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¿A quién obedece Donald Trump cuando arremete contra Irán?

El presidente estadounidense Donald Trump anunció el pasado viernes 13 de octubre que había decidido no certificar el acuerdo nuclear con Irán (Plan Integral de Acción Conjunta, JCPOA por sus siglas en inlgés) firmado en julio de 2015. Como en tantas otras ocasiones anteriores, el régimen estadounidense no ha necesitado presentar ninguna prueba que avale sus acusaciones y amenazas. Obviamente esas pruebas contra Irán no existen.

De hecho, tras conocerse esta decisión por parte de Trump, el director del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Yukiya Amano, emitió un comunicado en el que afirma que Irán “está sometido al sistema de verificación nuclear más fiable del mundo” y que este país “está cumpliendo con todas las obligaciones” firmadas en dicho acuerdo desde hace más de dos años. Ahora la pelota se sitúa en el Congreso que tiene que decidir si Estados Unidos abandona definitivamente el acuerdo nuclear y si se imponen nuevas sanciones contra la República Islámica de Irán.

Pero si hay algo que resulta excepcional tras esta peligrosa decisión del régimen estadounidense es la enorme unanimidad que ha suscitado en su contra, incluso desde la órbita atlantista más belicista. Además de la citada OIEA, tanto el bipartidismo neoliberal de Estados Unidos (todos los Demócratas y la mayoría de Republicanos), como los grandes medios corporativos, los gobiernos occidentales de la OTAN, así como diversos think tanks imperialistas defensores de la “intervención humanitaria” y la “guerra preventiva” se han opuesto (o bien no la han apoyado abiertamente) a esta decisión unilateral de Donald Trump.

Ni siquiera el Pentágono está de acuerdo con ella, tal y como han expresado algunos analistas desde su centro oficial de análisis e investigación, la RAND Corporation [1].  Incluso el propio Secretario de Defensa James Mattis, el secretario de Estado Rex Tillerson o el Jefe del Estado Mayor Conjunto Joseph Dunford expresaron públicamente en ocasiones anteriores que eran partidarios de certificar dicho acuerdo y que Irán cumplía con sus compromisos en esta materia.

Desde el portal globalista The Atlantic, dos ex-funcionarios del Pentágono elevan el nivel de alarma señalando que acabar con el acuerdo supone “una invitación a la guerra” dirigida a Irán [2]. Desde el Consejo Atlántico, el think tank oficial de la OTAN, sus directivos y analistas de cabecera también denuncian el peligro que supone para EE.UU. abandonar el acuerdo nuclear de forma unilateral y sin ningún argumento de peso que lo justifique.

Todos desde Occidente parecen coincidir en que romper con este acuerdo nuclear pondría en peligro la estabilidad regional en Oriente Medio, obligaría a Irán a ponerse a la defensiva y a rearmarse desde el punto de vista nuclear, y además dejaría la credibilidad de Estados Unidos por los suelos a nivel internacional.

La decisión del presidente Donald Trump, que no es una sorpresa, socava la confianza y la credibilidad de los Estados Unidos entre sus aliados y la comunidad internacional. Si bien algunas de las críticas de Trump sobre el comportamiento de Irán en Medio Oriente son válidas, abogar por la descertificación elimina cualquier incentivo para que Irán verifique sus acciones y reduzca su programa nuclear y de misiles. La declaración del presidente Trump agrega combustible al fuego en un vecindario incierto lleno de desafíos de seguridad. También aumenta la probabilidad del aislamiento de los Estados Unidos de sus aliados europeos. (declaraciones de Bharath Gopalaswamy, director del Centro de Asia del Sur del Consejo Atlántico) [3]

Entonces cabe preguntarse en quién se está apoyando el presidente estadounidense a la hora de adoptar tan arriesgada e irracional posición. Por el momento el único país que ha aplaudido esta decisión es el régimen sionista de Israel.

El problema no son las armas nucleares. Se trata de Geopolítica

Colocar en el punto de mira el acuerdo nuclear con Irán es sólo una maniobra de distracción por parte de Donald Trump y sus estrategas de cabecera. Parece evidente que ésta es una decisión política arbitraria que nada tiene que ver con las “armas nucleares”, la “paz mundial” o la “lucha contra el terrorismo”.

Estados Unidos (y sus “aliados”) ha perdido la guerra terrorista contra Siria (e Irak), y con ella buena parte de su poder de influencia en Oriente Medio. Esto ha tenido unos efectos inesperados en toda la región, donde se está produciendo un cambio radical en las alianzas y estrategias establecidas entre los participantes y promotores de la guerra en Siria, Irak y Yemen.

Por ejemplo, Turquía, todavía miembro de la OTAN, mantiene hoy importantes acuerdos estratégicos con Rusia, China y con el propio Irán, al mismo tiempo que aumenta su enfrentamiento con Washington por su apoyo a los kurdos en Irak y Siria, principalmente. Catar ya es un socio energético de Irán de primer nivel, ya que ambos comparten el yacimiento de gas más grande del mundo (South Pars/North Dome), por cuya explotación se están peleando las grandes corporaciones europeas, entre otras [4]. Arabia Saudí, a raíz de sus derrotas en Siria y Yemen y de una crisis económica interna propiciada por la caída de los ingresos petroleros (caída provocada por ellos mismos tras su pacto con Estados Unidos [5]), ha dado un inesperado giro geoestratégico hacia Rusia y China (incluido un acercamiento a Irán) que podría asestar el golpe definitivo a la hegemonía global estadounidense.

Visto el panorama parece que Trump, influenciado por el sector más radicalmente sionista de su gobierno (incluido su yerno Jared Kushner), pretende amarrar políticamente a Israel (potencia nuclear no declarada), que pasa por ser el único socio fiable de Washington en Oriente Medio en estos momentos. Tampoco es casual que ambos regímenes se hayan retirado de la UNESCO al mismo tiempo.

Aunque, siendo rigurosos con los hechos, ni siquiera existe unanimidad dentro del propio Israel con respecto al acuerdo nuclear con Irán. Quienes pretenden romper con este acuerdo (o incluso piensan en una guerra militar contra Irán) son los sectores más extremistas del régimen sionista, con Benjamin Netanyahu a la cabeza. De hecho, sirva este dato como ejemplo, el ex-miembro del Mossad, Uzi Arad, quien fuera Asesor de Seguridad Nacional de Israel entre 2009-2011, se ha trasladado a Washington para “hacer lobby a favor de mantener el acuerdo” (As Trump Tries to Kill the Iran Deal, a Former Israeli Spy Lobbies to Save It,- Robin Wright, The New Yorker, 5/10/2017)

Washington intenta frenar la influencia de Irán en Oriente Medio poniendo presión sobre el acuerdo nuclear. De esta manera trata de forzar a Irán y a las potencias europeas (Reino Unido, Francia y Alemania) hacia la firma de otros acuerdos posteriores más amplios que, en última instancia, frenen el crecimiento de Irán, que es un socio estratégico de Rusia y una pieza clave de la Nueva Ruta de la Seda impulsada por China.

Trump se ha hermanado con su homólogo supremacista Netanyahu para atacar a Irán, que es lo mismo que atacar a “el triángulo de oro de Eurasia” (Rusia-China-Irán). Aunque, con su torpeza habitual, es probable que se produzca el efecto contrario (como ya ocurrió con las sanciones anteriores aplicadas contra Irán o Rusia) y que Estados Unidos pierda definitivamente a sus “aliados” europeos contribuyendo a que Europa se integre definitivamente en el proyecto euroasiático.

El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, llamó recientemente a restablecer los lazos entre la Unión Europea y Rusia, además de pronosticar que los países europeos sufrirán una grave crisis económica y demográfica en los próximos años. Moscú y Pekín, sin duda, estarán tomando buena nota de toda esta situación.

REFERENCIAS – NOTAS 

[1] Decertifying Would Not Increase U.S. Leverage,- artículo de Dalia Dassa Kaye, politóloga superior y directora del Centro de Políticas Públicas para Oriente Medio de la Rand Corporation (publicado en Jewish Journal, 4 de octubre 2017) http://jewishjournal.com/opinion/225406/decertifying-not-increase-u-s-leverage/

[2] Ending the Iran Deal Is an Invitation to War,- artículo de Ilan Goldenberg y Mara Karlin, expertos en Defensa y Seguridad y ex-funcionarios del Pentágono  (The Atlantic, 10/10/2017)  https://www.theatlantic.com/international/archive/2017/10/nuclear-iran-deal-trump-jcpoa/542457/

[3] Trump and the Art of the [Iran Nuclear] Deal,- un informe de Ashish Kumar Sen, subdirector de comunicaciones del Consejo Atlántico (publicado en la web del Atlantic Council, 13/10/2017) http://www.atlanticcouncil.org/blogs/new-atlanticist/trump-and-the-art-of-the-iran-nuclear-deal

[4]  La guerra por el mercado europeo del gas o el suicidio del imperio estadounidense, El Mirador Global, publicado el 2 de agosto de 2017.

[5] Did The Saudis And The US Collude In Dropping Oil Prices?,- artículo de Andrew Topf (OilPrice.com, 23/12/2014) http://oilprice.com/Energy/Oil-Prices/Did-The-Saudis-And-The-US-Collude-In-Dropping-Oil-Prices.html

 

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Cataluña: el amargo despertar de un dulce sueño inducido

Las burguesías española y catalana siempre han pactado desde 1978 en adelante. Ahora lo harán de nuevo. Algunos nos equivocamos en nuestras predicciones. Nunca antes se había llegado tan lejos, pero no habrá independencia sino un acuerdo o “pacto de Estado” entre las élites políticas de Madrid y Barcelona. A cambio son de esperar algunas concesiones por parte del régimen monárquico español hacia Cataluña.

