Categoría: Venezuela

Terrorismo callejero en Venezuela

La oposición en Venezuela, lejos de sufrir los rigores de una “dictadura comunista” que los asfixia políticamente, se encuentra en una situación privilegiada. Cuentan con el apoyo financiero, estratégico, institucional y mediático de los poderes económicos y gobiernos occidentales. Y por lo tanto no necesitan disimular. Sus miembros pueden ejercer la violencia de forma abierta y transparente, contratar a mercenarios para crear el caos en las calles (incluidos paramilitares llegados desde Colombia), destruir edificios públicos, profanar cementerios para cortar las carreteras con los ataúdes, saltarse todas las leyes vigentes en el país, desconocer los resultados electorales, desconocer la propia Constitución, y por supuesto pueden mentir, insultar, difamar, manipular, contradecirse… o incluso asesinar a sus rivales políticos, a ciudadanos de a pie y a los funcionarios del Estado, incluidos Policías y militares.

Hagan lo que hagan su “legitimidad democrática” está fuera de toda duda, aunque empuñen un rifle de asalto o incendien una comisaría, un hospital o una escuela pública. Todo vale contra un gobierno que forma parte del “eje del mal” y que en 2015 fue declarado arbitrariamente por Obama como “una amenaza para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos“.

Ningún medio de comunicación, ninguna reconocida ONG, ningún gobierno ni organismo o institución desde Occidente condena estas acciones ni cuestiona sus métodos, a pesar de que estos gobiernos occidentales jamás permitirían que este tipo de “oposición” se aplicara en sus propios países, de hecho las manifestaciones pacíficas que se producen en Europa son reprimidas duramente en no pocas ocasiones. En Francia en estos momentos, tras la victoria del candidato del poder financiero globalizado, estamos viendo de nuevo imágenes de violencia policial contra manifestantes que bien podrían confundirse con imágenes de Caracas.

En España, por ejemplo, donde jamás se ha visto a ningún dirigente ni partido político ejercer contra el gobierno central el tipo de “oposición” que vemos en Venezuela, se ha juzgado o condenado con penas de cárcel a cientos de activistas sociales y sindicalistas que participan en movilizaciones pacíficas contra el gobierno y en defensa de sus derechos laborales y sociales. El tipo de “manifestaciones pacíficas” que ejerce la oposición venezolana serían consideradas en España como “terrorismo callejero”. Las imágenes no dejan lugar a dudas del tipo de manifestaciones que se están ejecutando en Venezuela. El número de “chavistas” y policías muertos tampoco.

Finalmente, lo más doloroso ha sido, además de decenas de civiles, policías y Guardias Nacionales heridos, las 21 muertes provocadas por estas “marchas pacíficas” y lo más asombroso es el descaro de sus dirigentes para evadir toda responsabilidad en las mismas. Por el contrario y apegados al guión de que ellos son ángeles que simplemente luchan pacíficamente por liberar a Venezuela de la cruel dictadura, todas esas muertes son responsabilidad del gobierno porque no se deja tumbar. Sólo en 3 muertes han estado involucradas fuerzas del orden, algunas sin motivación política. Otras muertes han sido causadas en disturbios generados por las bandas paramilitares y el resto, crímenes cometidos por militantes de oposición en su afán de acabar con el chavismo. [1]

Sin embargo, quienes desde España legislaron para equiparar el “vandalismo urbano” con el “terrorismo callejero”, apoyan ahora el mismo tipo de terrorismo cuando se aplica en Venezuela para derrocar a un gobierno que no se somete a la dictadura del capital occidental. El bipartidismo político español, la prensa corporativa, las grandes ONGs y los “progresistas neoliberales” (incluido Podemos: Rita Maestre lamenta que las libertades estén “en pendiente descendente en Venezuela”) están realizando un gigantesco ejercicio de hipocresía, complicidad y de manipulación de la realidad apoyando la violencia golpista en Venezuela contra un gobierno legítimo que, con todos su defectos, podría darles muchas lecciones de democracia participativa y justicia social a los gobiernos neoliberales de la OTAN.

Aunque, en realidad, este apoyo a la barbarie no debe sorprendernos, porque estos “demócratas” y “progresistas” españoles también apoyan a los terroristas de Al Qaeda en Siria, a los que llaman “rebeldes”, o  a los neonazis de la plaza Maidán en Ucrania, a los que llamaban “revolucionarios”.

¿Por qué si son tan legítimas las “manifestaciones pacíficas” en Venezuela, la “izquierda” española no imita ese modelo de protesta y de oposición venezolano, y lo aplican aquí contra el régimen neoliberal de Rajoy?

Queman cajeros y contenedores, lanzan piedras a los escaparates, destrozan el mobiliario y todo cuanto encuentran a su paso y perpetran emboscadas contra las fuerzas antidisturbios, a cuyos agentes lesionan e incluso intentan rematar en el suelo. El modus operandi del millar de radicales que causaron el pánico en Madrid recuerda mucho al utilizado por los terroristas de la llamada «kale borroka», (…). Hubo un tiempo en el que los cachorros de ETA gozaban de la misma complacencia penal que los radicales que protagonizaron los incidentes del sábado en Madrid. (…) hasta que se atajó en problema de raíz con un cambio legislativo que pasó por aprobar en el año 2000 la ley de responsabilidad penal de los menores en delitos de terrorismo, por juzgarlos en la Audiencia Nacional y por modificar el artículo 577 del Código Penal. A raíz de esa reforma, se empezaron a considerar terrorismo urbano todas aquellas acciones en las que no solo existía riesgo para la vida o integridad de las personas, sino también aquellas con las que, más allá de causar daños materiales, «se pretende atemorizar a toda una población o colectivo». [Así se combatió jurídicamente la “kale borroka”,- diario español ABC, 28/3/2014]

Los dirigentes políticos más mediáticos de la oposición en Venezuela gozan de la impunidad y el apoyo político y mediático occidental, a pesar de que esa oposición golpista no cuenta con el respaldo de la mayoría de la población y trata de derrocar por la fuerza a un gobierno salido de las urnas. Son incapaces de derrotar al gobierno por la vía democrática, ni siquiera cuando el gobierno revolucionario de Venezuela sufre el desgaste propio de una guerra de 4ª generación contra la que lucha desde hace años (desgaste que se añade al producido por sus propios errores estratégicos). Por eso ahora, por enésima vez, han puesto en marcha una nueva insurrección violenta bajo los conocidos métodos del “golpe suave” siguiendo el manual de la CIA [2] y las órdenes del Departamento de Estado estadounidense.

Aunque cada país tiene sus peculiaridades políticas y sociales concretas, estos métodos siguen un mismo patrón de actuación interna y externa perfectamente coordinados que ya se han aplicado en otros países contra otros gobiernos hostiles a los intereses de Washginton, ya sea en Ucrania, Irak, Libia, Siria… El libreto que se aplica es similar en todos los casos:

Primero se intenta deslegitimar al gobierno que se quiere derrocar, lanzando contra él acusaciones sobre la falta de democracia y de libertades dentro del país. Esta campaña de propaganda mediática va acompañada de una condena política por parte de las potencias occidentales hecha pública a través de los medios de comunicación y de las instituciones supranacionales que ellos controlan. La intención es aislar políticamente al enemigo, en este caso al gobierno de Venezuela. Asimismo se imponen sanciones económicas por parte de los organismos y poderes financieros internacionales, que tratan de provocar a medio plazo una revuelta interna fruto de la precaria situación económica que ellos mismos con sus sanciones han provocado entre la población (el desabastecimiento premeditado de productos básicos provocado por la burguesía empresarial venezolana forma parte de esta agenda). Más tarde, cuando la situación económica interna empeora y el descontento social aumenta se produce la insurrección violenta encabezada políticamente por dirigentes opositores apoyados, dirigidos y financiados desde el exterior que utilizan a su vez a grupos de mercenarios para sembrar el caos y la violencia en las calles. Por último, tras una campaña sistemática de propaganda mediática, se denuncia la grave “crisis humanitaria” que sufre el país y se llama a la “comunidad internacional” a intervenir militarmente para salvar a la población civil, con el imprescindible apoyo de las ONGs más reconocidas (Médicos Sin Fronteras, Amnistía Internacional, Human Rights Watch, etc.). Así se cierra el círculo imperialista occidental.

[leer también: Venezuela y el factor de la legitimidad democrática como arma del imperialismo]

No importa que estos grupos opositores sean minoritarios dentro del país, ni tampoco importa su ideología fascista [3] o fundamentalista, ni sus métodos extremadamente violentos, puesto que los grandes medios de comunicación corporativos amplifican sus demandas y manipulan los hechos para que parezca todo lo contrario, presentándolos como “pacíficos manifestantes”, “activistas por los Derechos Humanos” o “jóvenes estudiantes” que luchan por la libertad y la democracia.

Esto exactamente fue lo que vimos con total claridad en las “pacíficas manifestaciones” de la plaza Maidán de Ucrania en 2014, donde grupos extremadamente violentos y de ideología claramente neonazi encabezaron un golpe de Estado (bajo los métodos del golpe suaverevolución de color) apoyados por Washington y Bruselas, y que fue presentado por los medios corporativos como una revolución pro-europea, democrática y pacífica: el llamado “Euromaidán“. Todas las imágenes e informes que pudimos ver a través de los medios independientes y las redes sociales evidenciaban que se trataba de todo lo contrario a lo que nos estaban relatando desde los medios corporativos occidentales [4]. Los miembros de la policía caían abatidos por las balas de francotiradores, pero éstos y otros muchos hechos violentos jamás fueron citados en los informativos occidentales. Lo que ocurrió después en Donbáss y los crímenes que se están cometiendo en nombre de la “democracia europea” son bien conocidos.

Puestos a establecer paralelismos, en Venezuela estamos asistiendo a la reaparición de la versión venezolana de los Cascos Blancos que operan en Siria, es decir, el brazo “humanitario” y “propagandístico” de Al Qaeda en Siria. Se trata de los “Cascos Blancos/Cruz Verde” [5] un grupo de “estudiantes de medicina” que de forma “altruista” acompañan a los manifestantes para socorrer a las víctimas de la “dictadura venezolana”. Dicen ser “apolíticos” y estar dispuestos a prestar ayuda médica a los heridos de “ambos bandos”, exactamente el mismo discurso que sus homólogos yihadistas en Siria. La propaganda de guerra y la injerencia extranjera se disfraza una vez más de “ayuda humanitaria”.

En resumen, estos grupos opositores golpistas que actúan impunemente en Venezuela bajo la supervisión de Washington utilizan la violencia extrema en contra de las instituciones del Estado, buscando con ello una respuesta del gobierno que tiene obligatoriamente que usar la fuerza, puesto que no cabe otra posibilidad ante una serie de acciones criminales, bien organizadas y continuadas en el tiempo contra el Estado y contra sus propios ciudadanos, y así preparar el escenario para una intervención extranjera en Venezuela.

