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Escalada militar y expansión del yihadismo contra Rusia y China

Las élites imperialistas estadounidenses están imponiendo la agenda global que tenían preparada para Hillary Clinton. Pero es finalmente Donald Trump quien la está aplicando tras haber cedido a sus presiones. Esta metamorfosis ideológica y estratégica de Trump ha provocado a su vez una metamorfosis mediática y política de sus enemigos en ambos frentes, que ahora le aplauden y le incitan a que continúe por esa senda belicista tan peligrosa. Todos sus defectos anteriores han desaparecido tras bombardear Siria y Afganistán.

Esta compleja situación deja al desnudo a muchos farsantes de la esfera política y mediática. ¿Dónde están ahora los “progresistas” que anunciaban grandes movilizaciones mundiales contra Donald Trump? ¿Dónde han quedado aquellas afirmaciones que acusaban a Trump de ser un “agente del Kremlin”, o la famosa “injerencia rusa” en las elecciones, o sus preocupaciones por los derechos de los inmigrantes, o los vínculos del nuevo gobierno estadounidense con Rusia? Queda demostrado que todo era una farsa mediática dirigida a presionar y deslegitimar al nuevo presidente electo. La preocupación real de las élites políticas, industriales y mediáticas que atacaban a Trump era el proceso de “des-globalización” que se anunciaba y el fin de la vieja política exterior imperialista, que significaba de facto el reconocimiento y la aceptación del nuevo orden mundial multipolar. Ahora que la estrategia ha cambiado y Trump ha cedido ante el Estado Profundo, todas esas mentiras utilizadas durante meses contra él han desaparecido de las portadas de la prensa occidental.

[Leer también: Demagogia y populismo progresista contra Donald Trump]

Es revelador este cambio de actitud de los políticos, periodistas y activistas “anti-Trump”: resulta que cuando meses atrás Donald Trump hablaba de diálogo, acuerdos y entendimiento con Rusia, era considerado un loco-ultraderechista-racista que suponía una amenaza para el resto del mundo, hasta el punto de que un golpe de Estado contra él o incluso su propio asesinato parecían estar justificados y serían aceptados por la opinión pública occidental. Ahora, que abraza el viejo imperialismo belicista bombardeando ilegalmente países y que amenaza a Estados soberanos poniendo en peligro la paz mundial, es considerado un presidente responsable y respetable que se sitúa ideológicamente en el centro político. El corresponsal en Washington del diario español El Mundo definió el nuevo rumbo belicista del presidente estadounidense como un “brutal giro al centro”, literalmente: El brutal giro al centro de Donald Trump (El Mundo, 18/4/2017). Veamos: antes de los bombardeos ilegales era un “ultraderechista”. Ahora tras los bombardeos y la escalada militar global es un “moderado político de centro”. Tomamos nota.

Por otro lado, Francois Hollande dijo tras el bombardeo estadounidense contra Siria que ahora era el mejor momento para “derrocar a Al Assad” [1], aprovechando la supuesta “debilidad de Rusia” demostrada al no responder militarmente ante el ataque estadounidense contra la base siria de Al Shairat el pasado 7 de abril. Hollande, además de un criminal político, es un cínico y un irresponsable absoluto. Él más que nadie sabe que si el legítimo presidente Al Assad todavía no ha sido “derrocado”, es precisamente por la fortaleza y determinación de Rusia con respecto a Siria, además de que cuenta con el apoyo de la mayoría de su propio pueblo. Si Rusia estuviera “débil”, Francia (junto a Reino Unido) no dudaría en tomar la iniciativa y bombardear Damasco tal y como hicieron en 2011 en la capital de Libia, y le aplicarían al presidente sirio la misma “justicia universal” que le aplicaron al líder libio, y a Siria la misma “democracia” que la aplicada en Libia hoy en día.

Con sus declaraciones, el presidente francés está intentando empujar a Trump a iniciar una guerra contra Rusia en Siria cuyas consecuencias e implicaciones serían incalculables. También desde la yihad mediática occidental están interpretando muy bien su papel y animan a Trump a continuar por la senda del abismo belicista. Sin ningún tipo de complejo ni disimulo, desde el diario The New York Times se ha pedido a Donald Trump que no ataque al Estado Islámico, sino que el Pentágono se una a ellos y los utilice para atacar a Siria, Rusia, Irán y Hezbollá en Oriente Medio. Fue el pasado día 12 de abril a través de un artículo del periodista y escritor Thomas L. Friedman, ganador del premio Pulitzer nada menos que en tres ocasiones : Why is Trump fighting ISIS in Syria?.

Pero se “olvida” este galardonado y desvergonzado “periodista” que ISIS, o Al Qaeda para ser más exactos, ya está siendo utilizado por sus creadores de la CIA y el Pentágono desde 2011 en Siria para atacar a esos Estados soberanos y organizaciones antimperialistas que él coloca en el punto de mira. En realidad ya lo hacen desde al menos el año 1979 con su “muyahidines” en Afganistán; y desde el año 2014 bajo las nuevas iniciales de Estado Islámico, ISIS o Daesh tras su advenimiento en Irak de la mano del embajador John Negroponte y de Robert S. Ford, entre otros especialistas en reclutar y organizar escuadrones de la muerte para utilizarlos como un ejército de mercenarios en la sombra.

El objetivo declarado de la “Opción Salvador en Irak” era “eliminar la insurgencia”. En la práctica las brigadas terroristas patrocinadas por EE.UU. estaban involucradas en los asesinatos rutinarios de civiles a fin de fomentar la violencia sectaria. Por su parte, la CIA y MI6 estaban supervisando unidades de “al Qaida en Irak” involucradas en asesinatos selectivos dirigidos contra la población chií. Es importante señalar que los escuadrones de la muerte estaban integrados y asesorados por Fuerzas Especiales de EE.UU. encubiertas. (…) La horripilante versión iraquí de la “Opción Salvador” bajo la dirección del embajador John Negroponte ha servido como “modelo a imitar” para establecer los Contras del Ejército Libre Sirio. Robert Stephen Ford estuvo, sin duda, involucrado en la implementación del proyecto de los Contras sirios, después de su reasignación en Bagdad como jefe de misión adjunto en 2008. [2]

Este tipo de declaraciones y opiniones descabelladas dan muestra del nivel de fundamentalismo ideológico que inunda las redacciones de los grandes medios corporativos y los despachos presidenciales occidentales. Son yihadistas con traje y corbata.

Son precisamente estos “progresistas neoliberales” como Hollande (o Hillary Clinton) así como sus correligionarios de la OTAN y aquellos “activistas” y “periodistas” que piden una “intervención humanitaria” en Siria o directamente aliarse con Al Qaeda, quienes suponen un auténtico peligro para la paz mundial.

Bombardeo geoestratégico de EE.UU. en Siria y Afganistán. Desplazamiento de sus terroristas hacia las fronteras de Rusia y China.

Estados Unidos no renuncia a Siria, pero da por perdida la guerra en las actuales circunstancias. El bombardeo del 7 de abril se realizó sobre una base militar vacía que al día siguiente del ataque estaba de nuevo operativa. Más de la mitad de los 59 misiles lanzados no alcanzaron su objetivo. Si la intención del Pentágono era asestar un duro golpe al “régimen de Al Assad”, éste no se ha visto por ningún lado. El ataque era más bien un gesto de cara a la galería destinado al consumo interno. Un bombardeo propagandístico de Trump que ha desactivado el discurso de la oposición y con el que se ha garantizado la continuidad de su mandato presidencial. El problema es que su huida hacia adelante no tiene marcha atrás y nos puede arrastrar a todos hacia el precipicio.

Estados Unidos se ha empantanado en Siria. Ahora los estrategas imperialistas necesitan diversificar la guerra para obligar a Rusia y sus aliados a dispersar sus tropas de Siria y a dedicar sus esfuerzos a atender otros frentes bélicos que ahora se abren en diferentes latitudes estratégicas mundiales.

Afganistán parece ser uno de esos frentes elegidos. El 13 de abril Estados Unidos lanzó “la madre de todas las bombas” en Afganistán. Oficialmente el impresionante bombardeo iba dirigido contra el Estado Islámico que ahora, según ellos, ha cobrado fuerza en el país. La pregunta es: ¿Quién les ha permitido trasladarse y desarrollarse en un país vigilado e invadido militarmente por EE.UU-OTAN desde hace décadas? ¿Cómo han podido cruzar miles de terroristas y de armamento desde Siria e Irak sin que nadie haya visto nada?  Esto demuestra que la presencia militar de Estados Unidos en otros países sólo incrementa sus problemas y multiplica el número de terroristas sobre el terreno. En realidad esta nueva escalada militar de EE.UU. en Afganistán pretende retomar el control del país y hacer frente a los talibanes que cada día son más fuerte y tienen más apoyo popular entre aquellos que se oponen a la invasión estadounidense [3].

Esta maniobra de Washington supondría también una forma de rodear de terroristas y tropas militares a Irán, que quedaría “atrapada” entre Irak y Afganistán. También sería una amenaza para algunos países pertenecientes a la Organización para el Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) liderado por Rusia, que son fronterizos con Afganistán por el norte. También supone un peligro para China, cuya región de Xinjiang se une a Afganistán a través del corredor de Wakhan. Recordemos que actualmente miles de yihadistas uigures procedentes de esa región del noroeste de China actúan en Siria e Irak en las filas del Estado Islámico y otras organizaciones terroristas. También, de forma indirecta, el reciente bombardeo y la posterior presencia militar de EE.UU. en Afganistán supone un toque de atención a Pakistán, cuyo acercamiento y buena relación con la India – país miembro de los BRICS y que ya es la cuarta economía mundial desplazando a Japón – es vista como una amenaza para los intereses de Washington en Eurasia.

En resumen, Estados Unidos pretende rememorar contra Rusia los tiempos en los que utilizó a los terroristas de Al Qaeda para empantanar a la Unión Soviética en Afganistán en 1979-80. Estados Unidos no quiere paz ni estabilidad en Asia Central y mucho menos que los países de esta región se integren política, económica y militarmente en Eurasia. China también está en el punto de mira de esta diversificación del terrorismo yihadista y de la escalada militar multipolar estadounidense, como se pudo comprobar recientemente tras las supuestas maniobras militares contra Corea del Norte que en realidad sirven de excusa para cercar militarmente a China. Washington no va a bombardear Pyongyang debido al poderío nuclear de la RPDC [4], a la situación de debilidad interna de Corea del Sur y al freno que suponen Rusia y China. Pero el ruido mediático y la propaganda de guerra contra Corea del Norte está siendo utilizada para justificar su política belicista en el Mar de la China meridional. De hecho el tan anunciado envío por parte de EE.UU. de su armada nuclear hacia la península de Corea se dirigía realmente a Australia, país que se prepara bajo el mando estadounidense para una posible guerra futura con China [5]. A esto hay que añadir que Washington recientemente anunció que también estaba desplegando tropas en Somalia a “petición” del gobierno títere y corrupto de Mohamed Abdullahi Farmajo. EE.UU. retiró “oficialmente” sus tropas del país en 1994. La excusa es la misma que en casos anteriores, la “lucha contra el terrorismo”, pero su objetivo realmente es aplastar a la resistencia interna antimperialista y controlar el tráfico marítimo a través del océano Índico y del Golfo de Adén; con China nuevamente en el horizonte.

En el trasfondo de todo este despliegue militar de alcance global, aunque jamás se menciona en los medios corporativos occidentales, se encuentra el interés de Washington y sus títeres por bloquear el gigantesco proyecto comercial chino de la Nueva Ruta de la Seda (marítima y terrestre; ver la foto que encabeza este artículo). Para ello EE.UU. tiene desplegadas unas 400 bases militares cercando a China y Rusia [6], lo que el Pentágono llama “una soga perfecta”.

En un artículo que publiqué el pasado 27 de marzo titulado El Gran Kurdistán y la balcanización de Siria advertía que muy probablemente veríamos en las próximas semanas cómo la actividad de los grupos terroristas que operan en Siria e Irak desde 2011, bajo las directrices de EE.UU-OTAN-CCG, se iría desplazando a otras regiones más cercanas a Rusia y China para tratar de frenar su desarrollo e influencia en Eurasia y en todo el mundo, lo que supone una amenaza mayúscula para la hegemonía occidental, y estadounidense en particular. Esta pérdida de la hegemonía global por parte del poder económico y político occidental, es el mayor problema al que se enfrentan y lo que verdaderamente les aterra. La “lucha global contra el terrorismo”, la situación de los “refugiados”, los “Derechos Humanos” o la extensión de la “democracia” son sólo pretextos utilizados por Occidente para justificar sus políticas injerencistas contra Estados soberanos. Pero estos argumentos artificiales no aguantan el menor análisis. En aquel artículo escribí:

(…) Es por ello que ante la imposibilidad de imponerse en Siria y debilitar a Irán, con una Rusia impermeable a las sanciones y cada vez más influyente en Oriente Medio, y con una China cada vez más fuerte en todo África, Asia y Latinoamérica, es más que probable que las potencias de la OTAN traten de incendiar y desestabilizar a Rusia, China e Irán desde lugares más cercanos a sus fronteras o incluso desde su propio territorio utilizando para ello al terrorismo yihadista que ahora opera en Siria y en otros países de Oriente Medio y del sudeste y centro de Asia. Tengamos en cuenta que en Siria e Irak están operando miles de yihadistas rusos procedentes de la región del Cáucaso, así como también miles de yihadistas uigures procedentes de la región de Xinjiang, en el noroeste de China. Estos terroristas, ahora con experiencia de combate y entrenamiento militar servido por la OTAN, suponen un potencial peligro para la estabilidad y seguridad interna de Rusia y China, algo que no van a desaprovechar sus enemigos, los patrocinadores del terrorismo internacional.

