NO SON LOS DERECHOS HUMANOS, ¡ES EL PETRÓLEO, ESTÚPIDO!

La noche del 28 de junio de 2009 un grupo de militares golpistas sacaron de la cama al legítimo presidente de Honduras, Manuel Zelaya, lo subieron a un avión y lo trasladaron a la Base militar de EE.UU. en Palmerola, desde donde fue llevado finalmente a Costa Rica. Según relata el propio Zelaya, los golpistas le dijeron, literalmente, “venimos a sacar a Chávez de Honduras” [1].
 
Apenas tres meses antes del golpe, el gobierno hondureño había anunciado un acuerdo con Petróleos de Venezuela (PDVSA) – en el marco de cooperación regional del ALBA – para la explotación del petróleo de Honduras, decisión que iba en detrimento de varias empresas norteamericanas y europeas, como Chevron, Exxon Mobil, Shell o incluso la hondureña Dippsa, que estaban interesadas en explotar sus recursos (“con reservas de tres billones de toneladas “probadas”, de las que se puede explotar siete mil toneladas al año”) [2]. Se da la circunstancia, además, de que el presidente Zelaya mantenía una disputa legal con estas empresas transnacionales, a las que incluso había amenazado con “nacionalizar” si éstas no se sometían a las leyes que impulsaba el gobierno pensando en el interés general de sus ciudadanos y no en los intereses privados de las oligarquías.
 
Hasta la llegada de Zelaya a la presidencia, eran estas empresas trasnacionales, así como los medios de comunicación y las oligarquías locales quienes dictaban las políticas económicas que debían aplicarse en Honduras, pensando únicamente en incrementar sus beneficios.
 
Éste es, en resumen, el principal motivo por el que en Honduras debía ejecutarse un “cambio de régimen” patrocinado por Washington, tal y como reconoció la corrupta Hillary Clinton [3], Secretaria de Estado por aquel entonces. Sin olvidar, claro está, que el presidente Zelaya apoyaba y participaba en todos los procesos políticos, económicos y comerciales de integración regional impulsados por Hugo Chávez y los gobiernos de izquierdas latinoamericanos lejos de la influencia de Washington. Era otro “caudillo populista”. Hoy en día el petróleo en Honduras está en manos de las trasnacionales anglosajonas. Y las tropas del Comando Sur estadounidenses concentradas en la base militar Soto Cano de Palmerola están preparadas para una intervención militar en Venezuela [4]. Ahora Honduras ya es una “democracia” al gusto de Occidente, pese al incremento de la pobreza y a los cotidianos asesinatos de periodistas y líderes de la oposición.
 
Durante una conversación con Tom Shannon, entonces subsecretario de Estado de Estados Unidos, cuando ya había comenzado la crisis, recuerdo haberle dicho lo siguiente: “Se está aplicando en Honduras el manual del golpe de Estado del Departamento de Estado de Estados Unidos”. Su respuesta fue edificante: “No, Señor presidente, usted está equivocado pues el Departamento de Estado no tiene un manual sino tres manuales”. Varios testigos asistieron al intercambio y pueden corroborar mis afirmaciones. A confesión de parte, relevo de pruebas. [5]
 
Manuel Zelaya conversa con el profesor Salim Lamrani durante una entrevista para Al Mayadeen. Zelaya: “Los Estados Unidos orquestaron el golpe de Estado en Honduras”.
 
En el mismo año 2009 en que se ejecutó el golpe de Estado en Honduras contra Manuel Zelaya, a miles de kilómetros de Tegucigalpa, el presidente sirio Bashar Al Assad tomaba una decisión igualmente soberana, legal y democrática pensando en los intereses de su pueblo. Una decisión que tampoco fue del agrado de las grandes corporaciones y los gobiernos occidentales. Su “pecado” principal fue rechazar una propuesta de Catar para construir un gasoducto que permitiera llevar su gas a través de Arabia Saudí, Jordania, Siria y Turquía hasta Europa, en detrimento de Rusia que es su principal suministrador. De esta manera, además, EE.UU. podría asegurarse de que esas reservas y operaciones comerciales se sigan denominando en Dólares, manteniendo así la hegemonía monetaria y financiera mundial que permite que su economía siga a flote.
 
