LA CONTINUIDAD DEL NEOLIBERALISMO Y DEL RÉGIMEN DEL 78 EN ESPAÑA

Cada día tengo más claro que tras 8 años de crisis capitalista y de retroceso social, las clases populares más perjudicadas y que, por lo tanto, las que deberían encabezar la movilización y la oposición política y social contra el neoliberalismo en España y en Europa, no han aprendido absolutamente nada durante todo este tiempo y todavía no saben quién es y donde está su enemigo. Lo cual, a su vez, confirma aún más si cabe el gigantesco poder de enajenación, alienación, desmovilización y manipulación masiva que tienen los grandes medios de comunicación corporativos.

 
Las clases trabajadoras y los ciudadanos españoles en general continúan pensado que los problemas que sufrimos desde hace años (los recortes sociales, la precariedad laboral, el endeudamiento, el desempleo, la caída de los salarios, la corrupción, etc.) son provocados únicamente por las decisiones políticas erróneas de los gobiernos de turno que hemos venido eligiendo en los últimos años. Se piensa, por tanto, que cambiando de gobierno se pueden cambiar las cosas a favor de las clases trabajadoras y populares. Y esto se hace sin tener en cuenta qué modelo político, económico y social a nivel nacional e internacional defienden esos nuevos gobernantes que dicen representarnos y encabezar “el cambio” político. Una y otra vez elegimos en las urnas el mismo modelo económico contra el que, supuestamente, luchamos o tendríamos que luchar las clases más desfavorecidas. Si, así es, muchos ciudadanos no saben lo que están votando y se dejan llevar por la imagen de los candidatos y por los grandes titulares vacíos de contenido que se lanzan desde los medios hegemónicos. El marketing político sustituye al debate, a la reflexión y al análisis riguroso de los hechos. De la misma forma que la propaganda mediática ha sustituido a la información veraz.

Dicho de otra manera, parece que algunos no acaban de entender – y nadie desde los medios de “información” tiene ningún interés en mostrar – que a nivel mundial, y en Europa en particular, existen unas instituciones supranacionales, organismos, leyes, tratados y poderes económicos totalmente antidemocráticos que imponen a los gobiernos las políticas que deben aplicarse. A la tristemente conocida Troika (FMI, BCE, CE) se unen otros organismos como la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial, el Banco de Pagos Internacionales, el Centro internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI),… y tras ellos las grandes corporaciones que los financian y dirigen en la sombra. Es este poder económico y este marco institucional y jurídico que conforman, quienes dictan los ejes fundamentales de las políticas económicas que se han de aplicar en Europa, por encima incluso de las constituciones nacionales. Ante esta situación de dictadura financiera y económica de “los mercados”, los gobiernos y las sociedades occidentales sólo tienen dos opciones: o se arrodillan y obedecen, o se levantan y luchan contra estos poderes. No existe, ni tampoco aceptan, una opción política intermedia. Grecia debería servirnos de paradigma.

En España, sin ir más lejos, en estos momentos muchos ciudadanos siguen con gran interés, incluso con ilusión, el espectáculo político-mediático sobre los intentos de formar gobierno por parte de los partidos más votados en las pasadas elecciones generales de diciembre de 2015. Sin embargo ninguno de los cuatro partidos que pretenden o aspiran a formar gobierno propone una ruptura con el actual régimen neoliberal dominante. Ni antes ni ahora, desde un punto de vista de izquierdas y anti-neoliberal, existen motivos para ilusionarse en el corto-medio plazo [1]. A pesar de ello, a la vista de los acontecimientos, los ciudadanos españoles parece que se conforman con muy poco. Un simple lavado de imagen “democrático” sirve para desmovilizar a toda una sociedad empobrecida. Seguimos cayendo una y otra vez en la trampa de la “regeneración democrática” que proponen los aspirantes – nuevos y viejos – a gobernar este país. Una “regeneración” que sirve, como su propio nombre indica, para regenerar y recomponer un sistema económico insostenible que maneja en su propio beneficio una oligarquía financiera y empresarial corrupta. Y, por supuesto, se sigue pensando que la socialdemocracia es una alternativa a la derecha, a pesar de las políticas neoliberales que aplicó y de la abrumadora evidencia que existe que demuestra todo lo contrario [2].
 

