ÉBOLA: EL RESULTADO DEL IMPERIALISMO Y EL EXPOLIO OCCIDENTAL EN ÁFRICA

Ya es bien sabido por todos nosotros que la conciencia en occidente es selectiva. Un sólo muerto en Europa o EE.UU. representa un hecho mucho más dramático que miles de muertos en África. La muerte de Thomas Duncan en Dallas (Texas) y el contagio de Teresa Romero en España han servido para que los gobiernos occidentales se movilicen contra esta enfermedad. Sin embargo, al igual que ocurre cuando se utiliza el argumento de “la lucha contra el terrorismo” o en favor de la “democracia” en otras partes del mundo, la lucha de Occidente contra el ébola esconde otros espurios intereses que nunca son cuestionados y resaltados por los grandes medios corporativos.
 
El mes pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon hicieron un llamamiento internacional para frenar la expansión del ébola en África, principalmente en Sierra Leona, Liberia y Guinea. La primera nación en responder fue Cuba [1], quien de inmediato anunció el envío de 165 médicos y otro personal especializado a Sierra Leona. La ONU no pudo más que elogiar este hecho, aunque los grandes medios de comunicación lo pasaron por alto. En la actualidad los profesionales de la salud cubanos están presentes en 32 naciones de África con más de 4.000 colaboradores, de ellos más de 2.500 son médicos. Hoy en día son más de 50.000 los trabajadores cubanos de la Salud que trabajan en 66 países, de los cuales 32 son africanos. Desde el triunfo de la Revolución, Cuba realizó cerca de 600.000 misiones en 158 países, con la participación de 326.000 profesionales de la salud [2]. Recordemos que Cuba es un país subdesarrollado que sufre desde hace más de 50 años el bloqueo económico y comercial de los países ricos y sus corporaciones financieras y empresariales.
 
Por su parte EE.UU. también se ha movilizado en la lucha contra el ébola. Pero de forma diametralmente opuesta a la de Cuba. Barak Obama anunció hace unos días la llamada “Operación Asistencia Unida de Estados Unidos”, que consistirá básicamente en la creación de un cuartel general en Liberia que contará con al menos 3.000 militares, un puente aéreo y un centro de selección en Senegal. El portavoz de Obama, Josh Earnest, aclaró que “ninguno de los integrantes de esa fuerza militar proporcionará cuidado directo a los pacientes de ébola”. Pero entonces, para luchar contra el ébola, ¿se necesitan militares o se necesitan médicos en África? Margaret Chan, la directora de la Organización Mundial de la Salud, dejó claro días antes qué se necesita en África:
 
“Lo que más necesitamos son personas, personal médico. Lo más importante para evitar la trasmisión del ébola es tener las personas adecuadas, los especialistas adecuados y entrenados apropiadamente, para enfrentar este tipo de crisis humanitaria”. (…) Cuba es famosa mundialmente por su capacidad de entrenar excelentes médicos y enfermeras. Es famosa, además, por su ge­nerosidad y solidaridad con los países en la ruta hacia el progreso (…)”. [3]

¿Por qué entonces Obama no envía 3.000 médicos y personal civil especializado en lugar de enviar a 3.000 militares que ni hacen falta ni nadie ha pedido su presencia? Sencillamente porque el ébola está sirviendo como pretexto a EE.UU. para incrementar su presencia militar y su hegemonía en África, algo que lleva varios años haciendo a través del Africom, el mando militar estadounidense en África [4]. Las razones de tipo “humanitario” son una vez más la excusa oficial, pero la realidad más allá de la propaganda es también la misma que en ocasiones anteriores: EE.UU. pretende por un lado proteger los intereses económicos de las corporaciones norteamericanas en la zona y a la vez frenar la imparable presencia e influencia de China en el continente africano. Es necesario apuntar que en 2009 China superó a los EE.UU. como mayor socio comercial de África, y en 2013 el volumen comercial de China con los países africanos doblaba prácticamente al de los EE.UU. En estos momentos China ya es la primera potencia económica del mundo superando a EE.UU. [5]. No es fruto de la casualidad que China tenga grandes intereses comerciales (sobretodo relacionados con el petróleo y el gas) justo en aquellos países africanos donde EE.UU. y Europa deciden desplegar sus “intervenciones humanitarias”.
 