Por si fuera poco, en paralelo a este rechazo a la propuesta catarí (saudí y occidental), el presidente sirio llegó a un acuerdo con Irán, Irak y Líbano para construir un “oleoducto islámico” que podría convertir a Irán en “el principal proveedor del mercado energético europeo”, lo que choca frontalmente con los intereses de EE.UU. y sus aliados en la región, principalmente de Arabia Saudí, Catar e Israel. Todo esto lo explicó, además de otros muchos analistas independientes y honrados, alguien tan poco sospechoso de ser “comunista” o “pro-kremlin” como el abogado estadounidense Robert F. Kennedy (miembro del “clan Kennedy”) en uno de sus artículos publicado en febrero de este año titulado Syria: Another Pipeline War:
 
Los cables secretos y los informes de las agencias de inteligencia estadounidenses, sauditas e israelíes indican que en el momento que Al Assad rechazó el gasoducto de Catar, los planificadores militares y de inteligencia llegaron al consenso de que organizar un levantamiento sunnita en Siria para derrocarle era la idea más factible (…) En 2009, según reveló WikiLeaks, poco después de que Bashar Al Assad rechazara el gasoducto, la CIA comenzó a financiar grupos de oposición en Siria [6]
Estamos hablando del año 2009, mucho antes de que se iniciaran esas supuestas “revoluciones populares” en Oriente Medio y el norte de África. Nadie en Occidente sabía lo que eran las “primaveras árabes” en ese tiempo, excepto aquellos que desde sus despachos las estaban organizando, como por ejemplo los ejecutivos de la Rand Corporation [7], el principal think tank del complejo militar-industrial de EE.UU., o la Brooking Institution [8], portavoz de las grandes corporaciones financieras y empresariales. Ya en febrero del año 2011, cuando se iniciaron y se dieron a conocer mediáticamente estas “primaveras árabes”, algunos analistas y expertos como F. William Engdahl escribieron sobre el papel determinante de estos think tanks, del Pentágono y de los servicios de inteligencia en la organización de estas revoluciones controladas por Washington, cuyo objetivo era y es reordenar las fronteras de Oriente Medio no sólo para saquear sus recursos sino pensando en frenar el crecimiento e influencia de Rusia y China en la región y en todo el mundo, como se puede leer en este recomendable artículo publicado el 4 de febrero de 2011 a raíz de las “revoluciones” en Túnez y Egipto: Egypt’s Revolution: Creative Destruction For A ‘Greater Middle East’?
 
Antes de la llegada “espontánea” de esas “primaveras” imperialistas, también en el año 2009, Bashar Al Assad había anunciado la puesta en marcha de la llamada “Estrategia de los cuatro mares”, cuyo objetivo era convertir a Siria en el epicentro del transporte de petróleo y gas entre el Golfo Pérsico, el mar Negro, el Mediterráneo y el Caspio hacia Europa y el Atlántico [9]. Por si fuera poco, Siria tiene las reservas probadas de petróleo más grandes de Oriente Medio después de Irak (unos 2.500 millones de barriles) [10]. Tanto por sus recursos propios, como por su situación geográfica y geoestratégica, como por su posición ideológica y política, la Siria secular de Al Assad es un objetivo de larga data para Washington, y supone un peligro para los intereses del régimen sionista de Israel y las dictaduras del Golfo Pérsico.
 