Existe abundante documentación que acredita cómo las cancillerías de Francia y la República Federal Alemana trabajaron coordinadamente con EE.UU. precisamente en la dirección que los dirigentes del PSOE habían propuesto algunos años antes al Embajador USA en Madrid: apoyar económica, mediática y organizativamente a un partido socialista capaz de neutralizar la hegemonía comunista tras la muerte de Franco. En 1984, responsables de la fabrica de armas Flick declaraban ante una comisión del Bundestag haber financiando al PSOE; aún en 1992 se informaba al Parlamento alemán de que la fundación Ebert, ligada al SPD, continuaba haciéndolo.

 
Y mucho me temo que esta tergiversación ideológica y esta parasitación de las siglas por parte del PSOE continuará mientras los dirigentes de la izquierda y de los movimientos sociales no rompan con este discurso engañoso y desenmascaren la realidad. Y también mientras que los explotados y excluidos se sigan (des)informando a través de la televisión, la radio y la “prensa libre” española y dando total credibilidad a las grandes estrellas del periodismo al servicio del poder económico. A los paraperiodistas, como los define magistralmente la profesora Ángeles Díez [3].
 

Si paramilitar dícese de aquella persona afiliada a una organización civil dotada de estructura o disciplina militar1 podemos decir de los paraperiodistas que son aquellos periodistas afiliados a medios masivos que siguen una disciplina militar arrojando bombas informativas sobre los objetivos definidos por sus empresas. En el caso que nos sirve de ejemplo el objetivo es Venezuela, concretamente el proceso bolivariano y de paso intervenir en la configuración del próximo gobierno del Reino de España. Los paraperiodistas como hace tiempo los cangrejos de río estadounidenses (más voraces, más grandes e insustanciales) que invadieron los ríos españoles hasta exterminar los autóctonos, así, esta nueva especie periodística cuyos empleadores tienen vínculos con corporaciones estadounidenses nadan por nuestros televisores alimentando los miedos y prejuicios de la opinión pública al servicio de sus amos.

Ni el modelo de Estado, ni el modelo económico, ni la centralidad del mercado, ni el sistema de financiación a través de los mercados financieros, ni la propiedad de los sectores estratégicos de la economía, ni el pago de la  Deuda Pública ilegítima, ni la soberanía del país en materia económica, alimentaria, monetaria, militar, etc., están en el centro de la discusión y del debate político. Se discuten los nombres propios que formarán el gobierno y las múltiples medidas futuras que se anuncian solemnemente pero que no cambiarán en absoluto la actual estructura de poder en el Estado. Los grandes asuntos, aquellos que conforman los pilares básicos sobre los cuales se debe construir todo un sistema y un modelo de país, siguen fuera de la agenda política y mediática.

Recientemente, a raíz de las negociaciones políticas y cábalas aritméticas surgidas en las últimas semanas, y a raíz de la infundada ilusión y el ingenuo optimismo surgido desde algunos sectores de la izquierda y muchos ciudadanos que piden un cambio y ven con buenos ojos un “gobierno progresista” encabezado por el PSOE, se preguntaba acertadamente Julio Anguita en una de sus columnas: “¿De qué sirve fabular con políticas sociales si la última palabra sobre los Presupuestos la tiene Bruselas?” (elEconomista.es, 19-2-2016). En el fondo no sirve de nada. Pero sirve para mantener entretenida a la población frente al televisor y mantener las calles y plazas vacías de manifestantes durante algún tiempo. Al menos hasta que el futuro gobierno “progresista” y “reformista” comience a aplicar las políticas neoliberales impuestas desde Bruselas, al más puro estilo de Syriza en Grecia, o del neoliberal y pro-imperialista Hollande en Francia.

