¿A quién obedece Donald Trump cuando arremete contra Irán?

El presidente estadounidense Donald Trump anunció el pasado viernes 13 de octubre que había decidido no certificar el acuerdo nuclear con Irán (Plan Integral de Acción Conjunta, JCPOA por sus siglas en inlgés) firmado en julio de 2015. Como en tantas otras ocasiones anteriores, el régimen estadounidense no ha necesitado presentar ninguna prueba que avale sus acusaciones y amenazas. Obviamente esas pruebas contra Irán no existen.

De hecho, tras conocerse esta decisión por parte de Trump, el director del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Yukiya Amano, emitió un comunicado en el que afirma que Irán “está sometido al sistema de verificación nuclear más fiable del mundo” y que este país “está cumpliendo con todas las obligaciones” firmadas en dicho acuerdo desde hace más de dos años. Ahora la pelota se sitúa en el Congreso que tiene que decidir si Estados Unidos abandona definitivamente el acuerdo nuclear y si se imponen nuevas sanciones contra la República Islámica de Irán.

Pero si hay algo que resulta excepcional tras esta peligrosa decisión del régimen estadounidense es la enorme unanimidad que ha suscitado en su contra, incluso desde la órbita atlantista más belicista. Además de la citada OIEA, tanto el bipartidismo neoliberal de Estados Unidos (todos los Demócratas y la mayoría de Republicanos), como los grandes medios corporativos, los gobiernos occidentales de la OTAN, así como diversos think tanks imperialistas defensores de la “intervención humanitaria” y la “guerra preventiva” se han opuesto (o bien no la han apoyado abiertamente) a esta decisión unilateral de Donald Trump.

Ni siquiera el Pentágono está de acuerdo con ella, tal y como han expresado algunos analistas desde su centro oficial de análisis e investigación, la RAND Corporation [1].  Incluso el propio Secretario de Defensa James Mattis, el secretario de Estado Rex Tillerson o el Jefe del Estado Mayor Conjunto Joseph Dunford expresaron públicamente en ocasiones anteriores que eran partidarios de certificar dicho acuerdo y que Irán cumplía con sus compromisos en esta materia.

Desde el portal globalista The Atlantic, dos ex-funcionarios del Pentágono elevan el nivel de alarma señalando que acabar con el acuerdo supone “una invitación a la guerra” dirigida a Irán [2]. Desde el Consejo Atlántico, el think tank oficial de la OTAN, sus directivos y analistas de cabecera también denuncian el peligro que supone para EE.UU. abandonar el acuerdo nuclear de forma unilateral y sin ningún argumento de peso que lo justifique.

Todos desde Occidente parecen coincidir en que romper con este acuerdo nuclear pondría en peligro la estabilidad regional en Oriente Medio, obligaría a Irán a ponerse a la defensiva y a rearmarse desde el punto de vista nuclear, y además dejaría la credibilidad de Estados Unidos por los suelos a nivel internacional.

La decisión del presidente Donald Trump, que no es una sorpresa, socava la confianza y la credibilidad de los Estados Unidos entre sus aliados y la comunidad internacional. Si bien algunas de las críticas de Trump sobre el comportamiento de Irán en Medio Oriente son válidas, abogar por la descertificación elimina cualquier incentivo para que Irán verifique sus acciones y reduzca su programa nuclear y de misiles. La declaración del presidente Trump agrega combustible al fuego en un vecindario incierto lleno de desafíos de seguridad. También aumenta la probabilidad del aislamiento de los Estados Unidos de sus aliados europeos. (declaraciones de Bharath Gopalaswamy, director del Centro de Asia del Sur del Consejo Atlántico) [3]

Entonces cabe preguntarse en quién se está apoyando el presidente estadounidense a la hora de adoptar tan arriesgada e irracional posición. Por el momento el único país que ha aplaudido esta decisión es el régimen sionista de Israel.

El problema no son las armas nucleares. Se trata de Geopolítica

Colocar en el punto de mira el acuerdo nuclear con Irán es sólo una maniobra de distracción por parte de Donald Trump y sus estrategas de cabecera. Parece evidente que ésta es una decisión política arbitraria que nada tiene que ver con las “armas nucleares”, la “paz mundial” o la “lucha contra el terrorismo”.

Estados Unidos (y sus “aliados”) ha perdido la guerra terrorista contra Siria (e Irak), y con ella buena parte de su poder de influencia en Oriente Medio. Esto ha tenido unos efectos inesperados en toda la región, donde se está produciendo un cambio radical en las alianzas y estrategias establecidas entre los participantes y promotores de la guerra en Siria, Irak y Yemen.