Algunos de los acontecimientos recientes parecen apuntar en esa dirección que señalaba. Ojalá que toda esta escalada militar y propaganda de guerra mediática – como apuntan algunos reconocidos analistas [7] – forme parte tan sólo de una demostración de fuerza previa a una posible negociación entre las tres potencias destinadas a repartirse el mundo: China, Rusia y Estados Unidos. No es el escenario ideal, pero al menos evitaríamos por ahora una guerra nuclear mundial que por momentos parece inminente.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] Francia: Rusia está débil, EE.UU. ya puede derrocar a Al-Asad,- (Hispan TV, 14/4/2017) http://www.hispantv.com/noticias/francia/338620/rusia-debil-derrocar-assad-hollande-siria-iran

[2] Terrorismo con “cara humana”: La historia de los escuadrones de la muerte de EE.UU.,- un informe del profesor Michel Chossudovsky (traducido al español por la web Rebelión.org (13/1/2013)  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=162053

[3] America Aggression: A Threat To The World,- artículo del abogado Christopher Black (New Eastern Outlook, 17/4/2017) 

[4] RPDC sepulta la agresividad estadounidense,- artículo del analista geopolítico Enrique Muñoz Gamarra http://www.enriquemunozgamarra.org/Articulos/169.pdf

[5] John Pilger: U.S. Deep State Is Pushing Australia Into War With China,- Sean Adl-Tabatabai (Your News Wire, 16/4/2017) http://yournewswire.com/john-pilger-deep-state-australia-china/?_utm_source=1-2-2OHN

[6] La guerra nuclear contra China no es ninguna sombra,- artículo del veterano periodista, escritor y director australiano John Pilger (Diario Octubre, 25/2/2017)

[7] Momento decisivo en Norcorea: Orden tripolar de EU/Rusia/China o guerra nuclear,- un análisis del experto en geopolítica Alfredo Jalife-Rahme (La Jornada, 19/4/2017) http://www.jornada.unam.mx/2017/04/19/opinion/014o1pol

EE.UU. ataca Siria: Al Qaeda sustituye al Consejo de Seguridad de la ONU

Hace años que los halcones imperialistas estaban buscando la escusa perfecta para bombardear directamente Siria. Obama lo intentó el 4 de septiembre de 2013 siguiendo un patrón similar al actual. Utilizando como excusa los ataques químicos provocados por los terroristas en la Ghouta oriental de Damasco unos días antes, Washington disparó dos misiles desde sus buques desplegados en la base militar de Rota (España) con dirección a Damasco. Los misiles estadounidenses fueron interceptados por los sistemas de defensa rusos antes de que éstos llegaran a su destino.

Este hecho marcó un antes y un después en Siria y evidenció el cambio que se ha producido en la balanza de poder mundial en los últimos años. Estados Unidos se encontró con un contrapeso militar (también político, económico, financiero…) que le imponía unos límites, unas “líneas rojas” que ya no podía sobrepasar como antaño.

Ahora Estados Unidos realiza una peligrosa demostración de fuerza en el momento de mayor debilidad de su historia reciente. De forma unilateral, sin permiso del Congreso de Estados Unidos, sin un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU, sin esperar a las conclusiones de una investigación que ni siquiera se ha iniciado, utilizando como excusa de nuevo otro ataque con armas químicas en Siria, el presidente Donald Trump ordenó atacar la base militar de Ash Shairat, en la provincia de Homs, matando al menos a 6 militares sirios. Esta gravísima decisión cuyas consecuencias geopolíticas todavía no se pueden calibrar, fue tomada basándose en las acusaciones lanzadas por parte de Al Qaeda en Siria contra el gobierno Damasco apenas 72 horas antes. Los terroristas [1] señalaron el objetivo, le ofrecieron la excusa y Washington salió en su ayuda, actuando como si estos terroristas formaran parte oficialmente del ejército estadounidense. La palabra de Al Qaeda pesó más que el veto de Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Esto sienta un peligroso precedente. ¿Cuánto van a tardar los terroristas en escenificar otro “ataque químico del régimen” para forzar otra intervención militar de EE.UU.? ¿Con qué argumentos va a oponerse Donald Trump a otro bombardeo cuando vuelvan a circular los vídeos de los Cascos Blancos (Al Qaeda) por todos los medios de comunicación occidentales?

Rusia siempre había considerado que un ataque directo de la OTAN contra Siria sería considerado como un ataque a los intereses y a la seguridad de la propia Rusia. Sin embargo, en esta ocasión, ni Rusia ni Siria han querido interceptar ninguno de los 59 misiles Tomahawk lanzados desde dos buques estadounidenses desplegados de forma permanente en la base española de Rota. (parece ser que sólo 23 misiles de los 59 lanzados alcanzaron la base militar siria). Esta contención de Rusia, a la que desde Occidente se acusa de ser un peligro para la paz, ha evitado de momento una guerra nuclear mundial. Pero sienta un precedente peligroso si Washington lo interpreta como un síntoma de miedo o impotencia y sienta la tentación de repetirlo.

El ataque no iba dirigido solamente contra Al Assad, sino que envía un claro mensaje también a Rusia, que fue quien vetó en el Consejo de Seguridad de la ONU la resolución presentada por EE.UU., Reino Unido y Francia el pasado miércoles 5 de abril. Aquellos globalizadores que acusaban a Donald Trump de ser un títere en manos de Putin, se han quedado sin argumentos. Con este ataque Trump también buscaba demostrar que no es un “agente del Kremlin”.

Si Rusia no responde con alguna acción geoestratégica ante esta amenaza, Estados Unidos no se conformará con dar un “pequeño escarmiento” a Al Assad. La política de “cambio de régimen” en Siria vuelve a estar sobre la mesa de Donald Trump a pesar de sus promesas electorales y de que horas después de que ocurrieran los ataques químicos en Idlib, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijera que no está en la agenda del gobierno derrocar a Al Assad. Repito: ya se habían producido los ataques químicos en Idlib cuando desde el gobierno estadounidense se reafirmaron en su política de no injerencia en Siria respecto a la continuidad de Al Assad. Por lo tanto, el argumento del “ataque químico” no sirve de excusa para justificar el ataque contra Siria y el cambio en el discurso de la Casa Blanca. Bombardear un país, destruir su infraestructura, matar a militares y civiles, no parece la mejor manera de respetar su soberanía y la estabilidad de su gobierno.

Este jueves, de nuevo, el Secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson afirmaba que los pasos para eliminar al presidente sirio “ya están en marcha”, según informaba Russia Insider el viernes. Ésta tampoco parece la mejor vía para llegar a un acuerdo con Rusia; acuerdo del que Rex Tillerson es un fuerte defensor, por ahora.

¿Entonces qué ha ocurrido para que Trump diera este giro radical tan peligroso en apenas 48 horas?

Trump ha cedido a las enormes presiones del Establishment (complejo militar-industrial-financiero-mediático) en un ejercicio de irresponsabilidad absoluto. Su promesa de no intervenir militarmente en otros países para centrarse en el desarrollo interno del país ha saltado por los aires. ¿Es definitiva esta vuelta al viejo imperialismo belicista? Todavía no podemos saber si este viraje supone una derrota absoluta de Trump frente al Estados Profundo, o si quizás sea una forma (peligrosa, ilegal y criminal) de ganarse su confianza para que rebajen la presión sobre su presidencia y le permitan implementar su programa de gobierno.

Esta última hipótesis es la que maneja también el reconocido investigador y periodista francés Thierry Meyssan, cuyos contactos con los servicios secretos de algunos países de Oriente Medio parecen evidentes. En su artículo Donald Trump impone su autoridad a sus aliados  (publicado el 8 de abril) Meyssan recuerda que Rusia y Siria fueron avisados con anterioridad por Washington del bombardeo contra la base de Ash Shairat, que se encontraba “prácticamente vacía” en el momento del  ataque, lo que explicaría porqué no interceptaron ninguno de los misiles. Trump pretendería con este ataque suavizar la presión del Estado Profundo. Y Rusia y Siria, por su parte, habrían “aceptado” este ataque para que Trump tome “autoridad” interna y pueda posteriormente implementar su plan inicial para acabar con el terrorismo yihadista en Siria e Irak. De hecho las imágenes publicadas de la base militar tras el ataque evidencian que los daños ocasionados no parecen ser cruciales o inasumibles para Damasco.

Arriesgada maniobra ésta, pero no puede descartase. Tengamos en cuenta, además, que la alternativa a la caída de Trump sería Hillary Clinton, una de las promotoras de la doctrina del “cambio de régimen” y del patrocinio de Al Qaeda en Libia y Siria, quien el pasado miércoles, horas antes de que lo anunciara Donald Trump, reclamaba nuevamente “bombardear Siria”.

En cualquier caso, las continuas contradicciones de Trump entre su discurso y los hechos son demasiado preocupantes. Si alguna vez existió un mínimo de esperanza en que su política exterior girara pronto hacia la racionalidad y el respeto al Derecho Internacional, ésta también fue bombardeada en la madrugada del viernes 7 de abril de 2017. Excepto para los terroristas, aquellos a los que Trump pretende combatir, que casi en paralelo a los ataques de EE.UU. iniciaron una ofensiva contra el ejército sirio en la carretera que une las ciudades de Homs y Palmira. Al Qaeda y sus patrocinadores felicitaron a Trump a través de las redes sociales por su ataque contra Siria [3].

De aquí adelante, o eso parece a tenor de los acontecimientos recientes, bastarán unas cuantas imágenes y unos vídeos prefabricados por los Cascos Blancos para que Washington y sus títeres europeos decidan bombardear un país soberano. Al Qaeda y su aparato de propaganda “humanitaria” se convierten a partir de ahora en árbitros de los conflictos internacionales y en los jueces del Derecho Internacional.

REFERENCIAS – NOTAS 

[1] No importa las siglas bajo las que actúen o las coaliciones que formen por cuestiones estratégicas; su matriz es Al Qaeda y su ideología es el wahabismo con epicentro en Arabia Saudí; todos ellos son los herederos de los “muyahidines” creados por la CIA y dirigidos por Brezinsky en 1979 para utilizarlos contra la Unión Soviética en Afganistán.

[2] Syria: New U.S. Air Support On Request Scheme For Al-Qaeda,- Moon of Alabama (7/4/2017) http://www.moonofalabama.org/2017/04/syria-us-creates-new-air-support-request-scheme-for-al-qaeda.html#more

[3] Without Evidence, Trump Launches 59 Cruise Missiles, Destroying Syrian Air Force Base,- (21st Century Wire, 7/4/2017) http://21stcenturywire.com/2017/04/07/without-evidence-trump-launches-us-59-cruise-missiles-destroying-syrian-air-force-base/

Idlib: ni un ataque químico del gobierno, ni un ataque terrorista de falsa bandera

El 14 de enero de 2014 Richard Lloyd, ex-inspector de armas de la ONU, y Theodore A. Postol, profesor de Ciencia, Tecnología y Política de Seguridad del Instituto Tecnológico de Massachusetts, presentaron en Washington un detallado informe sobre el ataque químico que tuvo lugar en la Ghouta oriental de Damasco el 21 de agosto de 2013.

El gobierno de Al Assad fue acusado entonces por la OTAN, sus ONGs y los medios corporativos occidentales de haber ejecutado este ataque químico, el cuál fue utilizado como argumento para reclamar una intervención de la “comunidad internacional” en Siria, es decir, un “bombardeo humanitario” con la excusa de “proteger a la población civil” (la doctrina R2P, Responsibility to Protect) tal y como había ocurrido en Libia en 2011.

Sin embargo las conclusiones del informe no pudieron ser más contundentes: desde un riguroso punto de vista técnico y científico era imposible que el ataque químico hubiese sido lanzado desde las posiciones que ocupaba el ejército sirio. Las pruebas presentadas por la inteligencia estadounidense eran “erróneas”, es decir, eran pruebas falsas o manipuladas (si dejamos a un lado el lenguaje diplomático) y “necesitaban ser explicadas” por parte de Washington, según estos expertos [1].

