EL RÉGIMEN DE PEÑA NIETO NO RECIBIRÁ LA CONDENA INTERNACIONAL NI ABRIRÁ LOS INFORMATIVOS OCCIDENTALES

Uno de los fallecidos, por herida de bala, durante el enfrentamiento de la policía con los maestros, en Nochixtlán. Foto AP/Luis Alberto Cruz Hernández
 
Para que un gobierno, un político, un cargo público, un periodista, una organización o cualquier persona en general goce de un mínimo de credibilidad en su discurso, debe actuar siempre de una forma coherente con los principios que dice defender. Cuando alguien se erige en un defensor de los Derechos Humanos en el mundo, debe defender esos derechos en todas partes, analizando los hechos de forma objetiva, independientemente del color político del gobierno o el régimen que allí exista y de los negocios privados que allí se desarrollen. Si no se da esta imparcialidad, si constantemente se coloca el foco en aquellos lugares cuyos gobiernos no se someten a los intereses económicos y políticos de las potencias occidentales y, por el contrario, se mira para otro lado cuando se trata de gobiernos o regímenes “aliados” de occidente, entonces no estaremos hablando de Derechos Humanos, sino de la manipulación de los sentimientos de la población con fines políticos y económicos, que es algo bien distinto a lo que se pretende dar a entender.
 
El “humanitarismo” como arma de propaganda política y mediática contra el enemigo. Esta “demagogia humanitaria” ejercida por las potencias occidentales tiene larga data y está muy bien documentada a estas alturas [1]. Sin embargo sus efectos entre la gente parece no resentirse con el paso del tiempo. La llegada de internet y el uso popular de las redes sociales, aunque permite la difusión de opiniones independientes y alternativas al discurso oficial, ha multiplicado la capacidad y el poder de manipulación de las masas por parte de las grandes corporaciones mediáticas.
 
Venezuela es el paradigma en la región, y quizás en el resto del mundo, de este ataque “humanitario” constante y masivo por parte de los gobiernos, medios corporativos y ONGs occidentales desde el inicio de la Revolución Bolivariana. Sin explicar en ningún momento las verdaderas causas de sus problemas, las consecuencias son manipuladas y utilizadas para atacar y sentenciar al “régimen venezolano”. Por el contrario, la violación sistemática de los Derechos Humanos en países cercanos a Venezuela, como Colombia, Honduras o México son ocultadas o tratadas con toda la delicadeza posible hacia los regímenes neoliberales responsables de esas violaciones.
 
Desde el pasado domingo 19 de junio, en el Estado mexicano de Oaxaca, al menos 12 profesores han sido asesinados por la Policía Federal durante las protestas que este colectivo lleva a cabo contra la llamada “reforma educativa” impuesta por el régimen mexicano. Esta “reforma educativa” es en realidad un reforma laboral del sector de la educación que busca eliminar miles de puestos de trabajo y privatizar la maltrecha educación pública, tal y como denuncian desde la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación [2]. En mayo de este año, cuando se intensificaron las protestas de los profesores, el régimen de Peña Nieto dijo estar “abierto al diálogo” y “se comprometió a instalar una mesa de trabajo y a no reprimir el movimiento”, sin embargo nunca se llevó a cabo esta negociación. Ahora el régimen pretende modificar los artículos 3 y 73 de la Constitución y varias leyes secundarias para imponer a sangre y fuego esta reforma de forma unilateral. Una de las primeras consecuencias políticas de esta represión estatal contra los profesores ha sido la dimisión del Secretario de Asuntos Indígenas de Oaxaca, Adelfo Regino, quien condenó públicamente la represión policial y la falta de diálogo por parte del gobierno del millonario Peña Nieto.
 
“Nosotros pensamos que para resolver un conflicto, por muy grandes que sean las adversidades, es necesaria la vía del diálogo y la reconciliación (…) Nos duele y nos indigna a todos porque se ha optado por la vía de la violencia institucionalizada, que ha traído como consecuencia la muerte”, expresó Regino. [3]
Además de los 12 maestros asesinados, se informa que 25 manifestantes se encuentran “desaparecidos” y que hay decenas de heridos a causa de la represión en Oaxaca. La incertidumbre sobre el destino de los 25 maestros “desaparecidos” se agrava al recordar que todavía se está investigando la “desaparición” de los 43 estudiantes de Ayotzinapa [4], un crimen de Estado cometido en el Estado de Guerrero que está todavía por resolver y que los gobiernos, grandes medios y ONGs occidentales prefieren ignorar. Además de los muertos y desaparecidos, han sido encarcelados decenas de profesores y manifestantes desde el pasado domingo 19 de junio. La coordinadora CNTE afirma que al menos 86 de sus miembros han sido arrestados. Todo esto ha provocado que las manifestaciones en apoyo a los profesores y en contra de la represión se estén extendiendo a otros Estados del país [5], y que diversas organizaciones sociales, intelectuales y académicos de todo el mundo hayan emitido un comunicado de condena frente a la represión del gobierno y de apoyo a “las justas demandas del movimiento magisterial”.  
 
