La vieja Unión Europea atrapada entre Washington y Moscú

Desde hace varios años el llamado viejo Orden Mundial unipolar, caracterizado por la hegemonía de EE.UU. sobre el resto de países, está dando paso a otra realidad donde el poder y la influencia mundial se ha polarizado. En estos momentos aquellos poderes económico-financieros y aquellas élites políticas cuyos intereses están ligados a la continuidad de la Globalización neoliberal y de las guerras imperialistas de la OTAN, tratan de impedir lo inevitable ajenos a la nueva realidad que ya está en marcha. Para ello no dudan en seguir apoyando a los neonazis en Ucrania, a los terroristas de Al Qaeda en Siria, o al fascismo más reaccionario de EE.UU. (el “Estado Profundo”) que trata desesperadamente de derrocar a Donald Trump para conservar su poder.

Una ofensiva política y militar del fascismo occidental ante el fin de su hegemonía

Como se pudo comprobar en la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich celebrada entre el 16 y el 19 de febrero, así como en la reunión del Consejo del Atlántico Norte celebrada anteriormente en Bruselas, los gobiernos y tecnócratas europeos continúan apostando su futuro a una confrontación directa contra Rusia bajo la escusa de defenderse de una inexistente invasión rusa de Ucrania que amenaza con extenderse al resto de Europa. Para agitar este viejo fantasma, los organizadores no dudaron en invitar al acto al presidente del régimen neonazi de Ucrania [1]. No les importó a estos defensores de la “democracia” europeos que desde el pasado 28 de enero Poroshenko esté bombardeando intensamente las regiones del Donbass asesinando a decenas de civiles y saltándose de paso todos los acuerdos y compromisos de paz firmados anteriormente. De hecho estos ataques por parte del ejército ucraniano, que violan una vez más los acuerdos de Minsk, se producen en presencia de funcionarios de la OSCE, sin que nadie haya dicho ni una sola palabra al respecto desde la Unión Europea.

En apoyo a la ofensiva criminal del régimen fascista ucraniano contra el Donbass, el pasado 31 de diciembre los senadores estadounidense John McCain  y Lindsay Graham estuvieron junto a Poroshenko visitando a las tropas que están asesinado civiles inocentes, emulando aquellas otras visitas que el sanguinario imperialista John McCain realizó ilegalmente a Libia o Siria para apoyar a los terroristas yihadistas que iniciaron las “primaveras árabes” bajo la dirección de la OTAN. Hace unos días viajó de nuevo a Siria para “evaluar las condiciones dinámicas en el terreno en Siria e Irak”, es decir, comprobar sobre el terreno las posibilidades para reactivar la guerra terrorista contra Siria. Y como ya sabemos, conquistar Siria forma parte de los preámbulos para una guerra mayor contra Irán. Los fundamentalistas del imperio, ajenos a su derrota en Siria, trabajan en la formación de una coalición suní para atacar a Irán.

Mientras tanto los medios corporativos occidentales (especialmente los españoles) guardan un absoluto silencio sobre los crímenes cometidos en pleno continente europeo, así como en Oriente Medio, por los neonazis y mercenarios subcontratados de la OTAN. Son los mismos medios que tienen la desvergüenza de llamar “propaganda rusa” a la información que aportan aquellos que denuncian los crímenes neonazis en Ucrania.

Tres años después del golpe de Estado neonazi del “Euromaidán”, apoyado por Washington y Bruselas, Ucrania atraviesa una grave crisis política, económica, energética y social. Poroshenko necesita buscar un enemigo en el exterior que justifique sus políticas neoliberales y oculte su propio fracaso. El régimen neonazi ucraniano incrementó unilateralmente la guerra contra las repúblicas del Donbáss para buscar el apoyo de Donald Trump frente a la supuesta “agresión rusa” tratando así de impedir el acercamiento entre Washington y Moscú. De hecho el citado John McCain, como jefe de la comisión del Senado para las Fuerzas Armadas de EE.UU., envió una carta al presidente Trump exigiéndole que sea firme y contundente contra Rusia ante la “invasión rusa” en Ucrania, instándole incluso a enviar “armas letales” al régimen de Kiev. Por su parte el presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Representantes de EE.UU., el republicano William Mac Thornberry, también instó recientemente al presidente Donald Trump a suministrar armamento letal a Ucrania:

“Creo que hay un apoyo bipartidista (demócratas y republicanos) profundo y amplio para proporcionar armas letales a los ucranianos a fin de que puedan defenderse y este ha sido el caso durante los últimos dos años”

John McCain también intervino en la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich celebrada este fin de semana, donde siguió empujando a Europa a una guerra contra Rusia [2], un enemigo inexistente pero muy necesario para justificar sus criminales políticas imperialistas. La respuesta de los gobiernos europeos en esa cumbre fue seguir incrementando su escalada militar en las fronteras con Rusia [3].

Una guerra civil encubierta en el corazón político de Estados Unidos

Todos estos movimientos de propaganda política y mediática contra Rusia tratan de presionar al presidente estadounidense para que renuncie a su nueva política exterior y al proceso de “desglobalización” que pretende implementar.  Y forman parte de la guerra civil soterrada que se está produciendo entre las élites estadounidenses por alcanzar el poder.

La sonora renuncia de Michael Flynn como Asesor de Seguridad Nacional [4] supone una batalla  perdida por parte de Trump dentro de esa guerra desatada en la cumbre. La CIA, a la que Trump restó poder dentro del Consejo de Seguridad Nacional, se tomó su venganza filtrando las conversaciones de Flynn con funcionarios rusos durante la última campaña electoral estadounidense. Lo hizo con la imprescindible colaboración de la ex-fiscal general del Estado, Sally Yates, quien ya se había opuesto a aplicar la mal llamada ley “anti musulmana” de Trump, por lo que fue cesada posteriormente. Sally Yates utilizó su cargo para forzar al gobierno a eliminar a Michael Flynn. No fue, por tanto, una acción por cuestiones “legales” sino una acción con fines políticos.

Parece claro que Flynn no violó ninguna ley ni atentó contra la seguridad del país al mantener esas conversaciones privadas. Y mucho menos teniendo en cuenta que lo que dijo Flynn en privado, es decir, la intención de establecer buenas relaciones con Rusia o incluso de eliminar la sanciones en un futuro, estaba siendo defendido abiertamente por Donald Trump ante todo el mundo durante la campaña electoral. A pesar de ello Michael Flynn – que fue cesado por Obama como director de la DIA por oponerse a seguir armando al Estado Islámico en Siria [5] – se vio obligado a dimitir ante la enorme presión mediática y política sufrida. Por el contrario, los miembros de la inteligencia y los funcionarios estadounidenses (incluida la ex-fiscal general del Estado) que participaron en la filtración de esas conversaciones privadas, violaron la ley y la propia Constitución de EE.UU. [6]. Sin embargo, nadie ha puesto el acento sobre este dato, y los medios corporativos y el bipartidismo estadounidense y europeo han criticado duramente la intención de Trump de investigar estas filtraciones ilegales a la prensa. Los únicos que han cometido una ilegalidad son los golpistas de guante blanco que quieren derrocar a Trump.

La hipocresía de estos medios de comunicación y de estos políticos “anti-Trump”, que ahora se oponen a investigar las filtraciones de la CIA, queda en evidencia cuando escuchamos su opinión sobre las filtraciones hechas por Julian Assange (WikiLeaks) o Edward Swoden, los cuales, si de estos “demócratas” dependiera, estarían muertos hace mucho tiempo.

En cualquier caso, veremos muchas más batallas similares dentro de esta guerra por el poder. Trump pretende limpiar las instituciones públicas para poder desarrollar su programa electoral. En estos momentos sus enemigos están dentro de su propia casa. Tiene las manos atadas. Se comprueba de nuevo que ganar las elecciones en las “democracias burguesas” no es sinónimo de alcanzar el verdadero poder. Si Trump no ejecuta esta purga dentro de ese Estado Profundo con rapidez y firmeza su mandato será de corta duración, y aquellos trabajadores y víctimas de la globalización y del imperialismo que le dieron su apoyo recientemente lo acabarán viendo como un traidor más, tal y como vieron a sus antecesores.

Con el tiempo veremos quién sale vencedor en esta guerra. Por el momento la peligrosa estupidez cometida por Donald Trump al arremeter contra Irán para complacer a Israel y Arabia Saudí, no augura nada bueno. Esperemos que su enajenación sea tan solo transitoria.

La Unión Europea perdida ante el nuevo escenario geoestratégico

La respuesta de los gobiernos europeos que se niegan a aceptar la nueva realidad global es seguir repitiendo el mismo discurso ajenos a la nueva realidad geopolítica. La doctrina Wolfowitz [7] ha quedado obsoleta. Sin embargo los tecnócratas europeos que se oponen a la “desglobalización” y al reordenamiento de fuerzas mundial continúan con su agenda belicista contra Rusia con la esperanza de que Trump sea derrocado por el complejo militar industrial y el “Partido de la Guerra” (el bipartidismo globalista).

La Unión Europea se encuentra descolocada y desconcertada ante tanta incertidumbre. Su escalada en contra de Rusia obedecía a una histórica supeditación de sus propios intereses frente a los de EE.UU. en un contexto de Globalización y grandes tratados comerciales impuestos a través de la coacción y las guerras imperialista. Ahora las cosas han cambiado en Occidente, y los gobiernos europeos se encuentran atrapados entre un Donald Trump al que odian y una Rusia a la que siguen acosando por pura inercia del pasado.

Se encuentran en tierra de nadie, abrazados a un viejo modelo que no quieren abandonar pero incapaces de frenar el nuevo esquema que se impone.

Alemania, la “locomotora de Europa”, se prepara para una “guerra monetaria” con Washington [8]. Trump y sus asesores consideran que el Euro está devaluado artificialmente para beneficiar las exportaciones de Alemania, que es el país con el que EE.UU. mantiene el mayor déficit comercial del mundo después de China. De momento sabemos que Alemania ha retirado 300 toneladas de oro que guardaba en la Reserva Federal estadounidense, al mismo tiempo que Merkel sigue enviando tropas y armamento al este de Europa amenazando a Rusia. Y todo esto a la espera de que el Deutsche Bank anuncie si quiebra definitiva.

¿Qué rumbo va a tomar la Unión Europea si Washington y Moscú alcanzan un acuerdo geoestratégico?

La nueva administración estadounidense reconoce la multipolaridad del nuevo Orden Mundial. Donald Trump pretende crear el equivalente a un G-2 junto a Rusia para desligarla de sus acuerdos estratégicos con China. A cambio, Washington ofrecería a Moscú el reparto geoestratégico de la Unión Europea [9] una vez que ésta se descomponga. La posible victoria de Le Pen en Francia, tal y como señalan las encuestas, sería el golpe definitivo al Euro y a la Unión Europea tal y como la conocemos. Y todo este cambio de paradigma global se produce sin que la izquierda política y social mayoritaria tenga nada que decir ni un modelo alternativo que presentar.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] Poroshenko en Múnich,- artículo publicado en la web Slavyangrand.es (22/2/2017) Artículo original publicado en Antifashist

[2] McCain in Munich: The War Party Fights Back,- artículo de Justin Raimondo, editor de la web Antiwar.com (Ron Paul Institute for Peace and Prosperity, 20/2/2017)

[3] Las palomas armadas de Europa,- artículo del politólogo Manlio Dinucci (Red Voltaire, 21/2/2017)

[4] El general Flynn y el Imperio del Mal ,-artículo de Joan Carrero (Mallorcadiario.com, 18/2/2017)

[5] Former DIA Chief Michael Flynn Says Rise of Islamic State was “a willful decision” and Defends Accuracy of 2012 Memo,- declaraciones muy relevantes del general Michael Flynn al canal Al Jazeera donde reconoce que EE.UU. impulsó la creación del Estado Islámico para derrocar al presidente Bashar Al Assad, tal y como pudo comprobar en los informes que manejaba cuando era director de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA, por sus siglas en inglés). (Levant Report, 6/8/2015) https://levantreport.com/2015/08/06/former-dia-chief-michael-flynn-says-rise-of-islamic-state-was-a-willful-decision-and-defends-accuracy-of-2012-memo/

[6] How General Flynn’s accusers broke the law ‘behaved like police state’,- información de Alexander Mercouris (The Duran, 15/2/2017) http://theduran.com/general-flynns-accusers-broke-law/

[7] Paul Wolfowitz, el alma del Pentágono,- un detallado y amplio artículo de Paul Labarique (Red Voltaire, 24/2/2005)

[8] Will Trump destroy the Euro?,- artículo del analista geoestratégico F. Willian Engdahl (New Eastern Outlook, 9/2/2017)  http://journal-neo.org/2017/02/09/will-trump-destroy-the-euro/

[9] “El (des)Orden Global en la Era Trump”,- (VÍDEO) una entrevista donde el experto en geopolítica Alfredo Jalife-Rahme realiza un análisis de la situación internacional tras la llegada de Trump a la presidencia de EE.UU. (vídeo publicado en YouTube, 10/2/2017) https://www.youtube.com/watch?v=op1Grnz1Cwk&t=901s

Terroristas de ida, refugiados de vuelta

Los miles de refugiados de guerra que llegan a Europa procedentes de Libia y Siria, principalmente, son la consecuencia directa de las “intervenciones humanitarias” iniciadas por la OTAN en esos países que anteriormente eran estables y prósperos dentro de su contexto regional. Estos refugiados de guerra no huyen de sus “dictadores” sino de los “bombardeos humanitarios” de la OTAN y del terrorismo salafista patrocinado por ellos mismos y sus aliados en Oriente Medio. De hecho antes de las “guerras humanitarias” contra Libia y Siria, estos dos países acogían a millones de inmigrantes y refugiados.

Esta realidad se ha demostrado en múltiples informes y artículos publicados anteriormente. Los análisis y noticias que giran en torno a la llegada de “refugiados” son, por lo tanto, susceptibles de ser manipulados por los propios patrocinadores de la guerra en beneficio propio. Primero, se utiliza el pretexto de proteger a los civiles para justificar la invasión de un país soberano. Mas tarde, cuando ese país es arrasado por Occidente y sus criminales aliados, se utiliza la dramática situación de los supervivientes que intentan salvar sus vidas, es decir de los refugiados, como un instrumento de propaganda de guerra para legitimar al agresor y continuar ampliando la “intervención humanitaria”. Son asesinos y salvadores al mismo tiempo.

