Categoría: Siria

EE.UU. ataca Siria: Al Qaeda sustituye al Consejo de Seguridad de la ONU

Hace años que los halcones imperialistas estaban buscando la escusa perfecta para bombardear directamente Siria. Obama lo intentó el 4 de septiembre de 2013 siguiendo un patrón similar al actual. Utilizando como excusa los ataques químicos provocados por los terroristas en la Ghouta oriental de Damasco unos días antes, Washington disparó dos misiles desde sus buques desplegados en la base militar de Rota (España) con dirección a Damasco. Los misiles estadounidenses fueron interceptados por los sistemas de defensa rusos antes de que éstos llegaran a su destino.

Este hecho marcó un antes y un después en Siria y evidenció el cambio que se ha producido en la balanza de poder mundial en los últimos años. Estados Unidos se encontró con un contrapeso militar (también político, económico, financiero…) que le imponía unos límites, unas “líneas rojas” que ya no podía sobrepasar como antaño.

Ahora Estados Unidos realiza una peligrosa demostración de fuerza en el momento de mayor debilidad de su historia reciente. De forma unilateral, sin permiso del Congreso de Estados Unidos, sin un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU, sin esperar a las conclusiones de una investigación que ni siquiera se ha iniciado, utilizando como excusa de nuevo otro ataque con armas químicas en Siria, el presidente Donald Trump ordenó atacar la base militar de Ash Shairat, en la provincia de Homs, matando al menos a 6 militares sirios. Esta gravísima decisión cuyas consecuencias geopolíticas todavía no se pueden calibrar, fue tomada basándose en las acusaciones lanzadas por parte de Al Qaeda en Siria contra el gobierno Damasco apenas 72 horas antes. Los terroristas [1] señalaron el objetivo, le ofrecieron la excusa y Washington salió en su ayuda, actuando como si estos terroristas formaran parte oficialmente del ejército estadounidense. La palabra de Al Qaeda pesó más que el veto de Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Esto sienta un peligroso precedente. ¿Cuánto van a tardar los terroristas en escenificar otro “ataque químico del régimen” para forzar otra intervención militar de EE.UU.? ¿Con qué argumentos va a oponerse Donald Trump a otro bombardeo cuando vuelvan a circular los vídeos de los Cascos Blancos (Al Qaeda) por todos los medios de comunicación occidentales?

Rusia siempre había considerado que un ataque directo de la OTAN contra Siria sería considerado como un ataque a los intereses y a la seguridad de la propia Rusia. Sin embargo, en esta ocasión, ni Rusia ni Siria han querido interceptar ninguno de los 59 misiles Tomahawk lanzados desde dos buques estadounidenses desplegados de forma permanente en la base española de Rota. (parece ser que sólo 23 misiles de los 59 lanzados alcanzaron la base militar siria). Esta contención de Rusia, a la que desde Occidente se acusa de ser un peligro para la paz, ha evitado de momento una guerra nuclear mundial. Pero sienta un precedente peligroso si Washington lo interpreta como un síntoma de miedo o impotencia y sienta la tentación de repetirlo.

El ataque no iba dirigido solamente contra Al Assad, sino que envía un claro mensaje también a Rusia, que fue quien vetó en el Consejo de Seguridad de la ONU la resolución presentada por EE.UU., Reino Unido y Francia el pasado miércoles 5 de abril. Aquellos globalizadores que acusaban a Donald Trump de ser un títere en manos de Putin, se han quedado sin argumentos. Con este ataque Trump también buscaba demostrar que no es un “agente del Kremlin”.

Si Rusia no responde con alguna acción geoestratégica ante esta amenaza, Estados Unidos no se conformará con dar un “pequeño escarmiento” a Al Assad. La política de “cambio de régimen” en Siria vuelve a estar sobre la mesa de Donald Trump a pesar de sus promesas electorales y de que horas después de que ocurrieran los ataques químicos en Idlib, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijera que no está en la agenda del gobierno derrocar a Al Assad. Repito: ya se habían producido los ataques químicos en Idlib cuando desde el gobierno estadounidense se reafirmaron en su política de no injerencia en Siria respecto a la continuidad de Al Assad. Por lo tanto, el argumento del “ataque químico” no sirve de excusa para justificar el ataque contra Siria y el cambio en el discurso de la Casa Blanca. Bombardear un país, destruir su infraestructura, matar a militares y civiles, no parece la mejor manera de respetar su soberanía y la estabilidad de su gobierno.

Este jueves, de nuevo, el Secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson afirmaba que los pasos para eliminar al presidente sirio “ya están en marcha”, según informaba Russia Insider el viernes. Ésta tampoco parece la mejor vía para llegar a un acuerdo con Rusia; acuerdo del que Rex Tillerson es un fuerte defensor, por ahora.

¿Entonces qué ha ocurrido para que Trump diera este giro radical tan peligroso en apenas 48 horas?

Trump ha cedido a las enormes presiones del Establishment (complejo militar-industrial-financiero-mediático) en un ejercicio de irresponsabilidad absoluto. Su promesa de no intervenir militarmente en otros países para centrarse en el desarrollo interno del país ha saltado por los aires. ¿Es definitiva esta vuelta al viejo imperialismo belicista? Todavía no podemos saber si este viraje supone una derrota absoluta de Trump frente al Estados Profundo, o si quizás sea una forma (peligrosa, ilegal y criminal) de ganarse su confianza para que rebajen la presión sobre su presidencia y le permitan implementar su programa de gobierno.

Esta última hipótesis es la que maneja también el reconocido investigador y periodista francés Thierry Meyssan, cuyos contactos con los servicios secretos de algunos países de Oriente Medio parecen evidentes. En su artículo Donald Trump impone su autoridad a sus aliados  (publicado el 8 de abril) Meyssan recuerda que Rusia y Siria fueron avisados con anterioridad por Washington del bombardeo contra la base de Ash Shairat, que se encontraba “prácticamente vacía” en el momento del  ataque, lo que explicaría porqué no interceptaron ninguno de los misiles. Trump pretendería con este ataque suavizar la presión del Estado Profundo. Y Rusia y Siria, por su parte, habrían “aceptado” este ataque para que Trump tome “autoridad” interna y pueda posteriormente implementar su plan inicial para acabar con el terrorismo yihadista en Siria e Irak. De hecho las imágenes publicadas de la base militar tras el ataque evidencian que los daños ocasionados no parecen ser cruciales o inasumibles para Damasco.

Arriesgada maniobra ésta, pero no puede descartase. Tengamos en cuenta, además, que la alternativa a la caída de Trump sería Hillary Clinton, una de las promotoras de la doctrina del “cambio de régimen” y del patrocinio de Al Qaeda en Libia y Siria, quien el pasado miércoles, horas antes de que lo anunciara Donald Trump, reclamaba nuevamente “bombardear Siria”.

En cualquier caso, las continuas contradicciones de Trump entre su discurso y los hechos son demasiado preocupantes. Si alguna vez existió un mínimo de esperanza en que su política exterior girara pronto hacia la racionalidad y el respeto al Derecho Internacional, ésta también fue bombardeada en la madrugada del viernes 7 de abril de 2017. Excepto para los terroristas, aquellos a los que Trump pretende combatir, que casi en paralelo a los ataques de EE.UU. iniciaron una ofensiva contra el ejército sirio en la carretera que une las ciudades de Homs y Palmira. Al Qaeda y sus patrocinadores felicitaron a Trump a través de las redes sociales por su ataque contra Siria [3].

De aquí adelante, o eso parece a tenor de los acontecimientos recientes, bastarán unas cuantas imágenes y unos vídeos prefabricados por los Cascos Blancos para que Washington y sus títeres europeos decidan bombardear un país soberano. Al Qaeda y su aparato de propaganda “humanitaria” se convierten a partir de ahora en árbitros de los conflictos internacionales y en los jueces del Derecho Internacional.

REFERENCIAS – NOTAS 

[1] No importa las siglas bajo las que actúen o las coaliciones que formen por cuestiones estratégicas; su matriz es Al Qaeda y su ideología es el wahabismo con epicentro en Arabia Saudí; todos ellos son los herederos de los “muyahidines” creados por la CIA y dirigidos por Brezinsky en 1979 para utilizarlos contra la Unión Soviética en Afganistán.

[2] Syria: New U.S. Air Support On Request Scheme For Al-Qaeda,- Moon of Alabama (7/4/2017) http://www.moonofalabama.org/2017/04/syria-us-creates-new-air-support-request-scheme-for-al-qaeda.html#more

[3] Without Evidence, Trump Launches 59 Cruise Missiles, Destroying Syrian Air Force Base,- (21st Century Wire, 7/4/2017) http://21stcenturywire.com/2017/04/07/without-evidence-trump-launches-us-59-cruise-missiles-destroying-syrian-air-force-base/

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Idlib: ni un ataque químico del gobierno, ni un ataque terrorista de falsa bandera

El 14 de enero de 2014 Richard Lloyd, ex-inspector de armas de la ONU, y Theodore A. Postol, profesor de Ciencia, Tecnología y Política de Seguridad del Instituto Tecnológico de Massachusetts, presentaron en Washington un detallado informe sobre el ataque químico que tuvo lugar en la Ghouta oriental de Damasco el 21 de agosto de 2013.

El gobierno de Al Assad fue acusado entonces por la OTAN, sus ONGs y los medios corporativos occidentales de haber ejecutado este ataque químico, el cuál fue utilizado como argumento para reclamar una intervención de la “comunidad internacional” en Siria, es decir, un “bombardeo humanitario” con la excusa de “proteger a la población civil” (la doctrina R2P, Responsibility to Protect) tal y como había ocurrido en Libia en 2011.

Sin embargo las conclusiones del informe no pudieron ser más contundentes: desde un riguroso punto de vista técnico y científico era imposible que el ataque químico hubiese sido lanzado desde las posiciones que ocupaba el ejército sirio. Las pruebas presentadas por la inteligencia estadounidense eran “erróneas”, es decir, eran pruebas falsas o manipuladas (si dejamos a un lado el lenguaje diplomático) y “necesitaban ser explicadas” por parte de Washington, según estos expertos [1].

En aquel entonces algunos prestigiosos analistas independientes y periodistas de investigación – como Seymour Hersh o Christof Lehmann, entre otros – ya escribieron sobre la forma en la que llegaron las armas químicas a Siria. Estados Unidos – con Obama y Hillary Clinton a la cabeza – envió armas químicas a Siria a través de Turquía desde los arsenales que controlaban en Libia tras la invasión terrorista del país y posterior asesinato extrajudicial de Gadafi. En el año 2012 el Pentágono y la CIA junto a los regímenes de Arabia Saudí, Catar y Turquía llegaron a un acuerdo para realizar (a través de sus “rebeldes moderados”) ataques químicos de falsa bandera en Siria y acusar de ello al gobierno de Al Assad para tratar de forzar así una intervención militar internacional para derrocarlo [2].

En resumen, los ataques químicos de 2013 en Damasco fueron provocados por los terroristas “moderados” con armas químicas que les proporcionaron sus patrocinadores. Concretamente fue organizado por la inteligencia saudí, cuyos “rebeldes” en Siria asesinaron a cientos de personas (incluidos decenas de niños) para presentarlos como víctimas de los “bombardeos del régimen” [3]. La OTAN esperaba repetir en Siria el libreto “humanitario” que aplicó en Libia. En aquellos momentos esta coalición del terror (OTAN-CCG-Al Qaeda) no contaba con la implicación tan directa, contundente y efectiva que tuvo Rusia en Siria posteriormente.

A día de hoy, tres años y medio después de los ataques químicos en la Ghouta oriental de Damasco, todavía desde Occidente (gobiernos, prensa y ONGs) se sigue acusando al “régimen de Al Assad” de cometer aquellos crímenes. Lejos de rectificar, la historia ha vuelto a repetirse.

La OTAN-CCG y su aparato de propaganda han vuelto a acusar al “régimen de Damasco” de lanzar un ataque químico contra civiles en Jan Sheijun, en la provincia siria de Idlib, ocurrido este martes  4 de abril, una zona controlada por los terroristas yihadistas. Un análisis detallado de los hechos y de las imágenes que fueron publicadas tras los ataques (como el realizado por Paul Antonopoulos para Al-Masdar News), podría llevarnos a concluir que se trata de un nuevo ataque de falsa bandera de los terroristas al servicio de la OTAN, acompañado de una burda campaña de propaganda protagonizada por los Cascos Blancos, el brazo humanitario de Al Qaeda en Siria. Tanto su puesta en escena como la fecha en la que se tuvieron lugar los hechos, en vísperas de la Conferencia de Bruselas sobre Siria, apuntan en esa dirección claramente.