Por su parte, el coronel Zomacal – ya bajo arresto – confesó ser el coordinador de la participación militar y el encargado de manejar los explosivos C-4 para generar caos en las calles y atacar instalaciones militares, entre ellas el Fuerte Tiuna y el Casco Central de Caracas.

“Tenemos 88 policías – declaró Zomacal -, pero necesitamos 120 (…) porque debe haber un grupo detrás de la marcha de María Corina (Machado) para que vayan saqueando. Queremos hacer creer ante la opinión pública nacional e internacional que el pueblo tiene hambre” [6]

La otra alternativa que tendría el gobierno de Venezuela sería entregar el poder a los golpistas – como hizo Yanukovik en Ucrania en 2014 – en contra de la opinión y de los intereses de la mayoría de la población; y de paso entregarle a las grandes corporaciones anglosajonas las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Venezuela se convertiría entonces en una verdadera “democracia” para Occidente.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] La verdad de Venezuela: el supuesto autogolpe y las garras del Imperio,- un trabajo de Carlos Fazio y Carmen Bohórquez, miembros de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.

[2] El manual Sharp y los “golpes suaves” en América Latina,- artículo del politólogo argentino Juan Manuel Karg (Rebelión, 20/3/2014) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=182262

[3] La “oposición democrática” en Venezuela: peor que el fascismo,- artículo del politólogo Atilio Borón (Resumen Latinoamericano, 27/4/2017)

[4] Ucrania: otro ejemplo más de hipocresía e intereses de los medios de comunicación,- un detallado informe del analista y escritor Mikel Itulain (¿Es Posible la Paz? 2/12/2013)

[5] ¿”Cascos Blancos” en Venezuela? (investigación),- web Misión Verdad (2/5/2017)

[6] Revelan planes para un violento golpe de Estado en Venezuela (Cubadebate, 6/4/2017)

Ver también el vídeo: Conozca las pruebas de la Operación Escudo Zamorano: “acciones de un golpe de Estado” 2 (YouTube, 5/4/2017)

Venezuela y el factor de la legitimidad democrática como arma del imperialismo

El jueves día 30 de marzo el exdiputado brasileño Eduardo Cunha, el arquitecto político del golpe parlamentario (llamado eufemísticamente “impeachment”) contra Dilma Roussef, fue condenado a 15 años de cárcel por cometer “crímenes de corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal”. Unos días antes, a través de una investigación de la periodista Cynthia García publicada en el diario argentino Página 12, también se dieron a conocer las corruptelas del candidato a la presencia del gobierno de Ecuador, el mal llamado “ex-banquero” Guillermo Lasso, quien de espaldas a las autoridades ecuatorianas y saltándose las leyes del país que pretende presidir sigue dirigiendo actualmente un banco de inversión con sede en Panamá dedicado principalmente a facilitar la fuga de capitales desde Ecuador, además de evadir impuestos a través de varias empresas o “sociedades off shore” que figuran a su nombre o al de algunos de sus familiares o allegados [1].

Sin embargo estas noticias de gran importancia y repercusión política no fueron del interés de los grandes medios corporativos. Nadie se cuestionó desde estas tribunas mediáticas la legitimidad del impopular y corrupto régimen brasileño, ni cuestionaron la legitimidad del corrupto banquero Lasso como aspirante a dirigir Ecuador (dirigirlo de nuevo hacia el neoliberalismo y la falta de soberanía).  Su atención estuvo una vez más puesta en Venezuela para arremeter contra el electo gobierno venezolano negando su legitimidad para aplicar las leyes y la Constitución vigentes en el país.

Los verdaderos golpistas denuncian un golpe de Estado inexistente

La decisión de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Venezuela de  desautorizar a la Asamblea Nacional y asumir sus competencias ocupó las portadas de la prensa internacional y fue citada en todos los informativos de televisión y radio en España y prácticamente en todos los países del mundo. El mensaje que se quiere enviar es claro: en Venezuela reina el caos, no existe separación de poderes, las instituciones no funcionan, es un Estado fallido, las libertades han sido eliminadas, se ha dado un “Golpe de Estado en Venezuela“. Sin embargo ninguno de estos medios de comunicación  – especialmente los medios españoles – parecen demasiado interesados en explicar el contexto jurídico y político en el que se adopta esta decisión del tribunal. Obviamente lo importante es difundir masivamente una matriz de opinión contraria al gobierno venezolano que ayude a incrementar su criminalización. La información es lo de menos.

La Asamblea Nacional se encontraba en situación de “desacato” desde el mismo día en que se constituyó ilegalmente. La razón es que tres de sus diputados, elegidos por el Estado Amazonas en las elecciones de diciembre de 2015, estaban siendo investigados debido a un presunto fraude electoral en el que incurrieron cuando fueron elegidos. Todo lo que la Asamblea Nacional debía hacer para normalizar y legalizar la situación era impedir la juramentación de los tres diputados para repetir las elecciones en ese Estado, siguiendo las leyes y procedimientos constitucionales que existen al respecto, hasta que la investigación judicial sobre el fraude electoral finalizase. Así de sencillo.

Sin embargo los miembros de la oposición que dominan la Asamblea Nacional decidieron desobedecer todas y cada una de las sentencias y advertencias que le llegaban desde las instituciones judiciales del Estado desde hace más de un año (5 de enero de 2016). Y se saltaron las leyes de forma premeditada porque buscaban una confrontación directa con el gobierno y las instituciones del Estado. Es su forma de hacer “política”.

En ningún país europeo si hubiera permitido algo parecido a lo ocurrido en Venezuela: que una institución del Estado desobedeciera a otra institución superior incumpliendo además lo dictado en su propia Constitución.  De hecho en España recientemente hemos asistido a la condena judicial del expresidente de Cataluña (Artur Mas) y de otros cargos políticos de su gobierno (como Francesc Homs) por convocar un referéndum o consulta popular sobre la futura independencia de Cataluña desobedeciendo al Tribunal Constitucional que había prohibido el referéndum unos días antes de celebrarse. Pero, en este caso, ningún medio corporativo ni gobierno occidental habló de “golpe de Estado” en España ni acusó al gobierno títere de Rajoy de “consolidar una dictadura”, como ha hecho el infame diario El País en su editorial del viernes 31 de marzo. Se olvida este diario, en manos de Catar y del capital financiero estadounidense, que en un sistema presidencialista como el de Venezuela, en caso de confrontación entre instituciones o poderes del Estado, es el presidente del gobierno quien tiene la legitimidad última para tomar decisiones. A día de hoy ninguno de estos medios de propaganda ha sido capaz de señalar qué artículos concretos de la Constitución venezolana están siendo violados por el presidente Nicolás Maduro.

Resulta paradójico que aquellos que encabezaron y apoyaron el golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002 (Golpe a un caudillo, así lo celebraba El País en su editorial del 13 de abril de 2002) y el golpe suave contra Maduro patrocinado por Hillary Clinton y Obama en 2014 llamado La Salida (43 muertos en total), denuncien ahora con todas las letras un “golpe de Estado” en Venezuela. Grotesco también resulta escuchar a una oposición que ganó unas elecciones parlamentarias y que domina la Asamblea Nacional gritar que “Venezuela es una dictadura”. O que no existe la “separación de poderes” al mismo tiempo que escuchamos a la Fiscal General del Estado, Luisa Ortega Díaz, supuestamente “chavista”, criticar duramente y de forma pública la sentencia del Tribunal Supremo de Venezuela.

¿Se imaginan al Fiscal General de la democrática España hacer lo  mismo que su homóloga venezolana con una decisión del Tribunal Supremo español?

No reconocer la legitimidad de un gobierno, primer paso para justificar su derrocamiento

La oposición venezolana – siguiendo instrucciones de Washington – está acostumbrada a actuar fuera de los márgenes legales para provocar la consecuente reacción del gobierno y poder presentarse como “víctimas del régimen” cuando se les apliquen las leyes vigentes, como a cualquier otro ciudadano. Esa es su estrategia de oposición: tensar la cuerda al máximo con la esperanza de que se rompa y provoque una situación de violencia estatal y social que requiera de una “intervención internacional”, algo que la “patriótica” oposición venezolana ya reclamó en varias ocasiones de manera más que vergonzante. Y este es, en paralelo y de forma coordinada, el papel que ejerce el enviado de Washington a la OEA, Luis Almagro.

A pesar de encontrarse en situación de “desacato”, el pasado 9 de enero la Asamblea Nacional desautorizó institucionalmente al presidente Maduro alegando “abandono de su cargo”. Era otra provocación más. Realmente nunca reconocieron la legitimidad del gobierno de Maduro (en realidad nunca desde 1999). Este es un punto muy importante, porque no reconocer dicha legitimidad democrática para gobernar abre las puertas a cometer cualquier tipo de acto para luchar contra la supuesta “tiranía”. Desconocer su legitimidad es el primer paso para comenzar la guerra de propaganda que conduce finalmente a un “cambio de régimen”. Todo tipo de violencia y de crímenes están justificados contra un “régimen ilegítimo”. Las sociedades occidentales aceptan y apoyan cualquier crimen que se cometa contra alguien al que los medios corporativos le presenten como un “tirano” o un “dictador sanguinario”. Es la misma agenda de propaganda sicológica imperialista que se aplicó contra el gobierno de Yugoslavia, Irak, Libia… o actualmente Siria. Venezuela también está en esta agenda.

No debemos olvidar que en estos ambientes prebélicos y bélicos cualquier apoyo a una calumnia de un líder, de un pueblo, o del sistema político de un país tiene unos efectos demoledores, con unas consecuencias terribles. “Una vez que la conciencia  social es inducida a asumir la ilegitimidad de un líder o de un sistema político, la forma de su derrocamiento es ya una cuestión secundaria, un problema tecnológico.” …basta con deslegitimar o demonizar al líder de un país, una vez hecho esto lo demás viene seguido y rodado. Es una cuestión secundaria, solo un problema técnico que los expertos mediáticos y militares solventarán. [2]

Venezuela forma parte de ese grupo de países soberanos e independientes a los que desde Occidente se les niega el derecho a la legítima defensa, en todos los planos. A Venezuela se le exige que no aplique sus propias leyes y que deje en la impunidad aquellos actos ilegales que ningún gobierno occidental permite que ocurran en su propio territorio. Por ejemplo, si Leopoldo López – el “preso político” más paradigmático para la prensa occidental [3] – fuese un político estadounidense y hubiese ejercido allí ese tipo de “oposición” violenta que ejerce en Venezuela (La Salida, en 2014, con resultado de 43 muertos y 800 heridos) estaría en la cárcel condenado probablemente a cadena perpetua por llamar a una insurrección contra el gobierno de la nación. En Francia, tanto él como el resto de dirigentes de la oposición golpista, estarían en la cárcel condenados por “poner en peligro las instituciones de la República” [4]. En España, donde los familiares de Leopoldo López son recibidos como héroes, estaría en la cárcel condenado por cometer, como mínimo, un delito de “terrorismo callejero“.