En aquel entonces algunos prestigiosos analistas independientes y periodistas de investigación – como Seymour Hersh o Christof Lehmann, entre otros – ya escribieron sobre la forma en la que llegaron las armas químicas a Siria. Estados Unidos – con Obama y Hillary Clinton a la cabeza – envió armas químicas a Siria a través de Turquía desde los arsenales que controlaban en Libia tras la invasión terrorista del país y posterior asesinato extrajudicial de Gadafi. En el año 2012 el Pentágono y la CIA junto a los regímenes de Arabia Saudí, Catar y Turquía llegaron a un acuerdo para realizar (a través de sus “rebeldes moderados”) ataques químicos de falsa bandera en Siria y acusar de ello al gobierno de Al Assad para tratar de forzar así una intervención militar internacional para derrocarlo [2].

En resumen, los ataques químicos de 2013 en Damasco fueron provocados por los terroristas “moderados” con armas químicas que les proporcionaron sus patrocinadores. Concretamente fue organizado por la inteligencia saudí, cuyos “rebeldes” en Siria asesinaron a cientos de personas (incluidos decenas de niños) para presentarlos como víctimas de los “bombardeos del régimen” [3]. La OTAN esperaba repetir en Siria el libreto “humanitario” que aplicó en Libia. En aquellos momentos esta coalición del terror (OTAN-CCG-Al Qaeda) no contaba con la implicación tan directa, contundente y efectiva que tuvo Rusia en Siria posteriormente.

A día de hoy, tres años y medio después de los ataques químicos en la Ghouta oriental de Damasco, todavía desde Occidente (gobiernos, prensa y ONGs) se sigue acusando al “régimen de Al Assad” de cometer aquellos crímenes. Lejos de rectificar, la historia ha vuelto a repetirse.

La OTAN-CCG y su aparato de propaganda han vuelto a acusar al “régimen de Damasco” de lanzar un ataque químico contra civiles en Jan Sheijun, en la provincia siria de Idlib, ocurrido este martes  4 de abril, una zona controlada por los terroristas yihadistas. Un análisis detallado de los hechos y de las imágenes que fueron publicadas tras los ataques (como el realizado por Paul Antonopoulos para Al-Masdar News), podría llevarnos a concluir que se trata de un nuevo ataque de falsa bandera de los terroristas al servicio de la OTAN, acompañado de una burda campaña de propaganda protagonizada por los Cascos Blancos, el brazo humanitario de Al Qaeda en Siria. Tanto su puesta en escena como la fecha en la que se tuvieron lugar los hechos, en vísperas de la Conferencia de Bruselas sobre Siria, apuntan en esa dirección claramente.

Sin embargo, una información aparecida posteriormente nos obliga a matizar y dificulta aún más las conclusiones. El  portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Ígor Konashénkov, confirmó que el ejército sirio había bombardeado un depósito de armas de los terroristas en Jan Sheijun, pero negaron rotundamente que hubiesen utilizado armas químicas. Este hecho, paradójicamente, refuerza el argumento de los terroristas y da “credibilidad” (al menos ante los ojos de Occidente) a las imágenes y vídeos difundidos por los medios corporativos, en los que se ven a decenas de civiles bajo los efectos de un supuesto ataque con “gas sarín” en Jan Sheijun, incluido decenas de niños. Por cierto, hablando de civiles y niños, cabe hacerse algunas preguntas:

¿Cómo había tantos niños muertos en el lugar del ataque (se habla de 30 niños de los aproximadamente 90 muertos que hubo en total) y sin embargo no hemos visto a ninguna mujer muerta o herida en las imágenes y vídeos difundidos? ¿Por qué había a esa horas de la noche tantos niños reunidos (incluidos bebés) cerca de un almacén de armas situado a las afueras de la ciudad? ¿Cómo es posible que en una ciudad controlada por los terroristas de Al Qaeda (llamados “rebeldes”) todos los muertos sean “civiles”, según nos relatan los medios de comunicación y gobiernos occidentales? ¿Por qué algunas de las 250 personas que fueron secuestradas por terroristas de Al Qaeda una semana antes en Majdal y Khattab, aparecen ahora entre las víctimas del ataque químico de Jan Sheijun? Todavía son muchas las cuestiones que están por aclarar [4].

Más allá de estas y otras preguntas que debemos hacernos, la hipótesis más plausible que personalmente barajo para explicar lo ocurrido, partiendo de la información que he podido ver hasta ahora, es que los terroristas de Jan Sheijun fueron “gaseados” con sus propias armas  químicas después de que el ejército sirio bombardeara sus almacenes. Posteriormente esta situación fue aprovechada por los terroristas y su aparato de propaganda para recrear sobre el terreno un ataque  químico por parte de la “aviación del régimen”. Todo esto sin descartar que los terroristas colocaran en la “escena del crimen” los cuerpos de otras personas asesinadas por ellos mismos, como ya hicieron en la Ghouta oriental de Damasco en agosto de 2013.

Por lo tanto, no existió ningún ataque químico por parte del legítimo gobierno de Siria, que no obtendría ningún beneficio (más bien todo lo contrario) de un ataque de este tipo porque no lo necesita para ganar la guerra contra el terrorismo, ni tampoco se ha demostrado que lo hiciera en el pasado. Pero tampoco es exactamente un atentado de falsa bandera al uso como el ocurrido en agosto de 2013. O al menos esto es lo que se desprende tras la confirmación del ataque por parte de Siria al depósito de armas químicas de los terroristas. Fue, eso sin duda, una operación de propaganda de guerra contra Siria lanzada por sus enemigos, que actuaron al unísono cada uno de ellos desde su trinchera: terroristas sobre el terreno, gobiernos de la OTAN, las principales agencias de noticias, medios corporativos, activistas y organizaciones humanitarias financiadas por las grandes corporaciones occidentales…

En cualquier caso, la absoluta  torpeza (¿o hay algo más que se nos escapa?) del gobierno sirio resulta incomprensible. ¿Por qué a 24 horas de una importante conferencia internacional sobre Siria deciden bombardear un “depósito de armas químicas” sabiendo que esta acción iba a ser utilizada y manipulada por sus enemigos?

No hubo  que esperar mucho tiempo para comprobarlo. Estados Unidos, Reino Unido y Francia convocaron una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para tratar el asunto. Acusaron de nuevo al “régimen de Al Assad” del ataque químico. No presentaron ninguna prueba, puesto que no ha habido tiempo para una investigación. Sus graves acusaciones se basan en la palabra de los terroristas de Al Qaeda en Siria, del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, y de los vídeos e imágenes que difunden los Cascos Blancos a través del Alepo Media Center (AMC) y otras agencias de propaganda yihadista. Es decir, las potencias occidentales en la ONU ejercen de facto como portavoces de Al Qaeda en Siria.  En realidad, con esta reunión de urgencia del Consejo de Seguridad, la OTAN únicamente trataba de escenificar ante el mundo la supuesta crueldad del “régimen sirio” y la necesidad imperiosa de intervenir en Siria por razones “humanitarias” y para poder juzgar internacionalmente a  Bashar al-Assad por cometer “crímenes contra la humanidad”. Afortunadamente se encontraron con el veto de Rusia y China nuevamente.

En esa reunión del Consejo de Seguridad, el representante de Reino Unido, Mark Rycroft, dijo desconocer el uso de armas químicas por parte de los “rebeldes sirios”, en respuesta a una acusación de Rusia que exhortó a los presentes a investigar también esos ataques por parte de los “rebeldes” apoyados por Occidente. Hay que ser muy cínico para alegar “desconocimiento” desde una responsabilidad política de tan alto nivel, cuando existen pruebas contundentes del uso de armas químicas por parte de los terroristas en Siria. Sin ir más lejos, en agosto de 2016 en Alepo, cuando los “rebeldes” que patrocina el propio Reino Unido y la OTAN, bombardearon con gas sarín a la población civil de Alepo de la zona controlada por el gobierno sirio. Este ataque (y otros semejantes) no tuvo la misma repercusión mediática ni política, lógicamente. Además, la alta funcionaria de la ONU Carla del Ponte, cuando dirigía la Comisión Internacional de la ONU sobre Siria a principios del año 2013, afirmó que eran los “rebeldes” y no el gobierno quienes estaban utilizando gas sarín contra los civiles en Siria en aquel momento. La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW, por sus siglas en inglés) no tuvo más remedio que reconocer, dos años y medio después de iniciar su investigación, que fueron los “rebeldes” y no el gobierno quien llevó a cabo el famoso y tan manipulado ataque con gas sarín en la Ghouta oriental de Damasco en agosto del año 2013.

Ahora, a pesar de la contundente evidencia que existe y que desacredita sus argumentos, desde Occidente pretenden resucitar el fantasma de las armas químicas para recuperar el pulso en una guerra que tienen perdida. EE.UU., Reino Unido y Francia conocen perfectamente el uso de armas químicas por parte de los yihadistas porque son ellos quienes los financian, dirigen y entrenan para que siembren el terror en Siria.

Estados Unidos y algunos aliados europeos están entrenando a rebeldes sirios sobre cómo asegurar arsenales de armas  químicas en Siria, dijo a CNN un alto funcionario estadounidense y varios diplomáticos de alto rango. El entrenamiento, que se está llevando a cabo en Jordania y Turquía, incluye cómo monitorear y asegurar las existencias y manejar los sitios y los materiales de las armas (…). [Estados Unidos apoya a los rebeldes sirios con el entrenamiento para proteger armas químicas,- CNN, Departamento de Seguridad, 9 de diciembre de 2012]

REFERENCIAS – NOTAS

[1] Possible Implications of Faulty US Technical Intelligence in the Damascus Nerve Agent Attack of August 21, 2013,- (PDF) un informa del Grupo de Trabajo sobre Ciencia, Tecnología y Seguridad Global (Instituto de Tecnología  de Massachusetts) http://www.voltairenet.org/IMG/pdf/possible-implications-of-bad-intelligence.pdf

Leer también: The Failed Pretext For War: Seymour Hersh, Eliot Higgins, MIT Rocket Scientists On Sarin Gas Attack (Mint Press News, 15/4/2015) http://www.mintpressnews.com/the-failed-pretext-for-war-seymour-hersh-eliot-higgins-mit-professors-on-sarin-gas-attack/188597/

[2] Seymour Hersh Says Hillary Approved Sending Libya’s Sarin to Syrian Rebels,- artículo del historiador e investigador Eric Zuesse (Strategic Culture Foundation, 28/4/2016) http://www.strategic-culture.org/news/2016/04/28/seymour-hersh-hillary-approved-sending-libya-sarin-syrian-rebels.html

[3] The East Ghouta Chemical Attacks (2013): US-Backed False Flag? Killing Syrian Children to Justify a “Humanitarian” Military Intervention,- Julie Lévesque recupera un artículo del profesor Michel Chossudovsky sobre aquellos ataques químicos (Global Research, 6/4/2017) http://www.globalresearch.ca/the-ghouta-chemical-attacks-us-backed-false-flag-killing-children-to-justify-a-humanitarian-military-intervention/5351363

[4] Sacando conclusiones; algo no cuadra en el ataque químico de Idlib,- un artículo de Paul Antonopoulos para  Al-Masdar News (AMN), publicado el mismo día del ataque químico (4/4/2017) https://www.almasdarnews.com/article/sacando-conclusiones-algo-no-cuadra-en-el-ataque-quimico-de-idlib/

El Gran Kurdistán y la balcanización de Siria

¿Cómo es posible que cuando más debilitados están los grupos yihadistas en Siria más se incrementa la escalada terrorista y militar de las fuerzas invasoras en el país? ¿Cómo es posible que, si todas las potencias intervinientes en Siria dicen estar “luchando contra el Estado Islámico”, esta organización criminal tan rudimentaria todavía no haya sido derrotada por los ejércitos más potentes del mundo?

Parece una contradicción, pero no lo es. La explicación, como es bien sabido y se ha documentado en tantas ocasiones, es que la OTAN y las dictaduras del Golfo crearon al Estado Islámico (EI) para invadir Siria y derrocar al gobierno secular de Bashar Al Assad, en el marco de una agenda imperialista de más largo alcance (“primaveras árabes”), con Irán como la pieza regional más deseada. Estos terroristas actuales son los nietos de los “muyahidines” que la CIA envió a Afganistán en 1979 bajo la dirección del ideólogo Zbigniew Brzezinski para tratar de empantanar allí a la Unión Soviética. Desde entonces han sido utilizados para desestabilizar países y regiones en función de sus intereses económicos y geopolíticos. Por lo tanto, los terroristas del EI y del resto de grupos takfiríes (los “rebeldes moderados”) son los aliados de la OTAN y del Consejo de Cooperación del Golfo en Siria. Son sus soldados de infantería, sus mercenarios sobre el terreno, pero además, su propia existencia sirve como excusa a la OTAN para justificar sus intervenciones directas en Siria e Irak y todo Oriente Medio y norte de África (en el marco de la llamada guerra global contra el terrorismo). Desde el año 2011 hemos visto cómo cada vez que estos terroristas wahabíes que actúan en Siria – bajo diversas siglas y denominaciones – se encuentran acorralados por parte de las fuerzas sirias y de sus aliados antimperialistas, los patrocinadores de los terroristas salen a su rescate. Sin su financiación y su apoyo militar y logístico el EI en Irak y Siria sería historia desde hace mucho tiempo.