Carles Puigdemont mandó ayer la recién nacida República Catalana al limbo político a los ocho segundos de haberla declarado. El ‘president’ hizo acuse de recibo de los resultados del referéndum del 1 de octubre y, como estipula la ley de referéndum, medio declaró la independencia catalana: “Asumo el mandato del pueblo  de que Catalunya se convierta en un estado independiente en forma de república”. Acto seguido propuso “suspender los efectos” de esa secesión para facilitar que los esfuerzos internacionales que se están llevando a cabo para conseguir que haya una mediación con el Estado fructifiquen. [Xabi Barrena, El Periódico de Cataluña, 10/10/2017]

Este nuevo escenario que se abre deja a la izquierda independentista catalana a los pies de los caballos, fuera de juego, sin discurso. Siempre que la izquierda va de la mano de los neoliberales (PP-PSOE-CIU…) acaba quemándose. Si la independencia de Cataluña suponía para esta izquierda un asunto de orden mayor que eclipsaba cualquier otro debate ideológico o planteamiento estratégico de fondo, ¿qué harán ahora que, según parece, la independencia ya no es la prioridad suprema para el pueblo catalán?

Desde hoy el títere fascista Mariano Rajoy será presentado ante Europa por la prensa corporativa como un líder fuerte que ha mantenido la “unidad del reino de España” con mano dura; pero también como un presidente “democrático” que tiene “capacidad de diálogo” cuando se necesita. Por su parte Puigdemont es quien recula, quien retrocede ante el vértigo de la ruptura, quien pierde el pulso… quien se quita la careta y muestra su raquítica talla política.

La crisis se traslada de aquí en adelante al interior de Cataluña, donde todo lo dicho ayer no sirve para nada hoy. La izquierda independentista catalana tiene que decidir si sigue agarrando la mano de un presidente que ha demostrado ser un cobarde, o bien un mentiroso, o las dos cosas a la vez. Muchos de los ciudadanos que salieron a la calle el 1 de Octubre a jugarse el físico por defender la independencia probablemente se estén arrepintiendo en estos momentos de haberlo hecho. Por su parte otros sectores políticos y sociales de la burguesía catalana que clamaban por un acuerdo – incluido buena parte del propio partido de Puigdemont (PDeCAT) – se sentirán más aliviados hoy.

Nos espera un proceso de negociación y de debates que se hará eterno para los ciudadanos del Estado español. Este asunto territorial-cultural-político es muy complejo de resolver, pero la conclusión que establecerán muchos desde Madrid es muy previsible: “España le ha ganado la partida a los “separatistas”; “Cataluña es España”; “la democracia ha vencido al radicalismo”. A pesar del ruido mediático y del entusiasmo “españolista” del momento, el régimen de Rajoy tendrá que negociar con Cataluña, empujado por una Unión Europea que ya tiene suficientes problemas. Pero no se negociará la “independencia de Cataluña” sino su nuevo estatus dentro del Estado español. Puede incluso que a Cataluña se le conceda la denominación de “nación catalana”. Pero lo realmente importante no se mueve.

Hace unos días escribí [1] que la fractura entre los distintos grupos independentistas (de la izquierda y de la derecha) se produciría al día siguiente de proclamarse la República de Cataluña, puesto que el concepto de “república”, o de “Estado-nación”, o de “soberanía” que tienen la derecha burguesa y la izquierda catalanas es diametralmente opuesto (o eso nos dicen desde la izquierda). Sin embargo esa fractura llegará antes de lo previsto y sin necesidad de que se produzca una ruptura oficial con el régimen español.

Los explotadores y los explotados, unidos hasta ahora por la “cuestión identitaria”, volverán mañana al lugar que les corresponde a cada uno en la escala social. La “lucha de clases” regresará a la agenda de la izquierda, al igual que la defensa de “la soberanía de los pueblos” frente a la Troika o en contra de la OTAN, por ejemplo. Sin embargo éstas corruptas y criminales instituciones supranacionales, que impiden realmente la “soberanía de los pueblos”, no estaban siendo cuestionadas por parte de la izquierda independentista cuando pactaban con la derecha neoliberal la creación de una futura “república catalana”.

Peor aún, tanto la derecha como la izquierda trataban de tranquilizar a los ciudadanos catalanes diciendo que una Cataluña independiente no sería “aislada” y seguiría formando parte de estas corruptas instituciones supranacionales. Es decir, pretendían romper con las cadenas de Madrid para encadenarse a la Troika y a la OTAN [2]. Independencia sin Soberanía.

Señalar y criticar esta contradicción de la izquierda catalana y este profundo error estratégico, fue considerado por algunos sectores de la izquierda del conjunto de España (muy visibles en las redes sociales) como un alineamiento con las políticas represivas del gobierno de Rajoy o como una defensa del Régimen del 78, cuando en realidad éstas críticas alertaban sobre la debilidad de un proceso que estaba encabezado por una élite que, paradójicamente, forma parte del mismo Régimen del 78 y siempre apoyó a la oligarquía española cuando ésta necesitó su apoyo político. Quizás estos sectores de la izquierda ahora lo vean mucho más claro tras el viraje inesperado de Puigdemont.

Como si se hubieran despertado de un sueño profundo, mañana volveremos a ver cómo la misma derecha catalana con la que la izquierda caminaba de la mano hacia el abismo, se convierte de repente en el enemigo natural y antagónico de la izquierda que dice representar a la clase trabajadora. Estas profundas contradicciones hacen que su credibilidad y su coherencia estén bajo mínimos o hayan desaparecido por completo.

Poco a poco todo volverá a la (a)normalidad. La prensa corporativa española en su conjunto ya podrá centrarse de nuevo en difamar a Venezuela.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] 10 apuntes sobre la independencia de Cataluña tras el 1-O,- Adolfo Ferrera, Facebook, 4/10/2017

[2] Catalan Independence: Out of Madrid’s Frying Pan, Into the NATO Fire?,- Tony Cartalucci (Land Destroyer, 9/10/2017)

http://landdestroyer.blogspot.com.es/2017/10/catalan-independence-out-of-madrids.html

[Foto de portada tomada de El Confidencial]

Corea del Norte quiere la paz (reconoce el Pentágono) pero con soberanía

La tozuda realidad es que por muchas sanciones que se impongan y por muchos ejercicios militares que lleve a cabo Estados Unidos en la península coreana, las autoridades de Corea del Norte (Norcorea) no se van a amedrentar. Los misiles balísticos lanzados periódicamente por Pyongyang son la demostración de esta realidad que Washington finge no reconocer (al menos públicamente). A cada maniobra militar y diplomática amenazante por parte de Estados Unidos, le sigue una demostración de fuerza de carácter defensivo por parte de Norcorea que disuade a su enemigo.

El Consejo de Seguridad de la ONU emitió una declaración en la que condenaba el lanzamiento de un misil por parte de Corea del Norte sobre el espacio aéreo japonés (…). China y Rusia atribuyeron la culpa a otros miembros del Consejo de Seguridad por la reciente escalada de tensión y criticaron a Estados Unidos por las sanciones secundarias emitidas recientemente contra compañías que Washington acusó de violar las sanciones existentes contra Pyongyang. China también pidió a Estados Unidos y Corea del Sur que desmantelen un sistema de defensa antimisiles que han desplegado en Corea del Sur. [South China Morning Post, 30 de agosto 2017]

Las opciones siguen siendo únicamente dos: o una guerra nuclear (que implicaría además a Rusia y China), o utilizar la vía diplomática para alcanzar finalmente un acuerdo de paz para la península. Ninguna de las dos opciones complace al imperialismo estadounidense, pero finalmente se impondrá la “Realpolitik”.

(…) incluso en un escenario en el que los Estados Unidos o Corea del Sur lograran un ataque preventivo contra Kim Jong Un, las capacidades militares convencionales de Corea del Norte aseguran que todavía es capaz de infligir daños catastróficos al Sur, donde Estados Unidos tiene miles de soldados desplegados. Tampoco está claro que el KPA arrojaría sus armas a raíz de la muerte de Kim. El secretario de Defensa, James Mattis, ha asegurado a los legisladores estadounidenses que aunque los Estados Unidos prevalezcan en una guerra contra el Norte, cualquier conflicto sería “más grave en términos de sufrimiento humano que cualquier otra cosa que hayamos visto desde 1953”. [1]

Al contrario de lo que la narrativa oficial difundida por los medios corporativos occidentales relata, es Norcorea quien se está defendiendo de la amenaza estadounidense, y no al revés. Corea del Norte siempre ha querido llegar a un acuerdo definitivo con sus vecinos del sur. Recordemos que entre “las dos Coreas” nunca se firmó un tratado de paz sino un “alto el fuego” o armisticio tras el fin de la guerra en 1953.

Durante sus dos mandatos Barack Obama rechazó en varias ocasiones la propuesta de diálogo de Kim Yong-un, al mismo tiempo que el “Premio Nobel de la Paz” incrementaba el despliegue militar y armamentístico en la región asiática (en el marco geoestratégico del “Pivote Asiático” encaminado a cercar a China). También se ha rechazado en varias ocasiones la propuesta de China basada en el desarme gradual por ambas partes para tratar de “reducir la tensión” en la península y “evitar una colisión frontal” entre Estados Unidos y Corea del Norte. La respuesta de Washington fue aplicar sanciones no sólo a Corea del Norte sino a la propia China.

[Leer también: Trump amenaza a Corea del Norte: el ruido que precede al acuerdo]

Esta política de confrontación y amenaza permanente es utilizada por Estados Unidos para justificar su presencia militar y su injerencia política en el sudeste asiático. Su preocupación real no reside en un inminente ataque nuclear de Norcorea, sino en la influencia, crecimiento y expansión de China en el marco “Euroasiático”. Una China que ya ha superado a Estados Unidos como la locomotora de la economía capitalista global.