Art. 577 del Código Penal. (Dentro del capítulo de delitos de terrorismo). «Los que, sin pertenecer a grupo terrorista, y con la finalidad de subvertir el orden constitucional o alterar gravemente la paz pública (…), serán castigados con la pena que corresponda en su mitad superior». [Así se combatió jurídicamente la «kale borroka», diario español ABC, 31/3/2014]

Y, por supuesto, las “democracias” occidentales no permiten que otros países “enemigos” financien y “asesoren” a los partidos políticos y a las organizaciones de la oposición, tal y como hacen los gobiernos imperialistas (principalmente Estados Unidos [5]) con la oposición golpista venezolana a la que financian para derrocar por la vía rápida a un gobierno legítimo salido de las urnas.

Pero estamos hablando de Venezuela, un país que alberga las mayores reservas certificadas de petróleo del mundo (más que Arabia Saudí) y cuyo gobierno revolucionario no tiene ninguna intención de entregarle esos enormes recursos energéticos a las insaciables corporaciones occidentales. Eso lo explica y lo cambia todo.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] Las preocupantes actividades financieras de un candidato presidencial ecuatoriano,- artículo de Mark Weisbrot, co-director del Centro de Investigación Política y Económica (CEPR) con sede en Washington

[2] Esta reflexión forma parte del libro “Chechenia versus Rusia: El caos como tecnología de la contrarrevolución” (2003), de  Antonio Fernández Ortiz. Pero el párrafo lo copié directamente de un brillante artículo del escritor y analista Mikel Itulain que recomiendo leer:    “Una vez asumida la ilegitimidad de un líder o de un sistema político, la forma de su derrocamiento es ya una cuestión secundaria, un problema técnico.” (¿Es Posible la Paz? 20/8/2014) http://miguel-esposiblelapaz.blogspot.com.es/2014/08/una-vez-asumida-la-ilegitimidad-de-un.html

[3] El López venezolano y el López puertorriqueño: un contraste esclarecedor,- artículo de Atilio Boron (TeleSur, 30/5/2017)

[4] Si la oposición venezolana fuera francesa…,- artículo del profesor Salim Lamrani publicado originalmente en el diario brasileño Opera Mundi (traducido al español en La Pupila Insomne, 15/4/2014)

[5] EE.UU: La emboscada contra Venezuela,- artículo de la abogada Eva Golinger (RT, 12/11/2015)

VENEZUELA: LA VIOLENCIA OPOSITORA Y SUS VÍCTIMAS SON INVISIBLES PARA LA PRENSA OCCIDENTAL

 
En el vídeo que acompaña este artículo, podemos comprobar cómo se las gasta la “pacífica” y “democrática” oposición en Venezuela, según los califica la prensa occidental y especialmente la española. Un policía muerto y otros tres más heridos de bala tras una manifestación opositora el pasado 26 de octubre. ¿Qué debe hacer la Policía cuando un grupo violento dispara con armas de fuego contra ellos llegando a matar y herir a varios de sus miembros? ¿Qué pasaría en España si un “anti-disturbio” muriera por disparos de un manifestante? 
 
Si esto ocurriera en España tengo muy claro lo que ocurriría. En España es considerado como un delito de “terrorismo” el sólo hecho de agredir físicamente a los policías o incluso amenazarlos verbalmente o tirarles piedras o botellas, por ejemplo. Y habría un consenso político y social a favor de los Policías agredidos, aunque éstos posteriormente se hubieran defendido disparando contra los violentos o incluso matando a alguno de ellos. “Fue en defensa propia”, se diría, mientras todos los grupos políticos y medios de comunicación españoles, además de todos los gobiernos europeos, condenarían la violencia “terrorista”.
 
En la “democrática” España neoliberal, desde donde se exportan lecciones de democracia a Venezuela al mismo tiempo que más de 300 sindicalistas están procesados por organizar huelgas y piquetes [1], la llamada popularmente como Ley Mordaza sanciona duramente la “resistencia pacífica”, y otorga a la policía la capacidad de castigar duramente a quienes se nieguen sencillamente a “disolver reuniones y manifestaciones en lugares públicos” una vez lo ordene “la autoridad competente”, así como “la desobediencia o la resistencia a la autoridad o a sus agentes en el ejercicio de sus funciones” [2]. Nadie, absolutamente nadie desde los medios corporativos, habla del “régimen español” ni muchísimo menos pide una intervención internacional. Paradójicamente, quienes emplean la violencia en las calles de Venezuela, incluso las armas de fuego, o quienes incendian edificios públicos, incluido escuelas, comisarías o supermercados públicos, o quienes asaltan las sedes de organismos gubernamentales o instituciones públicas, como la sede de la Fiscalía General del Estado, son considerados por la prensa occidental como unos “manifestantes pacíficos” y “democráticos opositores” a los que el “régimen de Maduro”, parece ser, debe tratar con guante blanco si no quiere ser acusado de ser un “dictador populista” o “comunista totalitario”. Una vez más el doble rasero aplicado resulta escandaloso.
 
Pero estamos hablando de Venezuela, el país con las mayores reservas de petróleo del mundo [3]cuyos recursos están en manos del Estado y no en manos de las corporaciones occidentales, estadounidenses principalmente. Esto lo cambia todo. Esta es la verdadera preocupación del régimen imperialista en Venezuela: su petróleo [4]. Medios como el Washington Post, políticos como Álvaro Uribe, o think tanks de las grandes corporaciones como la Fundación Carnegie se atreven a pedir abiertamente una intervención en Venezuela [5], algo inimaginable en otros países de la región como Colombia, Honduras [6] o México, donde los Derechos Humanos brillan por su ausencia y los índices de pobreza son escandalosos, por no hablar de los asesinatos contra opositores de la izquierda y de activistas sociales (más de 500 en los últimos 5 años en el caso de Colombia) [7]. Sus pretextos para intervenir en Venezuela bajo la escusa de llevar la “democracia” y los “derechos humanos” son tan frágiles y tan hipócritas que dan vergüenza ajena. Como lo es aún más calificar a Venezuela como una “amenaza para la seguridad nacional” de EE.UU. Todo está permitido contra Venezuela. La violencia contra un gobierno elegido democráticamente está justificada, como lo estuvo la extrema violencia empleada en Kiev para derrocar al derechista Yanukovich en 2014 a través del golpe de Estado occidental llamado el “Euromaidán” (un Golpe Suave, según la teoría del agente Gene Sharp [8]).  
 
EE.UU. y la UE apoyan a los grupos opositores independientemente de los argumentos que presenten o de los métodos que empleen. Se les financia [9], se les asesora, se les da cobertura política, institucional (véase la OEA del impresentable Luis Almagro) [10] y mediática a nivel internacional. Se ocultan sus actos violentos, sus vínculos con el paramilitarismo [11], mientras que se exageran o se manipulan sus quejas y reivindicaciones para presentarlos como unas “víctimas del régimen bolivariano”. Muy pocos ciudadanos españoles y occidentales en general se habrán enterado de la muerte de José Alejandro Molina Ramírez, el policía venezolano asesinado por los “pacíficos manifestantes” el pasado miércoles 26 de octubre tras recibir un disparo en el estómago, y de que sus compañeros Dani Mendoza, Laya Deivi y Miguel Antonio Cuevas Pirela resultaron heridos en San Antonio de los Altos, en el Estado de Miranda. Tampoco saben las personas que se “informan” a través de los grandes medios corporativos, que ese mismo día, a pesar de la violencia empleada por los manifestantes, cinco funcionarios de la Policía del Estado de Aragua fueron detenidos y destituidos por haber participado en actos de violencia excesiva o desproporcionada contra una manifestante.
 
“Estos cinco oficiales están detenidos y puestos a la orden del Ministerio Público. En menos de 24 horas iniciamos la investigación y tenemos detenidos a estos funcionarios quienes cometieron este atropello”, dijo. El Aissami [gobernador “chavista” de Aragua] rechazó los actos de violencia dentro del cuerpo de la policía. Aseveró que solicitó a la Fiscalía General que se designe un cuerpo de fiscales en materia de derechos humanos para profundizar la investigación. “No podemos permitir este tipo de delitos y que queden impunes. No somos de los que no dan la cara y no asumen su responsabilidad, estoy dando la cara como gobernador del estado y máxima autoridad, para emprender las acciones y resarcir estos hechos”, subrayó. [diario opositor El Universal, 27/10/2016]
Pero es que además, al observar las imágenes grabadas que se publicaron sobre esa supuesta “represión policial” del gobierno de Maduro, por ejemplo en el diario español El Mundo (La Toma de Venezuela deja un policía muerto, 120 heridos y 150 detenidos), podemos comprobar que ese tipo de actuación policial y la contundencia que aplican para detener a la ciudadana venezolana en cuestión, es una práctica habitual de la Policía antidisturbios española. Es más, en las múltiples manifestaciones organizadas en España desde 2008 en contra de los recortes (“políticas de austeridad”) impuestos por los distintos gobiernos neoliberales de PP y PSOE, hemos visto una represión policial y un exceso o uso desproporcionado de la fuerza contra manifestantes pacíficos y desarmados que nunca hemos visto en Venezuela. En España jamás hemos visto por parte de los manifestantes ese tipo de violencia armada que vemos en las “pacíficas manifestaciones” de la oposición golpista en Venezuela, sin embargo la respuesta policial ha sido igual o muy superior en España. Son decenas los vídeos que se pueden encontrar a través de internet sobre éstas violentas cargas policiales contra los manifestantes en España, incluidos periodistas, estudiantes, mineros, funcionarios públicos… (ver por ejemplo estos vídeos: 1, 2, 3, 4, 5)
 
Curiosa “tiranía” y “dictadura” la venezolana, cuyo gobierno pierde la mayoría de la Asamblea Nacional tras unas elecciones y encarcela a los Policías que se exceden contra los manifestantes violentos. En España, este tipo de violencia policial contra los manifestantes, mucho más dura y habitual que en Venezuela, se salda en muchas ocasiones premiando a los Policías violentos. Curiosa “democracia”. 
 
