LA GUERRA EN EL PSOE NO ES IDEOLÓGICA, ES UNA GUERRA PRIVADA POR EL PODER

La desintegración del mal llamado Partido Socialista Obrero Español a la que estamos asistiendo en los últimos días, se viene anunciando desde el miércoles 12 de mayo del año 2010, cuando el entonces presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero compareció en el Congreso de los Diputados para anunciar el paquetazo neoliberal que impondría en España por orden de la Troika, que supuso “uno de los ajustes económicos más impopulares y dolorosos de la democracia”, según podía leerse en El País por aquel entonces [Dos minutos que cambiaron España, 16/5/2010].
 
Hacía ya muchos años (en realidad desde el Congreso de Suresnes del 74) que de la mano de Felipe González el PSOE había dejado de ser un partido “socialista”, “obrero” y “de izquierdas” para abrazar el Consenso de Washington iniciado más tarde en Europa por Margaret Thatcher. Pero fue a partir de los recortes sociales de mayo de 2010 cuando muchos de sus antiguos votantes percibieron con total nitidez esa deriva neoliberal adoptada por un partido que ya no representa los intereses de las clases populares, ni siquiera los de las “clases medias” empobrecidas a las que citan constantemente. Digamos que la crisis capitalista global y la crisis del Régimen del 78 español en particular, dejaron al PSOE sin posibilidades de disimular más su sumisión ante la gran burguesía nacional y el capital financiero internacional.
 
La necesidad de acumular más riqueza y de incrementar la tasa de ganancia de las clases capitalistas y la oligarquía financiera en un escenario de recesión económica mundial, no permiten ningún tipo de política “expansionista” o “keynesiana” que pueda abanderar políticamente la Socialdemocracia. Mario Draghi anunció en 2012 el fin del Estado del Bienestar y del “Modelo Social” en Europa [Europe´s Banker Talks Tough,- The Wall Street Journal, 24/2/2012]. Desde entonces se cayeron las caretas y quedaron al descubierto los impostores de la política. Se agotó el maquillaje con el que disimulaban su verdadero rostro. Esa es la verdadera crisis del PSOE en España.
En estos momentos, es tal la derechización del PSOE que un exfuncionario del Banco Mundial y del FMI como Pedro Sánchez, de ideología neoliberal, pro-imperialista y enemigo del marxismo que inspiró el nacimiento de su partido hace 137 años, es presentado públicamente – tanto por partidarios como por detractores – como un miembro de la extrema izquierda radical que pretende liberar o secuestrar, según se mire, al moderado y responsable “partido socialista”. Sus enemigos lo atacan para hacerle responsable en primera persona de una crisis compartida que se originó años atrás, y que es una crisis política profunda de toda la Socialdemocracia en Europa, aunque sus dirigentes y medios afines no quieran verla por puro interés particular. El editorial de este jueves de El País señalaba sin eufemismos quién era el único culpable, exonerando a todos los demás dirigentes y factores responsables de la debacle:
 
Ni Felipe González, ni Joaquín Almunia ni José Luis Rodríguez Zapatero se aferraron al argumento populista de convocar a los militantes para atrincherarse en el cargo. Supieron elegir el mejor momento para irse por el bien del partido. No es el caso de Sánchez, dispuesto a hundirlo en las urnas por años. [Salvar al PSOE,- El País 29/9/2016] 
Quienes le apoyan, confiados en que pueda salir vivo de esta crisis interna, lo presentan como un democrático revolucionario para tratar de dar impulso al partido de cara al futuro próximo y volver a captar el voto de la izquierda y los sectores populares perdidos estos años. Golpistas frente a demócratas, es la falaz dicotomía que plantean algunos sectores de izquierdas. En cualquiera de los dos casos y sea cual sea el futuro de Pedro Sánchez (que es totalmente irrelevante), nos encontramos de nuevo ante un fraude ideológico y un travestismo político dirigido a la audiencia ignorante para intentar conservar el poder y los miles de millones de euros que maneja una gigantesca organización como el PSOE, así como los miles de puestos de trabajo “ad hoc” que se reparten entre familiares, amigos y fieles militantes.    
 
La guerra interna que se está reproduciendo en el mal llamado Partido Socialista Obrero Español (PSOE) no es una guerra ideológica entre dos bandos que interpretan el “socialismo” de forma diferente. No existe ningún debate entre sus filas sobre la vuelta o no a las raíces marxistas del partido y a la forma en la que estas ideas deberían aplicarse en el escenario nacional e internacional actual. No, no se trata de eso en absoluto. Es simplemente una guerra de poder, que se traduce en dos estrategias diferentes planteadas por los bandos enfrentados, para controlar el partido (y sus recursos) y volver a resituarlo como el recambio natural del Partido Popular en el gobierno. Es decir, para tratar de resucitar al partido como un pilar fundamental del régimen bipartidista español implantado tras la dictadura fascista. En el PSOE se enfrentan dos estrategias distintas para alcanzar los mismos fines.
 
Llegados a este punto de “incertidumbre” y de crisis sistémica permanente, es necesario para el Régimen y la burguesía que el PSOE tenga de nuevo el monopolio electoral de la “izquierda” y el “centro izquierda”, hoy repartido en varios partidos que hacen más difícil el “consenso” y la “gobernabilidad” del país. Todo ello debe hacerse para “tranquilizar a los mercados financieros”, como dirían algunos.
 
¿Y qué dice la “izquierda alternativa”, los sindicatos mayoritarios y los progresistas de este país? Pues paradójicamente (o no tanto) parecen muy preocupados por la situación del PSOE, al que siguen considerando un partido de izquierdas imprescindible para la estabilidad del país, y al que continúan mendigando un “pacto de gobierno del cambio”. [La crisis del PSOE como crisis de régimen,- Pablo Iglesias (Público, 29/9/2016)] ¿Qué más tiene que pasar para que esta heterogénea “izquierda” se desvincule de una vez por todas del partido neoliberal PSOE si de verdad pretende ser “la alternativa”? ¿La alternativa a qué exactamente? ¿La alternativa a sí mismos? ¿El problema no era el bipartidismo y “la casta”? ¿Cuándo y porqué el PSOE ha dejado de ser parte del problema para convertirse en parte imprescindible de la solución?
 
En resumen, no deberíamos perder mucho el tiempo en los problemas privados de una organización política que defiende intereses privados. Sin embargo se impone el ruido mediático y las luchas intestinas por el poder en el sótano de la política española. Mientras tanto en el exterior el mundo cambia y se mueve a pasos agigantados sin que nosotros, los trabajadores explotados y los excluidos, tengamos nada que decir y decidir sobre el papel que queremos desempeñar como sociedad y como país en este Nuevo Orden Mundial en desarrollo. ¡Qué tristeza!
 
 
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  1. zak

    Forma parte del teatro de la propaganda. La gente está más pendiente de si Pedro o Susana, de si Pablistas o Errejonistas.
    Mientras como se dice, estamos al borde de la tercera guerra mundial, donde EEUU se la está jugando contra todos al precio que sea. Y los civiles siguen muriendo, y la gente sigue pensando que los terroristas son los musulmanes.

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  2. ADOLFO FERRERA MARTÍNEZ

    Como suele decirse, estamos mirando al dedo que señala la luna. Por si fuera poco grave, España está en el epicentro de esa posible guerra sin que nadie en absoluto esté denunciando esta situación y pidiendo, al menos, explicaciones. Increíble.

    Un saludo.

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