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La CIA de Obama/Clinton: espionaje masivo y ataques cibernéticos de falsa bandera

Si la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos tuviera su sede principal en Moscú y estuviera dirigida por Vladimir Putin, la mayor filtración de documentos de la historia publicada por WikiLeaks desde el martes 7 de marzo (Vault 7 [1])  sería una maravillosa noticia para los grandes medios corporativos y las élites globalistas occidentales de ambos lados del Atlántico Norte. Todo su discurso de los últimos tiempos encajaría a la perfección. Esa noticia ocuparía todo el espacio informativo de los medios occidentales, abriría un debate político y social al respecto y, sin duda, habría consecuencias negativas para Rusia y Putin en el plano institucional internacional, por ejemplo con el incremento de las sanciones económicas contra Rusia o la escalada militar frente a sus fronteras por suponer “un peligro para la seguridad mundial” y “las libertades de los ciudadanos”.

Todo este relato sería perfecto si realmente fueran así los hechos. Se confirmaría que los medios occidentales decían la verdad cuando nos hablaban de las peligrosas prácticas injerencistas rusas contra la libertad y la democracia occidental.

El problema para estas élites mediáticas, políticas y económicas occidentales es que estamos ante un escenario opuesto al que describía anteriormente. Lo que WikiLeaks ha demostrado definitivamente es todo lo contrario. No son Putin ni Donald Trump (ni tampoco Maduro, Assad, Rohani…) los que espían ilegal y masivamente al resto del mundo, incluidos ciudadanos de a pie, hogares, empresas, gobiernos, instituciones públicas, políticos, etc., sino que es la criminal CIA de Obama y Hillary Clinton (y la de sus antecesores) quien lo ha hecho a nivel mundial y sin excepciones. En realidad esto ya era conocido y tolerado por todos nosotros, pero ahora se amplía enormemente la información y sabemos al detalle incluso la tecnología concreta que utilizan.

Pero además, para enredar aún más este asunto, la CIA dirige toda esta red global de espionaje y hackeo no sólo desde su sede en Langley (Virginia), sino también desde la embajada de Estados Unidos en Frankfurt (Alemania) donde coordina todos sus ataques y su espionaje dirigido a Europa, África y Oriente Medio [2]. La Fiscalía Federal alemana dijo que iba a iniciar una investigación sobre estos hechos. Pero es pura retórica. El gobierno de Alemania no tiene ningún interés en perjudicar a una agencia como la CIA que, por otro lado, pretende derrocar a un Donald Trump que tiene a Alemania en el punto de mira. Recordemos que, como dije en otro artículo anterior, Estados Unidos pretende revertir el enorme déficit comercial que mantiene con Alemania, el más grande después del que mantiene con China. Entre otras medidas el gobierno estadounidense podría imponer aranceles de hasta el 20% a los productos europeos (principalmente alemanes, se entiende). Y algunos analistas también pronostican una guerra monetaria contra el Euro, al que Trump y su equipo económico acusan de estar manipulado por parte de Alemania para favorecer sus exportaciones. Merkel no apoyará a Trump atacando a la CIA

Como tampoco lo hizo en abril de 2015 cuando se hizo público que los servicios de inteligencia alemanes (BND) cooperaban con la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) para espiar a políticos y empresas europeas [3]. Nada ha cambiado desde entonces. Hoy en día en Europa… silencio absoluto. Se les acumulan los problemas.

Estados Unidos ya está en una guerra comercial contra otras naciones pero ahora está empezando a contraatacar, dijo este miércoles en entrevista con Bloomberg TV, el secretario de Comercio norteamericano, Wilbur Ross. [El Economista, 8/3/2017]

¿Y dónde queda la ética, los derechos de los ciudadanos y la legalidad internacional en todo este asunto?  Pues están supeditados a los intereses económicos y geopolíticos, evidentemente.

Y, claro, todos estos hechos citados lo cambian todo. La noticia de las filtraciones históricas de WikiLeaks pierde interés entre la “prensa libre” y el “progresismo” occidental al no poder culpar a Putin y a Trump de espiar al resto del mundo, y además deja en evidencia sus mentiras y su doble rasero. Hay que olvidar la noticia cuanto antes, desviar la atención. Pero por más que intenten ponerse de perfil han quedado desnudos ante la realidad.

La propaganda sobre unos supuestos “hackers rusos” al servicio del Kremlin que distorsionaron las elecciones en Estados Unidos y que iban a hacer lo mismo en las elecciones de Francia, Alemania y el resto de Europa se ha desvanecido de un plumazo. Los “hackers rusos” eran más bien estadounidenses que trabajaban para la CIA. WikiLeaks ha desvelado que la CIA, a través de un programa llamado “UMBRAGE” [4], tiene la capacidad de realizar “hackeos” o ataques informáticos dejando las huellas digitales de otros autores que nada tienen que ver con el ataque. Es decir, que pueden realizar ataques informáticos pero culpando a otros países de su autoría. Obviamente hablamos de Rusia. Desde un punto de vista técnico se ha demostrado que pueden hacerlo, con lo cuál todo apunta – ante la incapacidad de Washington de presentar pruebas contundentes contra Moscú – a que la supuesta “injerencia rusa” en las pasadas elecciones estadounidenses y el hackeo del correo del Partido Demócrata y de Hillary Clinton pudo ser un ataque de falsa bandera por parte de la CIA para culpar a Rusia.

Algunas informaciones hablan incluso de que el omnipresente George Soros, ligado al Partido Demócrata, financia algunas de las empresas contratadas por el FBI para “investigar” los supuestos “hackeos rusos” contra dicho partido político [5] durante las pasadas elecciones. Ellos lo denuncian y ellos financian a quien debe investigar los hechos. Sus conclusiones estaban escritas de antemano y apuntando hacia Moscú, lógicamente. Una investigación a la carta.

Igualmente las denuncias públicas hechas por Donald Trump contra Obama y las agencias de inteligencia por haber  intervenido ilegalmente sus conversaciones privadas (que luego eran filtradas a la prensa a su servicio para tumbar al equipo de Trump) no son “excesos verbales” de un presidente “loco” e “ignorante”, sino que son creíbles y seguramente ciertas a la vista de los hechos que acabamos de conocer. Esto es lo que piensa también William Binney, ex-director técnico de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA), quien el pasado lunes 6 de marzo (un día antes de publicarse la primera de las siete partes de las que consta el informe completo Vault 7)  afirmó lo siguiente durante una entrevista para la cadena Fox Business:

“Creo que el presidente [Donald Trump] tiene completamente razón. Sus llamadas telefónicas, todo lo que hizo electrónicamente, se monitoreaba”.

La profundidad y gravedad de la información desvelada por WikiLeaks ha obligado a los medios corporativos occidentales a publicarla a regañadientes y a citarla en sus informativos de televisión y radio. Pero han hecho todo lo posible para que pasara lo más desapercibida posible y, por supuesto, que no tuviera repercusiones negativas sobre Obama y los propios periodistas que le adulan. Y lo han hecho, primero, cuestionando la credibilidad de la información presentada por WikiLeaks, a pesar de que ningún medio corporativo ni gobierno ha podido demostrar que los cables y filtraciones publicados por la organización de Julian Assange desde que se dio a conocer en 2007 sean falsos o estén manipulados. Nadie, nunca. Su veracidad está fuera de toda duda a día de hoy. De hecho, el FBI y la CIA han abierto una investigación para dar con los “traidores” dentro de sus filas, dando por cierta la veracidad de la información de WikiLeaks. Y en segundo lugar, trataron de relacionar directamente a WikiLeaks con el Kremlin o incluso con Donald Trump (“WikiTrump” [6]). Sin pruebas, claro. Los mercenarios de la “información” en Occidente son inagotables difundiendo “noticia falsas” y manipulando los hechos. Su sueldo y “prestigio” social les va en ello.

Parece evidente que WikiLeaks maneja los tiempos con un claro interés político. No somos niños ni tampoco idiotas. Una de sus funciones es, precisamente, desmontar las gigantescas mentiras que hay detrás del discurso de los gobiernos imperialistas occidentales. Pero esto no significa que haya pruebas que nos lleven a concluir que la mano de Putin esté detrás de WikiLeaks, mucho menos la de Trump. Ni la CIA ni el resto de agencias de inteligencia con su gigantesco y planetario aparato de espionaje han podido presentar en 10 años ni una sola prueba que los relacione. Estamos por tanto, una vez más, ante un ejercicio de pura manipulación y distorsión informativa con fines políticos.

Este es otro capítulo de la guerra que está librando Trump contra el Estado Profundo o el Gobierno Permanente como lo llaman algunos analistas. Pero en esta ocasión la situación ha dado un giro inesperado. WikiLeaks ha salido al rescate de Donald Trump, quien cuenta ahora con pruebas y detalles técnicos suficientes para defender sus argumentos y acusaciones contra de la todopoderosa y criminal Agencia Central de Inteligencia (CIA) y para denunciar las prácticas corruptas de sus enemigos políticos Obama y Clinton. Por desgracia los medios corporativos occidentales y la izquierda “progresista” europea, que se muestran impermeables a los hechos probados, continuan con su campaña de propaganda anti-rusa y anti-Trump como si nada hubiese pasado, sirviendo como tontos útiles a quienes les están espiando a sus espaldas.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] Todo lo que debes saber sobre Vault 7, el arma cibernética de la CIA,- información de María Jesús Vigo Pastur para RT (7/3/2017)

[2] Filtración de WikiLeaks expone métodos de hackeo de la CIA,- información ofrecida por la agencia EFE (El Observador, 7/3/2017)

[3] Escándalo de espionaje de NSA y BND azota al Gobierno alemán,- un reporte de Montse Mondelo, corresponsal en Berlín del canal Hispan TV (YouTube, 29/4/2015) https://www.youtube.com/watch?v=48RrdnjbAVc&feature=youtu.be

[4] Wikileaks Reveals: CIA’s UMBRAGE Allows Agency To Carry Out ‘False Flag’ Cyber Attacks,- artículo de Whitney Wett para Mint Press News (7/3/2017) http://www.mintpressnews.com/cia-umbrage-carry-false-flag-cyber-attacks/225638/

[5] DNC ‘Russian Hacking’ Conclusion Comes from Google-Linked Firm,- información de Aaron Klein (Breitbart, 6/1/2017) http://www.breitbart.com/big-government/2017/01/06/dnc-russian-hacking-conclusion-comes-google-linked-firm/

[6] Oh, that traitorous WikiTrump,- artículo del analista Pepe Escobar (Asia Times, 9/3/2017)

Fractura europea: derecha globalista contra derecha nacionalista. ¿Dónde queda la izquierda ante el nuevo escenario geopolítico?

De la mano de Estados Unidos (EU) los gobiernos y tecnócratas de la Unión Europa (UE) abrazaron un modelo de globalización neoliberal que ahora está en pleno retroceso. En palabras del experto en geopolítica mexicano Alfredo Jalife-Rahme, la “era Trump” da inicio definitivamente a un proceso de “desglobalización” y a un nuevo orden mundial donde la “multipolaridad” pone fin a la hegemonía de EE.UU. vigente desde la Segunda Guerra Mundial. Sin la tutela de Washington – que fue quien impulsó y financió la creación de la UE para neutralizar a la Unión Soviética – Bruselas está descabezada. Son víctimas de su propio discurso y de sus propias políticas, ancladas en un modelo que ha quedado obsoleto, incapaces de adaptarse al nuevo escenario global.

La descomposición de la actual Unión Europea es tan evidente que incluso los tecnócratas que dirigen sus instituciones están barajando abiertamente la posibilidad de “reducir la UE a un simple mercado único” o poner en marcha una Europa de varias velocidades o los “Estados Unidos de Europa“. Cualquier ocurrencia es buena para seguir huyendo hacia adelante dando la espalda a la realidad.