Esta falta de voluntad política para impedir un acuerdo con Pyongyang es señalado incluso desde la RAND Corporation, el think tank oficioso del Pentágono, que reconoce que son las imposiciones previas que se dictan desde Washington las que impiden un acuerdo nuclear con Norcorea. En un sorprendente artículo publicado en su web el pasado 8 de junio, desde este “tanque pensante” estadounidense se reconoce la voluntad histórica por parte de Pyongyang de alcanzar un acuerdo de paz, así como el derecho a la autodefensa por parte de Corea del Norte y del propio Kim Jong-un en persona.

Estas líneas, escritas desde el corazón mismo del imperialismo belicista norteamericano, destrozan toda la propaganda de guerra lanzada contra Corea del Norte desde los medios corporativos occidentales, ONGs, políticos neoliberales (“progresistas” incluidos), intelectuales alienados y demás voceros del poder económico anglosajón. Toda una paradoja que debería avergonzarlos.

Los líderes norcoreanos han concedido importancia desde hace tiempo a poner fin formalmente a la guerra. A lo largo de los años han planteado repetidamente la perspectiva de un tratado de paz para resolver los numerosos problemas que el armisticio de 1953 dejó sin resolver, sobre todo el acuerdo sobre la división permanente de la Península Coreana.

En varias ocasiones los norcoreanos han propuesto negociar un tratado con los Estados Unidos, otras veces con Corea del Sur. En los últimos años, China también ha instado a la apertura de esas negociaciones.

Los norcoreanos quieren una declaración definitiva de paz, no sólo una tregua, como garantía de que no serán atacados y como reconocimiento por parte de Estados Unidos, Corea del Sur y el resto del mundo de que su país es un Estado soberano y un poder legítimo .

Los sucesivos presidentes estadounidenses han insistido en una serie de condiciones previas antes de que se pudieran iniciar negociaciones serias de paz, incluyendo un compromiso con la desnuclearización y la detención de nuevas pruebas de misiles. Pero el líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong-un, probablemente no acepte renunciar a los programas nucleares y de misiles de su país sin recibir garantías convincentes de que no sufrirá el destino de Saddam Hussein de Irak ni de Muammar el-Gadafi de Libia. [2]

Para las élites imperialistas dominantes en Estados Unidos (el “Estado Profundo”) la paz ha consistido históricamente en que sus enemigos o rivales se desarmen para poder dominarlos sin derramamiento de sangre. Paz como sinónimo de derrota y sumisión del enemigo. Es una paz basada en la aceptación por parte del resto de países de la doctrina del “excepcionalismo” norteamericano, según la cual Estados Unidos tiene la divida virtud de gobernar unilateralmente al resto el mundo y de no tener que responder ante nadie por los crímenes que comete.

Aquellos gobernantes y pueblos que no aceptan este principio de obediencia impuesta se convierten en un “peligro para la paz mundial”. Es decir, que suponen un obstáculo para los intereses económicos del imperialismo corporativo y deben ser eliminados cuanto antes (provocando un “cambio de régimen”, como en Ucrania, o una “intervención humanitaria” de la OTAN, como en Libia).

La gran desgracia actual para el Imperio estadounidense es que hoy en día ya no tienen la misma capacidad de imponer por la fuerza sus políticas, tal y como venía ocurriendo desde hace casi 70 años. Siria es el paradigma de este cambio tectónico en lo geopolítico. Ellos lo saben (como reconoció el propio Pentágono en uno de sus informes [3]), de ahí su desesperación.

Corea del Norte tiene derecho a defender su Soberanía, incluso nuclearmente. Un acuerdo de paz para la península coreana es inevitable y deseable. Quizás la visita que realizará Donald Trump a China prevista para el próximo mes de noviembre sea un buen momento para anunciarlo.

 

REFERENCIAS – NOTAS

[1] How (Not) to Kill Kim Jong Un,- artículo de Adam Rawnsley (Foreign Policy, 6/7/2017) http://foreignpolicy.com/2017/07/06/how-not-to-kill-kim-jung-un/

[2] End the Korean War, Finally,- artículo escrito por James Dobbins y Jeffrey W. Hornung, analistas y miembros de RAND Corporation (8/6/2017) https://www.rand.org/blog/2017/06/end-the-korean-war-finally.html

[3] At Our Own Peril: DoD Risk Assessment in a Post-Primacy World,-  informe del Pentágono: https://ssi.armywarcollege.edu/pdffiles/PUB1358.pdf

[Leer también: Trump amenaza a Corea del Norte: el ruido que precede al acuerdo, El Mirador Global, 11 de agosto de 2017]

La CIA de Obama/Clinton: espionaje masivo y ataques cibernéticos de falsa bandera

Si la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos tuviera su sede principal en Moscú y estuviera dirigida por Vladimir Putin, la mayor filtración de documentos de la historia publicada por WikiLeaks desde el martes 7 de marzo (Vault 7 [1])  sería una maravillosa noticia para los grandes medios corporativos y las élites globalistas occidentales de ambos lados del Atlántico Norte. Todo su discurso de los últimos tiempos encajaría a la perfección. Esa noticia ocuparía todo el espacio informativo de los medios occidentales, abriría un debate político y social al respecto y, sin duda, habría consecuencias negativas para Rusia y Putin en el plano institucional internacional, por ejemplo con el incremento de las sanciones económicas contra Rusia o la escalada militar frente a sus fronteras por suponer “un peligro para la seguridad mundial” y “las libertades de los ciudadanos”.

Todo este relato sería perfecto si realmente fueran así los hechos. Se confirmaría que los medios occidentales decían la verdad cuando nos hablaban de las peligrosas prácticas injerencistas rusas contra la libertad y la democracia occidental.

El problema para estas élites mediáticas, políticas y económicas occidentales es que estamos ante un escenario opuesto al que describía anteriormente. Lo que WikiLeaks ha demostrado definitivamente es todo lo contrario. No son Putin ni Donald Trump (ni tampoco Maduro, Assad, Rohani…) los que espían ilegal y masivamente al resto del mundo, incluidos ciudadanos de a pie, hogares, empresas, gobiernos, instituciones públicas, políticos, etc., sino que es la criminal CIA de Obama y Hillary Clinton (y la de sus antecesores) quien lo ha hecho a nivel mundial y sin excepciones. En realidad esto ya era conocido y tolerado por todos nosotros, pero ahora se amplía enormemente la información y sabemos al detalle incluso la tecnología concreta que utilizan.

Pero además, para enredar aún más este asunto, la CIA dirige toda esta red global de espionaje y hackeo no sólo desde su sede en Langley (Virginia), sino también desde la embajada de Estados Unidos en Frankfurt (Alemania) donde coordina todos sus ataques y su espionaje dirigido a Europa, África y Oriente Medio [2]. La Fiscalía Federal alemana dijo que iba a iniciar una investigación sobre estos hechos. Pero es pura retórica. El gobierno de Alemania no tiene ningún interés en perjudicar a una agencia como la CIA que, por otro lado, pretende derrocar a un Donald Trump que tiene a Alemania en el punto de mira. Recordemos que, como dije en otro artículo anterior, Estados Unidos pretende revertir el enorme déficit comercial que mantiene con Alemania, el más grande después del que mantiene con China. Entre otras medidas el gobierno estadounidense podría imponer aranceles de hasta el 20% a los productos europeos (principalmente alemanes, se entiende). Y algunos analistas también pronostican una guerra monetaria contra el Euro, al que Trump y su equipo económico acusan de estar manipulado por parte de Alemania para favorecer sus exportaciones. Merkel no apoyará a Trump atacando a la CIA

Como tampoco lo hizo en abril de 2015 cuando se hizo público que los servicios de inteligencia alemanes (BND) cooperaban con la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) para espiar a políticos y empresas europeas [3]. Nada ha cambiado desde entonces. Hoy en día en Europa… silencio absoluto. Se les acumulan los problemas.

Estados Unidos ya está en una guerra comercial contra otras naciones pero ahora está empezando a contraatacar, dijo este miércoles en entrevista con Bloomberg TV, el secretario de Comercio norteamericano, Wilbur Ross. [El Economista, 8/3/2017]

¿Y dónde queda la ética, los derechos de los ciudadanos y la legalidad internacional en todo este asunto?  Pues están supeditados a los intereses económicos y geopolíticos, evidentemente.

Y, claro, todos estos hechos citados lo cambian todo. La noticia de las filtraciones históricas de WikiLeaks pierde interés entre la “prensa libre” y el “progresismo” occidental al no poder culpar a Putin y a Trump de espiar al resto del mundo, y además deja en evidencia sus mentiras y su doble rasero. Hay que olvidar la noticia cuanto antes, desviar la atención. Pero por más que intenten ponerse de perfil han quedado desnudos ante la realidad.

La propaganda sobre unos supuestos “hackers rusos” al servicio del Kremlin que distorsionaron las elecciones en Estados Unidos y que iban a hacer lo mismo en las elecciones de Francia, Alemania y el resto de Europa se ha desvanecido de un plumazo. Los “hackers rusos” eran más bien estadounidenses que trabajaban para la CIA. WikiLeaks ha desvelado que la CIA, a través de un programa llamado “UMBRAGE” [4], tiene la capacidad de realizar “hackeos” o ataques informáticos dejando las huellas digitales de otros autores que nada tienen que ver con el ataque. Es decir, que pueden realizar ataques informáticos pero culpando a otros países de su autoría. Obviamente hablamos de Rusia. Desde un punto de vista técnico se ha demostrado que pueden hacerlo, con lo cuál todo apunta – ante la incapacidad de Washington de presentar pruebas contundentes contra Moscú – a que la supuesta “injerencia rusa” en las pasadas elecciones estadounidenses y el hackeo del correo del Partido Demócrata y de Hillary Clinton pudo ser un ataque de falsa bandera por parte de la CIA para culpar a Rusia.

Algunas informaciones hablan incluso de que el omnipresente George Soros, ligado al Partido Demócrata, financia algunas de las empresas contratadas por el FBI para “investigar” los supuestos “hackeos rusos” contra dicho partido político [5] durante las pasadas elecciones. Ellos lo denuncian y ellos financian a quien debe investigar los hechos. Sus conclusiones estaban escritas de antemano y apuntando hacia Moscú, lógicamente. Una investigación a la carta.