Hago este pequeño preámbulo – que para aquellos lectores mejor informados sonará reiterativo – para poner en contexto la escalada de terror que estamos viendo en Siria en los últimos días. Los recientes ataques del régimen sionista israelí contra el Ejército Árabe Sirio [1], así como los bombardeos de Estados Unidos (EU) contra la población civil (incluida una escuela en Al Mansur) y el despliegue de sus tropas en Siria [2], o los atentados terroristas provocados en Damasco y sus alrededores durante los últimos días evidencian la desesperación de las potencias occidentales y sus criminales aliados porque están perdiendo la guerra de invasión que iniciaron hace ahora seis años. Y son un nuevo intento de hacer fracasar las conversaciones de Astaná (Siria-Rusia-Turquía-Irán) para alcanzar un acuerdo político en el que estas potencias occidentales tienen poco o nada que decir sobre el futuro de Siria.

En paralelo también debemos prestar atención al peligroso doble juego que están interpretando algunos de los actores que intervienen en esta guerra de invasión. Y no me refiero únicamente a Turquía, sino también a la alianza entre EU y los kurdos sirios. Esta alianza supuestamente “antiterrorista” esconde otros intereses que nada tienen que ver con mantener y respetar la integridad y la soberanía de la República Árabe Siria. Más bien todo lo contrario.

El Gran Kurdistán de Siria e Irak

La destrucción de Siria como Estado independiente y su posterior balcanización forma parte de los planes de Washington desde hace muchos años. De hecho la creación de “zonas de seguridad” o “zonas de exclusión aérea” bajo la excusa de “proteger a la población civil”, algo que reclaman insistentemente los gobiernos de la OTAN y las grandes ONGs a su servicio, oculta realmente la intención de ir arrebatando partes del territorio sirio al gobierno de Damasco hasta fracturarlo definitivamente como hicieron, por ejemplo, en Yugoslavia bajo el mandato del español Javier Solana (PSOE) o posteriormente en Irak tras la invasión en 2003.

En esta línea, actualmente Estados Unidos está utilizando las reivindicaciones de los kurdos sirios para crear un Kurdistán en Siria, que se uniría estratégicamente al ya existente Kurdistán iraquí que dirige el títere criminal Masud Barzani. Según informaciones publicadas recientemente en la página Inside Syria Media Center, Estados Unidos y los kurdos sirios habrían llegado a un acuerdo sobre los límites geográficos del futuro Kurdistán sirio, que unido al Kurdistán iraquí formarían el llamado Gran Kurdistán entre Siria e Irak [3]. Según los planes de Washington la creación del Kurdistán sirio se llevaría a cabo después de liberar Al-Raqa y de expulsar al Estado Islámico tanto de Siria como de Irak.

Ya en septiembre de 2016 el líder kurdo del Partido de la Unión Democrática (PYD), Salim Muslim, anunció desde la ciudad de Kobane un acuerdo de colaboración en materia militar y política de los kurdos sirios con los kurdos iraquíes, después de que varios miembros del PYD se reunieran con el presidente del Kurdistán iraquí, Masud Barzani. Estos acuerdos se realizaron bajo la supervisión de funcionarios y militares de Estados Unidos [4].

Sobre el terreno Rusia, al igual que Estados Unidos, ha movilizado a sus tropas en Afrin y Mabij en lo que Turquía considera un movimiento para proteger a los kurdos sirios. Rusia colabora con los kurdos en la medida en que éstos luchan contra el EI. Pero está por ver hasta qué punto Rusia está dispuesta a defender los intereses kurdos en cuanto a la creación de un Kurdistán en Siria. Moscú siempre ha defendido que la soberanía y la integridad territorial de Siria no son negociables. Pero todos sabemos la “volatilidad” de la situación en Oriente Medio y lo rápido que pueden cambiar las alianzas estratégicas entre las diferentes fuerzas intervinientes en la región. En cualquier caso, ya sea contra EU, ya sea contra Rusia, o contra ambos a la vez, la situación del régimen de Erdogan en Siria terminará por colapsar en algún momento [5].

También es importante señalar aquí dos asuntos a tener en cuenta: a principios del mes de marzo los líderes de los 6 partidos kurdos más importantes de Irán se reunieron para organizar acciones conjuntas en contra la República Islámica de Irán. Varios días después, el 20 de marzo, dos miembros de la Guardia Revolucionaria iraní fueron asesinados (algunas fuentes hablan de seis muertos) y varios más resultaron heridos en la ciudad de Mariwan tras un ataque lanzado por el grupo las Águilas de Zagros (Zagros Eagles), compuesto por militantes del llamado Kurdistán oriental (Irán) y del Kurdistán iraquí del clan Barzani.

Por otro lado, en febrero de este año el Partido Democrático del Kurdistán de Irán (KDP-I) – alineado con los intereses de Washington, Londres, Israel, Arabia Saudí y el clan Barzani – exigió al presidente estadounidense Donald Trump que incluyera a la Guardia Revolucionaria de Irán en la lista de “organizaciones terroristas” [6].

Los kurdos están jugando en Siria el papel de peones del imperialismo anglosajón en el “gran tablero de ajedrez” geopolítico. La “izquierda” debería tener un poco más de cuidado a la hora de hacer bandera de sus reivindicaciones “soberanistas” en Oriente Medio.

La OTAN moverá a sus terroristas en Siria para golpear desde adentro a Rusia, China e Irán 

En buena medida la resolución de la guerra de invasión contra la República Árabe Siria depende del resultado de otra guerra soterrada que se está disputando en el corazón político de Estados Unidos. Si Donald Trump se impone al Estado Profundo que pretende derrocarlo y logra imponer su agenda, es probable que su deseado acercamiento a Rusia termine con un acuerdo sobre Siria y con el consecuente cese de su apoyo a los terroristas de Al Qaeda y sus filiales en Siria e Irak. Pero, a la vista de los acontecimientos que están ocurriendo en EU y de algunas peligrosas maniobras por parte del gobierno estadounidense, pensar que el presidente Trump vaya a imponerse a los golpistas y a dar un giro drástico a la política imperialista de Washington – tal y como prometió en campaña – supone ser demasiado ingenuo. De momento, mientras la guerra civil entre las elites sigue en marcha en Washington, sobre el terreno la política exterior estadounidense sigue avanzando por la misma senda y dirigida por los mismos criminales de antaño.

En un plano más amplio del análisis, en Siria no sólo se están disputando los grandes recursos energéticos del país, o la construcción de los gasoductos y oleoductos que permitirían a Arabia Saudí y Catar conquistar el mercado europeo en detrimento de Irán, o incluso la intención por parte de Occidente de eliminar a un gobierno soberano, antimperialista, anti-sionista y aliado de Hezbolá y de una potencia regional “enemiga” de la OTAN como es Irán. Sino que en Siria se está disputando el nuevo equilibrio de poder entre las principales potencias capitalistas del mundo. O si lo prefieren lo que algunos analistas definen como el Nuevo Orden Mundial, o el paso del “mundo unipolar” caracterizado por el dominio absoluto de Estados Unidos, a un “mundo multipolar” donde la hegemonía y el centro del poder se distribuye entre varios actores y lugares, básicamente China, Rusia y EU (aunque también entre países como India o Irán en un segundo plano).

Como consecuencia de este cambio geopolítico de primer nivel, Rusia y China están en el punto de mira de los globalizadores occidentales que intentan conservar su hegemonía política, militar, financiera, económica y cultural, impuesta al resto del mundo desde la Segunda Guerra Mundial y acelerada e intensificada tras la caída de su único contrapeso, la Unión Soviética.

Siria y Ucrania, así como las maniobras militares en el Mar Meridional de China, son algunos de los escenarios principales donde Occidente trata de frenar la influencia y el crecimiento del eje estratégico Moscú-Pekín-Teherán que, entre otras cosas, amenaza con dominar Eurasia, “el corazón del mundo”. Es por ello que ante la imposibilidad de imponerse en Siria y debilitar a Irán, con una Rusia impermeable a las sanciones y cada vez más influyente en Oriente Medio, y con una China cada vez más fuerte en todo África, Asia y Latinoamérica, es más que probable que las potencias de la OTAN traten de incendiar y desestabilizar a Rusia, China e Irán desde lugares más cercanos a sus fronteras o incluso desde su propio territorio utilizando para ello al terrorismo yihadista que ahora opera en Siria y en otros países de Oriente Medio y del sudeste y centro de Asia [7]. Tengamos en cuenta que en Siria e Irak están operando miles de yihadistas rusos procedentes de la región del Cáucaso, así como también miles de yihadistas uigures procedentes de la región de Xinjiang, en el noroeste de China. Estos terroristas, ahora con experiencia de combate y entrenamiento militar servido por la OTAN, suponen un potencial peligro para la estabilidad y seguridad interna de Rusia y China, algo no van a desaprovechar sus enemigos, los patrocinadores del terrorismo internacional.

Sin olvidar, claro está, el patrocinio occidental de grupos “opositores” y “ONGs” dentro de estos países con el fin de implementar nuevas “revoluciones de colores” o “primaveras árabes” que tantos réditos les dieron en el pasado.

Todo esto, obviamente, es una hipótesis que con el tiempo veremos si es acertada o no. Pero lo que es ya un hecho objetivo es que Estados Unidos y sus aliados llevan décadas utilizando a los grupos terroristas wahabíes que crearon (como Al Qaeda o ahora el Estado Islámico) para derrocar gobiernos, desestabilizar regiones y alcanzar así sus espurios intereses económicos y geopolíticos. De esto no cabe ninguna duda.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] Regional, World War Possible As Israel Continues To Provoke Full-Scale Confrontation With Syria,- artículo de Brandon Turbeville (Activist Post, 23/3/2017) http://www.activistpost.com/2017/03/regional-world-war-possible-as-israel-continues-to-provoke-full-scale-confrontation-with-syria.html

[2] US Expands Defacto Syrian Invasión,- artículo de Tony Cartalucci (Land Destroyer, 25/3/2017) http://landdestroyer.blogspot.com.es/2017/03/us-expands-defacto-syrian-invasion.html

[3] BREAKING: State of Great Kurdistan to be Created in Syria and Iraq,- Inside Syria Media Center (24/3/2017) https://en.insidesyriamc.com/2017/03/24/breaking-news-state-of-great-kurdistan-to-be-created-in-syria-and-iraq/

[4] Is the U.S. Ready to Back a Kurdistán?,- información de Mariam Al-Hijab (International Policy Digest, 7/10/2015)  https://intpolicydigest.org/2015/10/07/is-the-u-s-ready-to-back-a-kurdistan/

[5] Checkmate in Syria: Erdogan’s gambit with Putin is not paying off,- David Barchard (Middle East Eye, 24/3/2017) http://www.middleeasteye.net/columns/checkmate-syria-erdogan-s-gambit-putin-not-paying-159544833

[6] Iranian Kurds Attack Revolutionary Guards in New Year Offensive,- análisis de Christof Lehmann (NSNBC, 20/3/2017)  https://nsnbc.me/2017/03/20/iranian-kurds-attack-revolutionary-guards-in-new-year-offensive/

[7] Keeping The “Counter-terrorism” Myth And The Islamic State Alive,- artículo de Toni Cartalucci publicado en NEO (Global Research, 24/3/2017) http://www.globalresearch.ca/keeping-the-counter-terrorism-myth-and-the-islamic-state-alive/5581565

Al Qaeda visita España: los Cascos Blancos son recibidos con honores por las instituciones, la izquierda progresista y la yihad mediática

La ignorancia de los ciudadanos españoles en su mayoría es directamente proporcional al nivel de manipulación informativa al que están sometidos diariamente a través de los grandes medios de comunicación corporativos. La eficacia de esta manipulación a la hora de adoctrinar a las masas es mayúscula si observamos la mansedumbre con la que aceptan el discurso oficial, sin cuestionarse su veracidad, sin molestarse en escuchar otras opiniones distintas, sin preguntarse quiénes y qué intereses están detrás de las fuentes que utilizan estos medios corporativos para “informarnos”. Más grave aún es que sean políticos o activistas que supuestamente luchan contra el sistema quienes acepten, asuman y apoyen ese discurso, contribuyendo así a multiplicar la enajenación colectiva.

Es cierto que en los últimos años algunos de estos medios masivos y, sobretodo, algunos de los periodistas más populares son cuestionados por muchos ciudadanos debido a sus vínculos con los distintos gobiernos de turno o a su descarado sesgo partidista. Sin embargo existe un agente político, ideológico y mediático que goza de absoluta credibilidad y que es utilizado por estos medios de comunicación para difundir el discurso y la ideología de los gobiernos neoliberales y del poder económico dominante que está detrás de todos ellos: las llamadas “organizaciones humanitarias”. Los ciudadanos están predispuestos a creer ciegamente y de forma acrítica cualquier mensaje que provenga de una “organización humanitaria” que, supuestamente, sea imparcial, independiente y trabaje de forma desinteresada por los Derechos Humanos. Por eso tanto los gobiernos como las grandes corporaciones utilizan a estas conocidas “ONGs” para difundir su ideología y buscar el apoyo popular, sin que los propios ciudadanos perciban que están siendo manipulados y que están apoyando una agenda política concreta que esconde los intereses espurios de quienes la promueven.