Tras el mazazo que supuso el Brexit para las élites europeas, en países como Holanda ya debaten sobre la necesidad de abandonar el Euro. A escasos días de que se celebren elecciones generales (15 de marzo) más de la mitad de los holandeses estaría a favor de abandonar la UE siguiendo los pasos de Reino Unido. Grecia, cuya clase trabajadora está de nuevo en la calle luchando contra los recortes sociales y el expolio público, es un estado fallido al que la banca alemana y el FMI mantienen todavía con vida para poder exprimirle hasta su última gota de sangre (gracias a la traición de un gobierno “revolucionario” igual o peor que sus predecesores). La Hungría de Víktor Orbán forma parte del eje del mal “pro-ruso”, y su gobierno mantiene una guerra contra George Soros por promover la inmigración masiva hacia Europa con fines políticos y económicos. En Serbia, aspirante a entrar en la UE, la jefa de la diplomacia europea Federica Mogherini fue abucheada en el Parlamento cuando se disponía a dar un discurso el viernes 3 de marzo (“Serbia y Rusia no necesitan a la UE”).

Pero, a pesar del panorama general hostil al statu quo europeo, es la situación en Francia lo que trae de cabeza al establishment europeo. Las encuestas apuntan a que Marie Le Pen podría ganar las elecciones presidenciales del 23 de abril, lo que supondría la fractura definitiva y absoluta de la UE y de la Eurozona. Este hecho explica porqué la candidata Le Pen está sufriendo en estos momentos el ataque del establishment político y mediático europeo, de forma similar y paralela al ataque que está sufriendo Donald Trump en Estados Unidos. De momento los patrocinadores europeos del Estado Islámico pretenden juzgar a Le Pen por publicar en su cuenta de twitter unas fotografías que muestran las barbaridades cometidas por estas terroristas en Irak y Siria (Red Voltaire denuncia posible proceso contra eurodiputada francesa). Vivimos tiempos surrealistas, de “pos-verdad” lo llaman algunos analistas. Los miembros europeos de la OTAN pretenden ocultar sus propias responsabilidades aplicando la censura y la represión contra quienes las denuncian públicamente. Este tipo de ataques, que se irán incrementando a medida que se acerquen las elecciones, no harán más que incrementar los apoyos a Le Pen entre aquellos ciudadanos franceses que ven a la UE como una enorme losa burocrática que les aplasta y les empobrece. Y no me extraña nada en absoluto.

La misma burocracia dirigente instalada en Bruselas que acusa a Trump, a Le Pen y a la “extrema derecha” europea de atacar a los refugiados y a los inmigrantes, pretende ahora poner en marcha un “Plan de Acción” para expulsar de Europa a más de un millón de inmigrantes. Anteriormente conocíamos que Alemania había decidido pagar 1.200 euros a cada refugiado para que regresen a sus países. Del mismo modo sabemos también que el “miedo” de la UE hacia el ascenso de la “extrema derecha” es selectivo, puesto que en Ucrania apoyan y sostienen a un régimen neonazi que está realizando una limpieza étnico-ideológica en Donbass sin que esto suponga ningún dilema moral ni preocupación “humanitaria” en Bruselas. [ver documental de Oliver Stone: Ucrania en llamas]

¿Hay algún europeo racional al que no le den ganas de salir corriendo de esta criminal UE?

La Comisión Europea insta a los Estados miembros a expulsar a un volumen ingente de migrantes irregulares. Bruselas calcula que en la UE residen aproximadamente un millón de personas que deberían ser devueltas a sus países de origen, según el plan para acelerar retornos de extranjeros presentado este jueves. Casi dos años después de lanzar la idea del reparto de refugiados como principal alivio a la crisis migratoria, Europa se centra en las expulsiones y en el freno a las llegadas. [Bruselas pide expulsar a más de un millón de migrantes “sin papeles”,- El País, 2/3/2017]

Su modelo de “integración europea” ha fracasado y no tienen otro plan alternativo que resuelva los problemas que amenazan a las clases populares en Europa (deslocalización, desempleo, precariedad laboral, recortes sociales, desigualdades, pobreza, corrupción, pensiones, deuda impagable…). El Euro fue la culminación de un proceso de destrucción de la soberanía nacional de los Estados por orden de los “mercados financieros” y las grandes corporaciones occidentales (bajo la tutela de Washington). Hoy en día la devaluación salarial y la pérdida de derechos de los trabajadores europeos, unido a la implementación de más guerras imperialistas y más injerencias contra otros países independientes ricos en recursos (como Libia, Siria, Venezuela…), es la única fórmula que propone la UE para poder competir con otras regiones y países por el control de los mercados mundiales. La lógica del libre comercio sin barreras ni fronteras, la desregulación financiera,  la financiarización de la economía mundial, la propias reglas de la globalización neoliberal que estas élites occidentales impulsaron hace más de 20 años se han vuelto en su contra y han propiciado no sólo la crisis económica, política y social sufrida dentro de Europa, sino el ascenso meteórico de China como primera potencia capitalista mundial, que posteriormente gracias a su alianza estratégica con Rusia han removido las piezas del tablero geopolítico global.

La solución que plantean las élites europeas para salvar al viejo orden mundial unipolar y salvarse a si mismos y al capital financiero que los sustenta es, a corto plazo, la censura mediática, la represión de los disidentes y la identificación de un enemigo externo que impida ver sus propios errores y justifique sus políticas. El enemigo externo es Rusia, por supuesto, a la que ahora han sumado a Donald Trump (quien a pesar de su retórica inicial continúa incrementando la escalada militar en el este de Europa y tiene a Irán peligrosamente en el punto de mira, como hicieron sus antecesores). El enemigo interno, dicen ellos, es el “populismo “, “el ascenso de la extrema derecha” (no incluyen al régimen neonazi de Ucrania), “la antiglobalización”, la “ola de refugiados” (que ellos mismos provocan) o la eterna crisis económica (que se profundizará si finalmente se regresa al “patrón oro”, como podría acordar el futuro G-3: China, RusiaEstados Unidos).

Estos problemas que quitan el sueño a los globalistas occidentales fueron reflejados en el informe que presentaron en la última Cumbre de Seguridad de Múnich (Reporte 2017, ¿post-verdad, post-occidente, post orden?). La solución a medio-largo plazo para resolver estos problemas que plantean es “más Europa”, que es lo mismo que decir “más globalización”, lo cual significa menos soberanía de los Estados en beneficio de un “Gobierno Mundial” dominado por las élites financieras. Este objetivo del “gobierno mundial” es literal, no es una “teoría de la conspiración”. Hace unos días se celebró en Dubai la Cumbre del Gobierno Mundial 2017. En ella los intervinientes fueron muy transparentes. Por ejemplo el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, quien afirmó que la pérdida de confianza en los gobiernos nacionales requiere de una institución global que resuelva nuestros problemas. Viejas recetas para alcanzar la dominación global lanzadas por una élite ciega de poder que no quiere ver y asumir la nueva realidad geopolítica mundial.

La soberanía nacional es una reliquia del pasado. (…) Necesitamos respuestas globales y las respuestas globales necesitan instituciones multilaterales capaces de desempeñar ese papel [Welcome to Dubai and Globalist Insanity 2017 ,- Phil Butler, NEO, 2/3/2017]

En realidad la Unión Europea de Maastrich y del Euro es un muerto viviente desde, al menos, el estallido de la “crisis sistémica” desatada en 2007-2008 en el centro del capitalismo financiero mundial. Pero, contrariamente a lo que podíamos pronosticar en aquel entonces, no son los movimientos populares o la llegada al poder de gobiernos de izquierdas anti-neoliberales los que están acelerando su derrumbe. Más bien los movimientos antiglobalización y la izquierda política están desaparecidos, o peor aún, muchos de ellos están movilizados en defensa del viejo orden mundial unipolar y de la globalización neoliberal. Es la llamada “extrema derecha” o “derecha nacionalista” la que está poniendo en jaque al mundo Occidental.

Si nos fijamos bien, en estos momentos se está produciendo tanto en EU como en Europa una la lucha por el poder entre el capital financiero globalizado (cuyos intereses están ligados al actual sistema financiero, a la globalización y a los grandes tratados de libre comercio)  y un capitalismo nacional-continental más primario cuyos intereses estarían ligados a la producción nacional, al incremento del consumo interno y a la exportación a través de acuerdos comerciales bilaterales con otros países y regiones en función de sus intereses y estrategias particulares (Recomiendo escuchar al respecto el análisis del sociólogo holandés Wim Dierckxsens para el programa de radio Voces del Mundo, en Sputnik Mundo, 23/2/2017).

Si esta guerra por el poder la trasladamos a la esfera política y partidista, la actual contienda se disputa entre el viejo bipartidismo neoliberal defensor de la globalización que se ha turnado en el poder institucional en EU y Europa en las últimas décadas (sector que engloba a los llamados liberales, conservadores, socialdemócratas, progresistas…), y una fortalecida “extrema derecha” o “derecha nacionalista” que pretende recuperar la soberanía nacional volviendo al concepto de Estado-nación  y que tiene ahora a Donald Trump como su máximo exponente, o a Marie Le Pen en Europa. En estos momentos el esquema de disputa Izquierda-Derecha ha sido superado por una confrontación entre Globalización y Nacionalismo, como lo definió muy bien la periodista Vicky Peláez en uno de sus artículos (De la Globalización al Nacionalismo, Sputnik, 1/2/2017).

Como decía anteriormente, la izquierda política y los movimientos sociales no participan como protagonistas en esta batalla. Están desaparecidos del debate geopolítico y geoestratégico que ahora está reconfigurándose, y en la mayoría de los casos se están movilizando en contra de los llamados “populismos” de la mano de los mismos globalistas neoliberales (con Obama-Clinton a la cabeza) que llaman “populistas” a los gobiernos y dirigentes de izquierdas en Latinoamérica, por ejemplo. No ven más allá. Paradójicamente la izquierda “progresista” española (y me temo que la europea en general) está empleando los mismos términos para atacar a la extrema derecha nacionalista. Pero sin darse cuenta, al acusarles de “populistas”, la izquierda está admitiendo intrínsecamente que no pretenden romper con el régimen institucional europeo (incluido el Euro), porque entienden que no es posible hacerlo, dando por hecho que la “extrema derecha” lo hace sólo para captar votos. Los “progresistas” están demostrando que son más reaccionarios que la propia “extrema derecha”, quien en realidad está dejando en evidencia que sí tienen un modelo alternativo a la globalización neoliberal y al orden mundial unipolar (con todas la carencias, excesos o críticas que le queramos añadir a sus propuestas).

La “extrema derecha”, que ahora en Europa se identifica con Trump o Le Pen, ha señalado las causas del empobrecimiento de las clases trabajadoras, y sus dirigentes tienen el valor de denunciar públicamente a los grandes medios corporativos por la manipulación informativa que ejercen, algo que jamás han hecho los dirigentes de la izquierda progresista más reconocidos por temor a que les acusen de “atentar contra la libertad de prensa”. Esta claridad y determinación – entre otros factores – es el que hace que ésta “extrema derecha” encuentre el apoyo entre las víctimas de la globalización neoliberal tanto en EU como en Europa. Centrar todo su energía en reprocharle a la “extrema derecha” su discurso “racista” y en manifestarse en contra de sus políticas “xenófobas”, sin tener en cuenta el resto de su discurso en materia de soberanía económica, política, financiera, geoestratégica o geopolítica, supone un error de bulto que está pagando la “izquierda” con su irrelevancia. En España la “izquierda progresista” se ha situado en el “extremo centro”, el del “consenso político”, el lugar que ocupan los que tienen “sentido de Estado”, y han cedido su histórico espacio ideológico y estratégico a la “extrema derecha” a la que califican de “populista”.