Sin embargo, una información aparecida posteriormente nos obliga a matizar y dificulta aún más las conclusiones. El  portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Ígor Konashénkov, confirmó que el ejército sirio había bombardeado un depósito de armas de los terroristas en Jan Sheijun, pero negaron rotundamente que hubiesen utilizado armas químicas. Este hecho, paradójicamente, refuerza el argumento de los terroristas y da “credibilidad” (al menos ante los ojos de Occidente) a las imágenes y vídeos difundidos por los medios corporativos, en los que se ven a decenas de civiles bajo los efectos de un supuesto ataque con “gas sarín” en Jan Sheijun, incluido decenas de niños. Por cierto, hablando de civiles y niños, cabe hacerse algunas preguntas:

¿Cómo había tantos niños muertos en el lugar del ataque (se habla de 30 niños de los aproximadamente 90 muertos que hubo en total) y sin embargo no hemos visto a ninguna mujer muerta o herida en las imágenes y vídeos difundidos? ¿Por qué había a esa horas de la noche tantos niños reunidos (incluidos bebés) cerca de un almacén de armas situado a las afueras de la ciudad? ¿Cómo es posible que en una ciudad controlada por los terroristas de Al Qaeda (llamados “rebeldes”) todos los muertos sean “civiles”, según nos relatan los medios de comunicación y gobiernos occidentales? ¿Por qué algunas de las 250 personas que fueron secuestradas por terroristas de Al Qaeda una semana antes en Majdal y Khattab, aparecen ahora entre las víctimas del ataque químico de Jan Sheijun? Todavía son muchas las cuestiones que están por aclarar [4].

Más allá de estas y otras preguntas que debemos hacernos, la hipótesis más plausible que personalmente barajo para explicar lo ocurrido, partiendo de la información que he podido ver hasta ahora, es que los terroristas de Jan Sheijun fueron “gaseados” con sus propias armas  químicas después de que el ejército sirio bombardeara sus almacenes. Posteriormente esta situación fue aprovechada por los terroristas y su aparato de propaganda para recrear sobre el terreno un ataque  químico por parte de la “aviación del régimen”. Todo esto sin descartar que los terroristas colocaran en la “escena del crimen” los cuerpos de otras personas asesinadas por ellos mismos, como ya hicieron en la Ghouta oriental de Damasco en agosto de 2013.

Por lo tanto, no existió ningún ataque químico por parte del legítimo gobierno de Siria, que no obtendría ningún beneficio (más bien todo lo contrario) de un ataque de este tipo porque no lo necesita para ganar la guerra contra el terrorismo, ni tampoco se ha demostrado que lo hiciera en el pasado. Pero tampoco es exactamente un atentado de falsa bandera al uso como el ocurrido en agosto de 2013. O al menos esto es lo que se desprende tras la confirmación del ataque por parte de Siria al depósito de armas químicas de los terroristas. Fue, eso sin duda, una operación de propaganda de guerra contra Siria lanzada por sus enemigos, que actuaron al unísono cada uno de ellos desde su trinchera: terroristas sobre el terreno, gobiernos de la OTAN, las principales agencias de noticias, medios corporativos, activistas y organizaciones humanitarias financiadas por las grandes corporaciones occidentales…

En cualquier caso, la absoluta  torpeza (¿o hay algo más que se nos escapa?) del gobierno sirio resulta incomprensible. ¿Por qué a 24 horas de una importante conferencia internacional sobre Siria deciden bombardear un “depósito de armas químicas” sabiendo que esta acción iba a ser utilizada y manipulada por sus enemigos?

No hubo  que esperar mucho tiempo para comprobarlo. Estados Unidos, Reino Unido y Francia convocaron una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para tratar el asunto. Acusaron de nuevo al “régimen de Al Assad” del ataque químico. No presentaron ninguna prueba, puesto que no ha habido tiempo para una investigación. Sus graves acusaciones se basan en la palabra de los terroristas de Al Qaeda en Siria, del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, y de los vídeos e imágenes que difunden los Cascos Blancos a través del Alepo Media Center (AMC) y otras agencias de propaganda yihadista. Es decir, las potencias occidentales en la ONU ejercen de facto como portavoces de Al Qaeda en Siria.  En realidad, con esta reunión de urgencia del Consejo de Seguridad, la OTAN únicamente trataba de escenificar ante el mundo la supuesta crueldad del “régimen sirio” y la necesidad imperiosa de intervenir en Siria por razones “humanitarias” y para poder juzgar internacionalmente a  Bashar al-Assad por cometer “crímenes contra la humanidad”. Afortunadamente se encontraron con el veto de Rusia y China nuevamente.

En esa reunión del Consejo de Seguridad, el representante de Reino Unido, Mark Rycroft, dijo desconocer el uso de armas químicas por parte de los “rebeldes sirios”, en respuesta a una acusación de Rusia que exhortó a los presentes a investigar también esos ataques por parte de los “rebeldes” apoyados por Occidente. Hay que ser muy cínico para alegar “desconocimiento” desde una responsabilidad política de tan alto nivel, cuando existen pruebas contundentes del uso de armas químicas por parte de los terroristas en Siria. Sin ir más lejos, en agosto de 2016 en Alepo, cuando los “rebeldes” que patrocina el propio Reino Unido y la OTAN, bombardearon con gas sarín a la población civil de Alepo de la zona controlada por el gobierno sirio. Este ataque (y otros semejantes) no tuvo la misma repercusión mediática ni política, lógicamente. Además, la alta funcionaria de la ONU Carla del Ponte, cuando dirigía la Comisión Internacional de la ONU sobre Siria a principios del año 2013, afirmó que eran los “rebeldes” y no el gobierno quienes estaban utilizando gas sarín contra los civiles en Siria en aquel momento. La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW, por sus siglas en inglés) no tuvo más remedio que reconocer, dos años y medio después de iniciar su investigación, que fueron los “rebeldes” y no el gobierno quien llevó a cabo el famoso y tan manipulado ataque con gas sarín en la Ghouta oriental de Damasco en agosto del año 2013.

Ahora, a pesar de la contundente evidencia que existe y que desacredita sus argumentos, desde Occidente pretenden resucitar el fantasma de las armas químicas para recuperar el pulso en una guerra que tienen perdida. EE.UU., Reino Unido y Francia conocen perfectamente el uso de armas químicas por parte de los yihadistas porque son ellos quienes los financian, dirigen y entrenan para que siembren el terror en Siria.

Estados Unidos y algunos aliados europeos están entrenando a rebeldes sirios sobre cómo asegurar arsenales de armas  químicas en Siria, dijo a CNN un alto funcionario estadounidense y varios diplomáticos de alto rango. El entrenamiento, que se está llevando a cabo en Jordania y Turquía, incluye cómo monitorear y asegurar las existencias y manejar los sitios y los materiales de las armas (…). [Estados Unidos apoya a los rebeldes sirios con el entrenamiento para proteger armas químicas,- CNN, Departamento de Seguridad, 9 de diciembre de 2012]

REFERENCIAS – NOTAS

[1] Possible Implications of Faulty US Technical Intelligence in the Damascus Nerve Agent Attack of August 21, 2013,- (PDF) un informa del Grupo de Trabajo sobre Ciencia, Tecnología y Seguridad Global (Instituto de Tecnología  de Massachusetts) http://www.voltairenet.org/IMG/pdf/possible-implications-of-bad-intelligence.pdf

Leer también: The Failed Pretext For War: Seymour Hersh, Eliot Higgins, MIT Rocket Scientists On Sarin Gas Attack (Mint Press News, 15/4/2015) http://www.mintpressnews.com/the-failed-pretext-for-war-seymour-hersh-eliot-higgins-mit-professors-on-sarin-gas-attack/188597/

[2] Seymour Hersh Says Hillary Approved Sending Libya’s Sarin to Syrian Rebels,- artículo del historiador e investigador Eric Zuesse (Strategic Culture Foundation, 28/4/2016) http://www.strategic-culture.org/news/2016/04/28/seymour-hersh-hillary-approved-sending-libya-sarin-syrian-rebels.html

[3] The East Ghouta Chemical Attacks (2013): US-Backed False Flag? Killing Syrian Children to Justify a “Humanitarian” Military Intervention,- Julie Lévesque recupera un artículo del profesor Michel Chossudovsky sobre aquellos ataques químicos (Global Research, 6/4/2017) http://www.globalresearch.ca/the-ghouta-chemical-attacks-us-backed-false-flag-killing-children-to-justify-a-humanitarian-military-intervention/5351363

[4] Sacando conclusiones; algo no cuadra en el ataque químico de Idlib,- un artículo de Paul Antonopoulos para  Al-Masdar News (AMN), publicado el mismo día del ataque químico (4/4/2017) https://www.almasdarnews.com/article/sacando-conclusiones-algo-no-cuadra-en-el-ataque-quimico-de-idlib/

Daraa, el origen censurado de la guerra terrorista contra Siria

La lista de mentiras y manipulaciones que se han lanzado desde los medios corporativos contra el legítimo gobierno sirio desde 2011 sería inabarcable en un sólo artículo. Doy por hecho que la mayoría de los lectores conocen esta realidad. Pero todo este relato falsificado sobre Siria que ahora parece desplomarse tras la derrota de la OTAN sobre el terreno, hunde sus raíces en el carácter supuestamente “interno”, “popular”, “revolucionario”, “pacífico” y “democratizador” de la guerra en Siria. Es decir, que toda la estrategia propagandística de Occidente sobre Siria está basada en el falso hecho de que están apoyando una “revolución popular” y “pacífica” en Siria que se inició en 2011, que posteriormente fue “reprimida por el régimen de Al Assad” hasta el punto de llevar al país a una “guerra civil”. Esta situación de desventaja en la que se encuentra “el pueblo sirio oprimido por un tirano”, justifica ante los ciudadanos occidentales que EE.UU. y la OTAN junto con las dictaduras del Golfo estén armando, financiando y apoyando a los “rebeldes sirios”, que supuestamente representan al pueblo sirio (a pesar de que en realidad esos “rebeldes” son mercenarios llegados de otros muchos países extranjeros y de que el presidente Bashar Al Assad cuenta con el apoyo mayoritario de los sirios). Al seguir sosteniendo este relato heroico que nos habla del inicio de una “primavera árabe” en Siria, todo lo demás está justificado. No importa lo que hagan los “rebeldes” y la OTAN, porque “están defendiendo la democracia, la libertad y los Derechos Humanos”. Sus crímenes se ocultan, se perdonan, no se investigan ni se tienen en cuenta porque “están de nuestro lado” defendiendo “nuestros valores occidentales”.

Frente a esta interpretación idílica de los hechos poco importan los datos, las pruebas, el derecho internacional o la ética periodística. No importa lo que haga realmente Rusia y el resto de sus aliados en Siria, porque visto desde las élites políticas y mediáticas occidentales todos ellos “están apoyando a una dictadura que asesina a su propio pueblo”. El foco se coloca única y exclusivamente sobre ellos, sobre las bajas que ocasionan sus ataques, no importa si esos ataques y bombardeos son reales o tienen que inventarlos, no importa si los muertos son realmente civiles o si son terroristas yihadistas a sueldo. Ante los ojos de Occidente no existen “terroristas” en Siria luchando contra un legítimo gobierno, todos esos mercenarios forman parte del “pueblo sirio”, todos son “heroicos defensores de la democracia”, son la “oposición moderada”, “rebeldes”, “insurgentes”, o incluso “milicianos”. Se ocultan sus orígenes extremistas (cuya matriz es Al Qaeda), su ideología wahabí, quiénes les financian, cómo y porqué llegaron a Siria, cómo arrasan y saquean las ciudades y pueblos sirios, cómo degüellan y ejecutan públicamente a aquellos sirios que no se unen a ellos sea cual sea su religión y su raza, se oculta cómo bombardean con morteros a la población civil, cómo utilizan armas químicas, cómo fueron entrenados por la OTAN y sus aliados en Oriente Medio… Sus conclusiones siempre son las mismas: el gobierno de Siria, Rusia, Irán, Hezbolá, las milicias iraquís o palestinas “asesinan a la población civil siria de forma premeditada”, masiva, sin compasión, sin motivos racionales, sólo por puro fanatismo político-religioso. No luchan contra el terrorismo sino que lo promocionan con su violencia, y en el caso de Rusia, además, pretende extender esa violencia por Europa a través de la “invasión de Ucrania”. Son el eje del mal, los populistas, los dictadores, los enemigos de la libertad y la civilización occidental.

