Categoría: Terrorismo

Los creadores de Al Qaeda/ISIS dirigen la Guerra Global Contra el Terrorismo

La maquinaria de propaganda occidental (y especialmente la española) se encuentra muy atareada a raíz del reciente atentado de corte yihadista ocurrido en Barcelona el pasado 17 de agosto. El patrón se repite más allá de las fronteras donde tengan lugar los hechos. No se trata de informar sobre las causas de los atentados sino de aterrorizar y aturdir al espectador con imágenes de las consecuencias, para que en última instancia cierre filas en torno a las políticas de los gobiernos de turno y a las instituciones del Estado, incluido su aparato represor (policial y judicial). Se trata además de desviar la atención hacia cuestiones superficiales que no profundizan en los orígenes del terrorismo yihadista, que tienen nombre y apellidos.

Ningún medio corporativo ni tampoco ninguno de los múltiples “medios alternativos” y “ONGs” financiadas por George Soros y las grandes corporaciones denuncian que la CIA y el MI6 junto a sus “aliados” del Mossad, el ISI pakistaní y los servicios secretos saudís son los principales creadores de Al Qaeda [1], reconvertidos más tarde (2014) bajo la administración de Obama en el llamado Estado Islámico, cuyo papel es destruir los Estados árabes independientes para reescribir las fronteras en Oriente Medio y Norte de África (el Medio Oriente Ampliado o Gran Oriente Medio).

En un sorprendente artículo redactado el 13 de septiembre de 2001 para la revista de las fuerzas terrestres estadounidenses Parameters, el coronel Ralph Peters observaba que Washington no tiene fundamentalmente nada que temer del terrorismo y que no debe vacilar en utilizarlo. También señalaba, al referirse al proyecto de rediseño del «Medio Oriente ampliado» (que incluso delimitó en mapas entregados a la Comisión Baker-Hamilton), que Washington no debe temer el caos generalizado en el mundo árabe ya que, en definitiva, cuando estén divididos en micro-Estados, los árabes no tendrán más opción que recurrir a Estados Unidos para defenderse de la voracidad de Israel. [Thierry Meyssan, Red Voltaire, 21/9/2014]

En el momento primario de su creación como instrumentos del imperialismo, estos grupos salafistas (como la Hermandad Musulmana) fueron utilizados por las potencias occidentales para impedir la llegada al poder de los partidos y movimientos socialistas panárabes, o bien para derrocar a estos gobiernos soberanos como el encabezado por Gamal Nasser en Egipto [2]. Años más tarde su misión sería llevar a cabo la yihad contra el “comunismo soviético” bajo la Operación Ciclón (1978-79) dirigida por Brezinski [3]. Hoy en día su misión es hacer la yihad contra el nuevo orden multipolar, tal y como se evidencia con el desplazamiento del terrorismo yihadista hacia el centro y el sudeste Asiático apuntando contra China y Rusia y sus aliados regionales en Eurasia.

[leer también: Escala militar y expansión del terrorismo contra Rusia y China]

Cambian los nombre propios de los protagonistas, pero la estrategia del terror hoy en día tiene los mismos fines y es apoyada desde los mismos centros de poder. Sin embargo los omnipresentes “activistas humanitarios” y los “periodistas comprometidos” con las grandes causas de la humanidad, en lugar de informar y denunciar a los verdaderos culpables del terrorismo yihadista, prefieren presentarse como los grandes defensores de los musulmanes del mundo cada vez que los sectores más reaccionarios o de “extrema derecha” arremeten de forma oportunista contra este gigantesco colectivo (1.700 millones de musulmanes en el mundo) después de algún atentado de corte “islamista” que se produce en Europa.

Es decir, que siempre que se producen atentados terroristas en cualquier ciudad europea, la discusión pública y política se fractura en dos bloques: aquellos “reaccionarios” que culpan a los musulmanes (y extranjeros) en general y pretenden expulsarlos de sus países; y los más “progresistas” que defienden el buen entendimiento entre todas las religiones y culturas así como una política de “fronteras abiertas” para todos (incluidos los terroristas, a la vista de los acontecimientos).

Dentro de este esquema de discusión política y mediática se eliminan del mapa las causas geopolíticas y geoestratégicas que existen detrás de los atentados y de los terroristas yihadistas; y en su lugar, los “expertos” mediáticos tratan de encontrar las respuestas ante el comportamiento criminal de los yihadistas alegando razones psicológicas, sociológicas y antropológicas. Estos “analistas” no encuentran ningún hilo conductor entre terroristas y patrocinadores.

De esta forma el debate político, mediático y social se manipula y se desvía hacia terrenos menos comprometidos para los gobiernos de la OTAN y los negocios de las élites económicas y financieras occidentales en Oriente Medio y norte de África. Se impone el sensacionalismo y la ignorancia inducida por un “periodismo” al servicio de los negocios corporativos privados.

En el caso concreto del reino de España, las consignas políticas están muy claras y el terreno de discusión pública queda bien delimitado. Se trata finalmente de que aceptemos la política de Seguridad y de Defensa del régimen monárquico español en el marco de la OTAN con el objetivo de “luchar contra el terrorismo global” que nos golpea; y se trata además de que las protestas y la movilización social (principalmente por parte de la izquierda) se limite a homenajear a las víctimas y defender a “los musulmanes” de los ataques de la extrema derecha, los racistas y los intolerantes.

Mientras tanto los patrocinadores estatales del terrorismo internacional (de Oriente a Occidente) no están en el punto de mira de la crítica política y social.

No mordamos el anzuelo. No sigamos mansamente su agenda de propaganda

Cualquier persona medianamente inteligente y honesta sabe que el problema no son “los musulmanes”. De hecho decenas de miles de musulmanes (mayoritariamente chiís) están luchando contra los terroristas yihadistas (mayoritariamente sunís) en lugares como Siria e Irak. Un país como Irán, que se define constitucionalmente como una “República Islámica”, es uno de los objetivos principales de los terroristas (de sus patrocinadores estatales) y está a la cabeza en la lucha contra el terrorismo yihadista regional e internacional.

Además la inmensa mayoría de víctimas del terrorismo yihadista a nivel mundial son musulmanas: sólo un 2,6% del total registrado tuvieron lugar en los países occidentales (datos del Indice Global sobre Terrorismo 2015). Por estos motivos tampoco se puede hablar de un enfrentamiento entre una “primitiva y barbárica comunidad islámica” que ataca a una “moderna civilización occidental” y  sus “valores democráticos”. Este es un planteamiento artificial que no se sostiene con los datos en la mano.

El problema no es el Islam, sino el Wahabismo. El problema no son los musulmanes (nada menos que 1.700 millones en total) sino los salafistas que abrazan esta ideología wahabí que tiene su epicentro en Arabia Saudí. El problema no viene dado por un “choque de civilizaciones”, sino por la utilización del terrorismo como arma geopolítica por parte de la OTAN-Israel y las dictaduras “aliadas” del Golfo.

[leer también: La utilización del terrorismo como arma geopolítica]

Cualquier persona bien informada sabe también que si estos “periodistas”, “intelectuales”, “activistas humanitarios” y “democráticos” líderes políticos occidentales expusieran públicamente esta realidad se quedarían sin trabajo y perderían sus fuentes de financiación (o incluso su propia vida llegado el caso).

Es en éstas diferencias de concepto, exponiendo los hechos y evidencias existentes, donde los analistas independientes y organizaciones antimperialistas deberían centrar sus análisis y sus propuestas.

Cuando se desligan premeditadamente las “causas” de las “consecuencias” – ocultando las primeras y amplificando las segundas – los discursos y manifestaciones públicas “en contra del terrorismo” se convierten en pura propaganda que beneficia precisamente a los patrocinadores del terrorismo internacional.

¿Qué medidas han tomado los gobiernos europeos para combatir la matriz ideológica y financiera del terrorismo yihadista?

A finales del año 2015 el entonces presidente británico David Cameron encargó la elaboración de un estudio sobre la expansión del yihadismo y la situación de los distintos grupos radicales que operaban en el Reino Unido. Con esta iniciativa Cameron, que ya había bombardeado y arrasado Libia en 2011, trataba de justificar internamente la necesidad de bombardear la República Árabe Siria y asesinar al legítimo presidente Al Assad (actualmente el vencedor junto al Eje de la Resistencia de la guerra contra el terrorismo imperialista en Siria).

Dos años después de aquel encargo seguimos sin saber cuáles fueron los resultados de aquel estudio. La explicación de este “retraso” – es decir la censura de ese documento – es que los resultados de dicha investigación no eran del agrado del gobierno imperialista británico (tampoco del actual) ya que podrían perjudicar sus propios interese políticos así como los intereses económicos y comerciales de sus grandes corporaciones en Oriente Medio.

Lo que sí fue publicado por diversos medios británicos a mediados de mayo de este año 2017 fue un informe de la Henry Jackson Society sobre “la financiación exterior del extremismo islamista en el Reino Unido” [4]. Su conclusión fue que Arabia Saudí (y en menor medida Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait) es el principal patrocinador del “extremismo islámico” en el país. Aclaremos que la Henry Jackson Society no es una organización independiente crítica con la política exterior británica, sino un think-tank anglosajón con sede en Cambrige que defiende la Globalización neoliberal y la OTAN.

El Gobierno saudí financia programas educativos en escuelas islámicas que (…) usan los mismos libros que la educación rigorista saudí. El contenido de esos libros de texto, “es tan radical que en 2014 el Estado Islámico los adoptó como libros de texto oficiales para las escuelas en su califato”. El documento cita una publicación de la BBC que advierte que en 2010, en unas 40 escuelas islámicas sostenidas por el Gobierno saudí, en torno a 5.000 niños británicos estaban siendo educados según el programa oficial del Reino. Además de promover la educación rigorista apoyando las escuelas en el extranjero y exportando clérigos que difundan fuera del mundo islámico su ideología, el reino saudí ofrece becas a jóvenes salafistas en el extranjero para formarlos en sus propias escuelas en Medina y que regresen como clérigos. [Información Sensible, 7/7/2017]

La dictadura saudí financia miles de mezquitas, escuelas y universidades por toda Europa (y por todo el mundo) para expandir su ideología wahabí y reclutar futuros líderes y mártires para la Yihad Global. Miles de estos salafistas europeos viajaron a Siria e Irak desde 2011 para unirse al Estado Islámico con la complicidad absoluta de los servicios de inteligencia y los gobiernos europeos. En aquel momento eran calificados como “rebeldes” y “revolucionarios” que “luchaban por la democracia”. Fueron premiados y homenajeados por instituciones públicas y privadas de toda Europa. El caso de los Cascos Blancos es el más paradigmático de toda esta indecencia occidental.

Sin embargo cuando éstos “luchadores por la libertad” atentan posteriormente en suelo europeo se convierten en “terroristas” y reciben la condena de los mismos gobiernos y organizaciones que anteriormente les apoyaron. Parece ser que la nacionalidad de las víctimas influye directamente sobre el tratamiento que le damos a sus verdugos: “rebeldes” si asesinan en Siria, “terroristas” si lo hacen en Europa.