También en ese mismo año 2009, pero en territorio europeo, algunos altos funcionarios del gobierno británico le ofrecieron al ex-ministro de Exteriores de Francia, Roland Dumas, la posibilidad de participar en un operación que estaban preparando en Siria. Tiempo después Dumas declaró durante una entrevista en una televisión francesa que “los ingleses ya estaban preparando la guerra en Sira dos años antes de las manifestaciones de 2011” [11]. Pero incluso mucho antes, en el año 2006, el Departamento de Estado de EE.UU. ya estaba financiando a grupos opositores sirios (incluso grupos considerados como ilegales como la Hermandad Musulmana y otros “extremistas islámicos sunís” dentro y fuera de Siria) con millones de dólares destinados a “promocionar la democracia”, tal y como reveló WikiLeaks en cables liberados en el año 2010 [12], con el fin de desestabilizar al gobierno sirio, provocar una “guerra sectaria”, provocar un “baño de sangre” en las calles que obligara a reaccionar violentamente al gobierno sirio, algo que sería utilizado mediáticamente por Occidente para desacreditar a Al Assad y buscar su aislamiento internacional acusándolo de “matar a su propio pueblo”,… y en definitiva, preparar el terreno para un “cambio de régimen” en Siria utilizando la misma guerra mercenaria que se ejecutó contra la Libia de Gadafi semanas antes.
 
Seguir sosteniendo hoy en día que la guerra en Siria (contra Siria) se inició a raíz de unas “pacíficas”, “espontáneas” y “masivas” manifestaciones que fueron “brutalmente reprimidas por el régimen sirio”, tal y como sostiene no sólo la “derecha” política y económica sino la “izquierda progresista” en su conjunto, es persistir en el engaño y la mentira de una manera tan irracional como repugnante.
 
El 23 de marzo de 2011, en el propio principio de lo que ahora llamamos “el conflicto sirio”, dos jóvenes –Saer Yahya Merhej y Habil Anis Dayub– fueron asesinados a tiros en la ciudad sureña de Derá. Merhej y Dayub ni eran civiles, ni le hacían oposición al presidente Bashar Al Assad. Eran dos soldados regulares dentro de las filas del Ejército Árabe Sirio (EAS). Asesinados por pistoleros, Merhej y Dayub fueron los primeros de los 88 soldados que mataron en Siria en el primer mes de conflicto (…). De acuerdo con la Comisión Independiente e Internacional de Investigación sobre Siria de la ONU, para marzo de 2012 el número de muertos combinados para el gobierno sirio fue de 2.569, en el primer año del conflicto. Para ese momento, la cuenta total de bajas de la ONU de todas las víctimas de la violencia política en Siria fue de 5.000. [13]
Existe una evidente guerra por el gas y el petróleo que tiene a Siria en el centro de la batalla. Y una guerra geopolítica y geoestratégica no sólo a nivel regional sino a nivel mundial entre las grandes potencias. EE.UU., Arabia Saudí, Catar, Turquía, Israel o Jordania financiaron y entrenaron a miles de terroristas yihadistas para derrocar a un presidente legítimo que les impide conquistar “el mercado energético más grande del mundo: Europa”, en beneficio de unas potencias “enemigas” como Rusia e Irán que compiten por el mismo mercado europeo [14]. Aquí es interesante hacer un paréntesis para resaltar por un momento la posición ambivalente de Turquía, que es miembro de la OTAN, en esta guerra geoestratégica:
 