Esta es la dicotomía a la que se enfrentan los ciudadanos occidentales diariamente cuando ven, leen o escuchan los informativos. El mejor antídoto contra tanta manipulación de la realidad y tanta propaganda de guerra, sería volver la vista atrás y analizar el verdadero origen de la guerra contra Siria y recordar algunos de los hechos ocurridos antes y después de marzo de 2011, y así tratar de cortar de raíz ese cordón umbilical que mantiene con vida el relato falsificado de Occidente, aún cuando éste relato se está muriendo golpeado por la realidad.

Las manifestaciones que se iniciaron el 17 de marzo de 2011 en la ciudad sureña de Daraa, cerca de la frontera con Jordania, que todos señalan como la fecha en la que se inició la mal llamada “revolución popular” o “primavera” en Siria, no fueron unas “manifestaciones  pacíficas” duramente “reprimidas por el régimen de Al Assad”, que pretendía eliminar a sus “democráticos” opositores, sin más. Tampoco la supuesta detención y represión contra unos jóvenes y sus familiares por pintar unos grafitis pidiendo que “Al Assad se marchara” fue un hecho relevante que por si mismo desencadenara la “revolución” posterior. Más bien fue un hecho aislado pero que manipulado y magnificado adecuadamente sirvió como argumento inicial para construir todo el relato posterior difundido desde Occidente. No obstante en aquellos momentos el gobierno sirio destituyó al Gobernador de Daraa (también a los de Homs y Hama posteriormente) por este hecho y su gestión durante las primeras revueltas. No sirvió de nada, como tampoco sirvieron las reformas políticas emprendidas más tarde por el gobierno, porque la agenda de los “opositores” era otra bien distinta a la que se quería aparentar de cara al exterior, y que nada tenía que ver con la “democracia”.

Tampoco fue un movimiento genuinamente sirio, protagonizado por demócratas sirios que pedían “libertad” y “Derechos Humanos”, y que finalmente fue “secuestrado” por grupos terroristas que “aprovecharon la situación de inestabilidad para entrar en Siria”, tal y como nos relatan desde Occidente para tratar de explicar la presencia de grupos como el “Estado Islámico” en Siria o Irak. Hasta al menos el año 2013 la inmensa mayoría de los periodistas, activistas “humanitarios” y gobiernos occidentales ni siquiera reconocían que Al Qaeda y otros grupos afines estaban luchando en Siria contra el gobierno de Al Assad. Si no eran capaces de reconocer este hecho tan evidente, mucho menos iban a reconocer que a esos grupos los financia y dirige la OTAN y sus criminales aliados del Golfo. Todavía hoy en día siguen sin reconocerlo; y los que lo hacen culpan al “régimen de Al Assad” de su presencia en Siria. Su forma de tergiversar la realidad no conoce límites.

La realidad en Daraa y el resto de Siria fue otra bien distinta a la relatada desde Occidente y fue sistemáticamente ocultada por los grandes medios corporativos que seguían el guion preestablecido de los gobiernos de la OTAN y sus aliados. Estos grupos terroristas takfirís no surgieron como una consecuencia de la “inestabilidad” o de la “guerra civil” en Siria, sino que fueron la causa de esa “inestabilidad” en Siria. Fueron introducidos para crear la guerra, y no al revés.

Desde el inicio de estas manifestaciones en Daraa, estos grupos armados bien organizados   encabezaron estas violentas revueltas y dispararon contra la Policía que en muchos casos se encontraba desarmada. Algunos francotiradores dispararon también contra los propios manifestantes y las fuerzas de seguridad, tratando de crear caos, confusión, un incremento de la violencia y provocar el endurecimiento de la respuesta por parte del gobierno. Además se incendiaron las sedes del partido Baas, el Palacio de la Justicia y varios edificios públicos más en esa localidad. Días antes del inicio de estas manifestaciones y revueltas del 17 y 18 de marzo, el gobierno y las fuerzas sirias habían interceptado varios camiones procedentes de Irak cargados con armas, fusiles, granadas y explosivos con destino a Siria a través de Jordania. Hablamos de días y semanas antes de producirse estas manifestaciones que supuestamente fueron espontáneas. Por ejemplo, el 11 de marzo de 2011, uno de estos transportistas que fue interceptado en el cruce del sur de Tanaf, cerca de la frontera siria con Jordania, declaró que las armas que trasportaba procedían de Bagdad y que había recibido 5.000 dólares para trasladarlas a Siria [1]. En 2012 el ex militar saudí y presidente del Centro de Estudios Estratégicos de Jeddah, Anwar Al-Eshki, reconoció ante la BBC que Arabia Saudí había enviado armas a sus correligionarios de la mezquita de Al Omari en Daraa para que iniciasen una insurrección armada contra el gobierno [2]. Algo similar hizo el ex-primer ministro catarí, Sheikh Hamad Bin-Jaber al-Thani, durante una entrevista para el Financial Times [3] donde reconocía la intervención de países como Catar y Arabia Saudita en las “primaveras árabes” de Libia y Siria, financiando y armando a los grupos terroristas desde su inicio en 2011.

EE.UU. también envió armas con destino a Daraa (y el resto de Siria) desde los muelles que controlaban en Bengasi, en Libia, antes de iniciarse la falsa “revolución” ese triste 17 de marzo de 2011. Primero llegaron las armas, que se almacenaron en la mezquita de Al Omari (Daraa) que sirvió a su vez como centro de operaciones para la Hermandad Musulmana local y el Partido de la Liberación (Hizb ut-Tahrir) [4]. Y más tarde llegaron los terroristas, en un primer momento también procedentes de Libia donde un mes antes se había iniciado otra guerra de invasión – llamada en occidente “primavera árabe” – organizada por la OTAN para destruir el país y eliminar a Gadafi y su proyecto panafricano. Estos grupos terroristas procedentes de Libia, principalmente miembros del Grupo Combatiente Islámico Libio (LIFG) que más tarde formarían junto a otros yihadistas el Ejército Sirio Libre (los “rebeldes moderados”, según la OTAN), fueron introducidos por la CIA en el sur de Siria a través de su sede en Jordania (después de cruzar Egipto e Israel), y en el norte a través de Turquía. También a través de Jordania, el príncipe saudita Bandar ben Sultan [5], introdujo a decenas de grupos terroristas que reclutó previamente en diferentes países de Oriente Medio, norte de África, Asia Central, etc. Desde los Emiratos Árabes Unidos (EAU) también se exportaron terroristas. En el año 2010, meses antes de que se iniciaran las famosas “primaveras árabes”, el régimen de Abu Dhabi firmó un contrato con la empresa de seguridad privada estadounidense Xe Services, antes conocida como Blackwater, para la creación de un “ejército secreto” de mercenarios [6] que sería utilizado para, por un lado, reprimir las luchas populares que se iniciaran contra las propias dictaduras del Golfo, como ocurrió por ejemplo en Bahrein, y por otro lado, “para romper los movimientos populares y asegurar que el poder permanezca en manos de gobiernos que apoyan los intereses de EE.UU. y de las principales potencias Europas”, como por ejemplo en Egipto y Túnez. El encargado de la financiación era el jeque Mohamed bin Zayed al Nahyan, el entrenamiento por su parte corrió a cargo de militares de EE.UU., Reino Unido, Francia y Alemania. ¿Qué tiene que ver todo esto con unas “revoluciones populares” en favor de la “democracia” en Oriente Medio? Absolutamente nada. Es una operación militar y de inteligencia de la OTAN financiada con petrodólares del Golfo.

Volviendo a las “revueltas” iniciales, en cuestión de días la invasión terrorista que comenzó en Daraa se extendió al pueblo de Jisr al-Shughour, en la provincia de Idlib al noroeste de Siria, a escasos 10 kilómetros de la frontera con Turquía. Allí ni siquiera se reportaron manifestaciones en contra del “régimen”. Con el apoyo de Turquía los terroristas salafistas – patrocinados por la OTAN (incluido Israel, por supuesto) y el Consejo de Cooperación del Golfo – atacaron a las fuerzas sirias y a la población civil que quedó atrapada en medio del fuego cruzado [7]. Desde el inicio de las “revueltas” los medios corporativos y gobiernos occidentales culparon unilateralmente al “régimen sirio” por la muerte de civiles. Pero aquí, ante los hechos que ya conocemos, debemos preguntarnos: ¿Quién es el responsable de estas muertes de civiles, el gobierno y el ejército sirio que está defendiendo su soberanía nacional y territorial, o los terroristas y mercenarios extranjeros que invaden el país y asesinan a su población? Cuando unas semanas más tarde de iniciarse las “pacíficas revueltas” en Jisr al-Shughour (Idlib) el ejército sirio se hizo con el control de esta zona, fue descubierta una fosa común donde aparecieron los cuerpos de al menos 120 policías de esa localidad, muchos de ellos mutilados y degollados [8]. Parece ser que estos policías, como los de Daraa, fueron asesinados “pacíficamente” por los “demócratas”.

Obviamente no es ninguna casualidad que la mal llamada “revolución siria” comience en estas dos pequeñas localidades limítrofes con Jordania y Turquía (y cercanas estratégicamente a Israel y Líbano), dos países que apoyaron de manera fundamental el proyecto de “cambio de régimen” en Siria planificado por Washington y apoyaron a los terroristas desde el primer momento, no sólo permitiendo el paso de armas y terroristas a través de sus fronteras sino albergando en su territorio campos de entrenamiento de terroristas wahabís (como el de la ciudad jordana de Safawi o el existente en las proximidades de la base militar de Incirlik, en Turquía [9]) que son dirigidos por los servicios secretos estadounidenses, principalmente, aunque también israelís, británicos, franceses y saudís. La frontera siria con Turquía, Jordania o Irak era un coladero de terroristas y fundamentalistas, no sólo desde el inicio de las “revueltas” sino desde al menos la invasión de Irak en el año 2003. Algunas zonas dentro de Siria, como la propia Daraa, estaban controladas o bajo la fuerte influencia de sectores extremistas sunís que dieron apoyo a “paramilitares y escuadrones de la muerte” que participaron en la invasión y destrucción de Irak dirigidos por EE.UU. y sus aliados. En aquel entonces en Siria “se estaba creando un nido de víboras que luego se extendería y aplicarían su veneno a la propia Siria”, tal y como lo define brillantemente en uno de sus artículos el escritor y analista Mikel Itulain: Las revueltas en Siria no son ni fueron una rebelión popular ni pacífica. Desde estas poblaciones o regiones sirias donde existía desde hace años una fuerte presencia y actividad fundamentalista-yihadista, y que son cercanas geográfica y geoestratégicamente a países como Turquía, Jordania, Irak, Israel, Líbano, o Egipto (como Daraa, Idlib, Homs o Deir Ezzor) surgieron “espontáneamente” las revueltas en Siria. ¿No es este un dato fundamental, otro más entre tantos, que debería tenerse en cuenta a la hora de analizar y relatar cómo y porqué se iniciaron las revueltas en Siria? Obviamente si, como todos los demás, por eso lo censuran desde los medios corporativos.