Con la complicidad de los medios corporativos occidentales, la dicotomía a la que nos enfrentan está muy bien delimitada: o apoyas incondicionalmente la llegada masiva de los refugiados, o de lo contrario eres un racista insolidario que está del lado de la extrema derecha y de los “dictadores” de los cuáles huyen los refugiados. No hay espacio para la crítica, el discernimiento, el razonamiento y mucho menos para el análisis de las verdaderas causas. La mayoría de la izquierda acepta mansamente este discurso, quedando atrapada en su propia trampa incapaz de crear su propio relato y de seguir su propia agenda política (en esta y en tantas otras materias).

Gracias a esa premeditada falta de rigor y de crítica, especialmente desde esa izquierda progresista que apoya incondicionalmente las “intervenciones humanitarias” de la OTAN [1], miles de yihadistas regresan sigilosamente a Europa (incluida España) y a Estados Unidos después de perder la guerra terrorista contra Siria. Desde el año 2011 estos terroristas salieron desde diferentes países europeos con destino a Siria para hacer la yihad sin que nadie en esos momentos dijera ni una sola palabra ni diera la voz de alarma. Incluso algunos políticos, como el ministro belga Didier Reynders por ejemplo, afirmaron que estos hombres que viajaban a Siria eran “héroes de una revolución” por la que deberían ser homenajeados.

En el 2012, empezamos a escuchar algunas noticias que hablaban sobre la proliferación de ciertas redes de reclutamiento en Europa. Mientras tanto, en las calles de Bruselas, comenzaban los rumores sobre tal o cual “muyahidín” que partía a combatir a Siria. En marzo 2013, el ministro de interior belga anunció la creación de la Task Force Siria, fue entonces cuando escribí una carta a los padres de los yihadistas alertándolos de la gran complicidad que tenían las autoridades belgas en la partida de sus hijos a Siria. Voy a recordar que el ministro belga de asuntos extranjeros, Didier Reynders declaró en una entrevista realizada por Bel-RTL el 26 de abril 2013, que “puede que les construyamos un monumento como héroes de una revolución” refiriéndose a los combatientes belgas. La facilidad con la que estos jóvenes han conseguido salir de Bélgica, llegar a Siria y aterrorizar a su población es asombrosa. [2]

Estos terroristas afiliados a diferente grupos pero cuya matriz es Al Qaeda, además de estar financiados por los gobiernos occidentales, son premiados y homenajeados por las mismas instituciones públicas, medios de comunicación, fundaciones privadas y ONGs que patrocinan las campañas a favor de la llegada y acogida de los refugiados en Europa [3]. Incluso los llamados Cascos Blancos, que son el brazo “humanitario” de Al Qaeda en Siria, fueron nominados nada menos que al premio Nobel de la Paz al mismo tiempo que sus compañeros del Frente al Nusra asesinaban a miles de civiles sirios y provocaban la huida de otros tantos hacia Europa. Es decir, que los principales culpables de provocar el “drama de los refugiados”, que son aquellos que invadieron y arrasaron países como Libia y Siria (aunque también Afganistán, Irak, Yemen, Somalia, etc.), están ejerciendo al mismo tiempo de solidarios salvadores de las víctimas que ellos mismos provocaron. ¿Cabe mayor hipocresía?

Esta falsa solidaridad promovida hipócritamente desde los gobiernos occidentales y sus ONGs corporativas, trata de ocultar una incómoda realidad que nadie quiere ver y que la izquierda cómplice de la OTAN prefiere ignorar. Desde Occidente exportamos terroristas salafistas a Siria, y ahora regresan mezclados con los refugiados de guerra que nosotros provocamos. Ni las guerras contra Libia y Siria fueron “revoluciones populares”, ni los que viajaban a Siria eran “revolucionarios”, ni todos los que llegan ahora a España y Europa son civiles inocentes víctimas de la guerra.

Más de 300 personas se han marchado a combatir a Siria e Irak, convirtiendo Suecia en uno de los mayores exportadores per cápita de yihadistas en Europa. [4]

La propia Ángela Merkel reconoció en julio de 2016 que “los terroristas se han infiltrado en Europa a través del flujo de refugiados” [5]. Lo que no dijo la canciller es que Europa y sus servicios de inteligencia permitieron anteriormente la exportación de esos terroristas hacia Siria o Irak.

Decenas de yihadistas europeos han pasado en el último medio año por España en su viaje a Siria e Irak y otras zonas de África bajo el control del Estado Islámico. Los análisis de AICS recuerdan que la mayoría de los golpes en España al Daesh han sido contra las redes de captación y adoctrinamiento, pero apenas ha habido operaciones contra células logísticas que asisten a esos terroristas en tránsito. [6]

La política de “puertas abiertas” para los refugiados abanderada por Ángela Merkel en 2105 estaba redactada por las grandes corporaciones a través de sus think tanks, como el Instituto IFO con sede en Munich, que pretendía aprovechar el flujo de refugiados para eliminar el salario mínimo de los trabajadores alemanes. Lejos de ser una acción responsable y solidaria, esta política de “puertas abiertas” trataba también de satisfacer la demanda de mano de obra barata que reclamaba la gran patronal alemana desde hacía algunos años [7]. Una vez satisfecha esta demanda de esclavos por parte de la burguesía exportadora, las puertas se cierran de nuevo para todos ellos.  Alemania, además de las cuestiones electoralistas internas a las que se enfrenta Merkel, se prepara para la anunciada quiebra del Deutsche Bank y para la “guerra  monetaria” que lanzará Donald Trump contra el Euro, dominado por la banca alemana [8]. Alemania es el país con el que EE.UU. mantiene un déficit comercial más grande, sólo superado por el que mantiene con China.

El contexto geopolítico global actual (la era Trump)  es totalmente distinto e inestable al de hace apenas unos meses. Ahora el gobierno alemán pagará 1.200 euros a cada refugiado para que regresen a sus países, entre otras medidas disuasorias que se han presentado recientemente [9]. Pero, en este caso, no hemos visto manifestaciones de los “progresistas neoliberales”, los mismos que protestan contra Trump o Viktor Orbán, pidiendo una revolución “anti-racista” contra Ángela Merkel en Alemania.

Más allá de la hipocresía y el cinismo de algunos, el hecho es que existe toda una mafia en torno al tráfico de refugiados y a la creación de documentos y pasaportes falsos de personas que viajan desde Libia y Siria, entre otros países, que son utilizados por los terroristas para entrar o regresar “legalmente” a Europa o a EE.UU. Los intereses de este tráfico de inmigrantes y refugiados trascienden el lucro particular de unos cuantos delincuentes sin escrúpulos. Hay un interés geopolítico y geoestratégico en todo ello.

En agosto de 2015 una nota procedente de los servicios de inteligencia militar de Austria señalaba que EE.UU. estaba financiando el tráfico de inmigrantes desde Libia hacia Europa, utilizando a diversas ONGs que trabajan en el norte de África [10]. Es conocido que George Soros invierte miles de millones de euros en la llegada masiva de refugiados a Europa, fiel a su modelo de globalización-dominación que trata de eliminar fronteras (No Borders) en aras de  alcanzar un único gobierno mundial encabezado por las élites financieras. Otro think tank vinculado con George Soros, la European Stability Initiative, también participó en la elaboración del “plan de Merkel” sobre la acogida de los refugiados. Soros, a través de sus múltiples ONGs y Fundaciones, pretende controlar las rutas o corredores de inmigrantes y refugiados a nivel mundial, tal y como se refleja en unos documentos de la Open Society Foundation desvelados por DC Leaks [11]. Es obvio que el interés  de las clases capitalistas y las élites políticas neoliberales respecto a los refugiados no tiene nada que ver con la asunción de responsabilidades como causantes de su situación, o con un sentimiento humanitario y solidario.

Por otro lado, sabemos que en Siria algunos grupos “opositores” (es decir, grupos terroristas) disponen de sofisticados equipos de impresión (suministrados por sus patrocinadores, Catar y Arabia Saudí principalmente) con los que fabrican pasaportes falsos para que sus militantes puedan viajar a Europa. Esta información fue aportada recientemente por Nawaf al Bashir durante una entrevista para el medio libanés Al Mayadeen [12]. Nawaf al Bashir es  el jefe de la mayor tribu de Siria y uno de los más beligerantes opositores al “régimen sirio” que apoyó la “revolución siria” en 2011. Hoy en día, por cierto, lucha para expulsar al Estado Islámico de su país aliado con el gobierno de Al Assad. Cada vez son más los dirigentes opositores “arrepentidos” [13] que tratan de resituarse de cara al nuevo escenario que se abre en Siria tras las negociaciones políticas iniciadas el 23 de enero en Astaná.

En resumen, además de ser utilizados con fines puramente lucrativos, los refugiados son utilizados políticamente para debilitar a una Europa que corre el riesgo de romper sus lazos históricos de sumisión ante EE.UU. y el capital financiero internacional con sede en Wall Street. El gran enemigo no es precisamente la “izquierda antiglobalización”, buena parte de ella financiada por el propio Soros, sino el nacionalismo de derechas que encabeza Donald Trump, y que en Europa representan dirigentes como Víktor Orbán (Hungría) o Marine Le Pen, que pueden dar la puntilla definitiva a la UE si ésta ganara las elecciones presidenciales en Francia el próximo 23 de abril. Veremos.

¿Por qué los gobiernos de la OTAN permitieron que los terroristas viajaran desde Europa a Siria, Libia o Irak para unirse a la “primavera” terrorista? ¿Quién se hace responsable del daño y las muertes que provocaron en esos países estos “luchadores por la libertad”? ¿Por qué se les permite ahora, sin ningún filtro ni control previo, que accedan de nuevo a Europa como “refugiados”? ¿Quién se hace responsable del daño y las muertes que puedan ocasionar estos terroristas infiltrados ahora en Europa?

Estas cuestiones, como tantas otras, no existen ni aparecen en el superficial debate político al que asistimos a diario a través de los manipuladores medios corporativos. Será así, al menos, hasta que se produzca un nuevo atentado terrorista en suelo europeo. Entonces, en lugar de asumir sus propias responsabilidades, los gobiernos de la OTAN dirigirán su compungido discurso hacia la necesidad de incrementar su “guerra contra el terrorismo” en Oriente Medio y Norte de África para evitar más atentados. La “izquierda progresista” cerrará filas en torno a los imperialistas. Las ONGs financiadas por las grandes corporaciones harán de nuevo su trabajo de “sensibilización social”. Se producirán más guerras, más muertes y más refugiados. Y vuelta a empezar de nuevo.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] “La izquierda se ha autodestruido aceptando las intervenciones humanitarias”,- entrevista al profesor y escritor belga Jean Bricmont publicada por el periódico digital Público (24/11/2015). http://www.publico.es/culturas/izquierda-autodestruido-aceptando-intervenciones-humanitarias.html.

Se da la paradoja de que este medio “progresista” español es uno de los más beligerantes a la hora de apoyar las “intervenciones humanitarias” que denuncia Bricmont en su entrevista. Por lo visto no se dieron por aludidos.

[2] Euro-yihadistas: instrumentos de la OTAN,- Silvia Cattori entrevista al periodista y escritor belga de origen sirio Bahar Kimyongür (La Haine, 2/6/2014) http://www.lahaine.org/mundo.php/euro-yihadistas-instrumentos-de-la-otan

[3] Artistas e intelectuales al servicio del imperialismo: el vídeo de Serrat sobre los refugiados,- un artículo publicado en El Mirador Global (17/9/2016) http://adolfof.blogspot.com.es/2016/09/artistas-e-intelectuales-al-servicio.html

[4] Cómo la pacífica Suecia se convirtió en un país exportador de yihadistas,- información de Yalda Hakim (BBC, 16/10/2016) http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-37607321

[5] Merkel: “Los terroristas se han infiltrado en Europa a través del flujo de refugiados”,- declaraciones de la canciller alemana recogidas por la agencia Reuters (RT, 11/7/2016) https://actualidad.rt.com/actualidad/212811-merkel-terroristas-entrar-europa-refugiados

[6] España se convierte en la principal ruta de yihadistas hacia el Estado Islámico,- información de Melchor Saiz-Pardo, Agencia COLPISA (La Voz de Galicia, 2/5/2016) http://www.lavozdegalicia.es/noticia/espana/2016/05/02/espana-convierte-principal-ruta-yihadistas-estado-islamicoceuta-melilla-ciudades-apoyo-llegar-marruecos-argelia/0003_201605G2P15995.htm

[7] La falsa “crisis de los refugiados”,- artículo del intelectual francés Thierry Meyssan (Red Voltaire, 7/9/2015)  http://www.voltairenet.org/article188619.html

[8] Will Trump Destroy the Euro?,- artículo del escritor y analista económico y geopolítico F. William Engdahl (New Eastern Outlook, 9/2/2017)

[9] Alemania paga a sus refugiados para que vuelvan a su país,- información de la corresponsal Rosalía Sánchez desde Berlín (ABC, 10/2/2017) http://www.abc.es/internacional/abci-alemania-paga-refugiados-para-vuelvan-pais-201702100241_noticia.html

[10] Insider: Die USA bezahlen die Schlepper nach Europa!,- página web Info Direkt (5/8/2015)  http://info-direkt.eu/2015/08/05/insider-die-usa-bezahlen-die-schlepper-nach-europa/

Acusan a Estados Unidos de financiar el éxodo de refugiados hacia Europa (Red Voltaire, 14/8/2015) http://www.voltairenet.org/article188423.html

[11] I nominate to Viktor Orban for Nobel Peace Prize,- artículo del investigador y analista geoestratégico F. William Engdahl (New Eastern Outlook, 12/10/2016) http://journal-neo.org/2016/10/12/i-nominate-viktor-orban-for-nobel-peace-prize/

[12] Swapping Sides in Syria,- artículo del periodista Abdel Bari Atwan, redactor jefe del periódico Rai al-Youm (16/2/2017) http://www.raialyoum.com/?p=606168

[13] Líderes opositores sirios se pasan al campo pro-Assad,- Al Manar (9/1/2017) http://spanish.almanar.com.lb/47122

La sensatez comienza a llegar a la oposición siria,- información de Pedro García Hernández, corresponsal de Prensa Latina en Damasco (10/1/2017) http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=55678&SEO=la-sensatez-comienza-a-llegar-a-la-oposicion-siria

NOTA: Respecto al debate sobre los inmigrantes y refugiados, y la manipulación política que se hace de ellos, recomiendo leer estos recientes artículos del escritor y analista Mikel Itulain: ¿Fronteras abiertas a los refugiados? (¿Es Posible la Paz? 29/1/2017) / Los trabajadores y la inmigración masiva (¿Es Posible la Paz? 10/2/2017)

Demagogia y populismo progresista contra Donald Trump

La llamada izquierda parlamentaria en España y, parece ser, en toda Europa, así como los movimientos u organizaciones sociales conocidas anteriormente como “movimiento antiglobalización”, han asumido e interiorizado el discurso dominante de tal forma que no podemos esperar nada productivo y revolucionario de ninguno de ellos (con algunas admirables excepciones, pero de muy poca o nula repercusión social y mediática).