Igualmente las denuncias públicas hechas por Donald Trump contra Obama y las agencias de inteligencia por haber  intervenido ilegalmente sus conversaciones privadas (que luego eran filtradas a la prensa a su servicio para tumbar al equipo de Trump) no son “excesos verbales” de un presidente “loco” e “ignorante”, sino que son creíbles y seguramente ciertas a la vista de los hechos que acabamos de conocer. Esto es lo que piensa también William Binney, ex-director técnico de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA), quien el pasado lunes 6 de marzo (un día antes de publicarse la primera de las siete partes de las que consta el informe completo Vault 7)  afirmó lo siguiente durante una entrevista para la cadena Fox Business:

“Creo que el presidente [Donald Trump] tiene completamente razón. Sus llamadas telefónicas, todo lo que hizo electrónicamente, se monitoreaba”.

La profundidad y gravedad de la información desvelada por WikiLeaks ha obligado a los medios corporativos occidentales a publicarla a regañadientes y a citarla en sus informativos de televisión y radio. Pero han hecho todo lo posible para que pasara lo más desapercibida posible y, por supuesto, que no tuviera repercusiones negativas sobre Obama y los propios periodistas que le adulan. Y lo han hecho, primero, cuestionando la credibilidad de la información presentada por WikiLeaks, a pesar de que ningún medio corporativo ni gobierno ha podido demostrar que los cables y filtraciones publicados por la organización de Julian Assange desde que se dio a conocer en 2007 sean falsos o estén manipulados. Nadie, nunca. Su veracidad está fuera de toda duda a día de hoy. De hecho, el FBI y la CIA han abierto una investigación para dar con los “traidores” dentro de sus filas, dando por cierta la veracidad de la información de WikiLeaks. Y en segundo lugar, trataron de relacionar directamente a WikiLeaks con el Kremlin o incluso con Donald Trump (“WikiTrump” [6]). Sin pruebas, claro. Los mercenarios de la “información” en Occidente son inagotables difundiendo “noticia falsas” y manipulando los hechos. Su sueldo y “prestigio” social les va en ello.

Parece evidente que WikiLeaks maneja los tiempos con un claro interés político. No somos niños ni tampoco idiotas. Una de sus funciones es, precisamente, desmontar las gigantescas mentiras que hay detrás del discurso de los gobiernos imperialistas occidentales. Pero esto no significa que haya pruebas que nos lleven a concluir que la mano de Putin esté detrás de WikiLeaks, mucho menos la de Trump. Ni la CIA ni el resto de agencias de inteligencia con su gigantesco y planetario aparato de espionaje han podido presentar en 10 años ni una sola prueba que los relacione. Estamos por tanto, una vez más, ante un ejercicio de pura manipulación y distorsión informativa con fines políticos.

Este es otro capítulo de la guerra que está librando Trump contra el Estado Profundo o el Gobierno Permanente como lo llaman algunos analistas. Pero en esta ocasión la situación ha dado un giro inesperado. WikiLeaks ha salido al rescate de Donald Trump, quien cuenta ahora con pruebas y detalles técnicos suficientes para defender sus argumentos y acusaciones contra de la todopoderosa y criminal Agencia Central de Inteligencia (CIA) y para denunciar las prácticas corruptas de sus enemigos políticos Obama y Clinton. Por desgracia los medios corporativos occidentales y la izquierda “progresista” europea, que se muestran impermeables a los hechos probados, continuan con su campaña de propaganda anti-rusa y anti-Trump como si nada hubiese pasado, sirviendo como tontos útiles a quienes les están espiando a sus espaldas.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] Todo lo que debes saber sobre Vault 7, el arma cibernética de la CIA,- información de María Jesús Vigo Pastur para RT (7/3/2017)

[2] Filtración de WikiLeaks expone métodos de hackeo de la CIA,- información ofrecida por la agencia EFE (El Observador, 7/3/2017)

[3] Escándalo de espionaje de NSA y BND azota al Gobierno alemán,- un reporte de Montse Mondelo, corresponsal en Berlín del canal Hispan TV (YouTube, 29/4/2015) https://www.youtube.com/watch?v=48RrdnjbAVc&feature=youtu.be

[4] Wikileaks Reveals: CIA’s UMBRAGE Allows Agency To Carry Out ‘False Flag’ Cyber Attacks,- artículo de Whitney Wett para Mint Press News (7/3/2017) http://www.mintpressnews.com/cia-umbrage-carry-false-flag-cyber-attacks/225638/

[5] DNC ‘Russian Hacking’ Conclusion Comes from Google-Linked Firm,- información de Aaron Klein (Breitbart, 6/1/2017) http://www.breitbart.com/big-government/2017/01/06/dnc-russian-hacking-conclusion-comes-google-linked-firm/

[6] Oh, that traitorous WikiTrump,- artículo del analista Pepe Escobar (Asia Times, 9/3/2017)

Fractura europea: derecha globalista contra derecha nacionalista. ¿Dónde queda la izquierda ante el nuevo escenario geopolítico?

De la mano de Estados Unidos (EU) los gobiernos y tecnócratas de la Unión Europa (UE) abrazaron un modelo de globalización neoliberal que ahora está en pleno retroceso. En palabras del experto en geopolítica mexicano Alfredo Jalife-Rahme, la “era Trump” da inicio definitivamente a un proceso de “desglobalización” y a un nuevo orden mundial donde la “multipolaridad” pone fin a la hegemonía de EE.UU. vigente desde la Segunda Guerra Mundial. Sin la tutela de Washington – que fue quien impulsó y financió la creación de la UE para neutralizar a la Unión Soviética – Bruselas está descabezada. Son víctimas de su propio discurso y de sus propias políticas, ancladas en un modelo que ha quedado obsoleto, incapaces de adaptarse al nuevo escenario global.

La descomposición de la actual Unión Europea es tan evidente que incluso los tecnócratas que dirigen sus instituciones están barajando abiertamente la posibilidad de “reducir la UE a un simple mercado único” o poner en marcha una Europa de varias velocidades o los “Estados Unidos de Europa“. Cualquier ocurrencia es buena para seguir huyendo hacia adelante dando la espalda a la realidad.

Tras el mazazo que supuso el Brexit para las élites europeas, en países como Holanda ya debaten sobre la necesidad de abandonar el Euro. A escasos días de que se celebren elecciones generales (15 de marzo) más de la mitad de los holandeses estaría a favor de abandonar la UE siguiendo los pasos de Reino Unido. Grecia, cuya clase trabajadora está de nuevo en la calle luchando contra los recortes sociales y el expolio público, es un estado fallido al que la banca alemana y el FMI mantienen todavía con vida para poder exprimirle hasta su última gota de sangre (gracias a la traición de un gobierno “revolucionario” igual o peor que sus predecesores). La Hungría de Víktor Orbán forma parte del eje del mal “pro-ruso”, y su gobierno mantiene una guerra contra George Soros por promover la inmigración masiva hacia Europa con fines políticos y económicos. En Serbia, aspirante a entrar en la UE, la jefa de la diplomacia europea Federica Mogherini fue abucheada en el Parlamento cuando se disponía a dar un discurso el viernes 3 de marzo (“Serbia y Rusia no necesitan a la UE”).

Pero, a pesar del panorama general hostil al statu quo europeo, es la situación en Francia lo que trae de cabeza al establishment europeo. Las encuestas apuntan a que Marie Le Pen podría ganar las elecciones presidenciales del 23 de abril, lo que supondría la fractura definitiva y absoluta de la UE y de la Eurozona. Este hecho explica porqué la candidata Le Pen está sufriendo en estos momentos el ataque del establishment político y mediático europeo, de forma similar y paralela al ataque que está sufriendo Donald Trump en Estados Unidos. De momento los patrocinadores europeos del Estado Islámico pretenden juzgar a Le Pen por publicar en su cuenta de twitter unas fotografías que muestran las barbaridades cometidas por estas terroristas en Irak y Siria (Red Voltaire denuncia posible proceso contra eurodiputada francesa). Vivimos tiempos surrealistas, de “pos-verdad” lo llaman algunos analistas. Los miembros europeos de la OTAN pretenden ocultar sus propias responsabilidades aplicando la censura y la represión contra quienes las denuncian públicamente. Este tipo de ataques, que se irán incrementando a medida que se acerquen las elecciones, no harán más que incrementar los apoyos a Le Pen entre aquellos ciudadanos franceses que ven a la UE como una enorme losa burocrática que les aplasta y les empobrece. Y no me extraña nada en absoluto.

La misma burocracia dirigente instalada en Bruselas que acusa a Trump, a Le Pen y a la “extrema derecha” europea de atacar a los refugiados y a los inmigrantes, pretende ahora poner en marcha un “Plan de Acción” para expulsar de Europa a más de un millón de inmigrantes. Anteriormente conocíamos que Alemania había decidido pagar 1.200 euros a cada refugiado para que regresen a sus países. Del mismo modo sabemos también que el “miedo” de la UE hacia el ascenso de la “extrema derecha” es selectivo, puesto que en Ucrania apoyan y sostienen a un régimen neonazi que está realizando una limpieza étnico-ideológica en Donbass sin que esto suponga ningún dilema moral ni preocupación “humanitaria” en Bruselas. [ver documental de Oliver Stone: Ucrania en llamas]

¿Hay algún europeo racional al que no le den ganas de salir corriendo de esta criminal UE?