En informes académicos emitidos por el West Point Combating Terrorism Center del ejército de los Estados Unidos se realizaron estudios donde se mostraba de dónde procedía el flujo principal de miembros de Al Qaeda que llegaban a Irak. (…). Las rutas que usaban los terroristas para llegar a Irak eran las mismas que ahora se usan para invadir Siria. Todo ello con la complicidad y apoyo de occidente y sus socios en la región: Egipto, Israel, Jordania, Turquía, Arabia Saudí y Catar. En estos estudios e informes del West Point Combating Terrorism Center también se vio cuáles eran los principales centros de Siria donde se acumulaban terroristas de Al Qaeda durante la guerra contra Irak. En el gráfico siguiente se puede ver que eran lugares como Dayr Al-Zawr [Deir Ezzor], en el sureste cerca de la frontera iraquí, Idlib, cerca de Alepo, y en Daraa, donde se originaron las revueltas. Bien, esos sitios son precisamente los epicentros de estas revueltas en Siria, y no por casualidad. [10]

Al mismo tiempo que la “primavera” terrorista se extendía por varias localidades sirias, decenas de miles de sirios se manifestaban en apoyo del gobierno sirio en las grandes ciudades como Damasco o Alepo. Sin embargo, en un ejercicio de descarada manipulación informativa, estas masivas manifestaciones a favor del gobierno eran presentadas por los medios corporativos occidentales como “manifestaciones en contra del régimen de Al Assad”, cuando fácilmente podía comprobarse que ocurría todo lo contrario [11]. Por cada manifestación que supuestamente se organizaba en contra del gobierno sirio en pequeñas localidades, todas ellas muy minoritarias y violentas aunque masivamente cubiertas por los grandes medios occidentales, era convocaba otra mucho más multitudinaria a favor del gobierno en las grandes ciudades y localidades más importantes, y que esos mismos medios corporativos occidentales se encargaban de censurar. En esas minoritarias y violentas “manifestaciones en contra del régimen”, los “pacíficos” y “democráticos” participantes coreaban consignas pidiendo el exterminio de los alauitas y la expulsión de los cristianos: “Cristianos a Beirut, alauitas a la tumba”, gritaban. Al mismo tiempo estos grupos extremistas juraban lealtad al clérigo sirio Adnan al-Aroor, patrocinado por Arabia Saudí, y al miembro de la Hermandad Musulmana Jusuf al-Qaradawi, patrocinado por Catar. Estos eran y siguen siendo algunos de los referentes “políticos” de la “oposición moderada” que inició la “revolución popular” en Siria pidiendo “democracia”. Por cierto, el diario El País con sede en Madrid, publicó un artículo el 26 de marzo del año 2012 en el que definía al jeque Yusuf al-Qaradawi – líder de la criminal Hermandad Musulmana y que, entre otras cosas, presenta un programa religioso en la televisión catarí Al Yazzera  –  como un “predicador controvertido”, uno de los “teólogos más influyentes”, o un “intelectual” a la altura de “Noam Chomsky, Mario Vargas Llosa o Umberto Eco”, nada más y nada menos. El “intelectual” Yusuf al-Qaradawi exhorta desde sus tribunas publicas a todos los musulmanes sunís del mundo a iniciar una “yihad” contra Siria, Irán, Hezbolá y contra los chiís que no apoyan su causa fundamentalista [12]. En realidad tampoco debe extrañarnos este comportamiento de los grandes medios de comunicación occidentales. Este tipo de medios corporativos, que son propiedad de las grandes corporaciones y del capital financiero internacional, son los mismos que en su momento llamaban “guerrero antisoviético” que “lucha por la paz” a Osama Ben Laden, como hizo Robert Fisk en The Independent en 1993 [13].

En resumen, volviendo a las “pacíficas manifestaciones” de estos “guerreros por la libertad”, aún en el hipotético caso de que fueran reales todas esas pequeñas concentraciones que se organizaban “en contra del régimen”, el apoyo mayoritario de los sirios hacia su gobierno así como su oposición frente al terrorismo takfirí que invadía el país desde marzo de 2011 era más que evidente, como atestiguan tanto las imágenes como los testimonios de diferentes activistas que trabajaban en Siria en esos momentos. Incluso algunas encuestas publicadas desde lugares como Catar o el testimonio directo de los “rebeldes moderados” apoyados por Occidente, es decir, el testimonio de sus enemigos directos que luchaban contra el gobierno sirio sobre el terreno, evidenciaban el claro apoyo que Bashar Al Assad tenía por parte del pueblo sirio desde el inicio de la “revolución”, ese pueblo al que supuestamente estaba “asesinando”.

Islamistas armados fueron más lejos. En 2012 Reuters, el Guardian y el Times Magazine reportaron a tres líderes del ‘Ejército Libre Sirio’ (ELS) en Aleppo diciendo que el Presidente de Siria tenía un ’70 %’ de apoyo; o que la población local ‘son todos leales al criminal Bashar, y nos delatan’; o que son ‘todos informantes… nos odian. Nos culpan de la destrucción’. La impopularidad, claro, es fatal en una revolución; aunque para un fanático religioso es sólo un inconveniente. Estos tres grupos del ELS mantenían buenas relaciones con al Qaeda. [14]

Todo este apoyo popular al gobierno sirio se pudo confirmar el 3 junio de 2014 cuando Al Assad ganó las elecciones presidenciales con un 88,7% de los votos, tras una participación del 73,42%, muy alta a pesar de estar en plena guerra de invasión terrorista y de todos los impedimentos que pusieron los países occidentales y sus vasallos para que los sirios en el extranjero pudieran votar en esas elecciones [15]. De estos resultados electorales hay que destacar que los “refugiados sirios” que se encontraban en países como Líbano y Jordania y que pudieron participar en aquellas elecciones votaron mayoritariamente a favor del gobierno de Bashar Al Assad, lo cual, una vez más, desmonta toda la narrativa difundida desde Occidente por parte de los gobiernos, las grandes ONGs, la yihad mediática y la izquierda corporativa. No huyen del gobierno, huyen de los terroristas de la OTAN-CCG que iniciaron la guerra contra Siria sin importarles la vida de los sirios.

Nadie en Siria antes del 17 de marzo de 2011 se podía imaginar que esta falsa “revolución popular” se iba a producir, puesto que no había ese descontento y esa desesperación fruto de la “represión” de la que nos hablan desde Occidente. Siria, que como cualquier país del mundo tenía problemas y asuntos que mejorar o cambiar, era un país estable, seguro y con un buen nivel de vida dentro del contexto regional. De hecho los días 4 y 5 de febrero de 2011, así como los días 4 y 5 de marzo de ese año, la “oposición siria” (es decir, los yihadistas encabezados por la Hermandad Musulmana) apoyada desde el exterior convocó manifestaciones de protesta en contra del gobierno sirio que resultaron ser un fracaso absoluto, como reconocieron en aquel momento algunos medios occidentales como la revista estadounidense Time. Afirmar que apenas unos días después, de forma inexplicable “el pueblo sirio” harto de la “represión” despertó en todo el país y se  levantó “en contra de un tirano”, era y es sencillamente manipular la realidad de forma grotesca.

La corresponsal de Time, Rania Abouzeid, atribuyó el fracaso de que los organizadores de la protesta no obtuvieran un apoyo significativo al hecho de que la mayoría de los sirios no se oponían a su gobierno. Assad tenía una reputación favorable, especialmente entre las dos terceras partes de la población por debajo de los 30 años de edad; y las políticas de su gobierno eran apoyadas extensamente. “Incluso los críticos reconocen que Assad es popular y es considerado cercano a la enorme cohorte juvenil del país, tanto emocionalmente, como ideológicamente y, por supuesto, cronológicamente”, dijo Abouzeid, añadiendo que a diferencia de “los derrocados líderes proamericanos de Túnez y Egipto, la política exterior hacia Israel, el fuerte apoyo a los palestinos y a los grupos militantes de Hamas y Hezbollah están en línea con el sentimiento popular sirio”. Assad, en otras palabras, tenía legitimidad. El corresponsal de Time añadió que “conducir por su cuenta a la Mezquita Umayyad en febrero para participar en oraciones para celebrar el cumpleaños del Profeta Muhammad y pasear por el concurrido mercado del Souq Al-Hamidiyah con un bajo perfil de seguridad” lo ha “ayudado a hacerse querer, personalmente, por el pueblo”. (…) Un joven sirio dijo a Time: “Hay mucha ayuda del gobierno para los jóvenes, nos dan libros gratis, escuelas gratis, universidades gratis”. (…) “¿Por qué habría una revolución?, tal vez haya un uno por ciento de posibilidades”. [16]

Desde el inicio de esas primeras revueltas violentas de Daraa, los grandes medios de masas occidentales se encargaron de reportar puntualmente las muertes de manifestantes supuestamente “a manos del régimen”, pero ocultaban que  esos  “pacíficos manifestantes” estaban armados y disparaban  contra la policía matando a decenas de ellos durante esos primeros días de revueltas. La Policía, así como el ejército que tuvo que intervenir posteriormente ante la muerte de decenas de estos policías y de manifestantes a manos de francotiradores, no estaban reprimiendo a un movimiento democrático y pacífico de protesta sino respondiendo  a una  insurrección armada muy violenta organizada desde el exterior. Algunos de estos soldados sirios que fueron enviados a Daraa tras iniciarse las primeras revueltas, ofrecen una visión muy distinta a la difundida por los gobiernos, grandes medios corporativos y ONGs occidentales sobre aquellos hechos iniciales. Estos soldados que fueron enviados desde Damasco a Daraa se encontraron con una situación muy distinta a la que se esperaban. Según su propio relato [17], en esos primeros momentos estos soldados y policías no portaban armas de fuego, sólo material antidisturbios. Sin embargo nada más llegar a Daraa fueron recibidos por una multitud armada, muy bien organizada, que disparó contra ellos utilizando fusiles, pistolas y ametralladoras sin darles ninguna posibilidad de defenderse. Algunos pudieron huir y refugiarse en un cuartel general en el que permanecieron atrincherados durante varias semanas. Durante ese tiempo, según relata uno de estos soldados, no recibieron armas del gobierno sirio para poder defenderse, lo que choca frontalmente con la versión occidental. Quizás ése sea el reproche más grande que haya que hacerle a gobierno de Bashar al-Assad durante esos primeros momentos. Aquellos soldados y policías fueron enviados a una muerte segura en Daraa (también, posteriormente, en lugares como Latakia).

La propia ONU en marzo de 2012, a pesar de apoyarse en fuentes que manipulaban las cifras y los muertos (como el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos creado por el gobierno del Reino Unido, por ejemplo), reconoció en sus informes que en el primer año de “conflicto” en Siria se habían reportado unas 5.000 muertes, de las cuales 2.569 eran policías, militares y funcionarios del gobierno sirio [18]. Es decir, que las propias cifras que aportaban algunos organismos pro-occidentales, que como digo sus cifras estaban manipuladas en contra del gobierno de Al Assad, desmontan algunos de los pilares sobre los que se asienta la narrativa mediática occidental sobre Siria desde entonces. Al contrario de lo relatado desde hace más de 5 años, las manifestaciones no eran pacíficas y la oposición estaba encabezada por yihadistas fuertemente armados desde un principio [19]. El gobierno sirio no atacaba “a su propio pueblo” sino que defendía a su país y a su población de un ataque armado provocado por mercenarios extranjeros.

Desde el punto de vista ideológico y político, esa “primavera siria” tampoco estaba encabezada por moderados opositores políticos que luchaban por la democracia y la libertad, sino que estaba liderada por los Hermanos Musulmanes de Siria y el grupo Hizb ut-Tahrir (Partido de la Liberación) – ambos apoyados, entre otros países, por Reino Unido donde residen sus dirigentes exiliados – a los que se unieron otros grupos salafistas posteriormente, como Jabhat al-Nusra y Ahrar al-Sham. Tres meses antes del inicio de las revueltas en Daraa los líderes de la Hermandad Musulmana ya habían expresado “su esperanza de una revuelta civil en Siria”, apoyada y organizada desde Washington. El 28 de marzo de 2011 el jefe de esta Hermandad Musulmana siria, Muhammad Riyad Al-Shaqfa, emitió un comunicado señalando el carácter “sectario” e “islamista” de las revueltas y reivindicando su papel protagónico en ellas [20]. Estos son los mismos Hermanos Musulmanes que en febrero de 1982 ya ejecutaron otra “revolución popular” iniciada en Hama para intentar derrocar al gobierno de Hafez al Assad siguiendo un patrón muy similar al actual. Este papel protagónico de los Hermanos Musulmanes y del fundamentalismo islámico en el inicio de la “primavera árabe” de 2011 en Siria fue reconocido incluso por la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa de EE.UU. (DIA), quien en agosto de 2012 señalaba en un informe que “los salafistas, la Hermandad Musulmana y Al Qaeda en Irak eran las principales fuerzas que impulsaban la insurrección en Siria”, también ideológica y mediáticamente [21].

Es decir, que de nuevo, con los hechos en la mano, ese relato épico y romántico que nos han contado sobre una “primavera árabe” y una “revolución popular” en Siria se cae por su propio peso. Tanto los organizadores de esta “revolución”, como los ejecutores y todos sus patrocinadores eran fuerzas extranjeras (OTAN-CCG) que pretendían lograr no sólo un “cambio de régimen” en Siria, sino destruir ese Estado secular siguiendo el mismo patrón empleado en Libia, y así convertir un país soberano, miembro del Eje de la Resistencia, en un “califato” títere de Occidente. Gracias a la información de la que disponemos, como la aportada por los cables presentados por WikiLeaks, sabemos que desde al menos el año 2006 Washington tenía planes para derrocar a Al Assad y reconfigurar el mapa de Oriente Medio y norte de África [22]. Algunos de los motivos económicos y geopolíticos por los que Siria y su legítimo presidente estaban en el punto de mira de la OTAN y las dictaduras del Golfo los expuse en otro artículo anterior: No son los Derechos Humanos, ¡es el petróleo , estúpido!