Estos maestros y manifestantes son definidos como “violentos”, “radicales” o “belicosos” por los grandes medios mexicanos y occidentales. Como por ejemplo el diario El País, que el pasado 4 de junio, ya se refería a la CNTE como un “sindicato radical” de corte “ultraizquierdista” que “ha horrorizado al país con escenas cargadas de odio medieval” [6]. Criminalizando a los maestros de la CNTE se estaba justificando la represión actual con la excusa de mantener el orden público y hacer cumplir las leyes. Sin embargo, no ocurre lo mismo cuando se trata de definir a la violenta oposición venezolana, que en su última intentona golpista llamada La Salida ocasionaron la muerte de 43 personas, más de 800 heridos así como daños millonarios a instituciones y edificios públicos, incluidos colegios, hospitales, comisarías, supermercados, estaciones, etc. Esta oposición golpista y su líder Leopoldo López, al contrario que los maestros y estudiantes mexicanos, son considerados como pacíficos demócratas que luchan por la libertad en Venezuela. López es un “preso político”, mientras que Rubén Núñez Ginés [7], secretario general de la CNTE encarcelado desde el pasado 12 de junio, es un violento delincuente.
 
Pero como pueden ustedes mismos comprobar, esta violación clamorosa de los Derechos Humanos en México no provoca el mismo entusiasmo mediático que provoca la situación en Venezuela, que nada tiene que ver con la situación mexicana. ¿Se imaginan que el “régimen” de Maduro asesinara a 12 profesores y “desapareciera” a otros 25 durante una manifestación en contra del gobierno? En este caso es distinto, Peña Nieto es “nuestro hijo de puta”.
 
Obama no comparecerá ante los medios condenando la “emergencia humanitaria” en México. Tampoco su embajadora en México, Roberta Jacobson ha tenido a bien condenar las muertes de inocentes: “Sobre el tema de Oaxaca y la violencia, lamentamos cuando hay una pérdida de vida de una manera como esa”. El gobierno de España no convocará a su Consejo de Seguridad Nacional para analizar la situación de los españoles residentes en México. La Organización de Estados Americanos (OEA), financiada en un 80% por Washington, y su presidente títere Luis Almagro no impulsará sanciones o la “Carta Democrática” contra México con la misma ligereza y falta de rigor como lo hace contra Venezuela. Nadie desde España viajará a Oaxaca para defender la “libertad de expresión” y pedir la libertad de los presos políticos encarcelados. El rico presidente Peña Nieto no será considerado un “caudillo” o un “tirano”. Y México no será definido como un “régimen” sino como una democracia aliada equiparable a las “democracias” europeas.
Todo seguirá igual, una vez más, como si no hubiese pasado nada. Así son de maleables los Derechos Humanos según la visión hipócrita de los neoliberales en occidente. Los negocios de las grandes corporaciones son lo primero.
 
 
La Policía Federal y estatal utilizó armas de fuego contra la población civil. A pesar de que las autoridades lo negaron en un principio, son múltiples las imágenes y vídeos que lo demuestran. Los 12 muertos por herida de bala hablan por sí solos. 
REFERENCIAS – NOTAS
 
[1]  ‘Corruption’ as a Propaganda Weapon,- artículo del periodista, analista y escritor Robert Parry publicado originalmente en Consortiumnews.com (4/4/2016). La corrupción como arma de la propaganda, traducido al español por la página Slavyangrad.es (16/4/2016)
 
[2]  En claves:¿por qué protestan los maestros en México?,- informe de TeleSur (20/6/2016)
 
[3] Violencia en Oaxaca,- información de TeleSur (20/6/2016)
 
 
 
 
[7] Detienen a Rubén Núñez, uno de los líderes de la CNTE,- diario mexicano La Jornada (12/6/2016)

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