Sólo así se explica que los dirigentes de una organizaciones terrorista visiten España [1] y otros muchos países europeos para dar lecciones de “libertad”, “democracia” y “Derechos Humanos” sin que nadie denuncie públicamente esta aberración ni se produzca un escándalo político y social mayúsculo. Y que además, en el colmo de la desfachatez, estas organizaciones yihadistas reciban premios y distinciones por parte de las instituciones públicas (y privadas) en nombre de los valores que representan las “democracias occidentales”. Los Cascos Blancos que actúan en Siria son el paradigma actual de esta maniobra de manipulación de los sentimientos a través de la propaganda mediática para justificar la barbarie terrorista-imperialista.

Gracias a internet y a la tecnología que tenemos a nuestro alcance y gracias a la impagable labor de muchos investigadores, activistas y periodistas independientes disponemos de abundante información sobre el origen de esta “ONG” y sabemos cuál es su verdadera labor en Siria y quiénes son sus patrocinadores. Por desgracia la inmensa mayoría de los ciudadanos todavía se informan a través de los grandes medios corporativos en sus distintos formatos, fundamentalmente la televisión y la radio. Sólo aquellos ciudadanos que de forma crítica e inteligente pretenden informarse realmente de lo que ocurre en el mundo y a su alrededor recurren a este tipo de medios independientes y de analistas rigurosos con la verdad que han desenmascarado a estos “terroristas humanitarios”.

A través de sus informes sabemos desde hace tiempo que los Cascos Blancos fueron creados en 2013 por los servicios de inteligencia de los gobiernos de Reino Unido y de EE.UU. para ser utilizados como un arma de propaganda de guerra contra el gobierno de Bashar Al Assad. Desde entonces otros muchos gobiernos y fundaciones privadas los han estado financiado (como la Open Society Foundation de George Soros, entre otras muchas), y las grandes corporaciones mediáticas los han utilizado como fuente constante de información para hablar sobre la guerra contra Siria, junto con el Observatorio Sirio de Derechos Humanos [2], otro instrumento de propaganda de guerra creado por el Reino Unido que está compuesto por un sola persona y que tiene su sede en la ciudad británica de Coventry, a 138 km. de Londres y a 4.700 km. de distancia de Damasco. Sabemos también que el encargado de poner en marcha a los Cascos Blancos y de reclutar y entrenar a sus miembros en Turquía fue James Le Mesurier, un ex soldado británico y contratista privado cuya empresa tiene su sede en Dubai, que ocupó, entre otros, el cargo de “jefe adjunto de la Unidad de Asesoría sobre seguridad y justicia de la ONU”, además de trabajar para varias empresas privadas de mercenarios en varios países en conflicto. También sabemos, como se puede comprobar en su propia página web, que los Cascos Blancos están estrechamente vinculados a The Syria Compaign, una “organización sin ánimo de lucro” con sede también en Reino Unido. Esta “ONG” fue creada en marzo de 2014 con dinero procedente de The Asfari Foundation, una fundación patrocinada por la familia Asfari, unos millonarios empresarios británicos de origen sirio. Entre otras cosas, Ayman Asfari es director ejecutivo de la empresa Petrofac, una multinacional británica que cotiza en la City de Londres y está dedicada a ofrecer servicios para la industria del petróleo, el gas y la energía. Escribí algo sobre esta organización y sus patrocinadores en otro artículo:

Además de Ayman, Sawsan y Adeeb Asfari, la Asfari Foundation cuenta entre sus distinguidos patronos con John Ferguson y Marwan al-Muasher. El primero fue director financiero de Shell en Siria en los años 80, y ocupó varios cargos en diversas empresas británicas relacionadas con el petróleo y el gas. El segundo, entre otros muchos cargos, fue ministro de Asuntos Exteriores (2002-2004) y vice-primer ministro (2004-2005) de Jordania; fue el primer embajador de ese país en Israel y más tarde ocupó el mismo cargo en Washington (1997-2002), etapa en la fue pieza clave en la negociación del Tratado de Libre Comercio entre EE.UU y Jordania, el primer tratado que firmó Washington con un país árabe. Como no podía ser de otra forma, es defensor de la Primavera Árabe y de los Hermanos Musulmanes, algo que defiende desde algunas tribunas como la CNN, por ejemplo. [3]

No quiero extenderme más sobre el origen de esta organización “humanitaria” takfirí, puesto que ya existen informes muy bien documentados sobre ello y no es necesario repetir los mismos argumentos. Por ejemplo, el informe publicado recientemente por el profesor José Antonio Egido (en español) a raíz de esta visita de la filial “humanitaria” de Al Qaeda a España para participar en varios actos de propaganda yihadista [4]. También recomiendo leer este otro informe (en inglés) muy bien documentado de la activista Vanessa Beeley: Who are the Syria White Helmets?

Todas las pruebas y hechos de los que disponemos nos llevan a concluir que los Cascos Blancos son una parte fundamental de los grupos terroristas takfiríes que luchan en Siria por un “cambio de régimen” a las órdenes de la OTAN-CCG, especialmente del Frente al Nusra, aunque también mantienen vínculos con el Estado Islámico y otros grupos minoritarios como Ahrar al Sham o Nour Al Din Zenki. De hecho estos “voluntarios” sólo trabajan en las zonas ocupadas por estos grupos terroristas. La mayoría de los sirios no conocen a los Cascos Blancos, como se pudo comprobar cuando el ejército sirio pudo liberar el este de Alepo asediado por los terroristas. Los Cascos Blancos fueron creados expresamente para atender a los yihadistas heridos en combate, y a su vez, para ser utilizados como un arma de propaganda de guerra con el fin de sensibilizar a la opinión pública occidental para que acepte una “intervención humanitaria” de la OTAN, siguiendo el mismo guion que aplicaron en Libia.

Por otro lado los Cascos Blancos también tratan de imitar y contrarrestar a la verdadera Defensa Civil Siria, que protege realmente a los civiles sirios de los ataques terroristas. Precisamente los medios de comunicación occidentales definen habitualmente a los Cascos Blancos como la “Defensa Civil Siria”. Esta es otra manipulación más de los hechos. La verdadera Defensa Civil Siria existe desde el año 1953 y es la única organización dentro de Siria reconocida por la Organización Internacional de Defensa Civil (ICDO, por sus siglas en inglés) con sede en Ginebra [5]. Pero este dato, como todos los demás, no tienen la menor importancia cuando de lo que se trata es de engañar a la audiencia.

El régimen monárquico español ha recibido con los brazos abiertos a los miembros de esta organización terrorista financiada por las potencias occidentales y las dictaduras aliadas de Golfo, incluido el régimen sionista de Israel, claro. Raed Saleh, director o presidente de los Cascos Blancos, fue recibido con la alfombra roja en Madrid (no era la primera vez que visitaba España; en noviembre de 2016 estuvo en Barcelona para recibir un premio), donde se reunió con las autoridades públicas, dio conferencias y concedió entrevistas a los grandes medios que le aclamaban. Paradójicamente este terrorista no podría haber hecho lo mismo en Washington o Nueva York, por ejemplo, ya que en abril del año pasado EE.UU. impidió su entrada en el país al considerarlo una “amenaza para la seguridad nacional” debido a sus vínculos con el terrorismo internacional, motivo por el cuál fue devuelto en el mismo avión a Turquía.

Este hecho por sí mismo ya demuestra la hipocresía y el cinismo con el que actúan los gobiernos de la OTAN y el grado de manipulación máxima a la que nos somete la yihad mediática occidental en su conjunto. ¿Cómo se puede ser “una amenaza para seguridad nacional” y al mismo tiempo estar nominada al Premio Nobel de la Paz la organización que preside? ¿Es Raed Saleh un héroe o un terrorista, en qué quedamos?

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Obviamente es un terrorista, aunque hoy en día EE.UU. ya no lo considere como tal por puro interés propagandístico. Como lo es otro compañero suyo: Mustafa al-Haj Yussef, líder de los Cascos Blancos en la provincia siria de Idlib, donde actualmente se encuentran atrincherados prácticamente todos los grupos terroristas que invaden el país desde hace seis años. Esperemos, dicho sea de paso, que todos ellos sean aniquilados cuanto antes, incluidos los miembros de los Cascos Blancos. Mustafa al-Haj Yussef (al que podemos ver en la foto superior junto a Raed Saleh en Idlib), que también es presentado como un héroe que salva vidas de forma desinteresada, llegó a pedir que se bombardeara a la población civil de Damasco durante las elecciones de junio de 2014, definiendo este crimen contra la humanidad como “la mayor declaración de Revolución” que se podría hacer. Días más tarde, el 30 de junio de 2014, este “héroe humanitario” mostró a través de su página de Facebook su respaldo a la ideología extremista promovida por Ibn Taymiyya, al que algunos analistas consideran el “padre ideológico” del actual Estado Islámico. Este terrorista recibido en España y en Europa como un héroe, pidió por escrito que fueran asesinados extrajudicialmente todos aquellos civiles sirios que no siguieran su interpretación fundamentalista del Islam. Abogó también por la unidad de todos los grupos yihadistas que luchan en Siria para acabar con el “régimen de Al Assad” y con aquellos civiles sirios que lo apoyan [6]. Curiosa forma de defender a los civiles sirios y los Derechos Humanos ¿no creen?

Como decía anteriormente, no es necesario extenderse mucho más sobre la trayectoria de estos terroristas “humanitarios” apoyados por las “democracias occidentales”. Los hechos y las pruebas son diáfanas y están al alcance de todos aquellos que quieran informarse [7].

El hecho relevante y que debemos denunciar es que estos “moderados rebeldes”, así como las asociaciones y entidades que los apoyan, estuvieron en Madrid dando lecciones de democracia al resto del mundo; y además reciben la financiación y el patrocinio de los gobiernos occidentales (también de los gobiernos locales y autonómicos, como en el caso de Madrid [8]). Nuestro dinero público se destina a financiar y a premiar a las filiales de Al Qaeda en Siria, incluido su brazo humanitario y propagandístico: los Cascos Blancos.

Especialmente repugnante resulta ver a la mal llamada “izquierda” política y social apoyar al terrorismo wahabí en Siria y en todo Oriente Medio y norte de África. Recordemos que la alcaldesa de Madrid es Manuela Carmena (Podemos), a la que ya vimos en otras ocasiones participando en actos similares de apoyo al terrorismo de la OTAN contra Siria [9]. En Europa, y especialmente en España, sufrimos una “izquierda” que apoya la Globalización capitalista, la supremacía del libre comercio, el modelo neoliberal, el Euro, la OTAN, la Unión Europea nacida de Maastrich, las “primaveras árabes”, “revoluciones de colores” y “golpes suaves” dirigidos por Washington, el terrorismo wahabí-takfirí, el fascismo en Ucrania,… o la monarquía borbónica heredera del dictador Franco en España. Y todavía tenemos que aguantar que esta izquierda corporativa, pro-imperialista y neoliberal que premia a los herederos de Al Qaeda se presente como la “alternativa al sistema”. Nos toman por imbéciles.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] El Ayuntamiento de Madrid organiza un acto con entidades vinculadas al yihadismo,- artículo de Lola Soria para La República.es (26/1/2017) http://larepublica.es/2017/01/26/el-ayuntamiento-de-madrid-organiza-un-acto-con-entidades-vinculadas-al-yihadismo/

Cómo oponerse a un evento con el título “Madrid con Siria, por y para la Paz”,- comunicado del Partido Comunista de España respecto a los actos de apoyo a los Cascos Blancos en Madrid http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=6643

[2] Propaganda sin fin: ‘Observatorio Sirio para los Derechos Humanos’ está financiado por los gobiernos de EEUU y del Reino Unido,- un informe de Beau Christensen (SOTT, 26/9/2016)

[3] La Cadena SER y los moderados terroristas en Siria: otro ejemplo de propaganda de guerra de la OTAN (El Mirador Global, 28/2/2016) http://adolfof.blogspot.com.es/2016/02/la-cadena-ser-y-los-moderados.html

[4] Los “Cascos blancos” sirios, una falsa ONG humanitaria creada por los responsables de la agresión contra Siria para servir a sus fines de propaganda y guerra psicológica y engañar a la población de los países occidentales,- un detallado informe del sociólogo, escritor y analista internacional José Antonio Egido.