Estos dirigentes, militantes o simpatizantes que relacionamos con el espectro ideológico de “la izquierda”, carecen de discurso propio frente a las grandes cuestiones que nos afectan, limitándose a seguir mansamente la matriz de opinión creada por las élites económicas y políticas a través de sus altavoces mediáticos. Se dejan arrastrar por la marea, sin ofrecer ninguna oposición intelectual frente a la mentira, esperando que la corriente les permita pescar unos cuantos votos de ese “centro político indeciso”, aunque deberíamos decir “masa desideologizada manipulable”. Están presos del “consenso”, incapaces de sobrepasar los muros que delimitan el “centro político”, temerosos de ser expulsados de la manada.

Como resultado de todo ello, nos encontramos con una derecha llamada “nacionalista” o  “populista” que ocupa ese espacio ideológico, que ha renovado su discurso y abandera la defensa de los intereses de las clases trabajadoras empobrecidas con propuestas dirigidas a recuperar la industria interna, el empleo y la soberanía nacional. La derecha o la extrema derecha es ahora quien encabeza la lucha contra la globalización y el neoliberalismo que debería encabezar una izquierda que se muestra ausente.

Actualmente entre esa izquierda abducida se impone la moda de criticar ferozmente a Donald Trump, uniéndose así a la derecha y a la élite económica defensora de la globalización neoliberal. Y digo “moda” porque ni siquiera lo hacen analizando en detalle sus propuestas, de forma rigurosa, independiente y objetiva según sus propios principios y valores, sino que lo hacen sumándose a la propaganda difundida desde los grandes medios corporativos y a la campaña política encabezada por Hillary Clinton y el Partido Demócrata y las organizaciones sociales afines financiadas por George Soros [1]. La demagogia y la hipocresía es la seña principal de este movimiento progresista “anti-Trump” en todo el mundo. El polémico muro en la frontera con México que propone ampliar Trump se comenzó a construir en tiempos de Bill Clinton. Obama lo amplió [2], como también amplió el número de deportados hasta llegar a los casi 3 millones de inmigrantes expulsados bajo su mandato, de los cuales casi la mitad no tenían antecedentes penales [3]. Quienes le precedieron en el cargo, así como aquellos políticos y activistas que guardaron silencio entonces, no pueden presentarse ahora como los defensores de los derechos de los inmigrantes.

Fue Obama también quien puso en marcha la ley que regula el flujo de inmigrantes y refugiados procedentes de otros países (Terrorist Travel Prevention Act of 2015) que ahora ha modificado Trump y por la cuál está siendo duramente criticado. En al año 2011 Obama prohibió durante 6 meses la entrada de refugiados procedentes de Irak [4]; y apenas dejó entrar en el país a un puñado de refugiados sirios [5]. No hubo manifestaciones en su contra entonces. Tampoco tienen memoria. Lo que ha hecho Donald Trump es prolongar una ley ya existente que afecta a una lista de países señalados desde el año 2015-2016 bajo el gobierno de Obama [6]. Trump ha suspendido temporalmente la admisión de refugiados tratando de ganar tiempo para poder investigar con más rigor a aquellas personas que solicitan su entrada en EE.UU. provenientes de países en conflicto. Y esta decisión obedece a una lógica que trata de ocultarse por parte de quienes demagógicamente la critican. Para entenderlo hay que señalar dos cuestiones muy relevantes:

– La primera, es que en esa lista supuestamente “anti-musulmana” de Trump (de Obama realmente) no figura ninguno de los países que más población musulmana tienen en el mundo: Indonesia, Pakistán, India, Bangladesh, Nigeria, Egipto… Además no todos los “refugiados” que pretenden entrar en EE.UU. procedentes de los países incluidos en la lista son musulmanes. Hablar de una ley “en contra de los musulmanes” carece de rigor. De hecho el texto de esta ley no menciona en ningún momento el término “Islam” o “musulmán” [7].

– La segunda, es que los países incluidos en esta lista tienen en común que todos han sufrido o sufren todavía los efectos devastadores de la intervención militar directa o indirecta de EE.UU-OTAN y sus aliados.

Es decir, que estos países no son señalados por Trump por ser “países musulmanes” sino por albergar en su territorio un nido de terroristas salafistas debido a las políticas imperialistas ejecutadas por Occidente en Oriente Medio y África. Libia, Siria, Irak, Somalia, Sudán y Yemen (donde muere un niño cada diez minutos debido a los bombardeos de la coalición encabezada por Arabia Saudí ). A excepción de Irán – que sería el siguiente en la lista negra imperial de haber caído Siria – todos los demás son víctimas del intervencionismo y el terrorismo yihadista patrocinado por EE.UU y sus aliados del Golfo. Y esto explica a su vez porqué otros “países musulmanes” patrocinadores y exportadores del terrorismo no están incluidos en esa lista, como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán o Catar. Este sesgo en contra de Irán, incluido en la lista de Trump, y a favor de Israel y Arabia Saudí es un hecho condenable y muy preocupante, tal y como señala el periodista Robert Parry en un reciente artículo [8].

Toda esta polémica en torno a esta ley de control de la inmigración no tiene nada que ver con defender o atacar a los “musulmanes” o a los “refugiados”, sino que obedece a otras realidades políticas y estratégicas que nunca son expuestas y analizadas por los grandes medios corporativos. La mejor forma de ayudar a los refugiados es abandonando las guerras imperialistas que los obligan a huir de sus países, y dejando de financiar a los grupos terroristas que asesinan a todos aquellos que no siguen su interpretación extrema y distorsionada del Islam, incluidos los propios musulmanes. Trump pretende que los terroristas que exportó Obama no regresen de nuevo a casa [9]. Y los ciudadanos y políticos de los países de la Unión Europea, grandes exportadores de yihadistas (la “Euroyihad” [10]), deberían prestar más atención a este asunto, por el bien de todos nosotros.

En lugar de denunciar estos hechos y seguir su propia agenda política al margen de la propaganda mediática, “la izquierda” prefiere fijar su atención en el dedo que señala a la luna (en este caso a Donald Trump) sumándose a la demagogia globalista y a un populismo progresista que dice abanderar la defensa de los DD.HH. y de las minorías al mismo tiempo que apoyan a los responsables de los mayores crímenes contra la humanidad de nuestros tiempos.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] LA REVOLUCIÓN PÚRPURA DE GEORGE SOROS CONTRA TRUMP Y LA COBARDÍA DE UNA IZQUIERDA QUE NO EXISTE (El Mirador Global, 15/11/2016)

[2] Muro fronterizo de Estados Unidos-México, de vida o muerte  (TeleSur, 10/11/2014)

[3] Con 2.8 millones, Obama es el que más ha deportado  (El Financiero, 14/11/2016)

Ver también: Obama, camino a los 3 millones de deportaciones cuando termine su gobierno (La Opinión, 27/12/2016) http://laopinion.com/2016/12/27/obama-camino-a-los-3-millones-de-deportaciones-cuando-termine-su-gobierno/

[4] Barack Obama prohibió entrada de refugiados iraquíes a Estados Unidos durante 6 meses (Pan Am Post, 30/1/2017)

[5] ¿Es diferente la política de refugiados de Trump de la de Obama? (La Gran Época, 30/1/2017) http://www.lagranepoca.com/internacionales/112597-es-diferente-politica-refugiados-trump-de-la-de-obama.html

[6] OPEN SOCIETY: Soros-backed, Anti-Trump Immigration Protests ‘Sprung from Nowhere’ at Airports Across America,- un informe de Shawn Helton (21st Century Wire, 31/1/2017) http://21stcenturywire.com/2017/01/31/open-society-soros-backed-anti-trump-immigration-protests-sprung-from-nowhere-at-airports-across-america/

[7] Donald Trump’s ‘travel ban’ Executive Order: Full text and analysis,- un completo informe, que incluye el texto de la ley de inmigración de Trump, publicado por Alexander Mercouris (The Duran, 30/1/2017) http://theduran.com/donald-trumps-executive-order-entry-full-text-analysis/

[8] Trump Lets Saudis Off His ‘Muslim Ban’,- artículo del periodista y escritor Robert Parry (Consortiumnews, 29/1/2017) https://consortiumnews.com/2017/01/29/trump-lets-saudis-off-his-muslim-ban/

[9] Exclusive: US May Have Let ‘Dozens’ of Terrorists Into Country As Refugees,- (ABC News, 20/11/2013) http://abcnews.go.com/Blotter/al-qaeda-kentucky-us-dozens-terrorists-country-refugees/story?id=20931131

[10] Euro-yihadistas: instrumentos de la OTAN,- Silvia Cattori entrevista al periodista y escritor belga de origen sirio Bahar Kimyongür (La Haine, 2/6/2014) http://www.lahaine.org/mundo.php/euro-yihadistas-instrumentos-de-la-otan

Ver también: Continúa el acoso el acoso a Bahar Kimyongür en medio del silencio mediático – (InvestigAction, la web creada por Michel Collon) http://www.investigaction.net/es/continua-el-acoso-a-bahar/

Al Qaeda visita España: los Cascos Blancos son recibidos con honores por las instituciones, la izquierda progresista y la yihad mediática

La ignorancia de los ciudadanos españoles en su mayoría es directamente proporcional al nivel de manipulación informativa al que están sometidos diariamente a través de los grandes medios de comunicación corporativos. La eficacia de esta manipulación a la hora de adoctrinar a las masas es mayúscula si observamos la mansedumbre con la que aceptan el discurso oficial, sin cuestionarse su veracidad, sin molestarse en escuchar otras opiniones distintas, sin preguntarse quiénes y qué intereses están detrás de las fuentes que utilizan estos medios corporativos para “informarnos”. Más grave aún es que sean políticos o activistas que supuestamente luchan contra el sistema quienes acepten, asuman y apoyen ese discurso, contribuyendo así a multiplicar la enajenación colectiva.

Es cierto que en los últimos años algunos de estos medios masivos y, sobretodo, algunos de los periodistas más populares son cuestionados por muchos ciudadanos debido a sus vínculos con los distintos gobiernos de turno o a su descarado sesgo partidista. Sin embargo existe un agente político, ideológico y mediático que goza de absoluta credibilidad y que es utilizado por estos medios de comunicación para difundir el discurso y la ideología de los gobiernos neoliberales y del poder económico dominante que está detrás de todos ellos: las llamadas “organizaciones humanitarias”. Los ciudadanos están predispuestos a creer ciegamente y de forma acrítica cualquier mensaje que provenga de una “organización humanitaria” que, supuestamente, sea imparcial, independiente y trabaje de forma desinteresada por los Derechos Humanos. Por eso tanto los gobiernos como las grandes corporaciones utilizan a estas conocidas “ONGs” para difundir su ideología y buscar el apoyo popular, sin que los propios ciudadanos perciban que están siendo manipulados y que están apoyando una agenda política concreta que esconde los intereses espurios de quienes la promueven.

Sólo así se explica que los dirigentes de una organizaciones terrorista visiten España [1] y otros muchos países europeos para dar lecciones de “libertad”, “democracia” y “Derechos Humanos” sin que nadie denuncie públicamente esta aberración ni se produzca un escándalo político y social mayúsculo. Y que además, en el colmo de la desfachatez, estas organizaciones yihadistas reciban premios y distinciones por parte de las instituciones públicas (y privadas) en nombre de los valores que representan las “democracias occidentales”. Los Cascos Blancos que actúan en Siria son el paradigma actual de esta maniobra de manipulación de los sentimientos a través de la propaganda mediática para justificar la barbarie terrorista-imperialista.

Gracias a internet y a la tecnología que tenemos a nuestro alcance y gracias a la impagable labor de muchos investigadores, activistas y periodistas independientes disponemos de abundante información sobre el origen de esta “ONG” y sabemos cuál es su verdadera labor en Siria y quiénes son sus patrocinadores. Por desgracia la inmensa mayoría de los ciudadanos todavía se informan a través de los grandes medios corporativos en sus distintos formatos, fundamentalmente la televisión y la radio. Sólo aquellos ciudadanos que de forma crítica e inteligente pretenden informarse realmente de lo que ocurre en el mundo y a su alrededor recurren a este tipo de medios independientes y de analistas rigurosos con la verdad que han desenmascarado a estos “terroristas humanitarios”.