¿Acaso no son “populistas” el resto de partidos “conservadores” y “socialdemócratas” que prometen trabajo y prosperidad a las clases populares? ¿Acaso no es populista “la izquierda” que promete crear una “alternativa” sin abandonar la estructura de poder supranacional que precisamente impide cualquier cambio radical? ¿Acaso no es populista presentar un programa electoral para “los de abajo” desligándolo de un contexto supranacional y global que hará imposible su cumplimiento? ¿Quién tiene la culpa de que la “izquierda” haya dejado huérfanas a las clases trabajadoras que ahora están abrazando a quienes les proponen romper con el sistema que les ha empobrecido?

La llamada “extrema derecha” occidental encabeza ahora el movimiento “antisistema” y “antiglobalización” que otrora fuera la bandera de la izquierda que quería cambiar las cosas. Por eso el pueblo trabajador les apoya. Por eso el enfrentamiento político por el poder se produce entre un bipartidismo neoliberal y globalista-imperialista que pretende mantener el statu quo, y una renovada extrema derecha de corte nacionalista que ataca al establishment y ha presentado una alternativa basada en la recuperación de la soberanía nacional y en acabar con el viejo orden mundial unipolar.

La izquierda “progresista” o “alternativa” no tiene realmente un modelo alternativo que presentar ante las clases populares, y sólo aspiran a sustituir a la socialdemocracia para “reformar” el actual sistema y proceder al reparto de ayudas sociales entre los excluidos pero sin romper de raíz con las estructuras que provocan esa exclusión, esa pobreza y esa desigualdad contra la que dicen luchar. Eso no es una “alternativa al sistema”, sino darle oxígeno y limpiar su imagen. La izquierda se ha mimetizado con la socialdemocracia, que a su vez es indistinguible de la derecha neoliberal. Por eso la “izquierda progresista” no tiene nada que decir ante este histórico cambio de paradigma geopolítico mundial que estamos viviendo. Salvo unirse mansamente a los globalizadores para criticar a Donald Trump.

La vieja Unión Europea atrapada entre Washington y Moscú

Desde hace varios años el llamado viejo Orden Mundial unipolar, caracterizado por la hegemonía de EE.UU. sobre el resto de países, está dando paso a otra realidad donde el poder y la influencia mundial se ha polarizado. En estos momentos aquellos poderes económico-financieros y aquellas élites políticas cuyos intereses están ligados a la continuidad de la Globalización neoliberal y de las guerras imperialistas de la OTAN, tratan de impedir lo inevitable ajenos a la nueva realidad que ya está en marcha. Para ello no dudan en seguir apoyando a los neonazis en Ucrania, a los terroristas de Al Qaeda en Siria, o al fascismo más reaccionario de EE.UU. (el “Estado Profundo”) que trata desesperadamente de derrocar a Donald Trump para conservar su poder.

Una ofensiva política y militar del fascismo occidental ante el fin de su hegemonía

Como se pudo comprobar en la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich celebrada entre el 16 y el 19 de febrero, así como en la reunión del Consejo del Atlántico Norte celebrada anteriormente en Bruselas, los gobiernos y tecnócratas europeos continúan apostando su futuro a una confrontación directa contra Rusia bajo la escusa de defenderse de una inexistente invasión rusa de Ucrania que amenaza con extenderse al resto de Europa. Para agitar este viejo fantasma, los organizadores no dudaron en invitar al acto al presidente del régimen neonazi de Ucrania [1]. No les importó a estos defensores de la “democracia” europeos que desde el pasado 28 de enero Poroshenko esté bombardeando intensamente las regiones del Donbass asesinando a decenas de civiles y saltándose de paso todos los acuerdos y compromisos de paz firmados anteriormente. De hecho estos ataques por parte del ejército ucraniano, que violan una vez más los acuerdos de Minsk, se producen en presencia de funcionarios de la OSCE, sin que nadie haya dicho ni una sola palabra al respecto desde la Unión Europea.

En apoyo a la ofensiva criminal del régimen fascista ucraniano contra el Donbass, el pasado 31 de diciembre los senadores estadounidense John McCain  y Lindsay Graham estuvieron junto a Poroshenko visitando a las tropas que están asesinado civiles inocentes, emulando aquellas otras visitas que el sanguinario imperialista John McCain realizó ilegalmente a Libia o Siria para apoyar a los terroristas yihadistas que iniciaron las “primaveras árabes” bajo la dirección de la OTAN. Hace unos días viajó de nuevo a Siria para “evaluar las condiciones dinámicas en el terreno en Siria e Irak”, es decir, comprobar sobre el terreno las posibilidades para reactivar la guerra terrorista contra Siria. Y como ya sabemos, conquistar Siria forma parte de los preámbulos para una guerra mayor contra Irán. Los fundamentalistas del imperio, ajenos a su derrota en Siria, trabajan en la formación de una coalición suní para atacar a Irán.

Mientras tanto los medios corporativos occidentales (especialmente los españoles) guardan un absoluto silencio sobre los crímenes cometidos en pleno continente europeo, así como en Oriente Medio, por los neonazis y mercenarios subcontratados de la OTAN. Son los mismos medios que tienen la desvergüenza de llamar “propaganda rusa” a la información que aportan aquellos que denuncian los crímenes neonazis en Ucrania.

Tres años después del golpe de Estado neonazi del “Euromaidán”, apoyado por Washington y Bruselas, Ucrania atraviesa una grave crisis política, económica, energética y social. Poroshenko necesita buscar un enemigo en el exterior que justifique sus políticas neoliberales y oculte su propio fracaso. El régimen neonazi ucraniano incrementó unilateralmente la guerra contra las repúblicas del Donbáss para buscar el apoyo de Donald Trump frente a la supuesta “agresión rusa” tratando así de impedir el acercamiento entre Washington y Moscú. De hecho el citado John McCain, como jefe de la comisión del Senado para las Fuerzas Armadas de EE.UU., envió una carta al presidente Trump exigiéndole que sea firme y contundente contra Rusia ante la “invasión rusa” en Ucrania, instándole incluso a enviar “armas letales” al régimen de Kiev. Por su parte el presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Representantes de EE.UU., el republicano William Mac Thornberry, también instó recientemente al presidente Donald Trump a suministrar armamento letal a Ucrania:

“Creo que hay un apoyo bipartidista (demócratas y republicanos) profundo y amplio para proporcionar armas letales a los ucranianos a fin de que puedan defenderse y este ha sido el caso durante los últimos dos años”

John McCain también intervino en la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich celebrada este fin de semana, donde siguió empujando a Europa a una guerra contra Rusia [2], un enemigo inexistente pero muy necesario para justificar sus criminales políticas imperialistas. La respuesta de los gobiernos europeos en esa cumbre fue seguir incrementando su escalada militar en las fronteras con Rusia [3].

Una guerra civil encubierta en el corazón político de Estados Unidos

Todos estos movimientos de propaganda política y mediática contra Rusia tratan de presionar al presidente estadounidense para que renuncie a su nueva política exterior y al proceso de “desglobalización” que pretende implementar.  Y forman parte de la guerra civil soterrada que se está produciendo entre las élites estadounidenses por alcanzar el poder.

La sonora renuncia de Michael Flynn como Asesor de Seguridad Nacional [4] supone una batalla  perdida por parte de Trump dentro de esa guerra desatada en la cumbre. La CIA, a la que Trump restó poder dentro del Consejo de Seguridad Nacional, se tomó su venganza filtrando las conversaciones de Flynn con funcionarios rusos durante la última campaña electoral estadounidense. Lo hizo con la imprescindible colaboración de la ex-fiscal general del Estado, Sally Yates, quien ya se había opuesto a aplicar la mal llamada ley “anti musulmana” de Trump, por lo que fue cesada posteriormente. Sally Yates utilizó su cargo para forzar al gobierno a eliminar a Michael Flynn. No fue, por tanto, una acción por cuestiones “legales” sino una acción con fines políticos.

Parece claro que Flynn no violó ninguna ley ni atentó contra la seguridad del país al mantener esas conversaciones privadas. Y mucho menos teniendo en cuenta que lo que dijo Flynn en privado, es decir, la intención de establecer buenas relaciones con Rusia o incluso de eliminar la sanciones en un futuro, estaba siendo defendido abiertamente por Donald Trump ante todo el mundo durante la campaña electoral. A pesar de ello Michael Flynn – que fue cesado por Obama como director de la DIA por oponerse a seguir armando al Estado Islámico en Siria [5] – se vio obligado a dimitir ante la enorme presión mediática y política sufrida. Por el contrario, los miembros de la inteligencia y los funcionarios estadounidenses (incluida la ex-fiscal general del Estado) que participaron en la filtración de esas conversaciones privadas, violaron la ley y la propia Constitución de EE.UU. [6]. Sin embargo, nadie ha puesto el acento sobre este dato, y los medios corporativos y el bipartidismo estadounidense y europeo han criticado duramente la intención de Trump de investigar estas filtraciones ilegales a la prensa. Los únicos que han cometido una ilegalidad son los golpistas de guante blanco que quieren derrocar a Trump.

La hipocresía de estos medios de comunicación y de estos políticos “anti-Trump”, que ahora se oponen a investigar las filtraciones de la CIA, queda en evidencia cuando escuchamos su opinión sobre las filtraciones hechas por Julian Assange (WikiLeaks) o Edward Swoden, los cuales, si de estos “demócratas” dependiera, estarían muertos hace mucho tiempo.

En cualquier caso, veremos muchas más batallas similares dentro de esta guerra por el poder. Trump pretende limpiar las instituciones públicas para poder desarrollar su programa electoral. En estos momentos sus enemigos están dentro de su propia casa. Tiene las manos atadas. Se comprueba de nuevo que ganar las elecciones en las “democracias burguesas” no es sinónimo de alcanzar el verdadero poder. Si Trump no ejecuta esta purga dentro de ese Estado Profundo con rapidez y firmeza su mandato será de corta duración, y aquellos trabajadores y víctimas de la globalización y del imperialismo que le dieron su apoyo recientemente lo acabarán viendo como un traidor más, tal y como vieron a sus antecesores.

Con el tiempo veremos quién sale vencedor en esta guerra. Por el momento la peligrosa estupidez cometida por Donald Trump al arremeter contra Irán para complacer a Israel y Arabia Saudí, no augura nada bueno. Esperemos que su enajenación sea tan solo transitoria.

La Unión Europea perdida ante el nuevo escenario geoestratégico

La respuesta de los gobiernos europeos que se niegan a aceptar la nueva realidad global es seguir repitiendo el mismo discurso ajenos a la nueva realidad geopolítica. La doctrina Wolfowitz [7] ha quedado obsoleta. Sin embargo los tecnócratas europeos que se oponen a la “desglobalización” y al reordenamiento de fuerzas mundial continúan con su agenda belicista contra Rusia con la esperanza de que Trump sea derrocado por el complejo militar industrial y el “Partido de la Guerra” (el bipartidismo globalista).

La Unión Europea se encuentra descolocada y desconcertada ante tanta incertidumbre. Su escalada en contra de Rusia obedecía a una histórica supeditación de sus propios intereses frente a los de EE.UU. en un contexto de Globalización y grandes tratados comerciales impuestos a través de la coacción y las guerras imperialista. Ahora las cosas han cambiado en Occidente, y los gobiernos europeos se encuentran atrapados entre un Donald Trump al que odian y una Rusia a la que siguen acosando por pura inercia del pasado.

Se encuentran en tierra de nadie, abrazados a un viejo modelo que no quieren abandonar pero incapaces de frenar el nuevo esquema que se impone.