“(…) los intereses de las grandes compañías estadounidenses y europeas están en peligro debido a las rebeliones populares (como la del delta del Níger, resultado de las consecuencias medioambientales y sociales de la explotación del petróleo) y a la competencia de China, cuyas inversiones resultan mucho más útiles y ventajosas para los países africanos. Para tratar de mantener su influencia en África, Estados Unidos creó en 2007 el AfriCom. Utilizando como cobertura las supuestas operaciones humanitarias, esa estructura militar estadounidense recluta y forma en los países africanos oficiales y miembros de las fuerzas especiales locales a través de cientos de actividades militares. Una base fundamental para la realización de esas operaciones es la base de Sigonella –en Sicilia–, donde está desplegada laTask Force de los marines estadounidenses. Desde esa base parte la rotación de los escuadrones estadounidenses en África, fundamentalmente en África Occidental. Desde allí comienza la campaña de Obama «contra el virus del ébola»”. [6]

 
Los países que más están sufriendo las consecuencias del ébola, como Sierra Leona, Liberia y Guinea, se encuentran entre los países más pobres de África y del mundo. Las enfermedades como el ébola, la malaria, el sida, el cólera, el sarampión, etc. se ceban con los países más pobres que no cuentan con un sistema y unas infraestructuras sanitarias desarrolladas. Sin embargo estos países así como todo el continente africano son ricos en recursos naturales como petróleo, gas, oro, diamantes, uranio, cobalto, platino y otros minerales, biodiversidad, etc. Una de las causas de esa pobreza y de esa falta de infraestructuras sanitarias físicas y humanas que podrían frenar la expansión de estas enfermedades y evitar millones de muertes está – además de en la propia corrupción interna de los gobiernos títeres que dejan que las corporaciones occidentales saqueen a sus pueblos – en el expolio que sufren estos países a través de la Deuda Externa [7]. Estos países además sufren las consecuencias de los “planes de ajuste estructural” que los organismos financieros internaciones y los países acreedores imponen a estos países del sur desde los años 70 y 80 del siglo pasado a cambio de recibir financiación. El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, principalmente, así como los gobiernos occidentales (EE.UU/UE), lejos de ayudar al desarrollo de estos países, con sus créditos impagables y sus imposiciones para que se adopten políticas neoliberales (privatizaciones, reducción del gasto público y social, reforma fiscal favorable al capital, desregulación laboral, etc.) han contribuido enormemente al retroceso y al empobrecimiento crónico de las poblaciones del continente africano. Desde los años 70 hasta hoy los países desarrollados del Norte han recibido de los países subdesarrollados del Sur hasta 100 veces más del dinero que les prestaron. Los países del Sur en cambio han multiplicado su deuda desde entonces debido a las tasas de interés que se les imponen. Para pagar sus primeras deudas contraen nuevas deudas. Es un círculo vicioso en el que la Banca privada internacional y los países ricos siempre ganan. ¿No nos suena de algo todo esto a los ciudadanos del sur de Europa? ¿Puede un país y un continente como África salir de la pobreza y desarrollarse bajo esta dictadura económica internacional a la que están sometidos? El resultado de este sistema monetario, financiero y económico está a la vista de todos.  
 
Pero además, en aquellos países africanos donde existen gobiernos que no permiten que las potencias occidentales del Norte expolien los recursos de su país e intentan que los beneficios de sus recursos reviertan en el bienestar de sus poblaciones, sus gobernantes son atacados y derrocados por las potencias occidentales a través de golpes de Estado, alentando los conflictos étnicos o religiosos internos, financiando a grupos terroristas, o directamente invadiendo militarmente el país bajo el argumento de la “intervención humanitaria” o la “lucha contra el terrorismo”. El caso de Libia – que era el país de mayor nivel económico per-cápita de África [8] – y el asesinato de su líder Muamar Gadafi son el ejemplo reciente más clamoroso de este tipo de expolio imperialista occidental impuesto a sangre y fuego a los pueblos del Sur que pretenden ser soberanos.
 
Si realmente lo que buscan EE.UU/UE y las instituciones internacionales es luchar contra el ébola y ayudar a los países africanos afectados, en lugar de militares y “paquetes de ayuda humanitaria”, es decir, limosnas que no sirven para nada y hacen crónica la pobreza, ¿por qué Occidente no deja de ahogar y explotar África a través de la deuda externa? ¿por qué no dejan de promover golpes de Estado y de apoyar a gobiernos corruptos que permiten el expolio de la riqueza de África por parte de los países ricos del norte? ¿por qué no invierten en la investigación y desarrollo de las vacunas que pueden curar estas enfermedades que afectan principalmente a los países menos desarrollados?

No invierten en investigación porque la finalidad de cualquier inversión en un sistema capitalista se basa en la lógica de obtener el máximo beneficio económico, y no en cubrir las necesidades básicas de los seres humanos. Las multimillonarias empresas farmacéuticas no tienen ningún interés en crear vacunas y medicamentos que erradiquen estas enfermedades que afectan a los países más pobres. No son rentables.  La vida de los afectados ocupa un papel irrelevante en una economía de mercado. El “mercado” no se encarga de ellos, y los gobiernos neoliberales delegan en el mercado su obligación de planificar, regular, impulsar la economía y redistribuir la riqueza en beneficio de las mayorías.