En el 2012, empezamos a escuchar algunas noticias que hablaban sobre la proliferación de ciertas redes de reclutamiento en Europa. Mientras tanto, en las calles de Bruselas, comenzaban los rumores sobre tal o cual “muyahidín” que partía a combatir a Siria. En marzo 2013, el ministro de interior belga anunció la creación de la Task Force Siria, fue entonces cuando escribí una carta a los padres de los yihadistas alertándolos de la gran complicidad que tenían las autoridades belgas en la partida de sus hijos a Siria. Voy a recordar que el ministro belga de asuntos extranjeros, Didier Reynders declaró en una entrevista realizada por Bel-RTL el 26 de abril 2013, que “puede que les construyamos un monumento como héroes de una revolución” refiriéndose a los combatientes belgas. La facilidad con la que estos jóvenes han conseguido salir de Bélgica, llegar a Siria y aterrorizar a su población es asombrosa. [5]

[leer también: Terroristas de ida, refugiados de vuelta]

Resulta abrumadora la información existente sobre quiénes están detrás de la “radicalización del islam” y la “expansión del yihadismo” en Europa. Los informes que manejan y publican las propias autoridades occidentales son muy claros y no dejan lugar a dudas, aunque sus conclusiones no ocupen las portadas de los principales periódicos ni sean debatidas en los Parlamentos para actuar en consecuencia.

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de España alerta de que seis países musulmanes financian al islamismo. Un informe del servicio secreto señala que estas donaciones llegan a organizaciones radicales. (…) Los fondos que envían caen con frecuencia en manos de organizaciones radicales o de individuos sin escrúpulos. [Ignacio Cembrero, El País, 31/7/2011]

Reino Unido recibe con la alfombra roja a la llamada “oposición siria”, es decir, a la rama siria de la organización salafista Hermandad Musulmana, así como a la cofradía de los Deobandis y a su líder Masood Azhar. Francia por su parte es el refugio dorado de los dirigentes del grupo terrorista MKO. Este tipo de fundamentalistas son “activos” de los servicios de inteligencia occidentales. Son sus protegidos. Son utilizados por Occidente en el exterior para expandir su hegemonía, y sus dirigentes son acogidos en estos países occidentales cuando tienen que huir y “exiliarse” en ellos bajo el paraguas de “refugiados” o “exiliados políticos”.

Los gobiernos occidentales que acuden a los funerales de las víctimas de los atentados terroristas y emiten discursos de repulsa contra el terrorismo, son responsables y cómplices de los terroristas a los que dicen combatir.

Entramos en un Londres que nunca hubiésemos imaginado. Descubrimos cómo grupos islamistas controlan todo un barrio imponiendo, con dinero del contribuyente, la ley Sharia en templos, escuelas y tribunales. Así se radicalizan los británicos que se unen al terrorismo islámico. [Recorrido por el Londres más islamista, El Confidencial, 16/3/2016]

[leer también: Las potencias occidentales arman, entrenan, financian y utilizan a los terroristas que dicen combatir]

Son también sus propios “aliados” del Golfo, y principalmente” Arabia Saudí, quien promociona esta “radicalización” tanto cerca de sus fronteras como en la propia Europa y el resto de mundo. Sin embargo ningún gobierno occidental lo denuncia y lo sanciona. No sólo miran para otro lado, sino que tanto Estados Unidos, como Reino Unido y los países de la Unión Europea incrementan cada año sus lazos comerciales y militares con Arabia Saudí para imponer su agenda en Oriente Medio, al mismo tiempo que les permiten a los wahabitas-salafistas su expansión ideológica por toda Europa.

Los saudíes han llevado a cabo un proyecto para promover la ideología wahabí en el mundo entero. (…). El régimen saudí no trata de ocultar todo este proceso. Muy al contrario, se jacta de sus esfuerzos en este sentido. Según el diario pro saudí Asharq al Ausat, el régimen saudí ha edificado centros religiosos en Europa en una superficie de 3.842 m2 con un coste de unos 5 millones de dólares. Entre ellos están el centro de la M-30 en Madrid (donde el EI llevaba a cabo actividades de reclutamiento), el de Marbella y el de Málaga. Los saudíes planean otros en Córdoba y Granada, también en España. A ellos hay que sumar un centro en Ginebra, otro en Londres, otro en Escocia, otro en Viena, otro en Lisboa, otro en Bruselas (cercano al barrio de Molenbeek, presentado por los medios como el bastión de los yihadistas en Europa), otro en Roma y el de Nantes-La-Jolie en Francia. [Al Manar, 6/1/2016]

Por el contrario, Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea imponen sanciones y atacan directa y militarmente a Siria, a Irán, a Rusia o a organizaciones como Hezbolá y otras milicias chiítas que son quienes realmente están luchando contra el terrorismo sobre el terreno en Oriente Medio. La OTAN tiene una extraña forma de combatir el terrorismo: financia a los grupos yihadistas y ataca a quienes los están combatiendo.

Todos sabemos lo que supone desde un punto de vista estratégico el régimen de Arabia Saudí para Estados Unidos y para la supervivencia del Dólar como moneda de reserva y comercio a nivel global. Estados Unidos ofrece protección militar y política al régimen saudí, y éste a cambio ofrece petróleo barato para Washington y su comercialización en Dólares. Ambos utilizan a los yihadistas como peones en el tablero geopolítico mundial.

Los gobiernos europeos obedecen, callan y colaboran a cambio de algunas inversiones y algunos contratos millonarios para las grandes corporaciones y de algunas donaciones (manchadas de sangre inocente) para sus partidos políticos o fundaciones “sin ánimo de lucro”. Los civiles muertos en los atentados terroristas son para ellos “daños colaterales”. Unos atentados que además operan a su favor porque aterrorizan a la población europea y permiten anular cualquier atisbo de disidencia interna.

Los patrocinadores internacionales de los terroristas más sanguinarios del mundo, dirigen la “Guerra Global contra el Terrorismo”. Definitivamente nos hemos vuelto locos.

 

REFERENCIAS – NOTAS 

[1] America’s “Global War on Terror”, Al Qaeda and the Islamic State (ISIS),- dossier sobre la “Guerra Global contra el Terrorismo” del profesor canadiense Michel Chossudovsky (Global Research, 16/11/2015) http://www.globalresearch.ca/americas-global-war-on-terror-al-qaeda-and-the-islamic-state-isis/5434057

[2] La realidad tras los Hermanos Musulmanes,- artículo del analista Eric Draitser (Rebelión, 17/12/2012) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=160903

[3] They Sow the Cyclone — We Reap the Blowback,- un informe del ensayista y profesor Dan Sánchez (23/11/2015)

[4] Foreign Funded Islamist Extremism in the UK,- Centre for the Response to Radicalisation and Terrorism (Henry Jackson Society, julio 2017) http://henryjacksonsociety.org/wp-content/uploads/2017/07/Foreign-Funded-Islamist-Extremism-final.pdf

[5] Euro-yihadistas: instrumentos de la OTAN,- Silvia Cattori entrevista al periodista y escritor belga de origen sirio Bahar Kimyongür (La Haine, 2/6/2014) http://www.lahaine.org/mundo.php/euro-yihadistas-instrumentos-de-la-otan

NOTA: La foto que encabeza este artículo está sacada de un informe publicado por el sitio El Confidencial.com titulado Recorrido por el Londres más islamista y que fue citado en uno de los párrafos de este artículo. La imagen hace referencia al “colegio Madani Islamic School” situado en un barrio de Londres, donde “el ‘niqab’ es obligatorio para las niñas a partir de los 11 años”, según el citado medio. Desde estos colegios y centros de estudio muchos profesores muestran su apoyo hacia Al Qaeda o el Estado Islámico. Lo mismo ocurre con muchos de los Imanes que difunden la ideología wahabí a través de cientos de mezquitas que se asientan por todo el Reino Unido, así como en toda Europa.

 

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La utilización del terrorismo como arma geopolítica

En un artículo que publiqué el 27 de marzo de 2017 titulado “El Gran Kurdistán y la balcanización de Siria” advertía que muy probablemente veríamos en las próximas semanas cómo la actividad de los grupos terroristas que operan en Siria e Irak desde 2011 (bajo las directrices de EE.UU-OTAN-CCG) se iría desplazando a otras regiones más cercanas a Rusia y China para tratar de frenar su integración, desarrollo e influencia en Eurasia (y en todo el mundo), lo que supone una amenaza mayúscula para la hegemonía occidental y estadounidense en particular.

Esta imparable pérdida de la hegemonía global por parte del poder económico y político occidental, decía entonces, es el mayor problema al que se enfrentan y lo que verdaderamente aterra a las clases dominantes. La “guerra global contra el terrorismo”, la situación de los “refugiados”, los “Derechos Humanos” o la “extensión de la democracia” son tan sólo cínicos pretextos utilizados por Occidente para justificar sus políticas imperialistas contra Estados soberanos que siguen su propia agenda. Pero estos argumentos artificiales no aguantan el menor análisis.

En aquel artículo escribí también que ante la imposibilidad de imponerse en Siria y debilitar a Irán, con una Rusia impermeable a las sanciones y cada vez más influyente en Oriente Medio, y con una China cada vez más fuerte en todo África, Asia y Latinoamérica, era más que probable que las potencias de la OTAN tratasen de incendiar y desestabilizar a Rusia, China e Irán desde lugares más cercanos a sus fronteras o incluso desde su propio territorio utilizando para ello al terrorismo yihadista que ahora opera en Siria y en otros países de Oriente Medio y del sudeste y centro de Asia. Tengamos en cuenta que en Siria e Irak están operando miles de yihadistas rusos procedentes de la región del Cáucaso, así como también miles de yihadistas uigures procedentes de la región de Xinjiang, en el noroeste de China.

Estos terroristas, ahora con experiencia de combate y entrenamiento militar servido por la OTAN, suponen un potencial peligro para la estabilidad y seguridad interna de Rusia y China, algo que ya están aprovechando los patrocinadores del terrorismo internacional para reorganizarse ante el nuevo orden mundial multipolar.

Pues bien, en las últimas semanas estamos asistiendo a este previsible desplazamiento de la actividad terrorista hacia las proximidades de Rusia y China y sus esferas de influencia. Algunos de sus aliados estratégicos ya están sufriendo el ataque de los yihadistas dirigidos por la OTAN. Pero antes de nada es conveniente repasar algunos hechos probados que demuestran esta utilización del terrorismo con fines políticos y económicos.

En política internacional no existen las casualidades, sino las causalidades

Si uno observa tanto el momento como el lugar donde se producen los atentados terroristas, así como los golpes de Estado o “revoluciones de color” patrocinadas por Occidente, se da cuenta de que existe una relación directa y descarada entre este incremento de la actividad yihadista y las decisiones políticas que adoptan los gobiernos de los países que sufren esa violencia y desestabilización. Es decir, los atentados terroristas y los “golpes suaves” son una forma de castigo hacia aquellos gobiernos que toman una dirección política que va en contra de los intereses de Estados Unidos y la OTAN (del poder económico y financiero occidental).

En algunos casos se busca el derrocamiento total del gobierno en cuestión (el “cambio de régimen”) y en otros casos se trata de darle un escarmiento para que rectifique su rumbo y se coloque de nuevo bajo la órbita del poder político y económico occidental.

Esto último fue lo que le ocurrió al presidente turco Recep Tayyip Erdogan cuando en junio de 2016 decidió restablecer las relaciones diplomáticas y comerciales con Rusia y firmar posteriormente importantes acuerdos geoestratégicos con el presidente Vladimir Putin. La consecuencia de esta decisión – y de otras, como oponerse a la creación de un “Kurdistán” en Siria – fue el intento de golpe de Estado patrocinado por Washington ocurrido inmediatamente después, el 15 de julio de 2016. Una filtración de los servicios secretos rusos al presidente Erdogan impidió que éste último fuera asesinado mientras descansaba en un hotel a las afueras de Estambul. Meses más tarde, el 19 de diciembre de ese año, era asesinado el embajador ruso en Turquía Andréi Kárlov a manos de un miembro de la red terrorista FETO, protegida por la CIA y vinculada al Estado Islámico. Este cobarde asesinato se producía justo después de que la mediática ciudad siria de Alepo fuera liberada de la barbarie terrorista, con la colaboración de Turquía.