A través de sus informes sabemos desde hace tiempo que los Cascos Blancos fueron creados en 2013 por los servicios de inteligencia de los gobiernos de Reino Unido y de EE.UU. para ser utilizados como un arma de propaganda de guerra contra el gobierno de Bashar Al Assad. Desde entonces otros muchos gobiernos y fundaciones privadas los han estado financiado (como la Open Society Foundation de George Soros, entre otras muchas), y las grandes corporaciones mediáticas los han utilizado como fuente constante de información para hablar sobre la guerra contra Siria, junto con el Observatorio Sirio de Derechos Humanos [2], otro instrumento de propaganda de guerra creado por el Reino Unido que está compuesto por un sola persona y que tiene su sede en la ciudad británica de Coventry, a 138 km. de Londres y a 4.700 km. de distancia de Damasco. Sabemos también que el encargado de poner en marcha a los Cascos Blancos y de reclutar y entrenar a sus miembros en Turquía fue James Le Mesurier, un ex soldado británico y contratista privado cuya empresa tiene su sede en Dubai, que ocupó, entre otros, el cargo de “jefe adjunto de la Unidad de Asesoría sobre seguridad y justicia de la ONU”, además de trabajar para varias empresas privadas de mercenarios en varios países en conflicto. También sabemos, como se puede comprobar en su propia página web, que los Cascos Blancos están estrechamente vinculados a The Syria Compaign, una “organización sin ánimo de lucro” con sede también en Reino Unido. Esta “ONG” fue creada en marzo de 2014 con dinero procedente de The Asfari Foundation, una fundación patrocinada por la familia Asfari, unos millonarios empresarios británicos de origen sirio. Entre otras cosas, Ayman Asfari es director ejecutivo de la empresa Petrofac, una multinacional británica que cotiza en la City de Londres y está dedicada a ofrecer servicios para la industria del petróleo, el gas y la energía. Escribí algo sobre esta organización y sus patrocinadores en otro artículo:

Además de Ayman, Sawsan y Adeeb Asfari, la Asfari Foundation cuenta entre sus distinguidos patronos con John Ferguson y Marwan al-Muasher. El primero fue director financiero de Shell en Siria en los años 80, y ocupó varios cargos en diversas empresas británicas relacionadas con el petróleo y el gas. El segundo, entre otros muchos cargos, fue ministro de Asuntos Exteriores (2002-2004) y vice-primer ministro (2004-2005) de Jordania; fue el primer embajador de ese país en Israel y más tarde ocupó el mismo cargo en Washington (1997-2002), etapa en la fue pieza clave en la negociación del Tratado de Libre Comercio entre EE.UU y Jordania, el primer tratado que firmó Washington con un país árabe. Como no podía ser de otra forma, es defensor de la Primavera Árabe y de los Hermanos Musulmanes, algo que defiende desde algunas tribunas como la CNN, por ejemplo. [3]

No quiero extenderme más sobre el origen de esta organización “humanitaria” takfirí, puesto que ya existen informes muy bien documentados sobre ello y no es necesario repetir los mismos argumentos. Por ejemplo, el informe publicado recientemente por el profesor José Antonio Egido (en español) a raíz de esta visita de la filial “humanitaria” de Al Qaeda a España para participar en varios actos de propaganda yihadista [4]. También recomiendo leer este otro informe (en inglés) muy bien documentado de la activista Vanessa Beeley: Who are the Syria White Helmets?

Todas las pruebas y hechos de los que disponemos nos llevan a concluir que los Cascos Blancos son una parte fundamental de los grupos terroristas takfiríes que luchan en Siria por un “cambio de régimen” a las órdenes de la OTAN-CCG, especialmente del Frente al Nusra, aunque también mantienen vínculos con el Estado Islámico y otros grupos minoritarios como Ahrar al Sham o Nour Al Din Zenki. De hecho estos “voluntarios” sólo trabajan en las zonas ocupadas por estos grupos terroristas. La mayoría de los sirios no conocen a los Cascos Blancos, como se pudo comprobar cuando el ejército sirio pudo liberar el este de Alepo asediado por los terroristas. Los Cascos Blancos fueron creados expresamente para atender a los yihadistas heridos en combate, y a su vez, para ser utilizados como un arma de propaganda de guerra con el fin de sensibilizar a la opinión pública occidental para que acepte una “intervención humanitaria” de la OTAN, siguiendo el mismo guion que aplicaron en Libia.

Por otro lado los Cascos Blancos también tratan de imitar y contrarrestar a la verdadera Defensa Civil Siria, que protege realmente a los civiles sirios de los ataques terroristas. Precisamente los medios de comunicación occidentales definen habitualmente a los Cascos Blancos como la “Defensa Civil Siria”. Esta es otra manipulación más de los hechos. La verdadera Defensa Civil Siria existe desde el año 1953 y es la única organización dentro de Siria reconocida por la Organización Internacional de Defensa Civil (ICDO, por sus siglas en inglés) con sede en Ginebra [5]. Pero este dato, como todos los demás, no tienen la menor importancia cuando de lo que se trata es de engañar a la audiencia.

El régimen monárquico español ha recibido con los brazos abiertos a los miembros de esta organización terrorista financiada por las potencias occidentales y las dictaduras aliadas de Golfo, incluido el régimen sionista de Israel, claro. Raed Saleh, director o presidente de los Cascos Blancos, fue recibido con la alfombra roja en Madrid (no era la primera vez que visitaba España; en noviembre de 2016 estuvo en Barcelona para recibir un premio), donde se reunió con las autoridades públicas, dio conferencias y concedió entrevistas a los grandes medios que le aclamaban. Paradójicamente este terrorista no podría haber hecho lo mismo en Washington o Nueva York, por ejemplo, ya que en abril del año pasado EE.UU. impidió su entrada en el país al considerarlo una “amenaza para la seguridad nacional” debido a sus vínculos con el terrorismo internacional, motivo por el cuál fue devuelto en el mismo avión a Turquía.

Este hecho por sí mismo ya demuestra la hipocresía y el cinismo con el que actúan los gobiernos de la OTAN y el grado de manipulación máxima a la que nos somete la yihad mediática occidental en su conjunto. ¿Cómo se puede ser “una amenaza para seguridad nacional” y al mismo tiempo estar nominada al Premio Nobel de la Paz la organización que preside? ¿Es Raed Saleh un héroe o un terrorista, en qué quedamos?

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Obviamente es un terrorista, aunque hoy en día EE.UU. ya no lo considere como tal por puro interés propagandístico. Como lo es otro compañero suyo: Mustafa al-Haj Yussef, líder de los Cascos Blancos en la provincia siria de Idlib, donde actualmente se encuentran atrincherados prácticamente todos los grupos terroristas que invaden el país desde hace seis años. Esperemos, dicho sea de paso, que todos ellos sean aniquilados cuanto antes, incluidos los miembros de los Cascos Blancos. Mustafa al-Haj Yussef (al que podemos ver en la foto superior junto a Raed Saleh en Idlib), que también es presentado como un héroe que salva vidas de forma desinteresada, llegó a pedir que se bombardeara a la población civil de Damasco durante las elecciones de junio de 2014, definiendo este crimen contra la humanidad como “la mayor declaración de Revolución” que se podría hacer. Días más tarde, el 30 de junio de 2014, este “héroe humanitario” mostró a través de su página de Facebook su respaldo a la ideología extremista promovida por Ibn Taymiyya, al que algunos analistas consideran el “padre ideológico” del actual Estado Islámico. Este terrorista recibido en España y en Europa como un héroe, pidió por escrito que fueran asesinados extrajudicialmente todos aquellos civiles sirios que no siguieran su interpretación fundamentalista del Islam. Abogó también por la unidad de todos los grupos yihadistas que luchan en Siria para acabar con el “régimen de Al Assad” y con aquellos civiles sirios que lo apoyan [6]. Curiosa forma de defender a los civiles sirios y los Derechos Humanos ¿no creen?

Como decía anteriormente, no es necesario extenderse mucho más sobre la trayectoria de estos terroristas “humanitarios” apoyados por las “democracias occidentales”. Los hechos y las pruebas son diáfanas y están al alcance de todos aquellos que quieran informarse [7].

El hecho relevante y que debemos denunciar es que estos “moderados rebeldes”, así como las asociaciones y entidades que los apoyan, estuvieron en Madrid dando lecciones de democracia al resto del mundo; y además reciben la financiación y el patrocinio de los gobiernos occidentales (también de los gobiernos locales y autonómicos, como en el caso de Madrid [8]). Nuestro dinero público se destina a financiar y a premiar a las filiales de Al Qaeda en Siria, incluido su brazo humanitario y propagandístico: los Cascos Blancos.

Especialmente repugnante resulta ver a la mal llamada “izquierda” política y social apoyar al terrorismo wahabí en Siria y en todo Oriente Medio y norte de África. Recordemos que la alcaldesa de Madrid es Manuela Carmena (Podemos), a la que ya vimos en otras ocasiones participando en actos similares de apoyo al terrorismo de la OTAN contra Siria [9]. En Europa, y especialmente en España, sufrimos una “izquierda” que apoya la Globalización capitalista, la supremacía del libre comercio, el modelo neoliberal, el Euro, la OTAN, la Unión Europea nacida de Maastrich, las “primaveras árabes”, “revoluciones de colores” y “golpes suaves” dirigidos por Washington, el terrorismo wahabí-takfirí, el fascismo en Ucrania,… o la monarquía borbónica heredera del dictador Franco en España. Y todavía tenemos que aguantar que esta izquierda corporativa, pro-imperialista y neoliberal que premia a los herederos de Al Qaeda se presente como la “alternativa al sistema”. Nos toman por imbéciles.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] El Ayuntamiento de Madrid organiza un acto con entidades vinculadas al yihadismo,- artículo de Lola Soria para La República.es (26/1/2017) http://larepublica.es/2017/01/26/el-ayuntamiento-de-madrid-organiza-un-acto-con-entidades-vinculadas-al-yihadismo/

Cómo oponerse a un evento con el título “Madrid con Siria, por y para la Paz”,- comunicado del Partido Comunista de España respecto a los actos de apoyo a los Cascos Blancos en Madrid http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=6643

[2] Propaganda sin fin: ‘Observatorio Sirio para los Derechos Humanos’ está financiado por los gobiernos de EEUU y del Reino Unido,- un informe de Beau Christensen (SOTT, 26/9/2016)

[3] La Cadena SER y los moderados terroristas en Siria: otro ejemplo de propaganda de guerra de la OTAN (El Mirador Global, 28/2/2016) http://adolfof.blogspot.com.es/2016/02/la-cadena-ser-y-los-moderados.html

[4] Los “Cascos blancos” sirios, una falsa ONG humanitaria creada por los responsables de la agresión contra Siria para servir a sus fines de propaganda y guerra psicológica y engañar a la población de los países occidentales,- un detallado informe del sociólogo, escritor y analista internacional José Antonio Egido.

[5] EXCLUSIVE: The REAL Syria Civil Defence Exposes Fake ‘White Helmets’ as Terrorist-Linked Imposters,- Vanesaa Beeley (21st Century Wire, 23/9/2016) http://21stcenturywire.com/2016/09/23/exclusive-the-real-syria-civil-defence-expose-natos-white-helmets-as-terrorist-linked-imposters/

[6] EXCLUSIVE: ‘President’ Raed Saleh’s Terrorist Connections within White Helmet Leadership,- un amplio informe sobre los dirigentes de los Cascos Blancos publicado por la reconocida activista Vanessa Beeley (21st Century Wire, 10/12/2016) http://21stcenturywire.com/2016/12/10/exclusive-president-raed-salehs-terrorist-connections-within-white-helmet-leadership/

[7] ¿Cascos Blancos y ONG? ¿O Al-Qaeda con un lavado de cara?,- reportaje publicado en YouTube el 7/5/2016 (subtitulado en español) https://www.youtube.com/watch?v=2ChDjzVL434&t=489s

[8] Ver los vídeos publicados por la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio en su web, donde pueden verse algunos de los equipos sanitarios que la Comunidad de Madrid envió a los Cascos Blancos en Siria http://aaps.es/videos/

[9] Terroristas, empresarios, políticos, periodistas y activistas hermanados por una misma causa: un “cambio de régimen” en Siria,- El Mirador Global (12/10/2016) https://adolfoferrera.wordpress.com/2016/10/12/terroristas-empresarios-politicos-periodistas-y-activistas-hermanados-por-una-misma-causa-un-cambio-de-regimen-en-siria/

Trump buscará una alianza con Rusia para frenar a China y dominar Eurasia

China es la principal potencia económica mundial en torno a la cual giran todas las estrategias geopolíticas de los demás países y regiones del mundo, especialmente desde EE.UU. y Europa. Su alianza integral con Rusia – ambos miembros y líderes de los BRICS – está quebrando el viejo Orden Mundial unipolar implantado tras la Segunda Guerra Mundial y removiendo los cimientos donde se asientan desde hace décadas los centros del poder económico mundial [1]. El viejo eje político-financiero de influencia global EE.UU.-Unión Europea ha cedido su protagonismo al nuevo eje eurasiático Rusia-China. Lo visto en el último Foro Económico de Davos (2017) confirma esta realidad y ha evidenciado que China es ahora el máximo exponente de la Globalización y el Libre Comercio mundial, desplazando a EE.UU. de esa posición ahora que su nuevo presidente parece apuntar en otra dirección.

La llegada de Donald Trump a la presidencia, así como la salida de Reino Unido de la UE tras el Brexit (apoyado por la Corona británica y la City de Londres [2]) o la derrota de la OTAN-CCG y sus terroristas en Siria, son acontecimientos que aceleran y confirman el fin de esa hegemonía unipolar de EE.UU. y la llegada de ese nuevo Orden Mundial multipolar donde las potencias Occidentales ya no tienen la última palabra. Esto a su vez explicaría la peligrosa escalada militar de la OTAN en el este de Europa [3] y el despliegue militar estadounidense en el Mar de la China Meridional [4], o el incremento de las sanciones contra Rusia y los desesperados ataques mediáticos lanzados contra Putin y contra el propio Donald Trump que estamos viviendo en las últimas semanas.

