HILLARY CLINTON, LA REPRESENTANTE DE WALL STREET, ES UN PELIGRO PARA LA PAZ MUNDIAL

 
Hillary Clinton es corrupta y criminal a partes iguales. En una verdadera democracia, donde existiera una opinión pública crítica y una justicia imparcial, Clinton ya estaría detenida y su carrera política finiquitada. La lista de delitos por los que está imputada [1], a raíz de la investigación sobre sus correos electrónicos particulares, son lo suficientemente graves como para que esto ocurriera. Por desgracia para el pueblo trabajador estadounidense y el resto del mundo esto no va a ocurrir. El espectáculo “democrático” del régimen estadounidense debe continuar.  
 
El lunes 13 de junio, tras la masacre de Orlando, Hillary Clinton “denunciaba” en uno de sus actos electorales celebrado en Cleveland (Ohio), que ciudadanos de Arabia Saudí, Catar y Kuwait estaban financiando a grupos extremistas en todo el mundo [Hispan TV, 14/6/2016]. Fíjense en el detalle: en su declaraciones no acusa directamente a estas dictaduras del Golfo de financiar el terrorismo, sino que emplaza a sus dirigentes a que tomen todas las medidas posibles para evitarlo. Su cinismo no conoce límites. 
 
Hillary Clinton sabe de primera mano quién, cómo, cuándo y dónde se financian estos grupos terroristas y el porqué del inicio de las “primaveras árabes”. [recomiendo leer este artículo del analista geopolítico F. William Engdahl: Los correos de Hillary, Dinares de oro y primaveras árabes]
 
Nada ocurre en Oriente Medio sin la supervisión y el conocimiento de los servicios secretos de EE.UU. De la misma forma que la candidata Clinton sabe que Arabia Saudí es, junto a las grandes corporaciones de Wall Street, uno de los principales financiadores privados de su campaña electoral con más de 40 millones de dólares, cerca del 20% del fondo que su campaña ha recaudado en los últimos dos años. Desde la oficina de relaciones públicas de Hillary Clinton se está haciendo todo lo posible para que los medios no publiquen esta información [2].
 
¿Podría explicarnos la “moderada” candidata Hillary Clinton cómo es posible que el criminal régimen saudí, patrocinador e ideólogo principal del terrorismo takfirí en el mundo, tenga interés en financiar gran parte de su campaña electoral siendo ella una infatigable luchadora contra el terrorismo y a favor de los Derechos Humanos en el mundo?
 
“Arabia Saudí siempre ha patrocinado tanto al Partido Republicano como al Partido Demócrata, y en las elecciones actuales también provee, con total entusiasmo, el 20 por ciento del costo de la campaña de Hillary Clinton, dijo el domingo el príncipe heredero adjunto saudí, Mohamad bin Salman, según un reporte oficial de la agencia oficial jordana Petra, (…)” [3]
La agenda en política exterior que aplicaría Hillary Clinton es bastante predecible teniendo en cuenta su trayectoria, sus declaraciones y quiénes la apoyan. Ha prometido intensificar su apoyo al régimen sionista de Israel, lo que significa más muertes de inocentes y la continuidad del apartheid contra Palestina. Está comprometida con la alianza de Israel con Arabia Saudí en contra de Siria, y por extensión en contra de Irán y Hezbolá. Por supuesto seguirá apoyando y utilizando a los terroristas yihadistas para derrocar gobiernos y desestabilizar todo Oriente Medio y norte de África, tal y como hizo en Libia en 2011 siendo Secretaria de Estado de EE.UU., donde incluso celebró ante las cámaras de televisión, con una carcajada propia de una sicópata, el asesinato extrajudicial de Gadafi [4], que fue ejecutado por mercenarios pagados en petrodólares, hoy en día trasformados en el llamado Estado Islámico. No tiene problema en reconocer que ellos financiaron y armaron a los grupos terroristas en Irak y Siria [declaraciones de Clinton en The Atlantic, 10/8/2014], y culpa de la caótica situación actual en la región al presidente Obama por no haber incrementado sus acciones militares y su apoyo a estos terroristas, lo que propició según ella la expansión del Estado Islámico. Su belicismo y falta absoluta de ética son impresionantes.
 
“Para Clinton, que no se escandaliza por el método utilizado, sino que más bien critica la falta de mayor energía por parte del presidente Barack Obama, el modelo a seguir sería el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en su reacción contra los guerrilleros de Hamas en Gaza, que ha provocado más de 2000 víctimas, el 75 por ciento civiles, entre ellas más de 500 niños, además de más de 10 mil heridos y cuantiosas destrucciones.  Las críticas internacionales, incluso de referentes y comunidades judías, por el exceso de fuerza utilizado, no tienen mucha importancia para la ex ministra. “Las víctimas civiles, los niños, las mujeres, son todos efectos colaterales de una política justa”, sostiene la líder política”. [5]
Defiende también el incremento de la escalada militar de la OTAN en Europa del este contra Rusia, con el consiguiente riesgo que eso supone. Así como la intervención de EE.UU. en contra de los gobiernos de izquierdas en América Latina para reimplantar el Consenso de Washington en toda la región. Y en definitiva representa los intereses de las grandes corporaciones que la patrocinan y que pretenden continuar con su agenda imperialista en busca de su dominio absoluto de la riqueza global.
 