La Comisión Europea insta a los Estados miembros a expulsar a un volumen ingente de migrantes irregulares. Bruselas calcula que en la UE residen aproximadamente un millón de personas que deberían ser devueltas a sus países de origen, según el plan para acelerar retornos de extranjeros presentado este jueves. Casi dos años después de lanzar la idea del reparto de refugiados como principal alivio a la crisis migratoria, Europa se centra en las expulsiones y en el freno a las llegadas. [Bruselas pide expulsar a más de un millón de migrantes “sin papeles”,- El País, 2/3/2017]

Su modelo de “integración europea” ha fracasado y no tienen otro plan alternativo que resuelva los problemas que amenazan a las clases populares en Europa (deslocalización, desempleo, precariedad laboral, recortes sociales, desigualdades, pobreza, corrupción, pensiones, deuda impagable…). El Euro fue la culminación de un proceso de destrucción de la soberanía nacional de los Estados por orden de los “mercados financieros” y las grandes corporaciones occidentales (bajo la tutela de Washington). Hoy en día la devaluación salarial y la pérdida de derechos de los trabajadores europeos, unido a la implementación de más guerras imperialistas y más injerencias contra otros países independientes ricos en recursos (como Libia, Siria, Venezuela…), es la única fórmula que propone la UE para poder competir con otras regiones y países por el control de los mercados mundiales. La lógica del libre comercio sin barreras ni fronteras, la desregulación financiera,  la financiarización de la economía mundial, la propias reglas de la globalización neoliberal que estas élites occidentales impulsaron hace más de 20 años se han vuelto en su contra y han propiciado no sólo la crisis económica, política y social sufrida dentro de Europa, sino el ascenso meteórico de China como primera potencia capitalista mundial, que posteriormente gracias a su alianza estratégica con Rusia han removido las piezas del tablero geopolítico global.

La solución que plantean las élites europeas para salvar al viejo orden mundial unipolar y salvarse a si mismos y al capital financiero que los sustenta es, a corto plazo, la censura mediática, la represión de los disidentes y la identificación de un enemigo externo que impida ver sus propios errores y justifique sus políticas. El enemigo externo es Rusia, por supuesto, a la que ahora han sumado a Donald Trump (quien a pesar de su retórica inicial continúa incrementando la escalada militar en el este de Europa y tiene a Irán peligrosamente en el punto de mira, como hicieron sus antecesores). El enemigo interno, dicen ellos, es el “populismo “, “el ascenso de la extrema derecha” (no incluyen al régimen neonazi de Ucrania), “la antiglobalización”, la “ola de refugiados” (que ellos mismos provocan) o la eterna crisis económica (que se profundizará si finalmente se regresa al “patrón oro”, como podría acordar el futuro G-3: China, RusiaEstados Unidos).

Estos problemas que quitan el sueño a los globalistas occidentales fueron reflejados en el informe que presentaron en la última Cumbre de Seguridad de Múnich (Reporte 2017, ¿post-verdad, post-occidente, post orden?). La solución a medio-largo plazo para resolver estos problemas que plantean es “más Europa”, que es lo mismo que decir “más globalización”, lo cual significa menos soberanía de los Estados en beneficio de un “Gobierno Mundial” dominado por las élites financieras. Este objetivo del “gobierno mundial” es literal, no es una “teoría de la conspiración”. Hace unos días se celebró en Dubai la Cumbre del Gobierno Mundial 2017. En ella los intervinientes fueron muy transparentes. Por ejemplo el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, quien afirmó que la pérdida de confianza en los gobiernos nacionales requiere de una institución global que resuelva nuestros problemas. Viejas recetas para alcanzar la dominación global lanzadas por una élite ciega de poder que no quiere ver y asumir la nueva realidad geopolítica mundial.

La soberanía nacional es una reliquia del pasado. (…) Necesitamos respuestas globales y las respuestas globales necesitan instituciones multilaterales capaces de desempeñar ese papel [Welcome to Dubai and Globalist Insanity 2017 ,- Phil Butler, NEO, 2/3/2017]

En realidad la Unión Europea de Maastrich y del Euro es un muerto viviente desde, al menos, el estallido de la “crisis sistémica” desatada en 2007-2008 en el centro del capitalismo financiero mundial. Pero, contrariamente a lo que podíamos pronosticar en aquel entonces, no son los movimientos populares o la llegada al poder de gobiernos de izquierdas anti-neoliberales los que están acelerando su derrumbe. Más bien los movimientos antiglobalización y la izquierda política están desaparecidos, o peor aún, muchos de ellos están movilizados en defensa del viejo orden mundial unipolar y de la globalización neoliberal. Es la llamada “extrema derecha” o “derecha nacionalista” la que está poniendo en jaque al mundo Occidental.

Si nos fijamos bien, en estos momentos se está produciendo tanto en EU como en Europa una la lucha por el poder entre el capital financiero globalizado (cuyos intereses están ligados al actual sistema financiero, a la globalización y a los grandes tratados de libre comercio)  y un capitalismo nacional-continental más primario cuyos intereses estarían ligados a la producción nacional, al incremento del consumo interno y a la exportación a través de acuerdos comerciales bilaterales con otros países y regiones en función de sus intereses y estrategias particulares (Recomiendo escuchar al respecto el análisis del sociólogo holandés Wim Dierckxsens para el programa de radio Voces del Mundo, en Sputnik Mundo, 23/2/2017).

Si esta guerra por el poder la trasladamos a la esfera política y partidista, la actual contienda se disputa entre el viejo bipartidismo neoliberal defensor de la globalización que se ha turnado en el poder institucional en EU y Europa en las últimas décadas (sector que engloba a los llamados liberales, conservadores, socialdemócratas, progresistas…), y una fortalecida “extrema derecha” o “derecha nacionalista” que pretende recuperar la soberanía nacional volviendo al concepto de Estado-nación  y que tiene ahora a Donald Trump como su máximo exponente, o a Marie Le Pen en Europa. En estos momentos el esquema de disputa Izquierda-Derecha ha sido superado por una confrontación entre Globalización y Nacionalismo, como lo definió muy bien la periodista Vicky Peláez en uno de sus artículos (De la Globalización al Nacionalismo, Sputnik, 1/2/2017).

Como decía anteriormente, la izquierda política y los movimientos sociales no participan como protagonistas en esta batalla. Están desaparecidos del debate geopolítico y geoestratégico que ahora está reconfigurándose, y en la mayoría de los casos se están movilizando en contra de los llamados “populismos” de la mano de los mismos globalistas neoliberales (con Obama-Clinton a la cabeza) que llaman “populistas” a los gobiernos y dirigentes de izquierdas en Latinoamérica, por ejemplo. No ven más allá. Paradójicamente la izquierda “progresista” española (y me temo que la europea en general) está empleando los mismos términos para atacar a la extrema derecha nacionalista. Pero sin darse cuenta, al acusarles de “populistas”, la izquierda está admitiendo intrínsecamente que no pretenden romper con el régimen institucional europeo (incluido el Euro), porque entienden que no es posible hacerlo, dando por hecho que la “extrema derecha” lo hace sólo para captar votos. Los “progresistas” están demostrando que son más reaccionarios que la propia “extrema derecha”, quien en realidad está dejando en evidencia que sí tienen un modelo alternativo a la globalización neoliberal y al orden mundial unipolar (con todas la carencias, excesos o críticas que le queramos añadir a sus propuestas).

La “extrema derecha”, que ahora en Europa se identifica con Trump o Le Pen, ha señalado las causas del empobrecimiento de las clases trabajadoras, y sus dirigentes tienen el valor de denunciar públicamente a los grandes medios corporativos por la manipulación informativa que ejercen, algo que jamás han hecho los dirigentes de la izquierda progresista más reconocidos por temor a que les acusen de “atentar contra la libertad de prensa”. Esta claridad y determinación – entre otros factores – es el que hace que ésta “extrema derecha” encuentre el apoyo entre las víctimas de la globalización neoliberal tanto en EU como en Europa. Centrar todo su energía en reprocharle a la “extrema derecha” su discurso “racista” y en manifestarse en contra de sus políticas “xenófobas”, sin tener en cuenta el resto de su discurso en materia de soberanía económica, política, financiera, geoestratégica o geopolítica, supone un error de bulto que está pagando la “izquierda” con su irrelevancia. En España la “izquierda progresista” se ha situado en el “extremo centro”, el del “consenso político”, el lugar que ocupan los que tienen “sentido de Estado”, y han cedido su histórico espacio ideológico y estratégico a la “extrema derecha” a la que califican de “populista”.

¿Acaso no son “populistas” el resto de partidos “conservadores” y “socialdemócratas” que prometen trabajo y prosperidad a las clases populares? ¿Acaso no es populista “la izquierda” que promete crear una “alternativa” sin abandonar la estructura de poder supranacional que precisamente impide cualquier cambio radical? ¿Acaso no es populista presentar un programa electoral para “los de abajo” desligándolo de un contexto supranacional y global que hará imposible su cumplimiento? ¿Quién tiene la culpa de que la “izquierda” haya dejado huérfanas a las clases trabajadoras que ahora están abrazando a quienes les proponen romper con el sistema que les ha empobrecido?

La llamada “extrema derecha” occidental encabeza ahora el movimiento “antisistema” y “antiglobalización” que otrora fuera la bandera de la izquierda que quería cambiar las cosas. Por eso el pueblo trabajador les apoya. Por eso el enfrentamiento político por el poder se produce entre un bipartidismo neoliberal y globalista-imperialista que pretende mantener el statu quo, y una renovada extrema derecha de corte nacionalista que ataca al establishment y ha presentado una alternativa basada en la recuperación de la soberanía nacional y en acabar con el viejo orden mundial unipolar.

La izquierda “progresista” o “alternativa” no tiene realmente un modelo alternativo que presentar ante las clases populares, y sólo aspiran a sustituir a la socialdemocracia para “reformar” el actual sistema y proceder al reparto de ayudas sociales entre los excluidos pero sin romper de raíz con las estructuras que provocan esa exclusión, esa pobreza y esa desigualdad contra la que dicen luchar. Eso no es una “alternativa al sistema”, sino darle oxígeno y limpiar su imagen. La izquierda se ha mimetizado con la socialdemocracia, que a su vez es indistinguible de la derecha neoliberal. Por eso la “izquierda progresista” no tiene nada que decir ante este histórico cambio de paradigma geopolítico mundial que estamos viviendo. Salvo unirse mansamente a los globalizadores para criticar a Donald Trump.