El nuevo presidente de Estados Unidos pretende establecer nuevas relaciones con Rusia y alcanzar acuerdos que rebajen la tensión entre ambos países. Esto, supuestamente, significa que se eliminarían las sanciones económicas y la escalada militar contra Rusia. En varias ocasiones Trump ha dejado claro que su intención en política exterior pasa por abandonar los “cambios de régimen” impulsados por las gobiernos imperialistas anteriores, para centrarse en el desarrollo de la infraestructura interna de su país. Nada negativo que decir ante esta declaración de principios, sin duda. Pero ni Donald Trump es el nuevo Fidel Castro ni las grandes corporaciones que están detrás de él (Goldman Sachs, Exxon-Mobil, General Dynamics, etc.) han sufrido un repentino ataque de humanismo y de ética antibelicista. Más bien su llamada al diálogo y al acuerdo con Rusia  esconde una estrategia encaminada a debilitar y aislar a China.

EE.UU. sufre un insostenible déficit comercial con respecto a China. En los últimos 10 años ese déficit comercial se ha multiplicado hasta representar casi la mitad de todo el déficit comercial de EE.UU. China, además, posee un 15% de deuda pública de EE.UU. La consecuencia directa de esta llegada masiva de productos fabricados en China es la deslocalización de miles de empresas estadounidenses en los últimos años, cuyas desastrosas consecuencias para las clases trabajadoras propiciaron posteriormente la victoria electoral de un astuto Donald Trump que comprendió dónde estaba el problema y cuál era el mensaje que debía enviar a esos trabajadores y desempleados víctimas de la globalización capitalista. Este déficit comercial y el aumento de la deuda externa, unido a una previsible subida de los tipos de interés de los bonos públicos por parte de la Reserva Federal, pone en serio peligro la estabilidad del Dólar y de la economía de EE.UU. Estos y otros factores explican, en parte, porqué China está en el punto de mira del nuevo gobierno estadounidense [5].

Donald Trump necesita frenar el crecimiento y la expansión de China, que ha desplazado a EE.UU. como la primera potencia comercial y económica mundial y paradigma del Libre Comercio y la Globalización capitalista. Y para ello Trump pretende utilizar a Rusia, separándola de China y quebrando el bloque político-económico euroasiático que ambos lideran. Esta parece una tarea surrealista si observamos los fuertes lazos que unen a Rusia con China, pero la situación de debilidad de EE.UU. no le permite evaluar muchas más opciones, salvo que recurra a la fuerza militar que nos conduciría a una Tercera Guerra Mundial. Descartada esta opción tras la derrota de Hillary Clinton, el equipo de Trump intentará a través de las negociaciones con Moscú acercar a Rusia a su terreno, siguiendo una estrategia opuesta a la seguida por Obama que fue un fracaso.

¿Y qué puede ofrecer EE.UU. a Rusia para tratar de persuadirlo y que traicione sus compromisos con China?

En primer lugar, el nuevo gobierno de EE.UU. podría ofrecer a Rusia un acuerdo para luchar realmente contra el terrorismo yihadista (y no seguir apoyando al terrorismo como se ha hecho hasta ahora desde Washington), algo que Trump ya declaró en varias ocasiones. También un acuerdo de no injerencia en Siria respetando la soberanía del país, lo que se traduce en aceptar la legitimidad de Bashar de Al Assad como presidente del país. Además podría rebajar la tensión en el este de Ucrania, forzando al régimen de Kiev al cumplimiento de los acuerdos de Minsk, así como el reconocimiento de Crimea como parte legítima de Rusia. Se podría esperar también un retroceso de la escalada militar de la OTAN frente a sus fronteras. Y por supuesto eliminar las sanciones económicas, comerciales y financieras, que en lugar de aislar a Rusia incentivaron la implementación de acuerdos de Moscú con otras naciones y regiones euroasiáticas, fortaleciendo así su relación con China y su influencia en Eurasia. Como ejemplo de ello, el hecho de que la República Islámica de Irán se vaya a incorporar a la Organización de Cooperación de Shanghái (India y Pakistán también han decidido incorporarse próximamente a la OCS). China- Rusia-Irán forman actualmente un eje estratégico (bajo la nueva “Ruta de la Seda” [6]) que trae de cabeza a los poderes económicos y políticos occidentales. Incluso Rusia e Irán estarían pensando en abandonar el Dólar para realizar sus operaciones comerciales, algo a lo que sin duda se uniría China. La amenaza de sanciones por parte de Washington y sus lacayos ya no asusta a nadie; son un arma de doble filo que puede volverse contra ellos mismos.

Rusia es una potencia mundial de primer orden a todos los niveles. Es un Estado soberano que sigue una política independiente en función de sus intereses, y que es capaz de frenar el poderío militar, político, institucional y mediático de EE.UU., como acaba de demostrar en Siria. Resulta impensable que sus dirigentes puedan caer en esa trampa de Washington. Sin embargo el establishment estadounidense lleva meses trabajando en esta tarea. El 17 de abril de 2016 el influyente exconsejero de Seguridad Nacional y asesor político de las élites imperialistas, Zbigniew Brzezinski, publicó un esclarecedor artículo titulado “Hacia un realineamiento global” (Toward a Global Realignment,- The American Interest, 17/4/2016) donde reconocía y aceptaba resignadamente que EE.UU., a pesar de seguir siendo “la potencia mundial más poderosa”, ya no representaba “el poder imperial global” de antaño (al contrario de lo que él mismo había teorizado años atrás) y llamaba a reorientar la estrategia imperialista hacia un acercamiento a Rusia y China para no perder el tren de Eurasia.

El nuevo gabinete de Donald Trump y el resto de miembros de su equipo de asesores parecen elegidos especialmente para implementar esta agenda de conquista euroasiática. Y por encima de todos ellos, otro viejo criminal de guante blanco ejerce su poder de influencia en la sombra: Henry Kissinger, que en 2016 viajó a Moscú y Pekín y mantiene buenas relaciones personales con Putin y Xi Jinping. Algunos medios y analistas geopolíticos (como F. William Engdahl [7] o Pepe Escobar [8]) lo señalan como el principal asesor “no oficial” de Donald Trump en esta materia, y el responsable de la elección de algunos miembros destacados del gobierno de Trump, como el Secretario de Estado Rex Tillerson (vinculado a Exxon Mobil), o el Secretario de Defensa  James Mattis, entre otros.

Y tengamos en cuenta que decir Kissinger es decir Rockefeller, la poderosa familia de banqueros globalistas-neoliberales (fundadores de Exxon Mobil, precisamente) que han estado ligados a él desde sus inicios políticos. Su objetivo siempre ha sido imponer un “gobierno mundial” que estuviese dirigido por una élite financiera occidental que tomara las decisiones por encima de los gobiernos nacionales o los Estados-nación. Si analizamos en qué consisten las políticas neoliberales y vemos cómo en las últimas décadas los Estados y sus gobiernos, especialmente en Europa, han ido perdiendo soberanía frente a otras instituciones supranacionales (como la Troika, por ejemplo) nos daremos cuenta de que el objetivo de la Globalización y el libre mercado que ellos promueven – y tan defendido por la “izquierda progresista” también – era precisamente el de desarmar y vaciar a los Estados para sustituir su soberanía por la de un “gobierno mundial” que buscan imponer las élites financieras pensando en sus intereses privados.

Ahora parece que han cambiado la estrategia a seguir, pero sus objetivos de dominación global siguen siendo los mismos. Los hechos indican que el capitalismo occidental (EE.UU., Reino Unido, Alemania) mira desesperadamente a Eurasia como un gigantesco espacio imprescindible para poder expandirse y desarrollar sus negocios, sobretodo tras la “crisis económica” de 2008 que se ha convertido en crisis perpetua del sistema. En realidad esta visión estratégica no es nueva. Hace casi 20 años, el citado anteriormente Zbigniew Brzezinski, en su libro “El Gran Tablero Mundial”, ya escribió lo siguiente:

Para Estados Unidos, el premio geopolítico es Eurasia. (…). Eurasia es el continente más grande del mundo y es geopolíticamente axial. Un poder que domine Eurasia controlaría dos de las tres regiones más avanzadas y económicamente más productivas del mundo. El 75 por ciento de las personas en el mundo viven en Eurasia, y la mayor parte de la riqueza física del mundo está allí también, tanto en sus empresas y debajo de su suelo. Eurasia representa el 60 por ciento del PNB mundial y cerca de tres cuartas partes de los recursos energéticos conocidos del mundo”. [9]

Para dominar esa gigantesca parte del planeta es necesario romper las actuales estructuras políticas, financieras, comerciales, económicas y militares trazadas por China y Rusia y el resto de aliados, que son ahora quienes expanden su poder de influencia en Eurasia y cohesionan sus agendas e intereses al margen de EE.UU. El mundo que ellos diseñaron con la intención de dominarlo en exclusiva (bajo la fórmula de un único “gobierno mundial”) se ha derrumbado ante sus pies. Su modelo de globalización capitalista se ha vuelto contra ellos mismos. Ahora intentan recomponer el “gran tablero mundial”, pero parece que los globalizadores-neoliberales llegan demasiado tarde a la cita.

Ante este guerra inter-capitalista por el poder mundial que estamos viviendo, la Unión Europea se muestra una vez más fracturada, entre aquellos que se resisten a aceptar los cambios inevitables que anuncian el nuevo Orden Mundial, y aquellos otros poderes fácticos que se están realineando para salir ganando con el cambio. El Reino Unido parece que ha tomado ese camino eurasiático tras el Brexit. Alemania también está dando pasos para emanciparse de EE.UU. y buscar mercados y aliados estratégicos en Eurasia, sobretodo después de que el Tratado de Libre Comercio EE.UU-UE haya fracasado y de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Se habla incluso de un nuevo eje Pekín-Moscú-Berlín.

Entre tanto, los empresarios e industriales alemanes ya se han percatado de una nueva realidad: del mismo modo que el mercado final de los productos made-in-China que circularán por las futuras nuevas rutas de la seda será Europa, una circulación en sentido inverso es asimismo evidente. En un posible futuro comercial, China está destinada a convertirse en el principal socio comercial de Alemania para 2018, por delante tanto de EE.UU. como de Francia. [10]

¿Y cuál es el papel de España ante este cambio geopolítico histórico? Ninguno. ¿Y qué dice y hace la “izquierda parlamentaria” y los “medios progresistas” españoles? Pues manifestarse a favor de la Globalización, del Libre Mercado y de las guerras “humanitarias” de la mano de los globalistas-neoliberales encabezados por Hillary Clinton. El panorama institucional y mediático es desolador desde el punto de vista ideológico. La izquierda como tal ha dejado de existir.

Hoy está de plena actualidad aquella vieja estrategia descrita por el geógrafo y político británico Halford John Mackinder en 1904: “Quien domine Europa del Este controlará el Corazón Continental; quien domine el Corazón Continental controlará la Isla Mundial; quien domine la Isla Mundial controlará el mundo”.

Será apasionante observar cómo se desarrollan los acontecimientos geopolíticos en los próximos meses. No en vano, nuestro futuro como sociedad y como país depende en buen medida de cómo se resuelva toda esta guerra geoestratégica mundial.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] Los movimientos de China y Rusia acotan, aún más, a Occidente,- artículo del periodista y politólogo Alberto Cruz (CEPRID, 13/12/2016)

[2] El Brexit redistribuye las cartas de la geopolítica mundial, artículo de Thierry Meyssan (Red Voltaire, 27/6/2016)

[3] Video: Military Press Briefing by US and NATO Generals: We’re Ready for War with Russia…,- informe de Michel Chossudovsky (Global Research, 14/1/2017)

[4] Mar de China Meridional: ¿Qué busca EE.UU. allí? ¿Hay peligro de confrontación?,- Gabriel Fernández para La Señal Medios (Annur TV, 19/1/2017)

[5] ¿Porqué la política exterior de Trump anuncia una guerra económica con China ?,- análisis de John Weeks, profesor de la Escuela de Economía de Asia y África de la Universidad de Londres (publicado en la web Salir del Euro, 7/1/2017)

[6] The Iran-Russia-China Strategic Triangle,- artículo del historiador, economista y periodista independiente F. William Engdahl (New Eastern Outlook, 21/11/2016)

[7] Is Trump the Back Door Man for Henry A. Kissinger & Co?,- F. William Engdahl (New Eastern Outlook, 9/1/2017)

[8] Trump will try to smash the China-Russia-Iran triangle … here’s why he will fail,- artículo del analista geopolítico Pepe Escobar (South China Morning Post, 22/1/2017)

[9] El gran tablero mundial roto: Brzezinski renuncia al imperio,- artículo del analista internacional Mike Whitney (Sin Permiso, 31/8/2016)

[10] ¿Pueden China y Rusia echar a Washington a empujones de Eurasia?,- artículo del analista y corresponsal Pepe Escobar para Tom Dispatch (publicado en español por la web Rebelión.org., 9/10/2014)

Daraa, el origen censurado de la guerra terrorista contra Siria

La lista de mentiras y manipulaciones que se han lanzado desde los medios corporativos contra el legítimo gobierno sirio desde 2011 sería inabarcable en un sólo artículo. Doy por hecho que la mayoría de los lectores conocen esta realidad. Pero todo este relato falsificado sobre Siria que ahora parece desplomarse tras la derrota de la OTAN sobre el terreno, hunde sus raíces en el carácter supuestamente “interno”, “popular”, “revolucionario”, “pacífico” y “democratizador” de la guerra en Siria. Es decir, que toda la estrategia propagandística de Occidente sobre Siria está basada en el falso hecho de que están apoyando una “revolución popular” y “pacífica” en Siria que se inició en 2011, que posteriormente fue “reprimida por el régimen de Al Assad” hasta el punto de llevar al país a una “guerra civil”. Esta situación de desventaja en la que se encuentra “el pueblo sirio oprimido por un tirano”, justifica ante los ciudadanos occidentales que EE.UU. y la OTAN junto con las dictaduras del Golfo estén armando, financiando y apoyando a los “rebeldes sirios”, que supuestamente representan al pueblo sirio (a pesar de que en realidad esos “rebeldes” son mercenarios llegados de otros muchos países extranjeros y de que el presidente Bashar Al Assad cuenta con el apoyo mayoritario de los sirios). Al seguir sosteniendo este relato heroico que nos habla del inicio de una “primavera árabe” en Siria, todo lo demás está justificado. No importa lo que hagan los “rebeldes” y la OTAN, porque “están defendiendo la democracia, la libertad y los Derechos Humanos”. Sus crímenes se ocultan, se perdonan, no se investigan ni se tienen en cuenta porque “están de nuestro lado” defendiendo “nuestros valores occidentales”.

