Etiquetado: Consejo de Seguridad

Trump amenaza a Corea del Norte: el ruido que precede al acuerdo

“Fuego” de artificio y “furia” de cantina. Así podemos calificar las nuevas amenazas del presidente estadounidense contra Corea del Norte. Una reiterativa bravuconada de Donald Trump para contentar al Estado Profundo y entretener a los medios corporativos. Unas declaraciones que llevarán inevitablemente a la frustración de los más belicistas cuando la realidad geopolítica mundial se imponga de nuevo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha endurecido su discurso contra el régimen de Corea del Norte, al que ha instado a no realizar ninguna amenaza más si no quiere encontrarse con un nivel de “fuego” y “furia” inédita en la historia mundial. “Se encontrarán con un fuego y una furia nunca vistos en el mundo” (…) “Será mejor que Corea del Norte no haga más amenazas a Estados Unidos”, ha advertido Trump, durante una reunión en su club de golf de Bedminster (Nueva Jersey) en la que, de brazos cruzados y con un tono contundente, ha deslizado la posibilidad de una acción militar contra el país asiático. [Huffington Post, 8/8/2017]

Sin duda que estas declaraciones de Trump tienen mucho que ver con la aprobación por parte del Consejo de Seguridad de la ONU de una propuesta de EE.UU. para sancionar a Pyongyang y que fue aprobada con el voto a favor de Rusia y China (5 de agosto de 2017). Resulta paradójico que Moscú y Pekín den un giro tan radical en su postura y aprueben ahora la imposición de nuevas sanciones contra Corea del Norte cuando ellos mismos han condenado y están sufriendo este tipo de políticas injerencistas ejecutadas por Washington.

Este sorprendente cambio, sin embargo, puede interpretarse como una forma de ganar tiempo y de relajar las tensiones entre China-Rusia y Estados Unidos (la Casa Blanca se entiende). Todo apunta a que previamente hubo algún tipo de acuerdo entre Estados Unidos y China [1], lo que llevó al presidente Trump a cancelar un discurso justo antes (el 4 de agosto) de la reunión del Consejo de Seguridad y en el cuál se esperaba el anuncio de sanciones contra China por parte de Washington. Es decir, China habría cedido su voto ante Estados Unidos a cambio de suspender las sanciones en su contra (por ahora); y habría convencido a Rusia para que se uniera a ella en la votación.

Esta es una arriesgada maniobra diplomática, puede que una estupidez también. Resulta demasiado ingenuo pensar que tras esta unanimidad en el Consejo de Seguridad Estados Unidos reducirá su despliegue militar y armamentístico en la península coreana como gesto de buena voluntad o que cancelará su guerra económica contra China y Rusia. Al contrario, Trump se sentió envalentonado y legitimado para continuar con sus amenazas al resto del mundo, lo que ha enfadado sobremanera a los chinos.

En este sentido es previsible que esta presión puesta ahora sobre Pyongyang por parte de China y Rusia a través de su voto en el Consejo de Seguridad, pronto se dará la vuelta para señalar hacia Washington. De hecho China, en la misma reunión del Consejo de Seguridad que sancionó a Norcorea, criticó también el despliegue del sistema antimisiles THAAD de Estados Unidos en suelo surcoreano. Rusia (quizás arrepentida) también apuntó en esa dirección.

Aunque China, gran aliada de Corea del Norte, ha sumado su apoyo a la resolución, su embajador ha aprovechado para criticar el despliegue del sistema estadounidense antimisiles THAAD en suelo surcoreano (…) “El despliegue del THAAD no va a solucionar los ensayos nucleares y lanzamientos de misiles de Corea del Norte”, ha avisado el diplomático Liu Jieyi (…); una opinión que ha compartido su colega ruso. “Un factor adicional desestabilizador en la región consiste en el incremento en Corea del Sur de los elementos del sistema de defensa antimisil estadounidense THAAD”, ha coincidido Nebenzia, “y será difícil avanzar hacia la desnuclearización mientras Corea del Norte sienta amenazada su seguridad”. [Agencia EFE,- 5/8/2017]

Más allá de la contundente retórica empleada por Trump, los imperialistas saben perfectamente que Corea del Norte no es Afganistán, donde Washington pudo lanzar ante el mundo “la madre de todas las bombas” sin recibir ninguna respuesta militar, política o diplomática en su contra o la de alguno de sus “aliados” en la región (Japón y Corea del Sur principalmente). Esto lo reconoce incuso la prensa anglosajona. Corea del Norte es una potencia nuclear. Geográficamente se encuentra entre Rusia y China, también política y comercialmente hablando [2]. Ninguna de estas dos potencias va a permitir que estalle el caos a sus pies. Por todo esto Norcorea no ha sido ni será bombardeada.