La vieja Unión Europea atrapada entre Washington y Moscú

Desde hace varios años el llamado viejo Orden Mundial unipolar, caracterizado por la hegemonía de EE.UU. sobre el resto de países, está dando paso a otra realidad donde el poder y la influencia mundial se ha polarizado. En estos momentos aquellos poderes económico-financieros y aquellas élites políticas cuyos intereses están ligados a la continuidad de la Globalización neoliberal y de las guerras imperialistas de la OTAN, tratan de impedir lo inevitable ajenos a la nueva realidad que ya está en marcha. Para ello no dudan en seguir apoyando a los neonazis en Ucrania, a los terroristas de Al Qaeda en Siria, o al fascismo más reaccionario de EE.UU. (el “Estado Profundo”) que trata desesperadamente de derrocar a Donald Trump para conservar su poder.

Una ofensiva política y militar del fascismo occidental ante el fin de su hegemonía

Como se pudo comprobar en la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich celebrada entre el 16 y el 19 de febrero, así como en la reunión del Consejo del Atlántico Norte celebrada anteriormente en Bruselas, los gobiernos y tecnócratas europeos continúan apostando su futuro a una confrontación directa contra Rusia bajo la escusa de defenderse de una inexistente invasión rusa de Ucrania que amenaza con extenderse al resto de Europa. Para agitar este viejo fantasma, los organizadores no dudaron en invitar al acto al presidente del régimen neonazi de Ucrania [1]. No les importó a estos defensores de la “democracia” europeos que desde el pasado 28 de enero Poroshenko esté bombardeando intensamente las regiones del Donbass asesinando a decenas de civiles y saltándose de paso todos los acuerdos y compromisos de paz firmados anteriormente. De hecho estos ataques por parte del ejército ucraniano, que violan una vez más los acuerdos de Minsk, se producen en presencia de funcionarios de la OSCE, sin que nadie haya dicho ni una sola palabra al respecto desde la Unión Europea.

En apoyo a la ofensiva criminal del régimen fascista ucraniano contra el Donbass, el pasado 31 de diciembre los senadores estadounidense John McCain  y Lindsay Graham estuvieron junto a Poroshenko visitando a las tropas que están asesinado civiles inocentes, emulando aquellas otras visitas que el sanguinario imperialista John McCain realizó ilegalmente a Libia o Siria para apoyar a los terroristas yihadistas que iniciaron las “primaveras árabes” bajo la dirección de la OTAN. Hace unos días viajó de nuevo a Siria para “evaluar las condiciones dinámicas en el terreno en Siria e Irak”, es decir, comprobar sobre el terreno las posibilidades para reactivar la guerra terrorista contra Siria. Y como ya sabemos, conquistar Siria forma parte de los preámbulos para una guerra mayor contra Irán. Los fundamentalistas del imperio, ajenos a su derrota en Siria, trabajan en la formación de una coalición suní para atacar a Irán.

Mientras tanto los medios corporativos occidentales (especialmente los españoles) guardan un absoluto silencio sobre los crímenes cometidos en pleno continente europeo, así como en Oriente Medio, por los neonazis y mercenarios subcontratados de la OTAN. Son los mismos medios que tienen la desvergüenza de llamar “propaganda rusa” a la información que aportan aquellos que denuncian los crímenes neonazis en Ucrania.

Tres años después del golpe de Estado neonazi del “Euromaidán”, apoyado por Washington y Bruselas, Ucrania atraviesa una grave crisis política, económica, energética y social. Poroshenko necesita buscar un enemigo en el exterior que justifique sus políticas neoliberales y oculte su propio fracaso. El régimen neonazi ucraniano incrementó unilateralmente la guerra contra las repúblicas del Donbáss para buscar el apoyo de Donald Trump frente a la supuesta “agresión rusa” tratando así de impedir el acercamiento entre Washington y Moscú. De hecho el citado John McCain, como jefe de la comisión del Senado para las Fuerzas Armadas de EE.UU., envió una carta al presidente Trump exigiéndole que sea firme y contundente contra Rusia ante la “invasión rusa” en Ucrania, instándole incluso a enviar “armas letales” al régimen de Kiev. Por su parte el presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Representantes de EE.UU., el republicano William Mac Thornberry, también instó recientemente al presidente Donald Trump a suministrar armamento letal a Ucrania:

“Creo que hay un apoyo bipartidista (demócratas y republicanos) profundo y amplio para proporcionar armas letales a los ucranianos a fin de que puedan defenderse y este ha sido el caso durante los últimos dos años”

John McCain también intervino en la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich celebrada este fin de semana, donde siguió empujando a Europa a una guerra contra Rusia [2], un enemigo inexistente pero muy necesario para justificar sus criminales políticas imperialistas. La respuesta de los gobiernos europeos en esa cumbre fue seguir incrementando su escalada militar en las fronteras con Rusia [3].

Una guerra civil encubierta en el corazón político de Estados Unidos

Todos estos movimientos de propaganda política y mediática contra Rusia tratan de presionar al presidente estadounidense para que renuncie a su nueva política exterior y al proceso de “desglobalización” que pretende implementar.  Y forman parte de la guerra civil soterrada que se está produciendo entre las élites estadounidenses por alcanzar el poder.

La sonora renuncia de Michael Flynn como Asesor de Seguridad Nacional [4] supone una batalla  perdida por parte de Trump dentro de esa guerra desatada en la cumbre. La CIA, a la que Trump restó poder dentro del Consejo de Seguridad Nacional, se tomó su venganza filtrando las conversaciones de Flynn con funcionarios rusos durante la última campaña electoral estadounidense. Lo hizo con la imprescindible colaboración de la ex-fiscal general del Estado, Sally Yates, quien ya se había opuesto a aplicar la mal llamada ley “anti musulmana” de Trump, por lo que fue cesada posteriormente. Sally Yates utilizó su cargo para forzar al gobierno a eliminar a Michael Flynn. No fue, por tanto, una acción por cuestiones “legales” sino una acción con fines políticos.

Parece claro que Flynn no violó ninguna ley ni atentó contra la seguridad del país al mantener esas conversaciones privadas. Y mucho menos teniendo en cuenta que lo que dijo Flynn en privado, es decir, la intención de establecer buenas relaciones con Rusia o incluso de eliminar la sanciones en un futuro, estaba siendo defendido abiertamente por Donald Trump ante todo el mundo durante la campaña electoral. A pesar de ello Michael Flynn – que fue cesado por Obama como director de la DIA por oponerse a seguir armando al Estado Islámico en Siria [5] – se vio obligado a dimitir ante la enorme presión mediática y política sufrida. Por el contrario, los miembros de la inteligencia y los funcionarios estadounidenses (incluida la ex-fiscal general del Estado) que participaron en la filtración de esas conversaciones privadas, violaron la ley y la propia Constitución de EE.UU. [6]. Sin embargo, nadie ha puesto el acento sobre este dato, y los medios corporativos y el bipartidismo estadounidense y europeo han criticado duramente la intención de Trump de investigar estas filtraciones ilegales a la prensa. Los únicos que han cometido una ilegalidad son los golpistas de guante blanco que quieren derrocar a Trump.

La hipocresía de estos medios de comunicación y de estos políticos “anti-Trump”, que ahora se oponen a investigar las filtraciones de la CIA, queda en evidencia cuando escuchamos su opinión sobre las filtraciones hechas por Julian Assange (WikiLeaks) o Edward Swoden, los cuales, si de estos “demócratas” dependiera, estarían muertos hace mucho tiempo.

En cualquier caso, veremos muchas más batallas similares dentro de esta guerra por el poder. Trump pretende limpiar las instituciones públicas para poder desarrollar su programa electoral. En estos momentos sus enemigos están dentro de su propia casa. Tiene las manos atadas. Se comprueba de nuevo que ganar las elecciones en las “democracias burguesas” no es sinónimo de alcanzar el verdadero poder. Si Trump no ejecuta esta purga dentro de ese Estado Profundo con rapidez y firmeza su mandato será de corta duración, y aquellos trabajadores y víctimas de la globalización y del imperialismo que le dieron su apoyo recientemente lo acabarán viendo como un traidor más, tal y como vieron a sus antecesores.

Con el tiempo veremos quién sale vencedor en esta guerra. Por el momento la peligrosa estupidez cometida por Donald Trump al arremeter contra Irán para complacer a Israel y Arabia Saudí, no augura nada bueno. Esperemos que su enajenación sea tan solo transitoria.

La Unión Europea perdida ante el nuevo escenario geoestratégico

La respuesta de los gobiernos europeos que se niegan a aceptar la nueva realidad global es seguir repitiendo el mismo discurso ajenos a la nueva realidad geopolítica. La doctrina Wolfowitz [7] ha quedado obsoleta. Sin embargo los tecnócratas europeos que se oponen a la “desglobalización” y al reordenamiento de fuerzas mundial continúan con su agenda belicista contra Rusia con la esperanza de que Trump sea derrocado por el complejo militar industrial y el “Partido de la Guerra” (el bipartidismo globalista).

La Unión Europea se encuentra descolocada y desconcertada ante tanta incertidumbre. Su escalada en contra de Rusia obedecía a una histórica supeditación de sus propios intereses frente a los de EE.UU. en un contexto de Globalización y grandes tratados comerciales impuestos a través de la coacción y las guerras imperialista. Ahora las cosas han cambiado en Occidente, y los gobiernos europeos se encuentran atrapados entre un Donald Trump al que odian y una Rusia a la que siguen acosando por pura inercia del pasado.