Interior condecora a los policías al mando durante los disturbios del 22M (…) Entre los premiados están el jefe de las UIP y su superior, para los que exigieron la destitución los propios antidisturbios [eldiario.es, 22/9/2014]
La audiencia occidental también desconoce, porque se lo ocultan, las decenas de asesinatos políticos cometidos contra funcionarios públicos, activistas sociales, periodistas, militares, escoltas, o incluso políticos pertenecientes o vinculados con el “chavismo” [12]. Estas víctimas (al menos 36 personas sólo entre abril de 2013 y abril de 2016) son invisibles para la prensa occidental y las ONGs más reconocidas, tan preocupados ellos por los Derechos Humanos y las libertades políticas. Sin embargo, hace unos meses, toda la audiencia ignorante en occidente supo (aunque nadie les explicó las verdaderas causas) que en Venezuela no había papel higiénico en las estanterías de los grandes almacenes de algunos lugares concretos del país. La propaganda mediática resulta ridícula por su simpleza, pero desgraciadamente es muy eficaz cuando se difunde masivamente y sólo existe para el gran público una sola versión de los hechos.
 
Decir que en Venezuela hay una tiranía es lo que Fernando Casado considera sound bites, sonidos cortos que resumen ideas complejas para inyectarlos en el sentido común de la opinión pública internacional. (…) La triangulación consiste en sembrar informaciones de la CIA en la prensa madrileña, siempre atribuidas a fuentes confidenciales, para que las reproduzcan en Miami y mediante el Grupo de Diarios de América. Finalmente se rebotan hacia Caracas para que las utilice el periódico venezolano El Nacional como si fueran palabra de dios. Todo lo anterior no es la opinión de Casado o lo que a mí me parece. Es lo que cuentan periodistas de los medios empresarialmente implicados. (…) Lo que reconocen los periodistas entrevistados por Casado le saca la máscara al supuesto periodismo de calidad. [13]
 
Todo las acciones llevadas a cabo por la oposición golpista venezolana y los ataques que sufre el gobierno salido de las urnas, y que serían condenados por la “comunidad internacional” si ocurrieran en cualquier país occidental, cuentan con el beneplácito de Washington y sus títeres en la región y en Europa, todo ello en pos de un “cambio de régimen” en Venezuela. Si los trágicos hechos que se pueden ver en el vídeo hubieran ocurrido en sentido contrario, es decir, si un manifestante hubiera muerto por disparos de un Policía venezolano, los informativos de los mass media occidentales abrirían con esta noticia al día siguiente de los hechos, mostrando “la represión que se vive en Venezuela” y la necesidad de poner en marcha una “intervención humanitaria” extranjera en el país.
 
No importa en lugar, la agenda imperialista al servicio de las grandes corporaciones sigue el mismo patrón injerencista y criminal en todas partes del mundo, ya sea financiando “rebeldes moderados” en Siria, “revolucionarios” en Ucrania… o a “pacíficos” y “democráticos” opositores al “régimen” en Venezuela. En paralelo, como parte fundamental del proyecto imperialista occidental en Venezuela [14], desde los medios corporativos también se aplica la misma estrategia de propaganda y manipulación informativa de siempre.  En realidad todo esto era de esperar. Después de la “conquista” neoliberal de Argentina y tras el golpe parlamentario contra Rousseff en Brasil, se esperaba una escalada de los ataques políticos, económicos, institucionales y mediáticos contra el gobierno de Venezuela. No hemos tenido que esperar mucho para comprobarlo. La derrota de EE.UU-OTAN en Siria en favor de Rusia, y la pérdida de influencia de Washington en la región Asia-Pacífico en beneficio de China (incluido el fracaso del tratado de libre comercio TPP), incrementa su necesidad de ejecutar este ataque imperialista contra Venezuela.
 
 
 
REFERENCIAS – NOTAS
 
 
 
[3] Reservas probadas de petróleo en Venezuela (Magna Reserva),- datos aportados por la OPEP del año 2014, publicado en la web Venelogía
 
[4] Greenwald: EE.UU. tiene interés en las reservas de Venezuela,- entrevista al periodista estadounidense Glenn Greenwald (Telesur, 18/11/2015)
 
[5] Las salidas “democráticas” y la oposición en Venezuela,- artículo de Silvana M. Romano (CELAG, 26/10/2016)
 
[6] Líderes de la oposición hondureña son asesinados mientras Washington le reparte dinero al gobierno represivo y a los militares,- artículo del economista y analista Mark Weisbrot, co-director del Centro de Investigación de Economía y Política (CEPR) con sede en Washington D.C. (El Libertador, 28/10/2016)
 
 
[8] La Albert Einstein Institution: no violencia según la CIA,- artículo de Thierry Meyssan (Red Voltaire, 10/20/2005) 
 
[9] EE.UU.: La emboscada contra Venezuela,- artículo de la abogada y escritora Eva Golinger (RT, 13/11/2015)
 
[10] Venezuela y la OEA: “la mal parida”,- artículo del sociólogo y analista político Marcos Roitman Rosenmann (La Jornada, 1/9/2016)
 
[11] Venezuela: Paramilitarismo y Parapolítica,- un informe en profundidad de Telesur (24/8/2015)
 
[12] Chavismo: el blanco de la muerte por encargo (+Infografías),- web Con el Mazo Dando (28/4/2016)
 
[13] Cómo se cocina información amañada contra el gobierno de Venezuela,- artículo del periodista José Manuel Martín Medem, que hace referencia al libro Antiperiodistas del experto en derecho y comunicación Fernando Casado.
 

VENEZUELA FREEDOM 2: SE INCREMENTA LA ESCALADA IMPERIALISTA CONTRA VENEZUELA (DIRIGENTES ESPAÑOLES INCLUIDOS)

Decía en mi último artículo sobre Brasil [1], que después de la “conquista” neoliberal de Argentina y tras el golpe parlamentario contra Rousseff, se esperaba una escalada de los ataques políticos y mediáticos contra el gobierno de Venezuela. No ha habido que esperar mucho para comprobarlo. De aquí en adelante los problemas que sufren los argentinos y los brasileños, y que tanto parecían preocupar a los medios corporativos y que tanto tiempo ocuparon en sus espacios informativos, desaparecían de repente de su agenda, como si los problemas de los ciudadanos de estos países se hubieran esfumado con la llegada de los nuevos gobiernos neoliberales.
 
A su vez, este repentino olvido mediático acerca de estos países contrasta con el aumento de las noticias que llegan desde Venezuela. Es tal su obsesión que pareciera que las decisiones del gobierno de Venezuela fueran de obligado cumplimiento en España y Europa. El viaje del expresidente neoliberal Zapatero o el de Albert Rivera, entre otros serviles funcionarios del poder económico, forman parte del incremento de esa ofensiva imperialista contra el gobierno venezolano.
 
Este último personaje que citaba, el neo-falangista Albert Rivera que intervendrá ante la Asamblea de Venezuela invitado por la oposición golpista, exigió ante los medios de comunicación españoles que Maduro permitiera la celebración de un referéndum revocatorio (una figura democrática que en España no existe) que diera la oportunidad al pueblo de expresarse, dejando entrever que en Venezuela no se da esa posibilidad democrática y se ponen trabas a la voluntad y expresión popular. También afirmó que la suya era “la opinión de la mayoría social” en Venezuela. No sabemos en qué se basa para hacer esta afirmación, que parece corresponderse más con sus deseos que con la realidad.
 
“En Venezuela, más que mediar, tenemos que conseguir que haya un revocatorio o unas elecciones. Lo que hay que conseguir es democracia y que les dejen ejercer su derecho democrático a un revocatorio, su derecho constitucional a revocar un Gobierno” [diario ABC, 19/5/2016]
 
Parece ser que Albert Rivera y sus correligionarios pro-imperialistas desconocen también (lo digo de forma retórica, por supuesto) que desde 1998 con la llegada de Chávez, en Venezuela se han llevado a cabo 19 procesos electorales, todos ellos avalados por todos los observadores internacionales (entre ellos miembros de los partidos políticos españoles) que no han puesto en cuestión la legitimidad de dichas elecciones [2]. Por cierto, las últimas elecciones parlamentarias las ganó por mayoría la oposición, lo cual desmiente el mantra de que en Venezuela no exista un proceso electoral democrático y limpio. Desde los sectores del “chavismo” y la izquierda venezolana se respetó y aceptó democráticamente el resultado, justo lo contrario de lo que hacen los opositores que niegan y no reconocen los resultados electorales que pierden, siguiendo las indicaciones del Departamento de Estado norteamericano. La democracia en Latinoamérica sólo es válida cuando gana la derecha neoliberal.
 
Las manifestaciones convocadas por la oposición golpista en contra del gobierno siguiendo su nueva “hoja de ruta” son poco concurridas y muy violentas, aunque los grandes medios ocultan ambos indicadores haciendo parecer todo lo contrario. El pasado miércoles pudo comprobarse el carácter “multitudinario” y “democrático” de estos “pacíficos manifestantes” opositores, cuando un grupo de delincuentes opositores agredió brutalmente a una funcionaria de la Policía Nacional Bolivariana (ver vídeo) y a varios policías más. También atacaron y causaron daños en varias residencias de estudiantes en Caracas (ver reporte de TeleSur). Algunos de estos mercenarios ya están identificados y detenidos, y han declarado que fueron contratados por el jefe de seguridad de un diputado derechista (se investiga el entorno del presidente de la Asamblea, Henry Ramos Allup) para cometer este tipo de actos violentos contra las infraestructuras y las fuerzas públicas en las manifestaciones de estos últimos días. A pesar de todo, éstos “pacíficos manifestantes” serán considerados desde los grandes medios como “presos políticos”.
 
 
Paradójicamente en España, tras ser acusado de agredir a un concejal del PSOE durante una manifestación en 2012, está encarcelado el sindicalista (SAT) y concejal (Podemos) Andrés Bódalo desde el pasado mes de marzo, sin que a Zapatero y a Rivera o el resto “activistas pro-democracia” se les haya movido un sólo músculo. También  aquí, en esta  España desde  donde  se pretenden dar lecciones de democracia a los gobiernos pos-neoliberales de América Latina, existen más de 80 expedientes judiciales abiertos contra cerca de 300 sindicalistas por participar en diferentes huelgas y manifestaciones, lo que  ha provocado la condena unánime de 21 sindicatos internacionales.
 
Si Andrés Bódalo y el resto de sindicalistas  enjuiciados por defender sus derechos laborales, fueran opositores derechistas y hubieran sido detenidos en Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia… o en Rusia, por ejemplo, serían  considerados  como “presos  políticos” y encontrarían el apoyo y la solidaridad internacional  de esos dirigentes, ONGs y medios de comunicación occidentales que tanto se “preocupan” por el cumplimiento de los Derechos Humanos en aquellas partes del mundo que todavía no dominan completamente.
 