Algo muy similar, aunque bajo el formato de “Revolución de Color”, fue lo que ocurrió en Ucrania a finales de 2014 y principios de 2015, cuando el entonces presidente Viktor Yanukovic decidió rechazar las duras condiciones políticas que le imponían desde Bruselas a cambio de ingresar en la UE y de recibir el apoyo financiero de la Troika (FMI, BCE y la Comisión Europea). Por el contrario el entonces presidente ucraniano firmó un acuerdo económico, financiero y comercial con Rusia bajo unas condiciones mucho más favorables para el país. Inmediatamente después recibió como respuesta desde Washington y Bruselas un golpe de Estado ejecutado por grupos fascistas extremadamente violentos que fue retransmitido y presentado por los medios corporativos como una “revolución democrática” pro-europea: la llamada “revolución del Euromaidán“.

O también en Honduras. La noche del 28 de junio de 2009 un grupo de militares golpistas sacaron de la cama al legítimo presidente de Honduras, Manuel Zelaya, lo subieron a un avión y lo trasladaron a la base militar de EE.UU. en Palmerola, desde donde fue llevado finalmente a Costa Rica. Apenas tres meses antes del golpe, “casualmente”, el gobierno hondureño había anunciado un acuerdo con Petróleos de Venezuela (PDVSA) – en el marco de cooperación regional del ALBA – para la explotación del petróleo de Honduras, decisión que iba en detrimento de varias empresas norteamericanas y europeas, como Chevron, Exxon Mobil, Shell o incluso la hondureña Dippsa, que estaban interesadas en explotar sus recursos [1]. Se da la circunstancia, además, de que el presidente Zelaya mantenía una disputa legal con estas empresas transnacionales, a las que incluso había amenazado con “nacionalizar” si éstas no se sometían a las leyes que impulsaba el gobierno pensando en el interés general de sus ciudadanos y no en los intereses privados de las oligarquías.

[leer también: No son los Derechos Humanos, ¡es el petróleo, estúpido!]

En Egipto también asistimos a este fenómeno desde la llegada al poder en 2013 de Abdelfatah al Sisi tras derrocar a los Hermanos Musulmanes apoyados por las potencias occidentales. El cambio de rumbo geopolítico de Egipto y su acercamiento a Rusia (incluyendo las negociaciones para la instalación de bases militares rusas en la costa egipcia, el intercambio comercial bilateral utilizando sus propias monedas nacionales, un  fondo de inversión conjunta, acuerdos en materia alimentaria, militar, tecnológica…) tuvo como consecuencia un incremento de la actividad terrorista en el país árabe. Por ejemplo, el 8 de diciembre de 2016 la corporación rusa Rosatom y el gobierno egipcio anunciaron los detalles de un acuerdo para la construcción de una planta nuclear en Al Dabaa, en la costa mediterránea de Egipto. Dos días después, el 11 de diciembre de 2016, estallaba una bomba en una catedral cristiana copta en El Cairo matando a 25 personas y dejando más de 50 heridos. El Estado Islámico reivindicó posteriormente el atentado. Días antes de producirse este atentado, además, el presidente egipcio había reafirmado su apoyo a la integridad territorial de Siria y a su gobierno en su lucha contra el terrorismo yihadista.

Más recientemente, el pasado 7 de junio de 2017, la República Islámica de Irán sufría dos ataques terroristas el mismo día, uno contra el Parlamento iraní (15 días después de celebrar las elecciones presidenciales) y otro contra el mausoleo del Ayatolá Khomeini que causaron 17 muertos y más de 40 heridos. Estos atentados se producían sólo dos semanas después de que Donald Trump viajara a Riad para llamar a sus “aliados” a la creación de una coalición militar suní en contra de Irán (la mal llamada “OTAN árabe”), país al que calificó como el principal patrocinador del terrorismo del mundo. Anteriormente el ministro de Defensa saudí, Mohamed Ben Salman, amenazó abiertamente con llevar el terror a suelo iraní: “Nosotros no esperaremos a que la batalla se dé en Arabia Saudí; en lugar de eso, trabajaremos para que la batalla se dé sobre ellos, en Irán” (Sputnik Mundo, 5/5/2017). Y sólo un día antes de los atentados, el ministro de Exteriores saudí Abdel al Jubeir sentenció públicamente a Teherán a través de su cuenta en Twitter: “Irán debe ser castigado por su apoyo al terrorismo” (RT, 7/7/2017). Era la primera vez que el obediente Estado Islámico cometía un atentado terrorista dentro de Irán.

En los casos concretos de Libia y Siria no se trataba de dar un “escarmiento” a sus dirigentes sino de eliminarlos físicamente y destruir las infraestructuras de estos países para convertirlos en “Estados fallidos” fácilmente dominables. Para ello múltiples grupos terroristas fueron coordinados para invadir estos países y reconvertidos en verdaderos ejércitos de mercenarios al servicio de la OTAN y las grandes corporaciones occidentales.

En el año 2009 Muamar Gadafi propuso, como presidente de la Unión Africana, la creación de una moneda panafricana respaldada por el oro libio y abandonar el dólar para la venta del petróleo y el gas africano. Muchos países, entre ellos Túnez y Egipto, respaldaron esta iniciativa que trataba de alcanzar la unidad política, la independencia económica y la soberanía de los Estados africanos. Además de Estados Unidos, si este gran proyecto impulsado por Gadafi se hubiese puesto en marcha, Francia sería una de las más perjudicadas al perder su dominio monetario (franco CFA), comercial y económico-financiero en el “África francófona”, lo cual explica la implicación directa de Francia (y en particular de Nicolas Sarkozy)  en la organización de la destrucción de Libia, planificada junto a EE.UU. y Reino Unido mucho antes de iniciarse la guerra de invasión contra el país más desarrollado de África por aquel entonces. Sarkozy llegó a calificar a Libia como una “amenaza para la estabilidad financiera del mundo” [2].

Es necesario recordar en este punto que anteriormente Sadam Hussein – el otrora “aliado” de EE.UU. contra Irán – ya había comenzado a vender el petróleo iraquí en Euros en lugar de Dólares (noviembre del año 2.000). Esto desencadenó la posterior invasión y destrucción de Irak en el año 2003. Estados Unidos temía que el resto de miembros de la OPEP siguieran el mismo ejemplo de Irak ante la caída del Dólar frente al Euro, lo que hubiese provocado el colapso definitivo de la economía estadounidense (basada en el “petrodólar”) y el fin de su hegemonía global [3].

De nuevo en el año 2009, en Siria el presidente Bashar al Assad rechazó una propuesta de Catar para construir un gasoducto que permitiera llevar su gas a través de Arabia Saudí, Jordania, Siria y Turquía hasta Europa, en detrimento de Rusia que es su principal suministrador. De esta manera, además, EE.UU. podría asegurarse de que esas reservas y operaciones comerciales se siguieran denominando en Dólares, manteniendo así la hegemonía monetaria y financiera mundial que permite que su economía siga a flote. Por si fuera poco, en paralelo a este rechazo a la propuesta catarí (saudí y occidental), el presidente sirio llegó a un acuerdo con Irán, Irak y Líbano para construir un “oleoducto islámico” que podría convertir a Irán en “el principal proveedor del mercado energético europeo”, lo que chocaba frontalmente con los intereses de EE.UU. y sus aliados en la región, principalmente de Arabia Saudí, Catar e Israel.

[leer también: Daraa, el origen censurado de la guerra terrorista contra Siria]

Poco después, como ya sabemos, surgieron “espontáneamente” las “Primaveras Árabes” que afectaron “casualmente” a estos gobiernos díscolos cuya agenda se desvinculaba peligrosamente de los intereses occidentales.

Pero incluso detrás de la reciente crisis en Oriente Medio tras el “bloqueo” de Estados Unidos (que sigue vendiendo armas y firmando acuerdos para “combatir el terrorismo” con Doha), Arabia Saudí y otros Estados árabes en contra de Catar, se esconden unas motivaciones similares a las anteriormente señaladas, aunque los medios corporativos se están encargando de distraernos y manipularnos. Catar está vendiendo su gas en otras divisas distintas al dólar, principalmente a China que importa de Catar un 20% del gas que consume utilizando como moneda de pago el Yuan (Renminbi). En abril de 2015 China abrió en Doha un “centro de distribución e intercambio de renminbi” que pretende ser el centro financiero para la expansión del Yuan en Oriente Medio. Desde la pasada primavera el régimen catarí está estudiando junto a Irán la construcción de un gasoducto conjunto que pasaría por Siria y Turquía dirigido a abastecer al mercado europeo con el gas procedente del gigantesco yacimiento que comparten ambos países: South Pars-North Dome. También estudian la posibilidad de llevar este gas al mercado asiático a través de la India (la 4ª potencia económica mundial, 1ª potencia demográfica, potencia nuclear, miembro de los BRICS y de la Organización de Cooperación de Shanghai, nada menos). En diciembre de 2016 Catar compró (junto a la firma suiza Glencore) un 20% de las acciones de la petrolera estatal rusa Rosneft.

Los vínculos económicos entre Rusia, Irán, Catar y Turquía nos ayudan a comprender mejor los acuerdos políticos alcanzados en Siria entre estos países. Pero estos “pequeños detalles” no son tenidos en cuenta por los medios corporativos occidentales a la hora de explicarnos lo que ocurre con Catar y la “crisis” en Oriente Medio.

Es decir, Catar maneja una agenda política propia cuyos intereses chocan frontalmente con los de EE.UU., Arabia Saudí y el régimen sionista de Israel.

¿Tiene entonces algo que ver el bloqueo a Catar con la “lucha contra el terrorismo” por parte de Estados Unidos y sus “aliados” en la región? Más bien es una guerra geoeconómica para tratar de mantener su hegemonía mundial [4].

Reorganización del terrorismo yihadista ante el fin de la hegemonía estadounidense

Además de los ya conocidos escenarios donde actúan los yihadistas de la OTAN, en la actualidad aparecen en escena nuevos puntos calientes donde los grupos terroristas surgen como por arte de magia o reaparecen “células durmientes” que despiertan ante la voz de sus amos. No es por casualidad, lógicamente.

Una vez asumida por parte de Donald Trump la derrota terrorista en Siria e Irak y asumido el carácter multipolar del Nuevo Orden Mundial, tal y como se evidenció en la reciente Cumbre del G-20 en Hamburgo [5], el imperialismo norteamericano redirige ahora a sus mercenarios salafistas hacia las fronteras de sus máximos enemigos geoestratégicos Rusia y China con el fin de cortar el paso de la Nueva Ruta de la Seda y la imparable asociación Eurasiática liderada por ambas potencias.

[leer también: Escalada militar y expansión del yihadismo contra Rusia y China]

Por ejemplo, en Afganistán se lanzó “la madre de todas las bombas” después de que Washington alertase sobre la creciente presencia del Estado Islámico en el país, motivo por el cual anunció el envío de más tropas y más armas al país. Sin embargo las élites estadounidenses no se sienten obligadas a explicar cómo ha sido posible este incremento del terrorismo yihadista en un país que están vigilando y ocupando militarmente desde hace 16 años. Sólo veo dos posibles respuestas: o bien las agencias de inteligencia estadounidenses y las élites militares y políticas reconocen que son unos absolutos incompetentes a la hora de “luchar contra el terrorismo” y garantizar la seguridad de los países donde intervienen; o bien están reconociendo implícitamente que su “guerra global contra el terrorismo” es un fraude y que son ellos mismos quienes permiten, fomentan y dirigen la expansión y actividad de los terroristas en el mundo. Llevan 16 años “reconstruyendo un país” que cada día está más destrozado. Y ahora pretenden volver a invadirlo con miles de soldados y de mercenarios a sueldo (“contratistas privados“).