Se está incrementando por enésima vez la tensión en la península coreana y se multiplica el ruido mediático convertido en propaganda de guerra, pero la sangre no llegará el río. Son tan vacías las amenazas de Trump que ni siquiera su equipo de gobierno tenía idea de que hubiese un plan “inminente” para atacar a Corea del Norte. Pero la ficticia amenaza que supone Kim Jon-Un para el resto del mundo sirve a Estados Unidos para justificar su enorme despliegue militar por todo el sudeste asiático y el Mar de China Meridional que, como sabemos, busca cercar militarmente y cortar las rutas comerciales de su gran competidora, China.

Ese “peligro para la paz mundial” llamado Kim Jong-un tendió la mano (junto a China) a Estados Unidos en varias ocasiones para detener la escalada nuclear en la península de Corea, y fue Barack Obama, el “Premio Nobel de la Paz”, quien la rechazó con arrogancia y desplegando más armamento nuclear frente a las fronteras norcoreanas. En marzo de este mismo año fue Donald Trump quien rechazó la propuesta de China para “reducir la tensión” en la península y “evitar una colisión frontal” entre Estados Unidos y Corea del Norte.

¿Quién quiere realmente la paz y quién la boicotea? ¿Quién es el verdadero peligro para el resto del mundo?

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha desestimado la propuesta de Corea del Norte de suspender los ensayos nucleares si Estados Unidos termina sus ejercicios militares anuales con el Sur. (…). El ministro de Relaciones Exterioresde Corea del Norte Ri Su-yong dijo a Associated Press el sábado que “si continuamos en este camino de confrontación, esto llevará a resultados muy catastróficos, no sólo para los dos países, sino también para todo el mundo”. “Es realmente crucial para el gobierno de Estados Unidos retirar su política hostil contra la RPDC y como una expresión de esto detener los ejercicios militares, ejercicios de guerra, en la Península Coreana. Entonces responderemos de igual manera” [BBC News, 25/4/2016]

Por otro lado las amenazas contra Norcorea tratan de escenificar una aparente demostración de fuerza por parte de una maquinaria imperial que ya no puede imponer unilateralmente sus políticas al resto mundo. En el fondo las amenazas de Trump no dejan de ser gritos de impotencia de un imperio en decadencia.

La presión política, mediática y militar de Washington sobre Pyongyang suponen un nuevo intento vacío de mostrar ante el mundo un poderío que ya no tienen en unos momentos en los que, fruto precisamente de la pérdida de la hegemonía global estadounidense, Trump se dispone a negociar con China y Rusia un acuerdo para estabilizar la península de Corea. El nuevo presidente surcoreano Moon Jae-in mostró en varias ocasiones su intención de visitar Pyongyang “si se dan las condiciones adecuadas“.

Esperemos que así sea. Bienvenidos (una vez más) a la nueva era mundial multipolar.

REFERENCIAS – NOTAS 

[1] Why Siding with Washington on Korea May Be Dangerous,- artículo de Finian Cunningham (Strategic Culture Foundation, 10/8/2017) https://www.strategic-culture.org/news/2017/08/10/why-siding-with-washington-korea-may-be-dangerous.html

[2] The Real Reason Washington is Worried about North Korea’s ICBM Test,- artículo de Stephen Gowans (What’s left, 5/7/2017)

 

EE.UU. ataca Siria: Al Qaeda sustituye al Consejo de Seguridad de la ONU

Hace años que los halcones imperialistas estaban buscando la escusa perfecta para bombardear directamente Siria. Obama lo intentó el 4 de septiembre de 2013 siguiendo un patrón similar al actual. Utilizando como excusa los ataques químicos provocados por los terroristas en la Ghouta oriental de Damasco unos días antes, Washington disparó dos misiles desde sus buques desplegados en la base militar de Rota (España) con dirección a Damasco. Los misiles estadounidenses fueron interceptados por los sistemas de defensa rusos antes de que éstos llegaran a su destino.