Por ejemplo, Turquía, todavía miembro de la OTAN, mantiene hoy importantes acuerdos estratégicos con Rusia, China y con el propio Irán, al mismo tiempo que aumenta su enfrentamiento con Washington por su apoyo a los kurdos en Irak y Siria, principalmente. Catar ya es un socio energético de Irán de primer nivel, ya que ambos comparten el yacimiento de gas más grande del mundo (South Pars/North Dome), por cuya explotación se están peleando las grandes corporaciones europeas, entre otras [4]. Arabia Saudí, a raíz de sus derrotas en Siria y Yemen y de una crisis económica interna propiciada por la caída de los ingresos petroleros (caída provocada por ellos mismos tras su pacto con Estados Unidos [5]), ha dado un inesperado giro geoestratégico hacia Rusia y China (incluido un acercamiento a Irán) que podría asestar el golpe definitivo a la hegemonía global estadounidense.

Visto el panorama parece que Trump, influenciado por el sector más radicalmente sionista de su gobierno (incluido su yerno Jared Kushner), pretende amarrar políticamente a Israel (potencia nuclear no declarada), que pasa por ser el único socio fiable de Washington en Oriente Medio en estos momentos. Tampoco es casual que ambos regímenes se hayan retirado de la UNESCO al mismo tiempo.

Aunque, siendo rigurosos con los hechos, ni siquiera existe unanimidad dentro del propio Israel con respecto al acuerdo nuclear con Irán. Quienes pretenden romper con este acuerdo (o incluso piensan en una guerra militar contra Irán) son los sectores más extremistas del régimen sionista, con Benjamin Netanyahu a la cabeza. De hecho, sirva este dato como ejemplo, el ex-miembro del Mossad, Uzi Arad, quien fuera Asesor de Seguridad Nacional de Israel entre 2009-2011, se ha trasladado a Washington para “hacer lobby a favor de mantener el acuerdo” (As Trump Tries to Kill the Iran Deal, a Former Israeli Spy Lobbies to Save It,- Robin Wright, The New Yorker, 5/10/2017)

Washington intenta frenar la influencia de Irán en Oriente Medio poniendo presión sobre el acuerdo nuclear. De esta manera trata de forzar a Irán y a las potencias europeas (Reino Unido, Francia y Alemania) hacia la firma de otros acuerdos posteriores más amplios que, en última instancia, frenen el crecimiento de Irán, que es un socio estratégico de Rusia y una pieza clave de la Nueva Ruta de la Seda impulsada por China.

Trump se ha hermanado con su homólogo supremacista Netanyahu para atacar a Irán, que es lo mismo que atacar a “el triángulo de oro de Eurasia” (Rusia-China-Irán). Aunque, con su torpeza habitual, es probable que se produzca el efecto contrario (como ya ocurrió con las sanciones anteriores aplicadas contra Irán o Rusia) y que Estados Unidos pierda definitivamente a sus “aliados” europeos contribuyendo a que Europa se integre definitivamente en el proyecto euroasiático.

El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, llamó recientemente a restablecer los lazos entre la Unión Europea y Rusia, además de pronosticar que los países europeos sufrirán una grave crisis económica y demográfica en los próximos años. Moscú y Pekín, sin duda, estarán tomando buena nota de toda esta situación.

REFERENCIAS – NOTAS 

[1] Decertifying Would Not Increase U.S. Leverage,- artículo de Dalia Dassa Kaye, politóloga superior y directora del Centro de Políticas Públicas para Oriente Medio de la Rand Corporation (publicado en Jewish Journal, 4 de octubre 2017) http://jewishjournal.com/opinion/225406/decertifying-not-increase-u-s-leverage/

[2] Ending the Iran Deal Is an Invitation to War,- artículo de Ilan Goldenberg y Mara Karlin, expertos en Defensa y Seguridad y ex-funcionarios del Pentágono  (The Atlantic, 10/10/2017)  https://www.theatlantic.com/international/archive/2017/10/nuclear-iran-deal-trump-jcpoa/542457/

[3] Trump and the Art of the [Iran Nuclear] Deal,- un informe de Ashish Kumar Sen, subdirector de comunicaciones del Consejo Atlántico (publicado en la web del Atlantic Council, 13/10/2017) http://www.atlanticcouncil.org/blogs/new-atlanticist/trump-and-the-art-of-the-iran-nuclear-deal

[4]  La guerra por el mercado europeo del gas o el suicidio del imperio estadounidense, El Mirador Global, publicado el 2 de agosto de 2017.

[5] Did The Saudis And The US Collude In Dropping Oil Prices?,- artículo de Andrew Topf (OilPrice.com, 23/12/2014) http://oilprice.com/Energy/Oil-Prices/Did-The-Saudis-And-The-US-Collude-In-Dropping-Oil-Prices.html

 

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