El “revocatorio” que reclaman los opositores golpistas en Venezuela y quienes los apoyan en el exterior, y que parece ser de máximo interés mediático, político y electoral en España, debe seguir y respetar los requisitos que la Constitución y la ley venezolana exige para que se celebre (inicialmente recoger un 1% de firmas con respecto al censo electoral; después se requeriría un 20% del censo), algo que a día de hoy todavía no ha cumplido la oposición, que no tiene ningún interés en respetar los tiempos y los procedimientos legales e institucionales que se requieren. De hecho si no se celebra finalmente el referéndum, dado que la última palabra la tiene el presidente del gobierno, la derecha tendría la excusa perfecta para salir a las calles a denunciar que en Venezuela “no hay democracia”. Y si por el contrario se celebra el referéndum y lo pierde la oposición, llamarían a desconocer los resultados y a ocupar las calles y cortar las carreteras de forma violenta (las llamadas “guarimbas”) como ya hicieron en ocasiones anteriores cuando perdieron las elecciones. [leer informe de TeleSur: ¿Qué pasó el 12 de febrero de 2014 en Venezuela?]. No es por casualidad que el Consejo Nacional Electoral (CNE) – uno de los 5 poderes del Estado venezolano – sea blanco de sus protestas y de su ira contra las instituciones púbicas.  
 
Hasta el momento no tenemos conocimiento de que estos defensores de la libertad y los Derechos Humanos que viajan desde España para exportar “democracia” a Venezuela se vayan a reunir con las familias de las víctimas de las “guarimbas”, ocasionadas tras las acciones violentas de 2014 encabezadas por Leopoldo López (motivo por el cuál está preso, y no otro) conocidas como “La Salida”, y que provocaron la muerte de 43 personas y más de 800 heridos, además de daños millonarios a las infraestructuras públicas, incluyendo colegios y centros de salud. El derechista Rivera no se reunirá con las víctimas de las guarimbas, pero sí lo hará de nuevo con la familia de quien promovió políticamente esas muertes, el millonario golpista Leopoldo López. Una clara evidencia de cómo los Derechos Humanos son manipulados y utilizados como propaganda ideológica. Todo el altavoz mediático para Lilian Tintori y sus giras internacionales. Silencio y deprecio ante las familias de las víctimas de esas “pacíficas manifestaciones” orquestadas por su marido.
 
Tampoco parece que vayan a aprovechar el momento para exigirle al régimen de EE.UU. que deje de financiar a la oposición derechista venezolana, algo que en España y en cualquier país europeo está constitucionalmente prohibido y considerado como un grave delito contra la soberanía y la seguridad del Estado. Resulta de una hipocresía superlativa el hecho de que muchos de los que acusan sin pruebas al partido Podemos de estar financiado por el gobierno de Venezuela, apoyen sin fisuras la lluvia millonaria de dólares que reciben los grupos opositores venezolanos a través de las muchas “ONGs” y “Fundaciones” con sede en Washington que operan en Venezuela contra el gobierno.
 
“Además de los millones de dólares entregados de la NED, una fundación creada por el Congreso de Estados Unidos en 1983 para “hacer el trabajo que la CIA ya no podía hacer públicamente”, el Departamento de Estado y su Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (USAID), ha dedicado más de 15 millones de dólares a la oposición en Venezuela durante el periodo 2014-2015. En el presupuesto de Operaciones Exteriores del Departamento de Estado para el año fiscal 2016, que comenzó en octubre 2015, están apartados 5,5 millones de dólares para “defender y fortalecer prácticas democráticas, instituciones y valores que apoyan los derechos humanos en Venezuela”. Según el presupuesto ya aprobado por el Congreso, gran parte de esos 5,5 millones de dólares serán utilizados para “ayudar a la sociedad civil promover la transparencia institucional, el proceso democrático y la defensa de los derechos humanos”. [3] 
 
En resumen, la derecha venezolana bajo la dirección de Washington tiene escrita una agenda violenta para derrocar a Maduro y pretenden ejecutarla. Los debates políticos y discusiones sobre el procedimiento legal del referéndum y otras cuestiones formales son sólo una excusa de cara a la opinión pública internacional. Para ellos Maduro tiene que irse por las buenas o por las malas, no hay otra opción. El problema para todos ellos, opositores internos y externos, es que a día de hoy está vigente el mandato popular del 14 de abril de 2013 y Nicolás Maduro es el legítimo presidente de Venezuela hasta el año 2019. Esa agenda oculta se llama Venezuela Freedom [4], un plan imperialista presentado ante el Comité Senatorial de los Servicios Armados en marzo pasado por el general John Kelly, y del que ahora se está desarrollando su segunda fase.
 
“John Kelly, jefe militar del Comando Sur de Estados Unidos, sostuvo en entrevista con una cadena televisiva, que de presentarse una “crisis humanitaria” en Venezuela, al suscitarse un colapso de la economía, el país norteamericano intervendría en la nación bolivariana”. (ver vídeo) 
 
Desde hace mucho tiempo algunos analistas internacionales vienen advirtiendo sobre una campaña de desestabilización contra Venezuela orquestada desde Washington a través de su Comando Sur de EE.UU. Esa “guerra asimétrica” contra el gobierno de Venezuela se ejecuta desde varios frentes: financiero, económico, diplomático, político, mediático, judicial… y también el militar. En una primera fase de este plan imperialista (dirigida por el general John Kelly) se trataba, principalmente, de golpear a la economía de Venezuela tratando de crear un descontento e indignación popular contra el gobierno bolivariano. Las sanciones económicos, la caída de los precios del petróleo, el “acaparamiento” y “desabastecimiento” continuo provocado por la burguesía venezolana,… aunque también los propios errores estructurales y estratégicos del gobierno parece ser que han puesto contra las cuerdas al gobierno de Venezuela que, a pesar de todo, cuenta todavía con el apoyo de las clases populares y aún está a tiempo de revertir esta situación en el plano económico, como viene señalando el economista estadounidense Mark Weisbrot en varios de sus artículos [5]. 
 
“(…) el Gobierno tiene bastantes opciones para recomponer la economía, incluso sin la cooperación del Legislativo. Ya desde hace algunos años atrás, he venido insistiendo en que el sistema cambiario es el problema más importante, y que es un asunto que podría ser arreglado rápidamente. (…) Este sistema de cambio fijo y sobrevaluado, con una enorme prima en el mercado paralelo, tiene a la economía secuestrada en una espiral de “inflación-depreciación”. (…) Para salir de esta trampa, el Gobierno necesita pasar a una tasa de cambio flotante. En efecto, eso fue lo que hizo el Presidente Chávez en febrero de 2002; permitir que la moneda flote sin control de cambio.”
 
En estos momentos delicados económicamente para Venezuela (y para todos los países que dependen del petróleo) y tras la derrota oficialista en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, y ante el nuevo contexto regional tras la llegada al poder de Macri en Argentina y el golpe parlamentario en Brasil contra Dilma (y contra los BRICS), el citado plan golpista contra Venezuela se incrementa y entra en una nueva fase. El plan Venezuela Freedom 2 fue redactado por el Servicio de Inteligencia Militar (DIA) y presentado por el almirante Kurt Tidd, actual jefe del Comando Sur que sustituye a John Kelly. Es a partir de este momento cuando desde los medios de comunicación corporativos no sólo se denuncia la “falta de democracia” y de “libertades” en Venezuela, o la “represión del régimen”, sino que a estos mantras mediáticos se les añade también el factor “humanitario”, tal y como está escrito en el guion. En estos momentos se está notando con total claridad cómo la ofensiva política y mediática contra el gobierno de Maduro pasa por denunciar la “crisis humanitaria” que vive el país.
 
El método no es nuevo, pero es muy eficaz: primero se ataca desde todos los frentes posibles a un país, y después, cuando ese país sufre las consecuencias de este ataque, se denuncian, se amplifican mediáticamente o incluso se inventan los efectos de ese ataque señalando al gobierno de turno como el responsable de la crisis creada.
 
Es un clásico de EE.UU. y los países occidentales recurrir a las “crisis humanitarias” para justificar históricamente sus guerras de invasión en el mundo. Lo hemos visto en Libia en 2011 y aquel criminal “bombardeo humanitario” de la OTAN (apoyado, por cierto, por el gobierno del PSOE de Zapatero, y cuando el ahora miembro de Podemos José Julio Rodríguez era entonces Jefe del Estado Mayor de la Defensa) o anteriormente en Yugoslavia, también con el “socialista” Javier Solana como Secretario General de la OTAN. Pero en el caso de Venezuela ésta estrategia de propaganda no había sido utilizada todavía, quizás porque era casi imposible denunciar una “crisis humanitaria” o directamente una “hambruna” en Venezuela cuando su gobierno era reconocido y premiado por organismos como la FAO y UNICEF debido a su lucha contra la pobreza y a sus avances en Salud y Educación.
 
“Expertos de la FAO destacaron que Venezuela no sólo ha logrado los objetivos de desarrollo del milenio en cuanto a la erradicación del hambre en el país sino que ha proporcionado asistencia técnica a otros países para que también puedan alcanzar esa meta. El director de Cooperación Técnica de la FAO, Laurent Thomas, señaló que las políticas alimentarias aplicadas por el Gobierno lograron que Venezuela sea uno de los 29 países que logró reducir a la mitad la cifra absoluta de personas subalimentadas para este año 2015″. [diario Últimas Noticias, 8/6/2015]
 
Pero parece ser que la propaganda mediática occidental todo lo puede. Y mucho más cuando la necesidad de EE.UU. por conquistar nuevos recursos para tratar de mantener su decadente hegemonía global frente a China y Rusia es urgente y desesperada.
 
“Miles de familias que no tienen nada que llevarse a la boca”, “niños y ancianos que mueren en los hospitales por falta de medicinas”, “hambruna en Venezuela”,… estos serán los eslóganes cotidianos en los medios corporativos a partir de ahora. En paralelo las ONGs más reconocidas emitirán informes en la misma línea que serán utilizados por los dirigentes de la OTAN para reclamar una “intervención humanitaria” en Venezuela, como ya adelantaba el general Kelly en octubre de 2015. Las bombas aliviarán el sufrimiento de los hambrientos mientras el petróleo fluye a raudales hacia las potencias occidentales a través de sus grandes corporaciones. Lo tenemos demasiado visto ya como para creerlo y apoyarlo.
 
No será fácil llevar a cabo con éxito estos planes golpistas. Venezuela no es Honduras, Paraguay o Brasil. Existe una militancia y una base social obrera muy concienciada y organizada. Pero la situación resulta muy difícil por el contexto interno y regional donde se desarrollan los acontecimientos. El pueblo trabajador y sus fuerzas armadas revolucionarias (“el pueblo en uniforme”) tendrán que estar dispuestos a darlo todo para defender su Revolución, puesto que los planes del imperio y de las oligarquías, con el apoyo de las ONGs y los paraperiodistas, están más que claros: Venezuela y sus recursos están en el punto de mira. Atentos. 