La naturaleza depredadora e inhumana de este insostenible sistema capitalista neoliberal en el que estamos, queda en evidencia al escuchar las declaraciones que realizó el consejero delegado de la multinacional farmacéutica Bayer, Marijn Dekkers, en diciembre del año pasado durante un foro de la industria farmacéutica celebrado en Londres: “Nosotros no creamos este medicamento para los indios, sino para los occidentales que pueden pagarlo” [9]. Estas repugnantes y clarificadoras declaraciones las hacía en el contexto de un litigio que mantenía la farmacéutica Bayer con el gobierno de la India, el cual pretendía modificar las leyes sobre patentes farmacéuticas para que las empresas locales pudieran fabricar medicamentos genéricos contra el cáncer mucho más baratos y, por tanto, más asequibles por las clases más desfavorecidas. ¿Puede depender la vida de millones de personas inocentes de las decisiones que adopten este tipo de criminales desde sus despachos?

En definitiva, Occidente no pretende erradicar el ébola en África. Sencillamente porque necesitan una África pobre, enferma, fracturada, desunida, endeudada… para poder seguir explotando sus enormes recursos y su mano de obra barata.

“(…) El imperialismo es cada vez más peligroso y está cada vez más desesperado. NO quiere hacer avanzar económica y tecnológicamente a África, no quiere que las riquezas de África reviertan en los africanos y ve todavía a este continente como un lugar de enriquecimiento y piensa que sus materias primas le pertenecen. El imperialismo está dando sus últimos coletazos antes de desmoronarse. Su economía está en ruinas y los países imperialistas están muy endeudados. El AFRICOM es una herramienta para salvar a un anacrónico sistema en descomposición. Los jóvenes de África deben aumentar y proteger las riquezas de África para el beneficio de la población africana. Los jóvenes de África donde quiera que estén deben defender lo que es suyo por todos los medios necesarios”. Motsoko Pheko, escritor y ex-miembro del Parlamente de África del Sur. [10]

NOTAS
 
[2] OMS: Cuba da ejemplo en la lucha contra el ébola en África,- artículo de Salim Lamrani (Opera Mundi, 22/9/2014)
 
 
[4] Africom: control de África,- recopilación de artículos relacionados con el imperialismo en África. (Red Voltaire)
 
[5] China es ya la primera potencia mundial,- Expansión.com., 8/10/2014.
 
[6] Ébola: el Pentágono se instala en África,- artículo de Manlio Dinucci (Red Voltaire, 23/9/2014)
[7] Entrevista realizada por AttacTV a Eric Toussaint, historiador y politólogo belga, presidente del CADTM-Bélgica (Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo), miembro del Consejo Científico de Attac Francia y del consejo internacional del Foro Social Mundial. (YouTube, 26/5/2010)
 
[8] Una comparativa entre la democracia en España y la democracia en Libia durante la época de Gadafi.,- artículo de Mikel Itulain (blog ¿Es posible la paz? 26/1/2013)  
[10] AFRICOM, el chacal imperialista disfrazado de oveja humanitaria,- artículo de Motsoko Pheko, escritor y ex-miembro del Parlamente de África del Sur, publicado en Panbazuca News (visto en la web Euskal Herriko Antinperialistak, 29/8/2014) 
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  1. ADOLFO FERRERA MARTÍNEZ

    Pues lo primero de todo es reconocer que nos están mintiendo los gobiernos y medios de comunicación. Dejar de ver y de leer (consumir) estos medios. Difundir esta información, no sólo a través de las redes sino difundirlo verbalmente en nuestro entorno más cercano, concienciar a quienes tenemos alrededor. Participar en todos aquellos actos políticos o sociales que denuncien estos hechos. (…) De momento por ahí podemos empezar.

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  2. Rafael Domínguez Losada

    ● A África le sucede ahora lo que a nosotros en las edades obscuras del catolicismo, cuando enfermábamos de todo antes de que comenzásemos a comer mejor, adoptásemos sanitarios y agua potable para las viviendas y retirásemos de las calles basureros, estercoleros, arroyos infectos y todo tipo de animales (cerdos, vacas, gallinas, caballos, etc.).
    ● Las vacunas ya no eran necesarias sino para que FarMafia comenzase uno de los más grandes negocios de la actualidad a costa de la salud, pues las enfermedades estaban cayendo a su tasa más baja y no se redujeron por las vacunas sino en la medida que que continuaron mejorándose las condiciones de vida. Y los putos médicos juran a Hipócrates para después recetar todo tipo de basura a discreción, por mor de la chequera con que se les soborna. Puta y repugnante humanidad, despreciable en todo tiempo: Excepto por los menos, entre los que me considero.
    ● ¿Alguien tiene algo que objetar al respecto?

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