CLEPTOCRACIA MUNDIAL Y PERIODISMO DE ALCANTARILLA (A PROPÓSITO DE LOS "PAPELES DE PANAMÁ")

Debido al enorme tamaño de los documentos filtrados (aunque sólo se ha destapado una pequeña parte de los documentos) y a la relevancia de los nombres que en ellos aparecen, los conocidos como “papeles de Panamá” han causado un gran impacto mediático. No tanto así en plano político y social. Tras estas revelaciones nadie va a asumir responsabilidades políticas (salvo el ejemplo excepcional de Islandia, irrelevante en el plano internacional) ni se esperan manifestaciones masivas en los países afectados, como tampoco ocurrió cuando el informático Hervé Falciani filtró a los medios – también a través del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación – la lista con más de 130.000 evasores fiscales con cuentas en el HSBC (2.700 eran españoles). ¿Cambió algo desde entonces? ¿Cuántos fueron a la cárcel? ¿Qué mecanismos se pusieron en marcha para erradicar los paraísos fiscales?

 
En realidad estas filtraciones ponen en evidencia lo que todos ya sabíamos: el mundo está dirigido por unas oligarquías financieras, empresariales y políticas totalmente corruptas y antidemocráticas que utilizan los recursos de los Estados y las leyes que ellos mismos aplican en beneficio propio. El sistema económico a nivel mundial está diseñado por estos corruptos para que ellos mismos pueden obtener el mayor beneficio con la máxima impunidad. Todo ello a costa de la explotación, el esfuerzo y la salud de las clases trabajadoras y populares que sufren sus consecuencias. El capitalismo – y mucho más bajo la actual supremacía del capitalismo financiero globalizado – es corrupto por naturaleza. Panamá es sólo la punta del iceberg. Entre 21 y 31 billones de euros se esconden actualmente en paraísos fiscales. Según datos aportados por OXFAM Intermon desde el año 2001 el dinero desviado a paraísos fiscales se ha multiplicado por cuatro, creciendo casi el doble de rápido que la economía mundial. Tan sólo 62 personas poseen la misma riqueza que los 3.600 millones de personas más pobres del planeta.   
 
Hasta aquí nada nuevo. Tampoco resulta novedoso el sesgo y la utilización de la información con fines políticos que hemos visto en los últimos días por parte de los grandes medios corporativos occidentales. Por un lado, hemos comprobado cómo algunos de los nombres que aparecen en las filtraciones publicadas en los grandes medios occidentales, se ocultan o se colocan en un segundo plano tratando de que pasen desapercibidos y evitando así empañar su “reputación” y cuestionar sus políticas, sus negocios privados, las “puertas giratorias” entre lo público y lo privado, sus estrechas relaciones con otros gobiernos corruptos, grandes corporaciones y organismos internacionales de diversos ámbitos.
 
Por el contrario, la prensa internacional puso en el centro de la diana mediática al presidente ruso Vladimir Putin, cuyo nombre no figura en ninguno de los documentos investigados al despacho de abogados Mossack Fonseca, colocándolo en el mismo plano que aquellos personajes que sí figuran en primera persona en los papeles investigados. Los argumentos para acusarle de corrupción y relacionarlo con la evasión fiscal de más de 2.000 millones de dólares son totalmente peregrinos, y se basan únicamente en su supuesta “amistad” y “afinidad política” con algunos de los empresarios rusos “partidarios de Putin” (sic) implicados en esta operación, como puede comprobarse en la página del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. El gobierno de Venezuela (¡cómo no iba a aparecer Venezuela!) también sufrió el ataque mediático a pesar de que en los documentos revelados no aparece el nombre de ningún cargo político que implique de manera directa al actual gobierno o a la gestión pasada de Hugo Chávez. A pesar de todo la oposición golpista no desaprovechará la ocasión y ha dicho que llevará el asunto a la Asamblea Nacional (Mariela Pinza, Silvina Romano y Alejandro Fierro,- CELAG, 5/4/2016). Y por supuesto también aparecen Siria, Brasil, China, Irán… y “casualmente” todos aquellos países sancionados y denunciados por EE.UU. en los organismos internacionales que domina, como la ONU.
 
Sin embargo este Consorcio y esta misma prensa internacional que acusan sin pruebas a Putin, no utilizan el mismo criterio acusatorio ni establecen la misma responsabilidad a la que someten al presidente de Rusia, a la hora de acusar a David Cameron, cuyo padre sí aparece en los documentos secretos filtrados; o al ex-secretario general de la ONU, Kofi Annan, cuyo hijo aparece también en los documentos secretos; o a ni tampoco al rey Mohamed VI de Marruecos, cuyo asistente personal aparece igualmente en los citados papeles;  o al actual rey de España, Felipe de Borbón, cuya tía aparece en los documentos; o al actual Comisario Europeo de Acción para el Clima y la Energía, Miguel Arias Cañete, cuya mujer (perteneciente a una conocida familia de terratenientes españoles) figura como apoderada de una sociedad que aparece en los “papeles de Panamá” (El Confidencial, 4/4/2016).