 
 
REFERENCIAS – NOTAS
 
 
[2] Venezuela y los procesos electorales desde 1998,- Itobé y Javier Couso (AVN, 31/7/2015)
 
[3] EE.UU.: La emboscada contra Venezuela,- artículo de la abogada Eva Golinger (RT, 12/11/2015)
 
[4] Al descubierto: la agenda del Comando Sur contra Venezuela (informe especial),- informe presentado por las autoridades venezolanas en la web Misión Verdad, 20/5/2016 
 
[5]  La política económica podría determinar los resultados políticos en Venezuela,- artículo del economista Mark Weisbrot, co-director del Centro de Estudios Políticos y Económicos con sede en Washington (CEPR, 1/5/2016) 

VENEZUELA: UNA LEY DE AMNISTÍA QUE LEGALIZA LOS GOLPES DE ESTADO Y QUE JAMÁS SE APROBARÍA EN EUROPA O EE.UU.

Un miembro de la Policía Nacional Bolivariana es evacuado tras ser herido de bala durante las “pacíficas manifestaciones” de 2014, dirigidas por la oposición bajo el nombre de “La Salida” y que ocasionaron 43 muertos y 800 heridos.


“El propósito de los medios masivos no es tanto informar y reportar lo que sucede, sino más bien dar forma a la opinión pública de acuerdo a las agendas del poder corporativo dominante” (Noam Chomsky)

 
Siguiendo la agenda del poder corporativo dominante, como escribiera Noam Chomsky, el establishment político y mediático en España y otros países occidentales han celebrado por todo lo alto la aprobación de la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional por parte de la Asamblea Nacional de Venezuela, en manos de la oposición derechista desde las últimas elecciones parlamentarias celebradas el pasado 6 de diciembre. Según la versión oficial, los motivos para alegría se deben a que la aplicación de esta ley dejará en libertad a los 78 “presos políticos” en Venezuela (BBC Mundo, 30/3/2016). El presidente Nicolás Maduro, del que depende su aplicación, afirmó que no aceptará esa ley aprobada por la oposición.   
 

“Están aprobando una ley para proteger a asesinos, criminales, narcotraficantes y terroristas, la verdad, tengan la seguridad que esa ley por aquí no pasa caballero, que lo sepa la derecha nacional e internacional, leyes para amparar terroristas y criminales no pasarán, por aquí no pasan, hagan lo que hagan”, dijo Maduro. (Telesur, 29/3/2016) 

 
No le falta razón al presidente venezolano. Con esta Ley de Amnistía la oposición venezolana pretende legalizar los golpes de Estado o “golpes suaves” en Venezuela. Su articulado no deja lugar a dudas y fomenta sin complejos la violencia contra las instituciones públicas, la instigación a la desobediencia de las leyes, la instigación al odio, la apología del delito… así como la fabricación de artefactos explosivos o incendiarios, la posesión de armas de fuego, el uso de menores de edad en la comisión de delitos, los atentados contra el Sistema Eléctrico Nacional… y un largo etcétera de delitos y actos de violencia contra el gobierno y las instituciones democráticas de Venezuela. Todo esto ya fue denunciado por el periodista Pascual Serrano en un artículo publicado el 29 de febrero, antes de que se aprobara esta ley, en el que analizaba en qué consistía y qué buscaba la oposición con esta ley de impunidad.
 

“El articulado muestra que el objetivo no es otro que amnistiar cualquier hecho delictivo que se hubiese cometido siempre que fuese con el objetivo de derrocar al gobierno (…) El proyecto también incluye, en algunos casos, la “amnistía del delito de financiamiento al terrorismo”, “delitos de sustracción de efectos y bienes de la Fuerza Armada Nacional”, “el sabotaje o acciones supuestamente violentas contra las elecciones parlamentarias del 26 de septiembre”, “los hechos presuntamente constitutivos de los delitos de fraude, estafa y usura vinculados a la actividad privada de la construcción de viviendas”, (…) Por amnistiar hasta se amnistía el “delito de tráfico de drogas de menor cuantía”. Eso sí, siempre y cuando se “hubiere producido en campamentos o cualquier tipo de reunión de manifestantes” de oposición.” [1]  

 
Si repasamos los hechos por los que fueron encarcelados estos supuestos “presos políticos” y analizamos someramente lo que dice esta ley, podemos afirmar sin miedo a exagerar que la oposición pretende instaurar la impunidad para todo tipo de delitos y delincuentes [2] y allanar el camino para que los golpistas reinicien sus acciones violentas (La Salida) y tengan cobertura legal para atentar contra el gobierno democrático de Venezuela. Literalmente.

Leopoldo López, el hombre de la CIA en Venezuela [3], y el resto de “presos políticos” venezolanos, como el ex-alcalde metropolitano de Caracas Antonio Ledesma (encarcelado por su participación en la “Operación Jericó”, un plan que pretendía asesinar incluso al propio Leopoldo López [4]), están en la cárcel por cometer los mismos delitos que ahora se pretenden amnistiar con esta ley de impunidad golpista [5] que quiere aprobar la oposición venezolana. Los culpables y los cómplices de los delincuentes pretenden “auto-amnistiarse”, eliminar todo rastro de sus delitos y de su pasado violento y golpista. Sus pretensiones futuras parecen claras. Quieren reeditar el plan La Salida pero en esta ocasión, al contrario que en 2014 o durante el Golpe Suave de 2002, con el amparo de las leyes y el silencio de la justicia.

En cualquier país occidental, desde donde se aplaude ahora esta ley de impunidad, estos “presos políticos” estarían encarcelados y con unas condenas muy superiores a las impuestas en Venezuela a estos ideólogos y ejecutores del plan golpista denominado La Salida contra el gobierno de Nicolás Maduro. Si Leopoldo López y el resto de “presos políticos” hubiesen sido juzgados por los mismos delitos en un país como Colombia, las penas podrían alcanzar hasta los 60 años de cárcel. En España los actos violentos que encabezaron López, María Corina Machado, Capriles… y el resto de la oposición venezolana en 2014, serían considerados como “delitos de terrorismo” y podrían ser condenados con hasta 40 años de cárcel, como bien recordó el abogado español Enrique Santiago en unas recientes declaraciones hechas en el canal RT (ver reporte de Karen Méndez).

Los “presos políticos”, llamados así por la prensa corporativa internacional, no son presos políticos ni están en la cárcel por “pensar diferente”, “ejercer la libertad” o hacer oposición al “régimen venezolano”. El resultado de las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, donde el sector oficialista perdió la mayoría de la Asamblea Nacional que ahora domina la oposición, desmontó definitivamente esta teoría tan repetida como falsa.

Los “presos políticos” que ahora se pretenden amnistiar, con Leopoldo López a la cabeza, están en la cárcel como responsables de un intento de golpe de Estado. Planearon, ejecutaron y lideraron en febrero de 2014 (bajo la supervisión de Washington) una insurrección violenta que trataba de sacar por la fuerza a un gobierno democráticamente elegido [6]. Ese golpe suave de la extrema derecha ocasionó 43 muertos, más de 800 heridos, daños materiales por valor de 10.000 millones de dólares debido a la quema de centros de salud, universidades y colegios públicos, estaciones de Metro, autobuses públicos, centros de distribución de alimentos y supermercados públicos, comisarías y coches de la Policía, centrales eléctricas, medios de comunicación públicos,… incluso fue atacada la sede de la Fiscalía General del Estado (Noticias24, 12/2/2014), o la del Ministerio de Vivienda Pública incluida su guardería, donde los niños de los funcionarios que trabajaban allí (de entre los 6 meses y los 3 años de edad) tuvieron que ser evacuados para evitar que murieran asfixiados o quemados (Alba Ciudad, 1/4/2014).

En estas violentas manifestaciones y “guarimbas” impulsadas por la extrema derecha se llegaron a utilizar en algunos casos “granadas” y “armas de fuego” utilizadas por francotiradores que acabaron con la vida de algunos manifestantes y miembros de la Policía y la Guardia Nacional Bolivariana (Resumen Latinoamericano, 8/5/2014).

¿Es a esto a lo que se refiere la prensa internacional cuando nos habla de “manifestaciones pacíficas”, “oposición democrática”, o “jóvenes estudiantes que luchan por la libertad” en Venezuela? ¿Apoyarían y justificarían este tipo de acciones y manifestaciones en España, EE.UU., Francia, Alemania, etc.?

El 22 de enero de 2013, la exdiputada venezolana, María Corina Machado y el dirigente de ultra derecha, Leopoldo López, anunciaron un plan desestabilizador denominado “La Salida”, que se constituiría por medio de incesantes protestas en las calles. (…) El llamado consistía en que a partir del 23 de enero del 2014, el sector opositor radical se lanzara a las calles de toda Venezuela para rechazar el mandato y las políticas de Maduro. “Vamos a prender las calles de Venezuela, todos los rincones, los mercados, las escuelas, las universidades y las plazas con un espíritu de protesta ciudadana” [7]      

Según documentos revelados por WikiLeaks [8], estos planes golpistas de la extrema derecha venezolana están financiados desde Washington a través de sus diversas “fundaciones” y “organizaciones pro-democracia”, como por ejemplo la Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy, NED),  que surten con millones de dólares a los grupos opositores para provocar de forma violenta un “cambio de régimen” en Venezuela [9].

Esto último, el hecho de que desde el exterior se financie a la oposición al gobierno de otro país soberano, es un delito muy grave que figura en todos los códigos penales de los países occidentales. Ningún gobernante europeo, ni el propio gobierno de EE.UU. permitirían que Venezuela, Rusia, Irán o cualquier otro país financiara a los partidos políticos o movimientos sociales opositores a sus gobiernos. Pero todo esto no importa, porque ya sabemos que contra Venezuela vale todo.

Los dirigentes políticos y medios de comunicación occidentales que apoyan efusivamente la “Ley de Amnistía” en Venezuela, deberían responder si van a proponer o aplicar una ley similar en sus propios países. Sería un ejercicio de coherencia, ¿no? Uno de esos dirigentes es el presidente en funciones del régimen monárquico español, Mariano Rajoy, que afirmó en un infame artículo plagado de mentiras y tópicos publicado en febrero, lo siguiente:

“Como todo demócrata, espero que salga adelante la Ley de Amnistía que está impulsando la valiente Asamblea Nacional de Venezuela, a la que apoyo sin reservas” (El País, 18/2/2016)

Si Rajoy fuera coherente con lo que dice defender en ese artículo, derogaría la Ley Mordaza que él mismo aprobó, dejaría de ser delito colocar “guarimbas” (barricadas) en las calles de España, o usar “cócteles molotov” y armas de fuego en las manifestaciones, agredir a Policías, o incendiar autobuses, universidades, edificios públicos… y tendría que dejar en libertad sin cargos a los presos políticos del régimen español, como el jornalero y político local Andrés Bódalo, el más reciente de todos, que ha sido arrestado esta misma semana para cumplir tres años y medio de cárcel por agredir a un cargo público durante una protesta campesina en 2012. O también tendría que “amnistiar” a los más de 300 sindicalistas y activistas para los que se piden 125 años de cárcel por ejercer su derecho a la huelga y a la libertad sindical [10].

