BREXIT 2 O LA GEOPOLÍTICA DETRÁS DEL BREXIT

Favorable al Brexit, la reina Isabel II tiene ahora la posibilidad de reorientar su país hacia el yuan. (Foto y texto tomado de Red Voltaire)
 
Recientemente afirmaba en un artículo que la votación popular a favor del Brexit, más allá del varapalo político que sufrían los halcones de Washington, los tecnócratas de Bruselas y del lógico ruido mediático-político que todo ello producía, podría terminar cumpliendo aquella máxima descrita en aquella famosa novela: el Brexit lo cambia todo para que todo siga igual en Europa. No entendía ni entiendo la excesiva alegría mostrada por algunos sectores de la izquierda, que veían en el Brexit poco menos que el inicio de una revolución marxista en Europa. Ya me gustaría que fuese así, pero no lo es. Por su parte, la socialdemocracia y los “progresistas” lamentaban la salida del Reino Unido de la UE, siguiendo mansamente el discurso dominante.
 
En ningún momento desde esta misma izquierda se ha aprovechado el momento para poner en cuestión de una vez la permanencia de España en el Euro ni en la Europa de Maastrich. Un debate necesario que sigue vetado mediáticamente y fuera de la agenda de la izquierda [1], que continúa haciendo propuestas “populistas” y engañosas puesto que no tienen cabida dentro de una Europa dirigida desde Washington y en manos de las grandes corporaciones financieras. Esta izquierda parlamentaria a la que me refiero y algunos otros analistas demasiado optimistas, tampoco están analizando la situación desde el punto de vista geopolítico. Es si acaso en este terreno, desconocido para la gran mayoría de ciudadanos de a pie, donde hay motivos para la esperanza. No en el de la luchas de clases, por desgracia.
 
Para titular aquel artículo al que me refería al inicio de una forma tan escéptica sobre el desarrollo futuro que tendría el Brexit, me basaba en las advertencias que algunos analistas internacionales ya estaban señalando el mismo día de la celebración de dicho referéndum en el Reino Unido. El referéndum del pasado 23 de junio no es vinculante, y ahora tiene que ser aprobado por el Parlamento británico y puesto en marcha por la clase política [2], lo que se espera que sea bastante farragoso y lento. Pasados ya algunos días desde entonces vamos conociendo más información y más opiniones que apuntan en esta misma dirección. Por ejemplo el historiador e investigador Eric Zuesse escribe que la “aristocracia internacional” ya está preparando la celebración de un segundo referéndum sobre el Brexit [3], con la esperanza de que el miedo al caos económico, promovido mediáticamente por parte de las élites europeas, haga efecto en los ciudadanos británicos y “voten lo correcto” en esta ocasión. Sin embargo, a pesar de este tipo de maniobras en una y otra dirección que se están produciendo, no podemos dejarnos llevar por las apariencias.

Es todavía muy incierto lo que va a ocurrir en Europa y en Reino Unido de aquí en adelante. Existen, al menos aparentemente, muchas contradicciones políticas y muchos intereses cruzados entre las propias oligarquías financieras dominantes. Aquí, para tratar de entender lo que ocurre, es muy importante señalar que dentro de las propias élites financieras y económicas, tanto del Reino Unido como de fuera, existe una lucha a favor y en contra de que Reino Unido abandone la UE. Por un lado, se encuentran muchos accionistas de grandes corporaciones occidentales cuyos beneficios futuros dependen de que se mantenga el actual escenario global, con EE.UU. y el dólar como potencia y moneda hegemónica y con una Europa unida y sumisa a este viejo orden mundial. Pero, por otro lado, hay muchos accionistas e inversores que se han posicionado de cara a un nuevo escenario global que ya se está produciendo de forma imparable, con Rusia y China como nuevas potencias principales y con el yuan y el rublo como nuevas monedas de intercambio y referencia mundial sustituyendo al dólar. Aunque repetidamente se diga que “los ricos salen perdiendo” y que “el pueblo ganó el referéndum”, lo cierto es que desde el Palacio de Buckingham y hasta la City de Londres apoyan el Brexit. ¿Las élites y el pueblo apoyando la misma causa? Algo falla, alguien se equivoca, alguien miente.

 
De hecho el propio gobierno de David Cameron, que aparentemente es firme defensor de que Reino Unido permanezca en la UE, lleva tiempo maniobrando en la dirección contraria ante este nuevo escenario global, algo que volvió a evidenciarse en octubre de 2015 cuando durante una visita de Xi Jinping a Londres se “agrandaron y extendieron” los acuerdos con China y se dieron más pasos para que Reino Unido sea la punta de lanza de la introducción del yuan en Europa, compitiendo de esta manera con Suiza para ser “el centro de negociación offshore de yuanes chinos” en Europa. Esta “alianza geo-financiera” entre Reino Unido y China, peligrosa para los intereses de Washington, viene ejecutándose desde hace bastante tiempo [4]. Reino Unido fue también la primera potencia del G-7 en unirse al Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB), impulsado por China para competir con organismos como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco de Desarrollo Asiático, dominados todos por EE.UU.