[5] EXCLUSIVE: The REAL Syria Civil Defence Exposes Fake ‘White Helmets’ as Terrorist-Linked Imposters,- Vanesaa Beeley (21st Century Wire, 23/9/2016) http://21stcenturywire.com/2016/09/23/exclusive-the-real-syria-civil-defence-expose-natos-white-helmets-as-terrorist-linked-imposters/

[6] EXCLUSIVE: ‘President’ Raed Saleh’s Terrorist Connections within White Helmet Leadership,- un amplio informe sobre los dirigentes de los Cascos Blancos publicado por la reconocida activista Vanessa Beeley (21st Century Wire, 10/12/2016) http://21stcenturywire.com/2016/12/10/exclusive-president-raed-salehs-terrorist-connections-within-white-helmet-leadership/

[7] ¿Cascos Blancos y ONG? ¿O Al-Qaeda con un lavado de cara?,- reportaje publicado en YouTube el 7/5/2016 (subtitulado en español) https://www.youtube.com/watch?v=2ChDjzVL434&t=489s

[8] Ver los vídeos publicados por la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio en su web, donde pueden verse algunos de los equipos sanitarios que la Comunidad de Madrid envió a los Cascos Blancos en Siria http://aaps.es/videos/

[9] Terroristas, empresarios, políticos, periodistas y activistas hermanados por una misma causa: un “cambio de régimen” en Siria,- El Mirador Global (12/10/2016) https://adolfoferrera.wordpress.com/2016/10/12/terroristas-empresarios-politicos-periodistas-y-activistas-hermanados-por-una-misma-causa-un-cambio-de-regimen-en-siria/

Daraa, el origen censurado de la guerra terrorista contra Siria

La lista de mentiras y manipulaciones que se han lanzado desde los medios corporativos contra el legítimo gobierno sirio desde 2011 sería inabarcable en un sólo artículo. Doy por hecho que la mayoría de los lectores conocen esta realidad. Pero todo este relato falsificado sobre Siria que ahora parece desplomarse tras la derrota de la OTAN sobre el terreno, hunde sus raíces en el carácter supuestamente “interno”, “popular”, “revolucionario”, “pacífico” y “democratizador” de la guerra en Siria. Es decir, que toda la estrategia propagandística de Occidente sobre Siria está basada en el falso hecho de que están apoyando una “revolución popular” y “pacífica” en Siria que se inició en 2011, que posteriormente fue “reprimida por el régimen de Al Assad” hasta el punto de llevar al país a una “guerra civil”. Esta situación de desventaja en la que se encuentra “el pueblo sirio oprimido por un tirano”, justifica ante los ciudadanos occidentales que EE.UU. y la OTAN junto con las dictaduras del Golfo estén armando, financiando y apoyando a los “rebeldes sirios”, que supuestamente representan al pueblo sirio (a pesar de que en realidad esos “rebeldes” son mercenarios llegados de otros muchos países extranjeros y de que el presidente Bashar Al Assad cuenta con el apoyo mayoritario de los sirios). Al seguir sosteniendo este relato heroico que nos habla del inicio de una “primavera árabe” en Siria, todo lo demás está justificado. No importa lo que hagan los “rebeldes” y la OTAN, porque “están defendiendo la democracia, la libertad y los Derechos Humanos”. Sus crímenes se ocultan, se perdonan, no se investigan ni se tienen en cuenta porque “están de nuestro lado” defendiendo “nuestros valores occidentales”.

Frente a esta interpretación idílica de los hechos poco importan los datos, las pruebas, el derecho internacional o la ética periodística. No importa lo que haga realmente Rusia y el resto de sus aliados en Siria, porque visto desde las élites políticas y mediáticas occidentales todos ellos “están apoyando a una dictadura que asesina a su propio pueblo”. El foco se coloca única y exclusivamente sobre ellos, sobre las bajas que ocasionan sus ataques, no importa si esos ataques y bombardeos son reales o tienen que inventarlos, no importa si los muertos son realmente civiles o si son terroristas yihadistas a sueldo. Ante los ojos de Occidente no existen “terroristas” en Siria luchando contra un legítimo gobierno, todos esos mercenarios forman parte del “pueblo sirio”, todos son “heroicos defensores de la democracia”, son la “oposición moderada”, “rebeldes”, “insurgentes”, o incluso “milicianos”. Se ocultan sus orígenes extremistas (cuya matriz es Al Qaeda), su ideología wahabí, quiénes les financian, cómo y porqué llegaron a Siria, cómo arrasan y saquean las ciudades y pueblos sirios, cómo degüellan y ejecutan públicamente a aquellos sirios que no se unen a ellos sea cual sea su religión y su raza, se oculta cómo bombardean con morteros a la población civil, cómo utilizan armas químicas, cómo fueron entrenados por la OTAN y sus aliados en Oriente Medio… Sus conclusiones siempre son las mismas: el gobierno de Siria, Rusia, Irán, Hezbolá, las milicias iraquís o palestinas “asesinan a la población civil siria de forma premeditada”, masiva, sin compasión, sin motivos racionales, sólo por puro fanatismo político-religioso. No luchan contra el terrorismo sino que lo promocionan con su violencia, y en el caso de Rusia, además, pretende extender esa violencia por Europa a través de la “invasión de Ucrania”. Son el eje del mal, los populistas, los dictadores, los enemigos de la libertad y la civilización occidental.

Esta es la dicotomía a la que se enfrentan los ciudadanos occidentales diariamente cuando ven, leen o escuchan los informativos. El mejor antídoto contra tanta manipulación de la realidad y tanta propaganda de guerra, sería volver la vista atrás y analizar el verdadero origen de la guerra contra Siria y recordar algunos de los hechos ocurridos antes y después de marzo de 2011, y así tratar de cortar de raíz ese cordón umbilical que mantiene con vida el relato falsificado de Occidente, aún cuando éste relato se está muriendo golpeado por la realidad.

Las manifestaciones que se iniciaron el 17 de marzo de 2011 en la ciudad sureña de Daraa, cerca de la frontera con Jordania, que todos señalan como la fecha en la que se inició la mal llamada “revolución popular” o “primavera” en Siria, no fueron unas “manifestaciones  pacíficas” duramente “reprimidas por el régimen de Al Assad”, que pretendía eliminar a sus “democráticos” opositores, sin más. Tampoco la supuesta detención y represión contra unos jóvenes y sus familiares por pintar unos grafitis pidiendo que “Al Assad se marchara” fue un hecho relevante que por si mismo desencadenara la “revolución” posterior. Más bien fue un hecho aislado pero que manipulado y magnificado adecuadamente sirvió como argumento inicial para construir todo el relato posterior difundido desde Occidente. No obstante en aquellos momentos el gobierno sirio destituyó al Gobernador de Daraa (también a los de Homs y Hama posteriormente) por este hecho y su gestión durante las primeras revueltas. No sirvió de nada, como tampoco sirvieron las reformas políticas emprendidas más tarde por el gobierno, porque la agenda de los “opositores” era otra bien distinta a la que se quería aparentar de cara al exterior, y que nada tenía que ver con la “democracia”.

Tampoco fue un movimiento genuinamente sirio, protagonizado por demócratas sirios que pedían “libertad” y “Derechos Humanos”, y que finalmente fue “secuestrado” por grupos terroristas que “aprovecharon la situación de inestabilidad para entrar en Siria”, tal y como nos relatan desde Occidente para tratar de explicar la presencia de grupos como el “Estado Islámico” en Siria o Irak. Hasta al menos el año 2013 la inmensa mayoría de los periodistas, activistas “humanitarios” y gobiernos occidentales ni siquiera reconocían que Al Qaeda y otros grupos afines estaban luchando en Siria contra el gobierno de Al Assad. Si no eran capaces de reconocer este hecho tan evidente, mucho menos iban a reconocer que a esos grupos los financia y dirige la OTAN y sus criminales aliados del Golfo. Todavía hoy en día siguen sin reconocerlo; y los que lo hacen culpan al “régimen de Al Assad” de su presencia en Siria. Su forma de tergiversar la realidad no conoce límites.

La realidad en Daraa y el resto de Siria fue otra bien distinta a la relatada desde Occidente y fue sistemáticamente ocultada por los grandes medios corporativos que seguían el guion preestablecido de los gobiernos de la OTAN y sus aliados. Estos grupos terroristas takfirís no surgieron como una consecuencia de la “inestabilidad” o de la “guerra civil” en Siria, sino que fueron la causa de esa “inestabilidad” en Siria. Fueron introducidos para crear la guerra, y no al revés.

Desde el inicio de estas manifestaciones en Daraa, estos grupos armados bien organizados   encabezaron estas violentas revueltas y dispararon contra la Policía que en muchos casos se encontraba desarmada. Algunos francotiradores dispararon también contra los propios manifestantes y las fuerzas de seguridad, tratando de crear caos, confusión, un incremento de la violencia y provocar el endurecimiento de la respuesta por parte del gobierno. Además se incendiaron las sedes del partido Baas, el Palacio de la Justicia y varios edificios públicos más en esa localidad. Días antes del inicio de estas manifestaciones y revueltas del 17 y 18 de marzo, el gobierno y las fuerzas sirias habían interceptado varios camiones procedentes de Irak cargados con armas, fusiles, granadas y explosivos con destino a Siria a través de Jordania. Hablamos de días y semanas antes de producirse estas manifestaciones que supuestamente fueron espontáneas. Por ejemplo, el 11 de marzo de 2011, uno de estos transportistas que fue interceptado en el cruce del sur de Tanaf, cerca de la frontera siria con Jordania, declaró que las armas que trasportaba procedían de Bagdad y que había recibido 5.000 dólares para trasladarlas a Siria [1]. En 2012 el ex militar saudí y presidente del Centro de Estudios Estratégicos de Jeddah, Anwar Al-Eshki, reconoció ante la BBC que Arabia Saudí había enviado armas a sus correligionarios de la mezquita de Al Omari en Daraa para que iniciasen una insurrección armada contra el gobierno [2]. Algo similar hizo el ex-primer ministro catarí, Sheikh Hamad Bin-Jaber al-Thani, durante una entrevista para el Financial Times [3] donde reconocía la intervención de países como Catar y Arabia Saudita en las “primaveras árabes” de Libia y Siria, financiando y armando a los grupos terroristas desde su inicio en 2011.

EE.UU. también envió armas con destino a Daraa (y el resto de Siria) desde los muelles que controlaban en Bengasi, en Libia, antes de iniciarse la falsa “revolución” ese triste 17 de marzo de 2011. Primero llegaron las armas, que se almacenaron en la mezquita de Al Omari (Daraa) que sirvió a su vez como centro de operaciones para la Hermandad Musulmana local y el Partido de la Liberación (Hizb ut-Tahrir) [4]. Y más tarde llegaron los terroristas, en un primer momento también procedentes de Libia donde un mes antes se había iniciado otra guerra de invasión – llamada en occidente “primavera árabe” – organizada por la OTAN para destruir el país y eliminar a Gadafi y su proyecto panafricano. Estos grupos terroristas procedentes de Libia, principalmente miembros del Grupo Combatiente Islámico Libio (LIFG) que más tarde formarían junto a otros yihadistas el Ejército Sirio Libre (los “rebeldes moderados”, según la OTAN), fueron introducidos por la CIA en el sur de Siria a través de su sede en Jordania (después de cruzar Egipto e Israel), y en el norte a través de Turquía. También a través de Jordania, el príncipe saudita Bandar ben Sultan [5], introdujo a decenas de grupos terroristas que reclutó previamente en diferentes países de Oriente Medio, norte de África, Asia Central, etc. Desde los Emiratos Árabes Unidos (EAU) también se exportaron terroristas. En el año 2010, meses antes de que se iniciaran las famosas “primaveras árabes”, el régimen de Abu Dhabi firmó un contrato con la empresa de seguridad privada estadounidense Xe Services, antes conocida como Blackwater, para la creación de un “ejército secreto” de mercenarios [6] que sería utilizado para, por un lado, reprimir las luchas populares que se iniciaran contra las propias dictaduras del Golfo, como ocurrió por ejemplo en Bahrein, y por otro lado, “para romper los movimientos populares y asegurar que el poder permanezca en manos de gobiernos que apoyan los intereses de EE.UU. y de las principales potencias Europas”, como por ejemplo en Egipto y Túnez. El encargado de la financiación era el jeque Mohamed bin Zayed al Nahyan, el entrenamiento por su parte corrió a cargo de militares de EE.UU., Reino Unido, Francia y Alemania. ¿Qué tiene que ver todo esto con unas “revoluciones populares” en favor de la “democracia” en Oriente Medio? Absolutamente nada. Es una operación militar y de inteligencia de la OTAN financiada con petrodólares del Golfo.

Volviendo a las “revueltas” iniciales, en cuestión de días la invasión terrorista que comenzó en Daraa se extendió al pueblo de Jisr al-Shughour, en la provincia de Idlib al noroeste de Siria, a escasos 10 kilómetros de la frontera con Turquía. Allí ni siquiera se reportaron manifestaciones en contra del “régimen”. Con el apoyo de Turquía los terroristas salafistas – patrocinados por la OTAN (incluido Israel, por supuesto) y el Consejo de Cooperación del Golfo – atacaron a las fuerzas sirias y a la población civil que quedó atrapada en medio del fuego cruzado [7]. Desde el inicio de las “revueltas” los medios corporativos y gobiernos occidentales culparon unilateralmente al “régimen sirio” por la muerte de civiles. Pero aquí, ante los hechos que ya conocemos, debemos preguntarnos: ¿Quién es el responsable de estas muertes de civiles, el gobierno y el ejército sirio que está defendiendo su soberanía nacional y territorial, o los terroristas y mercenarios extranjeros que invaden el país y asesinan a su población? Cuando unas semanas más tarde de iniciarse las “pacíficas revueltas” en Jisr al-Shughour (Idlib) el ejército sirio se hizo con el control de esta zona, fue descubierta una fosa común donde aparecieron los cuerpos de al menos 120 policías de esa localidad, muchos de ellos mutilados y degollados [8]. Parece ser que estos policías, como los de Daraa, fueron asesinados “pacíficamente” por los “demócratas”.