Turquía se vería perjudicada si finalmente no se ejecuta el gasoducto con origen en Catar y que atravesaría suelo turco en dirección a Europa, proyecto apoyado por el gobierno y las corporaciones estadounidenses, por eso Erdogan apoyó el “cambio de régimen” en Siria. Pero Turquía también tiene importantes intereses y acuerdos con Rusia respecto a otros proyectos energéticos, como la construcción del Turkish Stream que atraviesa el Mar Negro con destino a Europa, y que sustituye al proyecto South Stream bloqueado por la Unión Europea obedeciendo órdenes de EE.UU. Además Turquía también saldría beneficiada de la “Estrategia de los cuatro mares” propuesta por Al Assad, junto a Irán y Azerbaiyán. Con lo cual nos encontramos con la paradoja de que el régimen turco participó (y participa actualmente) de forma clave y decisiva en el reclutamiento y apoyo a los terroristas salafistas que invadieron Siria en 2011 para un “cambio de régimen”, pero ante la victoria de Siria y Rusia sobre el terreno (del Eje de la Resistencia en su conjunto) Erdogan giró su política exterior en el ultimo año (lo que le costó el aviso en forma de golpe de Estado por parte de Washington [15]) y ahora pretende jugar con dos barajas, sin abandonar su propia agenda “expansionista” y sus propios intereses en la región, pero tratando de salir beneficiado gane quien gane finalmente la batalla geopolítica en Siria. Parece un equilibrio imposible. El corrupto y criminal régimen “neo-otomano” de Erdogan es imprevisible y, como es lógico, no se puede confiar en él puesto que es uno de los mayores socios y patrocinadores del terrorismo salafista-wahabí con sede en Riad, pese a sus maniobras de distracción y  a su doble discurso. No en vano, según un informe hecho público en 2006 en Estambul, Arabia Saudí financió con 10 millones de dólares al partido AKP de Erdogan para alcanzar el poder y convertir a Turquía en “el centro mundial de la Hermandad Musulmana” [16]. 
 
¿Un “pueblo” manifestándose “pacíficamente” que pide “democracia” y “libertad” frente a “un tirano que los reprime”? Parece que en Siria y en Oriente Medio hay algo que va más allá de esta versión insostenible de los hechos y que no aparece en el guion descrito por los medios y gobiernos occidentales desde hace más de 5 años.
Aquí vemos a Catar en competencia directa tanto con Irán (como país productor) como con Siria (como destino) y, en menor medida, con Irak (como país de tránsito). Es útil recordar que Teherán y Bagdad están firmemente es contra del cambio de régimen en Damasco. (…) Un régimen post-Assad probablemente de la Hermandad Musulmana daría la bienvenida a un oleoducto de Catar. (…) Ankara y Washington saldrían ganando. Ankara, porque el objetivo estratégico de Turquía es convertirse en el principal cruce de la energía que va desde Oriente Medio y Asia Central hacia Europa (y el Gasoducto Islámico lo impide). Washington, porque toda su estrategia energética desde la administración Clinton en adelante ha sido evitar, aislar y herir a Irán por todos los medios necesarios. [17]
Imagen del trazado de los dos gaseoductos que atravesarían Siria para hacerse con el control del mercado europeo. Uno, el propuesto por Catar, apoyado por EE.UU. y que fue rechazado por el presidente sirio. El otro, el impulsado por Irán, aceptado por Siria y apoyado por Rusia.
 
Quizás dentro de unos años, cuando ya sea demasiado tarde para depurar responsabilidades, desde Occidente se haga público algún informe en el que se reconozcan las mentiras que justificaron la guerra de invasión contra Siria. Así ha ocurrido con el “informe Chilcot” [18] emitido por una comisión independiente británica respecto a la guerra de invasión de Irak en 2003 y el papel de Tony Blair en ella, y más recientemente con un informe similar respecto a la invasión de la OTAN en Libia en 2011. Curiosamente este último informe sobre Libia presentado en septiembre de este año pasó mucho más desapercibido en los grandes medios corporativos que el informe Chilkot sobre Irak. ¿Por qué? Supongo que el motivo es que el demente criminal George W. Bush y la guerra de Irak, así como Blair o Aznar, están más que amortizados políticamente. Digamos que forman parte del oscuro pasado, y los políticos y medios “progresistas” se recrean frecuentemente condenando aquella invasión ilegal. Sin embargo no ocurre lo mismo con Libia, porque Barack Obama y su mano derecha Hillary Clinton, los principales responsables políticos de la guerra de invasión contra Libia, son todavía el presente de la política internacional, como ocurre también con David Cameron a pesar de su dimisión. Deben ocultar sus mentiras y su responsabilidad en los crímenes cometidos en Libia y en la destrucción de su Estado por motivos puramente económicos y geoestratégicos que nada tienen que ver, por supuesto, con motivos “humanitarios”. Por fortuna Hillary Clinton, que según declaraciones recientes de Julian Assange fue “la figura clave en la destrucción del Estado de Libia” [19], no será presidenta del régimen imperialista norteamericano.
 