En resumen, el Brexit es una maniobra necesaria y premeditada por parte de la oligarquía británica para poder girar definitivamente hacia China (y Rusia) en busca de nuevos dividendos, “diversificando” su estrategia y sus relaciones, y tratando así de alejarse de la debacle de una Unión Europea empujada hacia el abismo por Washington. El régimen imperialista estadounidense se siente impotente ante este escenario hostil a sus intereses, y ante su pérdida de hegemonía sólo sabe responder con chantajes, golpes suaves, sanciones económicas, operaciones terroristas… así como con una suicida y peligrosísima escalada militar contra Rusia y China de la que son cómplices todos los miembros de la OTAN.

 
Este asunto en torno al Brexit nos demuestra una vez más la falta de información y la manipulación a la que estamos sometidos. La imagen que se nos presenta a través de los grandes medios corporativos dista mucho de la realidad, ya que alejan el foco de los centros de poder donde se toman realmente las decisiones que nos afectan y que nada tienen que ver con la “democracia”, con la “libertad” de los ciudadanos o incluso con las decisiones políticas que adoptan los gobiernos neoliberales de turno títeres del capital.

Existen todavía demasiados elementos que se escapan de nuestro alcance. Sin embargo, demasiado a menudo “la izquierda” (ya sea por un interés electoral, ambición de poder, intereses económicos personales, cobardía, prestigio,…) se deja llevar por una ilusión mediática lanzada sin fundamento, por el eslogan fácil, o se deja arrastrar por la corriente de opinión mayoritaria o popular, sin querer analizar en profundidad y con rigor quién está detrás de cada acontecimiento y a quién benefician realmente los hechos, ya sea cuando hablamos de las mal llamadas “primaveras árabes”, de las supuestas “revoluciones populares”, de los mitos y leyendas sobre “presos políticos” y Derechos Humanos, de la supuesta “libertad de expresión” y “libertad de prensa”, de las verdaderas causas de las “crisis económicas” capitalistas, de los orígenes de los atentados terroristas yihadistas, etc. Después, pasado el tiempo, la realidad y la tozudez de los hechos nos vuelven a despertar de nuestro sueño.

 
Las clases trabajadoras británicas que sufren los efectos del neoliberalismo (como el resto de trabajadores europeos) votaron por abandonar a unas instituciones europeas que identifican, con toda la razón, como las culpables de muchos de sus problemas. Pero eso no significa que un movimiento popular anticapitalista o anti-neoliberal esté abriéndose paso en los países europeos, y muchísimo menos en la dócil España. A pesar de la elogiable lucha obrera y sindical que estamos viendo en Francia, no será el conjunto de la izquierda europea y los movimientos antiglobalización quienes derrumben a la actual Unión Europea, sino la propia realidad de esta perpetua crisis capitalista y los consecuentes movimientos geoestratégicos de las élites para salvarse y seguir incrementando su riqueza y su poder. Es indudable que hay un antes y un después del Brexit, pero no tiene nada que ver con una supuesta victoria de las clases populares europeas frente a las oligarquías, sino con una reordenación del propio poder económico y de las potencias occidentales respecto al Nuevo Orden Mundial que se está produciendo en lo financiero, en lo monetario y en lo económico [5]. Ese nuevo escenario global multipolar, marcado por el fin de la unilateral hegemonía estadounidense, es la parte positiva y esperanzadora de este nuevo mundo pos-Brexit que se aproxima.
 
 
 
REFERENCIAS – NOTAS
 
[1] El ‘Exit’ más allá del ‘Brexit’: el debate sobre la pertenencia a la UE,- Albert Noguera, Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Valencia. (web Salir del Euro, 24/6/2016)
 
[2] Brexit Referendum Is Non-Binding. UK Parliament Not Voters has Final Say,- Stephen Lendman, Global Research (23/6/2016)
 
[3] Why There Will Probably Be a Second Referendum on Brexit,- Eric Zuesse, Global Research (1/7/2016)
 
[4] Gran Bretaña abandona a EU por China: alianza geofinanciera con holandización,- Alfredo Jalife Rahme, diario La Jornada (25/10/2015)
 
[5] El Brexit redistribuye las cartas de la geopolítica mundial,- Thierry Meyssan, Red Voltaire (27/6/2016)

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  1. Mikel Itulain

    Algunos de los efectos positivos del Brexit son el acabar con una corrupta UE, que estaba conduciendo a Europa al desastre, apoyando al nazismo (Ucrania) y enfrentándose con Rusia. Todo lo que sea combatir al fascismo y tener buenas relaciones con Eurasia es positivo. Además, puede tener un efecto dominó en otras naciones para acabar con el monstruo de la UE.
    Ya después, los trabajadores tendrán que hacer camino andando.
    Repetir el referéndum sería impensable. Llevar la contraria al pueblo británico sería un suicidio allí y en toda Europa.
    Gran artículo, con importantes observaciones que no se tienen en cuenta normalmente.

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  2. ADOLFO FERRERA MARTÍNEZ

    Sin duda es necesario romper (no “reformarla”) esta UE. Si además sirve paras alejarse de EE.UU. y acercarse a Eurasia mucho mejor.

    Volver al Estado/nación, ganar la lucha de clases dentro de ellos, y construir una alianza Europa distinta basada en otros principios, como el respeto a la Soberanía y la no injerencia de otros países. Esa debería ser la secuencia. Casi nada.

    Un saludo Mikel.

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  3. Pingback: Brexit: Análisis del juego ajedrez al que le llaman “política” – Teoría del Estado y Sistemas Políticos

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