Alemania, la “locomotora de Europa”, se prepara para una “guerra monetaria” con Washington [8]. Trump y sus asesores consideran que el Euro está devaluado artificialmente para beneficiar las exportaciones de Alemania, que es el país con el que EE.UU. mantiene el mayor déficit comercial del mundo después de China. De momento sabemos que Alemania ha retirado 300 toneladas de oro que guardaba en la Reserva Federal estadounidense, al mismo tiempo que Merkel sigue enviando tropas y armamento al este de Europa amenazando a Rusia. Y todo esto a la espera de que el Deutsche Bank anuncie si quiebra definitiva.

¿Qué rumbo va a tomar la Unión Europea si Washington y Moscú alcanzan un acuerdo geoestratégico?

La nueva administración estadounidense reconoce la multipolaridad del nuevo Orden Mundial. Donald Trump pretende crear el equivalente a un G-2 junto a Rusia para desligarla de sus acuerdos estratégicos con China. A cambio, Washington ofrecería a Moscú el reparto geoestratégico de la Unión Europea [9] una vez que ésta se descomponga. La posible victoria de Le Pen en Francia, tal y como señalan las encuestas, sería el golpe definitivo al Euro y a la Unión Europea tal y como la conocemos. Y todo este cambio de paradigma global se produce sin que la izquierda política y social mayoritaria tenga nada que decir ni un modelo alternativo que presentar.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] Poroshenko en Múnich,- artículo publicado en la web Slavyangrand.es (22/2/2017) Artículo original publicado en Antifashist

[2] McCain in Munich: The War Party Fights Back,- artículo de Justin Raimondo, editor de la web Antiwar.com (Ron Paul Institute for Peace and Prosperity, 20/2/2017)

[3] Las palomas armadas de Europa,- artículo del politólogo Manlio Dinucci (Red Voltaire, 21/2/2017)

[4] El general Flynn y el Imperio del Mal ,-artículo de Joan Carrero (Mallorcadiario.com, 18/2/2017)

[5] Former DIA Chief Michael Flynn Says Rise of Islamic State was “a willful decision” and Defends Accuracy of 2012 Memo,- declaraciones muy relevantes del general Michael Flynn al canal Al Jazeera donde reconoce que EE.UU. impulsó la creación del Estado Islámico para derrocar al presidente Bashar Al Assad, tal y como pudo comprobar en los informes que manejaba cuando era director de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA, por sus siglas en inglés). (Levant Report, 6/8/2015) https://levantreport.com/2015/08/06/former-dia-chief-michael-flynn-says-rise-of-islamic-state-was-a-willful-decision-and-defends-accuracy-of-2012-memo/

[6] How General Flynn’s accusers broke the law ‘behaved like police state’,- información de Alexander Mercouris (The Duran, 15/2/2017) http://theduran.com/general-flynns-accusers-broke-law/

[7] Paul Wolfowitz, el alma del Pentágono,- un detallado y amplio artículo de Paul Labarique (Red Voltaire, 24/2/2005)

[8] Will Trump destroy the Euro?,- artículo del analista geoestratégico F. Willian Engdahl (New Eastern Outlook, 9/2/2017)  http://journal-neo.org/2017/02/09/will-trump-destroy-the-euro/

[9] “El (des)Orden Global en la Era Trump”,- (VÍDEO) una entrevista donde el experto en geopolítica Alfredo Jalife-Rahme realiza un análisis de la situación internacional tras la llegada de Trump a la presidencia de EE.UU. (vídeo publicado en YouTube, 10/2/2017) https://www.youtube.com/watch?v=op1Grnz1Cwk&t=901s

Terroristas de ida, refugiados de vuelta

Los miles de refugiados de guerra que llegan a Europa procedentes de Libia y Siria, principalmente, son la consecuencia directa de las “intervenciones humanitarias” iniciadas por la OTAN en esos países que anteriormente eran estables y prósperos dentro de su contexto regional. Estos refugiados de guerra no huyen de sus “dictadores” sino de los “bombardeos humanitarios” de la OTAN y del terrorismo salafista patrocinado por ellos mismos y sus aliados en Oriente Medio. De hecho antes de las “guerras humanitarias” contra Libia y Siria, estos dos países acogían a millones de inmigrantes y refugiados.

Esta realidad se ha demostrado en múltiples informes y artículos publicados anteriormente. Los análisis y noticias que giran en torno a la llegada de “refugiados” son, por lo tanto, susceptibles de ser manipulados por los propios patrocinadores de la guerra en beneficio propio. Primero, se utiliza el pretexto de proteger a los civiles para justificar la invasión de un país soberano. Mas tarde, cuando ese país es arrasado por Occidente y sus criminales aliados, se utiliza la dramática situación de los supervivientes que intentan salvar sus vidas, es decir de los refugiados, como un instrumento de propaganda de guerra para legitimar al agresor y continuar ampliando la “intervención humanitaria”. Son asesinos y salvadores al mismo tiempo.

Con la complicidad de los medios corporativos occidentales, la dicotomía a la que nos enfrentan está muy bien delimitada: o apoyas incondicionalmente la llegada masiva de los refugiados, o de lo contrario eres un racista insolidario que está del lado de la extrema derecha y de los “dictadores” de los cuáles huyen los refugiados. No hay espacio para la crítica, el discernimiento, el razonamiento y mucho menos para el análisis de las verdaderas causas. La mayoría de la izquierda acepta mansamente este discurso, quedando atrapada en su propia trampa incapaz de crear su propio relato y de seguir su propia agenda política (en esta y en tantas otras materias).

Gracias a esa premeditada falta de rigor y de crítica, especialmente desde esa izquierda progresista que apoya incondicionalmente las “intervenciones humanitarias” de la OTAN [1], miles de yihadistas regresan sigilosamente a Europa (incluida España) y a Estados Unidos después de perder la guerra terrorista contra Siria. Desde el año 2011 estos terroristas salieron desde diferentes países europeos con destino a Siria para hacer la yihad sin que nadie en esos momentos dijera ni una sola palabra ni diera la voz de alarma. Incluso algunos políticos, como el ministro belga Didier Reynders por ejemplo, afirmaron que estos hombres que viajaban a Siria eran “héroes de una revolución” por la que deberían ser homenajeados.

En el 2012, empezamos a escuchar algunas noticias que hablaban sobre la proliferación de ciertas redes de reclutamiento en Europa. Mientras tanto, en las calles de Bruselas, comenzaban los rumores sobre tal o cual “muyahidín” que partía a combatir a Siria. En marzo 2013, el ministro de interior belga anunció la creación de la Task Force Siria, fue entonces cuando escribí una carta a los padres de los yihadistas alertándolos de la gran complicidad que tenían las autoridades belgas en la partida de sus hijos a Siria. Voy a recordar que el ministro belga de asuntos extranjeros, Didier Reynders declaró en una entrevista realizada por Bel-RTL el 26 de abril 2013, que “puede que les construyamos un monumento como héroes de una revolución” refiriéndose a los combatientes belgas. La facilidad con la que estos jóvenes han conseguido salir de Bélgica, llegar a Siria y aterrorizar a su población es asombrosa. [2]

Estos terroristas afiliados a diferente grupos pero cuya matriz es Al Qaeda, además de estar financiados por los gobiernos occidentales, son premiados y homenajeados por las mismas instituciones públicas, medios de comunicación, fundaciones privadas y ONGs que patrocinan las campañas a favor de la llegada y acogida de los refugiados en Europa [3]. Incluso los llamados Cascos Blancos, que son el brazo “humanitario” de Al Qaeda en Siria, fueron nominados nada menos que al premio Nobel de la Paz al mismo tiempo que sus compañeros del Frente al Nusra asesinaban a miles de civiles sirios y provocaban la huida de otros tantos hacia Europa. Es decir, que los principales culpables de provocar el “drama de los refugiados”, que son aquellos que invadieron y arrasaron países como Libia y Siria (aunque también Afganistán, Irak, Yemen, Somalia, etc.), están ejerciendo al mismo tiempo de solidarios salvadores de las víctimas que ellos mismos provocaron. ¿Cabe mayor hipocresía?

Esta falsa solidaridad promovida hipócritamente desde los gobiernos occidentales y sus ONGs corporativas, trata de ocultar una incómoda realidad que nadie quiere ver y que la izquierda cómplice de la OTAN prefiere ignorar. Desde Occidente exportamos terroristas salafistas a Siria, y ahora regresan mezclados con los refugiados de guerra que nosotros provocamos. Ni las guerras contra Libia y Siria fueron “revoluciones populares”, ni los que viajaban a Siria eran “revolucionarios”, ni todos los que llegan ahora a España y Europa son civiles inocentes víctimas de la guerra.

Más de 300 personas se han marchado a combatir a Siria e Irak, convirtiendo Suecia en uno de los mayores exportadores per cápita de yihadistas en Europa. [4]

La propia Ángela Merkel reconoció en julio de 2016 que “los terroristas se han infiltrado en Europa a través del flujo de refugiados” [5]. Lo que no dijo la canciller es que Europa y sus servicios de inteligencia permitieron anteriormente la exportación de esos terroristas hacia Siria o Irak.

Decenas de yihadistas europeos han pasado en el último medio año por España en su viaje a Siria e Irak y otras zonas de África bajo el control del Estado Islámico. Los análisis de AICS recuerdan que la mayoría de los golpes en España al Daesh han sido contra las redes de captación y adoctrinamiento, pero apenas ha habido operaciones contra células logísticas que asisten a esos terroristas en tránsito. [6]

La política de “puertas abiertas” para los refugiados abanderada por Ángela Merkel en 2105 estaba redactada por las grandes corporaciones a través de sus think tanks, como el Instituto IFO con sede en Munich, que pretendía aprovechar el flujo de refugiados para eliminar el salario mínimo de los trabajadores alemanes. Lejos de ser una acción responsable y solidaria, esta política de “puertas abiertas” trataba también de satisfacer la demanda de mano de obra barata que reclamaba la gran patronal alemana desde hacía algunos años [7]. Una vez satisfecha esta demanda de esclavos por parte de la burguesía exportadora, las puertas se cierran de nuevo para todos ellos.  Alemania, además de las cuestiones electoralistas internas a las que se enfrenta Merkel, se prepara para la anunciada quiebra del Deutsche Bank y para la “guerra  monetaria” que lanzará Donald Trump contra el Euro, dominado por la banca alemana [8]. Alemania es el país con el que EE.UU. mantiene un déficit comercial más grande, sólo superado por el que mantiene con China.

El contexto geopolítico global actual (la era Trump)  es totalmente distinto e inestable al de hace apenas unos meses. Ahora el gobierno alemán pagará 1.200 euros a cada refugiado para que regresen a sus países, entre otras medidas disuasorias que se han presentado recientemente [9]. Pero, en este caso, no hemos visto manifestaciones de los “progresistas neoliberales”, los mismos que protestan contra Trump o Viktor Orbán, pidiendo una revolución “anti-racista” contra Ángela Merkel en Alemania.

Más allá de la hipocresía y el cinismo de algunos, el hecho es que existe toda una mafia en torno al tráfico de refugiados y a la creación de documentos y pasaportes falsos de personas que viajan desde Libia y Siria, entre otros países, que son utilizados por los terroristas para entrar o regresar “legalmente” a Europa o a EE.UU. Los intereses de este tráfico de inmigrantes y refugiados trascienden el lucro particular de unos cuantos delincuentes sin escrúpulos. Hay un interés geopolítico y geoestratégico en todo ello.

