adelante a medio plazo es surrealista en Venezuela, donde al contrario que en España, existen dos modelos políticos opuestos y enfrentados. Y donde existe una oposición con claros tintes antidemocráticos que ha empleado en otras ocasiones la violencia para intentar derrocar al gobierno y no se convertirá de repente en una oposición constructiva y dialogante con el gobierno ahora que ya huelen el poder absoluto en Venezuela. La oposición no llegará a ningún tipo de acuerdo significativo con el gobierno porque su prioridad no es mejorar la situación del país y de los venezolanos sino el “cambio de régimen” en Venezuela siguiendo el libreto de Washington.

Nicolás Maduro sigue siendo el legítimo presidente (elegido bajo el mismo sistema electoral que ahora sirve y antes no servía, decían) y el “chavismo” gobierna en 20 de los 23 estados venezolanos, pero todo apunta a que será cuestión de tiempo – aunque nos duela aceptarlo – que Maduro tenga que convocar elecciones presidenciales para desatascar la situación de obstrucción al gobierno que sin duda se dará a partir de ahora debido al gran poder institucional adquirido por los opositores tras el 6D. A partir de ahora, si finalmente logran una mayoría absoluta, la violenta y extrema oposición tendrá la posibilidad de, por ejemplo, revocar ministros, cambiar leyes, reformar la Constitución, aprobar leyes orgánicas, nombrar o cesar magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, miembros del Poder Ciudadano, rectores del Consejo Nacional Electoral, etc. Aunque es bastante predecible que una de sus primeras medidas será organizar un referéndum revocatorio contra el legítimo presidente Maduro.

Lo que queda claro tras estas elecciones es que en Venezuela hay democracia, equiparable a cualquier “democracia” occidental o incluso más avanzada, y son los ciudadanos – con todos los matices que se quieran – quienes deciden quién gobierna. Han quedado en ridículo aquellos que afirmaban lo contrario. Los mismos que ayer anunciaban un “fraude electoral” de la “dictadura”, hoy afirman que “ha triunfado la democracia” y celebran su victoria. Maduro ha aceptado la derrota sin titubear, algo que nunca hicieron los opositores que salieron a las calles cuando ganó Maduro a desconocer los resultados (bajo el plan golpista llamado La Salida) ocasionando decenas de muertos, motivo por cual, y no otro, está Leopoldo López en la cárcel.
 
Es curioso comprobar cómo en una “dictadura” el partido del gobierno pierde el poder en las urnas. Ahora toca analizar el porqué se ha perdido a pesar de los enormes avances sociales y democráticos alcanzados en el país. Para los que celebran esta victoria neoliberal, me imagino que su conclusión será que ha fracasado el modelo socialista. En mi humilde opinión – además de tener que soportar la ya conocida “guerra económica” que sufre el país desde hace años – creo que ésta derrota electoral se ha producido justo por lo contrario: no se ha profundizado lo suficiente en el camino hacia el Socialismo y la plena soberanía del país, siendo todavía un país capitalista muy dependiente de la renta petrolera y de la importación de productos que, a estas alturas, deberían producirse en el propio país. La oligarquía venezolana sigue teniendo mucho poder en Venezuela tras 16 años de Revolución.

Ejercer la democracia popular cuando muchos de los instrumentos necesarios para llevarla a cabo están en manos de la burguesía y los poderes fácticos resulta imposible. Esta lección deben aprenderla en España los partidos “de izquierdas”, que prometen “soberanía”, “libertades”, “democracia”, “derechos laborales”, “empleo” o “empoderamiento de las clases populares”, sin romper con el marco institucional nacional e internacional que hace imposible poner en práctica esos objetivos que nos prometen. Es imposible.