Indonesia, el país con la población musulmana más grande del mundo, también sufre actualmente la inestabilidad política y la actividad terrorista alentada desde el exterior [6]. Arabia Saudí es el principal patrocinador de algunos grupos yihadistas que actúan en este país, como el “Frente de Defensores Islámicos”. El régimen saudí además financia más de 100 centros de estudios y universidades (como LIPIA, situada en la capital Yakarta) y ha construido 150 mezquitas en Indonesia desde donde difunde su ideología: el  wahabismo. Hay que destacar que Indonesia, además de los acuerdos que mantiene con Rusia en el plano militar, forma parte de la Asociación Económica Regional Integral (RCEP, por sus siglas en inglés) liderada por China, un gigantesco tratado comercial asiático del que está excluido Estados Unidos y que absorbió a los miembros de la ASEAN, además de otras potencias como Japón, India y Corea del Sur, y ha sepultado definitivamente el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) que pretendía liderar Washington frente a Pekín para extender su influencia por el Pacífico.

En Malasia también se está incrementando la actividad terrorista a medida que los yihadistas locales que viajaron a Siria e Irak desde 2011 regresan a sus países de origen una vez derrotados por Rusia y el “Eje de la Resistencia” en Oriente Medio. Su guerra ahora está en el sudeste asiático, hacia donde están señalando sus patrocinadores que tienen a China y su Nueva Ruta de la Seda en el punto de mira.

Aunque quizás el país donde ésta utilización geopolítica del terror se evidencia con más claridad y descaro sea en estos momentos Filipinas. El radical giro estratégico de Rodrigo Duterte hacia China y Rusia y la dureza de su discurso en contra de la intervención de EE.UU. en Filipinas ha tenido como consecuencia directa la invasión del país por parte del Estado Islámico y sus filiales locales. Nadie podía dudar de que presidente filipino (cuyas polémicas políticas cuentan con un gran apoyo popular después de un año en el cargo, algo que reconocen hasta sus enemigos) estaba el primero en la lista para un “cambio de régimen” en Filipinas al estilo de Ucrania, Siria o Libia. Los “rebeldes” de la OTAN se han puesto en marcha para llevar la “democracia” a Filipinas. ¿Tendrán los grandes medios corporativos la desfachatez de llamarlo algún día “primaveras asiáticas”?

En paralelo a estos hechos, en los Balcanes los funcionarios de Bruselas y Washington se preparan para aceptar la posible creación de la “Gran Albania” (que abarcaría zonas de Albania, Kosovo, Serbia, Montenegro, Macedonia o incluso Grecia), dando una vuelta de tuerca más al escarnio que cometieron con la destrucción de Yugoslavia. Desde Ucrania la OTAN anuncia el envío de más armas para el régimen neonazi de Poroshenko. En Asia Central y la región del Cáucaso, según pronostican algunos analistas, debemos esperar también un incremento de la actividad terrorista en lugares como Chechenia o Tayikistán. También en la región de Xinjiang (noreste de China); así como un empeoramiento de los conflictos en Libia o Yemen, donde la OTAN y sus regímenes aliados también están perdiendo la guerra o ven peligrar sus intereses. O que se alimente el viejo conflicto en Baluchistán en la frontera entre India y Pakistán [7]. Por cierto que ambas potencias nucleares (India y Pakistán) ya son recientes miembros de la gigantesca Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), lo cual abre nuevas expectativas sobre la solución de su conflicto territorial bajo el liderazgo de Rusia y China. Además se espera también que Irán ingrese próximamente en la OCS, mientras que países tan importantes desde el punto de vista geoestratégico como Afganistán o Turquía ya han solicitado su ingreso.

En resumen: la presencia del terrorismo yihadista en aquellos lugares estratégicos del planeta donde se está desarrollando  una guerra multidimensional por la hegemonía global de las próximas décadas es un hecho más que evidente. Este hecho no es casual, como tampoco lo fue su desplazamiento hacia Oriente Medio y norte de África en 2011 durante las llamadas “primaveras árabes“. El yihadismo se está extendiendo de forma premeditada hacia Asia Central y el sudeste asiático sencillamente porque el centro de gravedad de la economía mundial se desplaza imparable hacia Asia.

Las potencias occidentales (representantes del capital financiero anglosajón, fundamentalmente) que se oponen a este histórico cambio de paradigma global están movilizando todos los medios y recursos a su alcance para tratar de evitar lo inevitable: la consolidación de un “nuevo orden mundial multipolar”.

La utilización de grupos terroristas (yihadistas o de otra ideología) y mercenarios es una de esas herramientas de desestabilización que utilizan estas potencias (con Estados Unidos a la cabeza) para alcanzar sus objetivos. Lo vienen haciendo desde al menos los tiempos de la “Operación Ciclón” (puesta en marcha por Zbigniew Brzezinski en Afganistán y Pakistán en 1979 en contra de la Unión Soviética), pasando por el apoyo a “la Contra” en Nicaragua, la puesta en marcha de la “Operación Gladio” en Europa… y hasta nuestros días con la mutación de Al-Qaeda en el llamado “Estado Islámico” en Oriente Medio.

Y los “periodistas” de los medios corporativos occidentales (que son propiedad de ese mismo poder financiero-económico occidental que patrocina el terrorismo) nos quieren hacer creer, fomentando la desinformación y la ignorancia colectiva, que todos estos acontecimientos que presenciamos son fruto de la casualidad y no están relaciones entre sí. Todos estos mercenarios de la (des)información en Occidente están en la misma trinchera que los terroristas: ellos están ejerciendo la Yihad Mediática.

 

REFERENCIAS – NOTAS

[1] Alguien consiguió petróleo tras caer Zelaya,- un detallado artículo de Julio Escoto (Agencia Latinoamericana de Información ALAI, 15/6/2010)

[2] Hillary Emails, Gold Dinars and Arab Springs,- un análisis del escritor y experto en geoestrategia y F. William Engdahl (New Eastern Outlook, 17/3/2016) https://journal-neo.org/2016/03/17/hillary-emails-gold-dinars-and-arab-springs/

[3] The Real Reasons for the Upcoming War With Iraq: A Macroeconomic and Geostrategic Analysis of the Unspoken Truth,- un detallado informe de William Clark (Global Research, 17/2/2003) http://www.globalresearch.ca/articles/CLA302A.html

[4] The Qatar Blockade, the Petro-Yuan, and the Coming War on Iran,- un artículo del periodista y analista internacional Dan Glazebrook (Counterpunch, 16/6/2017)

[5] G-20 de Hamburgo: fin del “orden neoliberal global” por el G-3 (EU/Rusia/China),- análisis del experto en geopolítica Alfredo Jalife-Rahme (La Jornada, 9/7/2017) http://www.jornada.unam.mx/2017/07/09/opinion/014o1pol?partner=rss

[6] Saudi Arabia is destabilizing the world,- artículo de Stephen Kinzer (The Boston Globe, 11/6/2017) https://www.bostonglobe.com/opinion/2017/06/10/saudi-arabia-destabilizing-world/ivMeb7TWGk1fQaVjZWWKGP/story.html

[7] ISIS “Coincidentally” Appears Along China’s One Belt, One Road,- artículo del analista internacional e investigador afincado en Bangkok Tony Cartalucci (Land Destroyer, 1/7/2017) http://landdestroyer.blogspot.com.es/2017/07/isis-coincidentally-appears-along.html

UNA COBARDE VENGANZA CONTRA RUSIA POR LA DERROTA TERRORISTA EN SIRIA

El asesino, el policía turco Mevlut Mert Altintas, se encontraba situado detrás del embajador ruso, Andrei Karlov, ejerciendo de facto como su guardaespaldas instantes antes de dispararle a quemarropa por la espalda en varias ocasiones.

Según puede verse en las imágenes que circulan por todos los medios de comunicación y redes sociales, el asesino del embajador ruso en Turquía, Andrei Karlov, no se encontraba “camuflado” entre los asistentes sino que estaba detrás del embajador ejerciendo de “guardaespaldas” o al menos como miembro de la seguridad del acto público que se celebraba. Actuó con total libertad, con tiempo suficiente para disparar al embajador, amenazar al resto del público asistente y emitir su discurso reivindicativo en referencia a Siria y Alepo.
 
Entonces cabe preguntarse: ¿Quién puso ahí, en ese puesto clave y en ese momento concreto, al terrorista que mató al embajador ruso? ¿Nadie más de los encargados de la seguridad sospecharon nada? ¿Con tan solo 22 años este policía-terrorista ya ocupaba un cargo de tanta responsabilidad? ¿Por qué no había ningún otro policía o miembro de seguridad en la sala? ¿Dónde estaban los escoltas encargados habitualmente de proteger al embajador Karlov? ¿Quién está detrás de turco Mevlut Mert Altintas?
 
A pesar de la “purga” llevada a cabo por Erdogan tras el golpe de Estado de julio pasado, parece que la sombra de Fethullah Güllen [1], y por tanto de EE.UU., es demasiado alargada todavía.
 
Según el portal Haberturk, el atacante, de 22 años, era integrante de la organización terrorista FETO (Organización de Terror Gulenista). El grupo está vinculado al clérigo turco residente en EE.UU. Fethullah Gulen, a quien el Gobierno turco acusa de orquestar el golpe de Estado en Turquía en julio pasado y cuya extradición ha sido solicitada por Ankara a Washington. [RT, 20/12/2016]

Tras dispararle por la espalda el terrorista tuvo tiempo de sobra para lanzar unas soflamas yihadistas que lo vinculan con el Frente al Nusra. Lo cual indica que ningún otro policía se encontraba junto a él en la sala. Actuó con total libertad, sin obstáculos y con el tiempo necesario. 

El régimen turco tendrá que dar muchas explicaciones. Turquía es miembro de la OTAN. Recordemos que en estos momentos al menos 14 oficiales militares de EE.UU., Israel, Arabia Saudí, Catar, Jordania y la propia Turquía permanecen todavía detenidos en Siria después de que fueran encontrados en un bunker en Alepo [2], desde donde dirigían y asesoraban a los grupos terroristas salafistas, principalmente al Frente al Nusra. Ya en septiembre de este año unos 30 oficiales militares y agentes de inteligencia de Israel, EE.UU., Reino Unido, Catar, Arabia Saudí y Turquía murieron como consecuencia de un bombardeo ruso contra los terroristas en el este de Alepo [3]. Algunos manipuladores todavía definen esta guerra de invasión contra Siria como una “guerra civil”.
 