Se encuentran en tierra de nadie, abrazados a un viejo modelo que no quieren abandonar pero incapaces de frenar el nuevo esquema que se impone.

Alemania, la “locomotora de Europa”, se prepara para una “guerra monetaria” con Washington [8]. Trump y sus asesores consideran que el Euro está devaluado artificialmente para beneficiar las exportaciones de Alemania, que es el país con el que EE.UU. mantiene el mayor déficit comercial del mundo después de China. De momento sabemos que Alemania ha retirado 300 toneladas de oro que guardaba en la Reserva Federal estadounidense, al mismo tiempo que Merkel sigue enviando tropas y armamento al este de Europa amenazando a Rusia. Y todo esto a la espera de que el Deutsche Bank anuncie si quiebra definitiva.

¿Qué rumbo va a tomar la Unión Europea si Washington y Moscú alcanzan un acuerdo geoestratégico?

La nueva administración estadounidense reconoce la multipolaridad del nuevo Orden Mundial. Donald Trump pretende crear el equivalente a un G-2 junto a Rusia para desligarla de sus acuerdos estratégicos con China. A cambio, Washington ofrecería a Moscú el reparto geoestratégico de la Unión Europea [9] una vez que ésta se descomponga. La posible victoria de Le Pen en Francia, tal y como señalan las encuestas, sería el golpe definitivo al Euro y a la Unión Europea tal y como la conocemos. Y todo este cambio de paradigma global se produce sin que la izquierda política y social mayoritaria tenga nada que decir ni un modelo alternativo que presentar.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] Poroshenko en Múnich,- artículo publicado en la web Slavyangrand.es (22/2/2017) Artículo original publicado en Antifashist

[2] McCain in Munich: The War Party Fights Back,- artículo de Justin Raimondo, editor de la web Antiwar.com (Ron Paul Institute for Peace and Prosperity, 20/2/2017)

[3] Las palomas armadas de Europa,- artículo del politólogo Manlio Dinucci (Red Voltaire, 21/2/2017)

[4] El general Flynn y el Imperio del Mal ,-artículo de Joan Carrero (Mallorcadiario.com, 18/2/2017)

[5] Former DIA Chief Michael Flynn Says Rise of Islamic State was “a willful decision” and Defends Accuracy of 2012 Memo,- declaraciones muy relevantes del general Michael Flynn al canal Al Jazeera donde reconoce que EE.UU. impulsó la creación del Estado Islámico para derrocar al presidente Bashar Al Assad, tal y como pudo comprobar en los informes que manejaba cuando era director de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA, por sus siglas en inglés). (Levant Report, 6/8/2015) https://levantreport.com/2015/08/06/former-dia-chief-michael-flynn-says-rise-of-islamic-state-was-a-willful-decision-and-defends-accuracy-of-2012-memo/

[6] How General Flynn’s accusers broke the law ‘behaved like police state’,- información de Alexander Mercouris (The Duran, 15/2/2017) http://theduran.com/general-flynns-accusers-broke-law/

[7] Paul Wolfowitz, el alma del Pentágono,- un detallado y amplio artículo de Paul Labarique (Red Voltaire, 24/2/2005)

[8] Will Trump destroy the Euro?,- artículo del analista geoestratégico F. Willian Engdahl (New Eastern Outlook, 9/2/2017)  http://journal-neo.org/2017/02/09/will-trump-destroy-the-euro/

[9] “El (des)Orden Global en la Era Trump”,- (VÍDEO) una entrevista donde el experto en geopolítica Alfredo Jalife-Rahme realiza un análisis de la situación internacional tras la llegada de Trump a la presidencia de EE.UU. (vídeo publicado en YouTube, 10/2/2017) https://www.youtube.com/watch?v=op1Grnz1Cwk&t=901s

Terroristas de ida, refugiados de vuelta

Los miles de refugiados de guerra que llegan a Europa procedentes de Libia y Siria, principalmente, son la consecuencia directa de las “intervenciones humanitarias” iniciadas por la OTAN en esos países que anteriormente eran estables y prósperos dentro de su contexto regional. Estos refugiados de guerra no huyen de sus “dictadores” sino de los “bombardeos humanitarios” de la OTAN y del terrorismo salafista patrocinado por ellos mismos y sus aliados en Oriente Medio. De hecho antes de las “guerras humanitarias” contra Libia y Siria, estos dos países acogían a millones de inmigrantes y refugiados.

Esta realidad se ha demostrado en múltiples informes y artículos publicados anteriormente. Los análisis y noticias que giran en torno a la llegada de “refugiados” son, por lo tanto, susceptibles de ser manipulados por los propios patrocinadores de la guerra en beneficio propio. Primero, se utiliza el pretexto de proteger a los civiles para justificar la invasión de un país soberano. Mas tarde, cuando ese país es arrasado por Occidente y sus criminales aliados, se utiliza la dramática situación de los supervivientes que intentan salvar sus vidas, es decir de los refugiados, como un instrumento de propaganda de guerra para legitimar al agresor y continuar ampliando la “intervención humanitaria”. Son asesinos y salvadores al mismo tiempo.

Con la complicidad de los medios corporativos occidentales, la dicotomía a la que nos enfrentan está muy bien delimitada: o apoyas incondicionalmente la llegada masiva de los refugiados, o de lo contrario eres un racista insolidario que está del lado de la extrema derecha y de los “dictadores” de los cuáles huyen los refugiados. No hay espacio para la crítica, el discernimiento, el razonamiento y mucho menos para el análisis de las verdaderas causas. La mayoría de la izquierda acepta mansamente este discurso, quedando atrapada en su propia trampa incapaz de crear su propio relato y de seguir su propia agenda política (en esta y en tantas otras materias).

Gracias a esa premeditada falta de rigor y de crítica, especialmente desde esa izquierda progresista que apoya incondicionalmente las “intervenciones humanitarias” de la OTAN [1], miles de yihadistas regresan sigilosamente a Europa (incluida España) y a Estados Unidos después de perder la guerra terrorista contra Siria. Desde el año 2011 estos terroristas salieron desde diferentes países europeos con destino a Siria para hacer la yihad sin que nadie en esos momentos dijera ni una sola palabra ni diera la voz de alarma. Incluso algunos políticos, como el ministro belga Didier Reynders por ejemplo, afirmaron que estos hombres que viajaban a Siria eran “héroes de una revolución” por la que deberían ser homenajeados.

En el 2012, empezamos a escuchar algunas noticias que hablaban sobre la proliferación de ciertas redes de reclutamiento en Europa. Mientras tanto, en las calles de Bruselas, comenzaban los rumores sobre tal o cual “muyahidín” que partía a combatir a Siria. En marzo 2013, el ministro de interior belga anunció la creación de la Task Force Siria, fue entonces cuando escribí una carta a los padres de los yihadistas alertándolos de la gran complicidad que tenían las autoridades belgas en la partida de sus hijos a Siria. Voy a recordar que el ministro belga de asuntos extranjeros, Didier Reynders declaró en una entrevista realizada por Bel-RTL el 26 de abril 2013, que “puede que les construyamos un monumento como héroes de una revolución” refiriéndose a los combatientes belgas. La facilidad con la que estos jóvenes han conseguido salir de Bélgica, llegar a Siria y aterrorizar a su población es asombrosa. [2]

Estos terroristas afiliados a diferente grupos pero cuya matriz es Al Qaeda, además de estar financiados por los gobiernos occidentales, son premiados y homenajeados por las mismas instituciones públicas, medios de comunicación, fundaciones privadas y ONGs que patrocinan las campañas a favor de la llegada y acogida de los refugiados en Europa [3]. Incluso los llamados Cascos Blancos, que son el brazo “humanitario” de Al Qaeda en Siria, fueron nominados nada menos que al premio Nobel de la Paz al mismo tiempo que sus compañeros del Frente al Nusra asesinaban a miles de civiles sirios y provocaban la huida de otros tantos hacia Europa. Es decir, que los principales culpables de provocar el “drama de los refugiados”, que son aquellos que invadieron y arrasaron países como Libia y Siria (aunque también Afganistán, Irak, Yemen, Somalia, etc.), están ejerciendo al mismo tiempo de solidarios salvadores de las víctimas que ellos mismos provocaron. ¿Cabe mayor hipocresía?

Esta falsa solidaridad promovida hipócritamente desde los gobiernos occidentales y sus ONGs corporativas, trata de ocultar una incómoda realidad que nadie quiere ver y que la izquierda cómplice de la OTAN prefiere ignorar. Desde Occidente exportamos terroristas salafistas a Siria, y ahora regresan mezclados con los refugiados de guerra que nosotros provocamos. Ni las guerras contra Libia y Siria fueron “revoluciones populares”, ni los que viajaban a Siria eran “revolucionarios”, ni todos los que llegan ahora a España y Europa son civiles inocentes víctimas de la guerra.

Más de 300 personas se han marchado a combatir a Siria e Irak, convirtiendo Suecia en uno de los mayores exportadores per cápita de yihadistas en Europa. [4]

La propia Ángela Merkel reconoció en julio de 2016 que “los terroristas se han infiltrado en Europa a través del flujo de refugiados” [5]. Lo que no dijo la canciller es que Europa y sus servicios de inteligencia permitieron anteriormente la exportación de esos terroristas hacia Siria o Irak.