Mariano Rajoy y los políticos, periodistas, ONGs… que piensan como él, deberían también apoyar a los familiares de las víctimas de las guarimbas y reunirse con ellas, tal y como hacen con los familiares de los golpistas venezolanos. Una víctimas de la violencia fascista que mostraron recientemente ante la ONU su rechazo a la aprobación de la Ley de Amnistía. Claro que, éstas son “las víctimas que no les interesan a los defensores de los Derechos Humanos” [11].

Venezuela está en el punto de mira de Washington y las corporaciones occidentales. Siempre lo ha estado. Pero ahora las derechas neoliberales y las oligarquías dominantes han apretado el acelerador y conquistado algunos espacios importantes: tras ganar la Asamblea Nacional en Venezuela; después de conquistar el poder en Argentina; en plena operación política, económica, mediática y judicial para hacer caer al gobierno de Lula y Dilma en Brasil; después de la derrota del oficialismo en el referéndum para que Evo Morales pudiera presentarse a un nuevo mandato en Bolivia; y en pleno proceso desestabilizador en Ecuador de cara a las próximas elecciones de 2017. Se intuye un “clima destituyente” muy peligroso que avanza hacia una “restauración conservadora” en América Latina, tal y como lo define el economista y director del CELAG Alfredo Serrano Mancilla [12].

Si a todo esto le unimos algunos factores como la derrota de EE.UU-OTAN en Siria, la imparable internacionalización del yuan chino en detrimento del dólar, el avance institucional de los BRICS, o la inevitable crisis financiera y económica global que se avecina, podemos concluir que se aproximan grandes nubarrones sobre los Pueblos y las clases trabajadoras del mundo que aspiran a ser libres, soberanas y a vivir en paz. El viejo Orden Mundial se resiste a perder su hegemonía. El imperialismo morirá matando.

 
 


REFERENCIAS – NOTAS

[1] Un repaso al proyecto de ley de Amnistía en Venezuela,- artículo del periodista Pascual Serrano (La Marea, 29/2/2016) (

[2] ¿A quiénes beneficiaría la ley de amnistía en Venezuela? Vídeo de teleSUR tv publicado en YouTube (30/3/2016)

[3] Para destruir la obra de Chávez, la CIA apuesta por López, el fascista que crió,- artículo de Jean-Guy Allard (Contrainjerencia, 14/2/2014)

[4] Revelan pruebas del plan golpista “Operación Jericó” (+VIDEO),- periódico digital venezolano Últimas Noticias (13/2/2015)

[5] Venezuela: no diga amnistía, diga impunidad,- Rafael Escudero (La Marea, 21/3/2016)

[6] ¿Qué pasó el 12 de febrero de 2014 en Venezuela?, informe de los hechos publicado por TeleSur

[7] María Corina Machado llama a “prender las calles” de Venezuela,- Correo del Orinoco (23/1/2014)

[8] Documentos de Wikileaks evidencian que EEUU financia a la oposición en Venezuela,- publicado por el diario laRepública.es (21/2/2014)

[9] EE.UU.: La emboscada contra Venezuela,- artículo de Eva Golinger (RT, 12/11/2015)

[10] Piden 125 años de cárcel para 300 sindicalistas,- periódico Diagonal (17/7/2014)

[11] Las víctimas que no les interesan a los defensores de los Derechos Humanos,- artículo de la periodista venezolana Karen Méndez (RT, 27/11/2014)

[12] Clima destituyente en América Latina,- análisis de Alfredo Serrano Mancilla (CELAG, 31/3/2016)


VENEZUELA: PRIMERAS REFLEXIONES TRAS LA DERROTA OFICIALISTA DEL 6D




Un grupo de opositores festejan la jornada electoral con banderas de EE.UU por las calles de Caracas este 6 de diciembre de 2015. Foto: Carlos Becerra/ Bloomberg
 
[Un grupo de opositores festejan la jornada electoral con banderas de EE.UU por las calles de Caracas este 6 de diciembre de 2015. Foto: Carlos Becerra/ Bloomberg]

Va a resultar muy difícil para el presidente Maduro gobernar cuando la Asamblea Nacional queda ahora en manos de la oposición. Esperar a que, como pregonan personajes indeseables como Felipe González esta mañana en algunos medios, a través del “diálogo” y el “acuerdo” con la oposición el país pueda seguir adelante a medio plazo es surrealista en Venezuela, donde al contrario que en España, existen dos modelos políticos opuestos y enfrentados. Y donde existe una oposición con claros tintes antidemocráticos que ha empleado en otras ocasiones la violencia para intentar derrocar al gobierno y no se convertirá de repente en una oposición constructiva y dialogante con el gobierno ahora que ya huelen el poder absoluto en Venezuela. La oposición no llegará a ningún tipo de acuerdo significativo con el gobierno porque su prioridad no es mejorar la situación del país y de los venezolanos sino el “cambio de régimen” en Venezuela siguiendo el libreto de Washington.

Nicolás Maduro sigue siendo el legítimo presidente (elegido bajo el mismo sistema electoral que ahora sirve y antes no servía, decían) y el “chavismo” gobierna en 20 de los 23 estados venezolanos, pero todo apunta a que será cuestión de tiempo – aunque nos duela aceptarlo – que Maduro tenga que convocar elecciones presidenciales para desatascar la situación de obstrucción al gobierno que sin duda se dará a partir de ahora debido al gran poder institucional adquirido por los opositores tras el 6D. A partir de ahora, si finalmente logran una mayoría absoluta, la violenta y extrema oposición tendrá la posibilidad de, por ejemplo, revocar ministros, cambiar leyes, reformar la Constitución, aprobar leyes orgánicas, nombrar o cesar magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, miembros del Poder Ciudadano, rectores del Consejo Nacional Electoral, etc. Aunque es bastante predecible que una de sus primeras medidas será organizar un referéndum revocatorio contra el legítimo presidente Maduro.

Lo que queda claro tras estas elecciones es que en Venezuela hay democracia, equiparable a cualquier “democracia” occidental o incluso más avanzada, y son los ciudadanos – con todos los matices que se quieran – quienes deciden quién gobierna. Han quedado en ridículo aquellos que afirmaban lo contrario. Los mismos que ayer anunciaban un “fraude electoral” de la “dictadura”, hoy afirman que “ha triunfado la democracia” y celebran su victoria. Maduro ha aceptado la derrota sin titubear, algo que nunca hicieron los opositores que salieron a las calles cuando ganó Maduro a desconocer los resultados (bajo el plan golpista llamado La Salida) ocasionando decenas de muertos, motivo por cual, y no otro, está Leopoldo López en la cárcel.
 
Es curioso comprobar cómo en una “dictadura” el partido del gobierno pierde el poder en las urnas. Ahora toca analizar el porqué se ha perdido a pesar de los enormes avances sociales y democráticos alcanzados en el país. Para los que celebran esta victoria neoliberal, me imagino que su conclusión será que ha fracasado el modelo socialista. En mi humilde opinión – además de tener que soportar la ya conocida “guerra económica” que sufre el país desde hace años – creo que ésta derrota electoral se ha producido justo por lo contrario: no se ha profundizado lo suficiente en el camino hacia el Socialismo y la plena soberanía del país, siendo todavía un país capitalista muy dependiente de la renta petrolera y de la importación de productos que, a estas alturas, deberían producirse en el propio país. La oligarquía venezolana sigue teniendo mucho poder en Venezuela tras 16 años de Revolución.

Ejercer la democracia popular cuando muchos de los instrumentos necesarios para llevarla a cabo están en manos de la burguesía y los poderes fácticos resulta imposible. Esta lección deben aprenderla en España los partidos “de izquierdas”, que prometen “soberanía”, “libertades”, “democracia”, “derechos laborales”, “empleo” o “empoderamiento de las clases populares”, sin romper con el marco institucional nacional e internacional que hace imposible poner en práctica esos objetivos que nos prometen. Es imposible.

Desde el gobierno venezolano quizás se han centrado más en explicar y defender los logros alcanzados en esta “década ganada” que en poner sobre la mesa un nuevo y ambicioso proyecto futuro que conquistara nuevos espacios e ilusionara y diera más poder y soberanía a las instituciones y a las clases populares, tan beneficiadas durante estos años. Esto no significa que la oposición tenga ese proyecto ilusionante en marcha, ni mucho menos. Su proyecto consiste en poner el país en manos del “mercado” y las grandes corporaciones acabando con las políticas públicas y avances sociales conquistados. Sencillamente los neoliberales pro-imperialistas de la MUD se han limitado a esperar a que el gobierno se desgastara. La corrupción, tanto la existente en las propias instituciones públicas como en la sociedad venezolana, incluidos muchos “chavistas”, también fue determinante y merece una atención especial para el análisis y la autocrítica posterior.
 
Aunque es justo señalar también que es muy difícil gobernar mirando hacia el futuro cuando todos los días tienes que dedicar mucho tiempo y muchos recursos a defenderte de los ataques continuos que recibes desde todos los frentes posibles tanto internos como externos: económicos, mediáticos, políticos, etc. No se puede analizar la gestión del gobierno sin tener en cuenta el acaparamiento de productos básicos, los sabotajes, la especulación de los precios, el fraude cambiario con el dólar, la violencia planificada en las calles (como las “guarimbas”)… y por supuesto la brutal injerencia exterior que sufre Venezuela, incluyendo el financiamiento millonario de la oposición por parte de Washington. Pero tampoco estos innegables y determinantes hechos puede explicar y justificar por sí solos esta derrota.
 
Como hemos visto hace unos días en Argentina, el miedo a la vuelta al pasado no es motivo suficiente para ganar las elecciones. Los pueblos a veces parecen tener poca memoria. Y la paciencia, cuando los problemas se enquistan y parecen no resolverse nunca, es algo que también se acaba por mucha conciencia que se tenga. Poco ha importado que las clases populares sean conscientes de que Venezuela sufre una “guerra económica” y psicológica; sencillamente se cansaron de esperar las soluciones.

El imperio y el poder económico occidental, incansables en su continua lucha de erosión desde todos los frentes contra la Revolución Bolivariana, están celebrando hoy esta derrota del “chavismo” y preparando el asalto final contra Venezuela, que dará inicio también – y más tras lo ocurrido en Argentina – al asalto de las instituciones regionales creadas en Suramérica en los últimos años fuera del dominio de EE.UU. y sus grandes corporaciones financieras y empresariales. Otros estamos dolidos y a la expectativa de lo que ocurra.



FELIPE GONZÁLEZ, WASHINGTON, MEDIOS CORPORATIVOS… ¿VALE TODO CONTRA VENEZUELA?