En agosto de 2015 una nota procedente de los servicios de inteligencia militar de Austria señalaba que EE.UU. estaba financiando el tráfico de inmigrantes desde Libia hacia Europa, utilizando a diversas ONGs que trabajan en el norte de África [10]. Es conocido que George Soros invierte miles de millones de euros en la llegada masiva de refugiados a Europa, fiel a su modelo de globalización-dominación que trata de eliminar fronteras (No Borders) en aras de  alcanzar un único gobierno mundial encabezado por las élites financieras. Otro think tank vinculado con George Soros, la European Stability Initiative, también participó en la elaboración del “plan de Merkel” sobre la acogida de los refugiados. Soros, a través de sus múltiples ONGs y Fundaciones, pretende controlar las rutas o corredores de inmigrantes y refugiados a nivel mundial, tal y como se refleja en unos documentos de la Open Society Foundation desvelados por DC Leaks [11]. Es obvio que el interés  de las clases capitalistas y las élites políticas neoliberales respecto a los refugiados no tiene nada que ver con la asunción de responsabilidades como causantes de su situación, o con un sentimiento humanitario y solidario.

Por otro lado, sabemos que en Siria algunos grupos “opositores” (es decir, grupos terroristas) disponen de sofisticados equipos de impresión (suministrados por sus patrocinadores, Catar y Arabia Saudí principalmente) con los que fabrican pasaportes falsos para que sus militantes puedan viajar a Europa. Esta información fue aportada recientemente por Nawaf al Bashir durante una entrevista para el medio libanés Al Mayadeen [12]. Nawaf al Bashir es  el jefe de la mayor tribu de Siria y uno de los más beligerantes opositores al “régimen sirio” que apoyó la “revolución siria” en 2011. Hoy en día, por cierto, lucha para expulsar al Estado Islámico de su país aliado con el gobierno de Al Assad. Cada vez son más los dirigentes opositores “arrepentidos” [13] que tratan de resituarse de cara al nuevo escenario que se abre en Siria tras las negociaciones políticas iniciadas el 23 de enero en Astaná.

En resumen, además de ser utilizados con fines puramente lucrativos, los refugiados son utilizados políticamente para debilitar a una Europa que corre el riesgo de romper sus lazos históricos de sumisión ante EE.UU. y el capital financiero internacional con sede en Wall Street. El gran enemigo no es precisamente la “izquierda antiglobalización”, buena parte de ella financiada por el propio Soros, sino el nacionalismo de derechas que encabeza Donald Trump, y que en Europa representan dirigentes como Víktor Orbán (Hungría) o Marine Le Pen, que pueden dar la puntilla definitiva a la UE si ésta ganara las elecciones presidenciales en Francia el próximo 23 de abril. Veremos.

¿Por qué los gobiernos de la OTAN permitieron que los terroristas viajaran desde Europa a Siria, Libia o Irak para unirse a la “primavera” terrorista? ¿Quién se hace responsable del daño y las muertes que provocaron en esos países estos “luchadores por la libertad”? ¿Por qué se les permite ahora, sin ningún filtro ni control previo, que accedan de nuevo a Europa como “refugiados”? ¿Quién se hace responsable del daño y las muertes que puedan ocasionar estos terroristas infiltrados ahora en Europa?

Estas cuestiones, como tantas otras, no existen ni aparecen en el superficial debate político al que asistimos a diario a través de los manipuladores medios corporativos. Será así, al menos, hasta que se produzca un nuevo atentado terrorista en suelo europeo. Entonces, en lugar de asumir sus propias responsabilidades, los gobiernos de la OTAN dirigirán su compungido discurso hacia la necesidad de incrementar su “guerra contra el terrorismo” en Oriente Medio y Norte de África para evitar más atentados. La “izquierda progresista” cerrará filas en torno a los imperialistas. Las ONGs financiadas por las grandes corporaciones harán de nuevo su trabajo de “sensibilización social”. Se producirán más guerras, más muertes y más refugiados. Y vuelta a empezar de nuevo.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] “La izquierda se ha autodestruido aceptando las intervenciones humanitarias”,- entrevista al profesor y escritor belga Jean Bricmont publicada por el periódico digital Público (24/11/2015). http://www.publico.es/culturas/izquierda-autodestruido-aceptando-intervenciones-humanitarias.html.

Se da la paradoja de que este medio “progresista” español es uno de los más beligerantes a la hora de apoyar las “intervenciones humanitarias” que denuncia Bricmont en su entrevista. Por lo visto no se dieron por aludidos.

[2] Euro-yihadistas: instrumentos de la OTAN,- Silvia Cattori entrevista al periodista y escritor belga de origen sirio Bahar Kimyongür (La Haine, 2/6/2014) http://www.lahaine.org/mundo.php/euro-yihadistas-instrumentos-de-la-otan

[3] Artistas e intelectuales al servicio del imperialismo: el vídeo de Serrat sobre los refugiados,- un artículo publicado en El Mirador Global (17/9/2016) http://adolfof.blogspot.com.es/2016/09/artistas-e-intelectuales-al-servicio.html

[4] Cómo la pacífica Suecia se convirtió en un país exportador de yihadistas,- información de Yalda Hakim (BBC, 16/10/2016) http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-37607321

[5] Merkel: “Los terroristas se han infiltrado en Europa a través del flujo de refugiados”,- declaraciones de la canciller alemana recogidas por la agencia Reuters (RT, 11/7/2016) https://actualidad.rt.com/actualidad/212811-merkel-terroristas-entrar-europa-refugiados

[6] España se convierte en la principal ruta de yihadistas hacia el Estado Islámico,- información de Melchor Saiz-Pardo, Agencia COLPISA (La Voz de Galicia, 2/5/2016) http://www.lavozdegalicia.es/noticia/espana/2016/05/02/espana-convierte-principal-ruta-yihadistas-estado-islamicoceuta-melilla-ciudades-apoyo-llegar-marruecos-argelia/0003_201605G2P15995.htm

[7] La falsa “crisis de los refugiados”,- artículo del intelectual francés Thierry Meyssan (Red Voltaire, 7/9/2015)  http://www.voltairenet.org/article188619.html

[8] Will Trump Destroy the Euro?,- artículo del escritor y analista económico y geopolítico F. William Engdahl (New Eastern Outlook, 9/2/2017)

[9] Alemania paga a sus refugiados para que vuelvan a su país,- información de la corresponsal Rosalía Sánchez desde Berlín (ABC, 10/2/2017) http://www.abc.es/internacional/abci-alemania-paga-refugiados-para-vuelvan-pais-201702100241_noticia.html

[10] Insider: Die USA bezahlen die Schlepper nach Europa!,- página web Info Direkt (5/8/2015)  http://info-direkt.eu/2015/08/05/insider-die-usa-bezahlen-die-schlepper-nach-europa/

Acusan a Estados Unidos de financiar el éxodo de refugiados hacia Europa (Red Voltaire, 14/8/2015) http://www.voltairenet.org/article188423.html

[11] I nominate to Viktor Orban for Nobel Peace Prize,- artículo del investigador y analista geoestratégico F. William Engdahl (New Eastern Outlook, 12/10/2016) http://journal-neo.org/2016/10/12/i-nominate-viktor-orban-for-nobel-peace-prize/

[12] Swapping Sides in Syria,- artículo del periodista Abdel Bari Atwan, redactor jefe del periódico Rai al-Youm (16/2/2017) http://www.raialyoum.com/?p=606168

[13] Líderes opositores sirios se pasan al campo pro-Assad,- Al Manar (9/1/2017) http://spanish.almanar.com.lb/47122

La sensatez comienza a llegar a la oposición siria,- información de Pedro García Hernández, corresponsal de Prensa Latina en Damasco (10/1/2017) http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=55678&SEO=la-sensatez-comienza-a-llegar-a-la-oposicion-siria

NOTA: Respecto al debate sobre los inmigrantes y refugiados, y la manipulación política que se hace de ellos, recomiendo leer estos recientes artículos del escritor y analista Mikel Itulain: ¿Fronteras abiertas a los refugiados? (¿Es Posible la Paz? 29/1/2017) / Los trabajadores y la inmigración masiva (¿Es Posible la Paz? 10/2/2017)

Demagogia y populismo progresista contra Donald Trump

La llamada izquierda parlamentaria en España y, parece ser, en toda Europa, así como los movimientos u organizaciones sociales conocidas anteriormente como “movimiento antiglobalización”, han asumido e interiorizado el discurso dominante de tal forma que no podemos esperar nada productivo y revolucionario de ninguno de ellos (con algunas admirables excepciones, pero de muy poca o nula repercusión social y mediática).

Estos dirigentes, militantes o simpatizantes que relacionamos con el espectro ideológico de “la izquierda”, carecen de discurso propio frente a las grandes cuestiones que nos afectan, limitándose a seguir mansamente la matriz de opinión creada por las élites económicas y políticas a través de sus altavoces mediáticos. Se dejan arrastrar por la marea, sin ofrecer ninguna oposición intelectual frente a la mentira, esperando que la corriente les permita pescar unos cuantos votos de ese “centro político indeciso”, aunque deberíamos decir “masa desideologizada manipulable”. Están presos del “consenso”, incapaces de sobrepasar los muros que delimitan el “centro político”, temerosos de ser expulsados de la manada.

Como resultado de todo ello, nos encontramos con una derecha llamada “nacionalista” o  “populista” que ocupa ese espacio ideológico, que ha renovado su discurso y abandera la defensa de los intereses de las clases trabajadoras empobrecidas con propuestas dirigidas a recuperar la industria interna, el empleo y la soberanía nacional. La derecha o la extrema derecha es ahora quien encabeza la lucha contra la globalización y el neoliberalismo que debería encabezar una izquierda que se muestra ausente.

Actualmente entre esa izquierda abducida se impone la moda de criticar ferozmente a Donald Trump, uniéndose así a la derecha y a la élite económica defensora de la globalización neoliberal. Y digo “moda” porque ni siquiera lo hacen analizando en detalle sus propuestas, de forma rigurosa, independiente y objetiva según sus propios principios y valores, sino que lo hacen sumándose a la propaganda difundida desde los grandes medios corporativos y a la campaña política encabezada por Hillary Clinton y el Partido Demócrata y las organizaciones sociales afines financiadas por George Soros [1]. La demagogia y la hipocresía es la seña principal de este movimiento progresista “anti-Trump” en todo el mundo. El polémico muro en la frontera con México que propone ampliar Trump se comenzó a construir en tiempos de Bill Clinton. Obama lo amplió [2], como también amplió el número de deportados hasta llegar a los casi 3 millones de inmigrantes expulsados bajo su mandato, de los cuales casi la mitad no tenían antecedentes penales [3]. Quienes le precedieron en el cargo, así como aquellos políticos y activistas que guardaron silencio entonces, no pueden presentarse ahora como los defensores de los derechos de los inmigrantes.

Fue Obama también quien puso en marcha la ley que regula el flujo de inmigrantes y refugiados procedentes de otros países (Terrorist Travel Prevention Act of 2015) que ahora ha modificado Trump y por la cuál está siendo duramente criticado. En al año 2011 Obama prohibió durante 6 meses la entrada de refugiados procedentes de Irak [4]; y apenas dejó entrar en el país a un puñado de refugiados sirios [5]. No hubo manifestaciones en su contra entonces. Tampoco tienen memoria. Lo que ha hecho Donald Trump es prolongar una ley ya existente que afecta a una lista de países señalados desde el año 2015-2016 bajo el gobierno de Obama [6]. Trump ha suspendido temporalmente la admisión de refugiados tratando de ganar tiempo para poder investigar con más rigor a aquellas personas que solicitan su entrada en EE.UU. provenientes de países en conflicto. Y esta decisión obedece a una lógica que trata de ocultarse por parte de quienes demagógicamente la critican. Para entenderlo hay que señalar dos cuestiones muy relevantes:

– La primera, es que en esa lista supuestamente “anti-musulmana” de Trump (de Obama realmente) no figura ninguno de los países que más población musulmana tienen en el mundo: Indonesia, Pakistán, India, Bangladesh, Nigeria, Egipto… Además no todos los “refugiados” que pretenden entrar en EE.UU. procedentes de los países incluidos en la lista son musulmanes. Hablar de una ley “en contra de los musulmanes” carece de rigor. De hecho el texto de esta ley no menciona en ningún momento el término “Islam” o “musulmán” [7].