Frente a esta interpretación idílica de los hechos poco importan los datos, las pruebas, el derecho internacional o la ética periodística. No importa lo que haga realmente Rusia y el resto de sus aliados en Siria, porque visto desde las élites políticas y mediáticas occidentales todos ellos “están apoyando a una dictadura que asesina a su propio pueblo”. El foco se coloca única y exclusivamente sobre ellos, sobre las bajas que ocasionan sus ataques, no importa si esos ataques y bombardeos son reales o tienen que inventarlos, no importa si los muertos son realmente civiles o si son terroristas yihadistas a sueldo. Ante los ojos de Occidente no existen “terroristas” en Siria luchando contra un legítimo gobierno, todos esos mercenarios forman parte del “pueblo sirio”, todos son “heroicos defensores de la democracia”, son la “oposición moderada”, “rebeldes”, “insurgentes”, o incluso “milicianos”. Se ocultan sus orígenes extremistas (cuya matriz es Al Qaeda), su ideología wahabí, quiénes les financian, cómo y porqué llegaron a Siria, cómo arrasan y saquean las ciudades y pueblos sirios, cómo degüellan y ejecutan públicamente a aquellos sirios que no se unen a ellos sea cual sea su religión y su raza, se oculta cómo bombardean con morteros a la población civil, cómo utilizan armas químicas, cómo fueron entrenados por la OTAN y sus aliados en Oriente Medio… Sus conclusiones siempre son las mismas: el gobierno de Siria, Rusia, Irán, Hezbolá, las milicias iraquís o palestinas “asesinan a la población civil siria de forma premeditada”, masiva, sin compasión, sin motivos racionales, sólo por puro fanatismo político-religioso. No luchan contra el terrorismo sino que lo promocionan con su violencia, y en el caso de Rusia, además, pretende extender esa violencia por Europa a través de la “invasión de Ucrania”. Son el eje del mal, los populistas, los dictadores, los enemigos de la libertad y la civilización occidental.

Esta es la dicotomía a la que se enfrentan los ciudadanos occidentales diariamente cuando ven, leen o escuchan los informativos. El mejor antídoto contra tanta manipulación de la realidad y tanta propaganda de guerra, sería volver la vista atrás y analizar el verdadero origen de la guerra contra Siria y recordar algunos de los hechos ocurridos antes y después de marzo de 2011, y así tratar de cortar de raíz ese cordón umbilical que mantiene con vida el relato falsificado de Occidente, aún cuando éste relato se está muriendo golpeado por la realidad.

Las manifestaciones que se iniciaron el 17 de marzo de 2011 en la ciudad sureña de Daraa, cerca de la frontera con Jordania, que todos señalan como la fecha en la que se inició la mal llamada “revolución popular” o “primavera” en Siria, no fueron unas “manifestaciones  pacíficas” duramente “reprimidas por el régimen de Al Assad”, que pretendía eliminar a sus “democráticos” opositores, sin más. Tampoco la supuesta detención y represión contra unos jóvenes y sus familiares por pintar unos grafitis pidiendo que “Al Assad se marchara” fue un hecho relevante que por si mismo desencadenara la “revolución” posterior. Más bien fue un hecho aislado pero que manipulado y magnificado adecuadamente sirvió como argumento inicial para construir todo el relato posterior difundido desde Occidente. No obstante en aquellos momentos el gobierno sirio destituyó al Gobernador de Daraa (también a los de Homs y Hama posteriormente) por este hecho y su gestión durante las primeras revueltas. No sirvió de nada, como tampoco sirvieron las reformas políticas emprendidas más tarde por el gobierno, porque la agenda de los “opositores” era otra bien distinta a la que se quería aparentar de cara al exterior, y que nada tenía que ver con la “democracia”.

Tampoco fue un movimiento genuinamente sirio, protagonizado por demócratas sirios que pedían “libertad” y “Derechos Humanos”, y que finalmente fue “secuestrado” por grupos terroristas que “aprovecharon la situación de inestabilidad para entrar en Siria”, tal y como nos relatan desde Occidente para tratar de explicar la presencia de grupos como el “Estado Islámico” en Siria o Irak. Hasta al menos el año 2013 la inmensa mayoría de los periodistas, activistas “humanitarios” y gobiernos occidentales ni siquiera reconocían que Al Qaeda y otros grupos afines estaban luchando en Siria contra el gobierno de Al Assad. Si no eran capaces de reconocer este hecho tan evidente, mucho menos iban a reconocer que a esos grupos los financia y dirige la OTAN y sus criminales aliados del Golfo. Todavía hoy en día siguen sin reconocerlo; y los que lo hacen culpan al “régimen de Al Assad” de su presencia en Siria. Su forma de tergiversar la realidad no conoce límites.

La realidad en Daraa y el resto de Siria fue otra bien distinta a la relatada desde Occidente y fue sistemáticamente ocultada por los grandes medios corporativos que seguían el guion preestablecido de los gobiernos de la OTAN y sus aliados. Estos grupos terroristas takfirís no surgieron como una consecuencia de la “inestabilidad” o de la “guerra civil” en Siria, sino que fueron la causa de esa “inestabilidad” en Siria. Fueron introducidos para crear la guerra, y no al revés.

Desde el inicio de estas manifestaciones en Daraa, estos grupos armados bien organizados   encabezaron estas violentas revueltas y dispararon contra la Policía que en muchos casos se encontraba desarmada. Algunos francotiradores dispararon también contra los propios manifestantes y las fuerzas de seguridad, tratando de crear caos, confusión, un incremento de la violencia y provocar el endurecimiento de la respuesta por parte del gobierno. Además se incendiaron las sedes del partido Baas, el Palacio de la Justicia y varios edificios públicos más en esa localidad. Días antes del inicio de estas manifestaciones y revueltas del 17 y 18 de marzo, el gobierno y las fuerzas sirias habían interceptado varios camiones procedentes de Irak cargados con armas, fusiles, granadas y explosivos con destino a Siria a través de Jordania. Hablamos de días y semanas antes de producirse estas manifestaciones que supuestamente fueron espontáneas. Por ejemplo, el 11 de marzo de 2011, uno de estos transportistas que fue interceptado en el cruce del sur de Tanaf, cerca de la frontera siria con Jordania, declaró que las armas que trasportaba procedían de Bagdad y que había recibido 5.000 dólares para trasladarlas a Siria [1]. En 2012 el ex militar saudí y presidente del Centro de Estudios Estratégicos de Jeddah, Anwar Al-Eshki, reconoció ante la BBC que Arabia Saudí había enviado armas a sus correligionarios de la mezquita de Al Omari en Daraa para que iniciasen una insurrección armada contra el gobierno [2]. Algo similar hizo el ex-primer ministro catarí, Sheikh Hamad Bin-Jaber al-Thani, durante una entrevista para el Financial Times [3] donde reconocía la intervención de países como Catar y Arabia Saudita en las “primaveras árabes” de Libia y Siria, financiando y armando a los grupos terroristas desde su inicio en 2011.

EE.UU. también envió armas con destino a Daraa (y el resto de Siria) desde los muelles que controlaban en Bengasi, en Libia, antes de iniciarse la falsa “revolución” ese triste 17 de marzo de 2011. Primero llegaron las armas, que se almacenaron en la mezquita de Al Omari (Daraa) que sirvió a su vez como centro de operaciones para la Hermandad Musulmana local y el Partido de la Liberación (Hizb ut-Tahrir) [4]. Y más tarde llegaron los terroristas, en un primer momento también procedentes de Libia donde un mes antes se había iniciado otra guerra de invasión – llamada en occidente “primavera árabe” – organizada por la OTAN para destruir el país y eliminar a Gadafi y su proyecto panafricano. Estos grupos terroristas procedentes de Libia, principalmente miembros del Grupo Combatiente Islámico Libio (LIFG) que más tarde formarían junto a otros yihadistas el Ejército Sirio Libre (los “rebeldes moderados”, según la OTAN), fueron introducidos por la CIA en el sur de Siria a través de su sede en Jordania (después de cruzar Egipto e Israel), y en el norte a través de Turquía. También a través de Jordania, el príncipe saudita Bandar ben Sultan [5], introdujo a decenas de grupos terroristas que reclutó previamente en diferentes países de Oriente Medio, norte de África, Asia Central, etc. Desde los Emiratos Árabes Unidos (EAU) también se exportaron terroristas. En el año 2010, meses antes de que se iniciaran las famosas “primaveras árabes”, el régimen de Abu Dhabi firmó un contrato con la empresa de seguridad privada estadounidense Xe Services, antes conocida como Blackwater, para la creación de un “ejército secreto” de mercenarios [6] que sería utilizado para, por un lado, reprimir las luchas populares que se iniciaran contra las propias dictaduras del Golfo, como ocurrió por ejemplo en Bahrein, y por otro lado, “para romper los movimientos populares y asegurar que el poder permanezca en manos de gobiernos que apoyan los intereses de EE.UU. y de las principales potencias Europas”, como por ejemplo en Egipto y Túnez. El encargado de la financiación era el jeque Mohamed bin Zayed al Nahyan, el entrenamiento por su parte corrió a cargo de militares de EE.UU., Reino Unido, Francia y Alemania. ¿Qué tiene que ver todo esto con unas “revoluciones populares” en favor de la “democracia” en Oriente Medio? Absolutamente nada. Es una operación militar y de inteligencia de la OTAN financiada con petrodólares del Golfo.

Volviendo a las “revueltas” iniciales, en cuestión de días la invasión terrorista que comenzó en Daraa se extendió al pueblo de Jisr al-Shughour, en la provincia de Idlib al noroeste de Siria, a escasos 10 kilómetros de la frontera con Turquía. Allí ni siquiera se reportaron manifestaciones en contra del “régimen”. Con el apoyo de Turquía los terroristas salafistas – patrocinados por la OTAN (incluido Israel, por supuesto) y el Consejo de Cooperación del Golfo – atacaron a las fuerzas sirias y a la población civil que quedó atrapada en medio del fuego cruzado [7]. Desde el inicio de las “revueltas” los medios corporativos y gobiernos occidentales culparon unilateralmente al “régimen sirio” por la muerte de civiles. Pero aquí, ante los hechos que ya conocemos, debemos preguntarnos: ¿Quién es el responsable de estas muertes de civiles, el gobierno y el ejército sirio que está defendiendo su soberanía nacional y territorial, o los terroristas y mercenarios extranjeros que invaden el país y asesinan a su población? Cuando unas semanas más tarde de iniciarse las “pacíficas revueltas” en Jisr al-Shughour (Idlib) el ejército sirio se hizo con el control de esta zona, fue descubierta una fosa común donde aparecieron los cuerpos de al menos 120 policías de esa localidad, muchos de ellos mutilados y degollados [8]. Parece ser que estos policías, como los de Daraa, fueron asesinados “pacíficamente” por los “demócratas”.

Obviamente no es ninguna casualidad que la mal llamada “revolución siria” comience en estas dos pequeñas localidades limítrofes con Jordania y Turquía (y cercanas estratégicamente a Israel y Líbano), dos países que apoyaron de manera fundamental el proyecto de “cambio de régimen” en Siria planificado por Washington y apoyaron a los terroristas desde el primer momento, no sólo permitiendo el paso de armas y terroristas a través de sus fronteras sino albergando en su territorio campos de entrenamiento de terroristas wahabís (como el de la ciudad jordana de Safawi o el existente en las proximidades de la base militar de Incirlik, en Turquía [9]) que son dirigidos por los servicios secretos estadounidenses, principalmente, aunque también israelís, británicos, franceses y saudís. La frontera siria con Turquía, Jordania o Irak era un coladero de terroristas y fundamentalistas, no sólo desde el inicio de las “revueltas” sino desde al menos la invasión de Irak en el año 2003. Algunas zonas dentro de Siria, como la propia Daraa, estaban controladas o bajo la fuerte influencia de sectores extremistas sunís que dieron apoyo a “paramilitares y escuadrones de la muerte” que participaron en la invasión y destrucción de Irak dirigidos por EE.UU. y sus aliados. En aquel entonces en Siria “se estaba creando un nido de víboras que luego se extendería y aplicarían su veneno a la propia Siria”, tal y como lo define brillantemente en uno de sus artículos el escritor y analista Mikel Itulain: Las revueltas en Siria no son ni fueron una rebelión popular ni pacífica. Desde estas poblaciones o regiones sirias donde existía desde hace años una fuerte presencia y actividad fundamentalista-yihadista, y que son cercanas geográfica y geoestratégicamente a países como Turquía, Jordania, Irak, Israel, Líbano, o Egipto (como Daraa, Idlib, Homs o Deir Ezzor) surgieron “espontáneamente” las revueltas en Siria. ¿No es este un dato fundamental, otro más entre tantos, que debería tenerse en cuenta a la hora de analizar y relatar cómo y porqué se iniciaron las revueltas en Siria? Obviamente si, como todos los demás, por eso lo censuran desde los medios corporativos.