El pasado miércoles 25 de noviembre, el secretario municipal del partido Acción Democrática y opositor al gobierno de Venezuela, Luis Manuel Díaz, murió asesinado de varios disparos mientras participaba en un acto electoral en el estado venezolano de Guárico. Ni que decir tiene que este trágico suceso fue aprovechado por los enemigos de la democracia venezolana para arremeter una vez más contra el gobierno de Nicolás Maduro; y mucho más teniendo en cuenta que en dicho acto participaba también Lilian Tintori – la esposa del golpista y hombre de la CIA en Venezuela Leopoldo López [1] – y que el próximo día 6 de diciembre se celebran elecciones parlamentarias en Venezuela.

 
Con estos ingredientes los grandes medios corporativos se apresuraron una vez más a difundir la noticia masivamente, algo que podría ser razonable si no fuera porque estos medios exponen los hechos de tal forma que parecen responsabilizar de dicho asesinato al gobierno de Venezuela. De hecho algunos personajes indeseables de la vida política, como el secretario general del partido Acción Democrática, Henry Ramos Allup, acusó directamente al gobierno y al PSUV del asesinato de su compañero:

“Ramos aseguró que el disparo fue hecho desde un vehículo “por bandas armadas” que, según afirmó, forman parte del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). “Aumentando violencia y atentados con armas de fuego por bandas armadas y pandillas PSUV contra militantes y candidatos actos oposición”, denunció en otro mensaje el opositor.” [2]

También la citada anteriormente Lilian Tintori no sólo insinuó sino que acusó directamente al gobierno de Venezuela del asesinato de Luis Manuel Díaz, hablando incluso de “terrorismo de Estado”.

“Es un horror, es terrorismo de Estado, estos son los mensajes que está enviando Nicolás Maduro para que yo pare de hacer campaña, pero no voy a parar, vamos a asumir más medidas de seguridad, vamos a asumir esto con mucha responsabilidad porque yo soy mamá de dos niñitos que no se pueden quedar solos porque su papá esta preso” [3]

 
¿”Terrorismo de Estado”? Resulta paradójico que alguien que denuncia todos los días que “en Venezuela no hay libertad de expresión” pueda expresar públicamente y con todos los medios de comunicación posibles a su disposición que el gobierno de Maduro practica el “terrorismo de Estado”, sin aportar la más mínima prueba o indicio de ello, y sin que la Justicia le pida cuentas por ello. ¿Se imaginan qué ocurriría en España si los líderes de la oposición o dirigentes políticos y sociales vertieran todos los días esas gravísimas acusaciones sobre el gobierno de Mariano Rajoy y el Jefe del Estado español? ¿Qué dirían los grandes medios y los políticos españoles que ahora lo aplauden cuando ocurre en Venezuela?
 
Curiosamente, alguien que sabe mucho de terrorismo de Estado es uno de los mayores aliados y defensores de Lilian Tintori y su esposo golpista Leopoldo López y uno de los personajes públicos más beligerantes contra el gobierno bolivariano: Álvaro Uribe Vélez, investigado actualmente por cometer crímenes de lesa humanidad, narcotráfico, corrupción, desapariciones, etc. [4] Uno de los gobernantes más siniestros, criminales y peligrosos de nuestra historia política mundial.
 
¿Y qué decir del neoliberal y hombre de negocios Felipe González Márquez? Tampoco él como buen conocedor del terrorismo de Estado ha desaprovechado la ocasión para hacer campaña sucia contra el gobierno de Venezuela responsabilizándolo de lo ocurrido, llegando incluso a “sugerir” que el gobierno de Venezuela está incrementando de forma deliberada la violencia con el fin de suspender las elecciones del 6 de diciembre. Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, otro tecnócrata que entre otros cargos trabajó para el FMI y el Banco Mundial en Bosnia en los años 90 [5], suscribe las palabras de Felipe González y comparte su visión sobre Venezuela y Latinoamérica. ¿Quizás al PSOE de Sánchez  le gustaría imponer en Venezuela la misma “democracia” que impusieron en Yugoslavia? Y tienen la poca vergüenza de decir que son “de izquierdas” y que el PSOE representa “la alternativa al PP de Rajoy”.  

“González subrayó hoy que el gobierno de Maduro es responsable de la seguridad de los ciudadanos y, especialmente, de los candidatos y de las familias de los presos políticos. (…) El expresidente del gobierno español, Felipe González, sugirió hoy que el gobierno de Venezuela podría suspender las elecciones legislativas convocadas para el próximo 6 de diciembre en caso de que se incremente la inseguridad de los candidatos tras el asesinato de Luis Manuel Díaz.” [6]

 
¿Acaso Felipe González piensa que los recientes asesinatos de París son también responsabilidad del gobierno y los servicios de inteligencia franceses? ¿Quiere decir entonces Felipe González que él mismo es responsable de los crímenes de Estado que se cometieron cuando él era nada más y nada menos que el presidente del gobierno de España?
 

“Felipe González tiene una cara oculta. Tiene en su debe político urdir parte del proceso desestabilizador que culminó en el fallido golpe de Estado del 23-F en España, para crear un gobierno cívico-militar. También gestar la guerra sucia contra la izquierda abertzale y ETA. Siendo presidente de gobierno, entre 1983 y 1985 dio luz verde a la actuación de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL). El resultado: 27 personas asesinadas y cientos de damnificados colaterales.” [7]

 
Más allá del enorme cinismo e hipocresía demostrada por los grandes medios corporativos y por estos tecnócratas neoliberales que trabajan para las grandes corporaciones, debemos exponer algunos datos referentes al opositor asesinado que estos supuestos “periodistas” y “políticos” se “olvidaron” de contarnos:
 
Luis Manuel Díaz, alias “La Crema”, fue detenido en el año 2010 acusado de un delito de “homicidio intencional” tras la muerte de 2 jóvenes pertenecientes al sindicato Gilberto Malony. Según investigaciones policiales, además de secretario de Acción Democrática (AD) en el estado de Guárico, Díaz era el cabecilla de una banda llamada “Los Plateados”. Según informó la cadena Telesur, “el asesinado salió de la cárcel hace dos años y según declararon sus propios familiares, estaba amenazado de muerte”. Según informaron, se trataba de “un líder sindical que negociaba los puestos de trabajo y pretendía apoderarse del sindicato petrolero de Altagracia de Orituco”. El principal móvil del asesinato que se maneja por parte de las autoridades policiales es que este crimen se deba a una venganza por parte de sectores rivales que luchan por hacerse con el control de la zona.

En definitiva, no fue un “asesinato político” sino un ajuste de cuentas entre bandas organizadas rivales, entre delincuentes. No era un “luchador por la democracia” en Venezuela, como tampoco lo es el golpista reincidente Leopoldo López [8], sino un cacique local con ansias de poder.

 

“Rodríguez informó a los medios de comunicación de que actualmente las fuerzas del orden público están buscando a Gilberto Malony Hernández, alias “El Malony”, líder de otra banda de la zona que mantenía un enfrentamiento con el grupo que lideraba el fallecido. También están buscando a Óscar de Jesús Hernández Noguera, alias “El pipi”, el cual es sospechoso de ser el autor material del crimen.” [9]

[Foto/Telesur: Luis Manuel Díaz Secretario municipal de AD en Altagracia de Orituco asesinado este miércoles 25NOV apodado “La Crema”? La fotografía corresponde al momento de su detención el 8 de marzo del 2010 presenta registro policial según expediente I-457.156 por el delito de Homicidio Intencional (DOBLE HOMICIDIO) instruido ante la Sub-delegacion de Altagracia de Orituco del Cicpc. Se le vincula con el asesinato de 2 jóvenes que pertenecían al sindicato de Gilberto Malony asociado con la banda de El Picure, peligroso delincuente del estado Guárico. Según las investigaciones Luis Manuel Díaz era el cabecilla de la banda Los Plateados y el presunto móvil es la venganza por el control de la zona, y la muerte de los 2 jóvenes en el año 2010. Al bajarse de la tarima donde se encontraba ya lo estaban esperando y fue asesinado. Hace 2 años salió de la carcel, tenía amenaza de muerte según sus familiares “los familiares sabían que lo tenían amenazado porque era un líder sindical que negaba los puestos de trabajo, los negociaba y pretendía apoderarse del sindicato petrolero de Altagracia de Orituco”.] 
Ustedes convendrán conmigo que estos datos que los grandes medios de información nos ocultan sobre el asesinato del “opositor venezolano”, cambian mucho la percepción de la noticia que pueden tener aquellas personas que la escuchan o la leen. Cuando uno descubre la otra versión de los hechos, se da cuenta de que los medios de comunicación de masas tergiversan la realidad, amplificando aquellos datos que les interesa difundir y ocultando aquellos otros que puedan contradecir su versión y dejar al descubierto la realidad que tratan de manipular. 
 
Un ciudadano que habitualmente se informe a través de los grandes medios corporativos, al leer o escuchar la notica de este asesinato, se llevó de nuevo la impresión de que en Venezuela no existe “libertad de expresión”, “libertades políticas”, que el gobierno “encarcela a los opositores”, que Luis Manuel Díaz era un demócrata de currículum intachable que “luchaba por la libertad”, y que las elecciones del 6 de diciembre no tienen legitimidad alguna. Y eso es deliberadamente lo que se pretende: negar de antemano el resultado de las elecciones del próximo 6 de diciembre pintando un escenario cuasi bélico en Venezuela que impide la realización de unas elecciones libres.
 
Los grandes medios corporativos no quieren informar sino crear una matriz de opinión contraria al gobierno venezolano que justifique ante los ciudadanos occidentales cualquier tipo de agresión contra Venezuela que lleven a cabo los gobiernos y poderes económicos que pretenden derrocar a lo que ellos definen como el “régimen venezolano”. En líneas generales, éste es el mismo libreto de propaganda de guerra que se utilizó anteriormente contra Libia, Ucrania, etc., o que ahora se utiliza también contra Siria.
 
Este procedimiento seguido por los mercenarios de la información no es nada nuevo o algo que no sepamos ya, pero no por ello deja de resultarme repugnante este cansino espectáculo mediático de manipulación de las masas para servir a los intereses privados de sus amos: las grandes corporaciones financieras y empresariales occidentales.
 
 
NOTAS
 
 
[4] El escalofriante dossier de Álvaro Uribe Vélez,- por Enrique Santiago Romero (10/8/2011)
 
[5] Pedro Sánchez trabajó en Bosnia en la década de los 90 al servicio del FMI y el BM ,- Miguel Ángel González Claros (Iniciativa Debate, 12/11/2014)
 
 
[7] Felipe González: la impudicia de un político indecente,- Marcos Roitman Rosenmann (La Jornada, 28/3/2015)
[8] Leopoldo López, golpista incidente, no preso político,- Juanlu González (Tercera Información, 16/9/2015)
 
[9] Opositor asesinado, miembro de una banda criminal,- Caras&Caretas (27/11/2015)