– La segunda, es que los países incluidos en esta lista tienen en común que todos han sufrido o sufren todavía los efectos devastadores de la intervención militar directa o indirecta de EE.UU-OTAN y sus aliados.

Es decir, que estos países no son señalados por Trump por ser “países musulmanes” sino por albergar en su territorio un nido de terroristas salafistas debido a las políticas imperialistas ejecutadas por Occidente en Oriente Medio y África. Libia, Siria, Irak, Somalia, Sudán y Yemen (donde muere un niño cada diez minutos debido a los bombardeos de la coalición encabezada por Arabia Saudí ). A excepción de Irán – que sería el siguiente en la lista negra imperial de haber caído Siria – todos los demás son víctimas del intervencionismo y el terrorismo yihadista patrocinado por EE.UU y sus aliados del Golfo. Y esto explica a su vez porqué otros “países musulmanes” patrocinadores y exportadores del terrorismo no están incluidos en esa lista, como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán o Catar. Este sesgo en contra de Irán, incluido en la lista de Trump, y a favor de Israel y Arabia Saudí es un hecho condenable y muy preocupante, tal y como señala el periodista Robert Parry en un reciente artículo [8].

Toda esta polémica en torno a esta ley de control de la inmigración no tiene nada que ver con defender o atacar a los “musulmanes” o a los “refugiados”, sino que obedece a otras realidades políticas y estratégicas que nunca son expuestas y analizadas por los grandes medios corporativos. La mejor forma de ayudar a los refugiados es abandonando las guerras imperialistas que los obligan a huir de sus países, y dejando de financiar a los grupos terroristas que asesinan a todos aquellos que no siguen su interpretación extrema y distorsionada del Islam, incluidos los propios musulmanes. Trump pretende que los terroristas que exportó Obama no regresen de nuevo a casa [9]. Y los ciudadanos y políticos de los países de la Unión Europea, grandes exportadores de yihadistas (la “Euroyihad” [10]), deberían prestar más atención a este asunto, por el bien de todos nosotros.

En lugar de denunciar estos hechos y seguir su propia agenda política al margen de la propaganda mediática, “la izquierda” prefiere fijar su atención en el dedo que señala a la luna (en este caso a Donald Trump) sumándose a la demagogia globalista y a un populismo progresista que dice abanderar la defensa de los DD.HH. y de las minorías al mismo tiempo que apoyan a los responsables de los mayores crímenes contra la humanidad de nuestros tiempos.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] LA REVOLUCIÓN PÚRPURA DE GEORGE SOROS CONTRA TRUMP Y LA COBARDÍA DE UNA IZQUIERDA QUE NO EXISTE (El Mirador Global, 15/11/2016)

[2] Muro fronterizo de Estados Unidos-México, de vida o muerte  (TeleSur, 10/11/2014)

[3] Con 2.8 millones, Obama es el que más ha deportado  (El Financiero, 14/11/2016)

Ver también: Obama, camino a los 3 millones de deportaciones cuando termine su gobierno (La Opinión, 27/12/2016) http://laopinion.com/2016/12/27/obama-camino-a-los-3-millones-de-deportaciones-cuando-termine-su-gobierno/

[4] Barack Obama prohibió entrada de refugiados iraquíes a Estados Unidos durante 6 meses (Pan Am Post, 30/1/2017)

[5] ¿Es diferente la política de refugiados de Trump de la de Obama? (La Gran Época, 30/1/2017) http://www.lagranepoca.com/internacionales/112597-es-diferente-politica-refugiados-trump-de-la-de-obama.html

[6] OPEN SOCIETY: Soros-backed, Anti-Trump Immigration Protests ‘Sprung from Nowhere’ at Airports Across America,- un informe de Shawn Helton (21st Century Wire, 31/1/2017) http://21stcenturywire.com/2017/01/31/open-society-soros-backed-anti-trump-immigration-protests-sprung-from-nowhere-at-airports-across-america/

[7] Donald Trump’s ‘travel ban’ Executive Order: Full text and analysis,- un completo informe, que incluye el texto de la ley de inmigración de Trump, publicado por Alexander Mercouris (The Duran, 30/1/2017) http://theduran.com/donald-trumps-executive-order-entry-full-text-analysis/

[8] Trump Lets Saudis Off His ‘Muslim Ban’,- artículo del periodista y escritor Robert Parry (Consortiumnews, 29/1/2017) https://consortiumnews.com/2017/01/29/trump-lets-saudis-off-his-muslim-ban/

[9] Exclusive: US May Have Let ‘Dozens’ of Terrorists Into Country As Refugees,- (ABC News, 20/11/2013) http://abcnews.go.com/Blotter/al-qaeda-kentucky-us-dozens-terrorists-country-refugees/story?id=20931131

[10] Euro-yihadistas: instrumentos de la OTAN,- Silvia Cattori entrevista al periodista y escritor belga de origen sirio Bahar Kimyongür (La Haine, 2/6/2014) http://www.lahaine.org/mundo.php/euro-yihadistas-instrumentos-de-la-otan

Ver también: Continúa el acoso el acoso a Bahar Kimyongür en medio del silencio mediático – (InvestigAction, la web creada por Michel Collon) http://www.investigaction.net/es/continua-el-acoso-a-bahar/

Al Qaeda visita España: los Cascos Blancos son recibidos con honores por las instituciones, la izquierda progresista y la yihad mediática

La ignorancia de los ciudadanos españoles en su mayoría es directamente proporcional al nivel de manipulación informativa al que están sometidos diariamente a través de los grandes medios de comunicación corporativos. La eficacia de esta manipulación a la hora de adoctrinar a las masas es mayúscula si observamos la mansedumbre con la que aceptan el discurso oficial, sin cuestionarse su veracidad, sin molestarse en escuchar otras opiniones distintas, sin preguntarse quiénes y qué intereses están detrás de las fuentes que utilizan estos medios corporativos para “informarnos”. Más grave aún es que sean políticos o activistas que supuestamente luchan contra el sistema quienes acepten, asuman y apoyen ese discurso, contribuyendo así a multiplicar la enajenación colectiva.

Es cierto que en los últimos años algunos de estos medios masivos y, sobretodo, algunos de los periodistas más populares son cuestionados por muchos ciudadanos debido a sus vínculos con los distintos gobiernos de turno o a su descarado sesgo partidista. Sin embargo existe un agente político, ideológico y mediático que goza de absoluta credibilidad y que es utilizado por estos medios de comunicación para difundir el discurso y la ideología de los gobiernos neoliberales y del poder económico dominante que está detrás de todos ellos: las llamadas “organizaciones humanitarias”. Los ciudadanos están predispuestos a creer ciegamente y de forma acrítica cualquier mensaje que provenga de una “organización humanitaria” que, supuestamente, sea imparcial, independiente y trabaje de forma desinteresada por los Derechos Humanos. Por eso tanto los gobiernos como las grandes corporaciones utilizan a estas conocidas “ONGs” para difundir su ideología y buscar el apoyo popular, sin que los propios ciudadanos perciban que están siendo manipulados y que están apoyando una agenda política concreta que esconde los intereses espurios de quienes la promueven.

Sólo así se explica que los dirigentes de una organizaciones terrorista visiten España [1] y otros muchos países europeos para dar lecciones de “libertad”, “democracia” y “Derechos Humanos” sin que nadie denuncie públicamente esta aberración ni se produzca un escándalo político y social mayúsculo. Y que además, en el colmo de la desfachatez, estas organizaciones yihadistas reciban premios y distinciones por parte de las instituciones públicas (y privadas) en nombre de los valores que representan las “democracias occidentales”. Los Cascos Blancos que actúan en Siria son el paradigma actual de esta maniobra de manipulación de los sentimientos a través de la propaganda mediática para justificar la barbarie terrorista-imperialista.

Gracias a internet y a la tecnología que tenemos a nuestro alcance y gracias a la impagable labor de muchos investigadores, activistas y periodistas independientes disponemos de abundante información sobre el origen de esta “ONG” y sabemos cuál es su verdadera labor en Siria y quiénes son sus patrocinadores. Por desgracia la inmensa mayoría de los ciudadanos todavía se informan a través de los grandes medios corporativos en sus distintos formatos, fundamentalmente la televisión y la radio. Sólo aquellos ciudadanos que de forma crítica e inteligente pretenden informarse realmente de lo que ocurre en el mundo y a su alrededor recurren a este tipo de medios independientes y de analistas rigurosos con la verdad que han desenmascarado a estos “terroristas humanitarios”.

A través de sus informes sabemos desde hace tiempo que los Cascos Blancos fueron creados en 2013 por los servicios de inteligencia de los gobiernos de Reino Unido y de EE.UU. para ser utilizados como un arma de propaganda de guerra contra el gobierno de Bashar Al Assad. Desde entonces otros muchos gobiernos y fundaciones privadas los han estado financiado (como la Open Society Foundation de George Soros, entre otras muchas), y las grandes corporaciones mediáticas los han utilizado como fuente constante de información para hablar sobre la guerra contra Siria, junto con el Observatorio Sirio de Derechos Humanos [2], otro instrumento de propaganda de guerra creado por el Reino Unido que está compuesto por un sola persona y que tiene su sede en la ciudad británica de Coventry, a 138 km. de Londres y a 4.700 km. de distancia de Damasco. Sabemos también que el encargado de poner en marcha a los Cascos Blancos y de reclutar y entrenar a sus miembros en Turquía fue James Le Mesurier, un ex soldado británico y contratista privado cuya empresa tiene su sede en Dubai, que ocupó, entre otros, el cargo de “jefe adjunto de la Unidad de Asesoría sobre seguridad y justicia de la ONU”, además de trabajar para varias empresas privadas de mercenarios en varios países en conflicto. También sabemos, como se puede comprobar en su propia página web, que los Cascos Blancos están estrechamente vinculados a The Syria Compaign, una “organización sin ánimo de lucro” con sede también en Reino Unido. Esta “ONG” fue creada en marzo de 2014 con dinero procedente de The Asfari Foundation, una fundación patrocinada por la familia Asfari, unos millonarios empresarios británicos de origen sirio. Entre otras cosas, Ayman Asfari es director ejecutivo de la empresa Petrofac, una multinacional británica que cotiza en la City de Londres y está dedicada a ofrecer servicios para la industria del petróleo, el gas y la energía. Escribí algo sobre esta organización y sus patrocinadores en otro artículo:

Además de Ayman, Sawsan y Adeeb Asfari, la Asfari Foundation cuenta entre sus distinguidos patronos con John Ferguson y Marwan al-Muasher. El primero fue director financiero de Shell en Siria en los años 80, y ocupó varios cargos en diversas empresas británicas relacionadas con el petróleo y el gas. El segundo, entre otros muchos cargos, fue ministro de Asuntos Exteriores (2002-2004) y vice-primer ministro (2004-2005) de Jordania; fue el primer embajador de ese país en Israel y más tarde ocupó el mismo cargo en Washington (1997-2002), etapa en la fue pieza clave en la negociación del Tratado de Libre Comercio entre EE.UU y Jordania, el primer tratado que firmó Washington con un país árabe. Como no podía ser de otra forma, es defensor de la Primavera Árabe y de los Hermanos Musulmanes, algo que defiende desde algunas tribunas como la CNN, por ejemplo. [3]

No quiero extenderme más sobre el origen de esta organización “humanitaria” takfirí, puesto que ya existen informes muy bien documentados sobre ello y no es necesario repetir los mismos argumentos. Por ejemplo, el informe publicado recientemente por el profesor José Antonio Egido (en español) a raíz de esta visita de la filial “humanitaria” de Al Qaeda a España para participar en varios actos de propaganda yihadista [4]. También recomiendo leer este otro informe (en inglés) muy bien documentado de la activista Vanessa Beeley: Who are the Syria White Helmets?