El líder libio Muamar al Gadafi también era un obstáculo insalvable para la ejecución de los negocios de las grandes corporaciones y gobiernos occidentales en Libia, principalmente el saqueo de sus hidrocarburos, sus recursos acuíferos y su reservas de oro. Pero no sólo eso, sino que sus proyectos regionales encaminados a alcanzar la soberanía integral de África ponían en peligro la hegemonía del dólar y el histórico dominio occidental sobre el rico continente. Había que eliminarle, como a Al Assad, a Maduro, y a cualquier dirigente que no se arrodille ante sus intereses. Todo ello se llevó a cabo bajo el barniz de la “primavera árabe” con el fin de encontrar el apoyo de los ignorantes ciudadanos occidentales. Y vaya si lo encontraron. Todavía hoy en día, “la generación mejor informada de la historia” cree que la OTAN intervino “humanitariamente” en Libia.
 
Durante décadas, Libia y algunos países africanos han intentado crear un patrón oro panafricano. Gadafi y otros jefes de Estado deseaban una “moneda fuerte” independiente y panafricana. Bajo el liderazgo de Gadafi, las naciones africanas se han reunido al menos en dos ocasiones para buscar esa unificación monetaria. Los países debatieron la posibilidad de utilizar el dinar libio y el dírham de plata como las únicas monedas posibles para comprar petróleo africano. Hasta la reciente invasión de EE.UU. y la OTAN, el Banco Central de Libia (BCL) emitía la moneda del país. Este banco era independiente y pertenecía en su totalidad al Estado. Todos los extranjeros tenían que utilizarlo para hacer negocios con Libia. El BCL emitía dinares utilizando las 143,8 toneladas de oro del país. Gadafi (que presidió la Unión Africana en 2009) ideó y financió un plan para unificar los Estados soberanos de África con una moneda basada en el patrón oro (los Estados Unidos de África). En 2004, el Parlamento Panafricano (que congregaba a 53 naciones) estableció los planes tendentes a crear la Comunidad Económica Africana, que tendría una sola moneda-oro en 2023. Las naciones africanas productoras de petróleo planeaban abandonar el petrodólar y exigir el pago en oro para su petróleo y su gas”. (…) Gadafi había ido más allá de organizar un golpe de Estado económico africano: había demostrado que podía conseguirse la independencia económica. Su grandioso proyecto de infraestructuras, el Gran Río Artificial, estaba convirtiendo regiones áridas en el granero de Libia, y el audaz proyecto de 33.000 millones de dólares se había financiado sin intereses y sin crear deuda externa, a través del propio banco público libio. [20]
 