En informes académicos emitidos por el West Point Combating Terrorism Center del ejército de los Estados Unidos se realizaron estudios donde se mostraba de dónde procedía el flujo principal de miembros de Al Qaeda que llegaban a Irak. (…). Las rutas que usaban los terroristas para llegar a Irak eran las mismas que ahora se usan para invadir Siria. Todo ello con la complicidad y apoyo de occidente y sus socios en la región: Egipto, Israel, Jordania, Turquía, Arabia Saudí y Catar. En estos estudios e informes del West Point Combating Terrorism Center también se vio cuáles eran los principales centros de Siria donde se acumulaban terroristas de Al Qaeda durante la guerra contra Irak. En el gráfico siguiente se puede ver que eran lugares como Dayr Al-Zawr [Deir Ezzor], en el sureste cerca de la frontera iraquí, Idlib, cerca de Alepo, y en Daraa, donde se originaron las revueltas. Bien, esos sitios son precisamente los epicentros de estas revueltas en Siria, y no por casualidad. [10]

Al mismo tiempo que la “primavera” terrorista se extendía por varias localidades sirias, decenas de miles de sirios se manifestaban en apoyo del gobierno sirio en las grandes ciudades como Damasco o Alepo. Sin embargo, en un ejercicio de descarada manipulación informativa, estas masivas manifestaciones a favor del gobierno eran presentadas por los medios corporativos occidentales como “manifestaciones en contra del régimen de Al Assad”, cuando fácilmente podía comprobarse que ocurría todo lo contrario [11]. Por cada manifestación que supuestamente se organizaba en contra del gobierno sirio en pequeñas localidades, todas ellas muy minoritarias y violentas aunque masivamente cubiertas por los grandes medios occidentales, era convocaba otra mucho más multitudinaria a favor del gobierno en las grandes ciudades y localidades más importantes, y que esos mismos medios corporativos occidentales se encargaban de censurar. En esas minoritarias y violentas “manifestaciones en contra del régimen”, los “pacíficos” y “democráticos” participantes coreaban consignas pidiendo el exterminio de los alauitas y la expulsión de los cristianos: “Cristianos a Beirut, alauitas a la tumba”, gritaban. Al mismo tiempo estos grupos extremistas juraban lealtad al clérigo sirio Adnan al-Aroor, patrocinado por Arabia Saudí, y al miembro de la Hermandad Musulmana Jusuf al-Qaradawi, patrocinado por Catar. Estos eran y siguen siendo algunos de los referentes “políticos” de la “oposición moderada” que inició la “revolución popular” en Siria pidiendo “democracia”. Por cierto, el diario El País con sede en Madrid, publicó un artículo el 26 de marzo del año 2012 en el que definía al jeque Yusuf al-Qaradawi – líder de la criminal Hermandad Musulmana y que, entre otras cosas, presenta un programa religioso en la televisión catarí Al Yazzera  –  como un “predicador controvertido”, uno de los “teólogos más influyentes”, o un “intelectual” a la altura de “Noam Chomsky, Mario Vargas Llosa o Umberto Eco”, nada más y nada menos. El “intelectual” Yusuf al-Qaradawi exhorta desde sus tribunas publicas a todos los musulmanes sunís del mundo a iniciar una “yihad” contra Siria, Irán, Hezbolá y contra los chiís que no apoyan su causa fundamentalista [12]. En realidad tampoco debe extrañarnos este comportamiento de los grandes medios de comunicación occidentales. Este tipo de medios corporativos, que son propiedad de las grandes corporaciones y del capital financiero internacional, son los mismos que en su momento llamaban “guerrero antisoviético” que “lucha por la paz” a Osama Ben Laden, como hizo Robert Fisk en The Independent en 1993 [13].

En resumen, volviendo a las “pacíficas manifestaciones” de estos “guerreros por la libertad”, aún en el hipotético caso de que fueran reales todas esas pequeñas concentraciones que se organizaban “en contra del régimen”, el apoyo mayoritario de los sirios hacia su gobierno así como su oposición frente al terrorismo takfirí que invadía el país desde marzo de 2011 era más que evidente, como atestiguan tanto las imágenes como los testimonios de diferentes activistas que trabajaban en Siria en esos momentos. Incluso algunas encuestas publicadas desde lugares como Catar o el testimonio directo de los “rebeldes moderados” apoyados por Occidente, es decir, el testimonio de sus enemigos directos que luchaban contra el gobierno sirio sobre el terreno, evidenciaban el claro apoyo que Bashar Al Assad tenía por parte del pueblo sirio desde el inicio de la “revolución”, ese pueblo al que supuestamente estaba “asesinando”.

Islamistas armados fueron más lejos. En 2012 Reuters, el Guardian y el Times Magazine reportaron a tres líderes del ‘Ejército Libre Sirio’ (ELS) en Aleppo diciendo que el Presidente de Siria tenía un ’70 %’ de apoyo; o que la población local ‘son todos leales al criminal Bashar, y nos delatan’; o que son ‘todos informantes… nos odian. Nos culpan de la destrucción’. La impopularidad, claro, es fatal en una revolución; aunque para un fanático religioso es sólo un inconveniente. Estos tres grupos del ELS mantenían buenas relaciones con al Qaeda. [14]

Todo este apoyo popular al gobierno sirio se pudo confirmar el 3 junio de 2014 cuando Al Assad ganó las elecciones presidenciales con un 88,7% de los votos, tras una participación del 73,42%, muy alta a pesar de estar en plena guerra de invasión terrorista y de todos los impedimentos que pusieron los países occidentales y sus vasallos para que los sirios en el extranjero pudieran votar en esas elecciones [15]. De estos resultados electorales hay que destacar que los “refugiados sirios” que se encontraban en países como Líbano y Jordania y que pudieron participar en aquellas elecciones votaron mayoritariamente a favor del gobierno de Bashar Al Assad, lo cual, una vez más, desmonta toda la narrativa difundida desde Occidente por parte de los gobiernos, las grandes ONGs, la yihad mediática y la izquierda corporativa. No huyen del gobierno, huyen de los terroristas de la OTAN-CCG que iniciaron la guerra contra Siria sin importarles la vida de los sirios.

Nadie en Siria antes del 17 de marzo de 2011 se podía imaginar que esta falsa “revolución popular” se iba a producir, puesto que no había ese descontento y esa desesperación fruto de la “represión” de la que nos hablan desde Occidente. Siria, que como cualquier país del mundo tenía problemas y asuntos que mejorar o cambiar, era un país estable, seguro y con un buen nivel de vida dentro del contexto regional. De hecho los días 4 y 5 de febrero de 2011, así como los días 4 y 5 de marzo de ese año, la “oposición siria” (es decir, los yihadistas encabezados por la Hermandad Musulmana) apoyada desde el exterior convocó manifestaciones de protesta en contra del gobierno sirio que resultaron ser un fracaso absoluto, como reconocieron en aquel momento algunos medios occidentales como la revista estadounidense Time. Afirmar que apenas unos días después, de forma inexplicable “el pueblo sirio” harto de la “represión” despertó en todo el país y se  levantó “en contra de un tirano”, era y es sencillamente manipular la realidad de forma grotesca.

La corresponsal de Time, Rania Abouzeid, atribuyó el fracaso de que los organizadores de la protesta no obtuvieran un apoyo significativo al hecho de que la mayoría de los sirios no se oponían a su gobierno. Assad tenía una reputación favorable, especialmente entre las dos terceras partes de la población por debajo de los 30 años de edad; y las políticas de su gobierno eran apoyadas extensamente. “Incluso los críticos reconocen que Assad es popular y es considerado cercano a la enorme cohorte juvenil del país, tanto emocionalmente, como ideológicamente y, por supuesto, cronológicamente”, dijo Abouzeid, añadiendo que a diferencia de “los derrocados líderes proamericanos de Túnez y Egipto, la política exterior hacia Israel, el fuerte apoyo a los palestinos y a los grupos militantes de Hamas y Hezbollah están en línea con el sentimiento popular sirio”. Assad, en otras palabras, tenía legitimidad. El corresponsal de Time añadió que “conducir por su cuenta a la Mezquita Umayyad en febrero para participar en oraciones para celebrar el cumpleaños del Profeta Muhammad y pasear por el concurrido mercado del Souq Al-Hamidiyah con un bajo perfil de seguridad” lo ha “ayudado a hacerse querer, personalmente, por el pueblo”. (…) Un joven sirio dijo a Time: “Hay mucha ayuda del gobierno para los jóvenes, nos dan libros gratis, escuelas gratis, universidades gratis”. (…) “¿Por qué habría una revolución?, tal vez haya un uno por ciento de posibilidades”. [16]

Desde el inicio de esas primeras revueltas violentas de Daraa, los grandes medios de masas occidentales se encargaron de reportar puntualmente las muertes de manifestantes supuestamente “a manos del régimen”, pero ocultaban que  esos  “pacíficos manifestantes” estaban armados y disparaban  contra la policía matando a decenas de ellos durante esos primeros días de revueltas. La Policía, así como el ejército que tuvo que intervenir posteriormente ante la muerte de decenas de estos policías y de manifestantes a manos de francotiradores, no estaban reprimiendo a un movimiento democrático y pacífico de protesta sino respondiendo  a una  insurrección armada muy violenta organizada desde el exterior. Algunos de estos soldados sirios que fueron enviados a Daraa tras iniciarse las primeras revueltas, ofrecen una visión muy distinta a la difundida por los gobiernos, grandes medios corporativos y ONGs occidentales sobre aquellos hechos iniciales. Estos soldados que fueron enviados desde Damasco a Daraa se encontraron con una situación muy distinta a la que se esperaban. Según su propio relato [17], en esos primeros momentos estos soldados y policías no portaban armas de fuego, sólo material antidisturbios. Sin embargo nada más llegar a Daraa fueron recibidos por una multitud armada, muy bien organizada, que disparó contra ellos utilizando fusiles, pistolas y ametralladoras sin darles ninguna posibilidad de defenderse. Algunos pudieron huir y refugiarse en un cuartel general en el que permanecieron atrincherados durante varias semanas. Durante ese tiempo, según relata uno de estos soldados, no recibieron armas del gobierno sirio para poder defenderse, lo que choca frontalmente con la versión occidental. Quizás ése sea el reproche más grande que haya que hacerle a gobierno de Bashar al-Assad durante esos primeros momentos. Aquellos soldados y policías fueron enviados a una muerte segura en Daraa (también, posteriormente, en lugares como Latakia).

La propia ONU en marzo de 2012, a pesar de apoyarse en fuentes que manipulaban las cifras y los muertos (como el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos creado por el gobierno del Reino Unido, por ejemplo), reconoció en sus informes que en el primer año de “conflicto” en Siria se habían reportado unas 5.000 muertes, de las cuales 2.569 eran policías, militares y funcionarios del gobierno sirio [18]. Es decir, que las propias cifras que aportaban algunos organismos pro-occidentales, que como digo sus cifras estaban manipuladas en contra del gobierno de Al Assad, desmontan algunos de los pilares sobre los que se asienta la narrativa mediática occidental sobre Siria desde entonces. Al contrario de lo relatado desde hace más de 5 años, las manifestaciones no eran pacíficas y la oposición estaba encabezada por yihadistas fuertemente armados desde un principio [19]. El gobierno sirio no atacaba “a su propio pueblo” sino que defendía a su país y a su población de un ataque armado provocado por mercenarios extranjeros.

Desde el punto de vista ideológico y político, esa “primavera siria” tampoco estaba encabezada por moderados opositores políticos que luchaban por la democracia y la libertad, sino que estaba liderada por los Hermanos Musulmanes de Siria y el grupo Hizb ut-Tahrir (Partido de la Liberación) – ambos apoyados, entre otros países, por Reino Unido donde residen sus dirigentes exiliados – a los que se unieron otros grupos salafistas posteriormente, como Jabhat al-Nusra y Ahrar al-Sham. Tres meses antes del inicio de las revueltas en Daraa los líderes de la Hermandad Musulmana ya habían expresado “su esperanza de una revuelta civil en Siria”, apoyada y organizada desde Washington. El 28 de marzo de 2011 el jefe de esta Hermandad Musulmana siria, Muhammad Riyad Al-Shaqfa, emitió un comunicado señalando el carácter “sectario” e “islamista” de las revueltas y reivindicando su papel protagónico en ellas [20]. Estos son los mismos Hermanos Musulmanes que en febrero de 1982 ya ejecutaron otra “revolución popular” iniciada en Hama para intentar derrocar al gobierno de Hafez al Assad siguiendo un patrón muy similar al actual. Este papel protagónico de los Hermanos Musulmanes y del fundamentalismo islámico en el inicio de la “primavera árabe” de 2011 en Siria fue reconocido incluso por la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa de EE.UU. (DIA), quien en agosto de 2012 señalaba en un informe que “los salafistas, la Hermandad Musulmana y Al Qaeda en Irak eran las principales fuerzas que impulsaban la insurrección en Siria”, también ideológica y mediáticamente [21].

Es decir, que de nuevo, con los hechos en la mano, ese relato épico y romántico que nos han contado sobre una “primavera árabe” y una “revolución popular” en Siria se cae por su propio peso. Tanto los organizadores de esta “revolución”, como los ejecutores y todos sus patrocinadores eran fuerzas extranjeras (OTAN-CCG) que pretendían lograr no sólo un “cambio de régimen” en Siria, sino destruir ese Estado secular siguiendo el mismo patrón empleado en Libia, y así convertir un país soberano, miembro del Eje de la Resistencia, en un “califato” títere de Occidente. Gracias a la información de la que disponemos, como la aportada por los cables presentados por WikiLeaks, sabemos que desde al menos el año 2006 Washington tenía planes para derrocar a Al Assad y reconfigurar el mapa de Oriente Medio y norte de África [22]. Algunos de los motivos económicos y geopolíticos por los que Siria y su legítimo presidente estaban en el punto de mira de la OTAN y las dictaduras del Golfo los expuse en otro artículo anterior: No son los Derechos Humanos, ¡es el petróleo , estúpido!

Ya en el año 2007 el premiado periodista Seymour Hersh escribió un famoso artículo publicado en The New Yorker titulado La Redirección  donde adelantaba entonces cómo EE.UU. se disponía a financiar a grupos opositores o incluso a utilizar el terrorismo yihadista para desestabilizar a aquellos países y derrocar a aquellos gobiernos que suponían un obstáculo para ejecutar sus proyectos económicos y geopolíticos en la región. Unos años más tarde incluso el propio George W. Bush reconoció en su libro de memorias que entre los planes de su gobierno y del Pentágono estaba atacar a Siria como paso previo para un ataque mayor contra Irán [23]. Si no lo hicieron, reconoce él mismo, fue porque resultaba demasiado arriesgado para su ejército, como pudieron comprobar años atrás en Irak. Esto explica porqué EE.UU. decidió utilizar a grupos terroristas salafistas como los soldados de infantería de la OTAN en Libia y Siria, ya con Obama en la presidencia.