Ya en el año 2007 el premiado periodista Seymour Hersh escribió un famoso artículo publicado en The New Yorker titulado La Redirección  donde adelantaba entonces cómo EE.UU. se disponía a financiar a grupos opositores o incluso a utilizar el terrorismo yihadista para desestabilizar a aquellos países y derrocar a aquellos gobiernos que suponían un obstáculo para ejecutar sus proyectos económicos y geopolíticos en la región. Unos años más tarde incluso el propio George W. Bush reconoció en su libro de memorias que entre los planes de su gobierno y del Pentágono estaba atacar a Siria como paso previo para un ataque mayor contra Irán [23]. Si no lo hicieron, reconoce él mismo, fue porque resultaba demasiado arriesgado para su ejército, como pudieron comprobar años atrás en Irak. Esto explica porqué EE.UU. decidió utilizar a grupos terroristas salafistas como los soldados de infantería de la OTAN en Libia y Siria, ya con Obama en la presidencia.

Las “revoluciones” y “primaveras árabes” que aparecieron después son el fruto de ese proyecto imperialista occidental largamente estudiado. No eran por lo tanto “revoluciones populares” y “espontáneas” sino un proyecto político-económico bien planificado. Unos años más tarde (2015) otro reconocido analista internacional, Thierry Meyssan, concretaba un poco más ese proyecto de EE.UU. para reconfigurar un nuevo Medio Oriente Ampliado, proyecto al que se unieron Reino Unido y Francia como actores principales de la tragedia. Su estrategia imperialista se plasmó en los llamados Acuerdos de Lancaster House.

En 2009 y 2010, después de haber invitado en 2008 a su homólogo sirio Bachar al-Assad a participar en las ceremonias conmemorativas del aniversario de la Revolución Francesa y de haber incluso elogiado los pasos de Assad a favor de la democracia, el entonces presidente de Francia Nicolás Sarkozy negocia con Estados Unidos y con el Reino Unido el rediseño del «Medio Oriente ampliado». La secretaria de Estado Hillary Clinton convence a Sarkozy para que reactive el proyecto colonial franco-británico, bajo tutela estadounidense. En eso consiste la teoría del «liderazgo desde atrás». El 2 de noviembre de 2010 –o sea, antes de la «primavera árabe»–, Francia y el Reino Unido firman una serie de documentos conocidos como los Acuerdos de Lancaster House. La parte pública de esos acuerdos anuncia que Francia y el Reino Unido pondrán en común sus fuerzas de proyección –o sea, sus tropas coloniales–, la parte secreta prevé atacar Libia y Siria el 21 de marzo de 2011. [24]

Casi 6 años después de que la OTAN-CCG iniciaran una guerra de invasión terrorista contra la República Árabe Siria, hemos podido escuchar gracias a un audio revelado por WikiLeaks y publicado en diversos medios de comunicación [25], cómo en septiembre del año pasado John Kerry reconocía durante una reunión mantenida a puerta cerrada con “opositores sirios”, que EE.UU. permitió el crecimiento y la actividad criminal de Daesh (o Estado Islámico) en Siria con el fin de “derrocar a Al Assad”. Es decir, que EE.UU. jamás tuvo la intención de “luchar contra el terrorismo” en Siria, sino colaborar con los terroristas para destruir el Estado secular sirio como antes hicieron con Libia. Al mismo tiempo el ex-secretario de Estado también reconocía en esa reunión que Rusia intervino en Siria a petición del gobierno para combatir al Estado Islámico e impedir que instalara allí un “Sunistán”.

Seguir sosteniendo hoy en día que la guerra en Siria (contra Siria) se inició a raíz de unas “pacíficas”, “populares”, “espontáneas” y “masivas” manifestaciones que fueron “brutalmente reprimidas por el régimen sirio” dando origen a una “guerra civil”, tal y como sostienen no sólo la derecha política y económica y su yihad mediática sino la “izquierda progresista” y el “activismo humanitario” en su conjunto, es persistir en el engaño y la mentira de una manera tan irracional como repugnante. ¿Qué más pruebas necesitan para reconocer la realidad?

El macabro guion aplicado en Libia se exportó inmediatamente a Siria a través de Daraa. Por suerte a día de hoy, al contrario de lo que ocurrió en Libia, podemos decir que Siria y sus aliados – principalmente Rusia y el Eje de la Resistencia – están derrotando a los terroristas y a las potencias occidentales y las dictaduras del Golfo Pérsico que los patrocinan, sobretodo a raíz del punto de inflexión que supuso la liberación de Alepo. Aunque, por desgracia, la guerra terrorista contra Siria continúa.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] Daraa 2011: Syria’s Islamist Insurrection in Disguise,- artículo de Tim Anderson, profesor titular de Economía Política en la Universidad de Sydney   (Global Research, 16/3/2016).

[2] Syria – Daraa Revolution was Armed to the Teeth from the Very Beginning,- vídeo de las declaraciones del saudí Anwar Al-Eshki a la BBC (YouTube, 7/11/2013).

[3] Lunch with the FT: Sheikh Hamad Bin-Jaber al-Thani,- entrevista con el ex primer ministro de Catar (Financial Times, 15/4/2016).

[4] The day before Deraa: How the war broke out in Syria,- artículo de Steven Sahiounie (American Herald Tribune, 10/8/2016). Este artículo puede leerse en español traducido por el equipo de SOTT: El día antes de Deraa: cómo Occidente llevó a Siria a la guerra civil

[5] Dimisión del príncipe saudita Bandar ben Sultan,- Red Voltaire (17/4/2014). Leer también: La contrarrevolución en Medio Oriente,- un artículo extenso y detallado de Thierry Meyssan sobre el papel desestabilizar de Arabia Saudí en la región, en complicidad con EE.UU. e Israel (Red Voltaire, 15/5/2011).

[6] A Secret Army of Mercenaries for the Middle East and North Africa,- artículo del geógrafo y analista geopolítico Manlio Dinucci (Global Research, 24/5/2011).

[7] The Destabilization of Syria and the Broader Middle East War,- artículo del profesor Michel Chossudovsky (Global Research, 17/6/2011).

[8] Encuentran fosa común en Siria,- información aportada por Hispan TV y recogida por Red Voltaire el 12 de junio de 2011.

[9] EE.UU. entrenó a grupo terrorista ISIS en base secreta de Jordania,- reporte publicado en el Correo del Orinoco (18/6/2014) que cita varias fuentes, entre ellas un informe publicado en febrero de 2012 por el medio estadounidense World Net Daily (WND).

[10]  Las revueltas en Siria no son ni fueron una rebelión popular ni pacífica,- artículo del analista y escritor Mikel Itulain (¿Es Posible la Paz? 1/5/2013)

[11] Los medios de comunicación corporativos y la guerra contra Siria,- artículo bien documentado de Mikel Itulain en su blog ¿Es Posible la Paz? (6/9/2012)

[12] Meet the “Friends of Yihad”,- artículo del analista geopolítico Pepe Escobar (Asia Times Online, 5/6/2013). Traducido al español por Germán Leyens  para Red Voltaire: Los “Amigos de la Yihad” (9/6/2013)

[13] La prensa británica tachaba en 1993 a Bin Laden de “guerrero antisoviético de paz”,- un reporte de Russia Today recordando los elogios a Bin Laden (7/12/2013)

[14] Por qué los sirios apoyan a Bashar al Assad,- artículo del profesor Tim Anderson (puede leerse en español en el Diario Sirio-Libanés (DSL) publicado el 28/10/2014)

[15] El Pueblo de Siria ha hablado,- un detallado artículo del periodista, analista e intelectual francés Thierry Meyssan (Red Voltaire, 6/6/2014)

[16] The Revolutionary Distemper in Syria That Wasn’t,- un amplio artículo lleno de referencias y de información publicado por el escritor y analista canadiense Stephen Gowans (What´s Left, 22/10/2016). Este artículo fue traducido por el equipo de SOTT: Descontento fabricado: el pueblo de Siria nunca deseó la revolución

[17] Syria’s ‘Peaceful’ Protests and “Freedom Bullets,” Testimony from the REAL Syria Civil Defence,- un completo informe publicado por la activista Vanessa Beeley (21st Century Wire, 6/11/2016)

[18]  How narratives killed the Syrian people,- artículo de la investigadora y experta en Oriente Medio Sharmine Narwani (RT, 23/3/2016). Este artículo fue traducido al español por Diego Sequera para la página Misión Verdad: De cómo las narrativas mataron al pueblo sirio (23/3/2016)

[19] Five Years Ago: The US-NATO-Israel Sponsored Al Qaeda Insurgency in Syria. Who Was Behind The 2011 “Protest Movement”?,- informe del profesor canadiense Michel Chossudovsky (Global Research, 16/3/2016)

[20] Muslim Brotherhood Statement about the so-called “Syrian Revolution”,- comunicado de la Hermandad Musulmana sobre la “revolución siria” (The truth about Syria, 12/2/2012)

[21] 2012 Defense Intelligence Agency document: West will facilitate rise of Islamic State “in order to isolate the Syrian regime”,- informe de la DIA publicado por Levant Report (19/5/2015)

[22] WikiLeaks Reveals How the US Aggressively Pursued Regime Change in Syria, Igniting a Bloodbath,- artículo publicada por Robert Naiman (Truthout, 9/10/2015)

[23] George Bush’s memoirs reveal how he considered attacks on Iran and Syria,- publicado por The Guardian, 8/11/2010

[24] ¿Por qué Francia quiere derrocar la República Árabe Siria?,- artículo del analista Thierry Meyssan (Red Voltaire, 12/10/2015)

[25] Kerry admite: EEUU intentó usar a Daesh para derrocar a Al-Asad,- Hispan TV (6/1/2017)

UNA COBARDE VENGANZA CONTRA RUSIA POR LA DERROTA TERRORISTA EN SIRIA

El asesino, el policía turco Mevlut Mert Altintas, se encontraba situado detrás del embajador ruso, Andrei Karlov, ejerciendo de facto como su guardaespaldas instantes antes de dispararle a quemarropa por la espalda en varias ocasiones.

Según puede verse en las imágenes que circulan por todos los medios de comunicación y redes sociales, el asesino del embajador ruso en Turquía, Andrei Karlov, no se encontraba “camuflado” entre los asistentes sino que estaba detrás del embajador ejerciendo de “guardaespaldas” o al menos como miembro de la seguridad del acto público que se celebraba. Actuó con total libertad, con tiempo suficiente para disparar al embajador, amenazar al resto del público asistente y emitir su discurso reivindicativo en referencia a Siria y Alepo.
 
Entonces cabe preguntarse: ¿Quién puso ahí, en ese puesto clave y en ese momento concreto, al terrorista que mató al embajador ruso? ¿Nadie más de los encargados de la seguridad sospecharon nada? ¿Con tan solo 22 años este policía-terrorista ya ocupaba un cargo de tanta responsabilidad? ¿Por qué no había ningún otro policía o miembro de seguridad en la sala? ¿Dónde estaban los escoltas encargados habitualmente de proteger al embajador Karlov? ¿Quién está detrás de turco Mevlut Mert Altintas?
 
A pesar de la “purga” llevada a cabo por Erdogan tras el golpe de Estado de julio pasado, parece que la sombra de Fethullah Güllen [1], y por tanto de EE.UU., es demasiado alargada todavía.
 
Según el portal Haberturk, el atacante, de 22 años, era integrante de la organización terrorista FETO (Organización de Terror Gulenista). El grupo está vinculado al clérigo turco residente en EE.UU. Fethullah Gulen, a quien el Gobierno turco acusa de orquestar el golpe de Estado en Turquía en julio pasado y cuya extradición ha sido solicitada por Ankara a Washington. [RT, 20/12/2016]

Tras dispararle por la espalda el terrorista tuvo tiempo de sobra para lanzar unas soflamas yihadistas que lo vinculan con el Frente al Nusra. Lo cual indica que ningún otro policía se encontraba junto a él en la sala. Actuó con total libertad, sin obstáculos y con el tiempo necesario. 