Obviamente no es ninguna casualidad que la mal llamada “revolución siria” comience en estas dos pequeñas localidades limítrofes con Jordania y Turquía (y cercanas estratégicamente a Israel y Líbano), dos países que apoyaron de manera fundamental el proyecto de “cambio de régimen” en Siria planificado por Washington y apoyaron a los terroristas desde el primer momento, no sólo permitiendo el paso de armas y terroristas a través de sus fronteras sino albergando en su territorio campos de entrenamiento de terroristas wahabís (como el de la ciudad jordana de Safawi o el existente en las proximidades de la base militar de Incirlik, en Turquía [9]) que son dirigidos por los servicios secretos estadounidenses, principalmente, aunque también israelís, británicos, franceses y saudís. La frontera siria con Turquía, Jordania o Irak era un coladero de terroristas y fundamentalistas, no sólo desde el inicio de las “revueltas” sino desde al menos la invasión de Irak en el año 2003. Algunas zonas dentro de Siria, como la propia Daraa, estaban controladas o bajo la fuerte influencia de sectores extremistas sunís que dieron apoyo a “paramilitares y escuadrones de la muerte” que participaron en la invasión y destrucción de Irak dirigidos por EE.UU. y sus aliados. En aquel entonces en Siria “se estaba creando un nido de víboras que luego se extendería y aplicarían su veneno a la propia Siria”, tal y como lo define brillantemente en uno de sus artículos el escritor y analista Mikel Itulain: Las revueltas en Siria no son ni fueron una rebelión popular ni pacífica. Desde estas poblaciones o regiones sirias donde existía desde hace años una fuerte presencia y actividad fundamentalista-yihadista, y que son cercanas geográfica y geoestratégicamente a países como Turquía, Jordania, Irak, Israel, Líbano, o Egipto (como Daraa, Idlib, Homs o Deir Ezzor) surgieron “espontáneamente” las revueltas en Siria. ¿No es este un dato fundamental, otro más entre tantos, que debería tenerse en cuenta a la hora de analizar y relatar cómo y porqué se iniciaron las revueltas en Siria? Obviamente si, como todos los demás, por eso lo censuran desde los medios corporativos.

En informes académicos emitidos por el West Point Combating Terrorism Center del ejército de los Estados Unidos se realizaron estudios donde se mostraba de dónde procedía el flujo principal de miembros de Al Qaeda que llegaban a Irak. (…). Las rutas que usaban los terroristas para llegar a Irak eran las mismas que ahora se usan para invadir Siria. Todo ello con la complicidad y apoyo de occidente y sus socios en la región: Egipto, Israel, Jordania, Turquía, Arabia Saudí y Catar. En estos estudios e informes del West Point Combating Terrorism Center también se vio cuáles eran los principales centros de Siria donde se acumulaban terroristas de Al Qaeda durante la guerra contra Irak. En el gráfico siguiente se puede ver que eran lugares como Dayr Al-Zawr [Deir Ezzor], en el sureste cerca de la frontera iraquí, Idlib, cerca de Alepo, y en Daraa, donde se originaron las revueltas. Bien, esos sitios son precisamente los epicentros de estas revueltas en Siria, y no por casualidad. [10]

Al mismo tiempo que la “primavera” terrorista se extendía por varias localidades sirias, decenas de miles de sirios se manifestaban en apoyo del gobierno sirio en las grandes ciudades como Damasco o Alepo. Sin embargo, en un ejercicio de descarada manipulación informativa, estas masivas manifestaciones a favor del gobierno eran presentadas por los medios corporativos occidentales como “manifestaciones en contra del régimen de Al Assad”, cuando fácilmente podía comprobarse que ocurría todo lo contrario [11]. Por cada manifestación que supuestamente se organizaba en contra del gobierno sirio en pequeñas localidades, todas ellas muy minoritarias y violentas aunque masivamente cubiertas por los grandes medios occidentales, era convocaba otra mucho más multitudinaria a favor del gobierno en las grandes ciudades y localidades más importantes, y que esos mismos medios corporativos occidentales se encargaban de censurar. En esas minoritarias y violentas “manifestaciones en contra del régimen”, los “pacíficos” y “democráticos” participantes coreaban consignas pidiendo el exterminio de los alauitas y la expulsión de los cristianos: “Cristianos a Beirut, alauitas a la tumba”, gritaban. Al mismo tiempo estos grupos extremistas juraban lealtad al clérigo sirio Adnan al-Aroor, patrocinado por Arabia Saudí, y al miembro de la Hermandad Musulmana Jusuf al-Qaradawi, patrocinado por Catar. Estos eran y siguen siendo algunos de los referentes “políticos” de la “oposición moderada” que inició la “revolución popular” en Siria pidiendo “democracia”. Por cierto, el diario El País con sede en Madrid, publicó un artículo el 26 de marzo del año 2012 en el que definía al jeque Yusuf al-Qaradawi – líder de la criminal Hermandad Musulmana y que, entre otras cosas, presenta un programa religioso en la televisión catarí Al Yazzera  –  como un “predicador controvertido”, uno de los “teólogos más influyentes”, o un “intelectual” a la altura de “Noam Chomsky, Mario Vargas Llosa o Umberto Eco”, nada más y nada menos. El “intelectual” Yusuf al-Qaradawi exhorta desde sus tribunas publicas a todos los musulmanes sunís del mundo a iniciar una “yihad” contra Siria, Irán, Hezbolá y contra los chiís que no apoyan su causa fundamentalista [12]. En realidad tampoco debe extrañarnos este comportamiento de los grandes medios de comunicación occidentales. Este tipo de medios corporativos, que son propiedad de las grandes corporaciones y del capital financiero internacional, son los mismos que en su momento llamaban “guerrero antisoviético” que “lucha por la paz” a Osama Ben Laden, como hizo Robert Fisk en The Independent en 1993 [13].

En resumen, volviendo a las “pacíficas manifestaciones” de estos “guerreros por la libertad”, aún en el hipotético caso de que fueran reales todas esas pequeñas concentraciones que se organizaban “en contra del régimen”, el apoyo mayoritario de los sirios hacia su gobierno así como su oposición frente al terrorismo takfirí que invadía el país desde marzo de 2011 era más que evidente, como atestiguan tanto las imágenes como los testimonios de diferentes activistas que trabajaban en Siria en esos momentos. Incluso algunas encuestas publicadas desde lugares como Catar o el testimonio directo de los “rebeldes moderados” apoyados por Occidente, es decir, el testimonio de sus enemigos directos que luchaban contra el gobierno sirio sobre el terreno, evidenciaban el claro apoyo que Bashar Al Assad tenía por parte del pueblo sirio desde el inicio de la “revolución”, ese pueblo al que supuestamente estaba “asesinando”.

Islamistas armados fueron más lejos. En 2012 Reuters, el Guardian y el Times Magazine reportaron a tres líderes del ‘Ejército Libre Sirio’ (ELS) en Aleppo diciendo que el Presidente de Siria tenía un ’70 %’ de apoyo; o que la población local ‘son todos leales al criminal Bashar, y nos delatan’; o que son ‘todos informantes… nos odian. Nos culpan de la destrucción’. La impopularidad, claro, es fatal en una revolución; aunque para un fanático religioso es sólo un inconveniente. Estos tres grupos del ELS mantenían buenas relaciones con al Qaeda. [14]

Todo este apoyo popular al gobierno sirio se pudo confirmar el 3 junio de 2014 cuando Al Assad ganó las elecciones presidenciales con un 88,7% de los votos, tras una participación del 73,42%, muy alta a pesar de estar en plena guerra de invasión terrorista y de todos los impedimentos que pusieron los países occidentales y sus vasallos para que los sirios en el extranjero pudieran votar en esas elecciones [15]. De estos resultados electorales hay que destacar que los “refugiados sirios” que se encontraban en países como Líbano y Jordania y que pudieron participar en aquellas elecciones votaron mayoritariamente a favor del gobierno de Bashar Al Assad, lo cual, una vez más, desmonta toda la narrativa difundida desde Occidente por parte de los gobiernos, las grandes ONGs, la yihad mediática y la izquierda corporativa. No huyen del gobierno, huyen de los terroristas de la OTAN-CCG que iniciaron la guerra contra Siria sin importarles la vida de los sirios.

Nadie en Siria antes del 17 de marzo de 2011 se podía imaginar que esta falsa “revolución popular” se iba a producir, puesto que no había ese descontento y esa desesperación fruto de la “represión” de la que nos hablan desde Occidente. Siria, que como cualquier país del mundo tenía problemas y asuntos que mejorar o cambiar, era un país estable, seguro y con un buen nivel de vida dentro del contexto regional. De hecho los días 4 y 5 de febrero de 2011, así como los días 4 y 5 de marzo de ese año, la “oposición siria” (es decir, los yihadistas encabezados por la Hermandad Musulmana) apoyada desde el exterior convocó manifestaciones de protesta en contra del gobierno sirio que resultaron ser un fracaso absoluto, como reconocieron en aquel momento algunos medios occidentales como la revista estadounidense Time. Afirmar que apenas unos días después, de forma inexplicable “el pueblo sirio” harto de la “represión” despertó en todo el país y se  levantó “en contra de un tirano”, era y es sencillamente manipular la realidad de forma grotesca.

La corresponsal de Time, Rania Abouzeid, atribuyó el fracaso de que los organizadores de la protesta no obtuvieran un apoyo significativo al hecho de que la mayoría de los sirios no se oponían a su gobierno. Assad tenía una reputación favorable, especialmente entre las dos terceras partes de la población por debajo de los 30 años de edad; y las políticas de su gobierno eran apoyadas extensamente. “Incluso los críticos reconocen que Assad es popular y es considerado cercano a la enorme cohorte juvenil del país, tanto emocionalmente, como ideológicamente y, por supuesto, cronológicamente”, dijo Abouzeid, añadiendo que a diferencia de “los derrocados líderes proamericanos de Túnez y Egipto, la política exterior hacia Israel, el fuerte apoyo a los palestinos y a los grupos militantes de Hamas y Hezbollah están en línea con el sentimiento popular sirio”. Assad, en otras palabras, tenía legitimidad. El corresponsal de Time añadió que “conducir por su cuenta a la Mezquita Umayyad en febrero para participar en oraciones para celebrar el cumpleaños del Profeta Muhammad y pasear por el concurrido mercado del Souq Al-Hamidiyah con un bajo perfil de seguridad” lo ha “ayudado a hacerse querer, personalmente, por el pueblo”. (…) Un joven sirio dijo a Time: “Hay mucha ayuda del gobierno para los jóvenes, nos dan libros gratis, escuelas gratis, universidades gratis”. (…) “¿Por qué habría una revolución?, tal vez haya un uno por ciento de posibilidades”. [16]

Desde el inicio de esas primeras revueltas violentas de Daraa, los grandes medios de masas occidentales se encargaron de reportar puntualmente las muertes de manifestantes supuestamente “a manos del régimen”, pero ocultaban que  esos  “pacíficos manifestantes” estaban armados y disparaban  contra la policía matando a decenas de ellos durante esos primeros días de revueltas. La Policía, así como el ejército que tuvo que intervenir posteriormente ante la muerte de decenas de estos policías y de manifestantes a manos de francotiradores, no estaban reprimiendo a un movimiento democrático y pacífico de protesta sino respondiendo  a una  insurrección armada muy violenta organizada desde el exterior. Algunos de estos soldados sirios que fueron enviados a Daraa tras iniciarse las primeras revueltas, ofrecen una visión muy distinta a la difundida por los gobiernos, grandes medios corporativos y ONGs occidentales sobre aquellos hechos iniciales. Estos soldados que fueron enviados desde Damasco a Daraa se encontraron con una situación muy distinta a la que se esperaban. Según su propio relato [17], en esos primeros momentos estos soldados y policías no portaban armas de fuego, sólo material antidisturbios. Sin embargo nada más llegar a Daraa fueron recibidos por una multitud armada, muy bien organizada, que disparó contra ellos utilizando fusiles, pistolas y ametralladoras sin darles ninguna posibilidad de defenderse. Algunos pudieron huir y refugiarse en un cuartel general en el que permanecieron atrincherados durante varias semanas. Durante ese tiempo, según relata uno de estos soldados, no recibieron armas del gobierno sirio para poder defenderse, lo que choca frontalmente con la versión occidental. Quizás ése sea el reproche más grande que haya que hacerle a gobierno de Bashar al-Assad durante esos primeros momentos. Aquellos soldados y policías fueron enviados a una muerte segura en Daraa (también, posteriormente, en lugares como Latakia).

