VENEZUELA: LA VIOLENCIA OPOSITORA Y SUS VÍCTIMAS SON INVISIBLES PARA LA PRENSA OCCIDENTAL

 
En el vídeo que acompaña este artículo, podemos comprobar cómo se las gasta la “pacífica” y “democrática” oposición en Venezuela, según los califica la prensa occidental y especialmente la española. Un policía muerto y otros tres más heridos de bala tras una manifestación opositora el pasado 26 de octubre. ¿Qué debe hacer la Policía cuando un grupo violento dispara con armas de fuego contra ellos llegando a matar y herir a varios de sus miembros? ¿Qué pasaría en España si un “anti-disturbio” muriera por disparos de un manifestante? 
 
Si esto ocurriera en España tengo muy claro lo que ocurriría. En España es considerado como un delito de “terrorismo” el sólo hecho de agredir físicamente a los policías o incluso amenazarlos verbalmente o tirarles piedras o botellas, por ejemplo. Y habría un consenso político y social a favor de los Policías agredidos, aunque éstos posteriormente se hubieran defendido disparando contra los violentos o incluso matando a alguno de ellos. “Fue en defensa propia”, se diría, mientras todos los grupos políticos y medios de comunicación españoles, además de todos los gobiernos europeos, condenarían la violencia “terrorista”.
 
En la “democrática” España neoliberal, desde donde se exportan lecciones de democracia a Venezuela al mismo tiempo que más de 300 sindicalistas están procesados por organizar huelgas y piquetes [1], la llamada popularmente como Ley Mordaza sanciona duramente la “resistencia pacífica”, y otorga a la policía la capacidad de castigar duramente a quienes se nieguen sencillamente a “disolver reuniones y manifestaciones en lugares públicos” una vez lo ordene “la autoridad competente”, así como “la desobediencia o la resistencia a la autoridad o a sus agentes en el ejercicio de sus funciones” [2]. Nadie, absolutamente nadie desde los medios corporativos, habla del “régimen español” ni muchísimo menos pide una intervención internacional. Paradójicamente, quienes emplean la violencia en las calles de Venezuela, incluso las armas de fuego, o quienes incendian edificios públicos, incluido escuelas, comisarías o supermercados públicos, o quienes asaltan las sedes de organismos gubernamentales o instituciones públicas, como la sede de la Fiscalía General del Estado, son considerados por la prensa occidental como unos “manifestantes pacíficos” y “democráticos opositores” a los que el “régimen de Maduro”, parece ser, debe tratar con guante blanco si no quiere ser acusado de ser un “dictador populista” o “comunista totalitario”. Una vez más el doble rasero aplicado resulta escandaloso.
 
Pero estamos hablando de Venezuela, el país con las mayores reservas de petróleo del mundo [3]cuyos recursos están en manos del Estado y no en manos de las corporaciones occidentales, estadounidenses principalmente. Esto lo cambia todo. Esta es la verdadera preocupación del régimen imperialista en Venezuela: su petróleo [4]. Medios como el Washington Post, políticos como Álvaro Uribe, o think tanks de las grandes corporaciones como la Fundación Carnegie se atreven a pedir abiertamente una intervención en Venezuela [5], algo inimaginable en otros países de la región como Colombia, Honduras [6] o México, donde los Derechos Humanos brillan por su ausencia y los índices de pobreza son escandalosos, por no hablar de los asesinatos contra opositores de la izquierda y de activistas sociales (más de 500 en los últimos 5 años en el caso de Colombia) [7]. Sus pretextos para intervenir en Venezuela bajo la escusa de llevar la “democracia” y los “derechos humanos” son tan frágiles y tan hipócritas que dan vergüenza ajena. Como lo es aún más calificar a Venezuela como una “amenaza para la seguridad nacional” de EE.UU. Todo está permitido contra Venezuela. La violencia contra un gobierno elegido democráticamente está justificada, como lo estuvo la extrema violencia empleada en Kiev para derrocar al derechista Yanukovich en 2014 a través del golpe de Estado occidental llamado el “Euromaidán” (un Golpe Suave, según la teoría del agente Gene Sharp [8]).  
 