Los presidentes neoliberales de Argentina, México, Ucrania… así como el ex-primer ministro de Irak apadrinado por Washington (Ayad Allawi), el ex-asesor de los expresidentes del régimen israelí Ariel Sharon y Ehud Olmert (Dov Weisglass, conocido como el “carnicero de Gaza”), el primer ministro paquistaní (Nawaz Sharif, protegido por el régimen de Arabia Saudí)… o los dictadores aliados del Golfo tampoco parecen ser atacados de igual manera por los medios corporativos a pesar de estar involucrados directamente en la evasión fiscal destapada. Tampoco lo será otro protagonista de los papeles de Panamá: el intelectual preferido de la extrema derecha golpista Latinoamericana y española, Mario Vargas Llosa, gran amante de los negocios y del dinero, aunque sea dinero negro o esté manchado de sangre (El Mirador Global, 7/5/2014).

¿Por qué motivo Putin es hecho responsable de lo que hacen sus “amigos”, y estos otros personajes políticos no son señalados con la misma intensidad como responsables de lo que hacen sus propios familiares o asesores directos? La desfachatez con la que aplican este doble rasero les hace perder toda la credibilidad que pudiera quedarles.

Como siempre, hay una clara intencionalidad política en esta maniobra mediática, que trata de desviar la atención y de extender las culpas fuera de la órbita de las potencias occidentales y sus regímenes y gobiernos aliados. Existe también un interés desde el punto de vista financiero que trata de desviar los capitales desde unos paraísos fiscales a otros. Muchos analistas y medios alternativos han denunciado con mucho acierto esta corrupción de las élites políticas y económicas, y han puesto sobre la mesa este doble rasero y esta intoxicación mediática ejercida por la “prensa libre”. Por ejemplo el ex-embajador británico Craig Murray, que denuncia en su blog la manipulación mediática que están ejerciendo los periodistas encargados de difundir esta información. Por eso, me gustaría poner el foco en las fuentes originales de toda esta información publicada en torno a los “papeles de Panamá”. En concreto el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés).

 
¿Qué es el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación? ¿Son realmente una organización independiente e imparcial? ¿Quién financia a este Consorcio? ¿Es sólo una casualidad que no haya ningún político o empresario estadounidense entre los nombres investigados? ¿Es ésta una brillante operación de periodismo de investigación o más bien una intoxicación interesada que obedece a otros intereses?

Tal y como el citado Craig Murray recuerda en uno de sus artículos, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación está financiado y organizado por el Centro de EE.UU. para la Integridad Pública, que a su vez está financiado por decenas de inversores privados y de think tanks corporativos como Ford Foundation,  Carnegie Endowment, Rockefeller Family, W.K. Kellogg Foundation,… o la Open Society Foundation, propiedad de Georges Soros y utilizada en varias ocasiones para organizar “revoluciones de colores” o “primaveras árabes” en países cuyos gobiernos son hostiles a los intereses de las corporaciones occidentales; o la Democracy Fund, propiedad del fundador de eBay, Pierre Omidyar, también dedicada a apoyar “golpes suaves” en países como Ucrania (Joe Quinn,- Sott.net, 8/3/2014).

Los encargados de la investigación y de dosificar su publicación tienen detrás al poder económico norteamericano, principalmente. Si su información fuera imparcial e independiente, y no obedeciera a ninguna agenda política e interés económico, no serían financiados por esta oligarquía, lógicamente. Algunos analistas, como el periodista y experto financiero alemán Ernst Wolff, aseguran que EE.UU. está detrás de la publicación de los “papeles de Panamá” con el fin de perjudicar a ciertos paraísos fiscales para atraer más capitales hacia los centros financieros estadounidenses, hacia sus propios paraísos fiscales, como los de Nevada, Delaware, Wyoming o Dakota del Sur.

Cuanto menos “refugios seguros” queden en el mundo, más dinero llegarán a los centros financieros de EEUU. “Estoy seguro que la fuente —de los Papeles de Panamá— está vinculada con la inteligencia estadounidense. Las filtraciones de Panamá favorecen a EEUU y al mismo tiempo permiten desatar una nueva campaña contra el presidente ruso, Vladímir Putin, por ridícula que sea, debido a la falta de pruebas”, anotó el experto financiero. (Sputnik, 6/4/2016)  

No es la primera vez que el Consorcio Internacional de Peristas de Investigación publica este tipo de informaciones con fines políticos y económicos. El pasado 5 de abril en la página Global Research, el prestigioso profesor Michel Chousudovsky rescataba un artículo escrito el 17 de abril de 2013 por el economista Valentín Katasonov (Tax Free Offshore Banking Havens: Hidden Agenda behind Operation “Offshore Leaks”?), en el cual se analiza una filtración masiva llevada a cabo hace tres años por el mismo Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación que ahora se ha publicado los papeles de Panamá. En el artículo puede verse que siguen el mismo mudus operandi y existen los mismos nexos con el poder económico que ahora estamos viendo con el caso de Panamá. Es cuando menos curioso que la historia se repita y esté protagonizada por los mismos actores. Los objetivos también siguen siendo los mismos.