Estas son las verdaderas razones por las que asesinaron a Gadafi. Todo esto lo dijeron y lo denunciaron durante años muchos medios independientes y analistas internacionales rigurosos con la verdad, pero nadie les hizo caso. Ahora lo dice el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes del Reino Unido tras un año y medio investigando los sucesos que dieron lugar a la guerra contra Libia [21]. Pero tampoco nadie les hace caso ni nadie se da por aludido. Sus conclusiones son, en resumen, que los gobiernos y los medios de comunicación occidentales mintieron y ocultaron información sobre los sucesos ocurridos en Libia en 2011 para justificar una invasión de la OTAN. Que Gadafi no estaba bombardeando premeditadamente a su población civil, ya que contaba con un amplio apoyo popular debido al desarrollo social que alcanzó el país. Tampoco existía una “revolución popular”, “pacífica” y “masiva” en Libia, sino una invasión de grupos terroristas extranjeros extremadamente violentos que atentaban no sólo contra Gadafi sino contra el pueblo libio que lo apoyaba, de toda raza y religión. No era una guerra de Gadafi contra su propio pueblo, sino una guerra entre, por un lado, el pueblo y el Estado libio representado en la figura de Gadafi, y por otro lado los grupos terroristas salafistas apoyados y financiados por la OTAN y las dictaduras del Golfo. Exactamente el mismo esquema que se está reproduciendo desde hace 5 años en Siria.
 
¿Cómo es posible que una información tan relevante como ese informe sobre Libia no haya tenido ninguna repercusión política ni mediática? ¿Cómo es posible que aquellos que mintieron sobre Irak o Libia puedan seguir dando lecciones de “democracia” y decidiendo el futuro de Siria de espaldas a los sirios? ¿Qué tienen que decir sobre este informe los gobiernos de la OTAN, los medios de comunicación, los activistas por los Derechos Humanos, los organismos internacionales y demás demagogos que acusaron a Gadafi falsamente y apoyaron el “bombardeo humanitario” y la invasión terrorista de Libia? ¿Pueden explicarme por qué aquellos “izquierdistas” que se opusieron a la guerra de Irak en 2003 apoyaron la invasión terrorista de Libia y ahora la guerra contra Siria, teniendo en cuenta que todas estas intervenciones están basadas en mentiras y que los intereses económicos que están detrás de ellas son los mismos? No les escucho decir nada, ni rectificar ni una sola coma de su discurso, ni rectificar su postura actual sobre Siria que sigue el mismo patrón que Libia. No les hace falta. Nadie va a acusarles ni a pedirles responsabilidades penales, políticas o civiles. Todo seguirá igual porque son y se sienten impunes ante las leyes y ante las ignorantes sociedades occidentales. Aunque, claro, no se puede esperar justicia cuando son los propios criminales (gobiernos y grandes corporaciones occidentales) quienes manejan los organismos internacionales encargados de impartir la “Justicia Universal”, y cuando ellos mismos son los propietarios de los grandes medios de comunicación que nos “informan” a diario.
 
 
REFERENCIAS – NOTAS
 
[1] “Cinco años después del golpe, Honduras está peor que nunca”, entrevista con Manuel Zelaya (Telesur, 7/7/2014)
 
[2] Alguien consiguió petróleo tras caer Zelaya,- un detallado artículo de Julio Escoto (Agencia Latinoamericana de Información ALAI, 15/6/2010)
 
 
[4] Tropas estadounidenses en Honduras intervendrán en Venezuela, según el Comando Sur,- información aportada por Dick y Mirian Emanuelsson (Resumen Latinoamericano, 7/5/2016)
 
[5] Presidente Manuel Zelaya: “Los Estados Unidos orquestaron el golpe de Estado en Honduras”,- “Entrevista exclusiva para Al Mayadeen con el presidente José Manuel Zelaya” (publicado en Global Research, 29/4/2015)
 
[6] Syria: Another Pipeline War,- artículo de Robert F. Kennedy, Jr. (EcoWacth, 25/2/2016)
 
[7] The Rand Corporation: The Think Tank That Controls America,- artículo del escritor e investigador Alex Abella (mental_floss, 30/6/2009). También pueden ver en YouTube esta larga entrevista con Alex Abella sobre la historia y el papel de la Rand Corporation: RAND Corporation Alex Abella Author of Soldiers of Reason and the Rise of the American Empire
 
[8] Los planes de las corporaciones occidentales hacia Siria,- artículo del escritor y analista Mikel Itulain (¿Es Posible la Paz?, 20/9/2015)
 