El régimen turco tendrá que dar muchas explicaciones. Turquía es miembro de la OTAN. Recordemos que en estos momentos al menos 14 oficiales militares de EE.UU., Israel, Arabia Saudí, Catar, Jordania y la propia Turquía permanecen todavía detenidos en Siria después de que fueran encontrados en un bunker en Alepo [2], desde donde dirigían y asesoraban a los grupos terroristas salafistas, principalmente al Frente al Nusra. Ya en septiembre de este año unos 30 oficiales militares y agentes de inteligencia de Israel, EE.UU., Reino Unido, Catar, Arabia Saudí y Turquía murieron como consecuencia de un bombardeo ruso contra los terroristas en el este de Alepo [3]. Algunos manipuladores todavía definen esta guerra de invasión contra Siria como una “guerra civil”.
 
El régimen de Erdogan maneja un doble discurso y un doble juego en Siria [4], donde por un lado apoya a los terroristas takfirís al mismo tiempo que estrecha sus lazos y llega a acuerdos importantes con la Federación de Rusia en materia comercial, económica o de “lucha contra el terrorismo”. Es más que probable que este asesinato en Ankara pretenda dañar ese acercamiento geoestratégico entre Rusia y Turquía. Aunque al igual que ocurre con la imposición de sanciones promovidas por EE.UU. y la UE, estos ataques no hagan más que fortalecer a Rusia y estrechar sus vínculos con sus aliados, como se pudo comprobar apenas 24 horas después del asesinato del embajador ruso, a raíz de una reunión mantenida entre Rusia, Irán y Turquía.
                                                                                                                                                                                                                                                                          
Los cancilleres de Rusia, Serguéi Lavrov, Irán, Mohamad Yavad Zarif y Turquía, Mevlut Cavusoglu, realizaron una reunión trilateral este martes para encontrar una solución política y diplomática al conflicto en Siria. El diplomático ruso afirmó que “Irán, Rusia y Turquía están preparados para asistir en la preparación del acuerdo que se está elaborando entre el Gobierno sirio y la oposición y convertirse en su garante”. (…) Tras la reunión de este martes en Moscú (Rusia), los representantes acordaron “el respeto a la soberanía, independencia, unidad e integridad territorial de la República Árabe de Siria”. [Telesur, 20/12/2016]
Lo que sí parece claro es que este asesinato es una venganza cobarde tras la derrota de la OTAN y sus grupos yihadistas en Alepo. También supone un nuevo intento de frenar la preponderancia de Rusia en el escenario geopolítico global, en unos momentos además en los que Donald Trump, si no traiciona su palabra y no se produce una rebelión interna en EE.UU. que lo impida, pretende abandonar la política imperialista de “cambio de régimen” y se dispone a asumir el carácter multipolar del nuevo orden mundial para las próximas décadas, terminando así con la supremacía unilateral estadounidense.
 
Quienes lloraron de pena y frustración tras la liberación del este de Alepo de la barbarie terrorista, hoy estarán celebrando este “moderado” asesinato cometido por uno de sus “rebeldes”. Algunos lo están justificando, como han hecho por ejemplo desde la cadena de propaganda imperialista CNN o la catarí Al-Jazeera. Es el consuelo inhumano de los perdedores que no quieren reconocer la nueva realidad.
 

LA CENSURA MEDIÁTICA Y LA GEOPOLÍTICA TRAS LA LIBERACIÓN DE ALEPO

La cara de satisfacción de quien se siente por fin a salvo. La opinión de este hombre sirio liberado en el este de Alepo es censurada en los medios corporativos. Quizás sea porque su opinión sobre los “rebeldes” a los que apoya la OTAN sea diametralmente opuesta a la que difunden desde Occidente. Muchos “activistas” y “progresistas” al servicio de las grandes corporaciones hubiesen preferido que este hombre siguiese en manos de la “oposición moderada” wahabí. (Foto tomada por Andrew Ashdown)
 
Nerviosismo, desconcierto, resignación, tristeza, impotencia, incertidumbre… Los gobiernos de la OTAN y los medios corporativos se han quedado sin discurso en Siria tras su derrota en Alepo. Entre sollozos intentan explicar al gran público qué ha ocurrido para llegar a esta situación. Todos sus sesudos análisis concluyen que Rusia tiene la culpa por apoyar a Al Assad. Periodistas y activistas “humanitarios” piden que las potencias occidentales intervengan contra Rusia para “frenar al régimen Al Assad”, negando que en realidad ya lo están haciendo desde hace años y están siendo derrotados. Obviamente Rusia está interviniendo en Siria y defendiendo sus intereses, pero lo hace a petición de un gobierno legítimo apoyado por la mayoría de la población para luchar contra unos grupos terroristas patrocinados por la OTAN que invadieron el país en marzo de 2011. EE.UU. patrocina y utiliza al terrorismo yihadista como arma. Rusia combate ese terrorismo acorde al derecho internacional. Algunos “equidistantes progresistas” todavía no quieren ver esta diferencia.
 
Pero que Rusia respete el derecho internacional, mientras que la OTAN y sus terroristas invaden ilegalmente un Estado soberano asesinando a su población civil para destruirlo, es totalmente irrelevante. EE.UU. dicta unilateralmente lo que es legal o ilegal, lo que es legítimo o no, lo que es “democracia” o “dictadura”, lo que es un golpe de Estado o una “revolución popular”, lo que son terroristas o “libertadores”, o cómo deben interpretarse los Derechos Humanos. El resto de Occidente se limita a obedecer. Incluidos los periodistas y activistas que difunden a diario ese relato artificial construido para justificar las “intervenciones humanitarias” imperialistas en Oriente Medio y otras partes del mundo. 
 
Tanto la prensa corporativa así como los organismos internacionales controlados por las potencias occidentales insisten en seguir utilizando y manipulando la “situación humanitaria” en Alepo como arma de propaganda contra Siria y Rusia. En realidad no pueden hacer otra cosa, salvo reconocer que han mentido todos estos años. Su debilidad tras el golpe de Alepo es más que notable. Cuando pasen unos días y toda la población de Alepo haya sido evacuada, se quedarán de nuevo sin discurso y tendrán que colocar el foco de atención en otro lugar (Palmira, por ejemplo) para posteriormente repetir la misma estrategia de desgaste “humanitario”  contra el gobierno sirio.
 
Sin embargo pese a su derrota en Alepo, el “cambio de régimen” en Siria sigue en la agenda del Pentágono, y Donald Trump todavía no ha hecho nada (o no ha podido hacerlo todavía) que nos haga ser optimistas, más allá de su retórica durante la campaña. Por ahora, como parte de esa reorganización tras la caída de Alepo, la OTAN ha movilizado a sus grupos terroristas desde Mosul (Irak) y Al Raqa (Siria) para invadir de nuevo la ciudad de Palmira. Los medios lo ven como una gran noticia, como un consuelo para alimentar su autoestima tras perder Alepo. Pero siguen sin querer explicarnos por qué ocurren los hechos, cuáles son las causas reales que los provocan. Como si los terroristas, sus armas y su estrategia militar se produjeran de forma espontánea e incomprensible para la mente humana.
 
Para que el Emirato Islámico lograra ocupar Palmira nuevamente, las fuerzas estadounidenses, que deberían haber cercado Mosul, le dejaron abierto el camino hacia el desierto sirio y detuvieron los bombardeos que la aviación de la coalición internacional había emprendido sobre la provincia siria de Raqqa. Al estar concentrado en la liberación de Alepo, el Ejército Árabe Sirio no tuvo tiempo de enviar refuerzos a Palmira, cuya guarnición se vio obligada a retirarse ante la embestida de una fuerza yihadista 5 veces superior en número de hombres. [1]
 
Estos son momentos de incertidumbre para quienes tanto dinero y esfuerzo invirtieron en derrotar a Al Assad. Hasta que reorganicen su estrategia de nuevo, a la yihad política y mediática occidental sólo les queda seguir recurriendo a la manipulación y la censura informativa para intentar ocultar las evidencias que dejan al descubierto su gran mentira sobre una inexistente “primavera árabe” en Siria. Sin esta censura, si los grandes medios publicaran lo que realmente está sucediendo, se verían en la obligación de explicar a su audiencia cómo es posible que los ciudadanos liberados del este de Alepo estén celebrando con lágrimas de alegría y emoción la llegada del Ejército Árabe Sirio, después de que nos dijeran desde hace 5 años que ese ejército los estaba “bombardeando” y “reprimiendo”. Si no aplicaran la censura, tendrían que explicar a su audiencia que esos “heroicos rebeldes” a los que defienden, almacenaban y utilizaban armas químicas contra la población civil en las zonas de Alepo controladas por el gobierno sirio, al mismo tiempo que nos decían que era “el régimen de Al Assad” el que las utilizaba contra civiles.
 
Unos “insurgentes” que, según las grandes agencias occidentales, están siendo objeto de “ejecuciones sumarias” en el este de Alepo por parte del “régimen” y sus aliados, sin que nadie en absoluto pueda verificar esas afirmaciones. Ni siquiera la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, que también difunde esta propaganda aunque reconoce que no ha podido comprobar su veracidad. Si no pueden comprobar su veracidad, entonces, ¿por qué la ONU contribuye a la desinformación y a la propaganda de guerra?
 
Obviamente ni la ONU, ni la gran prensa occidental, ni los gobiernos de la OTAN, ni tampoco las ONGs corporativas pueden verificar los hechos, en primer lugar, porque son falsos, y en segundo lugar, porque no tienen a nadie informando sobre el terreno que pueda hacerlo. Sus principales fuentes son el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, los Cascos Blancos, o el Alepo Media Center, organizaciones financiadas por los gobiernos y corporaciones occidentales y de los cuáles ya he hablado en otros artículos [2]. O bien sus fuentes son directamente los “grupos opositores”, es decir, los propios terroristas. En estas condiciones, la “información” de las grandes agencias occidentales y de los organismos internacionales se convierte en pura propaganda yihadista.
 
Claro que, después de que el enviado de la ONU en Siria, Stephan de Mistura, pidiera crear una “región autónoma” gobernada por los terroristas de Al Qaeda en Siria, y de que la Unión Europea tratara de sobornar económicamente a Bashar Al Assad para que permitiera esta propuesta y entregara una parte de Siria a los terroristas a cambio de seguir en el poder, se puede esperar cualquier cosa que provenga de este corrupto organismo internacional y de los países que lo someten a su voluntad. Sí, han leído bien, la misma Unión Europea que quiere juzgar a Al Assad (y a Vladimir Putin [3], por cierto) por cometer “crímenes de guerra” y ser un “dictador sanguinario” que “asesina a su propio pueblo”, ofreció financiación y apoyo al gobierno sirio a cambio de que Al Assad aceptara la “balcanización” de Siria, tal y como pretenden EE.UU. y las grandes corporaciones que planificaron la guerra contra Siria hace años. Este dato demuestra que el concepto de Derechos Humanos que tiene la UE y EE.UU. es el mismo que tiene cualquier mafia: los negocios son lo primero; los principios se amoldan a la realidad; nuestros amigos o enemigos se miden en función de la tasa de ganancia que nos aporten.
 
Según informes, la UE planea ofrecer ayuda financiera a Damasco a cambio de permitir que las fuerzas rebeldes permanezcan en el poder en algunas regiones de Siria. (…) A cambio, si todas las partes están de acuerdo, la UE ofrece una gran bolsa de dinero. (…) Bruselas admite ahora que Al Assad siga en el poder, pero exige la “devolución del poder en algunas provincias de Siria, lo que permitiría a los rebeldes moderados integrarse en las fuerzas de seguridad locales” (…). La UE está dispuesta a ofrecer ayuda financiera tanto al gobierno sirio como a los rebeldes para endulzar el acuerdo, según informó The Times. El informe sugiere que pagar a Damasco es mejor que tener que lidiar con el éxodo continuo de refugiados sirios hacia la UE, que están “contribuyendo al caos electoral en todo el continente” y “destruyendo el tejido político de Europa”. [4]
Los grandes medios occidentales convierten a los verdugos en víctimas y en protagonistas, mientras silencian la voz de las verdaderas víctimas del terrorismo, los sirios liberados en el este de Alepo. Resulta paradójico que aquellos que protagonizan campañas políticas, mediáticas y humanitarias en favor de los “civiles sirios”, los censuren cuando estos civiles por fin pueden hablar y constatar su relato abiertamente. Obviamente censuran su opinión porque la audiencia occidental descubriría que les han estado mintiendo todo este tiempo. Por suerte no todos los periodistas y activistas que trabajan en Siria actúan de la misma manera. Gracias a ellos podemos conocer la verdad y escuchar a quienes deberían ser los únicos protagonistas. 
 