Decenas de yihadistas europeos han pasado en el último medio año por España en su viaje a Siria e Irak y otras zonas de África bajo el control del Estado Islámico. Los análisis de AICS recuerdan que la mayoría de los golpes en España al Daesh han sido contra las redes de captación y adoctrinamiento, pero apenas ha habido operaciones contra células logísticas que asisten a esos terroristas en tránsito. [6]

La política de “puertas abiertas” para los refugiados abanderada por Ángela Merkel en 2105 estaba redactada por las grandes corporaciones a través de sus think tanks, como el Instituto IFO con sede en Munich, que pretendía aprovechar el flujo de refugiados para eliminar el salario mínimo de los trabajadores alemanes. Lejos de ser una acción responsable y solidaria, esta política de “puertas abiertas” trataba también de satisfacer la demanda de mano de obra barata que reclamaba la gran patronal alemana desde hacía algunos años [7]. Una vez satisfecha esta demanda de esclavos por parte de la burguesía exportadora, las puertas se cierran de nuevo para todos ellos.  Alemania, además de las cuestiones electoralistas internas a las que se enfrenta Merkel, se prepara para la anunciada quiebra del Deutsche Bank y para la “guerra  monetaria” que lanzará Donald Trump contra el Euro, dominado por la banca alemana [8]. Alemania es el país con el que EE.UU. mantiene un déficit comercial más grande, sólo superado por el que mantiene con China.

El contexto geopolítico global actual (la era Trump)  es totalmente distinto e inestable al de hace apenas unos meses. Ahora el gobierno alemán pagará 1.200 euros a cada refugiado para que regresen a sus países, entre otras medidas disuasorias que se han presentado recientemente [9]. Pero, en este caso, no hemos visto manifestaciones de los “progresistas neoliberales”, los mismos que protestan contra Trump o Viktor Orbán, pidiendo una revolución “anti-racista” contra Ángela Merkel en Alemania.

Más allá de la hipocresía y el cinismo de algunos, el hecho es que existe toda una mafia en torno al tráfico de refugiados y a la creación de documentos y pasaportes falsos de personas que viajan desde Libia y Siria, entre otros países, que son utilizados por los terroristas para entrar o regresar “legalmente” a Europa o a EE.UU. Los intereses de este tráfico de inmigrantes y refugiados trascienden el lucro particular de unos cuantos delincuentes sin escrúpulos. Hay un interés geopolítico y geoestratégico en todo ello.

En agosto de 2015 una nota procedente de los servicios de inteligencia militar de Austria señalaba que EE.UU. estaba financiando el tráfico de inmigrantes desde Libia hacia Europa, utilizando a diversas ONGs que trabajan en el norte de África [10]. Es conocido que George Soros invierte miles de millones de euros en la llegada masiva de refugiados a Europa, fiel a su modelo de globalización-dominación que trata de eliminar fronteras (No Borders) en aras de  alcanzar un único gobierno mundial encabezado por las élites financieras. Otro think tank vinculado con George Soros, la European Stability Initiative, también participó en la elaboración del “plan de Merkel” sobre la acogida de los refugiados. Soros, a través de sus múltiples ONGs y Fundaciones, pretende controlar las rutas o corredores de inmigrantes y refugiados a nivel mundial, tal y como se refleja en unos documentos de la Open Society Foundation desvelados por DC Leaks [11]. Es obvio que el interés  de las clases capitalistas y las élites políticas neoliberales respecto a los refugiados no tiene nada que ver con la asunción de responsabilidades como causantes de su situación, o con un sentimiento humanitario y solidario.

Por otro lado, sabemos que en Siria algunos grupos “opositores” (es decir, grupos terroristas) disponen de sofisticados equipos de impresión (suministrados por sus patrocinadores, Catar y Arabia Saudí principalmente) con los que fabrican pasaportes falsos para que sus militantes puedan viajar a Europa. Esta información fue aportada recientemente por Nawaf al Bashir durante una entrevista para el medio libanés Al Mayadeen [12]. Nawaf al Bashir es  el jefe de la mayor tribu de Siria y uno de los más beligerantes opositores al “régimen sirio” que apoyó la “revolución siria” en 2011. Hoy en día, por cierto, lucha para expulsar al Estado Islámico de su país aliado con el gobierno de Al Assad. Cada vez son más los dirigentes opositores “arrepentidos” [13] que tratan de resituarse de cara al nuevo escenario que se abre en Siria tras las negociaciones políticas iniciadas el 23 de enero en Astaná.

En resumen, además de ser utilizados con fines puramente lucrativos, los refugiados son utilizados políticamente para debilitar a una Europa que corre el riesgo de romper sus lazos históricos de sumisión ante EE.UU. y el capital financiero internacional con sede en Wall Street. El gran enemigo no es precisamente la “izquierda antiglobalización”, buena parte de ella financiada por el propio Soros, sino el nacionalismo de derechas que encabeza Donald Trump, y que en Europa representan dirigentes como Víktor Orbán (Hungría) o Marine Le Pen, que pueden dar la puntilla definitiva a la UE si ésta ganara las elecciones presidenciales en Francia el próximo 23 de abril. Veremos.

¿Por qué los gobiernos de la OTAN permitieron que los terroristas viajaran desde Europa a Siria, Libia o Irak para unirse a la “primavera” terrorista? ¿Quién se hace responsable del daño y las muertes que provocaron en esos países estos “luchadores por la libertad”? ¿Por qué se les permite ahora, sin ningún filtro ni control previo, que accedan de nuevo a Europa como “refugiados”? ¿Quién se hace responsable del daño y las muertes que puedan ocasionar estos terroristas infiltrados ahora en Europa?

Estas cuestiones, como tantas otras, no existen ni aparecen en el superficial debate político al que asistimos a diario a través de los manipuladores medios corporativos. Será así, al menos, hasta que se produzca un nuevo atentado terrorista en suelo europeo. Entonces, en lugar de asumir sus propias responsabilidades, los gobiernos de la OTAN dirigirán su compungido discurso hacia la necesidad de incrementar su “guerra contra el terrorismo” en Oriente Medio y Norte de África para evitar más atentados. La “izquierda progresista” cerrará filas en torno a los imperialistas. Las ONGs financiadas por las grandes corporaciones harán de nuevo su trabajo de “sensibilización social”. Se producirán más guerras, más muertes y más refugiados. Y vuelta a empezar de nuevo.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] “La izquierda se ha autodestruido aceptando las intervenciones humanitarias”,- entrevista al profesor y escritor belga Jean Bricmont publicada por el periódico digital Público (24/11/2015). http://www.publico.es/culturas/izquierda-autodestruido-aceptando-intervenciones-humanitarias.html.

Se da la paradoja de que este medio “progresista” español es uno de los más beligerantes a la hora de apoyar las “intervenciones humanitarias” que denuncia Bricmont en su entrevista. Por lo visto no se dieron por aludidos.

[2] Euro-yihadistas: instrumentos de la OTAN,- Silvia Cattori entrevista al periodista y escritor belga de origen sirio Bahar Kimyongür (La Haine, 2/6/2014) http://www.lahaine.org/mundo.php/euro-yihadistas-instrumentos-de-la-otan

[3] Artistas e intelectuales al servicio del imperialismo: el vídeo de Serrat sobre los refugiados,- un artículo publicado en El Mirador Global (17/9/2016) http://adolfof.blogspot.com.es/2016/09/artistas-e-intelectuales-al-servicio.html

[4] Cómo la pacífica Suecia se convirtió en un país exportador de yihadistas,- información de Yalda Hakim (BBC, 16/10/2016) http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-37607321

[5] Merkel: “Los terroristas se han infiltrado en Europa a través del flujo de refugiados”,- declaraciones de la canciller alemana recogidas por la agencia Reuters (RT, 11/7/2016) https://actualidad.rt.com/actualidad/212811-merkel-terroristas-entrar-europa-refugiados

[6] España se convierte en la principal ruta de yihadistas hacia el Estado Islámico,- información de Melchor Saiz-Pardo, Agencia COLPISA (La Voz de Galicia, 2/5/2016) http://www.lavozdegalicia.es/noticia/espana/2016/05/02/espana-convierte-principal-ruta-yihadistas-estado-islamicoceuta-melilla-ciudades-apoyo-llegar-marruecos-argelia/0003_201605G2P15995.htm

[7] La falsa “crisis de los refugiados”,- artículo del intelectual francés Thierry Meyssan (Red Voltaire, 7/9/2015)  http://www.voltairenet.org/article188619.html

[8] Will Trump Destroy the Euro?,- artículo del escritor y analista económico y geopolítico F. William Engdahl (New Eastern Outlook, 9/2/2017)

[9] Alemania paga a sus refugiados para que vuelvan a su país,- información de la corresponsal Rosalía Sánchez desde Berlín (ABC, 10/2/2017) http://www.abc.es/internacional/abci-alemania-paga-refugiados-para-vuelvan-pais-201702100241_noticia.html

[10] Insider: Die USA bezahlen die Schlepper nach Europa!,- página web Info Direkt (5/8/2015)  http://info-direkt.eu/2015/08/05/insider-die-usa-bezahlen-die-schlepper-nach-europa/

Acusan a Estados Unidos de financiar el éxodo de refugiados hacia Europa (Red Voltaire, 14/8/2015) http://www.voltairenet.org/article188423.html

[11] I nominate to Viktor Orban for Nobel Peace Prize,- artículo del investigador y analista geoestratégico F. William Engdahl (New Eastern Outlook, 12/10/2016) http://journal-neo.org/2016/10/12/i-nominate-viktor-orban-for-nobel-peace-prize/

[12] Swapping Sides in Syria,- artículo del periodista Abdel Bari Atwan, redactor jefe del periódico Rai al-Youm (16/2/2017) http://www.raialyoum.com/?p=606168

[13] Líderes opositores sirios se pasan al campo pro-Assad,- Al Manar (9/1/2017) http://spanish.almanar.com.lb/47122

La sensatez comienza a llegar a la oposición siria,- información de Pedro García Hernández, corresponsal de Prensa Latina en Damasco (10/1/2017) http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=55678&SEO=la-sensatez-comienza-a-llegar-a-la-oposicion-siria

NOTA: Respecto al debate sobre los inmigrantes y refugiados, y la manipulación política que se hace de ellos, recomiendo leer estos recientes artículos del escritor y analista Mikel Itulain: ¿Fronteras abiertas a los refugiados? (¿Es Posible la Paz? 29/1/2017) / Los trabajadores y la inmigración masiva (¿Es Posible la Paz? 10/2/2017)