“Por lo tanto, una vez más, Hillary Clinton emerge como la preferida de Wall Street. Tal vez sea por esto que Charles Koch –uno de los tristemente famosos Hermanos Koch, el equipo de multimillonarios de derecha– admitió recientemente que ante la posibilidad de la nominación de Donald Trump, él podría apoyar a Hillary Clinton. Ciertamente, esta es ahora la posición declarada de numerosos y muy influyentes pensadores neocon de derecha. Y cuando se trata de América latina, el premio mayor es el cambio político en beneficio del control y la explotación económica. Desde el surgimiento de Hugo Chávez, América latina ha transitado su propio camino de democratización y abandono del anterior estatus de “patio trasero de Estados Unidos”. Con Hillary Clinton y Wall Street trabajando codo a codo con sus apoderados latinoamericanos de la derecha, Washington busca reafirmar su control.” [6]
Al otro lado está Donald Trump, un empresario multimillonario, racista, clasista y xenófobo que cuenta también con el visto bueno de la AIPAC, el mayor lobby pro-israelí de EE.UU. Es más imprevisible y en ocasiones contradictorio en su discurso. Desde el punto de vista de los intereses de las clases populares estadounidenses no hay nada que esperar de este personaje. Sin embargo durante la campaña (sea o no cierto que lo piense o que lo llegue a aplicar si llega a ser presidente) ha dicho cosas tan sensatas como que EE.UU. necesita reconstruir las infraestructuras del país antes que gastarse el dinero en guerras en el extranjero. También ha señalado que no se puede seguir demonizando a Putin y que se deben desarrollar mejores relaciones comerciales con Rusia. Ha criticado de forma casi obsesiva al “libre mercado” y se opone a los tratados de libre comercio (como el que se va aprobar entre EE.UU. y la Unión Europea) porque son los causantes de la deslocalización de empresas y el consiguiente incremento del desempleo [7]. De ahí que esté recibiendo el ataque de las élites financieras y económicas en un grado mayor incluso que el “izquierdista” Bernie Sanders, a quien las élites ven como un candidato débil y cuyo discurso “socialista” es fácilmente manipulable [8].  
 
Ese discurso ultranacionalista y aparentemente “anti-globalización” de Trump es lo que explica en gran medida el apoyo popular que ha encontrado Trump entre las clases trabajadoras (de raza blanca) de aquellas regiones y Estados del país que han sido más castigados por la desindustrialización y el desempleo en los últimos años. El discurso de Clinton no propone nada nuevo al respecto, salvo seguir profundizando en el mismo modelo de globalización y de guerra que ha provocado esos problemas internos entre las clases trabajadoras. Por eso ella es la candidata favorita de Wall Street… y de la socialdemocracia europea, por cierto.
 
Todo esto pasa desapercibido para la mayoría de los grandes medios occidentales, más interesados en destacar las groserías y exabruptos de Trump que en ir al fondo de los asuntos, fomentando así un maniqueísmo político superficial que obliga a los ciudadanos a elegir entre la “moderada” demócrata y el “salvaje” republicano. A pesar de los grandes esfuerzos por parte de estos medios corporativos para presentarnos a la candidata Clinton como una “moderada” política “progresista” que nos va a librar a todos de la tiranía del malvado derechista Donald Trump, su llegada a la presidencia del imperio norteamericano sería una auténtica amenaza para la paz y la justicia mundial.
 
 

REFERENCIAS – NOTAS
 
[1] ¿Quién protege a Hillary Clinton? datos recogidos por Red Voltaire (11/6/2016)
 
 
[5] Hillary Clinton admite que el Estado Islámico (ISIS) es “nuestra creación”,- artículo de Alberto Balocci publicado en la web de Ciudad Nueva (Cn), el
 
[6] Hillary Clinton y la guerra neoliberal de Wall Street contra América Latina,- artículo del analista geopolítico Eric Draitser, publicado posteriormente en español por la web Rebelión (9/5/2016)
 
[7] Programa Keiser Report del canal RT: Trump, los medios y la economía (E889)
 
[8] Trump’s Turn to the Neo-liberal Republican Elite: Only Clinton Can Save Trump’s Electoral Victory,- artículo del profesor estadounidense James Petras (Global Research, 15/6/2016)
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