Por ejemplo el sacerdote Andrew Ashdown, un miembro de la Iglesia de Inglaterra que estudia las relaciones cristiano-musulmanas en Siria y que se encuentra en el este de Alepo y ha recabado de primera mano la opinión de los sirios liberados. Su conclusión es rotunda: los informes sobre Siria publicados en los grandes medios son “fabricaciones retorcidas”. Este sacerdote se pregunta ¿por qué no hay ninguna agencia internacional occidental en Alepo prestando ayuda humanitaria? ¿por qué no están las agencias de noticias hablando personalmente con los refugiados sirios liberados, teniendo en cuenta que estas agencias dedicaron tanto tiempo a denunciar que estos civiles estaban siendo masacrados por el gobierno sirio? Parece evidente la respuesta a estas acertadas preguntas. Andrew Ashdown denuncia también que los medios occidentales no informan de forma objetiva ni siquiera se molestan en recabar información ni en preguntar a los propios sirios liberados cuál es su opinión, al mismo tiempo que estos medios “conceden toda credibilidad a los terroristas sin comprobar la veracidad de sus afirmaciones”.  
 
La sensación de alivio entre los miles de refugiados es palpable. Todos estaban dispuestos a hablar, y entrevistamos a varios de ellos que llegaron ayer y hoy. Todos dijeron lo mismo. Dijeron que habían estado viviendo con miedo. Informaron que los combatientes habían estado diciéndoles a todos que el ejército sirio mataría a cualquiera que huyera al oeste, pero fueron ellos quienes mataron a muchas personas que trataron de huir, hombres, mujeres y niños. También mataban a cualquiera que diera muestras de apoyar al gobierno (…). Nos dijeron que se les había dado muy poca comida, que cualquier ayuda que llegaba a la zona se les negaba en su mayoría o se vendía a precios exorbitantes. Del mismo modo, a la mayoría no se les había dado tratamiento médico. (…). La mayoría de los refugiados dijeron que los rebeldes habían matado a miembros de sus familias y hablaban constantemente de asesinatos, torturas, violaciones y secuestros generalizados por parte de los rebeldes. (…). Les preguntamos si el ejército sirio había maltratado a alguien. Dijeron que nunca. Una mujer dijo: “Nos ayudaron a escapar y nos proporcionaron comida y agua”. [5]
La realidad es que en el momento en que más aliviados se muestran los civiles en el este de Alepo, más tristes y preocupados se muestran los gobiernos, periodistas corporativos y activistas humanitarios en Occidente. Está quedando meridianamente claro que sus intereses nada tienen que ver con la situación humanitaria de los civiles sirios. De ser así, estarían celebrando esta liberación de Alepo, escuchando a los sirios, y condenando la ocupación de otras ciudades sirias por parte de la “moderada” Al Qaeda, es decir, sus “rebeldes sirios”.
 
Ampliando el prisma del análisis, lo que ocurre en Siria es el reflejo del cambio que se está produciendo en la correlación de fuerzas en el tablero geopolítico mundial. El viejo sistema unilateral bajo el cual EE.UU. y sus “aliados” eran capaces de imponer por la fuerza sus intereses ha fracasado en Siria. Aunque la guerra contra Siria continúa, puesto que la OTAN y las dictaduras del Golfo siguen utilizando el terrorismo salafista en Siria para lograr un “cambio de régimen”, la derrota en Alepo supone un punto de inflexión que evidencia que este cambio dentro del Orden Mundial es imparable. El eje Rusia-China junto a todos los países y regiones que orbitan en su entorno ya suponen de facto un freno a la hegemonía económica, comercial, militar, y política de Occidente encabezada por EE.UU.
 
En el trasfondo de la guerra contra Siria, como antes la invasión de Libia, el golpe de Estado neonazi en Ucrania, las sanciones y ataques contra Rusia y Venezuela, o incluso los recientes atentados en Egipto [6], entre otras muchas maniobras políticas, suponen el intento desesperado por parte de EE.UU. de frenar el fin de su supremacía global, y reflejan su negativa a aceptar la nueva realidad “multipolar” en la que estamos.
 
Estos dos países van a establecer acuerdos tanto con EEUU como con la UE, sin duda, pero ya no será desde una posición subordinada sino que se basarán, en gran medida, en sus propias premisas e intereses. Las últimas maniobras rusófobas de EEUU y de la UE no son otra cosa que el canto del cisne por intentar evitar lo inevitable. China y Rusia, Rusia y China están asumiendo de forma clara, constante y decidida su posición geopolítica y no la van a dejar en mucho tiempo. Para ellos Occidente ya no es más que una cuestión geográfica con cada vez menos relevancia internacional. El siglo XXI es, claramente, el siglo de Eurasia. [7]
Sin embargo, cuanto más se incrementan las sanciones de Occidente contra Rusia – fruto todas ellas de la impotencia  occidental ante su decadencia – más se incrementan los lazos de Rusia con China y su influencia en Eurasia, que es justo lo contrario de lo que planearon siempre sus enemigos. Y mientras tanto algunas figuras del “periodismo” y el “humanitarismo” en Europa todavía se preguntan “qué nos ha pasado en Alepo”.
 
 
[Una periodista realmente independiente y honesta, como la canadiense Eva Bartleet, dejó en evidencia recientemente las mentiras de la OTAN sobre Siria y desenmascaró a dos de las fuentes más utilizadas por los medios corporativos para informar sobre Siria: el Observatorio Sirio de Derechos Humanos y los llamados Cascos Blancos, ambos creados y financiados por EE.UU. y Reino Unido y otras “democracias” como Catar, así como las grandes corporaciones anglosajonas]  
 
REFERENCIAS – NOTAS
 
 
 
 
[3] ¿Habría que juzgar a Vladimir Putin?,- artículo de Thierry Meyssan (Red Voltaire, 12/10/2016)
 
[4] EU will give Assad money if he allows Al Qaeda jihadists to rule over parts of Syria,- información de Alex Christoforou (The Duran, 5/12/2016)
 
[5] Aleppo: The truth that the western media refuses to report,- crónica publicada en Tal Fanzine (15/12/2016). El texto puede leerse originalmente en el muro de Facebook del sacerdote Andrew Ashdown
 
[6] Por qué los atentados en Egipto,- artículo del escritor y analista Mikel Itulain (¿Es Posible la Paz? 14/12/2016)
 
[7] Los movimientos de China y Rusia acotan, aún más, a Occidente,- artículo del periodista y politólogo Alberto Cruz (CEPRID, 13/12/2016)


ALEPO LIBERADA, LA OTAN DESESPERADA

El régimen de EE.UU. anunció el pasado jueves 8 de diciembre a través de un comunicado que levanta las restricciones al suministro de armas, municiones y equipos militares dirigidas a sus “aliados en Siria”, es decir, a los grupos terroristas y demás mercenarios sin escrúpulos que llevan luchando desde 2011 por un “cambio de régimen” en Siria. En realidad nunca dejó de armarlos y apoyarlos, más allá de la retórica.
 
Unos días antes, el 5 de diciembre, Rusia, China y Venezuela frenaron en el Consejo de Seguridad de la ONU una propuesta de resolución presentada por España, Egipto y Nueva Zelanda que pretendía imponer “un alto el fuego” en Alepo, es decir, imponer una nueva tregua-trampa para evitar la derrota total de los terroristas en esa ciudad, derrota que, por otra parte, es ya un hecho sobre el terreno. En el caso de España, esta “iniciativa” del gobierno neoliberal de Rajoy ante la ONU no provocó ningún debate político ni mediático – ni previo ni posterior – sobre el papel de España respecto a Siria o su papel dentro de la OTAN, lo cual demuestra, por un lado, la enorme manipulación existente sobre este asunto  y que se refleja en la existencia de un aparente “consenso” general basado en la ignorancia de la población; y por otro, la complicidad y/o cobardía de unas fuerzas de izquierdas que asumen la versión oficial de los hechos y en algunos casos se muestran más pro-imperialistas que la propia derecha convencional (como se ha vuelto a comprobar, por ejemplo, con unas recientes declaraciones del “izquierdista” Santiago Alba Rico). El apoyo de esta “izquierda” a la guerra de invasión contra Libia o más tarde al golpe neonazi del “Euromaidán” en Ucrania así lo demuestra.
 
Este reciente y acertado veto de Rusia, China y Venezuela ante la propuesta presentada por la OTAN, ha llevado a Estados Unidos, Alemania, Canadá, Francia, Italia y Reino Unido a “preparar un paquete de sanciones contra los países que apoyen el gobierno del presidente sirio”. Mientras todo esto ocurría en el plano político e institucional, el régimen sionista de Israel bombardeaba esta semana el aeropuerto militar sirio de Mezzeh, situado en el suroeste de Damasco y a escasos kilómetros del palacio presidencial sirio. En las últimas semanas el régimen sionista atacó en varias ocasiones diversas instalaciones e infraestructuras sirias, ataques que un portavoz de los terroristas, Khaled Khalaf, agradeció públicamente en unas declaraciones a un canal israelí. Recordemos que el régimen de Israel sigue prestando atención médica a los terroristas salafistas en sus hospitales en los Altos del Golán ocupados.
 
A su vez, en los últimos días hemos visto cómo los grandes medios corporativos reorientaron el foco de su propaganda sobre Alepo denunciando la “situación humanitaria”, al mismo tiempo que en España se anuncian movilizaciones en varias ciudades para el próximo 12 de diciembre en contra del “régimen sirio” y los “bombardeos de Rusia y Siria contra los civiles”. O dicho de otra manera, se manifiestan en apoyo de los “rebeldes sirios”, es decir, de los terroristas y mercenarios extranjeros que combaten en Siria financiados por la OTAN y las petro-dictaduras del Golfo. Justo ahora que en Alepo la población comienza a ver la luz al final del túnel. ¿Por qué no lo hicieron antes, cuando los terroristas invadieron Alepo y secuestraron a la población civil para utilizarlos como escudos humanos? [1] ¿Dónde estuvieron y qué defendieron durante todo este tiempo?
 
La única posibilidad para EEUU de salir de la guerra en Siria sin perderlo todo es negociar los términos de rendición con el Gobierno de Asad y Rusia, indicó el exembajador de EEUU en Croacia, Peter Galbraith, en entrevista para CNN. [Sputnik Mundo, 8/12/2016]
 
Toda esta actividad en el plano institucional, diplomático, militar, mediático y social no es casual. Todos estos agentes, que sirven a los intereses de las grandes corporaciones anglosajonas que los patrocinan, siguen coordinadamente una agenda política con matriz en Washington. Pero sus actuales maniobras sobretodo evidencian la inminente derrota de la OTAN y sus aliados en Siria (aunque la guerra contra Siria no se ha terminado, ni mucho menos). Su desesperación por salvar la vida de sus “escuadrones de la muerte” en Alepo es muy descarada, además de inútil.
 
La vida de los civiles, desde marzo de 2011 hasta hoy, sólo les preocupa cuando éstas pueden ser utilizadas y manipuladas para atacar al “régimen de Al Assad” y a Rusia (los 55 civiles, incluidos 19 niños, asesinados el pasado 7 de diciembre en Irak por las bombas de EE.UU. y sus aliados tampoco parecen importar mucho en Occidente, ni ha provocado la condena internacional). Los crímenes de sus “rebeldes” se ocultan sistemáticamente, incluidos los asesinatos de miles de policías y militares que se produjeron durante las “pacíficas manifestaciones” que tuvieron lugar en las primeras semanas en las que se inició la mal llamada “primavera árabe” en Siria [2], que nunca fue una “revolución popular” ni “pacífica” [3]. Desde entonces, todas las propuestas occidentales sobre “diálogo”, “treguas” o “acuerdos de paz” en Siria siempre se producen “casualmente” cuando los grupos terroristas están más debilitados y acorralados, y se rompen unilateralmente en cuanto estos grupos terroristas se recomponen, rearman y reorganizan.
 