Todas las pruebas y hechos de los que disponemos nos llevan a concluir que los Cascos Blancos son una parte fundamental de los grupos terroristas takfiríes que luchan en Siria por un “cambio de régimen” a las órdenes de la OTAN-CCG, especialmente del Frente al Nusra, aunque también mantienen vínculos con el Estado Islámico y otros grupos minoritarios como Ahrar al Sham o Nour Al Din Zenki. De hecho estos “voluntarios” sólo trabajan en las zonas ocupadas por estos grupos terroristas. La mayoría de los sirios no conocen a los Cascos Blancos, como se pudo comprobar cuando el ejército sirio pudo liberar el este de Alepo asediado por los terroristas. Los Cascos Blancos fueron creados expresamente para atender a los yihadistas heridos en combate, y a su vez, para ser utilizados como un arma de propaganda de guerra con el fin de sensibilizar a la opinión pública occidental para que acepte una “intervención humanitaria” de la OTAN, siguiendo el mismo guion que aplicaron en Libia.

Por otro lado los Cascos Blancos también tratan de imitar y contrarrestar a la verdadera Defensa Civil Siria, que protege realmente a los civiles sirios de los ataques terroristas. Precisamente los medios de comunicación occidentales definen habitualmente a los Cascos Blancos como la “Defensa Civil Siria”. Esta es otra manipulación más de los hechos. La verdadera Defensa Civil Siria existe desde el año 1953 y es la única organización dentro de Siria reconocida por la Organización Internacional de Defensa Civil (ICDO, por sus siglas en inglés) con sede en Ginebra [5]. Pero este dato, como todos los demás, no tienen la menor importancia cuando de lo que se trata es de engañar a la audiencia.

El régimen monárquico español ha recibido con los brazos abiertos a los miembros de esta organización terrorista financiada por las potencias occidentales y las dictaduras aliadas de Golfo, incluido el régimen sionista de Israel, claro. Raed Saleh, director o presidente de los Cascos Blancos, fue recibido con la alfombra roja en Madrid (no era la primera vez que visitaba España; en noviembre de 2016 estuvo en Barcelona para recibir un premio), donde se reunió con las autoridades públicas, dio conferencias y concedió entrevistas a los grandes medios que le aclamaban. Paradójicamente este terrorista no podría haber hecho lo mismo en Washington o Nueva York, por ejemplo, ya que en abril del año pasado EE.UU. impidió su entrada en el país al considerarlo una “amenaza para la seguridad nacional” debido a sus vínculos con el terrorismo internacional, motivo por el cuál fue devuelto en el mismo avión a Turquía.

Este hecho por sí mismo ya demuestra la hipocresía y el cinismo con el que actúan los gobiernos de la OTAN y el grado de manipulación máxima a la que nos somete la yihad mediática occidental en su conjunto. ¿Cómo se puede ser “una amenaza para seguridad nacional” y al mismo tiempo estar nominada al Premio Nobel de la Paz la organización que preside? ¿Es Raed Saleh un héroe o un terrorista, en qué quedamos?

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Obviamente es un terrorista, aunque hoy en día EE.UU. ya no lo considere como tal por puro interés propagandístico. Como lo es otro compañero suyo: Mustafa al-Haj Yussef, líder de los Cascos Blancos en la provincia siria de Idlib, donde actualmente se encuentran atrincherados prácticamente todos los grupos terroristas que invaden el país desde hace seis años. Esperemos, dicho sea de paso, que todos ellos sean aniquilados cuanto antes, incluidos los miembros de los Cascos Blancos. Mustafa al-Haj Yussef (al que podemos ver en la foto superior junto a Raed Saleh en Idlib), que también es presentado como un héroe que salva vidas de forma desinteresada, llegó a pedir que se bombardeara a la población civil de Damasco durante las elecciones de junio de 2014, definiendo este crimen contra la humanidad como “la mayor declaración de Revolución” que se podría hacer. Días más tarde, el 30 de junio de 2014, este “héroe humanitario” mostró a través de su página de Facebook su respaldo a la ideología extremista promovida por Ibn Taymiyya, al que algunos analistas consideran el “padre ideológico” del actual Estado Islámico. Este terrorista recibido en España y en Europa como un héroe, pidió por escrito que fueran asesinados extrajudicialmente todos aquellos civiles sirios que no siguieran su interpretación fundamentalista del Islam. Abogó también por la unidad de todos los grupos yihadistas que luchan en Siria para acabar con el “régimen de Al Assad” y con aquellos civiles sirios que lo apoyan [6]. Curiosa forma de defender a los civiles sirios y los Derechos Humanos ¿no creen?

Como decía anteriormente, no es necesario extenderse mucho más sobre la trayectoria de estos terroristas “humanitarios” apoyados por las “democracias occidentales”. Los hechos y las pruebas son diáfanas y están al alcance de todos aquellos que quieran informarse [7].

El hecho relevante y que debemos denunciar es que estos “moderados rebeldes”, así como las asociaciones y entidades que los apoyan, estuvieron en Madrid dando lecciones de democracia al resto del mundo; y además reciben la financiación y el patrocinio de los gobiernos occidentales (también de los gobiernos locales y autonómicos, como en el caso de Madrid [8]). Nuestro dinero público se destina a financiar y a premiar a las filiales de Al Qaeda en Siria, incluido su brazo humanitario y propagandístico: los Cascos Blancos.

Especialmente repugnante resulta ver a la mal llamada “izquierda” política y social apoyar al terrorismo wahabí en Siria y en todo Oriente Medio y norte de África. Recordemos que la alcaldesa de Madrid es Manuela Carmena (Podemos), a la que ya vimos en otras ocasiones participando en actos similares de apoyo al terrorismo de la OTAN contra Siria [9]. En Europa, y especialmente en España, sufrimos una “izquierda” que apoya la Globalización capitalista, la supremacía del libre comercio, el modelo neoliberal, el Euro, la OTAN, la Unión Europea nacida de Maastrich, las “primaveras árabes”, “revoluciones de colores” y “golpes suaves” dirigidos por Washington, el terrorismo wahabí-takfirí, el fascismo en Ucrania,… o la monarquía borbónica heredera del dictador Franco en España. Y todavía tenemos que aguantar que esta izquierda corporativa, pro-imperialista y neoliberal que premia a los herederos de Al Qaeda se presente como la “alternativa al sistema”. Nos toman por imbéciles.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] El Ayuntamiento de Madrid organiza un acto con entidades vinculadas al yihadismo,- artículo de Lola Soria para La República.es (26/1/2017) http://larepublica.es/2017/01/26/el-ayuntamiento-de-madrid-organiza-un-acto-con-entidades-vinculadas-al-yihadismo/

Cómo oponerse a un evento con el título “Madrid con Siria, por y para la Paz”,- comunicado del Partido Comunista de España respecto a los actos de apoyo a los Cascos Blancos en Madrid http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=6643

[2] Propaganda sin fin: ‘Observatorio Sirio para los Derechos Humanos’ está financiado por los gobiernos de EEUU y del Reino Unido,- un informe de Beau Christensen (SOTT, 26/9/2016)

[3] La Cadena SER y los moderados terroristas en Siria: otro ejemplo de propaganda de guerra de la OTAN (El Mirador Global, 28/2/2016) http://adolfof.blogspot.com.es/2016/02/la-cadena-ser-y-los-moderados.html

[4] Los “Cascos blancos” sirios, una falsa ONG humanitaria creada por los responsables de la agresión contra Siria para servir a sus fines de propaganda y guerra psicológica y engañar a la población de los países occidentales,- un detallado informe del sociólogo, escritor y analista internacional José Antonio Egido.

[5] EXCLUSIVE: The REAL Syria Civil Defence Exposes Fake ‘White Helmets’ as Terrorist-Linked Imposters,- Vanesaa Beeley (21st Century Wire, 23/9/2016) http://21stcenturywire.com/2016/09/23/exclusive-the-real-syria-civil-defence-expose-natos-white-helmets-as-terrorist-linked-imposters/

[6] EXCLUSIVE: ‘President’ Raed Saleh’s Terrorist Connections within White Helmet Leadership,- un amplio informe sobre los dirigentes de los Cascos Blancos publicado por la reconocida activista Vanessa Beeley (21st Century Wire, 10/12/2016) http://21stcenturywire.com/2016/12/10/exclusive-president-raed-salehs-terrorist-connections-within-white-helmet-leadership/

[7] ¿Cascos Blancos y ONG? ¿O Al-Qaeda con un lavado de cara?,- reportaje publicado en YouTube el 7/5/2016 (subtitulado en español) https://www.youtube.com/watch?v=2ChDjzVL434&t=489s

[8] Ver los vídeos publicados por la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio en su web, donde pueden verse algunos de los equipos sanitarios que la Comunidad de Madrid envió a los Cascos Blancos en Siria http://aaps.es/videos/

[9] Terroristas, empresarios, políticos, periodistas y activistas hermanados por una misma causa: un “cambio de régimen” en Siria,- El Mirador Global (12/10/2016) https://adolfoferrera.wordpress.com/2016/10/12/terroristas-empresarios-politicos-periodistas-y-activistas-hermanados-por-una-misma-causa-un-cambio-de-regimen-en-siria/

LA IZQUIERDA ESPAÑOLA PADECE EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO NEOLIBERAL

 
El pasado 1 de febrero de 2016 diversas personalidades del mundo de la política, la economía, el periodismo, los movimientos sociales, etc. enviaron una carta al Congreso de los Diputados de España dirigida a los grupos parlamentarios y a los diputados que los componen exigiéndoles que apoyaran dos medidas muy concretas: por un lado la “Desvinculación de España del Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria”, y por otro la “Derogación de la Ley orgánica de Estabilidad Presupuestaria y sostenibilidad financiera” [1].
 

“(…) Ningún cambio favorable a la mayoría social, a las clases trabajadoras y populares, que contemple las medidas necesarias de gasto social para recuperar los derechos sociales, crear empleo digno, distribuir la riqueza para reducir la desigualdad, será posible mientras no se desobedezcan las imposiciones autoritarias de los “guardianes” de los intereses de las oligarquías de la UE, no se recupere la soberanía popular cedida a las instituciones europeas, no se restablezca el respeto al autogobierno y las vías de diálogo, negociación y pacto con las comunidades autónomas y administraciones locales. (…)”

 
Como era de esperar esta iniciativa, al igual que otras muchas que se impulsan desde diversas organizaciones políticas y sociales, ha pasado totalmente desapercibida en los grandes medios de comunicación españoles, todos ellos propiedad del capital financiero e industrial nacional e internacional. A pesar de que ya han pasado casi ocho años del estallido de la interminable crisis capitalista de 2007-2008 y de sufrir las dramáticas consecuencias de las llamadas “políticas de austeridad” o de “ajuste estructural” impuestas a la población, y a pesar de todas las evidencias y de la información de la que disponemos principalmente a través de los medios alternativos difundidos por internet que demuestran que estas políticas neoliberales sirven únicamente para enriquecer aún más a los más ricos [2], los pilares fundamentales del régimen neoliberal europeo y global no están siendo cuestionados por ninguno de los actores que encabezan la actualidad política y mediática del país.
 