Este hecho marcó un antes y un después en Siria y evidenció el cambio que se ha producido en la balanza de poder mundial en los últimos años. Estados Unidos se encontró con un contrapeso militar (también político, económico, financiero…) que le imponía unos límites, unas “líneas rojas” que ya no podía sobrepasar como antaño.

Ahora Estados Unidos realiza una peligrosa demostración de fuerza en el momento de mayor debilidad de su historia reciente. De forma unilateral, sin permiso del Congreso de Estados Unidos, sin un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU, sin esperar a las conclusiones de una investigación que ni siquiera se ha iniciado, utilizando como excusa de nuevo otro ataque con armas químicas en Siria, el presidente Donald Trump ordenó atacar la base militar de Ash Shairat, en la provincia de Homs, matando al menos a 6 militares sirios. Esta gravísima decisión cuyas consecuencias geopolíticas todavía no se pueden calibrar, fue tomada basándose en las acusaciones lanzadas por parte de Al Qaeda en Siria contra el gobierno Damasco apenas 72 horas antes. Los terroristas [1] señalaron el objetivo, le ofrecieron la excusa y Washington salió en su ayuda, actuando como si estos terroristas formaran parte oficialmente del ejército estadounidense. La palabra de Al Qaeda pesó más que el veto de Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Esto sienta un peligroso precedente. ¿Cuánto van a tardar los terroristas en escenificar otro “ataque químico del régimen” para forzar otra intervención militar de EE.UU.? ¿Con qué argumentos va a oponerse Donald Trump a otro bombardeo cuando vuelvan a circular los vídeos de los Cascos Blancos (Al Qaeda) por todos los medios de comunicación occidentales?

Rusia siempre había considerado que un ataque directo de la OTAN contra Siria sería considerado como un ataque a los intereses y a la seguridad de la propia Rusia. Sin embargo, en esta ocasión, ni Rusia ni Siria han querido interceptar ninguno de los 59 misiles Tomahawk lanzados desde dos buques estadounidenses desplegados de forma permanente en la base española de Rota. (parece ser que sólo 23 misiles de los 59 lanzados alcanzaron la base militar siria). Esta contención de Rusia, a la que desde Occidente se acusa de ser un peligro para la paz, ha evitado de momento una guerra nuclear mundial. Pero sienta un precedente peligroso si Washington lo interpreta como un síntoma de miedo o impotencia y sienta la tentación de repetirlo.

El ataque no iba dirigido solamente contra Al Assad, sino que envía un claro mensaje también a Rusia, que fue quien vetó en el Consejo de Seguridad de la ONU la resolución presentada por EE.UU., Reino Unido y Francia el pasado miércoles 5 de abril. Aquellos globalizadores que acusaban a Donald Trump de ser un títere en manos de Putin, se han quedado sin argumentos. Con este ataque Trump también buscaba demostrar que no es un “agente del Kremlin”.

Si Rusia no responde con alguna acción geoestratégica ante esta amenaza, Estados Unidos no se conformará con dar un “pequeño escarmiento” a Al Assad. La política de “cambio de régimen” en Siria vuelve a estar sobre la mesa de Donald Trump a pesar de sus promesas electorales y de que horas después de que ocurrieran los ataques químicos en Idlib, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijera que no está en la agenda del gobierno derrocar a Al Assad. Repito: ya se habían producido los ataques químicos en Idlib cuando desde el gobierno estadounidense se reafirmaron en su política de no injerencia en Siria respecto a la continuidad de Al Assad. Por lo tanto, el argumento del “ataque químico” no sirve de excusa para justificar el ataque contra Siria y el cambio en el discurso de la Casa Blanca. Bombardear un país, destruir su infraestructura, matar a militares y civiles, no parece la mejor manera de respetar su soberanía y la estabilidad de su gobierno.

Este jueves, de nuevo, el Secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson afirmaba que los pasos para eliminar al presidente sirio “ya están en marcha”, según informaba Russia Insider el viernes. Ésta tampoco parece la mejor vía para llegar a un acuerdo con Rusia; acuerdo del que Rex Tillerson es un fuerte defensor, por ahora.