Cuando estos grupos terroristas salafistas invadían Alepo y otras muchas ciudades sirias, asesinando a quienes no se unían a su causa o trataban de huir de la barbarie, nadie en Occidente se manifestaba en su contra. Es precisamente ahora que la población civil está siendo liberada en Alepo, cuando los gobiernos occidentales, medios corporativos y “activistas humanitarios” se sienten más preocupados y desolados. Su derrota en Alepo supone un punto de inflexión [4] en la guerra contra Siria, de ahí su desesperación y sus prisas.
 
 
REFERENCIAS – NOTAS
 
[1] ¿Dónde estaba vuestro “No a la Guerra”?,- artículo de Andrei Kononov (La República.es, 9/12/2016)
 
[2] How narratives killed the Syrian people,- artículo de la investigadora y experta en Oriente Medio Sharmine Narwani (RT, 23/3/2016). Este artículo fue traducido al español por Diego Sequera para la página Misión Verdad: De cómo las narrativas mataron al pueblo sirio (23/3/2016)
 
[3]  Las revueltas en Siria no son ni fueron una rebelión popular ni pacífica,- artículo del escritor Mikel Itulain (¿Es Posible la Paz? 1/5/2013)
 
[4] Alepo: punto de inflexión,- artículo del analista internacional Eduardo Luque Guerrero (El Viejo Topo, 8/12/2016)


LA YIHAD MEDIÁTICA OCCIDENTAL QUEDA AL DESCUBIERTO EN ALEPO

 
 
En los últimos días el gobierno sirio de Bashar Al Assad, con la ayuda de sus aliados, principalmente de Rusia, ha logrado liberar catorce barrios en el este de Alepo que se encontraban bajo el control de los grupos terroristas apoyados por Occidente, los llamados cínicamente “rebeldes moderados”. Según datos de la ONU entre 10.000 y 16.000 personas han logrado salir del este de Alepo hasta ahora. Estas personas están recibido la atención de urgencia por parte del ejército sirio y ruso, incluido agua, alimentación, medicamentos, etc. Posteriormente el Ministerio de Defensa de Rusia incrementó la cifra hasta cerca de 100.000 personas liberadas [1]. En estas zonas recuperadas por el gobierno sirio se está trabajando para recuperar cuanto antes el suministro de agua y electricidad así como el resto de servicios básicos para la población. Gracias a los periodistas, corresponsales y medios independientes que cubren la guerra imperialista contra Siria, hemos podido comprobar la emoción y la alegría de los ciudadanos indefensos de estos barrios tras ser liberados por el Ejército Árabe Sirio. Su situación era dramática y ahora han visto la luz de nuevo.
 
Esta, sin duda, es una gran noticia. Excepto para los grandes medios corporativos y los gobiernos occidentales que interpretan esta liberación de forma negativa, denunciando que la situación es “alarmante” y “aterradora”, precisamente ahora que se ha podido liberar y atender a decenas de miles de civiles que estaban secuestrados por los terroristas y que eran utilizados como escudos humanos. Obviamente esta liberación de los barrios del este de Alepo es un varapalo para quienes apoyan a los terroristas en Siria. De ahí que su interpretación de los hechos sea tan retorcida y manipulada.
 
La ONU calificó este martes de “aterradora” la situación de los civiles en el este de Alepo, donde las tropas gubernamentales acorralan a los rebeldes en sus bastiones, destrozados por los violentos bombardeos de los últimos días. (…) El rápido avance del ejército provocó que cerca de 16.000 civiles huyeran del este de Alepo “en los últimos días”, anunció este martes el responsable de operaciones humanitarias de la ONU, Stephen O’Brien. Según las Naciones Unidas, 10.000 civiles se dirigieron al oeste de la ciudad, controlado por el régimen, mientras que entre 4.000 y 6.000 personas encontraron refugio en el pequeño enclave de Sheij Maqsud, en manos de las fuerzas kurdas. Otros miles de civiles huyeron hacia el sureste de Alepo, después de que el régimen reconquistara el noreste de la ciudad. O’Brien dijo estar “muy preocupado por la situación de los civiles”, que calificó de “alarmante y aterradora” [La situación de los civiles en el este de Alepo es “aterradora” ,- AFP, 29/11/2016]
Y es precisamente en este punto donde nos encontramos con una gran paradoja que deja al descubierto la enorme farsa que se ha ido construyendo en torno al origen y al desarrollo de la guerra contra Siria. Veamos:
 
Si los medios corporativos, diversas ONGs y gobiernos occidentales nos dicen que los grupos que participan en la guerra son “rebeldes”, si nos dijeron que era una “revuelta popular”, si resulta que estos “rebeldes” estaban “liberando al pueblo de una tiranía”, si nos siguen diciendo que el ejército sirio (y el ruso) “bombardea a su propia población”, entonces ahora, ¿cómo explican a su millonaria audiencia occidental que los habitantes de Alepo reciban con lágrimas de alegría y de emoción la llegada del ejército sirio a los barrios que estaban en manos de los “moderados rebeldes” que apoya la OTAN?
 
No pueden explicarlo, salvo que reconozcan que llevan 5 años mintiendo sobre Siria, donde en realidad nunca hubo una “revolución popular” ni “pacífica”, sino una “primavera” imperialista ejecutada por grupos terroristas patrocinados por EE.UU. y sus aliados para derrocar a un gobierno soberano que no se somete a los intereses de Occidente y las dictaduras del Golfo.
 
¿No deberían estar alegres en estos momentos todos aquellos activistas, periodistas y políticos que tan preocupados estaban por la situación humanitaria en Alepo? ¿Podrían explicarnos por qué existe esa contradicción entre la alegría demostrada por los sirios liberados y la tristeza que demuestra el establishment mediático y político occidental? ¿Acaso no era eso lo que querían? ¿Acaso no está siendo atendida la población civil de Alepo que llevaba meses en situación de extrema gravedad? Putin ha ordenado el envío de hospitales móviles al este de Alepo para atender a la población civil. ¿Pero no era eso precisamente lo que querían y lo que reclamaban estos defensores de los Derechos Humanos? ¿O es que nos mintieron y en realidad sus intereses en Alepo y Siria no tienen nada que ver con el bienestar de los sirios sino con los intereses geopolíticos y económicos de la OTAN y sus aliados en la región? ¿Les preocupa la población civil o les preocupa la derrota de sus terroristas en Alepo?
 
Parece evidente la respuesta. Al enviado especial de la ONU en Siria, Stefan de Mistura, le preocupa el futuro de sus terroristas (la “oposición moderada” en Siria), para los que pide nada más y nada menos que una región autónoma en Alepo. Es decir, pide en nombre de Occidente, se entiende, que un país soberano como Siria entregue una parte de su territorio para que los “rebeldes”, es decir Al Qaeda en Siria en sus diversas variantes, establezca allí su pequeño Califato, su pequeño Estado wahabita. Estos “rebeldes” que protegen y arman son los mismos que en julio de este año le cortaron la cabeza a un niño palestino de 12 años en el campamento de refugiados de Handarat, en el norte de Alepo. ¿Le ha preguntado Stefan de Mistura a los sirios secuestrados en el este de Alepo qué piensan sobre su repugnante propuesta?
 
Esas lágrimas de los habitantes de Alepo liberados que estamos viendo estos días, son una puñalada en el corazón mediático occidental que desde 2011 nos vienen dando una versión de los hechos totalmente falsa sobre Siria. Por eso las censuran. Como censuran que sus “rebeldes moderados” disparan contra los ciudadanos de Alepo que intentan huir a las zonas controladas por el ejército sirio [2], al mismo tiempo que acusan al “régimen de Al-Assad” de mantener “sitiada” a la población en Alepo. Censuran sus crímenes, su crueldad, su fanatismo, sus verdaderos orígenes, sus nacionalidades, quiénes son sus patrocinadores, o su ideología wahabí cuyo epicentro se encuentra en Arabia Saudí.
 
Desde hace años estos mercenarios mediáticos al servicio de la guerra, llamados eufemísticamente “periodistas” de los medios corporativos, nos inundan con imágenes de víctimas civiles provocadas por los bombardeados llevados a cabo supuestamente por Rusia y Siria, en la mayoría de ocasiones utilizando imágenes falsas o manipuladas, pero ocultan las imágenes de los miles de civiles asesinados por los bombardeados de sus “rebeldes”, que utilizan incluso “armas químicas” contra la población. Al ocultar este hecho, nadie en Occidente se pregunta de dónde salen esas armas.
 
El 21 agosto de 2013, EE.UU. y los medios atlantistas acusaron falsamente al gobierno sirio de utilizar armas químicas contra civiles en la Guta Oriental, donde murieron cientos de personas. Esta acusación lanzada sin pruebas por parte de Occidente, que fue acompañada de una fuerte campaña de propaganda mediática que todavía hoy se mantiene, sirvió de excusa para que EE.UU. preparara una intervención militar en Siria. Sólo la intervención de Rusia pudo impedir que Siria fuera bombardeada de forma masiva por la OTAN como ocurrió en Libia en 2011. Sin embargo estos mismos gobiernos, ONGs y medios de comunicación occidentales que utilizaron y manipularon el uso de armas químicas en Siria para demonizar al “régimen” y justificar un “bombardeo humanitario”, ocultan deliberada y sistemáticamente el uso de armas químicas por parte de los terroristas “moderados” contra la población civil en Alepo. Rusia ha presentado pruebas que evidencian que los “rebeldes” utilizan armas químicas contra civiles en Siria, sin embargo la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) todavía no ha querido investigarlas [3]. ¿Acaso hay también armas químicas malas y armas químicas “moderadas”? Una vez más se demuestra que las pruebas, las muertes de inocentes, la evidencia, la información, se oculta o se magnifica en función de los intereses de la OTAN.
 
Por ejemplo, el pasado 20 de noviembre 8 niños fueron asesinados tras un “moderado” bombardeo “rebelde” contra una escuela de educación básica en al-Furkan, un barrio de Alepo en la zona controlada por el gobierno sirio, pero sus nombres y sus imágenes no fueron masivamente difundidas por las televisiones y por la prensa occidental, muy al contrario de lo que ocurre con otros niños (o debemos decir actores) que son manipulados y aparentemente rescatados por los Cascos Blancos [4], cuyos dirigentes son terroristas de Al Qaeda en Siria financiados y premiados por Occidente por su labor “humanitaria” [5]. Los vínculos de estos “activistas” con los terroristas takfirís así como las pruebas de cómo fabrican imágenes y vídeos falsos para manipular a la audiencia occidental son también censurados. 
 
Ningún “periodista” de los grandes medios occidentales se hace ninguna pregunta. Se mantienen ciegos, sordos y mudos ante toda la evidencia y toda la información que difunden multitud de medios, periodistas y analistas independientes desde Siria [6]. No se contrasta la información que difunden, no se investigan mínimamente las fuentes que utilizan para difundir esa “información”, no se cuestiona la parcialidad y el sesgo de estas fuentes [7], no se escuchan voces críticas con el papel de la OTAN en Siria, no se cuestiona la versión oficial de los hechos. Por lo tanto no estamos hablando de periodismo sino de propaganda de guerra moderna. No pueden considerarse periodistas sino yihadistas del frente mediático occidental.
 
Estos grandes medios masivos y sus “periodistas” forman parte de la maquinaria imperialista desplegada por las grandes corporaciones y los gobiernos occidentales. Son parte intrínseca del poder económico que diseña y financia la guerra, el brazo mediático de la OTAN. Ejercen de facto como los voceros de los terroristas wahabís en Siria. Estos periodistas también están haciendo la Yihad.
 
 
 
REFERENCIAS – NOTAS
 
[1] Liberan de los terroristas un área donde residen unos 100.000 civiles en el este de Alepo,- información y vídeos publicados por RT en español (29/11/2016)
 
[2] Los civiles de Alepo, entre la celebración y los disparos de los terroristas,- información de Inna García para Al Masdar News en español (AMN, 29/11/2016)
 
[3] Hay noticias falsas y luego no hay noticias,- artículo del escritor y analista Paul Mansfield (Signs of the Times, 27/11/2016)
 
[4] Syria: White Helmets Caught in Mannequin Challenge-Mess Up,- artículo del analista internacional Tony Cartalucci (Land Destroyer, 22/11/2016) 
 
[5] Analysis: Why Sweden is giving an award to the ‘White Helmets’?,- un informe del profesor Marcello Ferrada de Noli, presidente de Médicos Suecos para los Derechos Humanos (The Indicter, 25/11/2016)
 
[6] Aleppo: How US-Saudi Backed Rebels Target ‘Every Syrian’,- infome desde Alepo de la periodista y activista Eva Bartlett (Mint Press News, 29/11/2016)