[9] ¿Por qué Siria se convirtió en objeto de deseo de EE.UU. y sus halcones?,- artículo de la economista y analista Liliya Khusainova (RT, 9/11/2015)
 
[10] Oil and Pipeline Geopolitics: The US-NATO Race for Syria’s Black Gold,- artículo del politólogo y analista geopolítico Manlio Dinucci (Global Research, 7/4/2013)
 
[11] ¿Por qué Francia quiere derrocar la República Árabe Siria?, artículo del intelectual francés Thierry Meyssan (Red Voltaire, 12/10/2015)
 
 
[13] How narratives killed the Syrian people,- artículo de la investigadora y experta en Oriente Medio Sharmine Narwani (RT, 23/3/2016). Este artículo fue traducido al español por Diego Sequera para la página Misión Verdad: De cómo las narrativas mataron al pueblo sirio (23/3/2016)
 
[14] The Oil-Gas War Over Syria, in Maps,- artículo del historiador e investigador Eric Zuesse (Strategic Culture Foundation, 24/10/2016) 
 
 
[16] Syria, Turkey, Israel and a Greater Middle East Energy War,- artículo del analista geopolítico  F. William Engdahl (Red Voltaire, 12/10/2012)
 
[17] Why Qatar wants to invade Syria,- artículo del analista geopolítico Pepe Escobar (Asia Times, 28/9/2012)
 
[18] Informe Chilcot; sobre farsas y crímenes de guerra,- artículo del periodista y analista chileno Pablo Jofré Leal (Hispan TV, 11/7/2016)
 
[19] Assange: “Hillary Clinton fue la figura clave en la destrucción del Estado de Libia”,- declaraciones de Julian Assange durante una entrevista con el periodista John Pilger (RT, 5/11/2016)
 
[20] Money, Power and Oil. Exposing the Libyan Agenda: A Closer Look at Hillary’s Emails,- artículo de la abogada y escritora Ellen Brown (Global Research, 13/3/2016). Artículo publicado en español por Rebelión.org: Dinero, poder y petróleo (traducido por  Paco Muñoz de Bustillo)
 
[21] Libya: Examination of intervention and collapse and the UK’s future policy options,- aquí pueden ver el informe presentado por el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes (versión PDF).
 
Pueden encontrar un resumen del informe en el siguiente artículo: U.K. Parliament report details how NATO’s 2011 war in Libya was based on lies (Salon, 16/9/2016). Este artículo también puede leerse en español traducido por Rosa Moro en la web UMOYA:  El parlamento de Reino Unido informa de detalles sobre cómo la guerra de la OTAN en Libia se basó en mentiras (10/11/2016)                     

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  1. Loam

    Magnífico artículo. Libia, Irak, Siria, Honduras… no son excepciones “puntuales”, sino claras muestras de la “política” ejercida por el imperialismo yanqui y sus sumisos aliados. Se entiende por qué en los planes de educación la ética brilla por su ausencia, total, si para incorporarse al “mercado” de trabajo los jóvenes no necesitan más que sumisión y obediencia ciega a la realidad dictada y sus coactivas exigencias. El mundo convertido en un sangriento burdel gobernado por chulescos criminales. ¡Que asco!

    Saludos

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  2. ADOLFO FERRERA MARTÍNEZ

    Gracias compañero, por desgracia este es el panorama que tenemos ante nosotros. Y no hay nada a la vista que nos haga ser optimistas. Vivimos inmersos en una degradación ética y un sinsentido político tan grande, que ha tenido que aparecer un millonario cacique derechista en EE.UU. para traer un poco de esperanza al mundo, o al menos para reducir las posibilidades de una guerra nuclear (aunque los halcones le intentarán obligar a ello). Increíble.

    Efectivamente da mucho asco todo. Saludos.

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  3. Pingback: La utilización del terrorismo como arma geopolítica | El Mirador Global

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