El régimen de Erdogan maneja un doble discurso y un doble juego en Siria [4], donde por un lado apoya a los terroristas takfirís al mismo tiempo que estrecha sus lazos y llega a acuerdos importantes con la Federación de Rusia en materia comercial, económica o de “lucha contra el terrorismo”. Es más que probable que este asesinato en Ankara pretenda dañar ese acercamiento geoestratégico entre Rusia y Turquía. Aunque al igual que ocurre con la imposición de sanciones promovidas por EE.UU. y la UE, estos ataques no hagan más que fortalecer a Rusia y estrechar sus vínculos con sus aliados, como se pudo comprobar apenas 24 horas después del asesinato del embajador ruso, a raíz de una reunión mantenida entre Rusia, Irán y Turquía.
                                                                                                                                                                                                                                                                          
Los cancilleres de Rusia, Serguéi Lavrov, Irán, Mohamad Yavad Zarif y Turquía, Mevlut Cavusoglu, realizaron una reunión trilateral este martes para encontrar una solución política y diplomática al conflicto en Siria. El diplomático ruso afirmó que “Irán, Rusia y Turquía están preparados para asistir en la preparación del acuerdo que se está elaborando entre el Gobierno sirio y la oposición y convertirse en su garante”. (…) Tras la reunión de este martes en Moscú (Rusia), los representantes acordaron “el respeto a la soberanía, independencia, unidad e integridad territorial de la República Árabe de Siria”. [Telesur, 20/12/2016]
Lo que sí parece claro es que este asesinato es una venganza cobarde tras la derrota de la OTAN y sus grupos yihadistas en Alepo. También supone un nuevo intento de frenar la preponderancia de Rusia en el escenario geopolítico global, en unos momentos además en los que Donald Trump, si no traiciona su palabra y no se produce una rebelión interna en EE.UU. que lo impida, pretende abandonar la política imperialista de “cambio de régimen” y se dispone a asumir el carácter multipolar del nuevo orden mundial para las próximas décadas, terminando así con la supremacía unilateral estadounidense.
 
Quienes lloraron de pena y frustración tras la liberación del este de Alepo de la barbarie terrorista, hoy estarán celebrando este “moderado” asesinato cometido por uno de sus “rebeldes”. Algunos lo están justificando, como han hecho por ejemplo desde la cadena de propaganda imperialista CNN o la catarí Al-Jazeera. Es el consuelo inhumano de los perdedores que no quieren reconocer la nueva realidad.
 

LA CENSURA MEDIÁTICA Y LA GEOPOLÍTICA TRAS LA LIBERACIÓN DE ALEPO

La cara de satisfacción de quien se siente por fin a salvo. La opinión de este hombre sirio liberado en el este de Alepo es censurada en los medios corporativos. Quizás sea porque su opinión sobre los “rebeldes” a los que apoya la OTAN sea diametralmente opuesta a la que difunden desde Occidente. Muchos “activistas” y “progresistas” al servicio de las grandes corporaciones hubiesen preferido que este hombre siguiese en manos de la “oposición moderada” wahabí. (Foto tomada por Andrew Ashdown)
 
Nerviosismo, desconcierto, resignación, tristeza, impotencia, incertidumbre… Los gobiernos de la OTAN y los medios corporativos se han quedado sin discurso en Siria tras su derrota en Alepo. Entre sollozos intentan explicar al gran público qué ha ocurrido para llegar a esta situación. Todos sus sesudos análisis concluyen que Rusia tiene la culpa por apoyar a Al Assad. Periodistas y activistas “humanitarios” piden que las potencias occidentales intervengan contra Rusia para “frenar al régimen Al Assad”, negando que en realidad ya lo están haciendo desde hace años y están siendo derrotados. Obviamente Rusia está interviniendo en Siria y defendiendo sus intereses, pero lo hace a petición de un gobierno legítimo apoyado por la mayoría de la población para luchar contra unos grupos terroristas patrocinados por la OTAN que invadieron el país en marzo de 2011. EE.UU. patrocina y utiliza al terrorismo yihadista como arma. Rusia combate ese terrorismo acorde al derecho internacional. Algunos “equidistantes progresistas” todavía no quieren ver esta diferencia.
 
Pero que Rusia respete el derecho internacional, mientras que la OTAN y sus terroristas invaden ilegalmente un Estado soberano asesinando a su población civil para destruirlo, es totalmente irrelevante. EE.UU. dicta unilateralmente lo que es legal o ilegal, lo que es legítimo o no, lo que es “democracia” o “dictadura”, lo que es un golpe de Estado o una “revolución popular”, lo que son terroristas o “libertadores”, o cómo deben interpretarse los Derechos Humanos. El resto de Occidente se limita a obedecer. Incluidos los periodistas y activistas que difunden a diario ese relato artificial construido para justificar las “intervenciones humanitarias” imperialistas en Oriente Medio y otras partes del mundo. 
 
Tanto la prensa corporativa así como los organismos internacionales controlados por las potencias occidentales insisten en seguir utilizando y manipulando la “situación humanitaria” en Alepo como arma de propaganda contra Siria y Rusia. En realidad no pueden hacer otra cosa, salvo reconocer que han mentido todos estos años. Su debilidad tras el golpe de Alepo es más que notable. Cuando pasen unos días y toda la población de Alepo haya sido evacuada, se quedarán de nuevo sin discurso y tendrán que colocar el foco de atención en otro lugar (Palmira, por ejemplo) para posteriormente repetir la misma estrategia de desgaste “humanitario”  contra el gobierno sirio.
 
Sin embargo pese a su derrota en Alepo, el “cambio de régimen” en Siria sigue en la agenda del Pentágono, y Donald Trump todavía no ha hecho nada (o no ha podido hacerlo todavía) que nos haga ser optimistas, más allá de su retórica durante la campaña. Por ahora, como parte de esa reorganización tras la caída de Alepo, la OTAN ha movilizado a sus grupos terroristas desde Mosul (Irak) y Al Raqa (Siria) para invadir de nuevo la ciudad de Palmira. Los medios lo ven como una gran noticia, como un consuelo para alimentar su autoestima tras perder Alepo. Pero siguen sin querer explicarnos por qué ocurren los hechos, cuáles son las causas reales que los provocan. Como si los terroristas, sus armas y su estrategia militar se produjeran de forma espontánea e incomprensible para la mente humana.
 
Para que el Emirato Islámico lograra ocupar Palmira nuevamente, las fuerzas estadounidenses, que deberían haber cercado Mosul, le dejaron abierto el camino hacia el desierto sirio y detuvieron los bombardeos que la aviación de la coalición internacional había emprendido sobre la provincia siria de Raqqa. Al estar concentrado en la liberación de Alepo, el Ejército Árabe Sirio no tuvo tiempo de enviar refuerzos a Palmira, cuya guarnición se vio obligada a retirarse ante la embestida de una fuerza yihadista 5 veces superior en número de hombres. [1]
 
Estos son momentos de incertidumbre para quienes tanto dinero y esfuerzo invirtieron en derrotar a Al Assad. Hasta que reorganicen su estrategia de nuevo, a la yihad política y mediática occidental sólo les queda seguir recurriendo a la manipulación y la censura informativa para intentar ocultar las evidencias que dejan al descubierto su gran mentira sobre una inexistente “primavera árabe” en Siria. Sin esta censura, si los grandes medios publicaran lo que realmente está sucediendo, se verían en la obligación de explicar a su audiencia cómo es posible que los ciudadanos liberados del este de Alepo estén celebrando con lágrimas de alegría y emoción la llegada del Ejército Árabe Sirio, después de que nos dijeran desde hace 5 años que ese ejército los estaba “bombardeando” y “reprimiendo”. Si no aplicaran la censura, tendrían que explicar a su audiencia que esos “heroicos rebeldes” a los que defienden, almacenaban y utilizaban armas químicas contra la población civil en las zonas de Alepo controladas por el gobierno sirio, al mismo tiempo que nos decían que era “el régimen de Al Assad” el que las utilizaba contra civiles.
 
Unos “insurgentes” que, según las grandes agencias occidentales, están siendo objeto de “ejecuciones sumarias” en el este de Alepo por parte del “régimen” y sus aliados, sin que nadie en absoluto pueda verificar esas afirmaciones. Ni siquiera la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, que también difunde esta propaganda aunque reconoce que no ha podido comprobar su veracidad. Si no pueden comprobar su veracidad, entonces, ¿por qué la ONU contribuye a la desinformación y a la propaganda de guerra?
 
Obviamente ni la ONU, ni la gran prensa occidental, ni los gobiernos de la OTAN, ni tampoco las ONGs corporativas pueden verificar los hechos, en primer lugar, porque son falsos, y en segundo lugar, porque no tienen a nadie informando sobre el terreno que pueda hacerlo. Sus principales fuentes son el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, los Cascos Blancos, o el Alepo Media Center, organizaciones financiadas por los gobiernos y corporaciones occidentales y de los cuáles ya he hablado en otros artículos [2]. O bien sus fuentes son directamente los “grupos opositores”, es decir, los propios terroristas. En estas condiciones, la “información” de las grandes agencias occidentales y de los organismos internacionales se convierte en pura propaganda yihadista.
 
Claro que, después de que el enviado de la ONU en Siria, Stephan de Mistura, pidiera crear una “región autónoma” gobernada por los terroristas de Al Qaeda en Siria, y de que la Unión Europea tratara de sobornar económicamente a Bashar Al Assad para que permitiera esta propuesta y entregara una parte de Siria a los terroristas a cambio de seguir en el poder, se puede esperar cualquier cosa que provenga de este corrupto organismo internacional y de los países que lo someten a su voluntad. Sí, han leído bien, la misma Unión Europea que quiere juzgar a Al Assad (y a Vladimir Putin [3], por cierto) por cometer “crímenes de guerra” y ser un “dictador sanguinario” que “asesina a su propio pueblo”, ofreció financiación y apoyo al gobierno sirio a cambio de que Al Assad aceptara la “balcanización” de Siria, tal y como pretenden EE.UU. y las grandes corporaciones que planificaron la guerra contra Siria hace años. Este dato demuestra que el concepto de Derechos Humanos que tiene la UE y EE.UU. es el mismo que tiene cualquier mafia: los negocios son lo primero; los principios se amoldan a la realidad; nuestros amigos o enemigos se miden en función de la tasa de ganancia que nos aporten.
 
Según informes, la UE planea ofrecer ayuda financiera a Damasco a cambio de permitir que las fuerzas rebeldes permanezcan en el poder en algunas regiones de Siria. (…) A cambio, si todas las partes están de acuerdo, la UE ofrece una gran bolsa de dinero. (…) Bruselas admite ahora que Al Assad siga en el poder, pero exige la “devolución del poder en algunas provincias de Siria, lo que permitiría a los rebeldes moderados integrarse en las fuerzas de seguridad locales” (…). La UE está dispuesta a ofrecer ayuda financiera tanto al gobierno sirio como a los rebeldes para endulzar el acuerdo, según informó The Times. El informe sugiere que pagar a Damasco es mejor que tener que lidiar con el éxodo continuo de refugiados sirios hacia la UE, que están “contribuyendo al caos electoral en todo el continente” y “destruyendo el tejido político de Europa”. [4]
Los grandes medios occidentales convierten a los verdugos en víctimas y en protagonistas, mientras silencian la voz de las verdaderas víctimas del terrorismo, los sirios liberados en el este de Alepo. Resulta paradójico que aquellos que protagonizan campañas políticas, mediáticas y humanitarias en favor de los “civiles sirios”, los censuren cuando estos civiles por fin pueden hablar y constatar su relato abiertamente. Obviamente censuran su opinión porque la audiencia occidental descubriría que les han estado mintiendo todo este tiempo. Por suerte no todos los periodistas y activistas que trabajan en Siria actúan de la misma manera. Gracias a ellos podemos conocer la verdad y escuchar a quienes deberían ser los únicos protagonistas. 
 