La propia ONU en marzo de 2012, a pesar de apoyarse en fuentes que manipulaban las cifras y los muertos (como el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos creado por el gobierno del Reino Unido, por ejemplo), reconoció en sus informes que en el primer año de “conflicto” en Siria se habían reportado unas 5.000 muertes, de las cuales 2.569 eran policías, militares y funcionarios del gobierno sirio [18]. Es decir, que las propias cifras que aportaban algunos organismos pro-occidentales, que como digo sus cifras estaban manipuladas en contra del gobierno de Al Assad, desmontan algunos de los pilares sobre los que se asienta la narrativa mediática occidental sobre Siria desde entonces. Al contrario de lo relatado desde hace más de 5 años, las manifestaciones no eran pacíficas y la oposición estaba encabezada por yihadistas fuertemente armados desde un principio [19]. El gobierno sirio no atacaba “a su propio pueblo” sino que defendía a su país y a su población de un ataque armado provocado por mercenarios extranjeros.

Desde el punto de vista ideológico y político, esa “primavera siria” tampoco estaba encabezada por moderados opositores políticos que luchaban por la democracia y la libertad, sino que estaba liderada por los Hermanos Musulmanes de Siria y el grupo Hizb ut-Tahrir (Partido de la Liberación) – ambos apoyados, entre otros países, por Reino Unido donde residen sus dirigentes exiliados – a los que se unieron otros grupos salafistas posteriormente, como Jabhat al-Nusra y Ahrar al-Sham. Tres meses antes del inicio de las revueltas en Daraa los líderes de la Hermandad Musulmana ya habían expresado “su esperanza de una revuelta civil en Siria”, apoyada y organizada desde Washington. El 28 de marzo de 2011 el jefe de esta Hermandad Musulmana siria, Muhammad Riyad Al-Shaqfa, emitió un comunicado señalando el carácter “sectario” e “islamista” de las revueltas y reivindicando su papel protagónico en ellas [20]. Estos son los mismos Hermanos Musulmanes que en febrero de 1982 ya ejecutaron otra “revolución popular” iniciada en Hama para intentar derrocar al gobierno de Hafez al Assad siguiendo un patrón muy similar al actual. Este papel protagónico de los Hermanos Musulmanes y del fundamentalismo islámico en el inicio de la “primavera árabe” de 2011 en Siria fue reconocido incluso por la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa de EE.UU. (DIA), quien en agosto de 2012 señalaba en un informe que “los salafistas, la Hermandad Musulmana y Al Qaeda en Irak eran las principales fuerzas que impulsaban la insurrección en Siria”, también ideológica y mediáticamente [21].

Es decir, que de nuevo, con los hechos en la mano, ese relato épico y romántico que nos han contado sobre una “primavera árabe” y una “revolución popular” en Siria se cae por su propio peso. Tanto los organizadores de esta “revolución”, como los ejecutores y todos sus patrocinadores eran fuerzas extranjeras (OTAN-CCG) que pretendían lograr no sólo un “cambio de régimen” en Siria, sino destruir ese Estado secular siguiendo el mismo patrón empleado en Libia, y así convertir un país soberano, miembro del Eje de la Resistencia, en un “califato” títere de Occidente. Gracias a la información de la que disponemos, como la aportada por los cables presentados por WikiLeaks, sabemos que desde al menos el año 2006 Washington tenía planes para derrocar a Al Assad y reconfigurar el mapa de Oriente Medio y norte de África [22]. Algunos de los motivos económicos y geopolíticos por los que Siria y su legítimo presidente estaban en el punto de mira de la OTAN y las dictaduras del Golfo los expuse en otro artículo anterior: No son los Derechos Humanos, ¡es el petróleo , estúpido!

Ya en el año 2007 el premiado periodista Seymour Hersh escribió un famoso artículo publicado en The New Yorker titulado La Redirección  donde adelantaba entonces cómo EE.UU. se disponía a financiar a grupos opositores o incluso a utilizar el terrorismo yihadista para desestabilizar a aquellos países y derrocar a aquellos gobiernos que suponían un obstáculo para ejecutar sus proyectos económicos y geopolíticos en la región. Unos años más tarde incluso el propio George W. Bush reconoció en su libro de memorias que entre los planes de su gobierno y del Pentágono estaba atacar a Siria como paso previo para un ataque mayor contra Irán [23]. Si no lo hicieron, reconoce él mismo, fue porque resultaba demasiado arriesgado para su ejército, como pudieron comprobar años atrás en Irak. Esto explica porqué EE.UU. decidió utilizar a grupos terroristas salafistas como los soldados de infantería de la OTAN en Libia y Siria, ya con Obama en la presidencia.

Las “revoluciones” y “primaveras árabes” que aparecieron después son el fruto de ese proyecto imperialista occidental largamente estudiado. No eran por lo tanto “revoluciones populares” y “espontáneas” sino un proyecto político-económico bien planificado. Unos años más tarde (2015) otro reconocido analista internacional, Thierry Meyssan, concretaba un poco más ese proyecto de EE.UU. para reconfigurar un nuevo Medio Oriente Ampliado, proyecto al que se unieron Reino Unido y Francia como actores principales de la tragedia. Su estrategia imperialista se plasmó en los llamados Acuerdos de Lancaster House.

En 2009 y 2010, después de haber invitado en 2008 a su homólogo sirio Bachar al-Assad a participar en las ceremonias conmemorativas del aniversario de la Revolución Francesa y de haber incluso elogiado los pasos de Assad a favor de la democracia, el entonces presidente de Francia Nicolás Sarkozy negocia con Estados Unidos y con el Reino Unido el rediseño del «Medio Oriente ampliado». La secretaria de Estado Hillary Clinton convence a Sarkozy para que reactive el proyecto colonial franco-británico, bajo tutela estadounidense. En eso consiste la teoría del «liderazgo desde atrás». El 2 de noviembre de 2010 –o sea, antes de la «primavera árabe»–, Francia y el Reino Unido firman una serie de documentos conocidos como los Acuerdos de Lancaster House. La parte pública de esos acuerdos anuncia que Francia y el Reino Unido pondrán en común sus fuerzas de proyección –o sea, sus tropas coloniales–, la parte secreta prevé atacar Libia y Siria el 21 de marzo de 2011. [24]

Casi 6 años después de que la OTAN-CCG iniciaran una guerra de invasión terrorista contra la República Árabe Siria, hemos podido escuchar gracias a un audio revelado por WikiLeaks y publicado en diversos medios de comunicación [25], cómo en septiembre del año pasado John Kerry reconocía durante una reunión mantenida a puerta cerrada con “opositores sirios”, que EE.UU. permitió el crecimiento y la actividad criminal de Daesh (o Estado Islámico) en Siria con el fin de “derrocar a Al Assad”. Es decir, que EE.UU. jamás tuvo la intención de “luchar contra el terrorismo” en Siria, sino colaborar con los terroristas para destruir el Estado secular sirio como antes hicieron con Libia. Al mismo tiempo el ex-secretario de Estado también reconocía en esa reunión que Rusia intervino en Siria a petición del gobierno para combatir al Estado Islámico e impedir que instalara allí un “Sunistán”.

Seguir sosteniendo hoy en día que la guerra en Siria (contra Siria) se inició a raíz de unas “pacíficas”, “populares”, “espontáneas” y “masivas” manifestaciones que fueron “brutalmente reprimidas por el régimen sirio” dando origen a una “guerra civil”, tal y como sostienen no sólo la derecha política y económica y su yihad mediática sino la “izquierda progresista” y el “activismo humanitario” en su conjunto, es persistir en el engaño y la mentira de una manera tan irracional como repugnante. ¿Qué más pruebas necesitan para reconocer la realidad?

El macabro guion aplicado en Libia se exportó inmediatamente a Siria a través de Daraa. Por suerte a día de hoy, al contrario de lo que ocurrió en Libia, podemos decir que Siria y sus aliados – principalmente Rusia y el Eje de la Resistencia – están derrotando a los terroristas y a las potencias occidentales y las dictaduras del Golfo Pérsico que los patrocinan, sobretodo a raíz del punto de inflexión que supuso la liberación de Alepo. Aunque, por desgracia, la guerra terrorista contra Siria continúa.

REFERENCIAS – NOTAS

[1] Daraa 2011: Syria’s Islamist Insurrection in Disguise,- artículo de Tim Anderson, profesor titular de Economía Política en la Universidad de Sydney   (Global Research, 16/3/2016).

[2] Syria – Daraa Revolution was Armed to the Teeth from the Very Beginning,- vídeo de las declaraciones del saudí Anwar Al-Eshki a la BBC (YouTube, 7/11/2013).

[3] Lunch with the FT: Sheikh Hamad Bin-Jaber al-Thani,- entrevista con el ex primer ministro de Catar (Financial Times, 15/4/2016).

[4] The day before Deraa: How the war broke out in Syria,- artículo de Steven Sahiounie (American Herald Tribune, 10/8/2016). Este artículo puede leerse en español traducido por el equipo de SOTT: El día antes de Deraa: cómo Occidente llevó a Siria a la guerra civil

[5] Dimisión del príncipe saudita Bandar ben Sultan,- Red Voltaire (17/4/2014). Leer también: La contrarrevolución en Medio Oriente,- un artículo extenso y detallado de Thierry Meyssan sobre el papel desestabilizar de Arabia Saudí en la región, en complicidad con EE.UU. e Israel (Red Voltaire, 15/5/2011).

[6] A Secret Army of Mercenaries for the Middle East and North Africa,- artículo del geógrafo y analista geopolítico Manlio Dinucci (Global Research, 24/5/2011).

[7] The Destabilization of Syria and the Broader Middle East War,- artículo del profesor Michel Chossudovsky (Global Research, 17/6/2011).

[8] Encuentran fosa común en Siria,- información aportada por Hispan TV y recogida por Red Voltaire el 12 de junio de 2011.

[9] EE.UU. entrenó a grupo terrorista ISIS en base secreta de Jordania,- reporte publicado en el Correo del Orinoco (18/6/2014) que cita varias fuentes, entre ellas un informe publicado en febrero de 2012 por el medio estadounidense World Net Daily (WND).

[10]  Las revueltas en Siria no son ni fueron una rebelión popular ni pacífica,- artículo del analista y escritor Mikel Itulain (¿Es Posible la Paz? 1/5/2013)

[11] Los medios de comunicación corporativos y la guerra contra Siria,- artículo bien documentado de Mikel Itulain en su blog ¿Es Posible la Paz? (6/9/2012)

[12] Meet the “Friends of Yihad”,- artículo del analista geopolítico Pepe Escobar (Asia Times Online, 5/6/2013). Traducido al español por Germán Leyens  para Red Voltaire: Los “Amigos de la Yihad” (9/6/2013)

[13] La prensa británica tachaba en 1993 a Bin Laden de “guerrero antisoviético de paz”,- un reporte de Russia Today recordando los elogios a Bin Laden (7/12/2013)

[14] Por qué los sirios apoyan a Bashar al Assad,- artículo del profesor Tim Anderson (puede leerse en español en el Diario Sirio-Libanés (DSL) publicado el 28/10/2014)

[15] El Pueblo de Siria ha hablado,- un detallado artículo del periodista, analista e intelectual francés Thierry Meyssan (Red Voltaire, 6/6/2014)

[16] The Revolutionary Distemper in Syria That Wasn’t,- un amplio artículo lleno de referencias y de información publicado por el escritor y analista canadiense Stephen Gowans (What´s Left, 22/10/2016). Este artículo fue traducido por el equipo de SOTT: Descontento fabricado: el pueblo de Siria nunca deseó la revolución

[17] Syria’s ‘Peaceful’ Protests and “Freedom Bullets,” Testimony from the REAL Syria Civil Defence,- un completo informe publicado por la activista Vanessa Beeley (21st Century Wire, 6/11/2016)

[18]  How narratives killed the Syrian people,- artículo de la investigadora y experta en Oriente Medio Sharmine Narwani (RT, 23/3/2016). Este artículo fue traducido al español por Diego Sequera para la página Misión Verdad: De cómo las narrativas mataron al pueblo sirio (23/3/2016)

[19] Five Years Ago: The US-NATO-Israel Sponsored Al Qaeda Insurgency in Syria. Who Was Behind The 2011 “Protest Movement”?,- informe del profesor canadiense Michel Chossudovsky (Global Research, 16/3/2016)

[20] Muslim Brotherhood Statement about the so-called “Syrian Revolution”,- comunicado de la Hermandad Musulmana sobre la “revolución siria” (The truth about Syria, 12/2/2012)

[21] 2012 Defense Intelligence Agency document: West will facilitate rise of Islamic State “in order to isolate the Syrian regime”,- informe de la DIA publicado por Levant Report (19/5/2015)

[22] WikiLeaks Reveals How the US Aggressively Pursued Regime Change in Syria, Igniting a Bloodbath,- artículo publicada por Robert Naiman (Truthout, 9/10/2015)

[23] George Bush’s memoirs reveal how he considered attacks on Iran and Syria,- publicado por The Guardian, 8/11/2010

[24] ¿Por qué Francia quiere derrocar la República Árabe Siria?,- artículo del analista Thierry Meyssan (Red Voltaire, 12/10/2015)

[25] Kerry admite: EEUU intentó usar a Daesh para derrocar a Al-Asad,- Hispan TV (6/1/2017)