Desde el gobierno venezolano quizás se han centrado más en explicar y defender los logros alcanzados en esta “década ganada” que en poner sobre la mesa un nuevo y ambicioso proyecto futuro que conquistara nuevos espacios e ilusionara y diera más poder y soberanía a las instituciones y a las clases populares, tan beneficiadas durante estos años. Esto no significa que la oposición tenga ese proyecto ilusionante en marcha, ni mucho menos. Su proyecto consiste en poner el país en manos del “mercado” y las grandes corporaciones acabando con las políticas públicas y avances sociales conquistados. Sencillamente los neoliberales pro-imperialistas de la MUD se han limitado a esperar a que el gobierno se desgastara. La corrupción, tanto la existente en las propias instituciones públicas como en la sociedad venezolana, incluidos muchos “chavistas”, también fue determinante y merece una atención especial para el análisis y la autocrítica posterior.
 
Aunque es justo señalar también que es muy difícil gobernar mirando hacia el futuro cuando todos los días tienes que dedicar mucho tiempo y muchos recursos a defenderte de los ataques continuos que recibes desde todos los frentes posibles tanto internos como externos: económicos, mediáticos, políticos, etc. No se puede analizar la gestión del gobierno sin tener en cuenta el acaparamiento de productos básicos, los sabotajes, la especulación de los precios, el fraude cambiario con el dólar, la violencia planificada en las calles (como las “guarimbas”)… y por supuesto la brutal injerencia exterior que sufre Venezuela, incluyendo el financiamiento millonario de la oposición por parte de Washington. Pero tampoco estos innegables y determinantes hechos puede explicar y justificar por sí solos esta derrota.
 
Como hemos visto hace unos días en Argentina, el miedo a la vuelta al pasado no es motivo suficiente para ganar las elecciones. Los pueblos a veces parecen tener poca memoria. Y la paciencia, cuando los problemas se enquistan y parecen no resolverse nunca, es algo que también se acaba por mucha conciencia que se tenga. Poco ha importado que las clases populares sean conscientes de que Venezuela sufre una “guerra económica” y psicológica; sencillamente se cansaron de esperar las soluciones.

El imperio y el poder económico occidental, incansables en su continua lucha de erosión desde todos los frentes contra la Revolución Bolivariana, están celebrando hoy esta derrota del “chavismo” y preparando el asalto final contra Venezuela, que dará inicio también – y más tras lo ocurrido en Argentina – al asalto de las instituciones regionales creadas en Suramérica en los últimos años fuera del dominio de EE.UU. y sus grandes corporaciones financieras y empresariales. Otros estamos dolidos y a la expectativa de lo que ocurra.


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  1. Mikel Itulain

    Un brillante análisis, mostrando las diferentes causas de esta involución en Venezuela. El Gobierno de Maduro parece que reacciona adecuadamente: renovando su gabinete, oponiéndose a liberaciones de delincuentes, como Leopoldo López, que no son presos políticos, y parece que luchando contra la propia corrupción interna.
    Veremos qué depara el futuro, pero ellos deben defender sus posiciones y no ceder ante presiones que podrían derribar los avances y la propia democracia en Venezuela; ya que la oposición, si alcanza todo el poder, se va a comportar como en el pasado.

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  2. ADOLFO FERRERA MARTÍNEZ

    El problema que yo veo es que las medidas de Maduro, aunque acertadas, llegan algo tarde y presionado por los acontecimientos. Ahora hay un conflicto entre instituciones que tiene una difícil salida. Está claro que la oposición golpista no va a darle ni un milímetro de oxígeno al presidente. Son los mismos golpistas de antes pero ahora con poder político y legitimados por las urnas. Maduro tiene que ser radical, tomar medidas drásticas para mejorar el día a día de las clases populares, como expropiar empresas importadoras de productos básicos, o si no volveremos a la oscura noche neoliberal en Venezuela. Aunque es verdad que es muy difícil solucionar en el corto plazo problemas que están muy enquistados en la sociedad y las instituciones venezolanas. La pregunta es si no se tendría que haber hecho antes. Estaremos atentos.

    Un saludo Mikel.

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