Por ejemplo el sacerdote Andrew Ashdown, un miembro de la Iglesia de Inglaterra que estudia las relaciones cristiano-musulmanas en Siria y que se encuentra en el este de Alepo y ha recabado de primera mano la opinión de los sirios liberados. Su conclusión es rotunda: los informes sobre Siria publicados en los grandes medios son “fabricaciones retorcidas”. Este sacerdote se pregunta ¿por qué no hay ninguna agencia internacional occidental en Alepo prestando ayuda humanitaria? ¿por qué no están las agencias de noticias hablando personalmente con los refugiados sirios liberados, teniendo en cuenta que estas agencias dedicaron tanto tiempo a denunciar que estos civiles estaban siendo masacrados por el gobierno sirio? Parece evidente la respuesta a estas acertadas preguntas. Andrew Ashdown denuncia también que los medios occidentales no informan de forma objetiva ni siquiera se molestan en recabar información ni en preguntar a los propios sirios liberados cuál es su opinión, al mismo tiempo que estos medios “conceden toda credibilidad a los terroristas sin comprobar la veracidad de sus afirmaciones”.  
 
La sensación de alivio entre los miles de refugiados es palpable. Todos estaban dispuestos a hablar, y entrevistamos a varios de ellos que llegaron ayer y hoy. Todos dijeron lo mismo. Dijeron que habían estado viviendo con miedo. Informaron que los combatientes habían estado diciéndoles a todos que el ejército sirio mataría a cualquiera que huyera al oeste, pero fueron ellos quienes mataron a muchas personas que trataron de huir, hombres, mujeres y niños. También mataban a cualquiera que diera muestras de apoyar al gobierno (…). Nos dijeron que se les había dado muy poca comida, que cualquier ayuda que llegaba a la zona se les negaba en su mayoría o se vendía a precios exorbitantes. Del mismo modo, a la mayoría no se les había dado tratamiento médico. (…). La mayoría de los refugiados dijeron que los rebeldes habían matado a miembros de sus familias y hablaban constantemente de asesinatos, torturas, violaciones y secuestros generalizados por parte de los rebeldes. (…). Les preguntamos si el ejército sirio había maltratado a alguien. Dijeron que nunca. Una mujer dijo: “Nos ayudaron a escapar y nos proporcionaron comida y agua”. [5]
La realidad es que en el momento en que más aliviados se muestran los civiles en el este de Alepo, más tristes y preocupados se muestran los gobiernos, periodistas corporativos y activistas humanitarios en Occidente. Está quedando meridianamente claro que sus intereses nada tienen que ver con la situación humanitaria de los civiles sirios. De ser así, estarían celebrando esta liberación de Alepo, escuchando a los sirios, y condenando la ocupación de otras ciudades sirias por parte de la “moderada” Al Qaeda, es decir, sus “rebeldes sirios”.
 
Ampliando el prisma del análisis, lo que ocurre en Siria es el reflejo del cambio que se está produciendo en la correlación de fuerzas en el tablero geopolítico mundial. El viejo sistema unilateral bajo el cual EE.UU. y sus “aliados” eran capaces de imponer por la fuerza sus intereses ha fracasado en Siria. Aunque la guerra contra Siria continúa, puesto que la OTAN y las dictaduras del Golfo siguen utilizando el terrorismo salafista en Siria para lograr un “cambio de régimen”, la derrota en Alepo supone un punto de inflexión que evidencia que este cambio dentro del Orden Mundial es imparable. El eje Rusia-China junto a todos los países y regiones que orbitan en su entorno ya suponen de facto un freno a la hegemonía económica, comercial, militar, y política de Occidente encabezada por EE.UU.
 
En el trasfondo de la guerra contra Siria, como antes la invasión de Libia, el golpe de Estado neonazi en Ucrania, las sanciones y ataques contra Rusia y Venezuela, o incluso los recientes atentados en Egipto [6], entre otras muchas maniobras políticas, suponen el intento desesperado por parte de EE.UU. de frenar el fin de su supremacía global, y reflejan su negativa a aceptar la nueva realidad “multipolar” en la que estamos.
 
Estos dos países van a establecer acuerdos tanto con EEUU como con la UE, sin duda, pero ya no será desde una posición subordinada sino que se basarán, en gran medida, en sus propias premisas e intereses. Las últimas maniobras rusófobas de EEUU y de la UE no son otra cosa que el canto del cisne por intentar evitar lo inevitable. China y Rusia, Rusia y China están asumiendo de forma clara, constante y decidida su posición geopolítica y no la van a dejar en mucho tiempo. Para ellos Occidente ya no es más que una cuestión geográfica con cada vez menos relevancia internacional. El siglo XXI es, claramente, el siglo de Eurasia. [7]
Sin embargo, cuanto más se incrementan las sanciones de Occidente contra Rusia – fruto todas ellas de la impotencia  occidental ante su decadencia – más se incrementan los lazos de Rusia con China y su influencia en Eurasia, que es justo lo contrario de lo que planearon siempre sus enemigos. Y mientras tanto algunas figuras del “periodismo” y el “humanitarismo” en Europa todavía se preguntan “qué nos ha pasado en Alepo”.
 
 
[Una periodista realmente independiente y honesta, como la canadiense Eva Bartleet, dejó en evidencia recientemente las mentiras de la OTAN sobre Siria y desenmascaró a dos de las fuentes más utilizadas por los medios corporativos para informar sobre Siria: el Observatorio Sirio de Derechos Humanos y los llamados Cascos Blancos, ambos creados y financiados por EE.UU. y Reino Unido y otras “democracias” como Catar, así como las grandes corporaciones anglosajonas]  
 
REFERENCIAS – NOTAS
 
 
 
 
[3] ¿Habría que juzgar a Vladimir Putin?,- artículo de Thierry Meyssan (Red Voltaire, 12/10/2016)
 
[4] EU will give Assad money if he allows Al Qaeda jihadists to rule over parts of Syria,- información de Alex Christoforou (The Duran, 5/12/2016)
 
[5] Aleppo: The truth that the western media refuses to report,- crónica publicada en Tal Fanzine (15/12/2016). El texto puede leerse originalmente en el muro de Facebook del sacerdote Andrew Ashdown
 
[6] Por qué los atentados en Egipto,- artículo del escritor y analista Mikel Itulain (¿Es Posible la Paz? 14/12/2016)
 
[7] Los movimientos de China y Rusia acotan, aún más, a Occidente,- artículo del periodista y politólogo Alberto Cruz (CEPRID, 13/12/2016)


ALEPO LIBERADA, LA OTAN DESESPERADA

El régimen de EE.UU. anunció el pasado jueves 8 de diciembre a través de un comunicado que levanta las restricciones al suministro de armas, municiones y equipos militares dirigidas a sus “aliados en Siria”, es decir, a los grupos terroristas y demás mercenarios sin escrúpulos que llevan luchando desde 2011 por un “cambio de régimen” en Siria. En realidad nunca dejó de armarlos y apoyarlos, más allá de la retórica.
 
Unos días antes, el 5 de diciembre, Rusia, China y Venezuela frenaron en el Consejo de Seguridad de la ONU una propuesta de resolución presentada por España, Egipto y Nueva Zelanda que pretendía imponer “un alto el fuego” en Alepo, es decir, imponer una nueva tregua-trampa para evitar la derrota total de los terroristas en esa ciudad, derrota que, por otra parte, es ya un hecho sobre el terreno. En el caso de España, esta “iniciativa” del gobierno neoliberal de Rajoy ante la ONU no provocó ningún debate político ni mediático – ni previo ni posterior – sobre el papel de España respecto a Siria o su papel dentro de la OTAN, lo cual demuestra, por un lado, la enorme manipulación existente sobre este asunto  y que se refleja en la existencia de un aparente “consenso” general basado en la ignorancia de la población; y por otro, la complicidad y/o cobardía de unas fuerzas de izquierdas que asumen la versión oficial de los hechos y en algunos casos se muestran más pro-imperialistas que la propia derecha convencional (como se ha vuelto a comprobar, por ejemplo, con unas recientes declaraciones del “izquierdista” Santiago Alba Rico). El apoyo de esta “izquierda” a la guerra de invasión contra Libia o más tarde al golpe neonazi del “Euromaidán” en Ucrania así lo demuestra.
 
Este reciente y acertado veto de Rusia, China y Venezuela ante la propuesta presentada por la OTAN, ha llevado a Estados Unidos, Alemania, Canadá, Francia, Italia y Reino Unido a “preparar un paquete de sanciones contra los países que apoyen el gobierno del presidente sirio”. Mientras todo esto ocurría en el plano político e institucional, el régimen sionista de Israel bombardeaba esta semana el aeropuerto militar sirio de Mezzeh, situado en el suroeste de Damasco y a escasos kilómetros del palacio presidencial sirio. En las últimas semanas el régimen sionista atacó en varias ocasiones diversas instalaciones e infraestructuras sirias, ataques que un portavoz de los terroristas, Khaled Khalaf, agradeció públicamente en unas declaraciones a un canal israelí. Recordemos que el régimen de Israel sigue prestando atención médica a los terroristas salafistas en sus hospitales en los Altos del Golán ocupados.
 
A su vez, en los últimos días hemos visto cómo los grandes medios corporativos reorientaron el foco de su propaganda sobre Alepo denunciando la “situación humanitaria”, al mismo tiempo que en España se anuncian movilizaciones en varias ciudades para el próximo 12 de diciembre en contra del “régimen sirio” y los “bombardeos de Rusia y Siria contra los civiles”. O dicho de otra manera, se manifiestan en apoyo de los “rebeldes sirios”, es decir, de los terroristas y mercenarios extranjeros que combaten en Siria financiados por la OTAN y las petro-dictaduras del Golfo. Justo ahora que en Alepo la población comienza a ver la luz al final del túnel. ¿Por qué no lo hicieron antes, cuando los terroristas invadieron Alepo y secuestraron a la población civil para utilizarlos como escudos humanos? [1] ¿Dónde estuvieron y qué defendieron durante todo este tiempo?
 
La única posibilidad para EEUU de salir de la guerra en Siria sin perderlo todo es negociar los términos de rendición con el Gobierno de Asad y Rusia, indicó el exembajador de EEUU en Croacia, Peter Galbraith, en entrevista para CNN. [Sputnik Mundo, 8/12/2016]
 
Toda esta actividad en el plano institucional, diplomático, militar, mediático y social no es casual. Todos estos agentes, que sirven a los intereses de las grandes corporaciones anglosajonas que los patrocinan, siguen coordinadamente una agenda política con matriz en Washington. Pero sus actuales maniobras sobretodo evidencian la inminente derrota de la OTAN y sus aliados en Siria (aunque la guerra contra Siria no se ha terminado, ni mucho menos). Su desesperación por salvar la vida de sus “escuadrones de la muerte” en Alepo es muy descarada, además de inútil.
 
La vida de los civiles, desde marzo de 2011 hasta hoy, sólo les preocupa cuando éstas pueden ser utilizadas y manipuladas para atacar al “régimen de Al Assad” y a Rusia (los 55 civiles, incluidos 19 niños, asesinados el pasado 7 de diciembre en Irak por las bombas de EE.UU. y sus aliados tampoco parecen importar mucho en Occidente, ni ha provocado la condena internacional). Los crímenes de sus “rebeldes” se ocultan sistemáticamente, incluidos los asesinatos de miles de policías y militares que se produjeron durante las “pacíficas manifestaciones” que tuvieron lugar en las primeras semanas en las que se inició la mal llamada “primavera árabe” en Siria [2], que nunca fue una “revolución popular” ni “pacífica” [3]. Desde entonces, todas las propuestas occidentales sobre “diálogo”, “treguas” o “acuerdos de paz” en Siria siempre se producen “casualmente” cuando los grupos terroristas están más debilitados y acorralados, y se rompen unilateralmente en cuanto estos grupos terroristas se recomponen, rearman y reorganizan.
 
