RAJOY TIENE QUE SER PRESIDENTE DEL GOBIERNO. ALGUNAS AFIRMACIONES DESDE LA IZQUIERDA DIRIGIDAS A LA IZQUIERDA

El Partido Popular fue el partido más votado en las pasadas Elecciones Generales del 26 de junio de 2016. Mariano Rajoy tiene que ser el presidente del Gobierno de España. Así lo ha querido la mayoría de las personas que acudieron a las urnas. Estos votantes son impermeables a la corrupción, a la explotación laboral, a la desigualdad y a la venta del país a las grandes corporaciones financieras. 
 
De nada sirve afirmar, aunque sea absolutamente cierto, que el sistema electoral del régimen monárquico español no es representativo de la voluntad popular, ni tampoco que no existe pluralidad ideológica en los medios de comunicación, ni que hay una grotesca desigualdad de recursos económicos entre los diferentes partidos o coaliciones que se presentan a las elecciones. Siempre ha sido así desde 1978. Es el mismo sistema que existe desde hace más de 38 años. Si fue considerado válido o legítimo en todas y cada una de las ocasiones anteriores, lo es también ahora. Es inútil esperar que los creadores y beneficiaros del sistema cuestionen, eliminen o reformen el sistema.
 
Tampoco sirve de nada afirmar que el Partido Popular de Rajoy no cuenta con un apoyo mayoritario de los ciudadanos españoles. Para que esto fuera así, el PP tendría que haber obtenido más de 17 millones de votos. Ninguno de los partidos y presidentes españoles anteriores lo obtuvo, debido a la fragmentación parlamentaria que existe fruto de la diversidad de siglas que se presentan a las elecciones. Pero esto no significa que exista una “fragmentación ideológica” en España. En el Congreso de los Diputados salido del 26J existe una mayoría absoluta neoliberal. La inmensa mayoría de los escaños están ocupados por partidos neoliberales, ya se definan estos como partidos de “centro izquierda”, “centro derecha”, “centro reformista”, “conservadores”, “liberales”, “progresistas”, “socialdemócratas”, etc. El Parlamento español (y el pensamiento de la sociedad española en general) está dominado claramente por una misma ideología: el Neoliberalismo.
 
Todo esto quiere decir que las dificultades para conformar un gobierno que se están escenificando en los últimos meses no provienen de un desencuentros ideológicos o de modelos económicos y políticos antagónicos que sean incompatibles entre sí. En absoluto. Esta falta de entendimiento (principalmente entre PP, PSOE y Ciudadanos, así como algunos partidos nacionalistas) proviene de una lucha existente entre las cúpulas y cuadros de estos grandes partidos neoliberales por alcanzar el poder institucional a nivel estatal y regional, y a sus estrategias internas y cálculos electoralistas de cara a un futuro próximo. No es un problema ideológico lo que impide el acuerdo, sino el choque entre sus diferentes intereses privados y particulares. Son estos partidos hermanados ideológicamente en torno al “dios mercado” quienes tienen en exclusiva la responsabilidad de llegar a un acuerdo para investir al futuro presidente del gobierno. La “izquierda” (me refiero a la que se diferencia de la socialdemocracia, de los socio-liberales) no tiene nada que ver en este circo mediático creado en torno al futuro gobierno. Además no existe otra posibilidad. Su presencia en las instituciones públicas es testimonial.
 
Estos partidos neoliberales en sus diversas variantes comparten su defensa de la economía de mercado, su defensa de la propiedad y gestión privada de los sectores estratégicos de la economía, de la mercantilización de la sociedad y la privatización de los derechos y recursos públicos, de la propiedad privada de los medios de comunicación que impiden la “libertad de información” y la “pluralidad ideológica”, de los intereses de la alta burguesía reflejada en el IBEX 35 y de la monarquía española que los representa,… comparten sumisión ante los mercados financieros, ante los tecnócratas no electos de Bruselas, suscriben todos los tratados neoliberales europeos con Maastrich como paradigma, defienden el Euro que elimina la soberanía económica y financiera de los Estados, los tratados de libre comercio que empobrecen a los trabajadores, la globalización capitalista, la hegemonía global de EE.UU. impuesta a “sangre y fuego”, defienden las “primaveras árabes” y “revoluciones de colores” imperialistas patrocinadas por las grandes corporaciones occidentales, las guerras y agresiones de la OTAN, los golpes suaves en América Latina, etc. etc.
 
La llamada “Gran Coalición” entre PP y PSOE, que algunos representantes del poder económico como Felipe González o Juan Luis Cebrián reclaman “por el bien de España”, ya existe de facto desde hace muchos años. Es lógico y comprensible que ahora el Partido Popular se sienta traicionado por el PSOE puesto que ellos apoyaron en 2010 al gobierno de Zapatero cuando Bruselas le exigió por escrito los recortes que debía imponer en el país, incluido la modificación del artículo 135 que pactaron en tiempo récord PP y PSOE por orden de “los mercados”. Son estos dirigentes políticos neoliberales, que comparten una misma y única visión en los “asuntos de Estado” y en su apoyo al viejo orden mundial unipolar, quienes tienen la obligación “democrática” de explicarle a los ciudadanos porqué no son capaces de alcanzar un “acuerdo patriótico”.
 
La izquierda, aquellos que se consideran realmente de izquierdas y se oponen al actual sistema neoliberal dominante, deberían actuar de forma coherente a sus ideas y mantenerse al margen de este ficticio debate político-mediático sobre la gobernabilidad de España. No es suya la responsabilidad de gobierno. Y por lo tanto deberían emplear su tiempo en construir un tejido social fuerte y unido entre las clases trabajadoras y populares desde el cual construir un proyecto político alternativo al régimen neoliberal español y a la actual dictadura de “los mercados”. Todo esto, nada menos, está todavía por hacer hoy en día entre la izquierda. Ha quedado claro que Podemos no era la “alternativa”.
 
 
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  1. Loam

    Completamente de acuerdo. En lo que se refiere al poder político, nada ha cambiado sustancialmente desde el 78, y si la Izquierda (la opuesta “al actual sistema neoliberal dominante”) quiere recuperar la relevancia necesaria, ha de volver a las bases y a la calle que nunca debió abandonar: no se puede vencer al Régimen con sus propias normas.

    Salud

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  2. ADOLFO FERRERA MARTÍNEZ

    Exacto Loam, no se puede vencer al régimen aplicando sus mismas lógicas políticas y además siguiendo su agenda mediática. La izquierda parlamentaria y buena parte de los movimientos sociales malgastan demasiado tiempo y energía en entrar en sus debates estéreles y en cuestiones superficiales que no arreglan nada y no van a la raíz del problema. Que los periodistas del régimen digan “misa”. Las clases trabajadoras y la izquierda debe seguir su propia agenda, y salir a la calle a crear un poder popular. Hoy en día no existe ese poder, ni una izquierda anti-neoliberal visible en las instituciones, ni en la calle, ni existen sindicatos,… Estamos en el mismo punto de partida que en 2008 cuando estalló la “crisis” capitalista. O peor aún, ni siquiera las plazas están llenas de gente. En estos momentos las oligarquía no tienen a nadie enfrente. El país es suyo.

    Un saludo.

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