Las “revoluciones” y “primaveras árabes” que aparecieron después son el fruto de ese proyecto imperialista occidental largamente estudiado. No eran por lo tanto “revoluciones populares” y “espontáneas” sino un proyecto político-económico bien planificado. Unos años más tarde (2015) otro reconocido analista internacional, Thierry Meyssan, concretaba un poco más ese proyecto de EE.UU. para reconfigurar un nuevo Medio Oriente Ampliado, proyecto al que se unieron Reino Unido y Francia como actores principales de la tragedia. Su estrategia imperialista se plasmó en los llamados Acuerdos de Lancaster House.

En 2009 y 2010, después de haber invitado en 2008 a su homólogo sirio Bachar al-Assad a participar en las ceremonias conmemorativas del aniversario de la Revolución Francesa y de haber incluso elogiado los pasos de Assad a favor de la democracia, el entonces presidente de Francia Nicolás Sarkozy negocia con Estados Unidos y con el Reino Unido el rediseño del «Medio Oriente ampliado». La secretaria de Estado Hillary Clinton convence a Sarkozy para que reactive el proyecto colonial franco-británico, bajo tutela estadounidense. En eso consiste la teoría del «liderazgo desde atrás». El 2 de noviembre de 2010 –o sea, antes de la «primavera árabe»–, Francia y el Reino Unido firman una serie de documentos conocidos como los Acuerdos de Lancaster House. La parte pública de esos acuerdos anuncia que Francia y el Reino Unido pondrán en común sus fuerzas de proyección –o sea, sus tropas coloniales–, la parte secreta prevé atacar Libia y Siria el 21 de marzo de 2011. [24]

Casi 6 años después de que la OTAN-CCG iniciaran una guerra de invasión terrorista contra la República Árabe Siria, hemos podido escuchar gracias a un audio revelado por WikiLeaks y publicado en diversos medios de comunicación [25], cómo en septiembre del año pasado John Kerry reconocía durante una reunión mantenida a puerta cerrada con “opositores sirios”, que EE.UU. permitió el crecimiento y la actividad criminal de Daesh (o Estado Islámico) en Siria con el fin de “derrocar a Al Assad”. Es decir, que EE.UU. jamás tuvo la intención de “luchar contra el terrorismo” en Siria, sino colaborar con los terroristas para destruir el Estado secular sirio como antes hicieron con Libia. Al mismo tiempo el ex-secretario de Estado también reconocía en esa reunión que Rusia intervino en Siria a petición del gobierno para combatir al Estado Islámico e impedir que instalara allí un “Sunistán”.

Seguir sosteniendo hoy en día que la guerra en Siria (contra Siria) se inició a raíz de unas “pacíficas”, “populares”, “espontáneas” y “masivas” manifestaciones que fueron “brutalmente reprimidas por el régimen sirio” dando origen a una “guerra civil”, tal y como sostienen no sólo la derecha política y económica y su yihad mediática sino la “izquierda progresista” y el “activismo humanitario” en su conjunto, es persistir en el engaño y la mentira de una manera tan irracional como repugnante. ¿Qué más pruebas necesitan para reconocer la realidad?

El macabro guion aplicado en Libia se exportó inmediatamente a Siria a través de Daraa. Por suerte a día de hoy, al contrario de lo que ocurrió en Libia, podemos decir que Siria y sus aliados – principalmente Rusia y el Eje de la Resistencia – están derrotando a los terroristas y a las potencias occidentales y las dictaduras del Golfo Pérsico que los patrocinan, sobretodo a raíz del punto de inflexión que supuso la liberación de Alepo. Aunque, por desgracia, la guerra terrorista contra Siria continúa.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] Daraa 2011: Syria’s Islamist Insurrection in Disguise,- artículo de Tim Anderson, profesor titular de Economía Política en la Universidad de Sydney   (Global Research, 16/3/2016).

[2] Syria – Daraa Revolution was Armed to the Teeth from the Very Beginning,- vídeo de las declaraciones del saudí Anwar Al-Eshki a la BBC (YouTube, 7/11/2013).

[3] Lunch with the FT: Sheikh Hamad Bin-Jaber al-Thani,- entrevista con el ex primer ministro de Catar (Financial Times, 15/4/2016).

[4] The day before Deraa: How the war broke out in Syria,- artículo de Steven Sahiounie (American Herald Tribune, 10/8/2016). Este artículo puede leerse en español traducido por el equipo de SOTT: El día antes de Deraa: cómo Occidente llevó a Siria a la guerra civil

[5] Dimisión del príncipe saudita Bandar ben Sultan,- Red Voltaire (17/4/2014). Leer también: La contrarrevolución en Medio Oriente,- un artículo extenso y detallado de Thierry Meyssan sobre el papel desestabilizar de Arabia Saudí en la región, en complicidad con EE.UU. e Israel (Red Voltaire, 15/5/2011).

[6] A Secret Army of Mercenaries for the Middle East and North Africa,- artículo del geógrafo y analista geopolítico Manlio Dinucci (Global Research, 24/5/2011).

[7] The Destabilization of Syria and the Broader Middle East War,- artículo del profesor Michel Chossudovsky (Global Research, 17/6/2011).

[8] Encuentran fosa común en Siria,- información aportada por Hispan TV y recogida por Red Voltaire el 12 de junio de 2011.

[9] EE.UU. entrenó a grupo terrorista ISIS en base secreta de Jordania,- reporte publicado en el Correo del Orinoco (18/6/2014) que cita varias fuentes, entre ellas un informe publicado en febrero de 2012 por el medio estadounidense World Net Daily (WND).

[10]  Las revueltas en Siria no son ni fueron una rebelión popular ni pacífica,- artículo del analista y escritor Mikel Itulain (¿Es Posible la Paz? 1/5/2013)

[11] Los medios de comunicación corporativos y la guerra contra Siria,- artículo bien documentado de Mikel Itulain en su blog ¿Es Posible la Paz? (6/9/2012)

[12] Meet the “Friends of Yihad”,- artículo del analista geopolítico Pepe Escobar (Asia Times Online, 5/6/2013). Traducido al español por Germán Leyens  para Red Voltaire: Los “Amigos de la Yihad” (9/6/2013)

[13] La prensa británica tachaba en 1993 a Bin Laden de “guerrero antisoviético de paz”,- un reporte de Russia Today recordando los elogios a Bin Laden (7/12/2013)

[14] Por qué los sirios apoyan a Bashar al Assad,- artículo del profesor Tim Anderson (puede leerse en español en el Diario Sirio-Libanés (DSL) publicado el 28/10/2014)

[15] El Pueblo de Siria ha hablado,- un detallado artículo del periodista, analista e intelectual francés Thierry Meyssan (Red Voltaire, 6/6/2014)

[16] The Revolutionary Distemper in Syria That Wasn’t,- un amplio artículo lleno de referencias y de información publicado por el escritor y analista canadiense Stephen Gowans (What´s Left, 22/10/2016). Este artículo fue traducido por el equipo de SOTT: Descontento fabricado: el pueblo de Siria nunca deseó la revolución

[17] Syria’s ‘Peaceful’ Protests and “Freedom Bullets,” Testimony from the REAL Syria Civil Defence,- un completo informe publicado por la activista Vanessa Beeley (21st Century Wire, 6/11/2016)

[18]  How narratives killed the Syrian people,- artículo de la investigadora y experta en Oriente Medio Sharmine Narwani (RT, 23/3/2016). Este artículo fue traducido al español por Diego Sequera para la página Misión Verdad: De cómo las narrativas mataron al pueblo sirio (23/3/2016)

[19] Five Years Ago: The US-NATO-Israel Sponsored Al Qaeda Insurgency in Syria. Who Was Behind The 2011 “Protest Movement”?,- informe del profesor canadiense Michel Chossudovsky (Global Research, 16/3/2016)

[20] Muslim Brotherhood Statement about the so-called “Syrian Revolution”,- comunicado de la Hermandad Musulmana sobre la “revolución siria” (The truth about Syria, 12/2/2012)

[21] 2012 Defense Intelligence Agency document: West will facilitate rise of Islamic State “in order to isolate the Syrian regime”,- informe de la DIA publicado por Levant Report (19/5/2015)

[22] WikiLeaks Reveals How the US Aggressively Pursued Regime Change in Syria, Igniting a Bloodbath,- artículo publicada por Robert Naiman (Truthout, 9/10/2015)

[23] George Bush’s memoirs reveal how he considered attacks on Iran and Syria,- publicado por The Guardian, 8/11/2010

[24] ¿Por qué Francia quiere derrocar la República Árabe Siria?,- artículo del analista Thierry Meyssan (Red Voltaire, 12/10/2015)

[25] Kerry admite: EEUU intentó usar a Daesh para derrocar a Al-Asad,- Hispan TV (6/1/2017)

UNA COBARDE VENGANZA CONTRA RUSIA POR LA DERROTA TERRORISTA EN SIRIA

El asesino, el policía turco Mevlut Mert Altintas, se encontraba situado detrás del embajador ruso, Andrei Karlov, ejerciendo de facto como su guardaespaldas instantes antes de dispararle a quemarropa por la espalda en varias ocasiones.

Según puede verse en las imágenes que circulan por todos los medios de comunicación y redes sociales, el asesino del embajador ruso en Turquía, Andrei Karlov, no se encontraba “camuflado” entre los asistentes sino que estaba detrás del embajador ejerciendo de “guardaespaldas” o al menos como miembro de la seguridad del acto público que se celebraba. Actuó con total libertad, con tiempo suficiente para disparar al embajador, amenazar al resto del público asistente y emitir su discurso reivindicativo en referencia a Siria y Alepo.
 
Entonces cabe preguntarse: ¿Quién puso ahí, en ese puesto clave y en ese momento concreto, al terrorista que mató al embajador ruso? ¿Nadie más de los encargados de la seguridad sospecharon nada? ¿Con tan solo 22 años este policía-terrorista ya ocupaba un cargo de tanta responsabilidad? ¿Por qué no había ningún otro policía o miembro de seguridad en la sala? ¿Dónde estaban los escoltas encargados habitualmente de proteger al embajador Karlov? ¿Quién está detrás de turco Mevlut Mert Altintas?
 
A pesar de la “purga” llevada a cabo por Erdogan tras el golpe de Estado de julio pasado, parece que la sombra de Fethullah Güllen [1], y por tanto de EE.UU., es demasiado alargada todavía.
 
Según el portal Haberturk, el atacante, de 22 años, era integrante de la organización terrorista FETO (Organización de Terror Gulenista). El grupo está vinculado al clérigo turco residente en EE.UU. Fethullah Gulen, a quien el Gobierno turco acusa de orquestar el golpe de Estado en Turquía en julio pasado y cuya extradición ha sido solicitada por Ankara a Washington. [RT, 20/12/2016]

Tras dispararle por la espalda el terrorista tuvo tiempo de sobra para lanzar unas soflamas yihadistas que lo vinculan con el Frente al Nusra. Lo cual indica que ningún otro policía se encontraba junto a él en la sala. Actuó con total libertad, sin obstáculos y con el tiempo necesario. 

El régimen turco tendrá que dar muchas explicaciones. Turquía es miembro de la OTAN. Recordemos que en estos momentos al menos 14 oficiales militares de EE.UU., Israel, Arabia Saudí, Catar, Jordania y la propia Turquía permanecen todavía detenidos en Siria después de que fueran encontrados en un bunker en Alepo [2], desde donde dirigían y asesoraban a los grupos terroristas salafistas, principalmente al Frente al Nusra. Ya en septiembre de este año unos 30 oficiales militares y agentes de inteligencia de Israel, EE.UU., Reino Unido, Catar, Arabia Saudí y Turquía murieron como consecuencia de un bombardeo ruso contra los terroristas en el este de Alepo [3]. Algunos manipuladores todavía definen esta guerra de invasión contra Siria como una “guerra civil”.
 
El régimen de Erdogan maneja un doble discurso y un doble juego en Siria [4], donde por un lado apoya a los terroristas takfirís al mismo tiempo que estrecha sus lazos y llega a acuerdos importantes con la Federación de Rusia en materia comercial, económica o de “lucha contra el terrorismo”. Es más que probable que este asesinato en Ankara pretenda dañar ese acercamiento geoestratégico entre Rusia y Turquía. Aunque al igual que ocurre con la imposición de sanciones promovidas por EE.UU. y la UE, estos ataques no hagan más que fortalecer a Rusia y estrechar sus vínculos con sus aliados, como se pudo comprobar apenas 24 horas después del asesinato del embajador ruso, a raíz de una reunión mantenida entre Rusia, Irán y Turquía.
                                                                                                                                                                                                                                                                          
Los cancilleres de Rusia, Serguéi Lavrov, Irán, Mohamad Yavad Zarif y Turquía, Mevlut Cavusoglu, realizaron una reunión trilateral este martes para encontrar una solución política y diplomática al conflicto en Siria. El diplomático ruso afirmó que “Irán, Rusia y Turquía están preparados para asistir en la preparación del acuerdo que se está elaborando entre el Gobierno sirio y la oposición y convertirse en su garante”. (…) Tras la reunión de este martes en Moscú (Rusia), los representantes acordaron “el respeto a la soberanía, independencia, unidad e integridad territorial de la República Árabe de Siria”. [Telesur, 20/12/2016]
Lo que sí parece claro es que este asesinato es una venganza cobarde tras la derrota de la OTAN y sus grupos yihadistas en Alepo. También supone un nuevo intento de frenar la preponderancia de Rusia en el escenario geopolítico global, en unos momentos además en los que Donald Trump, si no traiciona su palabra y no se produce una rebelión interna en EE.UU. que lo impida, pretende abandonar la política imperialista de “cambio de régimen” y se dispone a asumir el carácter multipolar del nuevo orden mundial para las próximas décadas, terminando así con la supremacía unilateral estadounidense.
 
Quienes lloraron de pena y frustración tras la liberación del este de Alepo de la barbarie terrorista, hoy estarán celebrando este “moderado” asesinato cometido por uno de sus “rebeldes”. Algunos lo están justificando, como han hecho por ejemplo desde la cadena de propaganda imperialista CNN o la catarí Al-Jazeera. Es el consuelo inhumano de los perdedores que no quieren reconocer la nueva realidad.