Cuando estos grupos terroristas salafistas invadían Alepo y otras muchas ciudades sirias, asesinando a quienes no se unían a su causa o trataban de huir de la barbarie, nadie en Occidente se manifestaba en su contra. Es precisamente ahora que la población civil está siendo liberada en Alepo, cuando los gobiernos occidentales, medios corporativos y “activistas humanitarios” se sienten más preocupados y desolados. Su derrota en Alepo supone un punto de inflexión [4] en la guerra contra Siria, de ahí su desesperación y sus prisas.
 
 
REFERENCIAS – NOTAS
 
[1] ¿Dónde estaba vuestro “No a la Guerra”?,- artículo de Andrei Kononov (La República.es, 9/12/2016)
 
[2] How narratives killed the Syrian people,- artículo de la investigadora y experta en Oriente Medio Sharmine Narwani (RT, 23/3/2016). Este artículo fue traducido al español por Diego Sequera para la página Misión Verdad: De cómo las narrativas mataron al pueblo sirio (23/3/2016)
 
[3]  Las revueltas en Siria no son ni fueron una rebelión popular ni pacífica,- artículo del escritor Mikel Itulain (¿Es Posible la Paz? 1/5/2013)
 
[4] Alepo: punto de inflexión,- artículo del analista internacional Eduardo Luque Guerrero (El Viejo Topo, 8/12/2016)


OCCIDENTE SIGUE OCULTANDO LOS CRÍMENES DE SUS TERRORISTAS EN SIRIA

Este lunes 5 de diciembre los terroristas takfirís patrocinados por la OTAN en Siria bombardearon “moderadamente” uno de los diversos hospitales de campaña que Rusia ha desplegado recientemente en Alepo para atender a los civiles que huyen de los barrios liberados en el este de la ciudad. Dos médicas rusas murieron en este ataque y varias personas resultaron gravemente heridas, incluidos civiles sirios que estaban siendo atendidos en el hospital. Tratándose de Alepo, tratándose de un hospital bombardeado, tratándose de la muerte de personal médico, tratándose de civiles sirios heridos, lo lógico, lo coherente, lo ético, sería que este atentado terrorista apareciera en todos los grandes medios corporativos y fuera condenado por los gobiernos y “organizaciones humanitarias” que tan preocupados se muestran por los “Derechos Humanos” en Alepo. ¿No? Pues no. Como era de esperar, siendo sinceros, esta noticia pasó desapercibida para el gran público occidental. Otra más, como ocurre con todos y cada uno de los atentados y crímenes que cometen en Siria los terroristas armados, entrenados y financiados por la OTAN, Israel y las dictaduras del Golfo desde 2011.
Parece evidente que los terroristas conocían exactamente las coordenadas donde estaba situado el hospital hacia donde dirigieron sus cohetes. ¿Cómo es posible que conocieran el lugar exacto donde realizar el ataque? ¿Quién les facilita a estos grupos tan “primarios” toda esa información de inteligencia y de estrategia militar? [1]
La reacción del gobierno de la Federación de Rusia ante estos ataques terroristas, emitida a través del portavoz del Ministerio de Defensa, fue de la más duras y directas que hemos visto. Ni EE.UU., ni la Unión Europea, ni las ONGs occidentales han condenado el atentado yihadista en Alepo. Las posibles consecuencias tanto militares como diplomáticas tras este atentado están todavía por ver. De momento Rusia, con el apoyo de China y Venezuela, vetaron en el Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución impulsado por España, Egipto y Nueva Zelanda para un alto el fuego en Alepo. Otra tregua trampa. De nuevo, una vez más, cuando los grupos terroristas se encuentran en una situación de extrema debilidad comprobamos cómo los países occidentales salen a su rescate.
“La sangre de nuestros militares está también en las manos de los que contrataron este asesinato. De los que crearon, formaron y armaron a estas bestias en cuerpos humanos, al llamarlos ‘oposición’ por justificación ante su consciencia y electores”. (…) El portavoz del Ministerio ruso ha especificado que se trata de “patrocinadores de terroristas desde EE.UU., el Reino Unido, Francia y otros países que son sus simpatizantes [de los terroristas] y de sus formaciones”. [2]
Estos sanguinarios terroristas de Al Qaeda en Siria son definidos todavía a día de hoy como “rebeldes sirios” (a pesar de que estos mercenarios proceden de 100 países diferentes [3]), como “oposición moderada”, como “insurgentes”, o como un “movimiento rebelde”, por ejemplo. En concreto esta definición, “movimiento rebelde”, la escuché recientemente en una emisora de radio para referirse a los grupos terroristas que se atrincheran en el este de Alepo utilizando a los civiles como escudos humanos. “Rusia pretende eliminar a todo el movimiento rebelde en Siria”, se lamentaba un interviniente. Fue el pasado viernes 2 de diciembre por la tarde en el programa de radio La Ventana, de la Cadena SER, la emisora más escuchada en España, perteneciente al grupo PRISA. Recordemos algo fundamental para entender el por qué de tanta censura, falsedad e hipocresía mediática:
El grupo PRISA es propiedad mayoritariamente de varios fondos de inversión estadounidenses y británicos (como Amber Capital o Liberty), de varios Bancos nacionales e internacionales (como HSBC o el Banco Santander), así como de la petrodictadura de Catar [4], entre otros muchos inversores. “Catar”. Recordemos que, además de otros factores geopolíticos a tener en cuenta, la guerra contra Siria se desencadena definitivamente a raíz de la negativa del gobierno de Al Assad en 2009 de aceptar la construcción de un gasoducto destinado a transportar el gas catarí a Europa, que pretendía arrebatar a Irán y a Rusia el “mercado energético más grande del mundo”, el europeo. La invasión terrorista de la OTAN en Siria no tiene nada que ver con defender los “Derechos Humanos” ni con una (inexistente) “revolución popular contra el régimen” [5].
Es decir, que los medios del grupo PRISA, como todos los demás medios de los grandes grupos mediáticos, no son imparciales puesto que son propiedad y, en consecuencia, están influenciados por los patrocinadores de la guerra contra Siria. Sólo este hecho puede explicar que este lunes 5 de diciembre mientras escribía estas líneas (entre las 21:00 y las 21:30 horas), en la sección de Oriente Medio del diario El País perteneciente al citado grupo PRISA, no había ni rastro del atentado terrorista de Alepo contra el hospital ruso. Lo mismo pude comprobar en las páginas digitales de diversos medios españoles como El Mundo, La Vanguardia, La Sexta, Telecinco, Antena 3, la Cadena SER o RTVE, por ejemplo. También comprobé lo publicado en las páginas de CNN, la BBC o el Washington Post. Ni una sola palabra sobre el ataque terrorista en Alepo. Únicamente The New York Times, casi al final de una noticia sobre unas declaraciones de Serguei Lavrov referidas a los acuerdos entre Rusia y EE.UU. sobre Siria, citaba someramente el asesinato de las dos médicas rusas, pero lo hacía sin señalar a los culpables, dejando la sombra de la duda a la libre interpretación de los lectores. [Russia Says Talks With U.S. Will Discuss Deal for Aleppo Rebels,- The New York Times, 5/12/2016]
¿Hubiese ocurrido lo mismo si el hospital bombardeado hubiese sido estadounidense o europeo y las bombas las hubiese lanzado el “régimen sirio” o “la Rusia de Putin”?
Los medios corporativos que dicen “informarnos” también pasaron por alto en los últimas días que en las zonas de Alepo liberadas por el ejército de Siria y Rusia se han encontrado refugios donde los terroristas almacenaban “armas químicas” que utilizaban para atentar contra la población civil en las zonas de Alepo controladas por el ejército sirio. Estas armas químicas y tóxicas encontradas son de fabricación alemana. La conocida periodista y corresponsal de guerra Lizzie Phelan grabó sobre el terreno estas armas y las etiquetas que evidencian su procedencia [6]. Las armas químicas y los “cilindros de gas” encontrados estaban escondidos en una escuela en el barrio de Hanano controlado hasta ahora por los “rebeldes”. Sin embargo los medios corporativos y los gobiernos de la OTAN acusan sin pruebas a Siria de utilizar este tipo de armas. En cinco años no han sido capaces de aportar ninguna prueba contundente que lo demuestre, salvo toneladas de propaganda mediática.
Repito la pregunta anterior: ¿Qué hubiese ocurrido si los países occidentales hubieran incautado estas armas químicas al ejército sirio y estuviesen fabricadas en Rusia o Irán? ¿Hubiesen guardado el mismo silencio?
Los periodistas, analistas y demás contertulios de estos grandes medios corporativos no disimulan su fervor por estos terroristas y sus métodos. Al igual que los yihadistas a los que defienden, a estos mercenarios de la comunicación de masas, les ciega su fanatismo y se niegan – por puro interés particular – a ver toda aquella realidad que contradice su discurso sobre Siria. Pase lo que pase, sean las que sean las pruebas y las evidencias que se presenten, nunca rectifican y jamás contradicen la versión oficial de los hechos redactada por los gobiernos de la OTAN. Es innegable que son fieles, leales y sumisos ante sus dueños. Nunca muerden la mano que les da de comer. Aunque para ello tengan que hacer un ejercicio gigantesco de hipocresía, cinismo, ceguera selectiva, falta de ética y falta de humanidad.
Son la Yihad mediática de las grandes corporaciones y los gobiernos occidentales. Están del lado de los terroristas, ocultan sus crímenes, sus verdaderos orígenes, quiénes les financian, arman y entrenan,… comparten su objetivo de “cambio de régimen” en Siria y no les importan las consecuencias directas e indirectas de esta nueva guerra imperialista. Comparten también su amor por el dinero, ya sean dólares o euros. ¿Por qué mienten si no? ¿Por qué censuran las pruebas y opiniones contrarias a sus intereses si no es para conservar su estatus económico, profesional y su prestigio social?
Lo peor de todo es que su poder de persuasión y enajenación social es inmenso. Los ciudadanos creen sus palabras, los apoyan, los escuchan, los ven, los defienden, y actúan en la dirección que les indican los grandes medios y las ONGs a sueldo de Occidente.
Escuchándoles uno llega a la conclusión de que el presidente electo Vladimir Putin ha sustituido a Osama Ben Laden como el “enemigo público” más odiado en Occidente. De hecho la criminal y corrupta Hillary Clinton ya lo comparó en su momento con Adolf Hitler. Por su parte Al Qaeda es ahora un “movimiento rebelde” defensor de la libertad, la democracia y los valores occidentales. Increíble.
REFERENCIAS – NOTAS
[3] Thousands Enter Syria to Join ISIS Despite Global Efforts,- información de Eric Schmitt y Somini Sengupta (The New York Times, 26/9/2015)
[6] Chemicals & gas cylinders in schools: Following bomb disposal units in eastern Aleppo (EXCLUSIVE),- reporte de Lizzie Phelan para el canal RT en inglés (5/12/2016)

LA OTAN BOMBARDEA DE NUEVO LIBIA PARA ELIMINAR LA RESISTENCIA POPULAR QUE SE ESTÁ LEVANTANDO EN SU CONTRA

En el caso de Libia no podemos decir aquello de que “los asesinos han vuelto al lugar del crimen”, porque en realidad nunca se han retirado del país y sus grupos terroristas se han extendido como la pólvora desde 2011. Pero lo cierto es que la OTAN, saltándose toda la legalidad internacional, ha reiniciado sus bombardeos sobre Libia cinco años después de comenzar su guerra de invasión, tras manipular una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU aprobada el 17 de marzo de 2011. Todo ello se hizo con el imprescindible apoyo de los grandes medios corporativos. La manipulación mediática hoy en día también es similar a la que se llevó a cabo entonces para justificar aquellos “bombardeos humanitarios” que tanta prosperidad llevaron a Libia [1].
 