Como se puede comprobar una vez más, estas filtraciones interesadas, a pesar del amplio aparato mediático que las acompañan, no sirven realmente para acabar con los paraísos fiscales o para que, al menos, se regularice la economía y las finanzas a nivel mundial. Más bien al contrario. Nada de lo que ocurría y ocurre en Panamá se hace sin el consentimiento de Washington. Toda esta información que manejan los servicios de inteligencia y de seguridad de EE.UU. pretende desprestigiar a algunos “rivales del imperio” incómodos para Washington (Moon of Alabama, 4/4/2016), principalmente los BRICS y sus aliados estratégicos (Pepe Escobar,- TeleSur, 5/4/2016). Además, sirven también para que algunos otros políticos y empresarios puedan ser chantajeados por Washington bajo la amenaza de publicar datos que puedan perjudicarles. Y de paso con esta operación se intentan redirigir billones de dólares hacia EE.UU. y reorganizar el gran casino financiero – en un contexto de crisis y recesión económica mundial – según los intereses del gobierno estadounidense y las grandes corporaciones anglosajonas y sus ricos propietarios.

“El ataque dirigido contra Putin en relación a los llamados ‘papeles de Panamá’ —la filtración masiva de documentos financieros sobre empresas en paraísos fiscales— fue organizado por la organización Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP) y financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), así como por el fondo de Soros, según ha comunicado WikiLeaks”. (declaraciones de Kristinn Hrafnsson en Belfast Telegraph, recogidas por RT)

Lo que nos muestran los grandes medios occidentales es sólo el telón de este gran teatro de operaciones financieras. Lo realmente importante se cuece bien oculto entre bastidores de espaldas a los ciudadanos.


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  1. Anónimo

    Curiosamente también aparecen los bancos BBVA y Santander y apenas se dió cuento al tema, pues por su culpa estamos en la ruina, deberían de ser atacados duramente, más que a las personas, no sé si alguna vez sabremos el total de la verdad. Te pongo aquí un texto que encontré: “Mi vida corre peligro”, así se gestó la filtración de los 'papeles de Panamá'
    El diario alemán Süddeutsche Zeitung fue el primero que tuvo contacto con el filtrador. No quería dinero ni nada a cambio. Sólo seguridad.
    “Quiero que estos delitos se hagan públicos. Son más documentos de los que han visto nunca”, escribió en sus primeras comunicaciones.
    Fua a principios de 2015. En la sede del diario alemán Süddeutsche Zeitung, ubicado en Munich, se recibía un mensaje: “Hola. Aquí John Doe (es el nombre que en Estados Unidos se utilliza para los desconocidos) ¿Les interesan unos datos?”. Y ahí comenzó la investigación que ha desembocado en la revelación de 'Los papeles de Panamá', que tocan, afectan y han puesto en el disparadero a cientos de personalidades de todo el mundo, incluidos presidentes de gobierno, realeza, políticos y deportistas.
    Pero, ¿Cómo se gestó toda la investigación y el proceso hasta que el pasado domingo se hicieron públicos los documentos? Después de ese primer mensaje la respuesta del diario fue rápida. El interlocutor elegido fue el reportero Bastian Obermayer: “Nos interesan mucho”. El filtrador volvió a comunicarse y marcó cómo debía ser el trato: “Hay un par de condiciones. Mi vida corre peligro. Nos comunicaremos sólo con archivos encriptados. Nunca nos reuniremos. La decisión sobre lo que se publicará es obviamente de ustedes”. En el periódico ya están en alerta e intentan saber algo más sobre la persona que puede tener en su poder una exclusiva mundial: “¿Por qué hace usted esto?”, le preguntan. Y la respuesta fue contudente: “Quiero que estos delitos se hagan públicos. Son más documentos de los que han visto nunca”.
    En el Süddeutsche Zeitung se pusieron manos a la obra. Su fuente, reconocían el lunes, no quería dinero, ni nada a cambio, sólo seguridad. El diario, ante la dimensión y el alcance global de los documentos decidió llamar y compartir la información con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. En las siguientes semanas y meses ya tenían en su poder 11,5 millones de documentos, que fueron analizados por 400 periodistas de medios de 80 países.
    Cuando vieron la luz, el bufete de Mossack Fonseca, donde se creaban las empresas y de dónde presuntamente salen los documentos, reconocía que los papeles eran auténticos aunque añadía que habían sido hackeados limitidamente en un “atentado contra la privacidad”.
    El director del Consorcio de Periodistas de Investigación, Gerard Ryle, añadía más luz a la historia en declaraciones a CNN: “El filtrador es una sola persona. Los documentos fueron comprados por el gobierno alemán y luego les ofrecieron los documentos a otros gobiernos, incluyendo el británico y el estadounidense.El director del ICIJ dijo que su organización está convencida de la autenticidad “debido a que hubo una filtración más pequeña antes de que manejáramos estos documentos. Tuvimos suerte de poder acceder a esa material. Es casi imposible inventarse 11,5 millones de documentos”.
    Un saludo Adolfo
    Melina Blanes

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