EE.UU. y la UE apoyan a los grupos opositores independientemente de los argumentos que presenten o de los métodos que empleen. Se les financia [9], se les asesora, se les da cobertura política, institucional (véase la OEA del impresentable Luis Almagro) [10] y mediática a nivel internacional. Se ocultan sus actos violentos, sus vínculos con el paramilitarismo [11], mientras que se exageran o se manipulan sus quejas y reivindicaciones para presentarlos como unas “víctimas del régimen bolivariano”. Muy pocos ciudadanos españoles y occidentales en general se habrán enterado de la muerte de José Alejandro Molina Ramírez, el policía venezolano asesinado por los “pacíficos manifestantes” el pasado miércoles 26 de octubre tras recibir un disparo en el estómago, y de que sus compañeros Dani Mendoza, Laya Deivi y Miguel Antonio Cuevas Pirela resultaron heridos en San Antonio de los Altos, en el Estado de Miranda. Tampoco saben las personas que se “informan” a través de los grandes medios corporativos, que ese mismo día, a pesar de la violencia empleada por los manifestantes, cinco funcionarios de la Policía del Estado de Aragua fueron detenidos y destituidos por haber participado en actos de violencia excesiva o desproporcionada contra una manifestante.
 
“Estos cinco oficiales están detenidos y puestos a la orden del Ministerio Público. En menos de 24 horas iniciamos la investigación y tenemos detenidos a estos funcionarios quienes cometieron este atropello”, dijo. El Aissami [gobernador “chavista” de Aragua] rechazó los actos de violencia dentro del cuerpo de la policía. Aseveró que solicitó a la Fiscalía General que se designe un cuerpo de fiscales en materia de derechos humanos para profundizar la investigación. “No podemos permitir este tipo de delitos y que queden impunes. No somos de los que no dan la cara y no asumen su responsabilidad, estoy dando la cara como gobernador del estado y máxima autoridad, para emprender las acciones y resarcir estos hechos”, subrayó. [diario opositor El Universal, 27/10/2016]
Pero es que además, al observar las imágenes grabadas que se publicaron sobre esa supuesta “represión policial” del gobierno de Maduro, por ejemplo en el diario español El Mundo (La Toma de Venezuela deja un policía muerto, 120 heridos y 150 detenidos), podemos comprobar que ese tipo de actuación policial y la contundencia que aplican para detener a la ciudadana venezolana en cuestión, es una práctica habitual de la Policía antidisturbios española. Es más, en las múltiples manifestaciones organizadas en España desde 2008 en contra de los recortes (“políticas de austeridad”) impuestos por los distintos gobiernos neoliberales de PP y PSOE, hemos visto una represión policial y un exceso o uso desproporcionado de la fuerza contra manifestantes pacíficos y desarmados que nunca hemos visto en Venezuela. En España jamás hemos visto por parte de los manifestantes ese tipo de violencia armada que vemos en las “pacíficas manifestaciones” de la oposición golpista en Venezuela, sin embargo la respuesta policial ha sido igual o muy superior en España. Son decenas los vídeos que se pueden encontrar a través de internet sobre éstas violentas cargas policiales contra los manifestantes en España, incluidos periodistas, estudiantes, mineros, funcionarios públicos… (ver por ejemplo estos vídeos: 1, 2, 3, 4, 5)
 
Curiosa “tiranía” y “dictadura” la venezolana, cuyo gobierno pierde la mayoría de la Asamblea Nacional tras unas elecciones y encarcela a los Policías que se exceden contra los manifestantes violentos. En España, este tipo de violencia policial contra los manifestantes, mucho más dura y habitual que en Venezuela, se salda en muchas ocasiones premiando a los Policías violentos. Curiosa “democracia”. 
 
Interior condecora a los policías al mando durante los disturbios del 22M (…) Entre los premiados están el jefe de las UIP y su superior, para los que exigieron la destitución los propios antidisturbios [eldiario.es, 22/9/2014]
La audiencia occidental también desconoce, porque se lo ocultan, las decenas de asesinatos políticos cometidos contra funcionarios públicos, activistas sociales, periodistas, militares, escoltas, o incluso políticos pertenecientes o vinculados con el “chavismo” [12]. Estas víctimas (al menos 36 personas sólo entre abril de 2013 y abril de 2016) son invisibles para la prensa occidental y las ONGs más reconocidas, tan preocupados ellos por los Derechos Humanos y las libertades políticas. Sin embargo, hace unos meses, toda la audiencia ignorante en occidente supo (aunque nadie les explicó las verdaderas causas) que en Venezuela no había papel higiénico en las estanterías de los grandes almacenes de algunos lugares concretos del país. La propaganda mediática resulta ridícula por su simpleza, pero desgraciadamente es muy eficaz cuando se difunde masivamente y sólo existe para el gran público una sola versión de los hechos.
 