¿Entonces qué ha ocurrido para que Trump diera este giro radical tan peligroso en apenas 48 horas?

Trump ha cedido a las enormes presiones del Establishment (complejo militar-industrial-financiero-mediático) en un ejercicio de irresponsabilidad absoluto. Su promesa de no intervenir militarmente en otros países para centrarse en el desarrollo interno del país ha saltado por los aires. ¿Es definitiva esta vuelta al viejo imperialismo belicista? Todavía no podemos saber si este viraje supone una derrota absoluta de Trump frente al Estados Profundo, o si quizás sea una forma (peligrosa, ilegal y criminal) de ganarse su confianza para que rebajen la presión sobre su presidencia y le permitan implementar su programa de gobierno.

Esta última hipótesis es la que maneja también el reconocido investigador y periodista francés Thierry Meyssan, cuyos contactos con los servicios secretos de algunos países de Oriente Medio parecen evidentes. En su artículo Donald Trump impone su autoridad a sus aliados  (publicado el 8 de abril) Meyssan recuerda que Rusia y Siria fueron avisados con anterioridad por Washington del bombardeo contra la base de Ash Shairat, que se encontraba “prácticamente vacía” en el momento del  ataque, lo que explicaría porqué no interceptaron ninguno de los misiles. Trump pretendería con este ataque suavizar la presión del Estado Profundo. Y Rusia y Siria, por su parte, habrían “aceptado” este ataque para que Trump tome “autoridad” interna y pueda posteriormente implementar su plan inicial para acabar con el terrorismo yihadista en Siria e Irak. De hecho las imágenes publicadas de la base militar tras el ataque evidencian que los daños ocasionados no parecen ser cruciales o inasumibles para Damasco.

Arriesgada maniobra ésta, pero no puede descartase. Tengamos en cuenta, además, que la alternativa a la caída de Trump sería Hillary Clinton, una de las promotoras de la doctrina del “cambio de régimen” y del patrocinio de Al Qaeda en Libia y Siria, quien el pasado miércoles, horas antes de que lo anunciara Donald Trump, reclamaba nuevamente “bombardear Siria”.

En cualquier caso, las continuas contradicciones de Trump entre su discurso y los hechos son demasiado preocupantes. Si alguna vez existió un mínimo de esperanza en que su política exterior girara pronto hacia la racionalidad y el respeto al Derecho Internacional, ésta también fue bombardeada en la madrugada del viernes 7 de abril de 2017. Excepto para los terroristas, aquellos a los que Trump pretende combatir, que casi en paralelo a los ataques de EE.UU. iniciaron una ofensiva contra el ejército sirio en la carretera que une las ciudades de Homs y Palmira. Al Qaeda y sus patrocinadores felicitaron a Trump a través de las redes sociales por su ataque contra Siria [3].

De aquí adelante, o eso parece a tenor de los acontecimientos recientes, bastarán unas cuantas imágenes y unos vídeos prefabricados por los Cascos Blancos para que Washington y sus títeres europeos decidan bombardear un país soberano. Al Qaeda y su aparato de propaganda “humanitaria” se convierten a partir de ahora en árbitros de los conflictos internacionales y en los jueces del Derecho Internacional.

REFERENCIAS – NOTAS 

[1] No importa las siglas bajo las que actúen o las coaliciones que formen por cuestiones estratégicas; su matriz es Al Qaeda y su ideología es el wahabismo con epicentro en Arabia Saudí; todos ellos son los herederos de los “muyahidines” creados por la CIA y dirigidos por Brezinsky en 1979 para utilizarlos contra la Unión Soviética en Afganistán.

[2] Syria: New U.S. Air Support On Request Scheme For Al-Qaeda,- Moon of Alabama (7/4/2017) http://www.moonofalabama.org/2017/04/syria-us-creates-new-air-support-request-scheme-for-al-qaeda.html#more

[3] Without Evidence, Trump Launches 59 Cruise Missiles, Destroying Syrian Air Force Base,- (21st Century Wire, 7/4/2017) http://21stcenturywire.com/2017/04/07/without-evidence-trump-launches-us-59-cruise-missiles-destroying-syrian-air-force-base/