Las siguientes víctimas civiles causadas por los aviones de la OTAN, que serán ocultadas, manipuladas o calificadas como “daños colaterales”, no parecen preocupar demasiado a los sensibles gobernantes, periodistas y activistas occidentales que tan desolados se muestran cuando las víctimas son supuestamente provocadas por el “bando” contrario a sus espurios intereses. En demasiadas ocasiones éstas víctimas que tanto les preocupan a los pro-imperialistas son incluso terroristas sanguinarios cuyas atrocidades están más que  acreditadas. Sin ir más lejos recientemente Javier Solana (PSOE), quien debería ser juzgado internacionalmente por los criminales “bombardeos humanitarios” de la OTAN contra Yugoslavia, lloraba a través de twitter por la inminente derrota de los terroristas yihadistas atrincherados en la ciudad siria de Alepo, donde utilizan a la población civil como escudos humanos, y que ahora gracias a Siria y Rusia cientos de esos civiles están siendo liberados a través de los corredores humanitarios que se han puesto en marcha [*].
 
“Alepo, cuántas veces a punto de caer. Si cae es una gran tragedia”, se lamentaba Solana en twitter el 31 de julio. Cuando habla de “tragedia” no se refiere a la que sufren los miles de civiles asesinados, torturados y utilizados por los “rebeldes” en Alepo, sino a los propios “rebeldes” de la OTAN que están siendo derrotados por las fuerzas sirias y sus aliados que están luchando verdaderamente contra el terrorismo en Siria. Él sufre por el futuro de sus “mercenarios”, no por el de los civiles libios que sufrirán de nuevo los “bombardeos humanitarios” de la OTAN.
 
Una vez que han linchado públicamente y asesinado extrajudicialmente a Muamar Gadafi y destruido a Libia como Estado soberano, el argumento central que sirve para justificar la intervención occidental en 2016 ha cambiado. Ahora el argumento utilizado para intervenir militarmente en Libia y en cualquier parte del mundo es la interminable y abstracta “lucha contra el terrorismo”. Curiosamente la OTAN ha elegido como blanco de sus recientes bombardeos a la ciudad de Sirte, donde miles de civiles ya han muerto en nombre de la “democracia” occidental desde 2011.
 
¿Pero por qué bombardean precisamente Sirte? ¿Por qué no eligen otras ciudades como Benghazi o Derna en las que la presencia de yihadistas en similar o incluso mayor que en Sirte?
 
Obviamente la “lucha contra el terrorismo” es una falacia absoluta. Sirte es el lugar de nacimiento de Gadafi y el lugar donde se están reorganizando sus partidarios así como otros muchos ciudadanos y dirigentes tribales y locales libios que – sin ser todos necesariamente defensores de Gadafi y de la Yamahiriya – se oponen a la intervención extranjera, al terrorismo y al saqueo y destrucción de su país. En la actualidad esta ciudad costera del norte de Libia es el epicentro de múltiples y multitudinarias protestas que se están produciendo en contra del imperialismo occidental en Libia, y el lugar desde donde se está reconstruyendo la alternativa política y popular al gobierno títere implantado por la OTAN-ONU en Trípoli. Estas manifestaciones se están incrementando en los últimos meses a pesar de que las leyes – impuestas en tiempos del ya disuelto Consejo Nacional de Transición (CNT) – prohíben con penas de cárcel las muestras de apoyo público a Gadafi y a la Yamahiriya (la revolución popular que daba forma al Estado libio de la época de Gadafi). Como vemos Occidente también ha llevado su “libertad de expresión” a Libia. Por ejemplo, ya en agosto de 2015 varios manifestantes murieron por disparos provocados por milicias pro-gubernamentales en la ciudad sureña de Sabha, durante una manifestación de apoyo a Gadafi. En Sirte varios manifestantes a favor de Gadafi fueron asesinados y otros secuestrados por militantes del ISIS, ahora Estado Islámico [2]. Por otro lado la aviación del gobierno neocolonial de “unidad nacional” (GNA) apoyado por la OTAN también bombardeó Sirte en los últimos meses.  
 
Tanto los gobernantes títeres impuestos por la OTAN en Libia como los terroristas del Estado Islámico están en el mismo bando y comparten enemigo: el pueblo libio que lucha por recuperar la soberanía y la prosperidad de antaño.
 
Públicamente afirman que luchan contra Daesh, pero ocultan que luchan contra la “revolución verde” que se está reorganizando en contra de la intervención extranjera. Según señalan algunos medios y analistas independientes (como Dan Glazebrook en un reciente artículo), esa alternativa política con epicentro en Sirte pero extendida por todo el país, ese movimiento popular inspirado en la “revolución verde” que lideraba Gadafi, está encabezado por Saif al Islam Gadafi, el hijo de Gadafi que fue condenado a pena de muerte en julio de 2015 pero que salió de prisión el pasado 12 de abril de 2016 tras beneficiarse de una ley de amnistía aprobada por el Parlamento libio con sede en Tobruk. Por cierto que esta institución, la Cámara de Representantes de Tobruk, ha emitido un comunicado rechazando los recientes bombardeos de la OTAN y exigen una reunión inmediata con el embajador de EE.UU. en Libia. También arremeten contra el ilegítimo “gobierno de Unidad Nacional” títere de la ONU (léase OTAN) y su presidente  Fayez al-Sarraj por “invitar a EE.UU. a bombardear el país” [3].  
 
Es decir, Sirte es el punto desde donde está emergiendo la esperanza para el pueblo libio de recuperar la paz y la soberanía arrebatadas en 2011 por las potencias occidentales y sus escuadrones de la muerte de corte yihadista. Por eso la bombardean y la llenan de terroristas. Unos escuadrones de la muerte que tras asesinar a Gadafi fueron enviados a Siria para provocar otro “cambio de régimen” al estilo occidental en Siria. Ahora, derrotados, se repliegan hacia Libia de nuevo. Así funciona lo que en Occidente llaman una “primavera árabe” y que con tanto entusiasmo apoyan muchos desde la izquierda política y desde algunos movimientos sociales y “organizaciones humanitarias” [4]. Una absoluta vergüenza.
 
En las marchas realizadas en las ciudades de Bengasi (este), Al Baida (noreste) y Trípoli (capital), los manifestantes quemaron las banderas de Estados Unidos, el Reino Unido y Catar, como patrocinadores del terrorismo en la región. [Hispan TV sobre las protestas del 20 de febrero de 2015 tras un atentado de Daesh en la ciudad de Al-Qoba]
 
¿Qué tienen que decir estos “progresistas” defensores de la “libertad” y la “democracia”, visto ahora con la perspectiva que nos da el paso del tiempo, sobre su apoyo a estas exitosas “revoluciones de colores” patrocinadas por corporaciones criminales como la Open Society Foundation de Georges Soros [5], que llevan la muerte y el caos allá donde triunfan? ¿No hay ninguna rectificación política, ninguna crítica a su discurso, ningún arrepentimiento en lo personal? Este comportamiento cómplice de esta “izquierda” aniquila cualquier esperanza de cambio político real en las “democracias occidentales”. Ellos mismos serán quienes dentro de unos días o semanas, llorarán cínicamente ante los medios corporativos e iniciarán campañas “humanitarias” cuando aparezcan las imágenes de cadáveres en las playas de Italia o Grecia y una nueva oleada de refugiados llegue en masa a Europa procedentes de Libia. ¡Malditos hipócritas! 
 
Cinco años después los bombardeos de la OTAN seguirán causando víctimas civiles en Libia. Bombardean sobre los escombros y los cadáveres que provocaron en un país que era el más próspero de África [6]. Es un bombardeo por los recursos naturales de Libia, un bombardeo geoestratégico, geopolítico, pero también un bombardeo ideológico contra el Socialismo que representaba Gadafi y la Yamahiriya en Libia y que servía de referencia en toda África y Oriente Medio. 
 
Habría que preguntarles a los gobiernos occidentales qué clase de “democracia” y de “revolución popular” llevaron a Libia para que ahora tengan de nuevo que bombardearla. Habría que preguntarles si ésta es la misma “democracia” que quieren imponer en Siria donde están ejecutando la misma agenda de terror, y donde únicamente gracias a la intervención militar y diplomática de Rusia se está impidiendo que ese país y sus recursos naturales estén ya en manos de las grandes corporaciones occidentales – como ocurre en Libia -, y que el legítimo gobierno y el ejército de Siria con el apoyo de sus valientes aliados estén derrotando a los grupos terroristas takfirís apoyados por la OTAN-Israel y las dictaduras criminales del Golfo.
 
Aunque lo más preocupante es que los patrocinadores de estos crímenes y de este desastre no sólo no van a rendir cuentas frente a la humanidad, sino que una de sus responsables directas, Hillary Clinton, será premiada posiblemente con la presidencia de los EE.UU. para que continúe extendiendo su agenda de terror y muerte por todo el mundo. Parece que en Libia algunos lo tienen muy claro: las grandes tribus de Libia apoyan a Donald Trump.
 
 
 
 
REFERENCIAS – NOTAS
 
[1] Lizzie Phelan: “Mi experiencia en Libia durante los bombardeos de la OTAN”,- “Testimonio de la periodista independiente, Lizzie Phelan, que estuvo en Libia durante la invasión de Trípoli por parte de terroristas armados apoyados por las fuerzas militares de la OTAN”. (Diseccionando el Modus Operandi, 17/10/2011)
 
[2] Gaddafi’s Ghosts: Return of the Libyan Jamahiriya,- artículo del escritor y analista internacional Dan Glazebrook (RT, 30/7/2016). Pueden leer un resumen en español de este artículo en la web de RT en español: Los fantasmas de Gaddafi: El posible cambio inesperado que puede ocurrir en Libia (1/8/2016)
 
[3] US Bombing Libya AGAIN – Rebuke Issued by The House of Representatives in Tobruk,- Joanne Moriarty (Libyan War The Truth, 3/8/2016). Puedes leer esta información traducida al español por Leonor Massanet Arbona: EE.UU. bombardea a los libios de nuevo (Leonor en Libia, 4/8/2016)
 
[4] El papel de los “progresistas” occidentales en la recolonización de África. Parte II.,- un completo informe del escritor Mikel Itulain publicado en su blog ¿Es Posible la Paz? (9/8/2014)
 
 
[6] La Libia de Gaddafi era la democracia más próspera de África,- artículo de Garikai Chengu, miembro del Instituto Du Bois para Investigaciones Africanas de la Universidad de Harvard. / Brave New World. Traducción: Enrique Prudencio, para Zona Izquierda (publicado en La Haine.org, 22/1/2013)
 
[*] Hago este paréntesis para señalar que estos corredores humanitarios implementados por Rusia y Siria en Alepo fueron criticados duramente por muchas ONGs como Oxfam Intermon o Save the Children que firmaron un manifiesto en su contra por “no ofrecer seguridad a la población”, y piden a la ONU que “se garantice un acceso humanitario sin trabas, seguro e inmediato”. Es decir, los terroristas nunca son responsables de la situación. Ni siquiera se les llama terroristas, sino rebeldes. Los corredores humanitarios no ofrecen seguridad a la población civil, los bombardeos de la OTAN y los terroristas takfirís parece ser que sí la ofrecen. Lo que pretenden realmente estas falsas ONGs firmantes, tan poco imparciales y humanitarias como The Sirya Compaign, es que EE.UU-OTAN controlen el paso de estos corredores para poder armar y abastecer a los terroristas, como se ha hecho en ocasiones anteriores.]