No existe debate político al respecto. El terreno de discusión está acotado. Los debates y la información que cuestionan el sistema son censurados. Las cartas ya están marcadas de antemano. Los grandes ejes a seguir en materia económica ya están bien delimitados y los gobiernos europeos deben limitarse a seguirlos. “No hay alternativas”, nos siguen señalando.
 
En España, a pesar del espectáculo ampliamente difundido en los medios corporativos sobre la conformación del futuro gobierno, no se está debatiendo o discutiendo la posibilidad de un cambio en el modelo neoliberal dominante en Europa. Al contrario de lo que ocurre en muchos países de Latinoamérica donde en la última década la izquierda marcó una nueva etapa pos-neoliberal y delimitó los términos ideológicos de discusión política, aquí en España no existen esos dos bloques políticos enfrentados, uno neoliberal que defienda el statu quo y otro anti-neoliberal o “de izquierdas” que proponga un modelo político, económico y social alternativo al neoliberalismo [3]. Existen distintos candidatos y distintos partidos que proponen políticas diferentes pero dentro del mismo sistema. Es decir, que desde las elecciones del pasado 20 de diciembre de 2015, en España se está discutiendo únicamente qué partidos y qué personas formarán el próximo gobierno que deberá aplicar la agenda política y económica que dictan las instituciones europeas, es decir, las grandes corporaciones financieras y empresariales occidentales que dirigen en la sombra las instituciones públicas. 
 
El funcionamiento de dichas instituciones europeas y su servilismo al capital financiero es más que evidente. En la “democrática” Unión Europea trabajan en silencio entre 15.000 y 30.000 lobistas que defienden los intereses de las grandes corporaciones y que tratan de “influir” (léase imponer) en las políticas que se aplican desde las instituciones públicas con sede en Bruselas [4].
 
El capital financiero o la poderosa industria del agro-negocio, entre otros muchos sectores privados, son los poderes en la sombra que dictan las políticas públicas y económicas que se imponen en Europa. Los diferentes gobiernos neoliberales europeos – ya se definan como “conservadores-liberales” o “socialdemócratas” – se limitan a obedecer a esta oligarquía financiera y empresarial globalizada. Estos gobernantes títeres del poder económico reciben a su vez por parte de esta corrupta oligarquía financiación para sus partidos políticos y fundaciones, y apoyo mediático a través de sus grandes medios de comunicación, así como suculentos contratos en sus grandes empresas y Bancos cuando abandonan sus cargos públicos. Es lo que conocemos popularmente como “puertas giratorias”, o “cabildeo” utilizando términos anglosajones.
 
A pesar de ello entre las fuerzas políticas de izquierdas con mayor presencia parlamentaria y mediática, no se plantean ni siquiera – en caso de llegar al gobierno – abandonar dichas instituciones y romper con un engranaje burocrático y legal que impide el desarrollo de cualquier programa electoral que se centre en alcanzar la justicia social y la soberanía del Estado frente a las grandes corporaciones. Lo ocurrido en Grecia con el gobierno títere de Syriza debería servir como ejemplo de todo esto. El sistema no permite “reformas” desde dentro salvo aquellas que sirven para reforzarlo e impulsarlo. Lo reconocen los propios implicados directos, tal y como hace el ex-ministro de economía griego Yanis Varoufakis en una interesante entrevista [5].
 

“Cualquier Gobierno liderado por el PSOE en el que participe Podemos tendrá atadas las manos por la troika y, a corto plazo, socavará la integridad de Podemos”.

 
Los grandes capitales y las grandes corporaciones empresariales y financieras (incluidas las españolas: la Marca España) se mueven por el mundo con total libertad, sin regulaciones, sin barreras, en función de sus intereses económicos privados. Todos los tratados económicos, como el citado “Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza” europeo que nos obliga a reducir al máximo el déficit público en los próximos años (lo que se traduce en más recortes sociales) o anteriormente el Tratado de Maastrich (1992), la entrada en el Euro así como los Tratados de Libre Comercio (TLC), los Tratados Bilaterales y Plurilaterales de Inversiones, etc. a los que se ha adherido España desde la Transición hasta la actualidad van dirigidos a reducir la presencia del Estado en la economía en favor de las grandes corporaciones financieras y empresariales mundiales.
 
El rol del Estado queda sustituido por el mercado. Reagan y Thatcher están más vigentes hoy que nunca en Europa y nadie parece cuestionar las teorías económicas que aplicaron. Las deslocalizaciones, la precariedad laboral, las privatizaciones, el alto desempleo, la desigualdad, la estafa de la “deuda soberana”, la propia crisis financiera, etc. son las consecuencias lógicas y esperadas de una globalización capitalista que es incompatible con la democracia y la soberanía de los Estados.  
 

“Los tratados de libre comercio quiebran la soberanía de los Estados. (…) En el acuerdo entre EE.UU. y la U.E. (TTIP) se habla de un Consejo de Regulación. Es decir que en el propio tratado ya se prevé un organismo de carácter administrativo, que estaría formado por representantes de comercio de EE.UU. y representantes de comercio de la Comisión Europea, que van a actuar como filtro regulatorio. Es decir, van a hacer un análisis previo de carácter económico y jurídico sobre las decisiones soberanas de los parlamentos. Es un Consejo que va a tener secciones sectoriales, donde las corporaciones trasnacionales van a poder hacer una “co-escritura de la legislación”. Es decir que el lobby de la empresa trasnacional no solo va a presionar sino que va a coescribir legislación, que a su vez va a controlar lo que los parlamentos vayan a hacer. Esto es de una perversión tremenda, porque es privatizar los parlamentos.” [6]

 
Estas grandes corporaciones transnacionales que dominan la economía por encima de los Estados poseen un poder que no tiene contrapeso jurídico alguno. Por el contrario existe todo un marco jurídico internacional que protege los intereses económicos de estas grandes corporaciones empresariales, por ejemplo a través de la llamada Lex Mercatoria [7] o del Centro internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI) [8], hasta el punto de que estas empresas transnacionales pueden demandar a un gobierno si esta empresa considera que las políticas públicas que aplica ese gobierno perjudican a sus inversiones e intereses corporativos.
 
Según unos recientes datos ofrecidos por Credit Suisse el 1% más rico del planeta ya tiene tanta riqueza como el otro 99%. Las 62 personas más ricas del mundo tienen tanta riqueza como la mitad de la población más pobre de la Tierra [9]. Tan sólo 50 corporaciones controlan el total de la economía del planeta [10]. Apenas 10 grandes corporaciones dominan el mercado de alimentos a nivel mundial [11]. Estos datos son el resultado de la hegemonía del neoliberalismo implementado desde los años 80 y que tras la caída de la Unión Soviética no encontró contrapeso alguno que la enfrentase política, económica, cultural e ideológicamente.
 
Todo esto significa que, ante este engranaje jurídico global que protege a las grandes corporaciones, los gobiernos no son soberanos y sus políticas están condicionadas a los intereses económicos de unas minorías privilegiadas que usurpan la soberanía popular. Los gobiernos títeres occidentales – como en España los gobiernos PP-PSOE y sus sucedáneos – se someten a las decisiones que adoptan unos organismos como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio, el Banco de Pagos Internacionales,… o el Banco Central Europeo y la Comisión Europea en el caso de la eurozona, que sin someterse a ningún tipo de filtro democrático toman decisiones por encima de los Estados sobre asuntos que afectan directamente a la nuestras economías y a la vida de todos los ciudadanos. Estos gobiernos títeres del capital cambian incluso sus Constituciones por orden de estos organismos e instituciones supranacionales que representan al capital financiero internacional.
 
Por si fuera poco, el Tratado de Libre Comercio que pronto estará en marcha entre EE.UU y la Unión Europea [12], y que se está negociando de espalda a las clases trabajadoras de ambos lados del atlántico norte, supondrá más desregulaciones y servirá para dar más poder y libertad a estas grandes empresas transnacionales y para dejar a los pies de los caballos a los trabajadores y ciudadanos frente a sus abusos. ¿Qué tiene pensado hacer el partido Podemos, o incluso Izquierda Unida, respecto a este tratado de libre comercio si finalmente llega a un acuerdo de gobierno con un PSOE que apoya este tratado (TTIP) y, de nuevo, acaba de votar en Bruselas a favor del TISA [13]? ¿Se puede hablar con rigor de “cambio” y “alternativa” política en España cuando para tumbar a un gobierno neoliberal (PP) se apoya a otro partido neoliberal (PSOE) que defiende el mismo modelo económico? ¿en que consiste el “cambio” entonces, en la sustitución de unos tecnócratas por otros para que gestionen mejor nuestra miseria?
Por todo esto, y por mucho más, como las guerras imperialistas por motivos económicos que ejecutan y dirigen los miembros de la OTAN, resulta incompresible que la izquierda española y europea no esté planteando abiertamente la ruptura con esta estructura neoliberal que impide cualquier desarrollo de un programa político mínimamente de izquierdas y democrático. No se comprende cómo desde la izquierda (con las excepciones sobreentendidas de muchos sectores de la izquierda que sí lo hacen, aunque por desgracia son minoritarios y con nula presencia mediática) se esquiva este debate y se renuncia a la pelea dialéctica e ideológica que enfrente la ideología dominante en los últimos 30 años y sus instituciones: el Neoliberalismo.
 
Este travestismo político o esta cooptación ideológica sufrida por parte de quienes se presentan como la “alternativa”, los “reformistas” o como los defensores de las clases trabajadoras y de los Derechos Humanos es lo que ya definí hace tiempo como El fundamentalismo económico de la izquierda que apoyó Maastrich. A pesar de la evidencia empírica existente, esta denominada izquierda o nuevo “progresismo”, asume religiosamente un modelo de globalización neoliberal que contradice sus palabras y hace inviable el cumplimiento de sus promesas electorales. Esta izquierda padece el síndrome de Estocolmo neoliberal. Toda una traición a los principios de solidaridad y justicia social que dicen defender y todo un engaño y falta de honestidad hacia sus votantes, a quienes prometen un paraíso de igualdad y democracia que es imposible de alcanzar bajo la dictadura corporativa que dicta las leyes en España y en Europa. 
 
 
“La economía libre y el libre comercio son sólo expresiones para el consumo de los tontos e ignorantes. La economía nunca ha sido libre. O la maneja el Estado en beneficio del pueblo o lo hacen grandes consorcios en perjuicio de éste”. (Juan Domingo Perón, 1895-1974).
 
 
REFERENCIAS – NOTAS
 
 
[2] Un 40% más de ricos desde el inicio de la crisis,- agencia Europa Press (17/6/2015)
 
 
[4] Documental Tras los pasos de los lobbies YouTube (13/11/2014) 
 
[5] Entrevista a Yanis Varoufakis para el diario El Mundo,- publicada en Sin Permiso (23/1/2016)
 
[6] Entrevista con el experto en Derecho Internacional Juan Hernández Zubizarreta, publicada en la página de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE) (18/1/2016)
 
[7] Diez claves para entender la Lex Mercatoria,- artículo de Juan Hernández Zubizarreta y Pedro Ramiro. La Marea (20/3/2015)
[8] Justicia privatizada: España y el CIADI,- artículo de Beatriz Plaza y Pedro Ramiro, investigadores del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) (31/1/2016)
 
[9] El 1% más rico del planeta “ya tiene tanto como el otro 99%”,- información de 
 
 
 
[12] ¡Peligro! Acuerdo trasatlántico,- editorial de Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique (marzo de 2014) 
 
[13] El TiSA desenmascara a PP, PSOE y Ciudadanos,- artículo de la eurodiputada de Izquierda Unida Marina Albiol, publicado en eldiario.es (4/2/2016)