Decir que en Venezuela hay una tiranía es lo que Fernando Casado considera sound bites, sonidos cortos que resumen ideas complejas para inyectarlos en el sentido común de la opinión pública internacional. (…) La triangulación consiste en sembrar informaciones de la CIA en la prensa madrileña, siempre atribuidas a fuentes confidenciales, para que las reproduzcan en Miami y mediante el Grupo de Diarios de América. Finalmente se rebotan hacia Caracas para que las utilice el periódico venezolano El Nacional como si fueran palabra de dios. Todo lo anterior no es la opinión de Casado o lo que a mí me parece. Es lo que cuentan periodistas de los medios empresarialmente implicados. (…) Lo que reconocen los periodistas entrevistados por Casado le saca la máscara al supuesto periodismo de calidad. [13]
 
Todo las acciones llevadas a cabo por la oposición golpista venezolana y los ataques que sufre el gobierno salido de las urnas, y que serían condenados por la “comunidad internacional” si ocurrieran en cualquier país occidental, cuentan con el beneplácito de Washington y sus títeres en la región y en Europa, todo ello en pos de un “cambio de régimen” en Venezuela. Si los trágicos hechos que se pueden ver en el vídeo hubieran ocurrido en sentido contrario, es decir, si un manifestante hubiera muerto por disparos de un Policía venezolano, los informativos de los mass media occidentales abrirían con esta noticia al día siguiente de los hechos, mostrando “la represión que se vive en Venezuela” y la necesidad de poner en marcha una “intervención humanitaria” extranjera en el país.
 
No importa en lugar, la agenda imperialista al servicio de las grandes corporaciones sigue el mismo patrón injerencista y criminal en todas partes del mundo, ya sea financiando “rebeldes moderados” en Siria, “revolucionarios” en Ucrania… o a “pacíficos” y “democráticos” opositores al “régimen” en Venezuela. En paralelo, como parte fundamental del proyecto imperialista occidental en Venezuela [14], desde los medios corporativos también se aplica la misma estrategia de propaganda y manipulación informativa de siempre.  En realidad todo esto era de esperar. Después de la “conquista” neoliberal de Argentina y tras el golpe parlamentario contra Rousseff en Brasil, se esperaba una escalada de los ataques políticos, económicos, institucionales y mediáticos contra el gobierno de Venezuela. No hemos tenido que esperar mucho para comprobarlo. La derrota de EE.UU-OTAN en Siria en favor de Rusia, y la pérdida de influencia de Washington en la región Asia-Pacífico en beneficio de China (incluido el fracaso del tratado de libre comercio TPP), incrementa su necesidad de ejecutar este ataque imperialista contra Venezuela.
 
 
 
REFERENCIAS – NOTAS
 
 
 
[3] Reservas probadas de petróleo en Venezuela (Magna Reserva),- datos aportados por la OPEP del año 2014, publicado en la web Venelogía
 
[4] Greenwald: EE.UU. tiene interés en las reservas de Venezuela,- entrevista al periodista estadounidense Glenn Greenwald (Telesur, 18/11/2015)
 
[5] Las salidas “democráticas” y la oposición en Venezuela,- artículo de Silvana M. Romano (CELAG, 26/10/2016)
 
[6] Líderes de la oposición hondureña son asesinados mientras Washington le reparte dinero al gobierno represivo y a los militares,- artículo del economista y analista Mark Weisbrot, co-director del Centro de Investigación de Economía y Política (CEPR) con sede en Washington D.C. (El Libertador, 28/10/2016)
 
 
[8] La Albert Einstein Institution: no violencia según la CIA,- artículo de Thierry Meyssan (Red Voltaire, 10/20/2005) 
 
[9] EE.UU.: La emboscada contra Venezuela,- artículo de la abogada y escritora Eva Golinger (RT, 13/11/2015)
 
[10] Venezuela y la OEA: “la mal parida”,- artículo del sociólogo y analista político Marcos Roitman Rosenmann (La Jornada, 1/9/2016)
 
[11] Venezuela: Paramilitarismo y Parapolítica,- un informe en profundidad de Telesur (24/8/2015)
 
[12] Chavismo: el blanco de la muerte por encargo (+Infografías),- web Con el Mazo Dando (28/4/2016)
 
[13] Cómo se cocina información amañada contra el gobierno de Venezuela,- artículo del periodista José Manuel Martín Medem, que hace referencia al libro Antiperiodistas del experto en derecho y comunicación Fernando Casado.
 
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