Yo también me hago varias preguntas más: ¿En qué consiste concretamente la tan manida “alternativa” política? ¿Qué demonios hace la “izquierda” pactando con los neoliberales del PSOE en España? ¿Es que todavía no sabemos diferenciar entre izquierda y derecha, entre quienes defienden el sistema que nos explota y aquellos que pretenden eliminarlo? ¿Acaso no tenemos todavía suficientes datos, información, hechos y memoria colectiva para entender que el PSOE forma parte del problema porque forma parte esencial de la estructura neoliberal dominante? ¿En qué momento y por qué motivo dejó el PSOE de formar parte de la “casta” para convertirse en representante de los “indignados” y los movimientos sociales? ¿No ha gobernado la socialdemocracia (PSOE) en este país suficientes años como para saber qué políticas y qué modelo defienden?

¿Alguien me puede explicar cómo vamos a salir de una crisis capitalista permanente apoyando a un partido neoliberal que defiende y reafirma los pilares fundamentales del capitalismo? ¿Cómo se puede ser de izquierdas y de derechas al mismo tiempo? ¿Cómo se pueden aplicar “políticas para los de abajo” y defender el Neoliberalismo al mismo tiempo? ¿Cómo se puede hablar de “soberanía” y al mismo tiempo seguir dentro del Euro, de la Unión Europea de Maastrich y de sus tratados de “libre comercio”? ¿Qué va a hacer el futuro gobierno con el recorte de 9.000 millones de euros que exige Bruselas y los 180.000 millones de euros de intereses de la deuda que se deben acometer este año? ¿Acaso no ha servido Grecia como ejemplo?

¿Cómo se puede hablar de Derechos Humanos y formar parte de la organización terrorista OTAN? ¿Va a seguir el futuro gobierno reformista aumentando el gasto militar para cumplir los compromisos imperialistas de España con la OTAN? ¿Van a seguir apoyando al terrorismo yihadista internacional (llamados “grupos rebeldes” por la OTAN y sus medios) para derrocar a aquellos gobiernos que no obedecen a los intereses de occidente, como hicieron por ejemplo en Libia o siguen haciendo ahora en Siria?

¿Todavía no sabemos a estas alturas, que los grandes medios de comunicación, a través de cuales se informa la inmensa mayoría de este país, no son imparciales puesto que son propiedad de las grandes corporaciones que imponen a los gobiernos occidentales las políticas económicas que deben aplicar? ¿Cómo se puede garantizar la “pluralidad” informativa si no existe pluralidad en la propiedad y gestión de esos medios de comunicación?

¿Dónde están las mareas, las marchas, los indignados, los movimientos sociales, los sindicatos de clase…? ¿Acaso ha cambiado algo?

 
Aquellos partidos y dirigentes políticos que en estos momentos se presentan como “progresistas” y como actores principales de la “regeneración”, el “cambio”, la “alternativa”, de una “nueva Transición”… pero que no se cuestionan el sistema capitalista, ni sus principios, ni las estructuras de poder del Estado, no son más que dóciles ejecutivos de la vieja burguesía española (IBEX 35) y del capital financiero internacional. Basta con escuchar a estos “progresistas” poner como referente a la Transición española y a sus protagonistas, para darse cuenta de que el Régimen del 78 no corre por ahora ningún peligro.
 

El progre es el caballo de Troya del pensamiento conservador económico. Acepta el capitalismo, siempre que presente otra cara. Los progres han degradado la palabra progresista, que significaba luchar por la libertad, hasta convertirla en algo francamente deleznable.*

REFERENCIAS – NOTAS

[1] La izquierda perdió las elecciones en España. No hay cambio ni motivos para la alegría,- El Mirador Global (21/12/2015)

[2] El PSOE, clave de bóveda de la dominación. A 30 años del Referéndum de la OTAN, artículo de Ángeles Maestro, Red Roja (31/1/2016). Segunda parte: El PSOE y el referéndum de la OTAN: historia de una extorsión,- Red Roja (13/2/2016)

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  1. ADOLFO FERRERA MARTÍNEZ

    Muchas gracias a ti Andrea. Es difícil plasmar en pocas palabras tantas cosas que uno piensa y tanta información que se conoce a través de las redes y concentrarlo en un artículo. Lo importante es que aporte algo nuevo a quien lo lea; , un punto de vista distinto al pensamiento dominante para conocer y entender mejor la realidad que nos rodea.

    Me alegra que coincidamos. Un abrazo.

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